Por Enrique Llopis, José A. Sebastián, Ángel L. Velasco, Víctor M. Blanco, Víctor M. Sierra [*]
En la primera parte de esta entrada hemos mostrado numerosas evidencias que apuntan a un elevado subregistro en las estadísticas oficiales de hechos vitales en los primeros tramos de la vida durante el franquismo. En efecto, los cocientes de mortalidad en el primer día, el primer mes y el primer año de vida calculados a partir de ellas presentan significativos sesgos a la baja.
Vistos los problemas de las fuentes civiles, la primera alternativa no podía ser otra que el recurso a las sacramentales. Hemos realizado un ensayo con una muestra de 20 municipios de Guadalajara, una de las provincias en las que históricamente el índice de cobertura de las defunciones de párvulos ha sido más alto. Sin embargo, estas fuentes eclesiásticas son de peor calidad, incluso, que las civiles en las décadas de 1940 y 1950.
Una oportunidad: la reforma de 1957
El desarrollo normativo de la Ley de Registro Civil de 8 de junio de 1957 culminó con la introducción de nuevos boletines estadísticos el 1 de enero de 1960, que, entre otros objetivos, buscaban mejorar el registro de los hechos vitales en torno al nacimiento. Para ello, se exigía que, tanto el declarante como el médico, especificasen el día y hora del parto, si la criatura nació viva, el día y hora, en su caso, de la muerte y, de ser así, cuántas horas había vivido. Además, se recomendó a los médicos que adoptasen la definición de nacido vivo establecida por la ONU en 1953, basada en criterios biológicos, y no la definición legal española, que requería 24 horas de supervivencia. Ésta, sin embargo, siguió vigente hasta 1974.
¿Por qué todo esto es importante? Porque si antes de la reforma existía subregistro de muertes muy tempranas, los nuevos boletines debían generar una mejora estadística independiente de la evolución real de la mortalidad de niños de corta edad. Esta circunstancia permite aplicar la metodología de control sintético (Synthetic Control Method, o SCM). Usando los cocientes de mortalidad del resto de países europeos de la muestra ya citada en la primera entrada, podemos construir una serie contrafactual para España que posibilite aislar el efecto de la reforma en los cocientes de mortalidad en la temprana infancia. De esta manera, podremos contrastar la hipótesis del elevado subregistro en las estadísticas de hechos vitales en torno al parto y en las primeras semanas de existencia de los niños, al menos hasta la introducción de los nuevos boletines en 1960.
El Gráfico 1 presenta los resultados del SCM para la mortalidad a 0 días. Como la reforma a priori mejoró la calidad de los datos desde 1960, haciéndolos más comparables con los demás países, aplicamos el SCM en sentido inverso: situamos el momento cero en 1974 y el tratamiento en 1960 (período 15, línea vertical). Usamos, por tanto, el tramo con estadísticas más fiables y comparables con los países europeos (1960-1974) para construir el contrafactual sintético.
Gráfico 1. SCM inverso para la mortalidad a 0 días en España (1960=15), 1946-1974 (en ‰)

Como puede observarse, el ajuste entre ambas series es prácticamente perfecto para 1960-1974 (izquierda de la línea vertical). En los años anteriores (período 15 a 30), en cambio, se abre una brecha considerable. La reforma tuvo, por tanto, un efecto inmediato y significativo sobre el cociente de mortalidad en el primer día de vida. Mientras la serie oficial (línea azul) sitúa la mortalidad en torno al 4 ‰ en 1957, la serie sintética (línea roja) la ubica cerca del 7 ‰. Esto implica que la mortalidad en las primeras 24 horas estaba infravalorada al menos en un 44 % antes de la reforma.
El Gráfico 2 repite el ejercicio para la mortalidad neonatal. De nuevo, aparece una divergencia notable entre la serie oficial y la sintética, esta vez de aproximadamente un 3,5 ‰, lo que indica que los nuevos boletines redujeron los sesgos en los cocientes de mortalidad a 0 meses, que se situarían en torno al 16 % respecto a la serie sintética.
Gráfico 2. SCM inverso para la mortalidad neonatal en España (1960=15), 1946-1974 (en ‰)

A diferencia de los dos casos anteriores, la aplicación del mismo procedimiento a los cocientes de mortalidad postneonatal (de 1 a 11 meses) y tempranojuvenil no arroja resultados significativos. Esto era esperable: los nuevos boletines se diseñaron, en parte, para corregir problemas relativos a las primeras horas y días de vida. En esos primeros momentos, había decesos que se registraban como nacidos muertos, con la aquiescencia de los médicos, o que no se inscribían para evitar a las familias mayores trámites. En cambio, el registro de muertes más alejadas del parto apenas se veía afectado.
Más allá del SCM: la reconstrucción de las series
Al no existir fuentes adecuadas para calcular los cocientes de mortalidad en el primer día y en el primer mes de vida, los hemos estimado usando la metodología de imputación basada en regresiones empleada por la Organización Mundial de la Salud (2006). Ésta aprovecha la estrecha relación empírica observada entre algunos cocientes de mortalidad en la temprana infancia de países con estadísticas vitales de mejor calidad para estimar los de otros con peores o inexistentes registros. Optamos por este método porque la mayoría de los supuestos del SCM se vuelven menos plausibles conforme más nos alejamos del año del tratamiento —ocurre así, por ejemplo, con el relativo a la ausencia de shocks en el grupo de países donantes—. Además, aunque la reforma mejoró notablemente los datos oficiales, es probable que ciertos sesgos persistieran después de 1960, lo que el SCM no puede detectar.
Dado que los principales problemas se concentran en la mortalidad neonatal —mientras que la postneonatal parece más fiable—, imputamos los cocientes de aquélla a partir de esta última.
El Gráfico 3 muestra la nueva serie imputada y la original. Pese a que la reforma de 1957 redujo sustancialmente el subregistro, éste no desapareció por completo. En el período 1960-1974, las estadísticas oficiales infravaloran la mortalidad neonatal en torno a un 22 % respecto a la serie corregida. Pero el sesgo fue mucho mayor en los años cincuenta y, especialmente, en los cuarenta, cuando, en promedio, dicha infravaloración alcanzaría el 37 %.
Gráfico 3. Cocientes originales e imputados de mortalidad neonatal en España, 1941-1974 (en ‰)

La serie imputada muestra una evolución mucho más coherente que la original: desaparece el incremento observado entre 1958 y 1961 —artificial, debido al descenso del subregistro— y el descenso de 1960 a 1974 resulta más pronunciado. La mortalidad neonatal queda así alineada con los progresivos avances económicos, farmacológicos y sanitarios de España, ocurridos desde finales de los años cincuenta.
Finalmente, recalculamos la mortalidad infantil agregando a la postneonatal de las fuentes oficiales los datos de la serie corregida de mortalidad neonatal (Gráfico 4).
Gráfico 4. Cocientes originales e imputados de mortalidad infantil en España, 1941-1974 (en ‰)

Como cabía esperar, la diferencia entre ambas series es menor, ya que la mortalidad postneonatal supone aproximadamente la mitad de la infantil y hemos asumido que aquélla permanece sin cambios. Aun así, entre 1941 y 1959 la infravaloración estimada alcanza el 15 %.
Estas correcciones diluyen el supuesto milagro demográfico de la década de 1940. Según las series oficiales, el mayor ritmo de caída de la mortalidad neonatal se habría producido entre 1942/46 y 1955/59, siendo también muy notable el registrado por la infantil, aunque su máximo se situaría en 1956/60-1970/74. Las series corregidas sitúan nítidamente la velocidad de descenso más elevada, en ambos casos, en el segundo intervalo citado, minorando el protagonismo del primero (Cuadro 1).
Conclusiones
En definitiva, el milagro demográfico del primer franquismo fue, en buena medida, resultado de los defectos de las estadísticas. Aunque la mortalidad en la temprana infancia descendió de forma considerable en los años cuarenta y cincuenta, los sesgos a la baja en los cocientes a 0 días, 0 meses y 0 años han inducido a exagerar los avances de esa etapa y su contribución a la transición demográfica española a costa de reducir el protagonismo del período 1960-1974. Debe considerarse, además, que la corrección que proponemos es bastante conservadora porque existen indicios de que la mortalidad postneonatal en nuestro país también está infravalorada, al menos hasta 1960.
De este modo, tras demostrar que las estadísticas de hechos vitales en torno al parto son inaceptables, sobre todo hasta 1959, la reconstrucción de los cocientes de mortalidad a 0 días, 0 meses y 0 años que hemos resumido en esta entrada, viene a reducir el agudo contraste entre el desempeño demográfico de la temprana infancia en el primer franquismo y el estado de la cuestión ya bien consolidado acerca de la evolución económica y social en aquellos años. El desarrollo de la transición demográfica en la población infantil fue, por ende, un poco más lento hasta finales de los cincuenta de lo que ha inferido la historiografía a través de la aceptación y del uso de las estadísticas oficiales de hechos vitales.
[*] Esta entrada (partes I y II) se basa en el libro Llopis, E., Sebastián, J. A., Velasco, A. L., Gómez-Blanco, V. M., y Sierra, V. M. (2026): La mortalidad en la temprana infancia en España, 1939-1974. ¿Milagro en el primer franquismo?, Granada, Comares. Su publicación es parte del proyecto PID2023-149820NB-I00, financiado por MCIN/AEI/10.13039/501100011033/ y por FEDER Una manera de hacer Europa, UE.
