De serano al streaming: Narrativas en el cine y la economía

Serano. Del lat. serānum, de serum 'la tarde'.
m. Sal. Tertulia nocturna que se tiene en los pueblos.

Aprovechando que la semana pasada, Aleix nos explicaba cómo la película El Dilema ilustra importantes lecciones sobre economía industrial y de la empresa, vuelvo a la carga con una nueva entrada sobre narrativas y economía. Si hace un tiempo les conté que el cine moldea las narrativas que utilizamos para sostener nuestra percepción del mundo, hoy vengo a decirles lo contrario: ¿Y si el cine fuera un vehículo para las narrativas que nuestras sociedades manejan desde tiempo inmemorial? ¿Y qué tendría eso que ver con la economía?

Empecemos por el cine como industria. La pandemia, la irrupción del streaming… son tiempos muy revueltos para el mercado del audiovisual. Por estas y otras razones, la incertidumbre sobre qué películas tendrán éxito y cuales se pegarán el castañazo en taquilla es enorme. Por eso, los estudios y las productoras prefieren apostar sobre seguro. El resultado es una sartenada de refritos: Secuelas, reboots, remakes (p.ej. Gladiator II, Sonic 3, Capitán América 4, Toy Story 5), y películas basadas en una propiedad intelectual ya establecida (p. ej. Una película de Minecraft) copan la cartelera.

Recaudacion en la taquilla estadounidense de las peliculas mas taquilleras, originales vs basadas en PI

 

Pues resulta que la clave para que una película se convierta en un taquillazo podría residir en nuestro pasado ancestral.

Esa es la hipótesis que exploran empíricamente Stelios Michalopoulos y Christopher Rauh en un artículo reciente que está dando mucho que hablar.  Los autores comparan el catálogo global de tradiciones orales y folklore de Berezkin (2015) con datos sobre proyecciones y recaudación de películas entre 1995 y 2019 tomados de la popular IMDb. Utilizando un modelo de aprendizaje automático, analizan la similitud entre las tramas de películas y los patrones narrativos en mitos y leyendas.

Por ejemplo, tomemos el motivo “C11. Venganza de un padre ofendido: Persona usa sus poderes sobrenaturales para destruir a un gran grupo de personas que han ofendido o insultado a su hijo.” Si cambiamos “hijo” por “perro” ahí tenemos el germen narrativo de la tetralogía de películas John Wick.

Los resultados de este ejercicio empírico muestran que las películas más exitosas en la taquilla mundial tienden a seguir estructuras narrativas presentes en múltiples culturas. Esto sugiere que los relatos que han perdurado a lo largo del tiempo conectan con audiencias de distintas partes del mundo porque evocan experiencias humanas compartidas y universales.

Pero aquí no acaba la cosa. Otro resultado del artículo es que las películas con tramas más cercanas a las narrativas tradicionales de un país tienden a proyectarse más en ese mercado y a generar mayores ingresos en taquilla. Por ejemplo, Ice Age 2: El Deshielo, una película animada en la que un grupo de personajes se embarca en un viaje para escapar de una inundación, funciono mejor en países donde las historias de migraciones son comunes. Big Fish, que explora la relación entre padre e hijo, resonó más en culturas donde esa dinámica es frecuente en la mitología local.

Recaudacion de peliculas por genero, 2000-24. Fuente: Michalopoulos y Rauh (2025)

Los valores culturales también determinan cómo se reciben las películas. En sociedades con mayor actividad emprendedora, las películas que, como Spider-Man: Un nuevo universo, glorifican la toma de riesgos son mejor recibidas. El éxito de películas con protagonistas femeninas como Wonder Woman es mayor allí donde las mujeres tienen una participación laboral más alta. Las películas centradas en la venganza, como John Wick, son más populares en países con una tradición oral en la que este tema es recurrente.

¿Por qué ocurre esto? La hipótesis de Michalopoulos y Rauh es que los relatos ancestrales han modelado nuestra forma de interpretar el mundo. Cuando una película incorpora elementos de estas narraciones, despierta un sentido de familiaridad y conexión que la hace más atractiva. En cambio, cuando una historia choca con los valores predominantes de una cultura, puede generar rechazo o incluso controversia. En esto, la industria del cine no es una excepción: Una creciente literatura estudia cómo las preferencias culturales afectan desde el consumo de música hasta la adopción de innovaciones tecnológicas.

Esto también tiene implicaciones para el futuro del cine y el streaming. Como sabemos, plataformas como Netflix emplean algoritmos que sugieren contenido basado en las preferencias del cliente. Si las plataformas integraran modelos que midan la conexión entre historias y mitos tradicionales, podrían mejorar sus recomendaciones. Esto aumentaría la probabilidad de éxito en mercados específicos.

Pero comprender qué narrativas resuenan en cada cultura tiene implicaciones que van más allá de ayudar a mejorar la distribución y marketing de las películas.

Como mencionaba al comienzo, en este blog he argumentado que las narrativas no son estáticas, sino que evolucionan en respuesta a cambios económicos y tecnológicos. Películas sobre empresas y corporaciones, por ejemplo, han variado enormemente desde los años 50 hasta hoy, reflejando transformaciones en la economía y en la percepcion de los negocios en general. El artículo de Michalopoulos y Rauh, en cambio, pone el énfasis en la persistencia de las estructuras narrativas a lo largo de la historia. Creo que ambos enfoques no se contradicen sino que se complementan: los relatos y las maneras en las que se cuentan se modernizan y se alteran, pero lo hacen sobre un sustrato narrativo que permanece.

Como educadores, conocer las tradiciones narrativas de nuestra sociedad puede ayudarnos a diseñar contenidos más efectivos con nuestro alumnado. Como economistas, la implicación más importante es que de nuevo se demuestra que la cultura moldea el comportamiento económico. Si incluso nuestras preferencias de entretenimiento están influidas por historias transmitidas a lo largo de generaciones, originadas, quizás, alrededor de antiguas hogueras, no es descabellado pensar que lo mismo ocurra con nuestras decisiones económicas y la manera en que la sociedad percibe ciertas políticas.

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