De los malos axiomas austriacos

Uno de mis libros favoritos es La Ética de Spinoza. Me gusta la ingenuidad del proyecto, la decisión con que se plantea, el estilo con que está escrito, la personalidad del escritor, la originalidad del método y el declarado respeto a la razón. Todo ello hacen de él un libro único y memorable. Es una lástima que esté todo mal y que ninguna de las afirmaciones del libro se demuestren con el método geométrico que presume el autor. No quiere decir que todas las afirmaciones sean falsas ni que algunas proposiciones normativas no sean razonables, sino que no están deducidas de la manera propuesta.

Spinoza quería deducir la Ética a partir de la Razón basándose en unos pocos axiomas y aplicando la deducción lógica. Ahora sabemos que al rigor de la lógica debe preceder el rigor de las definiciones y que estas solo pueden establecerse en un modelo formal. Esto no impide que podamos hacer también deducciones en un lenguaje no formal, pero será difícil llegar muy lejos, sobre todo cuando nos metamos en materias especializadas e intrincadas, donde tenemos que definir bien de qué estamos hablando. Spinoza creía que conceptos como “esencia” o ”naturaleza” estaban bien definidos y que con ellos podía definir “causa”, o que frases como “ser limitada por otra de su misma naturaleza” tienen un sentido evidente, y que con ellas puede tirar para adelante y demostrar la ética al modo geométrico. Eran otros tiempos, no se sabía de modelos formales más allá de la geometría y de otros pocos más y limitados a aspectos pequeños de otras ciencias.

En el siglo 20 ya sabíamos más de esos temas y, sin embargo, abundaban todavía pensadores que se permitían creer que con definiciones tan imprecisas como aquellas de Spinoza podían deducir proposiciones metafísicas, teológicas, morales, políticas o económicas. Como justificación siempre se expone algún ejemplo en que es posible hacer (o así lo parece) este tipo de deducciones. A partir de ahí se extrapola que se puede seguir haciendo en más casos y se pretende justificar toda una doctrina. La ingenuidad de estos últimos no me inspira tanto candor como la de Spinoza. Ya debían saber que su empeño era imposible y que, de tener seguidores, los estarían condenando a defender lo indefendible. Es lo que me pasa con von Mises y su libro La Acción Humana. Von Mises cree poder deducir muchas cosas del hecho que consiste en que las personas procedemos de manera consciente y deliberada, sea esta fruto de una clara deliberación o de recuerdos olvidados y deseos reprimidos (son expresiones suyas, influenciado como estaba por las teorías freudianas).

Este es el argumento que hace Mises para mostrar que pensando apriorísticamente y sin empiria puede tener un conocimiento preciso y verdadero de la realidad:

El objeto específico de la praxeología, es decir, la acción humana, brota de la misma fuente donde nace el razonamiento. Actuación y raciocinio constituyen realidades cogenéricas y similares; cabría, incluso, considerarlas como dos manifestaciones distintas de una misma cosa. Por cuanto la acción es fruto del raciocinio, resulta que éste puede descubrir la íntima condición de aquélla. Los teoremas que el recto razonamiento praxeológico llega a formular no sólo son absolutamente ciertos e irrefutables, al modo de los teoremas matemáticos, sino que también reflejan la íntima realidad de la acción, con el rigor de su apodíctica certeza e irrefutabilídad, tal como ésta, efectivamente, se produce en el mundo y en la historia. La praxeología proporciona conocimiento preciso y verdadero de la realidad.

No, Mises, del hecho de que la acción humana sea producto del raciocinio no se deduce que el raciocinio pueda estudiar la acción humana de manera certera e irrefutable. Eso te pasa por razonar por analogía y huir de los modelos formales. Le pasarán cosas parecidas a lo largo del libro, como le pasan a sus defensores actuales. Veamos cómo razonan en el Mises Institute sobre el uso de las matemáticas frente al lenguaje normal:

Considérese, por ejemplo, las proposiciones (2) A un precio mayor corresponde una menor (o, por lo menos, no mayor) demanda. (2´) Si p denota el precio de un bien y q su demanda, entonces q = f(p) y dq/dp = f’ (p) ≤ 0. Aquellos que encuentran la fórmula (2´) más precisa o “más matemática” que la frase (2) caen en un uno completo error … la única diferencia entre (2) y (2´) es esta: como (2′) se limita a funciones diferenciables y cuyas gráficas, por tanto, tienen tangentes … la frase (2) es más general, pero de ninguna manera es menos precisa: tiene la misma precisión que (2´).

Para empezar, en matemáticas se puede expresar que a un precio más alto corresponde una demanda menor sin restringirse a funciones diferenciables (por ejemplo, con correspondencias no necesariamente continuas) y tener la generalidad que quiere el redactor del párrafo anterior. El uso de conceptos más restringidos (que el redactor parece confundir con pretensiones de precisión) simplemente permite tener modelos más manejables, aunque simplificados. Para seguir, el hecho de que una relación se pueda expresar en lenguaje llano y seguirle la pista durante un pequeño razonamiento no implica que todo se pueda hacer así. Por continuar con el ejemplo del párrafo anterior, será muy difícil seguir la pista a un razonamiento que distinga la función de demanda marshaliana de la hicksiana e intente sacar conclusiones acerca de las consecuencias de ayudar a un consumidor según distintos mecanismos de ayuda.

Los austriacos han oído, por supuesto, este argumento. He aquí cómo lo desdeñan en el Mises Institute:

A menudo se dice que la traducción de un concepto … del lenguaje ordinario al matemático lleva a una mayor precisión lógica del concepto y a mayores oportunidades de uso. Pero la falta de precisión matemática en el lenguaje ordinario refleja precisamente el comportamiento de los seres humanos en el mundo real…

Has leído bien, querido lector: está diciendo que quien quiera estudiar una realidad imprecisa debe usar un lenguaje también impreciso. Razonamiento ninguno, otra vez hay discurso por analogía. Y todos estos errores de razonamiento son antes de empezar a hablar de economía.

En la historia del pensamiento económico ha habido varios intentos de encontrar la coherencia interna de teorías verbales y siempre se han encontrado problemas con la teoría. Sucede con El Capital de Marx, que se ha mostrado incoherente (las conclusiones no se siguen de los postulados); con la Teoría General de Keynes, cuya modelización es controvertida (el propio Hicks no estaba satisfecho con su modelo IS-LM), y con la Teoría Austriaca de los Ciclos Económicos, que se ha encontrado tan falta de contenido que la mejor aproximación formal conseguida necesita supuestos ad hoc completamente arbitrarios (aquí se puede ver la explicación de Roger Garrison, donde el lector riguroso apreciará cómo cada función en cada gráfico y cada comportamiento se supone sin deducir de ningún modelo de equilibrio general, p.e.). Lo curioso es que, además de todo eso, la teoría de los ciclos económicos austriaca no se ha deducido ni remotamente a partir del axioma de la acción humana.

Esta enemistad con los modelos formales y el recurso a la dialéctica, la retórica, la apelación a intuiciones y, en el caso de los austriacos, a la praxeología, podrá justificarse de la manera que cada uno quiera, pero en la práctica lo que hace es dar rienda suelta a que cualquiera, apelando a la simpatía que generan los rebeldes, se haga llamar heterodoxo y reivindique un lugar en igualdad de condiciones a los que sí se molestan en detectar incoherencias internas en sus modelos, supuestos mejores, y evidencias empíricas. Y con matemáticas, claro.

Aclaración: Siempre que toco estos temas me dicen que hay austriacos que no usan la praxeología implicando no sé muy bien qué cosa. Sobre este asunto, léase mi entrada anterior sobre las escuelas de pensamiento económico.

Hay 44 comentarios
  • Estimado, Jose Luis Ferreira.

    Yo soy gaditano, de la escuela del Barrio de la Viña, que diría Galdós en los Espisodios Nacionales. De la Caleta, que es plata quieta.. que cantaría en su copla, Carlos Cano.

    Se que Jose Luis Ferreira, es 1.78 cm 84 Kg 120 CI 9.8 Cum Laude 1320 mts escalados, 15674 Km recorridos, 64 pulsaciones en resposo, etc… Y ponemos una gráfica y la comparamos con las de otros sujetos, es posible que se sepa algo de ti. Pero Pepe, el padre, el amigo, el profesor, el colega, el deportista, el economista, que es capaz de inspirar, de hacer reír o llorar, esa persona no queda reflejada en una simple gráfica.

    Esto no quiere decir que haya que desechar la matemática. Ni mucho menos. Pero no nos quedemos en la abstracción pura, embelesados por la precisión de lenguajes y fórmulas que por lo demás fueron creadas para aportar claridad, un instrumento valioso del conocimiento que no obstante algunos usan para tapar su propia incompetencia.

    No es lo mismo contar naranjas, que personas, ni cualidades, ahí hay que detenerse y auxiliarse de aparato formal pero en la justa medida (valga la redundancia).

    En fin, coincido contigo en que la verborrea y el lenguaje mal empleado hacen mucho daño a las ciencias sociales. Pero no hay que sacrificar el cuerpo por un miembro gangrenado. Se puede articular una guía de estilo y buenas prácticas.

    Un cordial saludo,

    • Jordi:

      Se entiende que te has inventado los datos sobre mi persona, pero por si acaso debo señalarlo.

      No sé qué argumento estás haciendo. ¿Tal vez que no podemos “matematizar” a una persona? Eso ya lo sabemos, pero no tiene nada que ver con la entrada. ¿Acusar de estar embelesado por la precisión? No sé qué muy bien qué quiere decir eso ni a quién se refiere o si es un hombre de paja. En fin, estos argumento retóricos e incompletos que dicen cosas sin demasiado orden y con un “ahí lo dejo” final deberían estar prohibidos en un filósofo o científico.

      • Estimado, José Luis. Quiero romper una lanza en favor de la praxeología, no tanto por lo fútil de su intento sino más bien por la razón de su existencia. Dilthey separa muy bien, Ciencias Naturales regidas por causa y efecto, de Ciencias Humanas en las que aparte del factor causa y efecto habría que añadir la comprensión del fenómeno humano con la complejidad que ello conlleva.

        Esta incomoda realidad, a mi juicio podemos negarla de dos maneras:

        a.Estrategia de ignorancia plausible, es decir ignorar voluntariamente las complejidades asociadas a las respuestas de los sujetos de estudio.

        b.Estrategia reduccionista, es decir tratar de cuadrar el círculo, matematizando una conducta estándar como patrón para cuadrar si o si, el escurridizo y en parte impredecible comportamiento humano.

        Cualquiera de estas dos estrategias, o las dos en su conjunto nos ayudan con calzador a negar la complejidad de la realidad humana y a reivindicar la Economía como una ciencia dura.

        Ahora bien, no todos podemos tolerar sin el menoscabo de nuestra honestidad intelectual, estos supuestos. Por ello y desde mi humilde punto de vista, considero a tenor de lo expuesto, que la Economía no es exclusiva de los dos ámbitos de clasificación tradicionales, sino que sería la intersección de ambos conjuntos. Esto es un sistema de formalización y cálculo matemático además de un modelo de comprensión capaz de dar sentido al trasfondo de la conducta humana en relación con sus actividades naturales.

        • Jordi:

          Relee despacio tu comentario. No hay nada en él que justifique la razón de ser de la praxeología ni su atino para decir algo sobre la realidad económica de mejor manera que usando el método científico y modelos rigurosos.

          En cuanto al contenido del comentario, se me escapa por qué del hecho de que una determinada realidad es muy compleja se deduce que hayamos de abandonar el rigor. En todo caso, será lo contrario, debemos extremarlo porque será mucho más fácil caer en errores.

  • José Luis, gracias por su post. Por interesante que nos resulte seguir revisando ideas cuestionadas, para avanzar se requiere contestar las dos preguntas que hice en comentario a su post de octubre pasado:

    “José Luis, su post me plantea dos preguntas (a) por qué es un error evaluar el análisis científico de la conducta humana a partir de las urgencias que motivan a periodistas e ingenieros sociales, y (b) por qué es necesario replantearse cómo avanzar el análisis científico de la conducta humana.”

    La primera pregunta es esencial para establecer criterios para evaluar el análisis científico de la conducta humana. Mi impresión es que hoy el único criterio relevante es la coherencia lógica de una teoría de la historia/evolución humana, una que pueda explicar cómo a partir de lo que hemos sido y somos individualmente hemos podido generar las múltiples sociedades en que cada uno de nosotros hoy convive. Este criterio es irrelevante para quienes buscan respuestas a sus urgencias personales –sean ejecutivos, ingenieros sociales, intelectuales, o periodistas.

    Respecto a la segunda pregunta. Demos gracias a todos los que con sus ideas nos han permitido llegar hasta aquí, pero no nos quedemos discutiendo lo que dijeron o no dijeron. Que cada científico saque sus propias conclusiones –su propia síntesis– de todo lo que ya se dijo, pero discutamos las nuevas síntesis sin preocuparnos de las etiquetas.

    • Enrique Uno:

      Me doy cuenta ahora que este comentario es de otro post. No debería haberse incluido aquí. Contestaré sucintamente, pero no aprobaré más comentarios que no tengan que ver con la entrada de hoy.

      (a) No sé cuándo he afirmado tal cosa. En cualquier caso, es una fuente de datos sesgada e incompleta.

      (b) Tampoco sé cuándo he afirmado tal cosa ni en qué contexto. ¿Toda la conducta humana? ¿La económica? ¿Replantearla con respecto a qué? No sé a qué contestar con preguntas tan poco definidas.

  • En líneas generales, totalmente de acuerdo con la entrada. La praxeología, como bien muestras, no pasa el corte como método científico. Dos apuntes adicionales. Creo que eres demasiado escéptico respecto al uso en primera tentativa del razonamiento verbal cauto y bien construido. Ahí están Coase, Alchian o Hayek, que abrieron caminos que luego pueden formalizarse y contribuyeron indudablemente al avance científico. Y a la vez, cuidado con el enamoramiento en la lógica interna de los modelos, que es deseable para ir construyendo, pero aparta en ocasiones al modelizador de la realidad que quiere explicar. Para cualquiera que conozca la literatura es evidente que los modelos DSGE pueden decirnos muy poco sobre conclusiones prácticas de política porque estas son muy dependientes de los supuestos utilizados. Eso no quiere decir que sean inútiles ni mucho menos. Pero enamorados de su lógica interna, gente como Prescott se lanza a la piscina vez si y vez también. Gracias por la entrada.

    • Abascal:

      La frase “cuidado con el enamoramiento en la lógica interna de los modelos, que es deseable para ir construyendo, pero aparta en ocasiones al modelizador de la realidad que quiere explicar” es gratuita. ¿Es cierta? ¿Cómo de a menudo? En cualquier caso, ahí está el resto de la comunidad científica para señalar lo que queda fuera e intentar completar o cambiar el modelo.

      Sobre Coase: la modelización de su teorema en teoría de juegos ha permitido entender mejor su alcance y en qué situaciones es aplicable y en cuáles no.

      Sobre Hayek: los trabajos formales de Hurwicz y compañía permitieron entender mejor las razones de sus teorías sobre la información transmitida en los precios y las dificultades, si no imposibilidades, de los sistemas de planificación centralizada.

      Sobre Alchian, no sé apenas.

      • No intento desacreditar el formalismo. o que me refiero es a que aunque Coase y Hayek no formalizaron sus idea, contribuyeron al avance a nivel de Nobel. No podríamos haber modelizado sin primero tener la idea y publicarla sin formalización en revistas top, por cierto. De hecho, Por eso se llevaron un Nobel. Usemos el simil de que son grandes asistentes aunque no marquen la canasta, que luego igual anotan Hurwitz o otros. Lo que me refiero es que Coase es indudablemente un científico. Aunque no use modelos formales. Y es además necesario. Que han sido superados y refinados? Claro! Pero eso no desacredita mi argumento. Respeto al enamoramiento, veo que prudentemente ignoras lo que he dicho de prescott.. ahí es donde están los ejemplos. Prescott. Repito (puedes mirar el libro de De vroey sobre historia de la macro al respecto). Es una evidencia empírica demostrada que los desarrolladores de DSGE opinan en el debate público extrapolando sus modelos a una realidad que no puede ser explicada por ellos. No es problema de los modelos. Es problema de enamorarse de ellos siendo todavía demasiado incompletos.

        • ¡Cuánta razón tiene Vd.! En efecto la formalización es necesaria, pero la ciencia no son solo modelos formales y a eso es a lo que muchos economistas se han aficionado.

        • Vide la respuesta al comentario a Luis. No desdeño las obras no formales, sino la pretensión de que se están haciendo las deducciones apodícticas presumidas por Mises. Tampoco eso implica que toda obra formal esté bien ni que sus proponentes estén libres de ninguna culpa. Con esto tampoco estoy diciendo en particular de Prescott o los desarrolladores de los modelos DSGE. Otro análisis será lo que lo pueda decir.

          • Vide mi comentario al comentario del autor al último comentario. Las dos últimas frases no se entienden.

          • También prefiero que haya revisión por pares a que no la haya. La cuestión es si hace su función con diligencia o no en este caso. A falta de datos, es interesante que alguien como Debreu alertara sobre los peligros de la excesiva matematización hace 30 años.

            • Daría:

              El que haya un exceso de matemáticas, como el que haya un exceso de teorías que no van a ninguna parte (algo que pasa en todas las ciencias) no tiene ninguna implicación acerca de que aquella de entre esas teorías avaladas por los datos sean las que debamos aceptar. Tampoco dice nada acerca de que otra manera de formular las teorías sea mejor. ¿Que hay economistas que se entretienen en disquisiciones teóricas o en elegancias matemáticas? Si no hacen nada relevante, con no hacerles caso, basta.

  • Buenísimo el post. Gracias.

    Tu crítica a la teoría del ciclo me recuerda al libro de Paramés, el ex-gestor de Bestinver, en el que intenta vincular la teoría del ciclo con su “filosofía de inversión”. Esa relación acaba mostrando goteras por todos lados: como bien dices, las conclusiones no se derivan de los postulados.

    Dicho esto, creo que hay que hacer ciertas concesiones al método no-formal, al menos como manera de llegar a hipótesis que luego testaremos. En las ciencias sociales, llegar a hipótesis razonables es muy complicado, y un marco teórico, aunque vago, nos puede ayudar a centrar el tiro. Como decía Garret FitzGerald, “that’s fine in practice, but will it work in theory?”

    • Luis:

      Parece que una tónica de los comentarios es que con mi entrada desdeño cualquier cosa que no sea un modelo formal. No se sigue de lo que digo, pero ya aclaro que no es el caso. Como bien dices, podemos tener en el discurso en lenguaje no formal una manera de generar hipótesis. No solo eso, también podremos describir muchas cosas y sacar alguna conclusión. Tal vez en el futuro cercano escriba una entrada sobre la utilidad de la buena economía descriptiva (y no formal).

  • Estoy de acuerdo con la crítica a Spinoza, a Marx y a Keynes, y mucho más aún con la de la escuela austriaca.

    Sin embargo, de su crítica a los pensadores que de manera “ingenua” estudiaron la conducta humana y la sociedad, parece deducirse que hay otros, precisamente los que emplearon métodos formales matematizados, que no son ingenuos y que valen más que los citados. Esto no es cierto.

    Como todo gran filósofo, Spinoza es un poeta, el creador de un mundo peculiar en el que merece la pena sumergirse y vivir, aunque no sea necesariamente “el mundo real”. Con alguna reserva, lo mismo puede decirse de Marx y de Keynes, capaces, por sí solos, de fertilizar terrenos vastísimos de interpretación de la realidad social. Y también se puede decir de Freud, de Foucault, de Ortega o de Benjamin, por citar solo algunos ejemplos.

    ¿Qué aportan los economistas que han empleado métodos formales matematizados? ¿Son poetas? No, por su falta de creatividad y por la tremenda aridez de sus obras. ¿Son filósofos? Tampoco, por su incapacidad para suscitar preguntas y fertilizar el pensamiento de otros. ¿Son científicos? Esto aún mucho menos, por la demostrada invalidez de sus teorías para la predicción correcta o, cuando menos, la descripción correcta.

    Desengáñese: se puede pasar una vida leyendo con provecho a Spinoza o a Hegel, aun sabiendo que su obra, quizá, no es más que “una rama de la literatura fantástica”, como decía Borges. Leer a Hicks, a Arrow o a Solow es solo perder el tiempo.

    • Jaime de B.:

      Dice:

      “parece deducirse que hay otros, precisamente los que emplearon métodos formales matematizados, que no son ingenuos y que valen más que los citados”.

      No se deduce ni lo parece. Por lo menos, no debe parecerlo en quien lea con atención lo que he escrito. A partir de ahí, todo lo demás sobra. Nadie que esté de acuerdo con la entrada tiene que darse por aludido. Se monta usted solo una película sin ninguna conexión con la realidad. Seguramente me tengo que desengañar de muchas cosas, pero no veo cómo habré de hacerlo de algo que nunca me ha engañado.

      • “Ahora sabemos que al rigor de la lógica debe preceder el rigor de las definiciones y que estas solo pueden establecerse en un modelo formal. Esto no impide que podamos hacer también deducciones en un lenguaje no formal, pero será difícil llegar muy lejos, sobre todo cuando nos metamos en materias especializadas e intrincadas, donde tenemos que definir bien de qué estamos hablando”. Aquí no se deduce o no parece deducirese que los modelos formales nos permiten llegar “más lejos” que los modelos no formales? En especial (o “sobre todo”) en materias especializadas?

        • Cualquier modelo formal se puede traducir al lenguaje no formal. Eso sí, llevará mucho tiempo. Como he dicho en la entrada, lo que se deduce es que usar el lenguaje no formal multiplica los errores de razonamiento con mucha más probabilidad que el formal.

      • Le agradezco que no se haya acogido a la “nueva política de comentarios” para omitir la publicación de uno discrepante, como el mío.

        Hay una cosa que siempre me ha hecho sospechar de los economistas que han cultivado métodos formales.

        Usted sabrá que la física es una ciencia que usa métodos formales y un aparato matemático considerable. La mayoría de los grandes físicos han escrito, aparte de su aportación investigadora principal, obras divulgativas de gran calidad, o bien ensayos en los que, en cierta manera, divagan sin demasiado afán sistemático, sobre la base de su gran conocimiento en la materia, indagando sobre los fundamentos filosóficos de su ciencia, explorando tentativamente puntos de vista novedosos o proponiendo extensiones de su saber a campos afines o no tan afines. Puedo citar, entre muchos otros, a Einstein, a Feynman, a Weinberg, a Schroedinger. Están obras están, digamos, motivadas por la inquietud filosófica más que la estrictamente científica, y por un admirable anhelo de abrir el debate sobre las bases y los frutos de la ciencia a un público amplio; suelen ser interesantísimas y deliciosas tanto para el entendido como para el profano.

        Sin embargo, si vamos a la sección “Mathematical economists” del artículo de Wikipedia sobre “Mathematical economics”

        https://en.wikipedia.org/wiki/Mathematical_economics

        vemos que, entre los nombres citados, no figura uno solo que haya escrito obras apreciables de esta índole.

        ¿Por qué será?

        • Tal vez porque no es cierto. Para convencerme de su afirmación tendrá que:

          -establecer un criterio para seleccionar una muestra no sesgada de físicos y otra de economistas matemáticos,

          -establecer un criterio con el que etiquetar a un investigador como “divulgador” o como “pensador”,

          -mostrar que el porcentaje de físicos divulgadores o pensadores es importante (y aquí haría falta un criterio con el que afirmar esto) y que el de economistas divulgadores o pensadores es casi nulo.

          Echando un vistazo a los economistas de la lista (¿se refiere a la del final de la entrada de la Wikipedia?) me da la impresión de que no será así, pero espero su análisis.

          • Dos ejemplos: “Los tres primeros minutos del universo” de Weinberg y “¿Qué es la vida?” de Schroedinger.

            En mi opinión, esta ausencia de obra divulgativa o filosófica de calidad comparable, originada en el seno de la economía matemática, puede tener dos causas, que quizá guarden entre sí una relación estrecha.

            En primer lugar, muchos de estos economistas deben de ser académicos reclusos que jamás han pisado un mercado real o una empresa de verdad. Esto se traduce en una ingenuidad que florece cada vez que intentan dirigirse al gran público, como Solow cuando habla de la “paradoja de la productividad” (que solo lo es para él).

            En segundo lugar, la divulgación acarrea demasiados riesgos. Y no hablo de sacar a la luz “trapos sucios” como el demoledor teorema de Sonnenschein–Mantel–Debreu, sino a cosas más básicas. Incluso el público profano, colocado, pongamos por caso, ante los principios de la microeconomía, se da cuenta inmediatamente de que estos son inválidos. El ser humano real no se comporta como postulan esos principios. En la interacción social, no buscamos solo “utilidad”, también buscamos poder o el alivio de una angustia esencial e inexplicada.

            De ahí que haya mucha más perspicacia antropológica en Foucault, cuando disecciona el poder, o en Freud, cuando analiza la pulsión de muerte, que en cualquier conclusión alcanzada con las matemáticas más sofisticadas que se puedan imaginar, pero surgida de premisas falaces.

            • Jaime de B.:

              Le pido que respalde su afirmación con datos completos e insesgados y lo único que hace es ponerme dos ejemplos de divulgación y pensamiento en Física ¿para demostrar que no hay tal cosa en Economía?

              Le pondré, entonces algunos de ejemplos en Economía: la polémica entre Rawls y Harsanyi, la divulgación de Friedman, las reflexiones sobre la Teoría de Juegos y la racionalidad de Aumann, los libros del economista encubierto,… Hace unos meses publiqué en NeG esta entrada sobre la relación entre Economía y Filosofía (hay un revista dedicada a esto):

              https://nadaesgratis.es/jose-luis-ferreira/economia-y-filosofia

              A continuación habla de dos causas para un hecho que no existe. Ambas denotan bastante desconocimiento de la ciencia económica. En la primera hace una afirmación sin sustento que, por otra parte es falsa. En la segunda, habla de riesgos que no se quieren tomar como si esos riesgos no estuvieran presentes y aceptados en el sistema de revisión por pares. Si lee usted un libro sobre la mecánica del sistema solar y cómo son las órbitas de sus planetas, verá que estos se describen como un punto. Imagino que usted tirará ese libro a la basura por usar supuestos claramente inválidos.

              Que yo sepa, ni Foulcault ni Freud han hecho avanzar lo más mínimo la antropología (de hecho, Freud ha introducido la pseudociencia en la psicología y psiquiatría y seguramente ha impedido su avance). La Economía, por otra parte, no tiene como objeto el realizar perspicacias antropológicas, sino, p.e., encontrar las propiedades de los mecanismos económicos. Para ello, muy a menudo basta con supuestos muy escuetos sobre los individuos.

  • Me deja perplejo la fe en la matemática formal o, mejor dicho, lógica matemática, de algunos economistas de formación no matemática. Supongo que a estos economistas, la lógica “fuzzi” o la matemática del caos, les suenan a chino. Hace mucho tiempo me regalaron la Teoría General reescrita por Andreu Mas-Colell y publicada por la antigua Argentaria. Afortunadamente, en esa época, estaba estudiando la licenciatura en matemáticas porque era muy evidente que la formación adquirida en esta disciplina en la facultad de económicas era notoriamente insuficiente, y pude terminar de leerla y entenderla. La conclusión, es que Mas-Colell, al que tengo el máximo respeto, no decía nada que no hubieran dicho antes el viejo Castañeda, el más viejo Stackelberg y el viejísimo Carl Menger. Desde entonces he tenido ocasión de leer alguno de los trabajos de Mas-Colell y siempre me ha sorprendido su trabajadísima lógica formal para llegar a conclusiones, que, con todos los respetos, me parecen irrelevantes. En economía, la extrema precisión lógico-matemática no conduce a nada, que no sea la autosatisfacción del autor o a la pura melancolía. Es muy fácil deducir de forma puramente lógico-formal lo que digo. La utilidad de los contructos matemáticos a la economía fue objeto de un muy interesante debate en la conocidísima controversia entre los dos Cambridges, que por lo que veo no resolvió nada, lo de siempre en esta disciplina.

    • Me parece que no ha leído usted el libro de Mas Colell o, si lo ha leído, lo ha hecho sin prestarle atención. Es un libro de texto que pretende mostrar la teoría del equilibrio general con un “enfoque diferenciable”. En esa parte traslada los teoremas clásicos a la matemática diferenciable. Pero luego hace más, mucho más, al incluir los avances en economía de la información, teoría de juegos y elección social, además de algunos en estructura de mercado y fallos de mercado que están ausentes en la economía más antigua.

      • Desconozco si el libro de Mas-Colell se utiliza como libro de texto. Lo que puedo asegurarle es que ni uno solo de los catedráticos de análisis económíco con los que hablé sobre los contenidos del libro, algunos de los más reputados de la época a los que seguro que conoce pero no citaré, eran capaces de leerlo. Tampoco me pareció que tuvieran demasiado interés en hacerlo. Creo que Argentaría lo regaló a varias personas, entre ellas a mí por razones que no vienen al caso. Me he referido a la parte coincidente con los textos de mi época de segundo curso de carrera para añadir que me pareció un ejercicio teórico-matemático, sin demasiado interés real, y de matemáticas algo aprendí. En todo caso, la mención al libro de Andreu no es más que una forma de referirme a lo que me parece un exceso de confianza en la utilidad de la lógica formal para avanzar en el conocimiento de los fenómenos económicos, otra cosa es para depurar y corregir los supuestos avances, pero eso nos llevaría a un debate mucho más complejo.

        • Perdón. He confundido el libro. Te estabas refiriendo claramente a “The theory of general equilibrium”, no al “Microeconomic theory”. Ciertamente es un libro que usa matemáticas muy avanzadas y es menos didáctico. Su mérito no es haber descubierto importantes cosas en economía, sino ofrecer una modelización con matemática diferenciable. Esto es importante para que los teóricos tengan a su disposición modelos y técnicas más versátiles que les pueda servir en su quehacer.

          Está bien alertar contra excesos de confianza. Como he señalado en alguna otra respuesta en los comentarios, para eso tenemos la revisión por pares y la continua superación de toda ciencia.

  • Jose Luis, aporto algún comentario más ahora que he podido pensar un poco más sobre la entrada. El hecho de que algunos (entre los que me incluyo) hayamos interpretado de tus palabras un cierto menosprecio de los economistas “no formales” es una prueba más de tu punto de que los modelos formales son útiles para la claridad. Si hubieras escrito la entrada en ecuaciones, nadie dudaría sobre lo que querías decir! Dicho esto, te explico con una cita lo de enamoramiento de los modelos. Este extracto es del discurso del Nobel de Prescott.

    “We learned that business cycle fluctuations are the optimal response to real shocks. The cost of a bad shock cannot be avoided, and policies that attempt to do so will be counterproductive, particularly if they reduce production efficiency”

    No, Prescott, no. De tu MODELO se deduce eso, pero no es una verdad científica indiscutible. Eso es extrapolar de un modelo incompleto a una economía real algo que es muy discutible.

    Por último, un comentario sobre las fuentes. Usar el Mises Institute para descalificar a los austriacos es un poco como usar un FAQ de FAES o juventudes del PP para descalificar a un economista neoclásico. El instituto Mises, aparte de estar formado por gente abiertamente racista que no sé que pinta en una supuesta ideólogía libertaria, no pasa de ser un think tank hipócrita con intereses oscuros.

    Aquí el enlace de prescott https://www.nobelprize.org/uploads/2018/06/prescott-lecture.pdf

    • En la entrada digo:

      -El lenguaje verbal es muy difícil hacer deducciones lógicas en temas complicados.
      -Para hacer deducciones lógicas necesitamos un lenguaje formal, que incluye definiciones precisas.

      De ahí algunos deducen que hay un embelesamiento por los modelos formales o que se desprecia todo lo que no sea un modelo formal. Esta conclusión está en sus cabezas, puesto que no se deduce de nada de lo que se dice o defiende en la entrada. No hacen falta ecuaciones, ni siquiera lógica proposicional, para entender esto, solo un poco de comprensión lectora y un poco de dejar prejuicios aparte que le impidan a uno leer lo que otro dice y no lo que se cree que dice.

      También algunos ponen ejemplos de modelos formales que no se adecuan a la realidad o de autores demasiado apegados a su modelo como ejemplo de no sé qué. El método A es susceptible de 1000 errores, el método B lo es de 10. No es un argumento sobre nada el dar un ejemplo de esos 10. Las deducciones se hacen en los modelos. Su validez la dará su adecuación con la realidad. No conozco a Prescott personalmente, pero dudo mucho que no lo sepa.

      Finalmente. En esta entrada no he usado las citas del Mises Institute para descalificar a nadie, solo para ilustrar el error de un método praxeológico. Si alguien, austriaco o no, lo usa, tiene un grave problema y estaría descalificado como investigador.

  • Interesante reflexión sobre la formalización en economía.

    Una pequeña aclaración: el párrafo en el que se compara una proposición matemática con otra en lenguaje llano (sobre la relación entre precio y demanda) no es obra del Mises Institute sino de Karl Menger, que de Matemáticas algo sabía y que además también llevó a cabo un trabajo de formalización en su “Morality, Decision and Social Organization: Toward a Logic of Ethics”.

    Una cuestión relacionada que, en mi opinión, es relevante pero poco tratada normalmente son los trade-offs entre formalización y “lenguage llano”, o incluso entre distintos tipos de formalizaciones. Por ejemplo, y como se señala en la entrada, aunque en matemáticas se pude expresar que un precio alto corresponde a una menor demanda sin funciones diferenciables, estas últimas son las que utilizan en la mayoría de los modelos, por lo que en este caso se sacrifica realismo por manejabilidad ¿qué criterio hay para elegir una combinación específica entre ambos aspectos?

    Por último, aunque el razonamiento lógico-verbal puede ser más complicado, los ejemplos citados de Coase o Hayek, cuyos argumentos fueron posteriormente formalizados con conclusiones muy parecidas, muestran que a veces también pueden llevar a resultados relevantes.

    Gracias

    • Rafael:

      Cierto. La cita es de Menger. En la página del Mises Institute así lo reconocen. Mea culpa por no poner su nombre. En cualquier caso, lo diga quien lo diga, el argumento es muy malo, como he indicado. Con todo, esto me da pie para señalar dos cosas: (i) en un comentario anterior me señalaban que citar al Mises Institute es citar a alguien irrelevante, pero al ser la cita de Menger cobra más fuerza y (ii) que el argumento lo haga alguien ducho en matemáticas y economía indica que a veces puede más las ganas de reafirmar una idea preconcebida que el ser riguroso en lo que se afirma y opina.

      El uso de herramientas más flexibles hace los modelos más tratables. La pérdida de realismo se deberá buscar, no en los supuestos, sino en lo que es capaz de explicar el modelo que de ahí surge frente a lo que explica un modelo que usa un supuesto más general. Pudiera ser que con el supuesto general no lleguemos a poder tener un modelo siquiera. En cualquier caso, si los tenemos, bienvenidos sean todos y comparemos su utilidad.

      Marx, Coase, Mises, Hayek y Keynes dijeron las cosas que se han mencionado en la entrada y comentarios. Gracias a la formalización hemos visto claramente que la de Marx era incoherente; la de Coase, acertada; la de Mises, arbitraria; la de Hayek, también acertada y la de Keynes, algo ambigua. Para eso sirve la formalización.

  • Estoy de acuerdo en que seguir un razonamiento verbal puede ser mucho más difícil y traicionero que uno matemático. Por ejemplo, “Precios y producción” de Hayek es difícil de seguir aunque me parece lo mejor de la escuela austriaca y me encantaría ver una formalización seria de eso, no sé si existe. Pero tragar algunas de las hipótesis heroicas de los supuestos formales habituales no es moco de pavo.
    Ejemplo: a ver si me indicas qué debo leer/ver para convencerme de que acepte LA AGREGACIÓN DE UTILIDADES. Normalmente ahí es donde me rebelo contra los modelos matemáticos y las explicaciones que he visto no me convencen ni de lejos.
    Gracias.

    • PabloJ.:

      ¿Hay un modelo matemático que no te convence y te rebelas contra todos los modelos matemáticos?

      La agregación de preferencias es algo que se trata en partes específicas de la economía. En la teoría moderna de la utilidad no tiene sentido esa agregación a no ser que se hagan algunas hipótesis adicionales. Siendo un modelo matemático, será relativamente fácil indagar el alcance de esas hipótesis adicionales y de la agregación. Es decir, cuándo es adecuado agregar y cuándo no.

      En cualquier caso, los modelos no se juzgan por el realismo de sus supuestos, sino por la capacidad de explicar fenómenos de la realidad. En algún comentario anterior he puesto el ejemplo de suponer que los planetas son puntos en el modelo para calcular sus posiciones relativas. No sé de supuesto más irreal que ese. Sin embargo el modelo es muy útil.

      • No, no, me he expresado mal, me rebelo cuando veo esa hipótesis en un modelo, pero es que sucede tantas veces…
        Y es que es, en mi opinión, el punto crucial donde intersecta el ser humano con el resto del modelo/s y esa es una intersección pobre, floja, un cabo demasiado suelto.
        Por ahí entra el método austriaco, porque admite flexibilidad ahí, deja que entre la “intencionalidad” humana, lo que llaman el “por hacer”, la “acción”. Es laxo, sí, pero también es más flexible. Creo que hay que seguir ambos caminos porque al final convergerán.
        Un saludo.

        • PabloJ:

          Rebélate lo que quieras, pero cuando dices que “ahí entra la praxeología” debes decir “ahí quiere entrar la praxeología”. Querer no es poder. Decir que el lenguaje laxo es más flexible no implica que abarca mejor o una realidad. De hecho, la abarca peor. Entorpece la definición clara de los conceptos y el seguimiento de los razonamientos.

  • Yo no veo grandes diferencias entre el lenguaje escrito y el matemático. Su validez para el uso científico dependerá de la precisión en las definiciones de los conceptos y de la rigurosidad de los razonamientos. Es como comparar nuestro lenguaje escrito con los jeroglíficos egipcios. En general, el lenguaje matemático suele ser más preciso y eficiente, pero no siempre. Sirva un ejemplo. La afirmación “la longitud de la costa entre Barcelona y Valencia es mayor que entre Valencia y Alicante” es fácilmente comprensible y tratable mediante el lenguaje común; sin embargo, matemáticamente, puede resultar complicado o incluso imposible (http://mathworld.wolfram.com/CoastlineParadox.html).

    • Intenta describir la teoría general de la relatividad con lenguaje natural. Es posible, pero es tremendamente complicado. Hubiera sido imposible desarrollarla sin matemáticas. Lo mismo pasa con todo modelo suficientemente complicado.

      La frase sobre la longitud de la costa es comprensible porque nos basta una aproximación. No es precisa, en cambio. Matemáticamente (físicamente) podemos usar una aproximación igual de buena sin dificultad. De hecho, si alguien quiere comprobar la veracidad de la frase en el lenguaje común tendrá que usar un modelo físico-matemático de esa costa. Un mapa, por ejemplo. O tendrá que medir la costa directamente, usando algún criterio también físico-matemático (midamos desde tal cabo a tal otro usando un aparato de medida).

  • Estimado José Luis

    Como dijo Galileo. “Mide lo que es mensurable y haz mensurable lo que no lo es” Esto es un error por parte de la ciencia, tratar de hacer mensurable lo que no lo es, o simplemente rechazar lo no mensurable y justificar cualquier apelación a ello como falta de rigor.

    Dilthey separa muy bien, Ciencias Naturales regidas por “causa y efecto”, de Ciencias Humanas en las que aparte del factor causa y efecto habría que añadir la “comprensión del fenómeno humano” con la complejidad que ello conlleva.

    Cuando hay una causa mecánica es fácil medir un fenómeno, pero cuando aparte hay una causa fruto de una intencionalidad que no responde a patrones claros la cosa cambia (y mucho). Y más si estamos tratando con una suma de intencionalidades.

    Si funcionáramos con el rigor y la precisión de una colmena, yo abrazaría sin dudarlo el paradigma actual de economía, al igual que si tuviéramos un microchip implantado en el cerebro y una IA guiara nuestras actividades en una distopía de orden exacto.

    El día que perdamos el libre albedrío la Economía actual será con todos los honores una ciencia exacta.

    Un cordial saludo.

    • Jordi:

      Estás confundiendo tener libre albedrío con ser imprevisible o ser caótico o algo así. Si, además, hablamos de grupos de individuos, el error es todavía mayor. Resulta que hay regularidades en las cosas humanas. Gracias a ellas pueden existir la sociología, la psicología o la economía.

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