Por Marina Hernández, Carmen García, Juan Luis Jiménez y María Santana Gallego
Nota de los autores: este artículo se encuentra en evaluación, por lo que son muy bienvenidos los comentarios.
Creemos no equivocarnos si afirmamos que, en más de una ocasión, habrá escuchado hablar acerca de los amplios beneficios que tiene para una ciudad que su equipo de fútbol masculino esté en Primera División. Y no sólo a los presidentes de dichos equipos, sino a políticos locales o regionales que, al calor del ascenso a Primera, suelen acordar promociones publicitarias con el club, entre otros usos de dinero público.
Ante estas afirmaciones, los economistas (que somos personas de muy mal gusto, parece ser), en lugar de alegrarnos por el ascenso, nos preguntamos: ¿Qué análisis confirma que esto sucede? Es decir, ¿realmente mejora la ciudad cuando el equipo está en Primera División?
Uno de los argumentos más habituales en el debate público es que el aumento del turismo hacia la ciudad genera un mayor gasto por parte de los visitantes, impulsa la actividad comercial y, en última instancia, mejora los resultados económicos. El objetivo de este artículo es precisamente analizar si esta cadena de efectos se produce realmente, al menos en su primer eslabón. Veámoslo.
¿Qué dice la literatura?
La literatura sobre el impacto económico de los grandes eventos deportivos ofrece resultados ambiguos y ha generado un debate abierto (véase por ejemplo, aquí y aquí). Aunque estos eventos se presentan como motores del crecimiento, el empleo y el turismo, numerosos estudios muestran que los beneficios previstos suelen estar sobreestimados y no se materializan, en parte por limitaciones metodológicas de los análisis existentes.
En el ámbito regional y las competiciones recurrentes, tales como el Tour de Francia o la Fórmula 1, la evidencia es aún más escéptica: la mayoría de los trabajos encuentran efectos nulos o muy reducidos sobre renta, empleo o turismo. Pese a algunos impactos turísticos puntuales y localizados, no se observan beneficios duraderos que justifiquen grandes inversiones públicas, lo que cuestiona su sostenibilidad y eficiencia.
Por último, la evidencia sobre el fútbol y el impacto de los ascensos y descensos de los clubes es limitada. Si bien algunos estudios han documentado que los ascensos pueden incrementar los ingresos y las visitas, y que los descensos generan efectos negativos moderados a nivel local, el impacto sobre el turismo regional sigue siendo incierto y poco explorado (véase, por ejemplo, aquí). En el caso español, los estudios apuntan a efectos económicos reducidos (véase aquí y aquí), lo que refuerza la necesidad de análisis causales a escala regional que evalúen si los ascensos generan beneficios turísticos suficientes para justificar la inversión pública en el fútbol profesional.
Los datos y la estrategia empírica
Para tratar de dar respuesta a la pregunta de esa potencial relación causal entre tener un equipo en Primera y aumentar el turismo, conformamos una base de datos que contiene el número de turistas que pernoctaron en 106 ciudades españolas, y la estancia media en dichas ciudades (véase la Encuesta de Ocupación Hotelera del INE), además de variables de población y densidad de población.
Añadido a lo anterior, recopilamos todos los ascensos a esta categoría en La Liga entre la temporada 2005/06 y la 2018/19, exceptuando aquellos que afectan a equipos de Madrid y Barcelona (por no poder identificar el efecto, al disponer de multitud de eventos potenciales atractivos de turismo) y otras ciudades que no están incluidas en la base del INE o presentaban datos incompletos en algunos meses. Además, consideramos otros eventos relevantes que hayan sucedido en la ciudad (por ejemplo, Sanfermines, Fallas de Valencia, finales de Campeonatos de Fútbol, etc.) y si el equipo era la primera vez que estaba en Primera de su historia.
En cuanto a la estrategia empírica para analizar el potencial efecto causal, planteamos dos fases. En la primera, para cada una de las ciudades con un ascenso aplicamos un matching para emparejarlo con una ciudad de la base que se comportase de manera similar a la afectada por el ascenso, pero que no tuviera equipo ni en Primera ni en Segunda durante el periodo de estudio. En segundo término, con la base de datos conformada (con ciudades parecidas entre sí en la temporada previa al ascenso), aplicamos un modelo de diferencia-en-diferencias.
Un detalle importante: el efecto que analizamos cubre la primera temporada en Primera División por dos motivos. Primero, porque es el caso más habitual (el 28% de los que ascendieron, volvieron a descender la temporada siguiente); y segundo por la dificultad que supone identificar el efecto de permanecer más de una temporada en Primera División, dada la diversidad de casuística posible, así como la reducción de la muestra que ello conlleva.
Resultados: ¿Cuánto aumentó el turismo?
Los resultados, que cumplen la hipótesis de tendencias paralelas y son robustos a varios tests, se resumen en la figura siguiente, y en dos palabras: ningún efecto. La diferencia entre las ciudades afectadas por el ascenso y las no afectadas no varía en la temporada del ascenso, respecto a la diferencia preexistente entre ambos grupos.
Figura 1: diferencias condicionadas en el número de turistas entre ciudades afectadas por un ascenso versus ciudades no afectadas.

Y aquí los datos para la estancia media:
Figura 2: diferencias condicionadas en la estancia media entre ciudades afectadas por un ascenso y ciudades no afectadas.

Los resultados de los diferentes modelos estimados (según diferentes controles utilizados) señalan que subir a Primera División ni aumenta el número de turistas totales, ni los nacionales, ni los extranjeros, ni afecta a las decisiones de estos de hospedarse más días en la ciudad de destino (todos los resultados se encuentran en el artículo).
Implicaciones
Entonces, si no aumenta el número de turistas, ¿Cuál es el motivo de utilizar dinero público para promocionar las ciudades a través de los equipos de fútbol? A estos autores se nos antoja que este caso es un ejemplo más de que las políticas se deben evaluar por sus efectos y no por sus intenciones: muchos políticos se dejan llevar por una leyenda no contrastada que implica utilizar dinero público para un fin no alcanzado.
En definitiva, no gastemos más dinero público con la excusa de atraer turismo cuando tu equipo ascienda, porque no lo conseguirá. En este caso, el gol lo meterá el club, pero a las arcas municipales...
