Por Rubén Rubio, David Patiño y Francisco Gómez
Las decisiones en torno a la educación figuran entre las más importantes que deben adoptar los hogares. Las familias las afrontan con la conciencia de que de ellas depende, en gran medida, la calidad de vida futura de sus hijos. Tanto la intuición como una abundante evidencia empírica han puesto de relieve la existencia de una relación positiva entre educación y bienestar, aunque no está exenta de complejidades.
En el plano individual, no existe consenso sobre cuál es el nivel óptimo de formación, ya que invertir en educación implica no solo asumir costes monetarios y de oportunidad, sino también otros menos tangibles, como expectativas no cumplidas o la presión asociada a ciertas trayectorias profesionales. La cuestión se vuelve aún más compleja cuando se eleva a la esfera social. ¿Cómo decide una administración el nivel óptimo de inversión en los diferentes programas públicos para maximizar la satisfacción de sus ciudadanos con un presupuesto limitado?
El principal objetivo que planteamos en nuestro reciente artículo es, precisamente, arrojar luz sobre esta cuestión. Cuantificamos lo que podríamos denominar el retorno social que reciben los ciudadanos europeos del gasto público en educación realizado por sus respectivos países—sean o no usuarios directos del servicio—. Este retorno lo estimamos midiendo el efecto que tiene la política educativa sobre el bienestar subjetivo de los individuos.
El reto de medir el retorno educativo
Tradicionalmente ha resultado complejo medir el retorno real de la inversión educativa, ya que las estimaciones se han basado en los enfoques de la teoría del capital humano, que descansan en mediciones monetarias. Tales cálculos presentan limitaciones importantes, entre las que destacan la dificultad para captar efectos indirectos o externalidades positivas, así como para cuantificar beneficios de naturaleza no pecuniaria, especialmente importantes en el caso de la educación.
Para superar estas barreras, nuestro trabajo opta por emplear como métrica el bienestar subjetivo. Esta perspectiva adopta un enfoque holístico: considera que la satisfacción que las personas reportan sobre sus vidas refleja una valoración integrada de múltiples factores como sus ingresos, la desigualdad, el entorno, el ocio o el contexto sociocultural. Esto permite estimar una tasa de retorno de la educación que engloba todos los efectos que genera, incluyendo tanto los directos como los indirectos, y, por tanto, calcular su efecto neto.
Metodología
Hemos utilizado datos individuales de la European Social Survey combinados con variables macroeconómicas del Banco Mundial, el FMI y la UNESCO, para 38 países europeos durante el periodo 2002-2020. Además, gracias al uso de modelos mixtos, exploramos cómo interactúan las variables en diferentes niveles de análisis, lo que nos ha permitido observar con mayor precisión cómo influyen ciertas características individuales o matizar los efectos observados.
Para testar la solidez de nuestros resultados, hemos replicado los cálculos utilizando el Eurobarómetro, que emplea una escala de respuesta distinta para la satisfacción vital y cubre un rango espacio-temporal diferente. Asimismo, hemos modelizado esta variable de diversas formas, considerando su naturaleza tanto ordinal como cardinal.
Resultados
Nuestro principal resultado confirma que el gasto público en educación tiene un impacto positivo en el grado de satisfacción con la vida reportado por los europeos. Este hallazgo es robusto a encuestas y enfoques. Sin embargo, el gasto en los distintos niveles educativos no contribuye de manera homogénea al bienestar. Únicamente la educación terciaria muestra una contribución positiva y consistente. Por el contrario, el gasto en educación primaria y secundaria no muestra un efecto significativo sobre la satisfacción con la vida.
Este resultado no debe interpretarse como que dicho gasto sea innecesario. En el contexto de los países europeos, con sistemas de educación primaria y secundaria ampliamente universalizados y con altos niveles de calidad, podría reflejarse un cierto grado de saturación en su capacidad para seguir generando bienestar percibido entre ciudadanos que ya dan por sentados estos servicios. Otra posible explicación es que los efectos de la inversión en educación básica sean fuertemente intertemporales y no se manifiesten de manera inmediata en los niveles de bienestar. Por último, también cabe considerar que este resultado esté poniendo de relieve las elevadas externalidades sociales producidas por la educación superior. En cualquier caso, estas explicaciones no son excluyentes y pueden considerarse complementarias entre sí.
Desde otra perspectiva, también hemos encontrado que la población que se autoidentifica como conservadora en términos ideológicos percibe un menor efecto del gasto público educativo en su bienestar, comparado con el resto. Sin embargo, aunque con menor intensidad, este grupo sigue presentando un efecto positivo.
Conclusiones
Nuestros resultados abren un interesante debate sobre la asignación de los recursos públicos. Si bien confirman el valor del gasto educativo para el bienestar social, también sugieren que no todo este gasto contribuye al bienestar de la misma forma, ya que su impacto depende tanto del nivel educativo como de las características de los ciudadanos.
Consideramos que sería de interés replicar el ejercicio en países con un menor grado de desarrollo o con una organización institucional diferente, para evaluar si el patrón de resultados se mantiene, especialmente en contextos donde la educación básica aún no está plenamente consolidada.

Hay 1 comentarios
Querido Paco y demas investigadores, me deleite leyendo el informe global de artículo, cuyos resultados no distan mucho del panorama en América Latina (habría, claro está, que comprobarlo)
Es lamentable que la inversión pública en educación y la satisfacción por si misma de las personas con la educación que reciben no muestre una correlación altamente positiva
Seguramente existen otras variables que determinen en los ciudadanos cuál es la educación del futuro que les genere satisfacción con la vida, esto podría ayudar a visualizar una respuesta más contundente al título de vuestro artículo.
Me gustaría participar en una medición para nuestra región.
Una abrazo gigante para los tres
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