Los dudosos beneficios de albergar unos Juegos Olímpicos

Los dudosos beneficios de albergar unos Juegos Olímpicos

Organizar unos Juegos Olímpicos es, probablemente junto con la construcción del AVE, uno de los mejores ejemplos de diferencias de opinión entre los políticos y ciudadanos por un lado y economistas por el otro. Mientras que los primeros están a favor, los economistas tienden a manifestarse en contra (en este mismo blog, por ejemplo, aquí y aquí). El caso de Madrid 2020 es prototípico en este aspecto. Los ciudadanos de Madrid lo apoyan en un 80% según datos de la misma candidatura. La situación actual de crisis y la necesidad de reducir el déficit han hecho que otros países como Italia se retiraran de la carrera para organizar estas olimpiadas. En este sentido, medios como el Wall Street Journal eran hace unos meses muy críticos sobre la decisión de Madrid de continuar en la carrera. El pasado 18 de marzo la Comisión de Evaluación del Comité Olímpico Internacional (COI) llegó a Madrid para estudiar los progresos de la candidatura Madrid 2020. Este es, por tanto, un buen momento para repasar lo que sabemos sobre los beneficios de unos Juegos Olímpicos.

Los partidarios de organizar unos Juegos Olímpicos argumentan que sus efectos positivos son de dos tipos. Por un lado, conllevan un incremento directo de la actividad económica, bien sea por el incremento en la inversión y la ocupación en la construcción de equipamientos como también en el incremento del turismo. Por otro lado, se argumenta que los juegos pueden tener repercusiones positivas a largo plazo para el país que los alberga.

Sin embargo, revisiones de la literatura sobre eventos deportivos como Coates y Humphreys (2008) muestran que la mayor parte de los trabajos al respecto apuntan a que los efectos contemporaneos van más bien en dirección contraria. Un resultado establecido desde artículos como Baade y Dye (1988) (y posteriormente Baade y Sanderson (1997), Hudson (1999), Coates y Humphreys (2001, 2002)) es que tener una franquicia de un equipo de deporte profesional (de baloncesto, futbol americano o beisbol) en Estados Unidos no tiene impacto sobre la actividad económica, la renta o la ocupación de una ciudad. En cuanto a las nuevas actividades, la construcción de un estadio no tiene efectos significativos sobre la ocupación en el sector de la construcción (Miller (2002)). La llegada de una nueva franquicia de uno de los cuatro mayores deportes en Estados Unidos puede incluso tener un efecto negativo sobre la renta per cápita de las ciudades que la reciben (Lertwachara and Cochran (2007)). Otros artículos como Porter (1999) confirman el efecto negativo de mega-eventos como la Superbowl en Estados Unidos sobre la actividad económica de la ciudad.

En cuanto a los juegos olímpicos, la evidencia apunta en la misma dirección. Baade y Matheson (2002) (el documento de trabajo aquí) estiman que el ayuntamiento de Atlanta y el estado de Georgia gastaron cerca de 1600 millones de dólares en los juegos olímpicos de 1996 creando un máximo de 25 mil puestos de trabajo permanentes. Es decir, cada puesto de trabajo costó más de 64 mil dólares. Madden (2006) estudia el efecto de los Juegos Olímpicos de Sidney sobre la economía australiana. Aunque tuvieron un efecto positivo sobre el estado que los albergó, el efecto total sobre la economía del país fue negativo.

Así que no es sorprendente que en una encuesta llevada a cabo por Whaples (2006) entre miembros de la American Economic Association sobre si los estadios deberían recibir subsidios públicos por parte de la ciudad solo el 5% de los economistas se declararan a favor.

En cuanto a los efectos a largo plazo de los Juegos Olímpicos, Rose y Spiegel (2011) (el documento de trabajo aquí) proporcionan probablemente uno de los análisis más convincentes. Los resultados apuntan a que los países que albergaron unos Juegos Olímpicos experimentaron un incremento muy significativo y permanente de su comercio exterior de cerca de un 30%. Sin embargo, esto no significa que los Juegos Olímpicos fueran la causa de este incremento en el comercio. De hecho, los países cuyas ciudades también optaban a participar en los juegos obtuvieron un incremento en el comercio de una magnitud parecida. Los autores construyen un modelo que muestra como querer organizar unos juegos olímpicos es una manera que tienen las ciudades (y sus países) de señalizar que han llevado a cabo reformas orientadas, por ejemplo, a liberalizar su comercio y han aumentado su apertura al exterior. Esto también explicaria por qué los efectos de organizar unos Juegos Olímpicos es independiente de si son de invierno o verano y tienen magnitudes parecidas en el caso de las exposiciones universales.

El efecto positivo de los juegos olímpicos no se debe, por tanto, a las infraestructuras que se construyen para los mismos. De hecho, es difícil argumentar que gran parte de las inversiones necesarias para albergar unos Juegos Olímpicos tendrán repercusiones positivas a largo plazo en la economía de un país. Muchas de las infraestructuras serán infrautilizadas. Lo sabemos bien en Madrid, por ejemplo, con el caso de la Caja Mágica que costó 300 millones de euros y a la que aún no se le ha encontrado mucha utilidad. Sus últimos y esporádicos inquilinos la dejaron en 2012 y el ayuntamiento terminó encontrándole un curioso uso como hangar para una escudería de Fórmula 1 que recientemente desapareció. Puestos a invertir en nuevas infraestructuras, ¿no sería mejor hacerlo sin estar atados a un propósito determinado?

Es difícil pensar que los organizadores no saben la poca rentabilidad social que conllevan este tipo de eventos. Y, sin embargo, reciben un gran apoyo político. Se me ocurren motivos de lo más variado. Parece claro que  permiten que la ciudad atraiga inversiones por parte del Estado que de otra manera se podrían llevar a cabo en otras ciudades. También constituyen un ejemplo claro de “panem et circenses”. Finalmente, la exposición mediática que el éxito de un evento de estas características conlleva es un  atractivo irresistible, que permite a los políticos ponerse medallas (nunca mejor dicho) delante de los ídolos mundiales del deporte.

Muchos de los resultados anteriores son conocidos por los que hemos vivido en Barcelona los años anteriores y posteriores a los Juegos Olímpicos de 1992. Este evento cambió la ciudad, en gran parte porque se convirtió en la excusa para llevar a cabo las infraestructuras que Barcelona había planificado desde hacía varias décadas para la expansión de la ciudad. Los Juegos Olímpicos y la Expo de Sevilla además cambiaron la percepción de España en el extranjero. Sin embargo, el Madrid de veinte años después tiene un nivel de infraestructuras de primera fila (además de su porción de elefantes blancos) y España está ya establecida internacionalmente. ¿Deberíamos alegrarnos de no haber sido escogidos para los Juegos Olímpicos de 2012 y 2016?

Hay 30 comentarios
  • Hola Gerard, post muy interesante!
    Me asalta una duda… los diversos trabajos que citas analizan los efectos (obviamente) con las gafas de economistas puestas… Sin embargo, ¿no cabría esperar otros efectos a nivel social al margen del puramente económico? Si mal no recuerdo, Pekin en 2008 hizo un esfuerzo (de efectividad dudosa, cierto) por reducir niveles de contaminación. O también se puede pensar que los habitantes de una ciudad olímpica pasen a valorar algo más los beneficios del deporte para la salud. Si esto pudiese perdurar en el tiempo (cosa que, por ejemplo en Pekin con la contaminación parece que no ha pasado), ¿no habría también que tener estos efectos en cuenta?
    Un saludo

    • Carlos,
      Estoy totalmente de acuerdo. Los estudios solo miran el impacto sobre el PIB, desempleo, comercio, etc y no otras variables que afectan el bienestar. Pero en ese caso la pregunta relevante sería ¿es organizar unos JJOO la manera más eficiente de conseguir esos objetivos? Muchas ciudades reducen la contaminación o educan a la gente para hacer deporte por otras vías…
      Saludos.

  • Interesante el post, pero creo que la decisión actual es seguir o no seguir en la guerra de albergar unos Juegos Olímpicos en Madrid y para tomar esta decisión de forma correcta hay que comparar los gastos que supone seguir con los beneficios esperados. Si es verdad que la mayoría de obras están hechas (aunque haya sido tirar el dinero como la Caja Mágica), los gastos que quedarían por realizar serían relativamente pequeños frente a los posibles beneficios. Por tanto, lo que hay que valorar es la decisión a día de hoy, y tengo la impresión de que seguir en la batalla olímpica es la decisión correcta, no hacerlo sería como correr un maratón y cuando quedan 100 metros y tres corredores con posibilidades de ganar decidir retirarse. Ya se sabe que meterse en la guerra olímpica es una mala decisión y más para ciudades que ya están en el mapa como Madrid o Londres, pero a día de hoy no es la cuestión relevante.

    • Julio, en una situación económica normal podría ser cierto que a estas alturas de la partida mejor no abandonar. Pero estamos en un momento con una restricción del crédito brutal debido a unas dudas sobre nuestra sostenibilidad fiscal que no solo reducen nuestras posibilidades de ser asignados como sede olímpica (y cada vez que se intenta supone una inversión) sino que la imagen de España puede ser aún más dañada, ya que teniendo que recortar por todas partes y pidiendo ayuda a nuestros vecinos europeos, que nos gastemos lo poco que tenemos en un circo, sin duda hace creer a muchos extranjeros (algunos me lo han dicho personalmente) que somos tontos a la hora de gastar nuestro dinero.

      Los favoritos para albergar unos juegos van a ser casi siempre países que están emergiendo o en un momento especialmente bueno. El COI busca expandir la marca en esos países no en los que está en decadencia.

      Gerard, sin duda un buen post como siempre. Muchas gracias y saludos.

    • Ana Botella declaró en rueda de prensa que “solo” era necesario invertir 1500 millones de euros más. No es precisamente una inversión pequeña para los momentos que estamos atravesando. Me parece que conseguir los juegos olímpicos se ha convertido en una obsesión para los gobernantes madrileños y, en estos casos, se suele perder el sentido común y cometer errores irreparables. Creo que alguien tendría que reconducir el tema o todos sufriremos las consecuencias.

  • Muy interesante su artículo, Señor Llobet. No me cabe duda, que uno de los propósitos son las medallitas y el ” Panem et circenses ” como uno de los objetivos de estos eventos. Mi pregunta es ¿ queda entonces claro el motivo o nó de la realización de estos Eventos?, porque las Olimpiadas en Londres este verano, ¿ por algún interés se hizo allí ?, puedo estar equivocada, pero los Ingleses apuntan bien.

    Lo siguiente que contempla Usted me parece muy importante: ” Puestos a invertir en nuevas infraestructuras, ¿no sería mejor hacerlo sin estar atados a un propósito determinado?”. Creo, lo voy a decir con cautela, que debería invertirse en nuevas infraestructuras cuando fuera necesario y posible, no sujeto a un propósito determinado( no sé si estaré pecando un tanto de ingenua).

    • Por no hablar de F-1, American’s Cup y otros tinglados similares… En Valencia ya sabemos de hace mucho tiempo que el negocio está en la intermediación y su comisión. Se gana mucho, se trabaja poco, se tiene repercusión pública y mediática y, encima, está uno rodeado de todo el círculo de famoseo y azafatas…
      Aquí los hijos de varios empresarios del azulejo vendieron todas las fábricas familiares para dedicarse en exclusiva a sus firmas de patrocinio deportivo y eventos similares… Pero, bueno, como el caso Urdangarín parece demostrar, esto incluso se aprende en las más reputadas escuelas de negocio.

      • Carles,
        ¿Puedes cuales fueron esas “varias ” azulejeras vendidas para dedicarse al negocio del patrocinio deportivo?
        El dueño de Pamesa trató de hacerlo, pero finalmente no quiso seguir adelante pese a tener un acuerdo atado con un fondo.

  • Me parece interesante este articulo. Aun asi el cálculo del ROI esta bien cuendo tienes posibilidad de invertir. Es este el caso de Madrid? Si tenemos en cuenta el déficit actual y los limites para los próximos años, como se puede plantear esta inversion? Y en este caso estoy hablando de la Comunidad de Madrid, no del gobierno de España, que tiene parados otros compromisos anteriores en infraestructuras por falta de fondos para realizarlas, y en muchos casos para terminar las ya empezadas. Invertir en infraestructuras deportivas en Madrid en estos momentos seria realmente un despropósito, solo justificable electoralmente. Al final ya no habra pan para tanto chorizo, como explican los rotativos ingleses, pero si circo para todos?

  • “Es difícil pensar que los organizadores no saben la poca rentabilidad social que conllevan este tipo de eventos. Y, sin embargo, reciben un gran apoyo político.”

    Y tanto, lo llaman corrupción.

  • Coño, ya sabía yo que tenía que haber alguna cosa en la que estuviese de acuerdo con los economistas.

  • Los beneficios son dudosos desde el punto de vista de las ciudades que albergan los juegos. Desde el punto de vista del COI, la perspectiva es diferente. El COI (organización presuntamente sin afán de lucro) prácticamente no tiene gastos, y, en cambio, tiene el derecho exclusivo de explotación de servicios [1], lo cual le permite extraer rentas de monopolio y conseguir beneficios astronómicos.
    [1] http://www.guardian.co.uk/money/2012/jun/01/visa-cuts-atms-london-olympics

    • Ése es otro tema muy interesante sobre el cual debatir. ¿Por qué se tolera una institución como el COI, consistente en que los demás paguen los juegos olímpicos, especialmente con dinero público en vez de asumir ellos mismos los gastos? Está claro que ese tipo de organización le viene muy bien al COI, ¿pero por qué los demás toleran esa manera de proceder? ¿Qué ocurre con los demás agentes involucrados?

  • Esto y Eurovegas me parecen los ejemplos más sangrantes de como la política madrileña está dominada por personajes más interesados por el espectáculo (y las “migajas” que caigan de la mesa de las grandes constructoras) que por el futuro de sus ciudadanos. No daría mayor rendimiento invertir este dinero en crear un polo de investigación agroalimentaria, por ejemplo, o en reforzar los tribunales? No sería mejor haber dado a un polo de investigación médica las facilidades que se van a dar al Sr. Adelson? Creo que todo el mundo, no sólo los economistas, sabe la respuestas a esas preguntas, y sin embargo se sigue votando por la política espectáculo…

  • Lo que creo que mueve a Madrid a entrar en liza:
    Madrid tiene el problema de aún no ser considerada una ciudad europea relevante a nivel internacional. Cuando vas por el mundo, la gente conoce más Barcelona que Madrid (experiencia personal) y supongo que esto quiere decir que tienen aún mucho márgen para promocionarse.
    Además, los juegos olímpicos son un lavado de imagen, algo que España necesita.

    En contra:
    Tiene coña que una ciudad en Alemania (Berlin) renuncie a los juegos olímpicos por temas presupuestarios y de corrupción, justo como el caso de España, y que Madrid se lance a montar unos juegos. Luego decimos que Merkel nos tienen mania.
    En contra, y esto ya es un poco personal: Con el logo que tienen 2020 solo se me ocurre que lo de las olimpiadas lo usan como cortina de humo para tapar el problemon económico puesto que un logo que se puede asociar a “Chanclas de verano” no me parece un proyecto ganador sino improvisado.

    • ¿”Madrid tiene el problema de aún no ser considerada una ciudad europea relevante”?

      Madrid tiene muchos problemas reales, que estas estupideces faraónicas, y en estos momentos, solo empeoran. Pero ese no es un problema de los madrileños.
      Si eso fuera un problema, no sé cómo no se preocupan por él en Palencia o en Villanueva de Alcardete.

      Personalmente, dudo bastante de que la candidatura tenga tanto apoyo de los ciudadanos de Madrid como dice la propia candidatura. Y eso con el machaque propagandístico que llevamos años y años, sin absolutamente ningún debate público al respecto.

      Si se trata de adquirir notoriedad en los medios internacionales, la alcaldesa y su consistorio podrían, qué sé yo, participar en un concurso de karaoke, o tirarse de un trampolín en el Retiro. O cazar osos, como Sarah Palin.
      Algo que no nos costara dinero…

  • Gerard,
    Aun aceptando que la celebración de los JJOO tiene efectos negativos sobre la renta o el empleo de la ciudad que los alberga (algo que es ciertamente muy probable), de ahí no puede concluirse que sea una mala idea celebrarlos. Hay que tener en cuenta la utilidad que el evento en sí genera en los ciudadanos, y en el post este punto no se considera en absoluto. No conozco evidencia sobre este tema, pero mi apuesta sería que, en media, los ciudadanos están muy contentos de tener unos Juegos en su ciudad. Por supuesto, tampoco sé si esta posible ganancia en utilidad puede contrarrestar las pérdidas en cuanto a actividad económica, pero creo que al menos necesitan considerarse antes de concluir que celebrar unos JJOO es una mala idea.

    • A veces leo aquí ese argumento, tal intervención pública (AVE, subvenciones a la compra de coche nuevo, juegos olímpicos) es ruinosa pero hace felices a algunos ciudadanos. Si es así, ¿por qué no dejar que el mercado se encargue de la provisión del bien o el servicio en cuestión? Por ejemplo, la organización de los juegos olímpicos sería exclusivamente privada y los organizadores recibirían los beneficios del proyecto. De esa manera, la producción del bien o provisión del servicio sería la óptima dadas las preferencias de quienes derivan utilidad de él. Si la iniciativa privada no tiene interés en hacerlo, ¿por qué debería tenerlo el Estado? La respuesta es, por supuesto, que el proyecto genera externalidades positivas al conjunto de la sociedad, luego la utilidad directa que obtienen los ciudadanos no es suficiente.

    • Los más contentos de todos, seguramente, los que les han quitado la beca de comedor y de libros en el colegio de primaria, y les han subido los abonos de transporte más de un veinticinco por ciento.
      Y los que les han subido por el estilo el resto de los servicios, les suben los impuestos municipales todos los años mucho más que la inflación y les fríen a multas.
      Sin olvidar los que trabajan para el Ayuntamiento, que les han bajado varias veces el sueldo y los que saben ver cuentas y comprenden la deuda que acumula Madrid.
      Ah, y los que tienen ya su calle llena de baches que no se arreglan porque no hay dinero.

      Quizá hay mucha gente que no entiende mucho de cuentas, que no se preocupa de que ni este ni ningun tema se debata seriamente y que solo ve el entretenimiento de tener los Juegos en casa, el patriotismo de campanario satisfecho y, unos pocos, la oportunidad de ganar algo. Quizá, pero, muchos o pocos, no me parecen los más responsables ni los que han reflexionado sobre el asunto y sobre lo que les va a costar pagar la fiesta.

  • Y a nadie se le ha ocurrido pensar en que la gente apoya este derroche en su ciudad porque se creen que no lo pagan ellos? Con el estado de las autonomías, y el lío de transferencias, costes, pagos, tributos…en España tenemos las cuentas de todo menos claras. Así qué ante la duda, como ciudadano quizás te de por pensar, como pasa con el AVE en muchos casos: “total, si no se gasta en JJOO para mi Madrid, vaya usted a saber en que gilipollez de proyecto acaba ese dinero!”, y lo apoyas.
    La mismita democracia que en USA claro: en San Francisco la gente esta empezando a movilizarse para que el gobierno de la ciudad le pase la cuenta de la (más que seguramente) deficitaria copa América a Larry Ellison, su principal promotor.
    Como siempre, un correcto sistema de incentivos a nuestra (under-educares) clase política sería parte de la solución. Y el pueblo, piensa seguir cruzado de brazos mucho tiempo?

  • Añadir que una motivación tanto para los Juegos Olímpicos como para Eurovegas es sacar adelante la cantidades inmensas de suelo, pisos y urbanizaciones en manos de entidades financieras. Todo lo que haga subir el valor de esos pisos es disminuir y mucho el sustancial agujero de estas entidades.

  • A mi lo que me fascina es lo de que la candidatura es apoyada por un 80% de los ciudadanos. O vivo en otro planeta rodeado de gente nada representativa (sabiendo sus limitaciones como herramienta estadístia no creo que entre mis conocidos con los que he hablado del tema el porcentaje de apoyo llegue al 8%), o “algo” hay en la cocina de la encuesta en cuestión -de la propia candidatura, no lo olvidemos- que huele tirando a raro. Como dijo Wiston Churchill: “Sólo me fío de las estadísticas que he manipulado”.

    • A mi no me sorprende el resultado. Lo que pasa es que la pregunta está viciada. A la gente se le pregunta si le gustaría que se celebraran unos JJOO en Madrid, pero en ningún momento se les dice cuanto les costará que eso suceda…

  • Me resulta curioso esta juicio de valor, basado en diversos trabajos, se nos indica lo nefasto que resulta organizar unos jjoo, pero la coletilla con los beneficios que si obtuvo Barcelona con los del 92 me huele a intentar justificar lo injustificable sin aportar datos de cuanto de nefastos fueron los mismos desde el punto de vista economico. Por no hablar de la crisis que sufrimos cuando la fiesta se acabo o de las comisiones y tantos por ciento que acabaron en suiza o en otros paraisos

    • Daniel,
      El último párrafo no dice en ningún momento que los JJOO en Barcelona fueran beneficiosos (en los términos económicos que discute la literatura). Solo constata que los efectos positivos existen algunas veces (y que es más difícil que aparezcan en el caso de Madrid 2020). Como digo en la entrada y también se discute en algunos de los comentarios es que no sabemos si compensaron el coste y si ese fue el mejor uso de los recursos públicos. Barcelona ha tardado muchos años en enjuagar la deuda de los JJOO.

  • ¿Y esas cifras de apoyo de un 80%? Debe ser que el 20% de la población que no las apoya es toda la que yo conozco. Los JJ.OO son un pelotazo y una inmejorable oportunidad de negocio para los sospechosos habituales, es decir, las mismas élites extractivas que llevan décadas chupando del bote. Para las arcas públicas y el común del ciudadano es otro “llámame tonto” a la altura de Eurovegas. Si quieren unos juegos olímpicos que los monten en el patio de su casa, que seguro que tienen espacio de sobra, y preferiblemente tirando de su propio dinero y no del de todos los españoles. Yo en mi próxima vida también quiero ser “liberal” al estilo de estos. Echo pestes del Estado, pero llevo toda la vida viviendo de él y colocando a familiares, amigos, conocidos con posibilidades y todo tipo de empresas que me bailen el agua.

  • P.D. A quién le quede alguna duda de lo rentables que son actualmente los JJ.OO (dejando a un lado a los sospechosos habituales), que se lo pregunte a los griegos, que seguro que tienen mucho que aportar.

  • ¿Por qué apoya la gente estos grandes eventos?
    -Porque, como explicaban en Economía del sector público, hay asimetría y los ciudadanos ven en menor medida los gastos públicos que lo que se hace con ese gasto. Los gestores (especialmente valencianos) saben muy bien que con estos grandes eventos es super facil engañar, de esa manera, a los contribuyentes, hacerles sentir prósperos. Los informes de impacto económico que elaboran economistas y donde se estima “el impacto económico” incluyendo todos los costes del evento al mismo nivel que los beneficios, apuntalan que esa distorsión sea posible.

    -En todo caso, los ciudadanos no buscan solo economía; por ejemplo se sienten orgullosos e ilusionados de ser de una que aloja unas olimpiadas o una America´s Cup.

    -Porque piensan que es una oportunidad para que su ciudad, el sitio donde viven, dé un salto adelante. El caso de Barcelona ’92 es una referencia muy clara para los españoles.

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