¿Esfuerzo o suerte?

De Pablo Brañas (con Teresa García, Antonio M. Espín y Filippos Exadaktylos).

En los últimos meses se ha hablado mucho sobre la cultura del Esfuerzo y mucho más desde los disturbios en Inglaterra donde jóvenes “alborotadores” no roban comida en los supermercados sino iPhone 4 en la tiendas de electrónica. A tenor de los disturbios el primer ministro D. Cameron achaca la culpa de todo la tienen los padres que maleducaron a sus hijos, que no les educaron en el esfuerzo.

Hace unos días estaba comenzando mi propia reentrée a trabajar cuando me encuentro que mi admirado Antonio Cabrales nos habla también de la revueltas en UK. Acaba su post con la siguiente frase:“Esta es una razón más por la que me parece tan importante que los estudiantes aprendan que solamente mediante el trabajo y esfuerzo se llega a obtener buenos resultados. Los niños tienen que aprender, ya desde el colegio que Nada es gratis.”

Y me acordé, tipo flash back, del paper que me había dejado Maximo Rossi en mi despacho cuándo se volvió a Uruguay hace un mes. Era el “Does Culture Matter” de Raquel Fernández. En la página 1 nos dice:“… countries in which people tend to think that luck plays a fundamental role in the income process also have higher redistribution”. Esto ya me pareció curioso…. y en el siguiente párrafo me encontré con lo siguiente: “Alesina and Angeletos (2005) show that the share of respondents in each country who believe that luck determines income is highly correlated with that country’s spending in social welfare as a proportion of GDP.”

Ayer, entre los disturbios de Londres, el post de Cabrales y mi propia curiosidad, no he podido resistirme a mirar el trabajo de Don Alberto (Alesina). Ya en el abstract nos sopla lo siguiente: “If a society believes that individual effort determines income, and that all have a right to enjoy the fruits of their effort, it will choose low redistribution and low taxes. In equilibrium, effort will be high and the role of luck will be limited, in which case market outcomes will be relatively fair and social beliefs will be self-fulfilled.

Si bien lo anterior me encantó no quiero ni contaros cómo me quedé con lo siguiente: “If instead a society believes that luck, birth, connections and/or corruption determine wealth, it will tax a lot, thus distorting allocations and making these beliefs self-sustained as well.”

Y ahora uno se acuerda de la Sra. Ángela Merkel, de España, del Plan E, … y de todo el mundo…

Volvamos al tema, ¿por qué la gente que valora la suerte y no el esfuerzo prefiere la redistribución? Se me ocurren dos explicaciones.

  • Es algo relacionado con las preferencias, algo inherente al sujeto. Nació así con esos gustos.
    Y claro si uno piensa que el azar está detrás de todo, entonces, será más laxo con los errores (propio y ajenos) y están a favor de la redistribución. Redistribución para aquellos que no han tenido suerte. Podemos verlo al revés.
  • Es algo ex post, una justificación. Un sujeto que se esfuerza poco tiene a justificar ex–post que la culpa de todo la tiene la suerte. Y como todos sabemos el esfuerzo no es observable…. Y como hizo poco, tiene poco y entonces, no tiene más remedio que pedir redistribución. Es como la cigarra y la hormiga

Pero claro lo mismo podemos decir de los que creen en el esfuerzo. Puede ser una cuestión de preferencias: “Yo valoro el esfuerzo, me he esforzado y me he partido los cuernos para tener lo que tengo. No tengo porque ayudar aquellos que deliberadamente no lo hacen.”

Pero también puede ser algo completamente ex post, una vez que han tenido la vida de cara, entonces, justifican su éxito con un “supuesto” esfuerzo (que vuelve a ser no verificable). Es decir, puede ser que no haya hecho nada pero haya tenido una enorme fortuna.

¿Huevo o gallina? Para dar algo de luz vamos a usar unos datos que tenemos sobre este tema y veamos que nos dicen los datos.

¿Cómo la medimos?

El pasado noviembre hicimos un trabajo de campo (con la ayuda “muestral” de Juanfran Muñoz, UGR) que incluía una encuesta, experimentos económicos y medidas fisiológicas a lo largo y ancho de la ciudad de Granada con representatividad a nivel de distrito y casi de manzana (puedes leer algo más aquí). La muestra es de 850 familias que recibieron a los encuestadores en su propia casa. El entrevistado fue, en la mayoría de los casos, el que abrió la puerta.
De la encuesta nos centraremos ahora en la #17 del bloque 1:

17) Crees que el éxito en la vida se debe principalmente a (sólo una opción):
a) la suerte
b) el esfuerzo

El 17,34% de los entrevistaron dijeron la suerte. Es decir, la gran mayoría de la población considera que el esfuerzo es central para el éxito en la vida. Hay que mencionar que nuestra pregunta es un poco distinta a la del GSS porque nosotros no preguntamos por el éxito financiero sino el éxito en la vida.
Ahora vamos a estudiar dos cosas: el logro educativo del que responde a la encuesta y su nivel de envidia. Lo primero es algo que, se supone, responde directamente al esfuerzo del entrevistado. Lo segundo son preferencias: cuánto me gusta compararme con los demás.

Nivel educativo y renta

Veamos cómo funciona esto de la suerte y el logro educativo. La proporción de sujetos que no logró pasar de secundaria es del 30.5% entre los que creen en la suerte. El porcentaje es notablemente menor, 20%, entre los que creen en el esfuerzo (existe diferencia significativa entre ambas proporciones, p= 0.0120). Nótese que no podemos hablar de un mayor logro educativo sin corregir por edad (e incluso por oportunidades económicas de la familia). Los números son más duros si vemos el porcentaje que logró terminar primaria: 23% vs. 13%.
Nos quedaremos con este resultado tan claro: los que creen que la suerte es determinante han logrado un nivel educativo notablemente menor. Parece razonable pensar que crean que han tenido “mala suerte”.

Otra segunda cosa que nos permite este estudio de campo es saber el nivel educativo de los padres de los entrevistados. Aquí hemos encontrado otros datos de interés: entre los que creen en la suerte el 23,7% tienen un padre que no logró ningún nivel de estudios mientras que este porcentaje cae hasta el 16,6% para el grupo de los del esfuerzo. Unos números muy similares para la educación de la madre (27,2% vs. 18,6%). Las diferencias son significativas. Para los de la suerte parece fácil el argumento: “yo no tuve oportunidades y mis padres tampoco”.

Ahora nos encontramos un detalle curioso. No hay diferencia entre los que creen en la suerte y en el esfuerzo respecto a la fracción que son hijos de padres (madres) que fueron a la universidad. Dicho de otro modo, el argumento de la mala suerte no se lleva hasta las generaciones anteriores sino que, cuando interesa, se centra en uno mismo.

¿Y el dinero? ¿Y el bienestar económico? Los entrevistados son preguntados por el nivel de renta del hogar (dinero que puede ser o no ingresado por el entrevistado) usando una medida discreta.

13. ¿Cuál de las siguientes cantidades se corresponde mejor con el nivel de ingresos mensual del hogar - la media del año 2010 (en euros)? 0 (0) 500 (1) 1000 (2) 1500 (3) 2000 (4) 2500 (5) 3000 (6) 3500 (7) 4000 (8) más de 4000 (9).

Para hacer un análisis sencillo, dividimos a la población en dos grupos: los que pertenecen a familias con una renta superior (o igual) a 2500 euros y los que están por debajo. La división deja el 33% de la población arriba y el 66% abajo. Puede parecer un poco forzada pero nos viene muy bien para ver si los que les ha ido bien, los que tienen dinero, consideran que no es suerte sino esfuerzo: “su trabajo les ha costado llegar a donde están, nadie les ha regalado nada”.

¿Cuántos ricos hay entre los que creen en el esfuerzo? Pues muchos (el 36,3%) más que en el grupo de los que creen en la suerte (21,8%). Nuevamente las diferencias son significativas (p=0,0032). Dicho de otro modo. Dentro del grupo de los que creen en el esfuerzo hay casi el doble de ricos que en los de la suerte. Eso suena a: “Todo lo que tengo me lo he ganado con el sudor de la frente”.

Lo que hemos visto hasta ahora da bastante soporte a la idea de que la gente valora el esfuerzo o la suerte en función de cómo lo ha ido… digamos que el argumento ex post funciona mejor que a las preferencias.

Sin embargo me sigo resistiendo a que esto sea así de simple y vamos a buscar un instrumento en la base de datos para indagar este tema. Usaremos la envidia.

¿Por qué la envidia? La envidia al final es el gusto por la comparación con los demás, buscar lo que tienen los demás que nosotros no tenemos….pensando un poco parece que la envidia y creer en la suerte son cosas correladas. “Ese ha tenido más suerte que yo en la vida…y mira cómo le va a él y cómo me va a mí.”

Dicho de otro modo la envidia puede ser un potente catalizador a favor del argumento la suerte. Pero claro, alguien podría decir que la envidia no venga de las preferencias sino que se aprenda también… uppsss!!!

Envidia

Para averiguar si la gente es envidiosa usamos una aproximación tipo Fehr-Schmidt (ver aquí) donde queremos ver si la gente “sufre” porque otros son más ricos (la “alfa” de Fehr-Schmidt). Nuestra pregunta concreta (#16 del bloque 2)

16. No me preocupa cuánto dinero tengo. Lo que me preocupa es que otros tienen más que yo.

Donde el entrevistado dice si está completamente en desacuerdo (=1) o de acuerdo (=7), es decir los que dicen “7” son muy envidiosos.

La proporción de los que no son nada o casi nada de envidiosos (valores 1 y 2) es del 57% entre los que creen en la suerte. La misma proporción para el grupo de los que creen en el esfuerzo es de 77%. La diferencia es significativa (p=0,0556) indicando que los que creen en el esfuerzo suelen ser menos envidiosos.

¿Y los muy envidiosos? La proporción de los que eligen 6 o 7 (bastante y muy envidiosos) entre los que creen en la suerte es del 12,5% mientras la misma fracción entre los que creen en el esfuerzo es del 7,3%. La diferencia es de nuevo significativa: p=0,0296. Los creen en la suerte reconocen ser notablemente más envidiosos.

Si bien las diferencias entre grupos son muy altas no dejan de ser unos números bajos. Sólo el 12% de los que creen en la suerte es muy envidioso. Por tanto, parece que el argumente de las preferencias tampoco es tan relevante.

¡Todo es justificación ex post!

Resumen

Lo que nos dicen los datos de este trabajo de campo, que no fue diseñado para estudiar nada relacionado con el esfuerzo, es que la fracción de población que cree en la suerte es determinante en la vida ha logrado un nivel educativo notablemente más bajo y, como es lógico, tiene menor renta. Parece, además, que tener padres poco educados ayuda a esto de creer en la suerte y no en el esfuerzo. Sorprendentemente tener padres muy educados no causa diferencia alguna.

Los resultados obtenidos parecen indicar que, ex post, los individuos evalúan sus resultados y dicen tener mala suerte. Como el desempeño no es verificable se alude a la mala fortuna pasada en vez de reconocer la falta de empeño. Es decir no es nada relacionado con las preferencias sino más bien es puro oportunismo.

Obviamente prefieren la re-distribución: si se distribuye renta se disminuirán las diferencias entre los ricos y los pobres y se verán favorecidos. Mientras que ellos, de manera estratégica, aluden a que la fortuna ha sido la causante de la varianza, los que están en la parte de arriba renegarán de tener que pagar a unos que no trabajaban mientras que ellos (dicen que) se levantaban todos los días al alba.

Todavía queda una posibilidad: ¿No será que los que eligen la suerte son mas solidarios? Al fin y al cabo supongo que se puede ser lo suficientemente complejo como para ser envidioso y solidario a la vez. Vayamos a la pregunta #3.

A los sujetos también les hicimos la variante inversa de la pregunta #16. Es decir, en entorno tipo Fehr-Schmidt (ver aquí) nos preocupamos por la solidaridad (la “beta” de Fehr-Schmidt) y no de la envidia (la “alfa”). Nuestra pregunta concreta (#3 del bloque 2)
3. No me preocupa cuánto dinero tengo, lo que me preocupa es que otros tienen MENOS que yo.
Nótese que dice “menos” y no “mas”. Como en el caso anterior, el entrevistado dice si está completamente en desacuerdo (=1) o de acuerdo (=7), es decir los que dicen “7” son muy solidarios.
Sorpresa! No hay diferencias significativas en solidaridad cuándo comparamos el grupo de los que prefieren la suerte a los del esfuerzo. No hay solidaridad por ningún sitio. El rollo de los solidarios envidiosos no funciona.

Pues eso…… todos son oportunistas y no dicen toda la verdad.

Hay 59 comentarios
  • En primer lugar el tono del post me parece de lo más desacertado. Es prejuicioso, totalmente sesgado y panfletario. Desgraciadamente el título del artículo relacionado es aún más desagradable "Personas de Menor Renta tienen Comportamiento más "antisocial", Según Estudio".
    A pesar de que no he podido encontrar el trabajo en el que se basa el artículo y que el post no es cientifico sino político, me he decidido a comentarlo:
    i) Entre las referencias en el tema, es flagrante la omisión del trabajo de Thomas Pikkety (QJE) en el que muestra cómo diferencias en "creencias" sobre el valor relativo de esfuerzo y suerte pueden perdurar en el tiempo, siempre que uno aprenda sólo de las experiencias de aquellos que viven en su entorno (en su caso, familias.) La omisión no es baladí, puesto que en el artículo no se mencionan diferencias en creencias sino en preferencias.
    ii) Yo, particularmente, creo que el esfuerzo es más importante que la suerte, pero creo que la suerte es muy importante. No tiene nada que ver con mis preferencias, ni con la educación de mis padres, ni con mi nivel de renta actual. Tiene que ver con las experiencias de la gente que me rodea. Desgraciadamente, en nuestro país, hay gente muy capacitada que pena en trabajos infames y gente incapaz que dirige grandes empresas, ayuntamientos, comunidades... Esto yo lo achaco a la suerte, a falta de una mejor palabra.
    iii) En el post no especifica que mecanismos usa para elicitar las preferencias. Pero, recomiendo a quienes lean este post que se pasen por la página de Avner Shaked para entender mejor esta literatura. Desde luego, es conocido que este modelo no está bien identificado, y por tanto, las comparaciones estadísticas entre grupos me parecen sospechosas.
    iv) "Todo es justificación ex-post". De nuevo aquí falta entendimiento teórico. Uno aprende de su experiencia. Si estuviésemos en un mundo en que todo el mundo se esfuerza, y sólo el 80% tiene éxito. El otro 20% diría que ha tenido mala suerte. ¿Cómo puede usted saber que quien contesta no ha tenido mala suerte?
    La afirmación: "Los resultados obtenidos parecen indicar que, ex post, los individuos evalúan sus resultados y dicen tener mala suerte. Como el desempeño no es verificable se alude a la mala fortuna pasada en vez de reconocer la falta de empeño." Es lamentable. Que yo sepa nadie ha demostrado que la suerte no influya. De hecho, la tan criticada economía neoclásica otorga un papel destacado a la suerte (shocks y más shocks.) ¿Cómo puede usted afirmar que quien asegura haber tenido mala suerte ha trabajado menos? ¿Si le pregunta a un alcalde corrupto si la suerte influye, qué le dirá?
    "Pues eso…… todos son oportunistas y no dicen toda la verdad."

  • Buenos días.
    Hace ahora 40 años que John Rawls publicó su "A Theory of Justice", un libro que establece los fundamentos filosóficos y explica el "contrato social" que sirve de base al llamado estado de bienestar. Un paradigma histórico de los procesos redistributivos que sólo ahora parece haber encontrado límites.
    En unos meses más hará 30 años que Michael Sandel (ilustre sucesor de Rawls en Harvard) publicó su "Liberalism (en el sentido USA del término) and the limits of justice" en el que desde una perspectiva filosófica hace una crítica afectuosa pero muy profunda de gran parte de lo que Rawls defendía en sus clases durante más de 30 años y en su obra, tan importante como quizás desapercibida en nuestras vidas.
    No voy a entrar en detalles pero ambos libros vienen muy a cuento porque Rawls ofrece una concepción del ser humano en la que --de modo explícito y reiterativo-- asevera que el talento, como el esfuerzo son fruto del azar y por tanto sus frutos deben ser socializados.

    Realmente era predecible, ya en tiempos de Rawls, que una concepción relativista del ser humano llevaría a diseñar políticas sociales de acelerada entropía y de corto plazo. Hoy es bastante evidente (hasta para marxistas como Hobsbawm) que la crisis que vivimos y que tanta gente había anunciado hunde sus raíces en ese tipo de ideas.
    Las ideas son importante aunque a veces es difícil discernir qué sucedió primero: Las ideas o la necesidad que alguien tenga de ellas para ayudar a gobernar.
    Saludos

  • Así pues, mejor no nos fiemos de lo que dicen las personas sobre cómo les va y porqué les va así. Lo que me hace pensar enseguida ¿cómo medir la influencia real de la suerte vs. esfuerzo? ¿se ha hecho?

  • Felicitaciones por el trabajo, realmente interesante.
    Los resultados obtenidos me parecen muy intuitivos y estoy plenamente de acuerdo con ellos.
    Como matización, creo que habría que considerar que al tratarse de un estudio basado en encuestas no siempre la realidad científica coincide con lo que piensan las personas. En este caso, si la renta depende fundamentalmente del esfuerzo o de la suerte.
    En mi opinión, la renta depende, casi absolutamente, de la suerte. Pero estaría dispuesto a aceptar la afirmación contraria si se controla por las características genéticas y el entorno en que se nace y se desarrolla la persona (lugar y momento histórico).
    Hay, incluso, ciertas líneas de investigación que consideran que la capacidad de esforzarse no está bajo el pleno control del individuo sino que depende de la educación recibida desde la familia y la sociedad y de las características genéticas. Si esto fuera así, el resultado obtenido en la vida estaría en gran medida predeterminado, por lo que no existiría el mérito. Bajo estos supuestos, los impuestos y la distribución de la renta estarían plenamente justificados.
    Creo, o quizás quiero creer, que esta visión es exagerada, pero probablemente algo de eso hay.

  • ¿Es ilustrativo este trabajo de campo? Es decir, si la pregunta fuese si las rubias son tontas no sería de esperar encontrar aun mayor desacuerdo en las mujeres y aun menor desacuerdo en las mujeres rubias????
    La única conclusión que saco es que la sociedad es egoista, manipulable y poco objetiva.

  • La crítica de Jim Thorpe no me parece acertada. Lo que aquí se nos ha ofrecido es una investigación sobre relaciones entre creencias subjetivas y no sobre una perspectiva en tercera persona, objetiva. Por eso yo preguntaba por las influencias reales.

    Por otro lado, Manu Oquendo ha traído a colación a Rawls. Cuando leí el post por primera vez hice una primera asociación parecida. Me recordó la oposición entre Rawls y Harsanyi en la teoría de la decisión racional. Supuesto el velo de ignorancia, para elegir la sociedad más justa, Rawls argumenta que el agente racional elegiría la regla maximín, mientras Harsanyi mantiene que el agente racional elegiría el principio de razón insuficiente. El resultado es que para Rawls lo más racional es elegir una sociedad en la que estén mejor los peor situados; es una regla muy cautelosa. Harsanyi va a parar a la sociedad que tenga la mayor utilidad esperada, con lo cual el agente se arriesga a situaciones en las, digamos, que puede tenerlo todo o caer en un campo de concentración.

    La discusión, la conozco de tercera mano, no parece que haya sido resuelta. Sin embargo, esta discusión se sitúa en un terreno diferente al del post. No se trata de las creencias subjetivas, de las que creo que trata el post, sino de una perspectiva impersonal.

    Obviamente, ambas perspectivas están relacionadas. Yo nunca he entendido que alguien pueda correr el riesgo que a Harsanyi le parece tan natural y me parece más prudente la opción de Rawls. Pero la cuestión entre ambos autores es una cuestión de racionalidad objetiva; la del post es de creencias personales.

  • No hay que ir muy lejos para encontrar estudios que ofrecen una visión algo más matizada del asunto. En realidad, no hay que ir a ninguna parte: la misma FEDEA y el mismo responsable de esta entrada del blog publicaron recientemente la monografía "Talento, esfuerzo y movilidad social", cuya sosegada lectura y meditación es francamente recomendable.

  • Jim

    Hombre, achacar el título del artículo relacionado a los autores es mucho suponer. Está claro que el título del artículo lo han elegido, de entre todos los contenidos de ese estudio, los periodistas y no los autores (no creo que un estudio pueda ser tan frívolo).
    Puede parecer sectario el apuntar que la gente que achaca sus males a la suerte suelen (se habla en agregado, no sobre casos puntuales) haberse esforzado menos. Sin embargo, no hay que obviar la otra parte del argumento "ex-post": las personas que dicen que todo es fruto del esfuerzo (es decir, los meritocráticos) en realidad han tenido suerte en la vida. Leyendo sin prejuicios se ven claramente las dos caras de la moneda.

  • Me he bajado y leido el paper de Alesina. Y, curiosamente (quiza hay un sesgo?) Alesina no esta diciendo lo que apuntas. De hecho, Alesina reconoce que la creencia generalizada en el "trabajo duro" esta correlacionada con una mayor desigualdad.

    Cito: "In the one equilibrium, taxes are higher, individuals invest and work less, and inequality is lower; but a relatively large share of total income is due to luck, which in turn makes high redistribution socially desirable. In the other equilibrium, taxes are lower, individuals invest and work more, and inequality is higher; but a larger fraction of income is due to effort rather than luck, which in turn sustains the lower tax rates as an equilibrium."

    O dicho de otra forma, en EEUU, donde creen que el trabajo duro es el motivo del éxito, se tiende a que el resultado este mas determinado por el trabajo PERO EN CONJUNTO HAY MAS DESIGUALDAD. Vamos, dicho en roman paladino, que la creencia en un mundo liberal hace que la gente valore mas el trabajo duro, pero no hace que la riqueza sea repartida por igual.

    O traducido a ciencia política (mi campo), los liberales que defienden menos estado y menos impuestos, así como los valores ideológicos culturales liberales, están fomentando la desigualdad. Por cierto, mi tesina fue, precisamente, sobre la relación entre liberalismo y desigualdad y parece haber una correlación entre la presencia de ideología cultural entre los países Latinoamérica y la desigualdad: cuanto mas apoya la gente las privatizaciones, menos estado, el mercado, individualismo y, en general, menor intervención en la economía, hay una mayor desigualdad económica y social.

    Alesina coincide conmigo en esto: cuanto mas cree la gente en el individuo frente al estado, mas desigualdad final existe.

  • Este tema es muy interesante. Lo sorprendente es que haga falta citar tantos estudios y hacer tantas preguntas cuando el mero sentido común aplicado a la observación de nuestra realidad cotidiana basta para sacar conclusiones irrefutables.

    Yo imagino que todos nos hemos cruzado en la vida con gente más o menos brillante y más o menos trabajadora, y todos hemos visto que no siempre hay una relación entre estas cualidades y el éxito profesional de quienes las poseen. Cuando estaba en la universidad, por ejemplo, recuerdo que uno de mis compañeros más dotados y más trabajadores acabó enterrando sus estudios por su situación familiar. Su familia era muy humilde y desde joven tenía que trabajar los fines de semana para ayudar a sus padres; cuando éstos se quedaron sin ingresos tuvo que ayudarles a montar un bar y bajó su expediente de manera alarmante, demorando además la finalización de sus estudios. Una vez terminó, con un expediente mediocre, no pudo optar a becas y no tuvo recursos para pagarse estudios complementarios (idiomas, master, etc). "Curiosamente", compañeros nuestros bastante menos "hábiles" y ni por asomo más trabajadores encontraron en la hucha de papá y mamá dinero suficiente como para disimular sus carencias con viajes al extranjero y masters inasequibles para los mortales. ¿Qué estudio hace falta para saber que eso no tiene nada que ver con el esfuerzo? Que alguien me lo explique, por favor. Y que no me vengan con que "se trata de un caso aislado", porque si empiezo a contar todas las que me ha tocado ver, no paro... Empezando, como dicen por ahí arriba, por alcaldes analfabetos (y no, no es un insulto, quiero decir, literalmente, analfabetos).

    Hace algunos meses apareció en varios medios una noticia (no consigo encontrarla, a ver si alguien la recuerda) en la que se explicaba que la mayoría de plazas de funcionarios del grupo A las sacaban hijos de estos mismos funcionarios. ¿Enchufe? En absoluto. Lo que ocurría era que los hijos de estos funcionarios podían permitirse estar 4 ó 5 años opositando al terminar la carrera. Decidle que puede estar 4 años viviendo del aire a alguien que viva en "el mundo real", a gente como mi compañero, que con 18 años ya estaba más preocupado de pagar las facturas a final de mes que de su carrera. Ya veréis qué risas nos echamos, ya... ¿Que los que han sacado la plaza del grupo A se han esforzado? Nadie lo discute ¿Que han tenido más oportunidades que los que no han podido dedicarse en exclusiva a esa tarea? Tampoco se puede negar. Y ahí está el quid de la cuestión, en las oportunidades. Claro que se puede llegar tan lejos en la vida con una oportunidad como con cinco, pero es evidente que más oportunidades implican más posibilidades de éxito. Una situación acomodada te permite dos cosas: (a) afrontar con menos presión tus retos (b) rectificar o volver a empezar de nuevo si fallas. Para muchos, no hay segunda oportunidad. Consiguen financiación para iniciar un negocio y, si fallan, se acabó. No hay una segunda opción (al menos, sobre el papel). Para otros, lo peor que puede pasar es tener que intentarlo de nuevo. No hay color.

    Repito: ¿hace falta tanto estudio y tanta pregunta para ver algo tan obvio?

    Un saludo a todos.

  • De hecho, creo que la persona realmente válida, capaz de aportar a la sociedad, es aquella que contempla y valora la importancia de la suerte cuando le ha ido bien y la importancia del esfuerzo cuando le ha ido mal. No me sorprende que la mayoría de las personas no sean así sino que traten de justificar su posición según les convenga, ¡tenemos mucha cara!

  • En primer lugar yo no me fiaría mucho de las encuestas, pues está demostrado que la gente suele decir lo que se considera “correcto”.

    Mucho mas eficiente sería ver estadísticas sobre movilidad social. Por ejemplo, si los apellidos de las personas ricas e influyentes de ahora coinciden, en un porcentaje representativo, con los de hace un siglo y si los que progresan en las empresas tienen conexiones familiares o de amistad con sus dueños/directivos. ¿Es esto esfuerzo o suerte (la suerte de haber nacido en el sitio adecuado)?.

    En estas condiciones, esto es, si el nacimiento, la raza, las conexiones, los enchufes y el favoritismo (ser masón, del opus, de la mafia o de la “familia”) determina la riqueza y el reconocimiento social, un tipo racional estará a favor de la redistribución pues por mucho esfuerzo que se haga no se alcanzará mucho.

    Saludos.

  • En tu articulo parece que quieres decir que los que no han estudiado (no se han esforzado) dan más valor a la suerte que al esfuerzo para justificar su "fracaso". Yo más bien me inclinaría a que los que no han estudiado (o no han podido) dificilmente pueden comprender los mecanismos y resultados de la suerte y el esfuerzo.
    Muy de acuerdo con Jim Thorpe

  • Este artículo seguro que a todos nos recuerda nuestros años de colegio, cómo al currante le premiaban su esfuerzo y el vago siempre decía "mala suerte", "el profe me tiene manía", "el perro se comió mis tareas" etc. Al final, aquellos del segundo género a los que les daban caña en casa se acababan reconduciendo, mientras que a los que no acababan de balas perdidas tres cursos por detrás de sus compañeros.

    Este artículo se les debería mandar a muchos profesores de colegio, para que se lo lean -y expliquen- a sus alumnos...

  • La elección del término "suerte" contamina todo elpost, porque el principal factor explicativo de la renta de un indivíduo, aparte de su esfuerzo, quizá sea el determinismo social, por definición poco asimilable a suerte de manera intuitiva (no creo que el sujeto encuestado pensase en la suerte de nacer en una u otra familia). Si al final concluimos que los ricos no quieren redistribución y los pobres si, para ese viaje no necesitamos tantas alforjas. El tema que abordais es crucial, pero comparto el desacuerdo de Jim con el enfoque

  • En realidad el artículo de Raquel Fernandez analiza hasta qué punto la cultura influye en el "output económico" (más allá de cuestiones puramente relacionadas con la redistribución que sería un aspecto específico de este análisis general).

    En esta línea, no deja de llamarme la atención que la crisis europea de deuda púbica afecte sobremanera a países católicos (Irlanda, Portugal, Grecia e Italia ... de hecho, todos los países predominantemente católicos que están en la Unión Europea) y deje intactos a países predominantemente protestantes (Francia estaría en esa frontera cultural tan suya gracias a su revolución atea de raíces profundamente cristianas “de base”).

    Me parece, por otro lado, evidente que la religión, y en particular la católica, tiene a) una fuerte influencia en la forma "cultural" de abordar las transacciones económicas y b) un marcado sesgo "redistribuidor" (caridad) y "anticapitalista" (el famoso camello y la aguja), que, aunque convenientemente embridadas en la práctica religiosa contemporánea, no dejan de estar fuertemente presentes en su retórica y sus símbolos, manteniendo desde ahí (intuyo) una gran capacidad de afectar las acciones económicas de los agentes.

    Desde esta colección de intuiciones sin más base que la observación, tampoco particularmente perspicaz, algunas preguntas:
    - ¿Alguien ha hecho un análisis serio sobre el impacto del catolicismo en variables económicas de output agregado?
    - ¿Tendría sentido incluir entre las medidas para salir de la crisis la "promoción del ateismo"?, o, si la crisis se agudiza y siendo más agresivos, la "censura previa" de las homilías dominicales para impedir la propagación de este "virus económico-católico" que parece afectar al sur de Europa
    - ¿Es hora de que quienes no pasen por el ojo de la aguja sean los políticos corruptos en lugar de los ricos? ... después de todo conviene no congelar las metáforas durante 2000 años
    - Tenían, finalmente, razón los "indignados" al protestar, por razones económicas, contra la visita del Papa (aunque, desde luego, ellos no sabían por qué ...)

    Curioso ... por si alguien quiere/puede iluminar este infierno de oscuridad ...

  • ... perdón donde decía "Irlanda, Portugal Grecia e Italia" debería decir "Irlanda, Portugal, España e Italia" ... por no mezclar "ortodoxia" y "catolicismo"

  • El debate no es si la suerte o el esfuerzo es más importante, todos sabemos que hay un poco de todo (que le pregunten a una mujer africana que anda 10km para traer agua a casa y, pese a tanto esfuerzo, sigue sin poder darle de comer a sus hijos todos los días). Lo interesante del post es que las personas tendemos a justificar nuestra situación. Esto nos puede llevar a pensar que ideologías como el liberalismo pueden contener intereses personales más importantes que la pura ideología o un ideario de justicia social.
    A nivel de naciones se puede apreciar lo mismo que a nivel individual: hay varios artículos (por ejemplo el famoso "patada a la escalera" de H.J. Chang) recordando cómo los países que hemos utilizado el proteccionismo y la regulación para desarrollarnos (y luego hemos liberalizado algunas cosas) ahora queremos convencer a los países en vías de desarrollo de que, para desarrollarse, tienen que acabar con la regulación pública de la economía.

  • El post da para muchas discusiones, por que toca temas fundamentales para la definición de los sistemas de actuación políticos basados en una "visión" del Hombre (nada menos)

    Volviendo a las encuestas, lo que hay que tener en cuenta qué han entendido las personas cuando se les pregunta si creen que el mayor logro económico depende de la suerte o del esfuerzo. Evidentemente todos desarrollamos mecanismos de defensa para no "auto-lesionarnos", y eso conlleva a no reconocer, en parte, nuestra posible responsabilidad en nuestra suerte, pero también está la perspectiva de ver como otros, con la misma formación y parecido o menor esfuerzo consiguen estar en una mejor situación social = contactos que le permiten acceder a un puesto de trabajo bien pagado, cargos políticos, quiebra de la empresa donde estaba trabajando y desplazamiento del mercado laboral, etc...Esto, en la perspectiva de los encuestados, supone el universo de la "suerte"

    Ahora bien si el tipo de encuesta se dirige más bien a la educación, creo que para la mayoría de los padres es claro que una mayor formación (y por tanto esfuerzo) mejorará las expectativas de los hijos, es algo que he oído miles de veces entre padres con relativa baja renta, mezclado con el lamento de su propia vida "por no haber seguido estudiando", no hablo de ambientes muy deteriorados, que no conozco, pero donde supongo que una educación superior no se considera siquiera como una opción vital

    La otra parte de la encuesta, pienso, debería haber sido, aparte de la formación académica (o laboral), también por el lado de la disposición al riesgo, que supone un esfuerzo más probablemente psicológico que físico, riesgo entendido como apostar los propios recursos para obtener una mejora económica, riesgo "de verdad" no cubierto por papá u otros "padrinos". Ese es otro factor que influye en gran medida en la riqueza de las sociedades y que requiere de unos patrones culturales y de aprendizaje específicos que se adquieren pronto o no se adquieren nunca

    El problema es que las encrucijadas del futuro de las personas se abren y cierran en edades muy tempranas y luego hay pocas capacidades de rectificar, ya que el volumen de cargas y responsabilidades que se van adquiriendo relativamente pronto, y cuando todo parece muy "fácil"

    En cualquier caso las sociedades presuntamente "meritocráticas", como la de USA, tienden a reforzar su (presunta) tendencia, y acaban eliminando la posibilidad de dar más oportunidades a los de más abajo, convirtiéndose en una "self-fulfilling prophecy" (como dice el autor del artículo), haciendo que cada vez las oportunidades sean más exclusivas y por tanto, como ocurre con el credo calvinista, los más favorecidos creen que efectivamente el orden existente está sancionado por un "destino" (pre-destinación), ahora, modernamente expresado como de índole cuasi-biológica

    Las tendencias actuales de USA son claras, con más de 40 millones de usuarios de "food stamps", una movilidad social en retroceso, y una desigualdad de renta entre el 1% y el 99% de la sociedad que ha alcanzado los valores de los años 20 previos a la crisis del 29.

    "Winners take it all"

  • El tema subyacente es, ciertamente, multinivel y complejo pero no imposible.
    Por un lado están las reglas sistémicas sociales (las sustentadas por Rawls y hoy día parte del ADN de toda ley occidental) y por otro nuestra forma personal de reflejar opiniones, preferencias y justificaciones que en ningún caso son más que aproximaciones subjetivas (y a veces deliberadamente distorsionadas al responder encuestas como apuntan bastantes comentarios).
    También está presente la alternativa más frecuente: aquella que hasta en el refranero asocia esfuerzo y suerte por aquello de que ésta suele llegar más frecuentemente a los que están trabajando.
    Es un buen asunto el del artículo que nos ha traído Antonio Cabrales y quisiera aportar el ángulo ondulatorio y sistémico.
    Todos los sistemas están en movimiento y pasan por fases, las sociedades y las economías también. Muchas de estas ondulaciones son acentuadas o amortiguadas por leyes que intentan conducir el sistema de acuerdo con los intereses del diseñador que suele ser un grupo muy reducido (cosa que tendemos a olvidar) y que casi siempre intentan alterar y restringir la naturaleza de las cosas y de las personas para reducir los costes de control del sistema atendiendo en primer lugar a sus prioridades. Lo que hoy parece ser de una forma no es más que una fase que está gestando la siguiente ola en sentido opuesto.

    Esta es, estimado Francisco Saurí, la crítica más feroz que puede hacerse a Rawls y a sus mentores: Dado que llevamos casi sesenta o setenta años bajo el influjo cierto de leyes marcadas por sus principios.... ¿no sería quizás un buen momento para evaluar los resultados de los mismos?
    Creo que esta crisis de nuestra cultura y nuestra economía no podrán diagnosticarse --en buena medida-- sin abordar estos "motores sociales" que tanta influencia tienen aunque no figuren en las métricas.

    Tienen buena razón aquellos que, como DFC, recuerdan que en esta fase el sistema genera “mala distribución”. Esto es lógico si vemos cómo funcionan los incentivos internos: Todo te dirige a actuar en apoyo y en la cercanía del poder legislativo y ejecutivo. Por eso nuestros oligopolios dependen estratégicamente de un buen entramado relacional más que de cualquier otra tecnología.
    Saludos

  • Ignacio

    Está usted diciendo exactamente lo mismo que el autor del post, creo que no lo ha leido correctamente...

  • Perdon por mi ignorancia, pero donde esta la causalidad? Lo unico que veo que establece el estudio es una serie de correlaciones interesantes, pero me da la sensacion que no el estudio no responde a la pregunta planteada. ¿Podrian por favor clarificar este punto?

  • Hola a todos,

    Perdonar que no haya escrito antes pero no lo habia visto! Hago una primera respuesta (entre que hago la cena y esas cosas).

    1. Creo que no se está interpretando todo lo que decimos correctamente. No decimos que sólo los que tienen suerte sean oportunistas ... sino que además muchos de los dicen que creen en el esfuerzo también son oportunistas. Es decir, tanto por un lado como por el otro, tenemos oportunistas.

    2. Yo estoy bastante de acuerdo que las encuentas pueden ser dudosas.... pero 800 datos no son pocos. Y además este tipo de preguntas son bastante comunes en muchas encuestas y ya se saben como funcionan. Además en nuestra encuesta también hay juegos donde pueden ganar dinero de verdad. Os podemos enseñar resultados sobre esto más tarde.

    3. Lo de aproximar la envidia o la solidaridad a través del modelo de Fehr & Schmidt es desde luego criticable pero es, al fin y al cabo, una manera de hacerlo bastante "fina". Por ejemplo, tenemos evidencia de los que tienen una "beta alta" son significativamente más generosos en un dictator game donde se juegan su dinero real. También hay evidencia de los tienen un "alfa alto" son notablemente más infelices.

    4. Claro que podemos hablar de Shaked y sobre todo de su paper con Binmore (que está
    en la parte superior de la pagina de Shaked). Pero es que no podemos hablar de todo!

    5. El paper de Alesina no usa datos micro (sino datos de paises) cuando mira el efecto de suerte en la redistribución (tabla 1). Estamos hablando de datos agregados (casi %) para un grupo de 29 paises. La tabla 2 que sí usa datos micro no estudia el origen de las creencias en la suerte/esfuerzo.

    En cualquier caso, nosotros enseñamos datos, resultados y poco más. Obviamente nuestra interpretación de los mismos es una manera de presentarlos, sólo eso. Quizás no he sabido explicarlo bien pero, precisamente, lo que nosotros "vemos en los datos" es que la gente adapta sus creencias a "cómo le ha ido" y esto vale para los dos lados.

    Muchas gracias por vuestro interés. Os puedo facilitar la encuesta entera si os interesa.

    Pablo

  • Perdón, olvidé hablar el estudió que sacó una nota el ABC. La universidad de Granada mandó nuestro "informe" (no un paper) a Agencias de Prensa. En este informe dábamos datos de un TRUST GAME.

    (1) La definición de anti-social:

    "aquel que se queda con los 10 euros cuando es jugador 1 y que no devuelve nada cuando es jugador 2 responde al perfil "antisocial" en el que se encuadra un 14,8 por ciento del total de la muestra"

    (2) Para ver dónde era más común este tipo de perfil usábamos un modelo probit donde se controlaba por educación, renta, sexo, edad, edad2, etc... y obteníamos que:

    a) inversamente correlado con la renta del que responde,
    b) significativamente mayor en barrios de renta baja.

    Obviamente, las agencias pusieron el título que quisieron y además mostraron una parte mínima del trabajo.

    Gracias de nuevo. Pablo

  • Evidentemente hay un punto determinista en el nacimiento... Si me apellidara Borbon, quizá no leería este post y eso si sería una suerte!!! (probablemente mala...).
    Pero, ¿Qué es la suerte?. Yo creo que la suerte se busca con el esfuerzo, el ingenio y la atención diaria a las oportunidades que nos pasan por delante de nuestras narices.
    Todos conocemos gente trabajadora y esforzada que no tiene "suerte" quizá porque no la busca, quizá porque cuando viene su oportunidad duda de si mismo y desaparece, quizá porque tan enfrascada en su abnegación ni siquiera es consciente de la oportunidad ante sus narices, gente que ni siquiera cree en si misma.
    Todos conocemos en cambio a gente que gracias a su "oportunidad" parece estar siempre tocada por la suerte. Quizá porque posee una mayor perceptividad a los indicios que se presentan diariamente.
    Creo que solo la palabra suerte daría para un blog y la palabra esfuerzo para otro.

  • Para ser (un poco) provocador:

    No me sorprenden los resultados de los autores del post. Ni veo ningún problema estadístico/metodológico. Lo que me sorprende es que ni en el post ni en los comentarios que lo siguen se habla del error cometido por un 83% de los encuestados. La respuesta correcta a la pregunta #17, es sin duda: a) la suerte. La suerte determina desde el día del nacimiento una multitud de factores: i) el país de nacimiento (predetermina de manera odiosa un enorme número de variables económico-culturales) y el momento histórico que vive el país (lo saben bien los que vivieron una guerra o quisieron hacer teatro durante una dictadura), ii) el género (me abstengo de entrar en detalles; todos sabemos lo que eso significa y cómo puede interactuar con el factor país de nacimiento y el momento histórico), iii) el estrato social y la clase económica en la que uno nace (sin comentarios) y iv) la "herencia" genética (que determinará enfermedades o talentos que pueden casi garantizar o acabar con el éxito de la persona de manera estrepitosa) y el orden en el que uno nace en la familia (no es lo mismo ser el hermano mayor que el hermano pequeño de 6). Pero el papel de la suerte no acaba ahí. La suerte también determina otros factores que vienen más tarde en la vida, como la percepción de los padres sobre la educación de los hijos y decisiones de la familia (cambiar de residencia, país, profesión, o incluso el simple hecho de vivir en una crisis familiar) mientras todavía el individuo es niño y no toma decisiones. Después vuelve la suerte a decidir por nosotros en momentos como el de la elección de la pareja ("el amor es ciego") o el encuentro con uno u otro tipo de amigos dando el "remate" final. A partir de tanto efecto de la suerte, hasta el "esfuerzo" acaba siendo el resultado de la forma de ser del individuo y de las oportunidades que puede y cree que puede alcanzar: ambos totalmente determinados por la suerte como el simple hecho de ser "trabajador" o no...

    Y me pregunto: ¿Por qué tanta gente (como el 83% de los encuestados por los autores del post) cree lo contrario? Porque (creo) se nos olvida que lo que creemos las personas es resultado de ... la suerte (que ha decidido por nosotros tantas cosas como he dicho), pero también del trabajo consciente de nuestros educadores (padres, escuela, sociedad, sistema político) de enseñarnos algo útil para nosotros mismos: Que una vez la suerte está echada, lo único que podemos hacer es esforzarnos por lo que queda aún por determinar (que es poco, pero lo único que podemos cambiar).

    Conclusión: Los encuestados son fruto de esta cultura del esfuerzo que está muy bien como principio normativo, pero que (a nivel positivo) tiende a cultivar la falacia de que una gran parte de lo que nos pasa depende de nuestro esfuerzo. Y eso simplemente no es verdad. Y no es cuestión de opiniones subjetivas, aunque el relativismo de nuestro entorno nos ha enseñado que "no existen verdades absolutas" (frase paradójica, de las que se contradicen a sí mismas por ser falsas si son verdaderas). En las matizaciones del análisis de los autores se confirman varias implicaciones de mi argumento, como por ejemplo que la educación incide en la creencia de las personas de que su éxito depende de su esfuerzo (dictando una determinada causalidad en la correlación hallada). Yo personalmente, también intento convencer a mis hijos de que su éxito en la vida dependerá de su propio esfuerzo, aunque sé que por mucho que se esfuercen no acabarán siendo Reyes de Grecia y (con una enorme probabilidad) tampoco de España (y como es lógico, no me importa, porque es inútil dar tanta importancia a las cosas que no podemos afectar; los encuestados están equivocados, pero hacen bien creyendo lo que creen).

    Y una última cosa en la que de alguna manera estoy de acuerdo con Antonio: La modestia dicta que uno con éxito reconozca el papel de la suerte en su vida. Por lo que lo ideal sería, creer que el esfuerzo es el determinante más importante del éxito mientras somos jóvenes y, modestamente reconocer el papel de la suerte cuando seamos mayores (preferiblemente, con éxito).

  • Como creo que el post se presta, quisiera plantear algo que desde hace tiempo me intriga y que no sabría expresar de otra manera que preguntando si nuestra condición sexual nos hace invisible a la otra, y viceversa, al menos en casos como los que el post analiza.
    En mi opinión es claro que el esfuerzo y la suerte no se reparten por igual entre los sexos y ni en la entrada ni en los comentarios eso se observa.

  • Gracias Ignacio por la referencia, aunque sólo vagamente guarda referencia con mi entrada.

    Mi inquietud estaba relacionada con la (aparentemente) mayor prevalencia de la crisis de deuda pública en países culturalmente católicos (que sería, a su vez, un ejemplo claro de la influencia de la cultura en la macroeconomía en la línea que sostiene el "paper" deRaquel Fernandez) .

    Respecto al link que adjuntas creo que culpar del encarecimiento de la deuda de algunos países a quienes (aún) se animan a comprarla es confundir las consecuencias con las causas (un error que aunque clásico y ampliamente usado en economía, no resulta por ello más aceptable)

  • Nikos,

    por responder a tu provocación:
    - las variables que mencionas como responsables del "factor suerte" se difuminan cuando "agregamos" individuos y, sin embargo, las diferencias en variables output agregadas permanecen: por ejemplo, en Granada y Barcelona están a) en el mismo país, b) en el mismo momento histórico, c) intuyo, sin datos, que con una proporción de generos similar y d) con medias genéticas similares, y, sin embargo, intuyo que una mayor proporción de barceloneses cree que el esfuerzo y no la fortuna determinan el futuro.
    - el planteamiento es, por tanto, el mismo: ¿es la creencia en la influencia de mi propio esfuerzo (fundada o no) la que me lleva a esforzarme y, por tanto, a igualdad colectiva del resto de factores, mejorar las variables económicas agregadas?. Lo interesante es que son las creencias individuales (si bien, como señalas, falsas a nivel individual "sensu stricto") las que me llevan a una verdad colectiva ... que se traduce, por cierto, en una verdad individual (incluso los más desfavorecidos viven mejor en sociedades económicamente más desarrolladas ... como cualquier visita a una tribu del Amazonas permitiría visualizar con claridad).

    Cuidado con el problema del "libre albedrío": como mis acciones no influyen y mi futuro está escrito es irrelevante el uso que haga de mi parcela de libertad. Es sin embargo el uso (o incluso la visión colectiva mítica de ese uso) que una sociedad hace de esa parcela (si bien exigua) la que marca, en periodos de tiempo breves, las brutales diferencias de "fortuna" que tu mencionas

  • Aunque esta entrada es de Pablo, y no me quiero inmiscuir, creo que la pregunta de Carlos Castillo es interesante. Os dejo con una frase de un artículo que me gustará discutir en breve:
    "From the standpoint of predicting first-year grade point average, study-effort is found to be at least as important as college entrance exam scores which have traditionally been found to be perhaps the best predictor of college outcomes." Por tanto el esfuerzo es definitivamente muy importante desde un punto de vista objetivo para el éxito profesional. Pero también lo es el talento (las notas de entrada a la universidad tienen un componente importante de talento).

    Así que al final el título de la entrada es una pregunta trampa. Esfuerzo Y suerte. Que le pregunten si no a Rafa Nadal si podría haber llegado a número 1 y ganado todos estos Grand Slam sin pasar un montón de horas entrenando y sufriendo, o sin haber tenido la suerte de tener un físico excepcional, y haber nacido en una familia que le permitió y fomentó explotar su habilidad natural. Por cierto, el estudio, para quien no pueda esperar a que se lo cuente en detalle está en:
    http://perso.telecom-paristech.fr/~moulines/enseignement/probast/ScholarTime.pdf

  • Ke y nes Sobre apellidos y mobilidad hay un trabajo de José Vicente Rodríguez Mora sobre Cataluña que es bastante demoledor sobre la mobilidad social (aunque en este caso mediada a través de las políticas (lingüisticas y de otro tipo) del nacionalismo catalan)

  • El esfuerzo está muy bien, y es necesario reforzar esa idea, como no
    Ahora bien, en el agregado de la sociedad, la tendencia a la devaluación del trabajo (y del talento) que vemos es sobrecogedora, y deriva de la propia tendencia del capitalismo

    La tendencia de las empresas a Financialización --> Concentrac¡ón--->Automatización --->Offshoring, lleva implícita una dinámica que consigue, por un lado, una deflación considerable del factor trabajo (es una máquina de hacer "superfluos" a los hombres) y por otro lado una importancia exponencialmente creciente de factor capital. Esta dinámica llega hasta el punto de llegar a destruir la propia base que sustenta la demanda, y por tanto los retornos de beneficios (o su percepción)

    Hay que tener en cuenta que nuestro "esfuerzo" ahora ha de competir con el esfuerzo de otros, que trabajan con todas sus fuerzas 14 horas al día por un cuenco de arroz, y esto cada vez más en cualquier nivel educativo; o directamente con máquinas aún más económicas y, por supuesto, predecibles

    Al final tenemos que reconocer que la descripción del viejo Marx sobre las dinámicas auto-destructivas del capitalismo no eran del todo erróneas y el retraso de su cumplimiento pueden, creo, deberse a:

    a) En parte a la dinámica opuesta que las doctrinas derivadas de sus ideas crearon, pero que hace 20 años han quedado completamente "barridas" con la globalización en su forma actual

    b) Por el sostenimiento artificial del empleo y de la capacidad de consumo del factor trabajo (demanda) debido a las 2 formas de crédito usadas: la privada y el endeudamiento público, que hasta hace 4 años habían servido para el sostenimiento de una demanda ficticia insostenible

    Por otro lado la "migración" del empleo a otros sectores por la ganancia de la productividad en los otros sectores parece completamente agotada, pues la tecnología ha "invadido" todo los sectores y el sector 3º está sujeto a la misma presión de disminución del empleo por la misma dinámica de concentración, automatización y el off-shoring
    Y es que la población sigue creciendo...como crecen las expectativas, claro

  • Como "pobre venido a más", veo numerosos errores metodológicos. Me temo que los investigadores quieren entender a la clase trabajadora pero nunca han formado parte de ella.
    Unos ejemplo (no aguanté más de la mitad del post): “su trabajo les ha costado llegar a donde están, nadie les ha regalado nada” no mide si uno cree en la suerte o en el esfuerzo. Puede que uno este bien ahora, haya tenido mala suerte pero se haya esforzado mucho por sobrevenirla. Cree en la suerte,sí. “su trabajo les ha costado llegar a donde están, nadie les ha regalado nada”, pues también.

    Si quieren una medida de como la suerte influye en la vida mejor que miren los datos e movilidad social. Nada más aleatorio que nuestro nacimiento. Los países con más movilidad social suelen tener mayor redistribución, además de menor desigualdad.

    PD: Las explicaciones que se te ocurren son de diván.
    a) Nació así con esos gustos. (¿de verdad nacemos ya con gustos y preferencias políticas pese a que sin la sociedad no tendríamos ni tan siquiera la facultad de hablar?
    b) La hormiga y la cigarra, lo cual en el contexto del post es igualar a éxito en la vida (que tu igualas al ecónomico) con el esfuerzo. Sinceramente, ¿un niñito de colegio privado se esfuerza tanto o más que un inmigrante menor que vende DVDs en las calles o que se ha jugado la vida cruzando incluso desiertos? ¿Y me quieres decir que el esfuerzo esta correlacionado con el éxito económico? ¿En serio?

  • Hola a todos,

    Como co-responsable de los resultados que se exponen en este post:
    1º) Me enorgullece ver que se genera un debate tan interesante alrededor de nuestros resultados, esto quiere decir que lo que decimos es relevante (aunque pueda levantar ampollas).
    2º) No puedo más que ratificar la posición de Pablo Brañas en su respuesta cuando dice que parece que no se interpreta correctamente lo que decimos (asumo mi parte de culpa si se podría haber presentado todo de una forma más clara).
    3º) Tengo que dar la enhorabuena a este país (y a este foro) por tener la SUERTE de albergar investigadores como mi amigo Nikos Georgantzis quien con gran ESFUERZO nos lleva, como siempre, a ir un paso más allá en nuestros razonamientos. No puedo estar más de acuerdo con su comentario que claramente "provoca"... nos provoca pensar.
    Por responder a alguno de los interesantísimos comentarios que estáis vertiendo (gracias a todos):
    José Pablo, desconozco si en Barcelona habrá más del 83% de gente que piensa que el esfuerzo es más importante que la suerte pero, si es así, habrá más población equivocada que en Granada (según Nikos y yo mismo).
    Para aclarar un poco más el tema diré que la encuesta en cuestión contenía más de 120 ítem, por lo que dudo que los entrevistados pudieran saber si esto de la suerte y el esfuerzo lo queríamos relacionar con la altura, el peso, la felicidad, la renta, la envidia o el nivel educativo. En parte, con esto quiero responder a Anja sobre lo de preguntarle a las rubias si las rubias son tontas. La pregunta -aprovecho para aclarar otro malentendido en algunos comentarios- no se refiere a si el nivel de renta es determinado por la suerte/esfuerzo sino que preguntamos por el éxito en la vida. Se puede ser pobre y tener una educación baja pero considerar que se ha tenido éxito en la vida. Si las rubias creen que le preguntamos por las rubias cuando lo hacemos sobre las mujeres en general es cuestión suya... no sé si me explico.
    Para terminar, me gustaría exponer la importancia del punto de referencia que los individuos usan para razonar si abogan por la suerte o por el esfuerzo como determinante del éxito: no es lo mismo que el encuestado piense en su vecino ("se ha esforzado más/menos y tiene más/menos éxito que yo") a que piense en la mujer africana que aparece en el comentario de Antonio. Puede tratarse, por tanto, de una cuestión de puntos de referencia más que de preferencias. Creo que esto debería estudiarse con mayor profundidad.

    Saludos y gracias otra vez

  • José Pablo,

    Si quieres buscar explicaciones extraeconómicas a la crisis de la deuda mira mejor al grado de corrupción de los países y no a la religión. Es cierto que hay una fuerte correlación entre catolicismo y corrupción, pero primero fue la corrupción, bastante evidente en la Roma de la época, luego la religión cristiana, que se adaptó perfectamente al ambiente y luego la separación de los protestantes del norte ante la ostentación de corrupción, decadencia y riqueza que trajo el renacimiento. La reforma, en efecto, quería volver a los principios del cristianismo y arraigó, precisamente, en los países más austeros.

    Lo del ojo de la aguja y el camello no es particularmente católico, sino bíblico y compartido, por tanto, por todos los cristianos.

    Las religiones ortodoxas, son lo mas parecido a la católica que existe (viendo una iglesia en Atenas me pilló una misa de la semana santa ortodoxa y realmente, salvo por el "look" del cura, no había diferencia a lo de aquí de hacía 30 años. Hasta hablaban en griego “clásico” para que el personal no se enterara) y se adaptan perfectamente en los países mas “profligates”. Su separación de los católicos fue mas bien un tema de centralismo (el papa) “vs” confederalismo y no de carácter ideológico.

    Saludos.

  • Como no firmáis con apellidos no sé a quién estoy contestando, pero, José Pablo, creo que has leído mi comentario hasta antes de los últimos dos párrafos. De hecho tu planteamiento es perfectamente compatible con mi argumento, a no ser que no has elegido el ejemplo de Barcelona y Granada bien. El nivel de educación y madurez política es muy diferente en las dos ciudades y por supuesto, una sociedad más avanzada y con un sistema educativo más eficiente inculca la cultura del esfuerzo más y mejor entre sus ciudadanos. Incide por favor, en mi comentario, en la parte en la que distingo entre "normativo" y "positivo" y observa que lo que concluyes es exactamente (en otras y más palabras) lo que yo mencionaba como el valor (normativo) de inculcar el esfuerzo, aunque sepamos que sólo puede cambiar pocas cosas en comparación a las ya determinadas por la suerte. Entiendo que tú tienes en mente la parte de la heterogeneidad entre personas que explica una u otra variable, pero hay hechos que no generan ninguna heterogeneidad (por ejemplo, el hecho de nacer en contra de infinitamente mayor probabilidad de lo contrario) entre personas y sin embargo su "cuota" de importancia en nuestra vida es enorme.

  • Someone

    Claro, todo el mundo sabe que los investigadores universitarios son capitalistas y no trabajadores... Lo que queda perfectamente claro tras su comentario es quién no ha formado nunca parte de la clase investigadora.
    Aún así, me parece muy interesante que una persona que considera que ha tenido éxito en la vida ("pobre venido a más" supongo que se refiere a eso) piense que la suerte es la que determina la mayor parte del éxito. Esto dice mucho de usted aunque no lo acompañe con un comentario serio y no prejuicioso (no ha llegado ni siquiera a leer todo el post y los comentarios de los autores).

    Saludos

  • Una cosa es lo que piense la gente y otra la realidad. La referencia a la valoración del esfuerzo en Barcelona con los resultados de Rodríguez Mora no parecen casar muy bien.
    Supongo que la valoración del esfuerzo es aún mayor en EEUU y su grado de desigualdad es el mayor de los países desarrollados.
    Por otro lado es obvio que es esfuerzo sin redes no conduce a ninguna mejora de la situación.

  • Interesante cuestión que convendría aclarar, con un par de peguntas. ¿Tiene las mismas posibilidades de ser Ingeniero un niño nacido camerunés que uno alemán?. ¿Y un hijo de un Ingeniero del ministerio de fomento y una profesora de matemáticas en un IES que el vástago de un albañil y una cajera de una gran superficie?. En está vida el entorno y la aleatoriedad influyen más de lo que seguramente reconocemos, sobre todo cuando formamos parte de esa mitad de la población a los que la vida, les va más o menos bien. Pero sólo es una opinión.

  • Cada vez me averguenza más esta mal llamada sociedad.

    ¿Sabe usted cuantos millones de seres humanos somos?

    Suponiendo que existiese la reencarnación... ¿sabe usted cuantas posibilidades tiene de repetir la vida en una sociedad de valores, y no en un país sumido en la pobreza?

    ¿Sabe usted cuantas personas con una inteligencia y capacidad potencial nace en paises subdesarrollados?

    ¿Usted ha tenido padre o madre o ha sido abandonado a la suerte... ?

    ¿Tiene las mismas posibilidades un niño en un entorno de paro y desarraigo social que un niño criado sin problemas económicos serios?

    ¿Tienen las mismas posibilidades un joven de clase baja que ha acabado la carrera con otro con un poder adquisitivo mayor "estudiando" .. más bien pagando postgrados y masters?

    A caso no cree que el poder de influencia familiar no es de valor aún mayor que el nivel real de los sujetos. Y no nos metamos en política porque saldrá esquilmado.

    Si no ve todo esto, necesariamente usted necesitará reencarnarse, pero no en su estatus, tiene que empezar en lo más bajo de una pais subdesarrollado.. y seguramente no le dará tantas vueltas a ver '' si lo que tengo me lo he ganado '' ... sencillamente la vida ha tirado sus dados...

    Recapacite y piense que es bien nacido ser agradecido, y agradezca su suerte a la vida que tiene. Usted no se ha ganado absolutamente nada, la vida se lo ha dado todo a usted.

  • En mi opinión la cultura del esfuerzo moderna, es decir, la autoasumida va unida a una concepción de las personas como sujetos de derechos y deberes que en nuestro país está por desarrollar pero que lamentablemente en los últimos años ha retrocedido enormemente.

    Si por ejemplo nos fijamos en el sistema educativo lo del esfuerzo y el mérito claramente ha retrocedido decenios como consecuencia de la LOGSE. (Es solo una anécdota pero la tutora de mi hijo hace unos años, los niños ya tenían 12, nos comentó en una de la reuniones con los padres que lo que ellos pretendían, se trataba de una colegio público, era más que dar conocimientos que los niños aprendieran a ser buenas personas)

    En un plano más general esto sucede también y desde luego va ligado a la pérdida de entidad de la idea de ciudadano que conlleva una concepción como la vigente en nuestra realidad política y jurídica como es la de los géneros. Hablar de esfuerzo y suerte y olvidar que nuestro ordenamiento jurídico está repleto de cosas como discriminación positiva, cuotas, paridad... o que quizá el lema más escuchado cada día por más personas sea: porque nosotras lo valemos, creo que nos aleja de la realidad que pisamos y la que quizá más nos interesa conocer.

    Por formularlo de otra manera: ¿a quién creéis que acompañará más la suerte y quién tendrá que hacer más esfuerzo, el niño o la niña que acaban de nacer?

  • Retomando el hilo original del post, y obviando por un segundo el tema Político de fondo (con las mayúsculas de Rawls, no las minúsculas del corto plazo) yo creo que lo que es interesante de ese paper es un resultado bastante intuitivo: una parte significativa de la población tiene un sesgo a su favor (self-serving bias) a la hora de posicionarse sobre el reparto de responsabilidades entre esfuerzo y suerte. Dicho de una manera sencilla, creer que todo se debe a mi esfuerzo o a la suerte depende del resultado de mi esfuerzo, hayan sido mis oportunidades y mi esfuerzo los que hayan sido.

    Algo que no responde este trabajo, y que a mí me parece interesante, es si este sesgo es independiente de la manera en que las personas toman posiciones sobre la distribución de la renta (de sus posiciones Políticas sobre esa distribución). Una de mis grad-students, hábilmente fichada por los reflejos que abundan en el Pais Vasco, ha respondido precisamente esta cuestión, lo que me permite retomar ahora el tema Político de fondo que obviaba en el párrafo de arriba.

    Paloma Úbeda ha hecho un experimento en el Reino Unido, con una población también amplia (no sé cómo poner un link al paper en un comentario, lo siento), en el que manipula el resultado de un proceso productivo en el que tanto el esfuerzo (los sujetos se enfrentan a una tarea individual costosa remunerada por su rendimiento individual) como la suerte (hay un shock aleatorio que afecta al rendimiento individual de los sujetos, destruyendo la mitad de su esfuerzo) en un contexto distributivo (al final se les da la opción de decidir como se reparte el pastel generado por dos participantes emparejados).

    En este contexto Paloma manipula sistemáticamente los papeles de la suerte y el esfuerzo, y analiza la manera en la que los participantes desearían repartir el pastel final. Atendiendo a sus decisiones, tomadas con conocimiento completo de los papeles relativos de suerte y esfuerzo, los clasifica en cuatro grandes categorías: egoístas (siempre se quedan con todo lo que se reparte), libertarianos (sólo importa el output, si has tenido un shock adverso es mala suerte), liberales (en el sentido de Rawls, a igualdad de oportunidades lo que importa es el esfuerzo) e igualitarios estrictos (sea cual sea el esfuerzo y la suerte, hay que repartir el pastel a medias).

    Sin enrollarme más de lo necesario, lo interesante del estudio es que puede analizar la consistencia de las diferentes opciones (llamémoslas Políticas). Quizás no es una gran sorpresa encontrar que los participantes que defienden un reparto libertariano sufren de ese self-serving bias (barren para casa cuando su criterio no les viene bien) de forma mucho más frecuente que los liberales Rawlsianos o los igualitarios (los egoístas nunca cambian, es obvio).

    En resumen: quizás lo interesante no es si es la suerte o el esfuerzo la causa de los males o los bienes para los participantes en un estudio, sino comprender nuestra heterogeneidad, y su diferente componente estratégico o interesado, en el debate sobre cuanta re-distribución, y a qué precio. Lo que el estudio que cito pone de manifiesto es que no todas las opiniones políticas son defendidas con la misma consistencia. Y eso sí que sirve para comprender la interesante idea Rawlsiana de la posición original: la probabilidad de levantarte el ‘velo de la ignorancia’ para mirar si te conviene o no el resultado antes de decidir tu posición es mucho mayor entre los libertarianos que entre los demás. Y eso me devuelve al magnífico post de Nikolaos sobre la aproximación positiva o normativa, que no voy a comentar para que los editores no me censuren por pesado.

    La conclusión sobre la educación que yo saco, terminando con un comentario muy personal, es muy parecido a lo que decía el poeta: la buena suerte que te tenga que llegar que te pille trabajando, sean cuáles sean tus oportunidades, y sean cuales sean tus esfuerzos para que esas oportunidades sean iguales para todos.

  • Hay un pasaje del Emilio de Rousseau que viene a cuento: “Mi voluntad es independiente de mis sentidos: yo consiento o resisto, sucumbo o resulto vencedor. Siempre tengo la capacidad de querer, no la de ejecutar… soy esclavo por mis vicios y libre por mis remordimientos…”
    El debate se nos ha ido tornando un poco maniqueo, esa adherencia que nuestra tradición religiosa no ha terminado de extirpar y casi hemos conseguido alinearnos en bandos que realmente no son tales porque estamos de acuerdo en lo esencial: Que cada ser humano es una concreción aleatoria (si seremos aleatorios que para la física moderna somos una función de onda acotada en el espacio/tiempo e interactuando con un número infinito de funciones de onda).
    Además de que nuestras circunstancias son transientes y se diluyen en agregados, tenemos un alto grado de albedrío y de uso electivo de la voluntad que en bastantes ocasiones termina marcando diferencias en función de los hábitos elegidos.
    Es decir, en circunstancias parecidas hay conductas que obtienen resultados bien diferentes.
    Además es muy numerosa la cantidad de cosas que podemos hacer para mejorar nuestras circunstancias. Hasta podemos jugar a la lotería, rezar, y hacerlo...con el mazo dando. La suerte también se busca y es muy trabajoso encontrarla.
    Termino con otra joya de Goethe (Fausto) “Merecer la libertad y la vida es algo que ha de conquistarse de nuevo cada día”. Otro esfuerzo.

    Saludos

  • De nuevo gracias a todos por tanta intervención. Mi experiencia escribiendo post es nula (este era el primero) y me he quedado impresionado de tanta actividad. Añado que mi falta de experiencia es la culpable de que algunas cosas las haya explicado un poco mal.

    El gato: Yo creo que he tenido una enorme fortuna en la vida. Siempre o casi siempre he tenido la suerte de cara.... y desde luego creo en la suerte. Puede ser que, como dice Quique Fatás, me ha haya pillado trabajando pero... desde luego he tenido suerte. Yo nunca me quejo de lo contrario sino que me considero una persona enormente afortunada. También conozco muchas personas que han trabajado mucho y no han sido afortunadas y, en el mismo número a muchos teniendo todo de cara no lo han aprovechado.

    Quique Fatás: estoy completamente de acuerdo contigo. Lo de ajustarse ex-post es lo más común. No sólo es que esté 100% de acuerdo con el paper de Paloma sino que el trabajo de Ismael Rodriguez (http://www.springerlink.com/content/18tk1q1h728408t7/) tiene una evidencia abrumadora de cómo las reglas distributivas se ajustan al rol que cada uno juega.

    Nikos: Evidendentemente tienes toda la razón. La naturaleza, en cada etapa de tu vida, va tomando decisiones por tí. En cualquier caso, yo creo que lo que nos falta en esta discusión es hablar de puntos de referencia, de aspiraciones, etc... Si yo fuera encuestado y me hicieran esta pregunta probablemente no pensaría el "conunto completo de estados del mundo" sino del pequeño subset en el que yo que me encuentro. Y dado ese "mini" entorno (que seguramente decidió la naturaleza, la genética, etc...) si el esfuerzo ha tenido los resultados deseados o si nunca mereció la pena.

    Someone: cuándo digo frases como “su trabajo les ha costado llegar a donde están, nadie les ha regalado nada” no quiero decir que esa sea mi opinión sino que hay personas que piensan así. La pregunta que yo me hago es si todos los que piensan esto son del tipo de "los que se levantaban a las 6" o si hay más de uno, con mucha suerte, que ahora "redecora su vida, su pasado, .... y se vende a sí mismo una imagen no tan fidedigna de la realidad".

    Voy a seguir trabajando un rato una re-submission. Espero tener suerte pero tengo que hacerla!

  • Keynes,

    totalmente de acuerdo, así que ahora el planteamiento es: ¿por qué los países de tradición católica, o sea con tendencias a 1) la redistribución/caridad y 2) la “demonización” de la riqueza son a) más corruptos y b) tienen más problemas de deduda pública? ... interesante.

    En la similitud entre ortodoxia y catolicismo también coincido pero esa idea solo refuerza el argumento original (y extiende la evidencia anecdótica).

    Respecto a los ricos y la aguja, si bien es impecable tu argumento sobre su "biblicidad", te apuesto una cena (por hacer el post más cálido) a que en Google el número de búsquedas de ese pasaje es más abundante en los países católicos que en los protestantes (por razones similares a las que marcan la diferencia entre las intenciones/visiones de los tripulantes del Mayflower y los extremeños del Virreniato del Perú)

    Antonio, respecto a si en Barcelona hay más equivocados … cuidado!!, la pregunta a la que respondemos (incluso los que no somos políticos de profesión) nunca es la pregunta que nos hacen: cuando preguntas "¿qué tiene más influencia en tu satisfacción vital la suerte o el esfuerzo?", la pregunta que la gente escucha (intuyo) es "dadas tus condiciones bases de partida (o sea, filtrando la componente fortuna, en cuya influencia objetiva todos coincidimos) ¿cuanto de tu situación actual se debe a tu propio esfuerzo?", y es evidente que entonces las "verdades absolutas" se difuminan y mucho.

  • José Pablo,

    Estoy de acuerdo (sobre todo con lo que se refiere a los políticos), pero para ser un poco más objetivos tengo que recordar que lo que preguntamos es (copio la pregunta, que está en el post de Pablo):
    17) Crees que el éxito en la vida se debe principalmente a (sólo una opción):
    a) la suerte
    b) el esfuerzo

    Por tanto, no preguntamos por la "satisfacción vital" de los encuestados sino por el éxito en la vida (en un sentido general y totalmente abierto a propósito).

    Saludos

  • Hola chicos,

    Me comenta Sheldon que no olvidemos el hecho de que un grupo de Homo Sapiens Sapiens estemos por aquí simplemente refleja la importancia del azar en la evolución

    También que el título del post introduce una falsa disyuntiva. No es suerte O esfuerzo. Hay una interacción muy importante entre ambas dimensiones. Y cuando empezamos la partida unos tienen peores cartas que otros. Así que no queda otra que esforzarse (esperando que nos sonría la suerte)

    Saludos

  • Las encuestas son interesantes y creo que tienen cierto valor. Interesante post.

    Creo que la definición de suerte es complicada, como indica Nikos. A modo ilustrativo, yo definiría (al menos) dos dimensiones de lo que sería la suerte en la vida. La primera comprende la lotería que nos ha tocado en lo que refiere a lugar de nacimiento, coeficiente intelectual, patrimonio de nuestra familia... La segunda se refiere a -dado el capital inicial en un momento del tiempo, determinado por todos los factores del punto anterior- el proceso aleatorio de cómo mi trabajo/esfuerzo se traduce en mi nivel de vida, renta, felicidad (por ejemplo, la probabilidad de que a Pablo le acepten un artículo que está reescribiendo).

    Siendo nada cuidadoso, me aventuro a pensar que tal vez mucha gente que cree que la suerte importa piensa en la dimensión 1, mientras que mucha otra gente más meritocrática piensa en la dimensión 2. Y, la verdad, no sé cómo se solapa esto con la consideracíon ex-post de la suerte. Vamos, que sin restar valor a la encuesta, me parece difícil establecer conclusiones sin saber exactamente qué es la suerte.

    Como han dicho ya, creo que la dimensión 1 tiene efectos devastadores y no parece necesario debatir sobre ello. Me parecería bien estudiar la segunda dimensión, comparando entre sujetos con similares situaciones iniciales (nivel de educación, nivel social de los padres, etc) y ver qué diferencias hay en las opiniones que tienen los que han salido victoriosos o no ante el azar.

    Por otro lado, creo que le percepción de si la suerte o el esfuerzo importan no es sólo un tema "ex post", sino como dice Pablo, es también una cuestión intrínseca de cada persona. Sin embargo, no sé si se menciona que esta percepción individual del problema podría afectar al esfuerzo que hace dicho individuo. Es como una profecía autocumplida donde el individuo naturalmente pesimista ante el azar podría elegir deliberadamente un nivel bajo de esfuerzo, llegando a una situación en la que se manifiestan sus creencias de manera natural.

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