Por Sara Ayllón y Samuel Lado
A menudo se atribuyen a los programas de comedor escolar la capacidad de mejorar significativamente el bienestar infantil en diversos aspectos, como el comportamiento, el rendimiento académico, la asistencia a la escuela y la salud. Sin embargo, la evidencia científica arroja resultados mixtos para los países desarrollados. Mientras que algunos estudios reportan efectos positivos, por ejemplo, en el desempeño académico o en la mejora del comportamiento, otros no encuentran efectos significativos, e incluso algunos muestran una relación no deseable entre la participación en el comedor escolar y la obesidad. ¿Es, pues, el comedor escolar una política efectiva para mejorar los resultados de los alumnos?
Para responder a esta pregunta, en un estudio reciente llevamos a cabo un metaanálisis en el que recogemos 2821 estimaciones procedentes de 42 estudios que analizan el efecto causal del comedor escolar sobre el comportamiento, la salud y el rendimiento educativo de los estudiantes en países desarrollados.
Figura 1: Distribución de las estimaciones del efecto causal del comedor escolar
La Figura 1 presenta la distribución de las estimaciones incluidas en el metaanálisis. La mayoría de los coeficientes se sitúan en torno a cero, y la media es de 0,014 desviaciones estándar. De acuerdo con la clasificación propuesta por Kraft (2020), este efecto puede considerarse pequeño, lo que sugiere que, en promedio, los programas de comedor escolar tienen un efecto menor sobre el comportamiento, la salud y el rendimiento educativo de los estudiantes en los países desarrollados. Sin embargo, dicho efecto medio podría estar influido por dos fenómenos: el sesgo de publicación, es decir, el hecho de que los resultados intuitivos tienen una mayor probabilidad de ser publicados, y la heterogeneidad entre los estudios incluidos en el metaanálisis.
Para corregir el sesgo de publicación, utilizamos distintos métodos empleados en los metaanálisis más recientes. En cuanto a la heterogeneidad, recopilamos 59 variables que reflejan el contexto en que se obtuvo cada estimación, incluyendo, entre otras, las características de los programas, los estudiantes analizados, los datos y los métodos utilizados. En la Figura 2 mostramos el impacto de estas características sobre las estimaciones reportadas en la literatura. El color azul indica un impacto positivo de la variable, mientras que el color rojo denota un efecto negativo.
Figura 2: Impacto de las características de los estudios sobre las estimaciones del efecto causal del comedor escolar
Nota: Resultados del análisis de BMA (Bayesian Model Averaging). El eje vertical muestra las variables explicativas según su probabilidad posterior de inclusión y el eje horizontal, la probabilidad posterior acumulada de los modelos. El color azul indica un impacto positivo de la variable, mientras que el color rojo denota un efecto negativo.
Una vez corregido el sesgo de publicación (muy bajo en esta literatura) y las diferencias entre estudios, el efecto medio (0,014 desviaciones estándar) se reduce prácticamente a cero, por lo que concluimos que el impacto de los programas de comedor escolar en las dimensiones analizadas es prácticamente nulo en países desarrollados. Sin embargo, encontramos que aquellos que proveen desayuno escolar y los que conceden becas comedor en función de los ingresos familiares presentan los efectos más positivos.
¿Implica este resultado que deberíamos dejar de invertir en comedores escolares? Argumentamos lo contrario, por tres razones. En primer lugar, no existe evidencia sobre el impacto de suprimir los comedores escolares. Probablemente no serían buenas noticias… En segundo lugar, la mayoría de los estudios incluidos en el metaanálisis analizan únicamente resultados a corto plazo; por lo tanto, no conocemos el efecto a largo plazo que puedan tener estos programas. Finalmente, la conclusión del estudio no implica que los comedores escolares sean inefectivos en todos los contextos. Un buen ejemplo es el caso de Barcelona, donde, en otro estudio reciente, encontramos efectos positivos sobre el rendimiento educativo de los estudiantes.
El caso de Barcelona
En este segundo estudio aprovechamos el sistema de becas comedor en Barcelona para analizar el impacto causal del comedor escolar sobre el rendimiento académico de los estudiantes de educación primaria. El acceso a la beca depende principalmente del nivel de ingresos familiares, con umbrales que se ajustan según la composición del hogar.
Para estimar el efecto de la beca parcial, que cubre el 70% del coste del menú diario, comparamos a los estudiantes en hogares con ingresos que se encuentran justo por debajo del umbral y, por tanto, reciben la ayuda, con aquellos que solicitan la beca pero quedan justo por encima del umbral y no la obtienen. En cuanto a la beca total, que cubre el 100% del coste del menú diario, analizamos qué ocurre cuando un estudiante pasa de una beca parcial a una total.
Para medir el rendimiento académico utilizamos dos indicadores. Por un lado, los resultados de las pruebas de competencias básicas, que todos los alumnos de sexto de primaria en Cataluña realizan cada año y que evalúan sus conocimientos en catalán, castellano, inglés, matemáticas y ciencias. Y, por otro lado, las notas anuales de cada estudiante en esas mismas materias.
La Figura 3 muestra los resultados principales. Observamos que los estudiantes beneficiarios de la beca parcial obtienen mejores calificaciones en las pruebas de competencias básicas que sus compañeros que no la reciben. Además, los estudiantes que obtienen una beca total también mejoran sus notas anuales. Sin embargo, solo los resultados en lengua catalana son estadísticamente significativos. Los análisis de heterogeneidad indican que los efectos de la beca parcial (la mayoría de las becas otorgadas) se concentran en niños que asisten a escuelas grandes y a escuelas socioeconómicamente aventajadas.
Figura 3: Impacto de las becas comedor sobre el rendimiento académico
¿Qué mecanismos explican nuestros resultados? En primer lugar, al combinar nuestros datos con la Encuesta de Bienestar Subjetivo de la Infancia en Barcelona 2021, encontramos que la beca comedor mejora el bienestar subjetivo de los alumnos. La literatura asocia el bienestar subjetivo con un mejor rendimiento académico. En segundo lugar, el efecto de la beca parcial se concentra en escuelas socioeconómicamente más aventajadas, donde, según datos del Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo, el catalán se usa con mayor frecuencia. En este contexto, la beca comedor brinda la oportunidad a niños económicamente vulnerables de mejorar el rendimiento en lengua catalana a través de la interacción, la comunicación y la socialización con niños que de forma más habitual utilizan el catalán. De hecho, los resultados en catalán se concentran en la parte de comprensión lectorade la prueba, una dimensión que se asocia con las habilidades orales de los estudiantes, según nos cuentan los lingüistas.
Conclusiones
A pesar de que el efecto global del comedor escolar sobre los resultados de los niños es muy pequeño, esto no significa que ocurra así en todos los contextos. Los resultados dependen, por ejemplo, del diseño del programa y de la población objetivo. En el caso de Barcelona, la evidencia sugiere que las becas comedor no solo aseguran una comida diaria, sino que también ayudan a mejorar las habilidades lingüísticas de los estudiantes más vulnerables gracias a la interacción con compañeros de contextos más favorecidos. Un programa de comedor escolar universal en Barcelona podría extender estos beneficios al garantizar el acceso a todos los alumnos.