50 años de Simposio y 30 de AEE: España necesita más pollos azules

 La ciencia económica en España ha cambiado mucho en los últimos 50 años. Cuando yo era estudiante de licenciatura (hace ya más de 40 años) había bastantes profesores que no sabían mucho de economía moderna. Y algunos venían a clase cuando les apetecía, porque “tenían asuntos importantes que resolver”. Un importante catedrático era conocido como “el ilustre ágrafo” porque no se le conocía ningún artículo publicado en revista evaluada por pares. Y todo así. Las cosas han cambiado mucho, en parte gracias a unos cuantos pollos azules.

Esto viene a cuento de una gran entrada de la inmensa Carmen Herrero. En un párrafo decía “Parece ser que en una granja de pollos se pintaba a unos pocos de los pollos recién nacidos de color azul, y se observaba el comportamiento de los demás pollos. La situación era radicalmente distinta dependiendo del número de pollos pintados. Cuando este era bajo, los demás pollos los atacaban, hasta matarlos a picotazos, pero si el número de pollos pintados sobrepasaba un cierto umbral, entonces el color azul dejaba de tener importancia, y los pollos convivían tranquilamente.” Y esto es una parte importante de lo que ha sucedido en España en este período. Los pollos azules ahora son, si no mayoría, al menos suficientes como para ser respetados.

Justamente a finales de 2025 se celebró el 50º Simposio de la Asociación Española de Economía, (hasta 2009 se llamaba, y algunos lo seguimos llamando por inercia, Simposio de Análisis Económico) y la Asociación Española de Economía también celebró 30 años de su creación. Y creo que es buena idea repasar un poco de esa historia, aprovechando que se hizo una mesa redonda para contar algunos de los detalles sobre la evolución del Simposio.

Los participantes, por orden de aparición, fueron Salvador Barberà, Carmen Herrero, Manuel Arellano, Inés Macho, Luisa Fuster y Nagore Iriberri, todos ellos fundadores y/o presidentes de la AEE.

Salvador Barberà explicó el origen del Simposio, y, realmente el origen de toda esta aventura de transformación de la disciplina. Este cambio fue una iniciativa de un grupo de jóvenes recién retornados de sus doctorados en Estados Unidos y el Reino Unido. Llegaron a conocerse como “los Minesotos” porque había unos cuantos que hicieron el doctorado en Minnesota, aunque realmente las procedencias eran muy variadas, también estaba Northwestern, UCSD, la LSE, u Oxford. Su idea fue importar las mejores prácticas académicas que habían vivido allí: un congreso anual, revistas con evaluación por pares, series de working papers.

El Congreso fue el Simposio. La revista fue, inicialmente la Revista Española de Economía (REE), recuperada y renovada respecto de etapas anteriores con Salvador Barberà como editor. Salvador hizo evolucionar la revista desde una situación en la que no había evaluación por pares y se hacían traducciones de artículos extranjeros hacia las convenciones modernas. Investigaciones Económicas, con Rafael Repullo como editor desempeñó un papel parecido. Hoy nos parece todo medio obvio, pero en aquel momento eran realmente pollos azules. No fue fácil y requirió muchos esfuerzos que distraían de actividades más rentables personal y profesionalmente. Vamos, que Salvador, Rafael, y sus compañeros de fatigas de varias instituciones españolas, fueron, además de grandes científicos, constructores de bienes públicos, algo que debemos valorar profundamente.

Carmen Herrero nos contó un par de experiencias personales respecto al Simposio. La primera es que ir como matemática a una conferencia donde se discutían con rigor, y herramientas matemáticas, problemas sociales importantes, le cambió la perspectiva de a qué se quería dedicar.  Eso, claro, fue una gran suerte para nosotros. Pero además es lo que hace una buena conferencia. Recuerdo en 2022, después de un par de años sin congresos grandes en persona, a un doctorando emocionado en el congreso europeo por la cantidad de interacciones productivas que estaba teniendo. “No tenía ni idea de lo divertido e interesante que podía ser un congreso”. Pues algo así hizo el Simposio para mucha gente. Carmen también explicó cómo ella ayudó a hacer la transición del Simposio de un congreso que se hacía siempre en Barcelona en el campus de la UAB a ir rotando entre distintas ciudades de España, empezando por Alicante.

Manuel Arellano dibujó los comienzos de la Asociación Española de Economía (AEE). En un principio el objetivo era tener un mecanismo institucional para tomar el control de la Revista Española de Economía, que pronto pasaría a llamarse Spanish Economic Review (SER). Eventualmente se fusionó con Investigaciones Económicas (IE) para formar SERIEs, Journal of the Spanish Economic Association. En ese momento de los primeros 90 ya estaba firmemente asentada como una de las maneras de comunicar ciencia económica de primer nivel en España. Y, quizá por ello, desgraciadamente algo alejada de los objetivos de sus patronos iniciales en el Instituto de Estudios Fiscales.

De 2001 a 2009 el Simposio lo organizaba una Junta Rectora compuesta por representantes de tres revistas, la REE (y por tanto ya entonces la AEE), Investigaciones Económicas y la Revista de Economía Aplicada, y los grupos de Bellaterra que habían sido los promotores originales. En 2009 se consideró que la transición ya estaba terminada, y desde entonces el Simposio es oficialmente el congreso de la Asociación. Y aunque el Simposio está organizado por la AEE, siempre ha sido un evento muy internacional, sobre todo en este siglo, como muestra el siguiente gráfico. El gráfico fue creado por Bruno Conte y Joan Llull, como los demás gráficos que voy a añadir. Bruno y Joan escribirán un artículo que promete ser muy interesante documentando la evolución del Simposio, a través de la información de los programas.

Inés Macho se encargó de contar la historia del mercado de trabajo de jóvenes doctores que tuvo lugar presencialmente en el Simposio durante muchos años. Al principio era un mercado muy pequeño. Los participantes en los dos lados se contaban literalmente con los dedos de una mano. En los últimos años con mercado presencial (hasta 2019), había más de 100 participantes en el Simposio .presentando sus ponencias como parte del mercado de trabajo, y alguna gente más venía sin presentar en el congreso. También había unas 19 instituciones entrevistando. Este mercado más "cercano" transformó muchos departamentos nacionales. Es más, la mayoría de los candidatos a conseguir una oferta de trabajo no eran españoles. El mercado era una buena forma de señalar el interés en el mercado europeo, y servía para practicar entrevistas. Años más tarde, España tuvo la primera plataforma para el mercado de trabajo online, que luego heredó la Asociación Europea de Economía. A partir de esta aportación, y por sus pioneros mercados de trabajo presenciales, la AEE y la Royal Economic Society conforman, junto con la Asociación Europea de Economía y la Sociedad Econométrica, el comité para el European Job Market for Economists (EJME). Otro servicio público precursor de una importante institución para el futuro por parte de estos economistas pioneros. Por cierto, como se ve en el gráfico, incluso hoy día sin mercado presencial, siguen viniendo doctorandos en el mercado a presentar en el Simposio. Yo animo a mis estudiantes a hacerlo, es muy buena práctica y van a recibir buenos comentarios.

Luisa Fuster, por su parte, describió la evolución de los temas de investigación que se presentan en el Simposio. Este es un tema muy importante, del que hemos hablado en el blog repetidamente. Todavía hay cretinos (lo siento no encuentro otro calificativo más suave) que dicen públicamente que la economía es una ciencia puramente teórica, que no tratamos de temas de importancia social, que no nos disciplina la evidencia y que estamos totalmente equivocados sobre casi todo. Obviamente quien dice eso no ha leído ni tan siquiera los títulos de las publicaciones en las revistas de economía en las últimas décadas. Igual si se pasaran por el Simposio un rato se les quita la tontería. Aquí les dejo una tabla con la evolución de los temas que se han presentado en el Simposio. La categoría “other” son fundamentalmente trabajos de economía pública, laboral, de la salud e industrial. Casi todos ellos empíricos. Pero incluso dentro de “micro” y “macro” abundan los trabajos empíricos. Y no hace falta que me crean. Dense un paseo por el programa, o cualquiera de los anteriores. Ya verán qué interesante.

La última, pero desde luego no la menor, de las presentaciones corrió a cargo de Nagore Iriberri, que exploró la presencia femenina en el Simposio. Aquí las noticias no son tan buenas. La proporción de presentaciones de mujeres en el Simposio creció hasta principios de siglo y está estancada desde entonces en poco más del 30% del total. Es algo mayor en “otros” pero sin llegar al 50%. Esto no es muy distinto de lo que pasa en la profesión en general, pero no deja de ser preocupante. Y tampoco es que la cosa sea diferente en las nuevas generaciones, los porcentajes de mujeres en presentaciones del mercado de trabajo también están estancados. La única buena noticia, parcial, es que desde 2010 ha habido 8 presidentas y 8 presidentes de la AEE (antes de eso, las únicas presidentas fueron Carmen Herrero en 2001 e Inés Macho en 2005).

La verdad es que fue una presentación fascinante, sobre un estudio de caso muy revelador acerca del poder de la acción colectiva en la creación de instituciones. Y, al llegar al congreso vi algo que me hizo reflexionar sobre cómo hemos podido alcanzar el objetivo. Vi a tres economistas muy sénior y respetados intelectualmente, Jordi Caballé, Joan Llull, y Judith Panadès (y seguro que había más), repartiendo botellas de agua por las aulas y pegando carteles con orientaciones. Como se dice comúnmente, las revoluciones no se hacen solas. Hace falta que mucha gente, como todos los mencionados en esta entrada y muchos más, decida sacrificarse por el bien común. Y, de momento, no estamos mal, pero es necesario seguir remando todos para que estas instituciones tan hermosas perduren.

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Hay 5 comentarios
  • Excelente entrada, gracias.

    Estimado Antonio, sin negar la evolución indiscutible de la disciplina económica en España. Importando un modelo con atractor principalmente anglosajón fundamentalmente analítico y descriptivo, quería, considerándome un ente, entre cretino y pollo sin cabeza, denunciar el abuso o el exceso de la metodología en el análisis cuantitativo de los hechos.

    Que digo yo, que algún buen economista habría hace cuarenta años en territorio patrio. De igual forma, también me pregunto si este imperio econométrico no estará matando a picotazos a los nuevos pollos azules o las gallinas de los huevos de oro. Siento verdadera curiosidad por saber tu opinión sobre posturas o imposturas (o herejías) como las de Enrique Palazuelos.

    También me gustaría saber tu opinión sobre la Filosofía de la Economía, como un brote verde en este páramo dominado por la sobria metodología de tradición matemática y si en ese sentido puede tomarse en serio como complemento capaz de ampliar las fronteras del conocimiento de la disciplina.

    Saludos.

    • Hola. Como hay varias preguntas, vamos por partes.
      1. "me pregunto si este imperio econométrico no estará matando a picotazos a los nuevos pollos azules". No veo cómo iba a pasar esto. La diversdad actual de aproximaciones y formas de operar en economía es gigantesca. Yo empecé trabajando en economía evolutiva y luego he hecho cosas conductuales, de redes, empíríca de campo, experimental, he trabajado con antropólogos, juristas, físicos, politólogos. Y nadie me ha atacado dentro de la profesión. Más bien al contrario. Y no soy una excepción. Creo que la apertura de los economistas jóvenes a formas diversas de ver el mundo es laudable y nos hace mejores.
      2. "Siento verdadera curiosidad por saber tu opinión sobre posturas o imposturas (o herejías) como las de Enrique Palazuelos." La evaluaciónb en economía se hac por pares. Hasta donde puedo ver, el profesor Palazuelos trabaja en economía política de la energía. Yo no soy un "par" en ese sentido. Puedo ver dónde publica y las citas que tiene, como cualquiera, pero eso da una señal imperfecta del calibre de un investigador. Lo que sí es seguro es que no es un "ilustre ágrafo" porque tiene cosas escritas en revistas evaluadas por pares. Y hasta donde yo recuerdo no tenía la reputación de ser de los que no iba a clase (era profesor en la Complutense cuando yo era estudiante allí, pero no me dio clase).
      3. "También me gustaría saber tu opinión sobre la Filosofía de la Economía, como un brote verde en este páramo dominado por la sobria metodología de tradición matemática." Primero, la economía no es un páramo. Insisto, por favor, tómate la molestia de mirar cualquier revista de economía. La diversdad de temas, de metodologías, de puntos de vista, es impresionante. Es verdad que habrá que usar herramientas estadística a menudo, claro que sí. Y que habrá algo de jerga. Pero esto es necesario para comunicarse con precisión entre colegas, y para convencer a los demás de que una idea u otra son relevantes. A mí también me cuesta leer revistas de biología, por la jerga. Y algunos de sus métodos estadísticos me resultan poco familiares. Pero para esto estamos nosotros aquí, para traducir un poco lo que sea más ajeno a la gente no académica que le interese la economía. Y en biología hay también muchos medios para informarse. Y hoy día si no entiendes un artículo, pídele a la IA que te lo explique en lenguaje convencional y ya verás qué bien. La filosofía de la economía, y la filosofía de la ciencia, puede aportar para repasar la robustez de nuestras aproximaciones (recomiendo leer "The book of why" de Judea Pearl, por ejemplo). O la ética de nuestra forma de proceder para que no hagamos cosas como el Experimento de la cárcel de Stanford que aunque no lo hizo un economista, se le podría haber ocurrido a alguno. O ese experimento, este sí, hecho por economistas en el que se pagó a estudiantes en Hong Kong por ir a manifestaciones que podían ponerlos en riesgo.

      • Muchas gracias, por tu amable contestación y por la referencia.

        Sobre Palazuelos te invito a leer su obra La Economía del Crecimiento en Equilibrio - Fabulando sobre una leyenda.

        Sobre Filosofía de la Economía, yo, preocupado por el problema de la desigualdad(Gini), por la concentración de riqueza y por la ineficacia(en algunos casos) de los instrumentos redistributivos. He diseñado una propuesta que reduce enormemente parte del problema.

        La idea clave es que el crecimiento económico es condición necesaria pero no suficiente para garantizar un grado tolerable de desigualdad (El marco r > g de Piketti).

        Rompo con la idea de que el merito y el esfuerzo sean factores que produzcan la desigualdad como algo natural en todos los casos. Ya que la concentración sigue un patrón matemático incluso en condiciones de igualdad (la econofísica de Boghosian y Chakraborti).

        Yo aporto como antídoto un limitarianimo modificado frente a la propuesta rígida de Ingrid Robeyns. Denomino a este nuevo instrumento macro-micro el UCC o (Umbral de Cohesión Corporativo).

        La idea es simple pero corrosiva. Un umbral dinámico (móvil) a la riqueza del patrimonio del propietario de la empresa vinculado al umbral dinámico de la mediana salarial (móvil) de los trabajadores. Transformando el conflicto capital-trabajo de un juego de suma cero a un juego de suma positiva (cooperativo). Ya que la mejor estrategia para el empresario para aumentar su límite sería aumentar la mediana de los empleados.

  • Antonio, disculpa este arrebato de sinceridad intelectual.

    Este sistema es perfectamente implantable; no es utopía, es arquitectura jurídica.

    La mecánica es hidrodinámica pura: Supongamos que, tras publicar resultados, la corporación intenta remunerar a su cúpula por encima del ratio k (fijado por estatutos). Al tocar ese techo, el excedente desborda. Ese capital precipita sobre la mediana salarial de la plantilla, elevando su nivel de flotación.

    Aquí se cierra el Bucle de Cohesión Corporativo: al subir la marea de la mediana, el sistema desbloquea matemáticamente un nuevo límite para la cúpula. Es un algoritmo de prosperidad iterativo.

    Lo más disruptivo es su eficiencia: elimina de un plumazo la burocracia redistributiva, al Estado confiscatorio, la conflictividad sindical y la rigidez del SMI. El Estado se retira a un rol de árbitro que sugiere los guarismos para una desigualdad controlada, pero la ejecución queda en los estatutos. Es quitarle el micrófono a la ideología para dárselo a las matemáticas y al mercado.

  • Muchas gracias Antonio por tu artículo sobre el Simposio.
    Sólo quisiera mencionar, en referencia a la presencia femenina histórica en el Simposio, que este año las cinco personas claves del mismo han sido mujeres: las dos conferenciantes invitadas (Ekaterina Zhuravskaia de la Paris School of Economics y Adriana Lleras-Muney de UCLA), la presidenta de la Asociación Española de Economía (Lola Collado de la Universidad de Alicante), la presidenta del comité científico (Libertad González de la UPF) y la presidenta del comité organizador (Judith Panadés de la UAB). Asi pues, teníamos los mimbres ideales para alcanzar el éxito en una edición en la que se celebraba el 50 aniversario del Simposio y que ha batido el record de participación.

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