¿Les importa a los políticos lo que opina la gente?

Por Nikolas Schöll (@niko_schoell)

La respuesta breve es: sí, les importa. Sí, también aquí en España. Quizás no todas las voces se escuchan por igual, pero nuestro estudio reciente con Aina Gallego y Gaël Le Mens (aquí) proporciona evidencia clara de que los políticos ajustan su discurso después de interactuar con el público.

Antes de explicar los resultados de nuestro estudio con más detalle, permítanme explicar el mecanismo psicológico detrás de nuestro estudio.

Condicionamiento operante

En 1911, el psicólogo Edward Thorndike demostró que los gatos pueden aprender a través de ensayo y error cómo abrir una jaula cuando hay un snack esperándolos afuera. Con el tiempo, abrieron la jaula cada vez más rápido: habían aprendido inconscientemente a asociar la apertura de la jaula con una retroalimentación positiva (recibir un snack, ver Figura 1). Los psicólogos del comportamiento lo llaman condicionamiento operante o aprendizaje por refuerzo (aquí puedes ver cómo estamos constantemente expuestos a ello en la publicidad).

Figura 1: El gato aprende a través del condicionamiento operante.

Nuestra hipótesis era que los políticos -en este sentido- se comportan de manera muy parecida a los gatos (o cualquier otro humano o animal inteligente): su comportamiento está condicionado por el feedback que reciben. Si reciben feedback positivo después de abordar una cuestión política, esperamos que hablen más sobre esta cuestión en el futuro.

¿Afecta el feedback de la ciudadanía al comportamiento de los parlamentarios en España?

Aceptar que esto suena plausible es una cosa; probar empíricamente que realmente sucede es otra. Imagínense la logística de seguir a cada político en España (hay más de 1.000 parlamentarios nacionales y regionales), registrar todo lo que dicen, medir cómo reaccionan las personas a su alrededor dependiendo de la cuestión política que han abordado y, por último observar cómo ajustan su discurso después de recibir este feedback (también, me imagino que los políticos te dirían cortésmente que, por el amor de Dios, dejes de acosarles).

Afortunadamente, ya no hace falta seguir físicamente a los políticos (ni pedirles permiso) para saber todo esto. Los políticos proporcionan todos estos datos de forma voluntaria cuando interactúan con el público en las redes sociales. Entre 2016 y 2019, recopilamos 1,5 millones de tweets escritos por parlamentarios españoles, y las reacciones del público ante estos tweets. Para averiguar de qué temas hablaron los parlamentarios en cada uno de sus tweets (leerlos uno por uno no era una opción), usamos inteligencia artificial. Para nuestra sorpresa, el algoritmo de aprendizaje automático era de hecho más preciso que los asistentes de investigación que habíamos contratado inicialmente. Para cuantificar las reacciones de los ciudadanos usamos el número de "retweets" y "me gusta" que recibió cada tweet. Los políticos interpretan los "retweets" y los "me gusta" como retroalimentación positiva, ya que indican que su tweet fue interesante para los ciudadanos y que los medios de comunicación lo notaron.

Tras integrar toda esta información, pudimos demostrar que los políticos realmente responden al feedback que reciben de los ciudadanos. Cuando tuitear sobre un tema determinado generó una cantidad de "retweets" y "me gusta" por encima de la media, los políticos reaccionaron a esta retroalimentación positiva tuiteando más sobre el tema en las siguientes semanas y meses. Utilizando un modelo con efectos fijos para cada parlamentario y período de tiempo (two-way fixed effect panel model), obtenemos que un aumento de 1 desviación estándar en los "retweets" por tuitear sobre una determinada cuestión política aumentó la proporción de tweets escritos sobre esa cuestión en aproximadamente un 8%.

Comprender por qué las mujeres políticas tuitean más sobre cuestiones de género

¿Por qué nos importa este resultado? Importa porque cada político interactúa con un grupo diferente de personas. Dado que cada grupo de ciudadanos tiene cuestiones políticas distintas que le interesan, cada político está expuesto a un feedback diferente. Y, como acabamos de argumentar, esto tiene consecuencias para su comportamiento.

Descubrimos que el grupo de personas con el que interactúa un político no es aleatorio. Los políticos están sistemáticamente más expuestos a personas de una identidad social compartida (género, clase social, etnia, etc.). Por ejemplo, vemos que las usuarias de Twitter interactúan más con mujeres políticas, mientras que los usuarios de género masculino interactúan más con hombres políticos. Para las mujeres políticas, la proporción de “retuiteadoras” femeninas fue del 43%, mientras que para los hombres políticos solo el 37% de “retuiteadores” eran mujeres. Y esto es aún más pronunciado cuando el tema del tweet está relacionado con la identidad social del político, en este caso cuestiones de género. La Figura 2 muestra que la proporción de mujeres “retuiteadoras” es particularmente pronunciada cuando los políticos tuitean sobre cuestiones de género.

Figura 2: Las mujeres políticas tienen una mayor proporción de “retuiteadoras” femeninas. La brecha es mayor cuando los políticos tuitean sobre cuestiones de género.

Los ciudadanos parecen tener una preferencia por que los políticos aborden temas relacionados con la identidad social del político. Tanto los usuarios como las usuarias de Twitter eran más propensos a retuitear un tweet sobre cuestiones de género si estaba escrito por una mujer política. La Figura 3 muestra que, en relación con los tweets sobre otros temas, las mujeres políticas recibieron más retweets por abordar cuestiones de género que los hombres políticos. Esto es cierto para los retweets de usuarios y usuarias.

Figura 3: Los usuarios de Twitter tanto hombres como mujeres retuitean más los tweets sobre cuestiones de género (comparado con tweets acerca de otras cuestiones) si los escriben mujeres políticas.

El condicionamiento operante significa que las personas (y eso incluye a los políticos) repiten acciones que implican una retroalimentación positiva. Por lo tanto, si las mujeres políticas reciben relativamente más feedback positivo por tuitear sobre cuestiones de género, esperaríamos que tuiteen más sobre ellas. La figura 4 muestra que este es efectivamente el caso. Si bien con el tiempo ambos grupos de políticos aumentaron la proporción de tweets escritos sobre cuestiones de género, la proporción de tweets sobre este tema era el doble para las mujeres políticas que para los políticos masculinos.

Figura 4: Proporción de tweets escritos sobre cuestiones de género a lo largo del tiempo.

Por supuesto, no afirmamos que esta sea la única razón por la que las mujeres políticas tuitean más sobre cuestiones de género. La motivación intrínseca de las mujeres políticas para plantear el tema es importante. Además, es probable que las mujeres políticas sean más expertas en el tema y muchos políticos especializados en cuestiones de género son de hecho mujeres.

Sin embargo, nuestra investigación muestra que la forma en que los ciudadanos interactúan con los políticos es importante también. Por un lado, tener más mujeres políticas ayuda a aumentar la visibilidad de cuestiones de género y la retroalimentación de la ciudadanía incentivó a las mujeres políticas a abordar el tema. Por otro lado, se crea el riesgo de encerrar a las mujeres políticas en el papel de especialistas en cuestiones de género, y esto las puede desincentivar para pasar a temas más generalistas, como la economía o la política nacional, que a menudo se consideran la puerta de entrada a posiciones políticas de liderazgo.

Implicación para nuestra cultura política

Pensando en las consecuencias del feedback de la ciudadanía sobre el discurso de los políticos más allá de las cuestiones de género, nos preocupa que pueda crear polarización en diferentes dimensiones. Por ejemplo, un estudio reciente sobre los EE.UU. mostró que los políticos conservadores sobreestiman sistemáticamente lo conservadores que son los votantes porque los ciudadanos muy conservadores son más activos al contactar a sus representantes (aquí). Además, pensando en quién interactúa con los políticos en Twitter, sabemos que son personas con opiniones políticas más extremas que el votante promedio (aquí), algo que es potencialmente problemático. Dado que los políticos usan las redes sociales para moldear su percepción del electorado (aquí), perciben un mundo más polarizado de lo que realmente está.

La solución es simple y está en la mano de todos: ponte en contacto con los políticos y diles qué cuestiones te importan para que tengan una mejor idea de a quién representan. Como muestra este artículo, las voces de la gente (que se dirigen a los políticos) se escuchan.


La investigación que condujo a estos resultados ha contado con el apoyo económico del proyecto “Políticos locales: selección y actuación (LEADERS)” (CSO2016-79569-P) a Aina Gallego y de las becas de investigación AEI/FEDER UE-PSI2016-75353, PID2019-105249GB-I00/AEI/10.13039/501100011033, #RYC-2014-15035 a Gaël Le Mens, financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad de España. También se benefició de la financiación de la Beca de Fundación BBVA G999088Q y la Beca de Consolidación ERC #772268 a Gaël Le Mens de la Comisión Europea.