Por David Boto, Álvaro Muñiz y Levi Pérez
Pocas cosas unen más a los españoles que el Sorteo Extraordinario de Lotería de Navidad. Para muchos, es una tradición familiar: compartir décimos, seguir el sorteo en directo y, por qué no, fantasear con “qué haríamos si nos toca”. Para los economistas, además, la Lotería de Navidad ofrece una oportunidad única: su enorme dimensión y la aleatoriedad de los premios la convierten en un laboratorio natural para estudiar el comportamiento humano. Nada es Gratis os ha contado los efectos del shock de renta que supone el premio sobre el emprendimiento o la reelección de los políticos, entre otros, en varias ocasiones (véase, por ejemplo, aquí, aquí, aquí, o aquí).
Hace ya once años, Manuel Bagües nos contaba cómo el gasto en Lotería de Navidad aumentaba en aquellas provincias agraciadas con el Gordo durante los años posteriores. En un reciente estudio, hemos profundizado en este fenómeno. Un trabajo para Euromillones ya mostró evidencia de que cuando toca el jackpot en un país, las ventas de lotería se disparan en ese país en sorteos posteriores, algo que los autores denominaron “efecto compatriota”. Nuestro objetivo, además de comprobar si realmente aumenta el gasto de Lotería en las provincias agraciadas en los años posteriores, es analizar hasta qué punto este incremento se traslada a otros sorteos, cuánto dura en el tiempo y a través de qué posibles mecanismos se produce.
Datos y metodología
Para ello recopilamos datos provinciales de gasto en lotería para los sorteos de Navidad y de El Niño entre los años 2000 y 2018. Estos dos sorteos concentran la mayor parte del gasto anual y, además, se celebran con apenas dos semanas de diferencia, lo que nos permite estudiar efectos tanto a muy corto plazo (dos semanas) como a largo plazo (años). También recogemos información sobre las provincias que recibieron el primer premio de Navidad en cada año del periodo, que constituye nuestra variable de tratamiento. Nos centramos en el primer premio (El Gordo) por su enorme visibilidad mediática y su cuantía extraordinaria (400.000 € por décimo).
La Figura 1 muestra la distribución de provincias agraciadas con el primer premio. Como se puede apreciar, la asignación es dispersa y aleatoria.
Figura 1. Provincias agraciadas con El Gordo de Navidad por año.
Nuestra estrategia empírica se basa en un enfoque de diferencia en diferencias y event studies usando el estimador para tratamientos escalonados y no absorbentes de Chaisemartin y D’Haultfoeuille (2024), que nos permite estimar cómo cambia el gasto antes y después de que una provincia sea agraciada con El Gordo. Incluimos como controles el PIB per cápita, la proporción de ciudadanos con educación superior, la proporción de extranjeros, la tasa de paro y el índice de precios al consumo, además de efectos fijos de provincia y de año.
Resultados
La respuesta corta es: sí, las ventas aumentan. Las provincias agraciadas con el primer premio venden un 4,9% más en el siguiente sorteo de El Niño y un 3,3% en el sorteo de Navidad del año siguiente. Como se observa en la Figura 2, el análisis dinámico revela además que este incremento puede persistir hasta cinco años después de que el Gordo toque en la provincia. Esto sugiere que no estamos ante una mera compra impulsiva, sino ante una posible formación de hábito. El efecto acumulado a lo largo de esos cinco años es grande: alrededor de 17,7% más en las ventas de El Niño y 17,4% más en las de Navidad, en comparación con el escenario sin premio.
Figura 2. Efectos dinámicos sobre las ventas para los sorteos de El Niño y Navidad usando el estimador de diferencia en diferencias de Chaisemartin y D'Haultfoeuille (2024).
Robustez y efectos heterogéneos
Los resultados se mantienen en un amplio conjunto de ejercicios de robustez. En primer lugar, los event studies (véase Figura 2) muestran tendencias pre-tratamiento planas, lo que respalda la validez de la estrategia de diferencia en diferencias. En segundo lugar, confirmamos que la asignación del Gordo es efectivamente aleatoria: la recepción del premio no está correlacionada con variables económicas o demográficas como el paro, el PIB per cápita, la inflación o la población. Asimismo, obtenemos estimaciones muy similares cuando utilizamos la cuantía exacta del premio recibido por cada provincia, o cuando replicamos el análisis utilizando un enfoque de diferencia en diferencias apiladas (stacked DID). En conjunto, estos ejercicios refuerzan la interpretación causal de nuestros resultados.
El análisis también revela que el impacto del premio no es uniforme entre provincias. El efecto es más intenso en las provincias pequeñas, donde la llegada de El Gordo se percibe como un acontecimiento más cercano y comunitario, lo que amplifica su resonancia social y mediática. Asimismo, encontramos efectos más fuertes en provincias con mayor renta per cápita. Esto sugiere que, en zonas con mayor capacidad económica, el aumento de notoriedad del sorteo generado por el premio gordo se traduce en un incremento relativamente mayor en la compra de décimos.
Posibles explicaciones
El aumento no se debe a un cambio real en las probabilidades de ganar; estas siguen siendo exactamente las mismas. La explicación más plausible está en la mayor exposición mediática local al sorteo que reciben las provincias agraciadas. Para explorar este canal, y siguiendo a De Paola y Scoppa (2014), recopilamos datos sobre la cobertura informativa por provincia y año, midiendo el número de noticias en dominios .es que mencionan “El Gordo de Navidad”. Estimamos regresiones de diferencia en diferencias tanto con un indicador de premio como con la cuantía exacta recibida. Los resultados muestran que las provincias premiadas registran un incremento notable en la cobertura mediática local, lo que aumenta la visibilidad del sorteo y refuerza los incentivos a participar.
Evidencia adicional: microdatos del CIS
Como complemento, utilizamos microdatos de las encuestas del CIS de diciembre (previas al sorteo) entre 2021 y 2023, donde más de 10.000 personas indican si planean jugar la Lotería de Navidad. Estimamos modelos de probabilidad con una estrategia de diferencia en diferencias, usando como variable dependiente la decisión prevista de participar.
El resultado es claro: quienes viven en provincias donde cayó El Gordo el año anterior manifiestan una mayor intención de jugar al año siguiente, incluso controlando por características individuales y efectos fijos regionales. Esto confirma a nivel micro lo que observamos a nivel agregado.
Conclusiones
Un premio local no solo desencadena un aumento inmediato en las compras de lotería, sino que genera un cambio duradero en el comportamiento. Estos resultados son relevantes más allá del contexto del juego: ilustran cómo los sesgos cognitivos y la saliencia informativa pueden modificar percepciones de riesgo y decisiones económicas incluso cuando las probabilidades objetivas no cambian.




Hay 2 comentarios
Muy interesante. Lo que analiza esta entrada es algo que, por supuesto, todos sabemos: cuando algo se convierte en tema de conversación, atrae atención sobre él y genera un efecto "llamada". El efecto, en el caso de la lotería, es mayor en las zonas con poca población porque el impacto de la noticia de que ha tocado es mayor, y más recordado en el tiempo, en... Cuenca que en Madrid, como es lógico.
Interesante también para entender que, al contrario de lo que pensaban los clásicos, las decisiones económicas no tienen por qué ser "racionales". Si fuéramos racionales nadie gastaría un céntimo en la lotería, porque sus retornos, estadísticamente hablando, son negativos.
En nuestras decisiones económicas, en todas, influyen otras cosas más que la simple lógica, En el caso de la lotería el efecto es más evidente: la ilusión de mejora rápida, la emulación a otros, y otros sesgos muy diversos operan con fuerza.
Compramos lotería de una forma irracional desde el punto de vista de la "rentabilidad" económica, pero esa compra depara otros "rendimientos" que pueden ser "razonables" hablando en términos sociales y emocionales.
Indiscutible, sin duda, gracias!
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