El marxismo vs la economía moderna (2)

Esta entrada es continuación de la anterior de igual título. En ella se trataron los temas del valor, el excedente, la explotación y la pobreza. Conviene leerla antes de seguir con esta. Conviene también recordar que el propósito de la entrada es explicar cómo la economía moderna es una herramienta más útil que la marxista para analizar y resolver los problemas económicos de la sociedad. En la entrada anterior referí al lector a algunos marxistas analíticos para saber sobre las incoherencias y limitaciones de la teoría de Marx.

5. Lucha contra la desigualdad

El marxismo propone “a cada uno según sus necesidades, de cada uno según sus posibilidades”. Maravillosa teoría, pero para la especie equivocada, como dijera E. O. Wilson. ¿Quién decide cuánto puedo trabajar o qué tan bien o mal sé tomar decisiones sobre dónde hacer nuevas inversiones de recursos? ¿Quién decide mis necesidades? Han sido las maneras absurdas de responder a estas preguntas las que han llevado a los regímenes comunistas que en el mundo han sido al fracaso, y no tanto enfrentamientos, guerras frías o bloqueos. Todo eso puede haber contribuido, pero en todos esos países, cada vez que introducían alguna apertura económica en el sentido que marca la economía moderna, lograban avances y cada vez que regresaban a la ortodoxia volvían también al estancamiento. Ha ocurrido en la URSS, en Cuba, en China y en todos los demás países.

La Economía moderna dota de mejores herramientas para luchar contra la desigualdad a un gobierno que quiera hacerlo. Primero, la competencia es una gran disciplina contra las desigualdades. Una empresa que gane excesivamente verá cómo le nacen competidores como setas. Un trabajador especializado que cobre grandes salarios verá cómo otros intentan ser como él. Segundo, el Estado puede corregir desigualdades sociales mediante políticas de igualdad de oportunidades (mediante programas de salud y educación universales) y mediante políticas que palien la desigualdad de resultados (transferencias de rentas, p. e.). La Economía moderna dice, por ejemplo, cómo las políticas de renta son, en este sentido, mucho mejores que las políticas de precios o de cuotas. Los países que han aprovechado estas ventajas son los que han conseguido las sociedades más igualitarias que ha conocido la Historia (tal vez no la Prehistoria).

Todo es mejorable, y en este blog se han criticado muchas cosas de cómo se lleva la economía en España y Europa y se han apoyado unas cuantas medidas para mejorarla.

6. Lucha de clases

Según el marxismo la lucha de clases es el motor de la historia. La clase burguesa contra los señores feudales y, ahora, el proletario contra la burguesía. En el capitalismo burgués, el marxismo distingue básicamente entre los que tienen la propiedad de los medios de producción y los que no. Como los primeros viven de parasitar sobre los segundos (según la teoría de la plusvalía), su primer interés es que las cosas sigan así, mientras que los segundos deben hacer desaparecer a esa clase parásita. Pero la realidad tiene la costumbre de ser más complicada. Por ejemplo, qué diremos de los pequeños empresarios, los autónomos, dueños de medios de producción, pero no especialmente ricos, o qué de los asalariados que cobran grandes cantidades. Ante esto los marxistas han añadido complicaciones ad hoc como “lo que define es a quién se sirve”, “lo que importa es la conciencia de clase”, etc. que acaban de hacer de su idea de clase una hipótesis no falsable.

Las explicaciones de procesos históricos con el concepto de lucha de clases marxista caen, además, en el problema del funcionalismo. El que al grupo X le convenga la medida A no quiere decir que los individuos del grupo X hagan nada al respecto; hay por una parte un problema de acción colectiva, y, por otra, el de lograr convencer a las autoridades para conseguir esa política. Historiadores marxistas más conocedores de lo que hablan hace mucho tiempo que abandonaron ese funcionalismo infantil (por ejemplo, David Abraham en su libro “El colapso de la república de Weimar”).

Finalmente, el problema mayor es que los hechos no encajan con la teoría. Para empezar, no todos los grandes acontecimientos históricos se explican como lucha de clases (solo algunos y restringiéndonos a Europa). Segundo, la evolución seguida por los países europeos, que sirvió de referencia a los marxistas, por comenzar ahí la revolución industrial, no es la seguida por el resto del mundo. Tercero, y para desconcierto de los marxistas de la época, las revoluciones comunistas surgieron donde ellos decían que no deberían haber ocurrido, en países sin industrializar o poco industrializados. Por supuesto, para todas las excepciones hubo explicaciones ad hoc y hubo reinterpretaciones de la historia y de la teoría para conseguir encajar las cosas. Y si hubo problemas para entender que el comunismo surgiera en esos países, todavía era peor observar a los países industrializados pasar a ser sociedades con economía de servicios donde toda la teoría se diluía.

La Economía moderna permite hablar de ricos y pobres y de estratos intermedios y permite integrar conceptos como “grupo de presión” (aquí un trabajo seminal), mucho más versátil que el de clase y, desde luego, dispone de herramientas para no caer en el funcionalismo señalado. No todos los propietarios de grandes empresas tienen los mismos intereses, ni todos los trabajadores. Pero en la medida que algún subgrupo de ellos tenga intereses comunes podrán ser un grupo de presión. La teoría económica, al tener una medida de la retribución por productividad, es capaz de dirimir si un grupo de presión es, efectivamente, más poderoso que otro y puede complementar a análisis sociológicos y políticos para analizar influencias, connivencias y corrupciones.

Como siempre hay quien quiere entender lo que no se escribe, he de añadir que nada de lo anterior niega que existan las clases, solo dice que no hacen lo que el marxismo quiere que hagan.

El marxismo quiere cambiar el sistema capitalista explotador e injusto por uno comunista. Sin embargo, no tiene la más mínima idea de cómo hacerlo. Ya hemos dicho que la teoría en que se basa es incoherente. Tiene un horizonte al que llegar: una sociedad sin clases donde los medios de producción no sean de propiedad privada y en donde reinen la igualdad y la prosperidad. Pero eso no responde a la pregunta de cómo se organiza esa sociedad ni, a fortiori, cómo se llega a ella. Sin iniciativa empresarial ¿cómo se toman las decisiones?, si la igualdad está garantizada ¿por qué esforzarse?

De hecho, la Economía moderna entra a valorar si expropiar toda la riqueza actual del mundo y repartirla equitativamente está bien o mal. Si acaso dirá que, una vez hecha esa expropiación y repartido el total, dejar a los individuos libertad para usar su parte como mejor gusten es mejor que impedirles usar esa propiedad. Podemos pensar en el ejemplo de los ejidatarios en México tras la revolución: campesinos a los que se dio tierra, pero sin dejársela tener en propiedad y sin poder venderla o arrendarla y a quienes se infantiliza y condena a ser campesinos de por vida, a ellos y a sus descendientes (aquí se explica el sistema de ejidos).

La economía moderna no dicta si cambiar o no de sistema. Analiza las consecuencias de una política u otra, de un mecanismo económico y otro, de un sistema u otro. Ofrece, además, herramientas para realizar muchos cambios, como se ha dicho en el punto 4. Ante esto se critica que vale, que sirve para poner un parche, pero no para cambiar realmente el sistema para tener mi utopía particular. Esto es cierto, la economía moderna no ofrece una manera de construir un sistema como el paraíso comunista (pero es que ni el marxismo ni nadie lo ofrece tampoco), pero sí explica muy bien el porqué de los fracasos habidos y el porqué de los fracasos si se siguen según qué tipo de políticas y por qué no hay que tirarse a la piscina hasta saber que sea muy probable que haya agua en ella.

A menudo me recuerdan estas discusiones a las que se tienen con algunos partidarios de medicinas alternativas. Hablan también despectivamente sobre eso de curar una enfermedad o aliviar un síntoma y proponen lo que hace falta es un cambio total, una actuación sobre toda la persona, un tratamiento holístico. Son igual de charlatanes los que quieren una Economía holística en este sentido.

Hay 29 comentarios
  • Continuando con el debate del otro día quiero puntualizar ciertos fallos parciales o puntuales de su crítica:

    1) El lema de “De a cada cual segun sus capacidades a cada cual segun sus necesidades” significa que cada individuo aporta a la producción lo que puede(según su condición física) y donde puede(según sus varias profesiones) y que cada individuo recibe segun sus necesidades, es decir el escoge libremente la cantidad de productos y servicios que desea consumir. Para llegar a esto es necesario antes una transformación de los hábitos del hombre, no es algo que se pueda hacer de golpe, derribando el capitalismo y ale, sociedad comunista.

    2) Las respuestas de que producir y como producir son respondidas por los consumidores, esto le explican bastante bien economistas socialistas como Taylor, Dickinson o Lange, además es una soberania del consumidor más pura pues las desigualdades de renta son mucho menores en una sociedad socialista.

    3) El reformismo socialdemócrata no es el objetivo marxista, no es reducir desigualdades, el objetivo del marxismo es acabar con la “explotación del hombre por el hombre” y además, los países más igualitarios habían sido los países socialistas(con coeficientes de GINI entre 0,15-0,25).

    4) Esa es la concepción absurda de que el marxismo defiende la existencia de únicamente dos clases sociales cuando habla también de pequeña burguesía y aristocracia obrera.

    Estas son solo unas pocas porque no cabe el mensaje.

    • DEEPMARXISTA:

      1. Decir “que cada individuo aporta a la producción lo que puede (según su condición física) y donde puede (según sus varias profesiones)” no aclara nada. La pregunta sigue abierta: ¿Quién decide cuánto aporta? En la segunda parte “que cada individuo recibe según sus necesidades, es decir el escoge libremente la cantidad de productos y servicios que desea consumir” incluye una contradicción. El individuo estará eligiendo también según sus caprichos o según cualquier otra cosa que quiera. Si dices “necesidades = lo que se elige libremente” estás haciendo una definición que no sirve para nada, y que desvirtúa lo que todo el mundo entiende por necesidad. En cualquier caso, si el individuo es libre de elegir lo que quiere, ahí el marxismo y la teoría económica moderna estarían diciendo lo mismo. Creo que no es así. En el marxismo el individuo no es libre de elegir cómo ganarse la vida (p.e., creando la empresa que quiera, ser socio capitalista de otra,…).

      2. No conozco ningún modelo de planificación centralizada que no adolezca de graves problemas en el tratamiento de la información, desde su ingente cantidad hasta los incentivos para que los agentes económicos provean la adecuada. Eso sin contar los incentivos añadidos a crear e incorporar nuevas tecnologías y mil cosas más en la gestión diaria de la actividad empresarial.

      3. Me parecen bien los objetivos tipo Miss Universo (la paz en el mundo,…). Quererlos no nos arregla nada. Haría falta una referencia sobre esos índices de Gini. Los que conozco (con datos dudosos, por otra parte) de la URSS estaban en torno al 0,3. Igualdad sin libertad y sin prosperidad en una sociedad de la que la población quería escapar no es algo para sacar pecho.

      4. Esos detalles son irrelevantes para la entrada. Las importantes para la dialéctica son las dos destacadas. En cuanto te fijas en esas y en otras más, y en la carencia de intereses comunes dentro de una clase y no caes en el funcionalismo ingenuo, toda la teoría de clases de Marx se disuelve.

      • Buenas tardes José Luis:

        1) Los teóricos soviéticos fueron los que más teorizaron la transición entre la sociedad socialista y la sociedad comunista, así que me basaré en ellos para responderte. En una sociedad comunista se busca que la gran mayoría de trabajos manuales se hayan abolido dejando principalmente trabajos intelectuales, la actividad a la cual se dedica un individuo no se acota a una sola área, la división social del trabajo pierde su sentido, una visión hasta humanista de como debe ser el hombre. Si, un hombre puede escoger entre los placeres que desee mientras no afecte a otro, ese lema no significa ni mucho menos una vida ascetista, todo lo contrario. Por último, el marxismo no reniega a nadie tener una mayor remuneración en la sociedad socialista mientras no exista la explotacion.

        2) En el tema de la capacidad de la información y asignación de recursos productivos puede leer a Paul Cockshott o un reciente libro que si no recuerdo mal se llama “La Republica Popular de Walmart”, el problema de emprendedores e innovación lo trata bastante bien Maxi Nieto o Mat Devine. Por último en relación a los incentivos materiales el economista marxista David Laibman lo explica bastante bien.

        3)Yo no defiendo la enorme represión del sistema sovietico ni sus ineficiencias pero la planificación centralizada tuvo éxito en centralizar esfuerzos(por ejemplo la industria militar), asegurar bienes basicos(salud, educación, vivienda y pleno empleo)(continuo abajo)+

        • DEEPMARXISTA:

          Buenas tardes también.

          1. Lo que se busca ya lo sabemos. Lo relevante es si se sabe cómo llegar a ello. Hasta ahora nadie ha mostrado saber hacerlo ni teórica ni empíricamente.

          2. Autores que creen haber resuelto los problemas del mundo abundan en todas partes (y abundan también quienes les creen o quieren creerles). Me citas autores que supuestamente han encontrado la manera de resolver todos los problemas informacionales y de incentivos de las economías planificadas, pero a los que nadie ha visto en los congresos de economía ni ha leído en las mejores revistas académicas. Eso sí, han publicado libros y tal vez algún working paper o artículo en alguna revista menor. Si hubieran hecho lo que dices que han hecho, tendrían ya el premio Nobel de Economía. Desde luego, tendrían mi apoyo.

      • Aquí continuo:

        Y acabar prácticamente con la pobreza extrema.

        4) En parte por tomar como toda la teoría del materialismo histórico es explicada en un panfleto revolucionario. Antonio Gramsci o Marta Harnecker son(mejor dicho, eran) mejores exponentes de la teoría marxista de la historia

  • Con el debido respeto, me parece que la entrada ataca a un espantapájaros. Supongo que se puede reconstruir ese espantapájaros con citas de Marx o de algunso marxistas, pero no hace justicia a las contribuciones más interesantes de esa tradición intelectual y política. Pienso en autores como Erik O. Wright, Robert Brenner, Giovanni Arrighi o Goran Therborn. Incluso cuando se menciona a un autor como John Roemer, como en la primera entrada, lo que se dice resulta un poco confuso (al fin y al cabo Roemer basa su teoría de la explotación en las relaciones de propiedad).

    • Hablar de la teoría económica sobre el capitalismo de Marx (y de quienes siguen su metodología) y no hablar de otros pensadores no es atacar un hombre de paja. Como usted dice, hay autores inspirados en Marx y que se llaman marxistas analíticos (o lo que sea) que dicen otras cosas y con otra metodología y llegando a otras conclusiones. Sobre eso no hablo. Tal vez encuentre aclaratoria esta entrada donde sí hablé de estas cosas:

      https://nadaesgratis.es/jose-luis-ferreira/las-escuelas-de-pensamiento-economico

      • Pero, si habla de unos marxistas y no de otros marxistas, igual las afirmaciones que realiza no pueden predicarse del el marxismo en general a riesgo de tomar la parte (por grande que sea) por el todo, ¿no?

        Por otro lado, ¿no cree que los pronósticos de trabajos como “La economía de la turbulencia global” de Robert Brenner pocos años antes de la Gran Recesión han soportado mucho mejor la prueba del algodón empírico que la visión predominante en lo que podríamos llamar el mainstream? No soy economista, o sea que lo pregunto desde la ignorancia.

        • Desde el comienzo de la primera entrada hasta las cuestiones de las que hablo dejo claro de qué hablo.

          Sobre los pronósticos, cada escuela tiene su profeta. Para poder decir que alguien vaticinó una crisis hacen falta muchas cosas (tiene una metodología clara de vaticinio?, cuántas crisis ha vaticinado? cuántas no ha vaticinado? cuántas ha vaticinado y luego no ha ocurrido?, puede alguien replicar su método? con qué aproximación ha vaticinado la crisis?…). En cuanto se profundiza un poco con estas preguntas tan claras y tan sensatas los profetas desaparecen. Todos. Tal vez algún día escriba una entrada sobre esto.

          • Entiendo que ambas entradas hablan de “marxismo” (aunque no queda del todo claro si esto hace referencia a lo que dijo Marx o a lo que dicen los marxistas contemporáneos, una diferencia importante por más que, desgraciadamente, entre muchos marxistas perdure el nefasto argumento de autoridad). Y lo que sugería es que se corre el riesgo del cherry-picking al no atender a sus representantes más interesantes (que no son solo Elster y Roemer).

            Yo no hablaba de “profecías” ni de “profetas”, sino de “pronósticos” más o menos realistas a la luz de una dinámica histórica, aunque esta se aborde desde la narración histórica en lugar de desde una modelización formal. Entiendo todas las dificultades que esto puede llevar consigo, en la línea de los problemas que señala, por ejemplo, Philip Tetlock sobre el juicio de los expertos a la hora de hacer pronósticos. Pero aún así me preguntaba –insisto, desde la ignorancia– si lo que mostraban trabajos como el de Brenner (o antes, el de Giovanni Arrighi “El largo siglo XX”) no era una descripción mucho más realista de cómo funcionaba la economía que la que ofrecían muchos representantes del mainstream.

            • Para quien quiera entender, está claro de qué hablan las entradas.

              Yo sí he hablado de profetas: quien haga predicciones sin método, lo es.

              No tengo más que añadir sobre lo dicho en el comentario anterior. Ya nos estamos repitiendo.

  • Un inventario de “teorías de la historia económica” vigentes (es decir, en discusión académica seria) probablemente excluiría teorías “marxistas” debido a la ambigüedad de sus conceptos y postulados básicos. Más allá de ese punto, mi impresión es que toda teoría “marxista” se define por la pregunta específica que –con más o menos precisión– pretende contestar: el por qué de la persistencia de la pobreza. Aunque he dedicado muy poco tiempo a las “teorías marxistas” diría que sus respuestas siempre pasan por sostener que “un grupo social” explota al resto de la sociedad. Si esta apreciación de la pregunta y la respuesta relevantes es correcta, no me cabe duda que Piketty ha escrito muchas páginas sin agregar nada nuevo.

    Para quienes rechazamos esas teorías, la pregunta relevante es cómo muchos hemos llegado a ser ricos y seguimos buscando una respuesta (muchas se han dado pero los resultados están lejos de satisfacernos). Esta búsqueda se beneficia de lo mucho hecho por otros tiempo atrás, pero Smith, Marx y otros ya fueron exprimidos y nada se gana con volver a analizarlos. El desafío hoy es tomar en cuenta lo avanzado –jamás suficiente– por teóricos e historiadores recientes sobre la acción individual y las interacciones sociales. Hacia 1980, Hayek y Boulding (con teorías distintas) eran buenas apuestas, pero han pasado 4 décadas y sus contribuciones ya han sido superadas. Dedicarnos a su resurrección es “barking up at the wrong tree”.

    • Bastante de acuerdo. Y este tipo de entradas no tendría sentido sino fuera porque en nuestra sociedad abundan las gentes que siguen creyendo que en la teoría Marx está la clave.

  • Para completar la entrada, dejo el párrafo literal y original en el que un historiador de la teoría económica de prestigio como Mark Blaug, en su libro de “Teoría económica en retrospección”, resume su evaluación final sobre Marx como economista (Pág 287)

    “All doubts that Marx was a great classical economist should have vanished by now. For sheer capacity to drive an economic argument to its logical conclusion, Marx was without equal in his own century (…)Nevertheless, we have witnessed Marx committing logical errors, twisting the facts, drawing unwarranted inferences from the historical record, and almost deliberately closing his eyes to the weaknesses in his own analysis. The explanation is simply that he set for himself an impossible task. The leitmotif of Marxian economics is the theory of surplus value. But this theory is untenable”

    Y según él, lo que queda de Marx como teórico es toda una serie de interesantes observaciones sobre la dinámica capitalista. Blaug está bastante de acuerdo por tanto con lo que dice Jose Luis. Ya va siendo hora de pasar página y dejar de tratar el capital como la Biblia.

    El libro, por si interesa a alguien
    https://www.casadellibro.com/libro-teoria-economica-en-retrospeccion-2-ed/9789681660826/2255388

  • Me gustaría añadir que quizá una aportación sí relevante y vigente, esta más bien para la historia económica de Marx, es su planteamiento de que los hombres están determinados en cierta manera por la herencia del pasado y en concreto por la tecnología, que condiciona tanto la asignación de los inputs como las relaciones políticas entre ellos. De ahí deduce que cuando cambia la tecnología, el equilibrio se verá alterado. Ese me parece un buen marco de análisis para el area concreta de historia económica. Y el libro del 18 de Brumario de Luis Bonaparte en su conjunto una aportación imperecedera (mucho más que el capital) a la historia de las ciencias sociales. Este párrafo del capitulo I es un ejemplo

    “Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal”

  • Con el título “Thomas Piketty turns Marx on his head”, PK recién publicó su evaluación del nuevo libro de Piketty:

    https://www.nytimes.com/2020/03/08/books/review/capital-and-ideology-thomas-piketty.html

    PK explica el título así:

    “To be fair, the book does advance at least the outline of a grand theory of inequality, which might be described as Marx on his head. In Marxian dogma, a society’s class structure is determined by underlying, impersonal forces, technology and the modes of production that technology dictates. Piketty, however, sees inequality as a social phenomenon, driven by human institutions. Institutional change, in turn, reflects the ideology that dominates society: “Inequality is neither economic nor technological; it is ideological and political.”

    PK se pregunta entonces “but where does ideology come from?”. Buena pregunta que supone una definición precisa de ideología, pero PK no lo hace y aparentemente Piketty tampoco (no he leído el libro). La lectura de tres páginas (ps. 1226-29, versión española) deja claro el sin-sentido de hablar de la ideología de una sociedad y de una lucha de ideologías que explicaría la historia de cualquier sociedad. Peor, el concepto de ideología aplicado a nivel colectivo (no confundir con sociedad) en relación a valores (o intereses) específicos puede explicar la diferenciación de clases en cualquier sociedad. Diría que Piketty “has not turned Marx on his head”, lo ha adaptado al siglo 21.

      • Mucho, muchísimo. Como lo mencionó el lector Collingwood en sus comentarios a los dos posts no se puede hablar de Marx sin hablar de su teoría de la historia, esa sobre la que habló Jesús en su viejo post

        https://nadaesgratis.es/fernandez-villaverde/g-a-cohen-y-la-teoria-de-la-historia

        a propósito de la muerte del historiador marxista G A Cohen (no debe confundirse con G D H Cole autor de una extraordinaria History of Socialist Thought). Cohen destacó por su “Karl Marx’s Theory of History-A Defense” y en su post Jesús explica brevemente esa teoría.

        A Marx se lo recuerda por su teoría de la historia y por la influencia que tuvo en muchos revolucionarios. A Marx lo podemos criticar por muchas cosas, incluyendo sus errores en los puntos específicos que usted menciona en sus dos posts. Pero para muchos su teoría de la historia sigue siendo su principal legado, más allá de esos errores. Entre ellos se encuentran Piketty y otros economistas. Supongo que PK se tomó el trabajo de reseñar el último libro de Piketty –más de mil páginas– porque pensó que semejante esfuerzo podía aportar un nueva teoría de la historia, en particular una marxista o neomarxista.

        • Se confunde. No tiene nada que ver. Que uno no pueda hablar del conjunto de la obra de Marx sin hablar de su influencia en el estudio de la historia no significa que uno no pueda hablar de una parte específica de ella, como es su teoría económica sobre el funcionamiento del capitalismo y sus implicaciones sobre la evolución y futuro del capitalismo. Usted tal vez quiera que yo hable de otra cosa, pero mis entradas son sobre lo que son.

  • El sueño marxista, de que el proletariado sea dueño de los medios de producción se hizo realidad en México en la área de la Reforma agraria, el resultado fue triste, aunque sean dueños de la tierra, con su lema “La tierra es de quien la trabaja”, los resultados fueron y son pésimos, porque no son dueños de los medios de distribución (el comercio); les pagan una miseria por su trabajo y producto; muchos mejor optaron por abandonar su tierra y se fueron a trabajar a EEUU.

    Cosa similar con la Expropiación petrolera; somos dueños del petróleo, pero no se tiene la libertad de elegir clientes, ni de fijar precios; pero obligados producir al caliente principal y con restricciones de procesar el crudo.

    • OSCAR:

      Habrá sin duda observado que en la entrada menciono justamente el caso de los ejidatarios, pero no eran realmente propietarios, a todos los efectos solamente tenían el usufructo de la tierra.

  • ¡Espléndido entrada, señor Ferreira! Esta y la anterior, por supuesto. Pero permítame un pequeño reto, también al hilo de Marx: ¿para cuándo un post semejante sobre Malthus?

  • Coincidí bastante con la primera parte de esta entrada, pero discrepo con esta segunda.

    La eficacia de la competencia en la lucha contra la desigualdad es bastante baja, puesto que en un sistema de libre mercado existen numerosos mecanismos que tienen el efecto contrario. A la realidad me remito.

    Por lo que hace al concepto de la lucha de clases, que ya puede adivinarse en escritos muy anteriores a Marx (por ejemplo Tucidides, Dionisio de Halicarnaso o Maquiavelo), es una realidad que los conflictos entre grupos con distintos intereses es uno de los motores de la historia.
    Por supuesto, que exista un conflicto entre clases sociales no significa que todos los miembros de una clase participen en el conflicto ni que apoyen los intereses de su clase. Este tipo de ataque me parece muy burdo, cualquier teoría que trate el comportamiento humano a nivel de sociedad (como la macroeconomía) debe entenderse a nivel estadístico, no como una verdad universal para todos los individuos.
    Que la lucha entre partes de la sociedad con intereses económicos diferentes sea una realidad y que sirva para explicar parte de la historia (por ejemplo, gran parte de la historia de las Polis griegas y de Roma no puede entenderse sin ella) no significa que no haya otros conceptos válidos ni que la lucha de clases sirva para explicarlo todo.

    • Gregorio:

      Dice usted que se remite a la realidad para decir que la competencia no es buena para la igualdad. No sé a qué realidad se refiere. Los países más competitivos son los más igualitarios del mundo.

      No sé si está defendiendo la idea de la lucha de clases como motor de la historia por la razón de que otros pensadores han hablado de la existencia de conflictos entre grupos de interés. Son dos cosas distintas. Precisamente en la entrada digo que es más útil el concepto de grupo de interés. No sé si no ha atendido bien a esa parte de la entrada.

      Yo no ataco que Marx dijera que todos los miembros de una clase participen en el conflicto. Relea, por favor. Digo que es difícil explicar que hay una acción conjunta de clase (por una porción significativa de ella) por el hecho de tener intereses comunes. Hay que resolver muchos problemas de coordinación y de free rider.

      Tampoco digo que Marx dijera que la lucha de clases entendida según Marx lo explica absolutamente todo (está empezando a ser recurrente por mi parte insistir en que digo lo que digo y no otra cosa), sino que esa es la fuerza motriz más importante. Eso sencillamente no es cierto para la mayor parte de las sociedades en la mayor parte de la historia.

  • Cordial saludo. He leído algunos de tus escritos expuestos en esta pagina. En una entrada anterior hablaste de las escuelas de pensamiento y me surgió las siguientes preguntas ¿El mainstream en economía es el positivismo lógico, es la forma moderna de ver la ciencia? ¿Dónde quedan los aportes de otras ciencias y de la misma economía que basan sus análisis en el posmodernismo? Es decir, donde quedan las posturas críticas de las ultimas décadas que abogan por una forma diferente de ver la ciencia, que no solo hay un método científico, que no existen verdades absolutas, que la ciencia está en constante cambio y construcción al igual que sus métodos. En ultimas el debate epistemologico de la validez y método científico, que en otras ciencias sociales es más fuerte que en economía y que se hace preguntas como ¿Solo hay un camino de hacer ciencia? ¿Las otras ciencias sociales que no utilizan el método científico (sociología, antropología, historia, psicología) no son ciencias? ¿La ciencia económica es neutral?. El método científico en economía, no nos lleva a los mismo vicios que la ideología, a pensar que solo los mainstream tienen la razón, que sus posturas son neutrales, que las demás corrientes o ciencias están equivocadas por el hecho de que no utilizan nuestros métodos.

    • Luis:

      La Economía moderna es el conjunto de conocimientos adquiridos aplicando el método científico.

      El método científico es la manera de analizar la realidad, encontrar regularidades (leyes) y desarrollar teorías que expliquen esas leyes. En el caso de la Economía, se analiza la parte de la realidad que corresponde a los hechos que normalmente entendemos como económicos. En este punto no creo necesario detallarlos.

      Términos como positivismo lógico, método empírico-deductivo,… no son más que discusiones epistemológicas sobre cuál es la mejor manera de entender el quehacer científico. No son maneras de hacer las cosas a las que se deban adscribir los científicos. La ciencia avanza según el método científico. Los epistemólogos intentan entender cómo lo hacen y en ningún caso dan lecciones sobre qué deben hacer los científicos. A veces, algunos pensadores tienen esas pretensiones, como algunos posmodernos, pero ese es su problema, no el de la ciencia, que seguirá cuando estos pasen de moda.

      Hay un método científico: hacer las cosas con el mayor cuidado posible. Esto incluye considerar hipótesis alternativas, comunicar hallazgos, repetir observaciones, estudios y experimentos, usar las mejores técnicas estadísticas y los mejores instrumentos, evitar todo tipo de sesgos y revisar una y otra vez las teorías. Si ahora nos damos cuenta de que hace falta el doble ciego para algunas observaciones, adelante, se incluye y se exige a partir de ahora. Así mejoran los métodos, añadiendo cuidados, no descuidando el método científico. Es fuera de este método donde residen las verdades absolutas acerca de la realidad. Constantemente oigo hablar de métodos alternativos al científico y nunca oigo definir ninguno más que con vaguedades.

      Si alguna ciencia social no usa el método científico o, mejor dicho, si no lo usa alguna escuela dentro de ella, esa escuela no será científica. Rotundamente, no, por más que esconda tras una retórica de relativismo y de que hay más maneras de hacer ciencia que la ciencia y cosas por el estilo.

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