Pin parental: ¿vacuna o adoctrinamiento?

¿Qué pensaría usted si su comunidad autónoma permitiera a cada familia rechazar una vacuna para sus hijos si sus creencias religiosas así lo exigen? ¿O si su ayuntamiento cancelara un programa de vacunación para todo el municipio porque un padre se ha quejado de que la vacuna es “inapropiada para la edad de su hijo”? Hoy voy a argumentar que esto es lo que está pasando hoy en España con el “pin parental” y que los gobiernos a todos los niveles pueden y deben resistirse a esta exigencia acientífica.

Voy a empezar por un argumento teórico y luego repasaré alguna evidencia empírica sobre la cuestión. El objetivo del pin parental es limitar que las escuelas e institutos puedan ofrecer educación sobre “cualquier materia, charla, taller o actividad que afecte a cuestiones morales socialmente controvertidas o sobre la sexualidad, que puedan resultar intrusivos para la conciencia y la intimidad de nuestros hijos.”

Y la razón teórica por la que es razonable que el sector público intervenga en este ámbito es que una persona con mala información sobre estos asuntos es un peligro no solo para sí mismo sino también para los demás. En términos económicos un “maleducado” en estas cuestiones puede generar un importante efecto externo que las autoridades deben mitigar. Es decir, la razón para la intervención es muy similar a la que se aplica a las vacunas, es una cuestión de seguridad pública, un entorno donde hasta los liberales más aguerridos pueden estar de acuerdo en que el estado tiene un motivo válido para actuar.

Pero naturalmente esta es una razón teórica. Si la “vacuna” no funciona, o tiene serios efectos adversos, los ciudadanos harían muy bien en negarse a que la intervención se produzca. Afortunadamente para nosotros otros países llevan ya muchas décadas introduciendo la educación sexual en los institutos y podemos beneficiarnos de su experiencia para saber qué tipo de efectos tiene. Lógicamente además de este razonamiento teórico/empírico hay consideraciones de rango jurídico relacionadas con el derecho a la educación. Por motivos obvios no me voy a meter en ello, pero mis colegas juristas me recomiendan la lectura de los fundamentos jurídicos de una sentencia del Constitucional sobre “homeschooling” que es bastante iluminadora.

Como hay tanta evidencia hasta podemos disponer de un metanálisis de esta literatura, que estudia un gran número de programas sobre educación sexual, tanto de “abstinencia” como “comprensivos” y programas sobre enfermedades de transmisión sexual/VIH.

Algo interesante de leer el artículo es que resulta evidente que en Estados Unidos el debate ya no se centra en si hay que ofrecer educación sexual obligatoria o no, sino simplemente en el tipo de educación que es más beneficiosa. Y esto es algo que puede resolverse revisando los datos disponibles. La disyuntiva es si ofrecer programas que explican a los adolescentes que la única forma de evitar con certeza las consecuencias negativas del sexo (embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual) es abstenerse de practicarlo por completo, o por el contrario se les explica que la abstinencia es una forma de evitar esas consecuencias pero que hay otras tecnologías que son bastante seguras y cuáles son.

Esta es una cuestión importante. Las tasas de embarazos no deseados son de un 50 por 1000 en el Sur de Europa y de estos embarazos alrededor de un 70% termina en un aborto, y las tasas de enfermedades de transmisión sexual tampoco son triviales.

Los criterios de inclusión de los estudios en el metanálisis fueron que el estudio se realizara a partir de 1990 y que: i) el programa analizado fuera curricular (no una discusión espontánea en clase, o individual por parte del tutor), ii) que se enfocara primordialmente en comportamiento sexual (o sea, que no fuera una discusión combinada con la de otras actividades de riesgo como el uso de drogas), iii) que se enfocara en estudiantes de secundaria en EEUU (esto último no es ideal para nosotros, claro).

Sobre la metodología de los estudios se requería que: i) incluyera un componente experimental o cuasiexperimental razonable, ii) que tuviera al menos una muestra de 100, iii) que midiera el impacto en comportamiento (iniciación al sexo, número parejas sexuales, frecuencia de la actividad sexual, uso de condones y otros métodos anticonceptivos, medias de actividades de alto riesgo (v.g. sexo sin protección), tasas de embarazo, tasas de enfermedad de transmisión sexual), iv) medidas del impacto en actividades que pueden cambiar rápidamente (frecuencia de la actividad, número de parejas, uso de condones y anticonceptivos) durante al menos tres meses, y de las que cambian más despacio (edad de inicio a las relaciones) durante al menos seis meses.

Con estas restricciones se detectaron 8 estudios de los que se concentran en enseñar abstinencia. De ellos, tres eran metodológicamente potentes, en el sentido de incluir buenos diseños experimentales, y buenos análisis estadísticos. Ninguno de los tres encuentra efectos en la edad de iniciación al sexo, abstinencia en los últimos doce meses, número de parejas o uso de condones durante el sexo. Los cinco restantes eran más problemáticos porque no tenían grupos de tratamiento y control bien emparejados o usaban técnicas estadísticas tan robustas. Incluso así tampoco se encuentran resultados consistentes. Por ejemplo, solamente dos de los cinco encuentran retrasos en el momento de la iniciación al sexo o disminución en la frecuencia del sexo.

Para los programas comprensivos hay muchos más estudios que cumplen las restricciones, hasta 48 y los resultados son más claros. En cuanto a la iniciación al sexo, un 47% de los que lo miden muestran un retraso y ninguno un adelanto. El 29% reduce la frecuencia y ninguno la aumenta, el 46% reduce el número de parejas y el 4% la aumenta, el 47% aumenta el uso de condones y el 11% los reduce y el 62% disminuye las actividades de más riesgo. Los resultados positivos son incluso más fuertes en los estudios con diseños experimentales más robustos.

Les dejo la tabla del artículo que resume los resultados por si quieren repasar.

 

A mí después de leer el artículo me parece que las autoridades competentes serían irresponsables si dejaran la decisión sobre la educación sexual en manos de los padres. Esto no quiere decir, por supuesto, que deban dejar el contenido o la impartición en manos de indocumentados, o que no deban actuar si hay abusos. Exactamente igual que no se puede dejar vacunar a alguien que no sea un profesional sanitario o que se debe investigar si hay evidencia de que en lugar de una vacuna nos están inyectando cianuro. Y quizá ese ha sido parte del problema, el sector público no ha se ha tomado este problema lo suficientemente en serio como para hacerlo parte del currículo y estudiarlo con seriedad en base a evidencias sistemáticas. Igual este escándalo es una oportunidad para revisar esas prácticas y convencer a los ciudadanos de que la educación sexual es vacuna, no adoctrinamiento.

Hay 37 comentarios
  • Creo que esto ya se habló en NeG, pero ahora mismo la vacunación no es obligatoria. Y parece que hay un cierto consenso en la comunidad sanitaria en mantenerlo así, porque las tasas de vacunación son buenas y, si se intenta obligar, podría ser peor el remedio que la enfermedad. Ojo con las analogías… 😉

    Por otro lado, también está claro que saber historia es bueno. Pero de ahí a decir que no se usa la asignatura de historia para arrimar el ascua a la sardina de cada cual, hay un trecho.

    Lo del pin parental es el debate ideológico de ahora. El equivalente al de la asignatura de religión. Lo que convendría hacer es aislar la parte ideológica del debate educativo y centrar los esfuerzos en todo lo demás. En la medida en que la educación sexual sea parte del currículum de la asignatura de… ¿ciencia?, tenga contenidos rigurosos y se imparta por los docentes, supongo que será mejor para todos.

    • Touché. También es verdad que en los centros de salud actúan como si fuera obligatorio, pero imagino que si alguien se pone pesado solo intentarán persuadirlo. Aún así me parece peligroso fiarlo todo a la capacidad de persuasión de los profesionales sanitarios con tanta desinformación como hay por ahí. En todo caso, como digo en mi último párrafo estoy de acuerdo con usted en que todos nos beneficiaríamos si las autoridades se toman este asunto en serio y lo meten en el currículo con garantías. Por supuesto, descargándolo de otras cosas. No se puede hacer todo, y esto es suficientemente importante.

      • Gracias por la respuesta. Perdón por desviar el debate, pero quería añadir dos ideas breves.

        1. Vox no es el único populista en la fiesta. Aprovechar la necesaria educación en prevención de riesgos en las relaciones sexuales para “colar” otros asuntos más ideológicos es un vicio de los populistas del otro lado. Y populistas, como nacionalistas con la clase de historia, hay en todos los partidos.

        2. El sistema educativo español no funciona como el sanitario. Ni magisterio es medicina, ni las metodologías educativas tienen el rigor y el control de las terapias sanitarias, ni los resultados de uno y otro a nivel internacional son comparables.

        • No sé si Vox es el único populista en este debate o no, pero es ese partido el que ha propuesto una “solución” para un problema que en España no existe (o no existía). Yo creo que con garantizar la libertad de los padres para elegir un colegio acorde a sus valores, queda garantizada la necesaria tutela sobre los hijos. Ahora bien, una vez elegido un colegio no podemos permitir que una parte importante del Proyecto Educativo (que es aprobado por el Consejo Escolar en el que están los padres), se curso o no a voluntad de los papás.

          • Creo que este problema existía y existe en España. VOX ha dado la alerta .
            Estoy de acuerdo en que se debe garantizar la libertad de los padres para elegir un colegio acorde a sus valores, garantizando la tutela sobre “sus” hijos y consecuentemente deben respetar el proyecto Educativo porque como bien dices es, o debe ser, aprobado por el Consejo Escolar en el que están los padres.
            Ahora bien, en cuántas localidades pueden los padres elegir ese colegio? Si hznkzmod
            Pero la contra-alarma la ha puesto la desafortunada opinión de la ministra cuando dijo que los hijos no pertenecen a lis padres. Esto rompe con lo anterior,

        • 1. Por esto es importante meter estas cosas de manera transparente en el currículo.
          2. Probablemente, pero esto no es motivo para que los padres decidan, sino para mejorar la educación y evaluar lo que se hace.

    • No soy experto y no sé cuál es la edad adecuada, pero ese es un debate importante que habrá que tener con la suficiente información pública y transparente.

  • Comparar las vacunas con el asunto del pin parental es engañoso. La ciencia apoya el uso de vacunas, pero no dice nada sobre charlas morales fuera de la formación curricular. Lo que dicen todos esos estudios es que la “información nos hace libres”: En la medida que sabemos más de un tema podemos tomar una decisión más formada y coherente con nuestra visión de la vida y el mundo. Pero me refiero a una información neutral y en la medida que las charlas incluyen valores morales y éticos, es complicado que sea así; de manera que sino me dicen lo que les van a explicar a los estudiantes, me fio más de que esa información sea proporcionada por los padres que por el centro, porque los incentivos son mucho mayores en los primeros que en los segundos. Y si no, como en el resto actividades extracurriculares, previa autorización de los padres.Y no pasa nada.

    Si este asunto fuera tan crítico se debería meter en el programa curricular, o se deberían apoyar políticas para fomentar este diálogo dentro de las familias, pero no se hace. En mí opinión, que no se haga tiene que ver más con el ansia de adoctrinamiento que del beneficio de los estudiantes.

    Otros asuntos vitales para la vida futura de los estudiantes tiene que ver con la autoestima o el dinero; y no se han propuesto talleres de psicologia o de economía básica. Me consta que en este último caso, algún que otro centro público se ha negado, precisamente porque la dirección tenía una mala relación con el dinero ¿En serio, Jorge?!!

    • El programa de Vox no habla solo de “charlas morales fuera de la formación curricular” sino de “cualquier materia … que afecte a cuestiones morales socialmente controvertidas o sobre la sexualidad”. Yo ya he dicho que lo mejor sería meter esto en el currículo y con garantías, igual que cualquier otra cosa importante. Y no estaría de más que otras cuestiones de psicología o economía financiera estuvieran en él quizá a costa de no estudiar diez veces a los fenicios y hacerlo una vez bien.

      • Quizá el núcleo de la cuestión es que el art. 27.3 CE exige a los poderes públicos que garanticen el derecho de los padres a recibir una formación religiosa y moral acorde con sus creencias. Si se “informa” a los jóvenes sobre aborto, por ejemplo, es imposible no estar atentando contra ese derecho de los padres. Hay quien piensa que la escuela no es el lugar para recibir formación moral, salvo que los padres la escojan expresamente.

        • Lea la motivación de derecho de la sentencia del Constitucional que le enlazo en la entrada, por favor. Verá que su interpretación no coincide con la de los magistrados.

  • Antonio, hoy temprano Tyler Cowen colgó este post

    https://marginalrevolution.com/marginalrevolution/2020/02/how-public-intellectuals-can-extend-their-shelf-lives.html

    Sugiero leerlo con mucho cuidado, incluyendo todos los links. El post se refiere a la capacidad de persuasión (influencia) de los “intelectuales públicos”, incluyendo todos los economistas que diariamente escriben para convencer a políticos y lectores de la grandeza de su sabiduría.

    No debe extrañar que nuestra capacidad de persuadir a otros sea muy limitada. Lo peor es que muchos “intelectuales públicos” tienen poca paciencia y pronto se dan cuenta de su muy limitada capacidad. Entonces no dudan en saltar de la persuasión a la coerción, a justificar la imposición de obligaciones legales para que los demás hagan lo que ellos quieren. Usted habla de exigencia acientífica pero yo le recuerdo que el conocimiento científico –por definición– jamás justifica coerciones.

    • Afortunadamente no soy un intelectual, ni tampoco particularmente inteligente así que no me aplica mucho. Pero el estado tiene el derecho y el deber de aplicar la coerción en cuestiones de salud pública o de otras actividades que generan efectos externos. Ese es mi argumento, muy poco novedoso y nada inteligente. Pero a veces tenemos que recordar lo obvio, cuestiones de introducción a la economía.

      • Antonio, hoy la gran mayoría de nuestras acciones tienen “efectos externos”. Pero no todos los “efectos externos” son iguales, algo que en Economía se discutió tiempo atrás haciendo la distinción entre externalidades pecuniarias y no-pecuniarias. El problema de cualquier gobierno –ayer, hoy y siempre– es qué “efectos externos” justifican su intervención (fíjese usted cómo han sido las reacciones de los distintos gobiernos nacionales a CoronaVirus).

        Ese problema tiene muy distintas respuestas dependiendo, entre otras cosas, de la “ideología” del gobierno de turno (aunque incluso gobiernos totalitarios a veces hacen la vista gorda y no intervienen por miedo a agravar el problema). Además, los políticos han aprendido el alto costo de forzar el cumplimiento estricto de obligaciones legales–incluso en situaciones extremas como CoronaVirus.

  • Negando la mayor, el “estado” no tiene derecho alguno a protegerse, porque el estado no es un ser vivo, sino la suma de los ciudadanos. La visión del estado “tomando el control” no es distinta a la de cualquier corriente totalitaria, de la que desgraciadamente tenemos conocimiento de primera mano en Europa.

    Dejando aparte el derecho constitucional de los padres a tomar esa decisión (cuestión no menor, pero en la que no entraré por obvia), resulta una solemne majadería (sí, he dicho majadería) comparar una decisión ética y moral con una decisión científica. Si, son los padres los únicos que tienen derecho a decidir sobre el como y cuando se enseñan (o no) determinados aspectos relativos a la moral.

    Está suficientemente comprobado el beneficio de la vacunación con abrumadora literatura científica y resultados empíricos. No hay nada que objetar ahí.

    Pero no está, ni de lejos, contrastada científicamente la ideología de género contra la que, principalmente, se dirige el PIN parental… que también puede proteger en otros temas no menores cuando se amplíe de forma lógica y seria su implementación: alarmismo climático, bondades del socialismo, feminismo de tercera ola….

    Y lo que ya es insultante, es “sugerir” que los que solicitamos el PIN parental somos “ciudadanos mal informados” que podemos causar males a la comunidad.

    Mejor sigamos siendo un blog de economía, so pena de entrar en terrenos pantanosos.

    • Hombre … no me parece que lo del PIN parental vaya solo contra la ideología de género (que es muy diferente a una educación sexual neutra).

      Yo creo que hoy por hoy no existen este tipo de problemas en España. Los padres deberían (de hecho tienen) libertad para elegir el colegio que mejor se adecue con sus valores, pero una vez elegido, deberían asumir todo el Proyecto Educativo del Centro, entre otras cosas porque ha de ser aprobado por el Consejo Escolar, donde están los padres. Lo contrario llevaría a una optatividad muy poco práctica

    • Es un poco difícil debatir sobre si la “ideología de género” es buena o mala sin definir de que hablamos. Con la educación sexual está más claro y por esto me he centrado en este tema. “Ideología de género” es como “neoliberalismo”, un insulto dedicado a algo que no nos gusta, pero que definimos poco para poder cambiar el tema si nos contestan. Pero si no es educación sexual, ¿de qué hablamos? ¿De educación para prevenir la violencia de género? Pues de esto también hay evidencia de que funciona. ¿De respeto a personas con otras orientaciones o identidades sexuales? De esto no he mirado tanto, pero probablemente también haya algo y podríamos debatir. Y podemos tomar decisiones colectivas bien informadas, que es para lo que estamos aquí, no solo para hablar del salario mínimo, que también es muy importante, claro.

  • Solos dos sugerencias a un autor excelente y que leo a menudo

    1- Ya que el ejemplo de las vacunas es erróneo, son voluntarias y no obligatorias, quizá valdría la pena cambiar el título de la entrada que así como está es confuso

    2.-De acuerdo en la capacidad que debe tener el gobierno en impartir materias como sexualidad y salud pública (la importancia de cumplir el calendarios de vacunas sería actualmente un buen ejemplo) siempre como dice el autor de forma objetiva y no ideológica (difícil tarea). Sin embargo más preocupante me parece que los padres no puedan poner límites a otras “charlas informativas” frecuentes en colegios públicos de algunas Comunidades Autónomas, ejemplo Baleares, de claro contenido adoctrinador en favor del nacionalismo rampante No es aceptable, como ha ocurrido en Mallorca, que den charlas a los niños ,raperos como Valtonic, huido de la justicia y adalid del independentismo, o se les entreguen cómics para leer y analizar con claro contenido a favor de la independencia dels Paisos Catalans. Es poco objetivo, al menos en mi Comunidad Autónoma, discutir sobre el pin parenteral para solo circunscribirlo al sexo o la identidad de género. Considero que los padres si tenemos derecho a poner freno al adoctrinamiento nacionalista en la escuela de nuestros hijos y este tema no se ha tratado en la entrada
    Un saludo

    • 1. Las vacunas son obligatorias en muchos países y deberían serlo en España. Especialmente si a algún iluminado le da por poner también en eso un pin parental.
      2. Yo creo que es importante que debatamos sobre la mejor manera de hacer esto. Un veto individual de cada padre a cada actividad me parece que introduce un coste indebido para muchas actividades razonables por otras que no lo son. ¿Por qué no establecer un “defensor de los padres” independiente al que denunciar excesos. Si el defensor lo detecta se castiga al director que lo ha hecho. El control ex post puede ser una herramienta mejor para este objetivo. Tendría un efecto de disuadir las cosas objetables y permitir que se dé un curso de seguridad vial sin problemas burocráticos.

      • Y quien juzga al juez ? Quien nombra al defensor de los padres?? Quien castiga al director?? La idea me parece válida en otro entorno más democrático e independiente , en nuestro país es utópico y estoy seguro que usted no lo duda , por eso solo veo factible que sean los padres quienes puedan vetar temas de adoctrinamiento en la educación de sus hijos

        • El director responde ante el Consejo Escolar y en el Consejo Escolar están representados los padres. Como ya se ha dicho, este órgano también tiene que aprobar todo lo relativo a la actividad docente. Es decir, los padres son una parte importante en el gobierno de los Centros. Si no nos gusta el proyecto de un Centro, elijamos otro para nuestros hijos. Pero lo que no tiene sentido, ni es viable, es programar actividades a la carta para cada madre.
          Esta es una polémica artificial y, en mi opinión, bastante irresponsable. Sería mucho mejor dedicar nuestras energías a resolver los verdaderos problemas de la educación en España.

      • No entiendo el tema del veto de los padres y los costes a los demás. El tema no es que porque unos padres se opongan se cancele la actividad, sino que sus hijos no vayan a ella. No tiene porque haber un coste para los otros ninos.

        Otro problema del texto es oponerse al pin parental enfrentandolo a una solución utópica del autor, y no con la realidad. La realidad es que la educación en Espana es un campo de batalla en el que distintos grupos se pelean por meter asignaturas para indoctrinar a las generaciones futuras: las asignaturas de lengua e historia en las CCAA con nacionalismo, la asignatura de la caza en Andalucía, el programa Skolae en Navarra, los debates entre religión y educación para la ciudadania… Pretender que en este contexto se haga algo con seriedad es un ejercicio de fé. Lo más probable son más asignaturas de carga ideológica que quitan horas de curriculum a cosas más importantes.

        La ventaja de la libertad no es sólo que pone la educación en manos de los que más se preocupan de los hijos, sus padres (qué sorpresa, no son los políticos), sino que permite que distintas ideas puedan convivir y competir. Después la gente podrá ir eligiendo las que consideré mejores. Si el Estado entra a controlar lo que se ensena en las aulas te cargas la innovación curricular. Por supuesto, si crees poseer la verdad a todas las cuestiones morales, que las personas puedan elegir siempre te parecera una perdida de tiempo.

  • Buenos días,

    vaya por delante que NeG no solo es una isla de iluminación, sino que los artículos del sr. Antonio Cabrales son muy interesantes.

    Si no he entendido mal, el “pin parental” no es tanto por el objetivo (educación sexual), sino porque tal y como está regulado, los institutos tienen potestad para permitir que un indocumentado, sin formación, sin la aprobación de un Ministerio de Educación, sin el permiso/consenso de los padres, pueda dar charlas _obligatorias_ a los niños y niñas no solo sobre sexualidad … sino sobre cualquier tipo de tema, sea cual sea el disparate que el instituto entienda que debe permitirse enseñar en una escuela pública.

    Pero todavía hay más. Con las charlas (o asignatura) de educación sexual se está haciendo uso del sesgo de elección binaria, es decir, si usted no está a favor de la educación sexual en las aulas, tal y como yo considero que debe ser, es que está en contra. Y no. Un padre puede ponerse un “pin parental” porque considera que está de acuerdo en que exista educación sexual, basada en los principios de evidencia científica, protección de la salud de los menores, tutelado por un Ministerio de Educación, con su correspondiente consenso social, pero _no_ estar de acuerdo en que las charlas sean impartidas por “social warrios”, sin formación académica, y por fines ideolígicos.

    Cordial saludo.

    • Como le contesto a Pez Austral creo que es mejor establecer maneras de mejorar el control de estas actividades sin dar un veto individual a cada padre para cada actividad.

      • La mejora del control de estas actividades es a posteriori. El “pin parental” (y los artículos de la constitución que lo protege) es la única manera en la que un ciudadano puede enfrentarse ante una injusticia producto de un vacío ante la falta del susodicho control ministerial. O dicho de otra manera, es gracias al “pin parental” que un padre puede defenderse de que un indocumentado, sin formación, sin cualificación, y sin regulación ministerial, pueda **obligar** a niños y niñas a asistir a una clase sobre, digamos, “sociedad heteropatriarcal”, “por qué las vacunas son dañinas”, o “cuales son los 14 nuevos géneros existentes en la sociedad”.

  • Me parece un tanto sesgado asimilar el pin parental con la educación sexual. Indudablemente el Estado tiene unas funciones y entre ellas la protección de los individuos y la sociedad. Por tanto, el problema, desde mi punto de vista no es tanto la materia a dar sino el enfoque con que se imparta. Ya que el problema surge en determinados temas cuando el Estado puede, con fines ideológicos, sesgar la formación en un sentido determinado y subjetivo, que se podría asimilar al adoctrinamiento, y constituiría un fallo de Estado. Cuando además, en determinados casos, a largo plazo podría poner en peligro la propia supervivencia del mismo Estado creando “caballos de Troya”.

  • Muy buenas, Antonio.

    Para mi la cuestión de fondo se centra en dónde radica la AUTORIDAD (papás o estado).

    Y para dirimir esta cuestión, depositamos un voto, a un partido político, que debería tener una posición sobre el tema, al igual que los demás.

    Una vez conformado un gobierno (ejecutivo) y un parlamento (legislativo) les compete a ellos el legislar y explicar cuales son los argumentos o criterios formales y empíricos que dan soporte a sus “políticas”.

    Lo que yo interpreto, es que el sistema ya ofrece garantías en la toma de decisiones. El problema es que en el caso del pin parental, hay padres que opinan A y otros que opinan B. Y cuando en una cuestión tan válido es A como B, aparece como recurso de decisión la DEMOCRACIA.

    Tanto invocar referendums y aquí hay una cuestión, que a todas luces seria candidata a merecer uno. El pin parental si, o pin parental no.

    El problema es de mayor calado ya que suponiendo que se impusiera el si, por ejemplo, por una mayoría simple, habría muchos padres disconformes con el resultado. Y tal vez con razón.

    Y aquí nos topamos con la imperfección de la Democracia ( que nunca deja contentos a todos), pero que nos permite decidir. Otro sistema sería apelar a un comité de expertos, pero esto ya no sería una democracia, sino más bien, el gobierno de unos pocos, o de los mejores ( una mezcla de Oligarquía o Aristocracia con tintes tecnocráticos).

    Un saludo cordial.

    • Obviamente el poder de decisión final siempre reside en los ciudadanos. La cuestión es si en un problema que argumento que es de salud pública la decisión final puede ser de cada uno de forma aislada, que es lo que proponen los defensores del pin parental, o en cambio una vez tomada la decisión colectivamente, se puede imponer a algunos ciudadanos la decisión del grupo. Y en un problema de salud pública hay buenos motivos para imponer a los individuos decisiones con las que pueden no estar de acuerdo. Habrá que hacerlo de manera motivada y muy seria, precisamente porque habrá gente que no estará de acuerdo, pero hay cuestiones donde la iniciativa privada no es lo que mejor funciona.

      • Gracias, Antonio.

        Estoy de acuerdo. Por otro lado, creo que hay un ejemplo aparte de el de las vacunas que me parece llamativo por ser los padres los que luchan contra la implantación del Diseño Inteligente como alternativa al darvinismo en las clases de biología de EEUU.

        Te dejo el link a un artículo antiguo de El País de 2005 aquí por si fuera de tu interés.

        Un cordial saludo,

        • Disculpa, Antonio.

          El link que te he comentado lo tienes pinchando en el titular de la noticia:

          DARWIN O DIOS EN LAS ESCUELAS DE EE UU

          El subtítulo reza: “Once padres piden a un juez federal de Pensilvania que impida la enseñanza de la teoría del ‘diseño inteligente’ o creacionismo.”

          El tema tiene miga y sirve para apoyar la versión de la autoridad del comité de expertos, como solución al conflicto.

          Un cordial saludo,

  • Buenas noches:

    Con su entrada, “me ha hecho” usted meterme en la web de vox, cosa que nunca pensaria que haría en mi vida (muy entre comillas que usted sea el culpable de mi acción).

    Normalmente me gusta mucho sus argumentaciones, pero en este caso creo que son desafortunadas respecto a:
    Párrafo 1: Sinceramente, ¿es comparable el tema de las vacunas (algo en el fondo en mi opinion de vida o muerte) con la asistencia a clases extraescolares sobre educación sexual u otros temas (de una importancia menor, tambien en mi opinion)? .

    Parrafo 2: “El objetivo del pin parental es limitar que las escuelas e institutos puedan ofrecer educación sobre “cualquier materia, charla, taller o actividad” ¿eso donde lo pone en la web de VOX?¿dicen en algun sitio que escuelas e institutos no puedan ofrecer educacion sobre esas materias?Porque según entiendo yo, lo que dicen es que ellos piden que padres puedan negarse a que sus hijos vayan a esas charlas/talleres, pero no las prohiben (entiendo que si las dejan con demanda 0, la oferta desaparecerá, pero eso es otra cosa).

    Un saludo.

    • 1. Yo creo que sí es comparable. Las enfermedades de transmisión sexual son tan problemáticas como el sarampión o la varicela, o más, según los casos. Y los embarazos no deseados son también una cuestión gravísima. De verdad que no le deseo a nadie que le pase ninguna de las dos cosas. Pero la falta de educación puede llegar a causarlas.

      2. La cita es literal de la web de Vox y está enlazada (pinche en “el objetivo del pin parental”).

  • Pensaba que nunca estaría en desacuerdo con el gran Antonio Cabrales, pero el día ha llegado. 🙂

    En primer lugar voy a copiar algunas de las perlas del famoso programa Skolae, premiado por la Unesco y denunciado por padres, según eldiario.es, ultracatólicos:

    -El heteropatriarcado que somete a la mujer se presenta como propio
    del mundo burgués y el capitalismo.
    -El amor romántico es una reconstrucción burguesa idealizada que favorece comportamientos abusivos.
    -Aceptar cualquier cánon de belleza es una forma de agresión o violencia.
    -Los niños de 0-6 años tendrán vivencias de la sexualidad a través de juegos eróticos infantiles

    Creo que todos estaremos de acuerdo en que nadie que no siga un programa de ese tipo se convertirá en un peligro publico para sí o para otros, y que tampoco es conocimiento precisamente científico. También que habrá padres (aparentemente ultracatolicos) que pueden no desear que su hijo o hija reciba tal adoctrinamiento.

    A continuación voy a citar un párrafo del libro de Thomas Sowell “the vision of the anointed” que ilustra a la perfección mi punto: “In short, however politically useful public concern about teenage pregnancy and venereal disease might be in obtaining government money and access to a captive audience in the public schools, the real goal was to change students’ ATTITUDES—put bluntly, to brainwash them with the vision of the anointed, in order to supplant the values they had been taught at home.”

    • Sería muy aburrida la vida si siempre estuviéramos de acuerdo. Y en este caso vamos a tener que acordar que estamos en desacuerdo. Yo no he negado que haya abusos, como queda claro al final de la entrada. Lo que me parece incorrecto es pensar que la forma mejor de evitar abusos sea dejar que cada padre decida si quiere aceptar cada actividad. Eso generará problemas logísticos para la inmensa mayoría de actividades, que no son nocivas y que con gran probabilidad evitará que se hagan. Mis hijos han estado 9 años en escuelas públicas, en Madrid y Barcelona, y 6 en concertadas y no me han contado nunca nada ni remotamente parecido a esto que me indica. Como procedimiento, los colegios tienen un consejo escolar que debería hacer la el escrutinio previo. Y debería haber una instancia de apelación a posteriori cuando la actividad sea realmente objetable. Esto es lo que realmente falta, un sistema de apelación ágil e independiente para cuando haya abusos, que castigue a los responsables (consejo escolar o docentes) y que sería una instancia disuasoria muy potente.

  • Resumiendo: modificando ligeramente lo que han comentado anteriormente, “En la medida en que la educación sexual sea parte del currículum de la asignatura de… ¿ciencia?, tenga contenidos rigurosos, se imparta por los docentes y se evite la tentación de modificar la actitud de los alumnos hacía el tema de marras, supongo que será mejor para todos”.

    • O sea, el mundo de yupi…mientras tanto, a mi como padre me gustaría estar informado y tener la última palabra, sin que me tacharan de facha ni presupusieran que estoy en contra de una educación rigurosa y científica sobre cualquier tema.

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