Por Joan Costa-i-FontAnna Nicińska Melcior Rossello Roig
La desigualdad es una gran preocupación para muchas economías, lo que plantea la pregunta de si algunos regímenes son más efectivos que otros a la hora de reducirla. En nuestro reciente trabajo utilizamos medidas de bienestar —como el estado de salud y el espacio habitacional— para mostrar que, a pesar del objetivo igualitario radical del comunismo soviético, este no logró eliminar la desigualdad tan eficazmente como prometía. Si bien el comunismo impulsó una mayor movilidad social ascendente, los sólidos sistemas de bienestar en Europa Occidental y las deficiencias burocráticas en el Este generaron un panorama donde la igualdad en la distribución del bienestar era, en general, similar, aunque los caminos hacia el progreso social fueron muy distintos.
La desigualdad preocupa profundamente a las economías modernas, ya que influye en la estabilidad social, el crecimiento económico y el bienestar general. En el mundo occidental, la desigualdad ha aumentado desde la década de 1970, aunque la intensidad y el ritmo de este proceso varían considerablemente entre países (Piketty 2014, Atkinson 2015). En algunos casos, el incremento se debe principalmente al ensanchamiento de las brechas de ingresos; en otros, está más relacionado con las diferencias en la acumulación de riqueza, la educación o el acceso a empleos estables. Piketty 2014 destaca las fuerzas estructurales detrás de estas tendencias —como la tendencia de los rendimientos del capital a superar el crecimiento económico—, mientras que Atkinson 2015 subraya el papel de las decisiones políticas, los regímenes de bienestar y las instituciones laborales en la configuración de las trayectorias nacionales. En conjunto, esta literatura sugiere que la desigualdad está profundamente influida por los contextos políticos e institucionales.
Una pregunta clave es si un cambio de régimen —ya sea económico o institucional— puede realmente contribuir a reducir la desigualdad. La respuesta no es sencilla, ya que los resultados dependen del tipo de cambio, de la posibilidad de comparar los resultados entre regímenes y del contexto social e histórico más amplio.
La historia europea reciente ofrece un experimento natural para estudiar los efectos de un cambio de régimen, especialmente gracias a la disponibilidad de bases de datos que combinan información actual y retrospectiva sobre personas que vivieron bajo el comunismo soviético. Este sistema, implementado en Europa Central y del Este, prometía una igualdad radical mediante la abolición de la propiedad privada, la planificación central y la asignación burocrática de recursos. Sin embargo, sigue siendo debatido si esto se tradujo realmente en una mayor igualdad o si simplemente generó nuevas jerarquías. Mientras los países de Europa Occidental respondieron a la amenaza del comunismo expandiendo sus estados de bienestar financiados con impuestos progresivos, los regímenes soviéticos dependían de la distribución burocrática de bienes como la vivienda o la atención médica, lo que a menudo fomentaba privilegios, redes informales y una estratificación social persistente.
¿Lograron realmente los sistemas comunistas una mayor igualdad en bienestar y nivel de vida? ¿Hasta qué punto ampliaron las oportunidades de movilidad social o ayudaron a las personas a superar desventajas como una mala salud? ¿O, por el contrario, las estructuras del sistema crearon barreras ocultas que persistieron mucho después de su colapso?
Desigualdad bajo el comunismo soviético
Aunque se fundó sobre principios igualitarios, el comunismo soviético generó sus propias jerarquías, con diferencias salariales y formas específicas de estratificación social. La asignación burocrática de bienes privados permitió a los burócratas favorecerse a sí mismos y a sus redes cercanas. Además, el comunismo no eliminó la influencia de la religión, que siguió moldeando normas y valores sociales. Los regímenes comunistas también mantuvieron desigualdades regionales, étnicas y de género en la representación política, reflejando patrones comunes a otros sistemas. Por otra parte, una extendida cultura de pagos y favores informales reforzó las redes sociales y familiares, sosteniendo sistemas ocultos de privilegio que limitaron la capacidad del comunismo para generar una verdadera igualdad. La prestación de servicios sanitarios también fue desigual: los centros urbanos contaban con mejores instalaciones y profesionales más cualificados que las zonas rurales.
Midiendo la desigualdad con unidades comparables
Chancel et al. (2019) muestran que la mayoría de los países europeos experimentaron un aumento de la desigualdad de ingresos entre 1980 y 2017. Estas diferencias se deben principalmente a tendencias internas de cada país, más que a disparidades en los niveles medios de vida o en las tasas de crecimiento económico. La desigualdad entre los ciudadanos de la UE es notablemente menor que en Estados Unidos, pero algo mayor que en países con modelos de bienestar consolidados, como Australia y Japón (Fisher y Filauro 2021). Aunque investigaciones previas indican que la desigualdad de ingresos disminuyó bajo el comunismo soviético (Bukowski y Novokmet 2021), el ingreso puede no ser la mejor medida para comparar entre regímenes, ya que ignora desigualdades ocultas derivadas de la asignación burocrática de bienes en las sociedades comunistas.
En Costa-Font et al. (2025), utilizamos métricas de bienestar comparables que son más consistentes entre contextos y menos susceptibles de manipulación, como las desigualdades en salud y condiciones de vida tanto en la infancia como en la adultez. Además, empleamos medidas adecuadas para datos categóricos y ordinales. La Figura 1 muestra que, en la mayoría de las cohortes, tanto el estado de salud autoevaluado como el espacio habitacional —en la niñez y la adultez— eran superiores entre quienes no vivieron bajo regímenes comunistas soviéticos.
Figura 1. Estado de salud autodeclarado (arriba) y espacio habitacional (abajo) entre cohortes de edad de individuos expuestos y no expuestos a regímenes comunistas
Desigualdad y movilidad entre regímenes
A pesar del fuerte énfasis ideológico en la igualdad dentro de los regímenes comunistas, la Figura 2 muestra que los niveles de desigualdad en salud no fueron dramáticamente diferentes entre países comunistas y no comunistas, mientras que la Figura 3 revela que la desigualdad en el espacio habitacional era comparable entre ambos tipos de regímenes. Esto cuestiona la idea, muy extendida, de que los regímenes comunistas lograron una igualdad radical o, por el contrario, crearon sistemas profundamente injustos que beneficiaban a las élites del partido. En realidad, la desigualdad estuvo modulada por dinámicas sociales y económicas más amplias, no solo por la ideología.
Figura 2. Desigualdad en salud durante la infancia
Figura 3. Desigualdad en espacio habitacional (índices de Gini)
Movilidad social entre regímenes
A continuación, analizamos las tendencias en movilidad social y en salud. Aunque no encontramos grandes diferencias en la movilidad de salud entre regímenes, medimos la elasticidad intergeneracional de nuestro indicador de estatus socioeconómico (el espacio habitacional) y observamos que las personas en países comunistas experimentaron una mayor movilidad ascendente que sus contrapartes en países sin gobiernos de estilo soviético. Esto sugiere que, a pesar de las ineficiencias en muchos aspectos de la gestión pública, la estructura de los regímenes comunistas permitía una mayor fluidez para moverse entre estratos socioeconómicos, al menos en comparación con los países no comunistas.
Posibles explicaciones
Existen varias explicaciones plausibles para estos patrones:
Primero, en los países que no estuvieron expuestos al comunismo soviético, la existencia de estados de bienestar bien desarrollados pudo desempeñar un papel clave en mantener la desigualdad bajo control. Estos sistemas ofrecían un apoyo constante —como vivienda pública, educación y sanidad— que mitigaba las disparidades y garantizaba un nivel básico de igualdad.
Segundo, en los países comunistas soviéticos, aunque había un fuerte impulso ideológico por reducir la desigualdad, las ineficiencias burocráticas socavaron ese objetivo. La asignación centralizada —y con frecuencia mal gestionada— de bienes y recursos impidió eliminar efectivamente las desigualdades, aunque las oportunidades de movilidad social fueran mayores.
Por último, al debilitar la confianza social y eliminar la acumulación de riqueza privada, el comunismo soviético reforzó las preferencias por el apoyo familiar, lo que sugiere que las estructuras y redes familiares, lejos de desaparecer, se volvieron aún más importantes (Costa-Font y Nicinska 2023).
Legado y lecciones
El legado del comunismo soviético en Europa es complejo. Por un lado, el sistema no logró eliminar la desigualdad tan eficazmente como había prometido. Las oportunidades de movilidad social variaron en toda Europa —siendo más altas en los regímenes comunistas—, pero los niveles de desigualdad tendieron a converger entre países, sin importar su ideología política. El equilibrio entre los sólidos sistemas de bienestar en Europa Occidental y las deficiencias burocráticas en el Este configuró un panorama donde la igualdad en la distribución del bienestar era, en general, similar, aunque los caminos hacia el progreso social fueron marcadamente distintos.
Los países de Europa Occidental, con sus estados de bienestar adaptativos, ofrecieron estabilidad y equidad, aunque a veces a costa de estructuras de clase más rígidas. Estos resultados sugieren que la intervención pública —a través de políticas de bienestar bien diseñadas— puede ejercer una influencia comparable a la de un cambio de régimen.
Este post resume una columna publicada en VoxEU el 24 Sep 2025. Traducción de Jordi Paniagua y ChatGPT.





Hay 21 comentarios
Las métricas utilizadas para medir la desigualdad no parecen muy adecuadas.
El espacio habitacional puede entenderse como una medida de las condiciones de vida, pero la salud en la infancia no me parece un buen indicador, en especial teniendo en cuenta que tanto en los países comunistas como en aquellos con un estado del bienestar importante la sanidad depende mayoritariamente de un sistema planificado y basado en una lógica "socialista" y no de mercado.
Utilizar la salud como indicador de la desigualdad en España, por ejemplo, tenderá a minimizarla dado que el sistema sanitario público está diseñado para atender por igual a toda la población.
A ver, las medidas utilizadas son indicadores indirectos de bienestar (proxies) que resultan comparables entre distintos sistemas y, lo que es más importante, poco susceptibles de manipulación.
En relación con lo que apuntas sobre la desigualdad en salud, parece evidente que no has revisado en profundidad la literatura especializada, ya que existe un consenso bastante amplio en torno a que la desigualdad en salud es un tema cada vez más central. Ello se debe a que la salud depende mucho más de los determinantes sociales (como la democracia, el medioambiente o la desigualdad económica) que de la actividad del propio sistema sanitario. De hecho, los sistemas públicos de salud no garantizan, ni mucho menos, la eliminación de las desigualdades en salud (p. ej., Tony Blair aumentó el gasto sanitario público en un 1% sin apenas cambios en las desigualdades en salud).
En cuanto a lo que dices sobre un Estado de bienestar, este constituye precisamente uno de los factores que explicamos en el paper que explica por qué no se observan desigualdades tan marcadas entre sistemas.
Muy interesante. Me pregunto hasta que punto la desaparición del regimen comunista ha provocado la actual debacle de los sistemas del bienestar en Europa Occidental. Es decir, la razón de que los muy ricos tengan incentivos para conseguir pagar menos impuestos es que ya no tienen miedo a que la alternativa sea un regimen comunista y perderlo todo. Para que encaje con este artículo: el nivel de desigualdad usando el estado del bienestar permitía "competir" con el modelo soviético. ¿ hasta que punto la desigualdad ha crecido desde la caida del comunismo ?
Es verdad que el periodo de transición aumentó la desigualdad, pero ello fue especialmente la consecuencia de que, en vez de copiar a Europa y crear estados de bienestar, se generaron en muchos países instituciones corruptas; y a menudo las propias élites comunistas se rebautizaron en los actuales oligarcas (Rusia). Sin embargo, hay muchas diferencias entre países; aquellos que entraron en la UE se han ido acercando a los niveles de bienestar de los demás países de Europa, aunque persistan las "legacies" del comunismo. Te recomiendo el paper este de Zucman y Piketty sobre el caso de Rusia: "From Soviets to Oligarchs: Inequality and Property in Russia, 1905-2016" https://gabriel-zucman.eu/russia/
Si, pero creo que la pregunta se refería al cambio (hacia menor protección social) en los países no comunistas tras la caída del muro y el no tener que "competir" con el otro sistema. ¿Existe algún estudio sobre ese potencial efecto? Gracias.
Espero que Francisco no se moleste porque interprete su pregunta.
Tú le has respondido comentando el incremento temporal de desigualdad en los países ex-comunistas. Sin embargo, lo que Francisco planteaba era que la desaparición del contrapeso del comunismo al capitalismo habría provocado que este último se desbocara y bajara impuestos que podrían haber evitado parte del aumento de la desigualdad en los países capitalistas
De todos es sabido que determinadas protecciones sociales se establecieron en los países capitalistas por temor a revoluciones o revueltas alentadas por la hipotética existencia de un sistema, el comunista, que mejorase la vida del trabajador más que el capitalista. Muerta la alternatuva comunista, desapareció el miedo a las revueltas.
El historiador británico Tony Judt comenta en su libro "Algo va mal", que fue el miedo a otra guerra mundial lo que permitió impuestos muy altos después de la WWII sin que nadie rechistara durante mucho tiempo.
Imagino que se puede sintetizar mu parrafada en el dicho popular "el miedo guarda la viña".
Es cierto que existe el efecto "threat of revolution" tal como comentan Acemoglu y Robinson , y de hecho, lo citamos en el artículo. Pero iba más allá de una URSS, el Partido Comunista en Italia era muy potente y de hecho ganó unas elecciones europeas en 1984. El comunismo continuó vigente en algunos países como Cuba, Corea del Norte, Laos o Vietnam. Pero yo diría que la simple memoria de un sistema alternativo puede generar una reacción. Por esto hay postfascismo de eslogan en España, que incluso gobierna en Italia.
Aún así, no es cierto que el efecto contrapeso explique en su totalidad la creación de los Estados de bienestar en la Europa continental; ya que fue esencialmente el resultado de un contexto bélico, incluso anterior al comunismo soviético (como sugiere el enfoque de “Warfare to Welfare”). Ello es así porque existen muchas variedades de capitalismo: no es lo mismo el modelo sueco o escandinavo que el alemán o el italiano. Tal como señala Tony Judt, después de la Segunda Guerra Mundial se generó una fuerte sensación de solidaridad que permitió la creación de estos programas. En el Reino Unido, por ejemplo, no se eligió a Churchill, sino a Attlee, quien, impulsó la creación del Sistema Nacional de Salud.
En España, en cambio, la existencia de una dictadura retrasó la instauración de estas políticas, que solo se desarrollaron plenamente cuando el acercamiento a Europa lo hizo prácticamente inevitable.
Gracias por tu amabilidad contestando tan detalladamente.
Sin embargo, fue Von Bismarck quien introdujo las primeras medidas de protección social para contrarrestar la influencia creciente del socialismo entre los obreros. Imagino que otras consideraciones también influyeron, pero sería interesante saber si el temor fue la causa mayor.
Recuerdo que cuando cayeron los sistemas comunistas algunos advirtieron que el liberalismo económico de "desataría" libre del freno que suponía el miedo al comunismo, aunque el descrédito de este último ya hacía tiempo que circulaba.
En efecto, esta es precisamente la hipótesis "warfare to welfare" a la que me refería, que está basada en Bismarck, que sería un ejército sano, para lo cual necesitaba un sistema de bienestar, no solo de salud, que lo sustentara. Hay mucha literatura, pero igual te interesa este: https://academic.oup.com/book/7379/chapter-abstract/152190261?redirectedFrom=fulltext
En cuanto a la causa del comunismo, se dijeron muchas cosas, con la memoria ya basta como "thread".
Ese me parece un buen argumento.
Me llama la atención también que se diga que ha de haber una diferencia de ingresos considerable entre quien alcanza un nivel de estudios y los que no para que la gente se esfuerce. Sin embargo, en los antiguos países comunistas el porcentaje de población con estudios superiores era muy alto.
¿Se sabe si los sueldos de los titulados superiores eran muy altos comparados con los no titulados?
Desde luego, había diferencias importantes de ingresos, además de privilegios o beneficios para los miembros del partido y sus familias , como el acceso a mejor vivienda, a productos nuevos, etc. (lo hemos documentado en otro artículo ahora en revisión). Para comparar la renta, uno tendría que tomar la idea de Gary Becker de renta total ( que incluya el coste de oportunidad de todo lo que en una economía de mercado uno tendría que pagar); y aunque las diferencias podrían ser muy elevadas, no es posible medirla, por esta razón utilizamos medidas indirectas como los metros de vivienda o la desigualdad en salud. La igualdad era parte de la narrativa inicial, pero en pocos años se abandonó el proyecto en gran medida.
Pero usted habla de miembros del partido y yo me refería a titulados superiores respecto a trabajador de baja formación.
En el paper estudiamos las desigualdades en educación, y vemos que en efecto las desigualdades eran menores en los países comunistas porque el retorno a la educación era mucho menor, lo que de hecho tiene implicaciones sobre la movilidad social, que en efecto vemos que era mayor en países comunistas.
Se me olvidó comentar que los países comunistas lograron, en general, una proporción más alta de población con educación universitaria en relación con su nivel de ingresos, aunque esta expansión estuvo acompañada de limitaciones ideológicas y de un menor retorno económico de la educación. Por ejemplo, en un artículo observamos que los ingresos aumentaron en Polonia cuando, al morir Stalin, eliminaron el marxismo de las escuelas: linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S0014292123002696
Exacto.Ademas, la misma fuerza economica que derribo el Comunismo es la que ha derribado los Estados de Bienestar europeos y resto del mundo.Y todo ello desde los mismos años 80 en todo el Sistema-Mundo.Politicamente es el regreso del fascismo en la ultradererecha en todo el planeta. Esa fuerza economica, la clase capitalista mundial, sin embargo si tuvo 'threat of revolutión',a partir de 1.917.Resultado de ese miedo:el crecimiento de los Estados del Bienestar capitalistas.Fue la propagacion(Ragnar Frisch) economica espacial y temporal del impulso revolucionario socialista. Sin Socialismo no hubiese existido Estado del Bienestar alguno. Como quiera que eses impulsos revolucionarios aparecen periodicamente,en forma ciclica,y a lo largo de la Historia (por ej., las revoluciones liberales que construyeron el Capitalismo), estamos delante del movimiento mas a largo plazo conocido hoy de la economia y, por tanto, de la sociedad.Este invierno saldra publicado un libro del que soy autor llamado '2030-2.040. Rusia y China en el colapso del Capitalismo y en un nuevo impulso de un Socialismo igualitario.Descubriendo los C.E.R.(Ciclos Economicos Revolucionarios).K.Marx y R.Luxemburg tenian razon.Sobre la desiguadad solo diré que el mismo autor Joan reconoce que otros investigadores muy reconocidos si aceptan que Rusia consiguio el I. de Gini mas bajo, una medida economica, y yo,aceptando el buen trabajo de Joan et al,doy por suficiente ese valor económico.
Yo creo que los estados del bienestar aguantan bastante bien e incluso avanzan; p. ej., Eslovenia acaba de aprobar una nueva ley de dependencia. La idea del "tread of revolution" es, como decía, una explicación del avance del estado de bienestar que citamos, pero actual; junto con el entorno de solidaridad de posguerra, sin "warfare" quizás no habría "welfare". Pero alguien podría decir que el debilitamiento del Estado de bienestar empieza antes de la caída del comunismo, con Reagan y Thatcher, donde se replantea la necesidad de redefinición del papel del Estado como proveedor, se introducen proveedores privados en los servicios públicos, se establecen ajustes a las pensiones, se limita el seguro de desempleo y se debilita el peso de los sindicatos, etc.
Me parece razonable la idea de los ciclos revolucionarios, aunque la evidencia aún no la tengo... y ¡Felicidades por el nuevo libro!
En relación con la desigualdad, lo que vemos es que, si bien la desigualdad en renta nominal se redujo, esta medida en una sociedad comunista no era una proxy de bienestar como lo es en una sociedad capitalista, por lo que uno tiene que buscar medidas de bienestar comparables, como la salud o el espacio de vivienda, donde sí vemos niveles similares de desigualdad. Lo que sí es verdad es que en sociedades comunistas había algo más de movilidad social, y menores desigualdades en resultados educativos, en parte porque el retorno a la educación era menor.
Entrada muy interesante. Me parece valioso que se plantee de forma implícita una cuestión que muchas veces evitamos en economía y ciencias sociales: que el estudio de la desigualdad tiene un componente de filosofía política. ¿Qué entendemos por igualdad, exactamente? En el caso de la URSS, la compresión de ingresos fue real y notable respecto al bloque occidental, pero la estratificación se desplazó hacia otros ejes, especialmente los de estatus social. La igualdad material coexistió con jerarquías simbólicas y políticas muy marcadas.
La comparación con otras variables, como el espacio habitacional, es ilustrativa pero también compleja: los patrones residenciales arrastran una fuerte path dependency histórica. En España, por caso conocido, la densidad urbana y la verticalidad residencial, pese a la abundancia de suelo disponible, tienen más que ver con trayectorias políticas, culturales y urbanísticas que con la lógica económica pura. Algo parecido ocurre con medidas subjetivas como el self-reported health, difíciles de comparar sin tener en cuenta diferencias culturales, incluso estandarizadas.
Y por último, el elefante en la habitación en mi opinión es que los mayores avances recientes en igualdad global parecen venir no de los modelos socialistas clásicos, sino de regímenes socialistas posteriores - democráticos como Brasil o autoritarios como China- que son más difíciles de agrupar.
El caso de la vivienda es central en el caso soviético porque era el principal privilegio de las clases dirigentes, y es también el principal privilegio en Europa, especialmente en España. Y aunque no es una medida perfecta, es un proxy casi ideal de bienestar. En el caso de la salud, no hay problema, ya que las diferencias culturales al calcular la desigualdad se diluyen. Pero tanto en un caso como en el otro, la inclusión de efectos fijos de país/provincia debería absorber esos efectos culturales.
Hola camaradas.
Intrigante entrada. El capitalismo aplicado a cualquier ecosistema superabundante produce desigualdad. Un neoclásico o místico económico repetiría el mantra de su escuela, a saber: recursos “finitos” con deseos “infinitos” y ello implica la necesidad de elegir, la economía lucha contra la ficción de una escasez endémica. ¿Y por qué ficción? Porque el ciclo del capitalismo es: crecimiento + concentración = escasez.
Se trata básicamente de ubicar la escasez como un producto de, más que como el antecedente o causa de. En ese sentido, cuando hablamos de desigualdad, nos encontramos con la concentración que es la tendencia natural anti redistributiva de la riqueza a pesar de que alcancemos crecimientos récord. Nunca existirán suficientes planetas ni recursos con esta lógica.
Gracias por la interesante entrada.
Cabe tener en cuenta que el concepto de desigualdad en el marxismo no es exactamente el mismo que puede haber en una socialdemocracia, o incluso una economía socialista como Yugoslavia. Subyacente al leninismo está la idea de que la desigualdad que hay que combatir no es la de ingresos o nivel de vida, sino la de clases, esto es, eliminar la estructura que permite que una sola clase sea dueña de los medios de producción y explote a la clase trabajadora forzándola a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario.
Por eso creo que, si bien es interesante y correcto el análisis cuantitativo, la URSS nunca tuvo el objetivo explícito de reducir la desigualdad de la forma en que se considera en este artículo (eso sería el resultado de la abolición de clases en el comunismo, mientras que en economías socialistas o socialdemócratas la reducción de la desigualdad es un fin en sí mismo), porque su concepción de desigualdad es ligeramente diferente. Si bien la desigualdad en indicadores de bienestar pudo haberse reducido de forma similar que en otros sistemas económicos, la estructura de clases se convirtió en algo totalmente diferente; y la evolución de Rusia después de 1991 da fe de que esta estructura social también jugaba un papel importante en el control del poder de la clase capitalista
Sí, una interpretación es que la narrativa comunista hablaba de eliminar las clases sin aclarar realmente a qué se referían, ni establecer indicadores claros, como los niveles de desigualdad, lo que dificultaba evaluar objetivamente si el modelo era exitoso. Esto permitía a las élites comunistas afirmar que todo era un éxito, incluso cuando persistían desigualdades evidentes, argumentando que todos pertenecían a la misma clase, sin definir con precisión qué significaba “una única clase social” en el contexto de una economía socialista. Sin embargo, resulta evidente que se sobreentendía que la existencia de una única clase implicaría igualdad real en los medios de vida, que luego no se materializó, o no más que en estados de bienestar europeos.
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