¿Cómo podemos hacer que la investigación en economía tenga impacto en las políticas públicas?

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En esta entrada quería reflexionar sobre lo que podemos hacer quienes investigamos en economía para facilitar que nuestro trabajo tenga más impacto en las políticas públicas. Son reflexiones motivadas por mi experiencia como co-director académico del UCL Policy Lab, y por artículos que he leído, podcasts que he escuchado y conversaciones que he mantenido al respecto. Seguramente esta entrada está sesgada a cómo funciona la relación entre academia y responsables de políticas públicas en el Reino Unido, pero espero haya elementos que resulten útiles también para América Latina y España.

Me parece útil distinguir entre tres maneras de actuar: unidireccional, bidireccional, y la producción conjunta de investigación. La unidireccional sucede cuando quien investiga facilita el consumo de su investigación a quienes toman decisiones políticas, pero no establece un diálogo. La bidireccional es aquella donde se produce un diálogo. Y la tercera es aquella que resulta de una investigación producida de manera conjunta con quienes toman decisiones políticas o personas de su entorno.

Empezando por la unidireccional, Soumaya Keynes recomienda en su columna del Financial Times (link, sólo para subscriptores) que el título del artículo sea una pregunta o un resultado, y que evitemos títulos del tipo “Cosa, Cosa, Cosa.” Confieso que he pecado en mi último artículo (link) con Pau Olivella: “Prioritisation, risk selection, and illness severity in a mixed healthcare system.” En mis últimos artículos estoy intentando minimizar el uso de acrónimos en la introducción y las conclusiones; si he de usarlos, los vuelvo a definir para que quien vaya directamente a estas secciones claves no tenga que buscar su significado en medio del artículo. Por supuesto, también menciono implicaciones de política en estas secciones.

Un consejo que he oído varias veces a un economista del Institute for Fiscal Studies es prestar atención a la sección de estadísticas descriptivas para asegurarte que tu artículo explica bien lo que se está midiendo. La parte de tu artículo que es más importante para la academia no es necesariamente la más importante para quien toma decisiones de política. Las estadísticas descriptivas pueden ser muy importantes porque nos puede indicar la magnitud del problema, o cuánta heterogeneidad hay.

Escribir un blog dirigido a responsables de políticas públicas implica un poco más de esfuerzo, pero, según me dicen, mejora mucho la probabilidad de que tu entrada sea leída por personas cercanas a los centros de decisión. Oliver Hanney, editor de VoxDev, da varias pistas (aquí) sobre cómo hacer una entrada más atractiva. Una de sus recomendaciones incluye intentar ser un poco más general en las conclusiones, por ejemplo, incluyendo hipótesis sobre si los resultados pudieran ser distintos en otros contextos. También recomienda evitar la tentación de ser ultra cautos hasta el punto de minusvalorar los resultados. Como persona investigadora, has de decidir sobre qué estás segura y sobre qué no, y escribir sobre lo primero. Obviamente, no todo el personal académico tiene acceso a un blog para escribir sobre su artículo. Incluir un resumen en tu página web y difundirlo por las redes sociales puede ser un sustituto, aunque seguramente inferior. Dada la creciente importancia de los sistemas de inteligencia artificial, conviene escribir el resumen en texto o markdown porque se procesan más fácilmente que los PDFs.

Jed Kolko, economista que solía investigar y luego pasó dos años trabajando para el gobierno de Biden, indica en esta entrada (link) que revisiones de la literatura, como los artículos que se publican en Journal of Economic Literature o el Journal of Economic Perspectives, son especialmente útiles para el funcionariado público. Desafortunadamente, hay muy pocas revistas que publiquen resúmenes de la literatura, y suelen ser artículos que el equipo editorial solicita directamente. Por lo tanto, no hay mucha oferta de tales. No en todas las ciencias es así. En medicina es habitual publicar revisiones sistemáticas de la literatura en las mismas revistas en las que se publican artículos de investigación primaria. A quien interese, la revista Journal of Economic Surveys publica artículos no solicitados.

Pasando a la forma bidireccional, en la que hay cierto diálogo entre academia y personas cercanas a los centros de decisión, la manera más concreta de contribuir es respondiendo a consultas que hagan órganos del Estado. Por ejemplo, esta página (link) del Ministerio de Sanidad lista consultas públicas a las que se puede contribuir. No hay mucho diálogo con esta opción, pero es bidireccional porque la administración dice sobre qué quiere una opinión y se la damos. Las universidades y asociaciones profesionales pueden facilitar este proceso. Por ejemplo, la Asociación Española de Economía de la Salud informa a sus miembros cuando hay consultas a las que pueden responder, y también suele organizar una respuesta colectiva. A través del buzón de la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico, cualquier persona investigadora puede expresar su interés de ser consultada sobre el diseño de políticas públicas tanto nacionales como de organismos internacionales (enlace).

Incluso en este tipo de consultas, es muy probable que no haya un artículo publicado que dé respuesta de manera precisa a la pregunta que nos pide la Administración. Para responder, quien investiga tendrá que basarse en su conocimiento de la literatura, tanto teórica como empírica, y mostrar honestidad sobre lo que no se sabe. Tendrá que decidir cuánto puede extrapolar sobre lo que sabe de otros contextos, o sobre políticas parecidas, pero no exactamente iguales a aquellas sobre las que la Administración está preguntando. Este “ejercicio de adaptación” nos suele dar mucho respeto, lo cual creo que es muy saludable.

Cuando la Administración hace una consulta sobre una ley o decreto, ya ha avanzado mucho en el proceso legislativo, y no es tan fácil que nuestra opinión vaya a cambiar mucho dicha ley. Nuestro impacto va a ser más profundo en la etapa en la que se forma la idea. Esto requiere un verdadero diálogo entre academia y responsables políticos. Piénsense en reuniones entre quienes trabajamos en la academia, políticos, Think Tanks, ONGs… en la que se debate un tema de política pública bajo las reglas de confidencialidad, como por ejemplo las de Chatham House, y donde se ponen distintas perspectivas en común, y se ofrecen, refinan, y adaptan ideas.

Hay dos cosas que en la academia nos ponen los pelos de punta cuando pensamos en este tipo de conversaciones. Al ser el tema más abierto que una consulta sobre una ley ya casi escrita, el problema del “ejercicio de adaptación” se magnifica, porque también hemos de decidir sobre qué hablar, qué ideas poner sobre la mesa. Además, tenemos el problema de cómo mantener nuestra imparcialidad. Por ello, este tipo de conversaciones son más fáciles de mantener en el seno de una institución que fomente este tipo de diálogo y que dialogue con partidos políticos de todo el espectro. Así, obtenemos protección de la institución que nos alberga. La institución ha de fomentar y transmitir públicamente las conexiones con partidos de ideologías diversas. Por ejemplo, el UCL Policy Lab ha enviado delegados y organizados eventos en las conferencias anuales tanto del partido laborista como del partido conservador británico.

En el Reino Unido, los think tanks facilitan este proceso de diálogo porque están bien conectado con los círculos políticos, pero sus miembros son personas con un alto conocimiento técnico. El personal académico normalmente se siente más cómodo hablando con un miembro de un think tank que con un político directamente. También es más fácil que tengan tiempo para participar en un evento.

La tercera manera de participación, la más estrecha, es la de producción conjunta de la investigación entre academia y Administración o think tanks. En teoría, esta estrecha colaboración mejora la calidad de la investigación, porque ayuda a quienes trabajamos en la academia a entender mejor el contexto y los datos, y ayuda a que los decisores políticos entiendan mejor los resultados y tengan más confianza en ellos, lo que a su vez incrementa la probabilidad de que adopten las recomendaciones resultantes. En esta línea, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología saca concursos de proyectos de investigación que han de estar apoyados por una administración pública (enlace), así como estancia de investigadores en órganos de la administración pública (enlace).

En este contexto de estrecha colaboración, se hace incluso más importante salvaguardar la imparcialidad académica. Un mecanismo es escribir un plan de análisis detallado y depositarlo en una plataforma independiente que sea verificable por terceros. Este plan de análisis incluirá las técnicas que se van a utilizar, los controles de las regresiones, cómo se construirán las variables de resultado, las hipótesis que se van a contrastar, etc. Este documento da transparencia a la investigación y protege la imparcialidad académica.

Lamentablemente, no tengo experiencia de primera mano sobre la producción conjunta de investigación, pero si puedo atestiguar que estar cercano a la “acción” me ha dado ideas de investigación que no se me habrían ocurrido de otra manera. Si no fuera porque nuestra hija mayor nació en fin de semana, no sé nos habría ocurrido estimar el efecto de la lactancia en el desarrollo infantil utilizando el nacimiento en fin de semana como instrumento (enlace). En los últimos años he estado encargado de las admisiones al grado de economía en UCL, lo que me ha llevado a entender con detalle el proceso de admisión a la universidad británica; gracias a ello, he comenzado un par de proyectos de investigación en un área completamente nueva para mí. Animado por este tipo de experiencias, hace un año intenté formar parte del comité de dirección de un centro de atención primaria de mi zona, pero no me seleccionaron. Tocará seguir intentándolo.

Espero que esta clasificación sea útil para ayudarnos a pensar cómo facilitar que nuestra investigación tenga más impacto en las políticas públicas. A veces se piensa que la economía aplicada es más proclive a ello. Sin embargo, la economía teórica también juega un papel muy importante. En muchas ocasiones, los responsables políticos y el funcionariado buscan que se les ayude a pensar en el problema, entender como interactúan las distintas partes del puzle… especialmente si la simulación de la política que le interesa no existe para un contexto similar al que le preocupa.

De ninguna manera pienso que toda, o ni siquiera la mayoría de la investigación en economía, deba tener una aplicación directa en política económica. Es más, creo que es muy difícil saber qué investigación va a tener impacto. Un nuevo estimador, un nuevo concepto de equilibrio podrá tener un impacto más importante que una evaluación de impacto de una política determinada. El objetivo de esta entrada es ayudarnos a estructurar cómo podemos facilitar que nuestra investigación tenga un mayor impacto en las políticas públicas. Es fácil ver que eso puede requerir un cierto grado de apertura a las necesidades del funcionariado o los políticos, ya sea en términos de lenguaje, adaptación de resultados, o diálogo. Realmente, no hay ganancia material por hacerlo; si lo hacemos es por altruismo. Lo más importante es que nos guste hacerlo. Y cuando se nos pongan los pelos de punta, cabe hacerse esta pregunta: Si no lo hago yo, ¿quién lo hará?

Esta es mi última entrada para Nada es Gratis. No quiero despedirme sin agradecer a los editores todo lo que han hecho por el blog en general, y por cuánto han mejorado mis contribuciones. Y, sobre todo, gracias a ustedes los lectores, pues no me merezco la atención que me han prestado.

Hay 2 comentarios
  • Hola, Marcos.

    Es lamentable que la faceta comercial cuente más que el valor en sí del producto.

    Es decir, puedes tener una teoría revolucionaria en tu poder, pero si careces de los contactos y la atención adecuadas (factor comercial), cero. Sin embargo, ocurre lo opuesto, proyectos de investigación inocuos o de escaso impacto tienen un eco desproporcionado gracias al apadrinamiento de pesos pesados, que abren canales de promoción adecuados. Esto, además se refuerza con el hecho de minimizar los riesgos reputacionales de los estos decisores, o personajes influyentes que mantienen su status quo en su equidistancia académica.

    Esta situación inmovilista hace las delicias de ciertos sectores económicos preponderantes, que organizan simposios y premian trabajos que no afectan directamente a la línea de flotación que mantiene a todo el establishment. Hablamos de bancos, o grandes corporaciones, ciertas fundaciones, etc...

    En definitiva, nos queda un sistema cerrado, encapsulado sobre si mismo, que es una auténtica garantía contra cualquier intento noble y honesto de cuestionar ciertos ejes que determinan la hegemonía política y económica de sus potenciales beneficiarios.

    Así, que a esa direccionalidad o bidireccionalidad, yo precisaría la circularidad de corte kafkiano, eso si, maravillosamente justificada, con el más alto estándar de rigor estadístico.

    Saludos.

    • Muchas gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo que la calidad de la investigación no es criterio suficiente para que se utilice para tomar decisiones de políticas públicas. En la entrada no entré en el diagnóstico. Como casi siempre, las causas son múltiples. Una que me parece importante es que el volumen de artículos publicados es grande, y las lecciones aprendidas pueden no ser consistentes. Al tomador de decisiones le resulta difícil saber qué artículos leer, y cuáles les va a servir. Esta es una de las razones que llevan a Jed Kolko a decirnos que las revisiones de la literatura son especialmente útiles. Uno de los propósitos de mi entrada es dar pistas para que a los tomadores de decisiones les sea más fácil encontrar el artículo, y su lectura le resulte más útil, así como otras estrategias para que accedan a la investigación (una reunión de una hora con varios académicos puede dar una perspectiva sobre un problema que no es tan fácil de obtener después de leer varios artículos en un corto periodo de tiempo). De todas formas, nada de esto es condición necesaria. Yo he escrito artículos que los tomadores de decisión han encontrado y utilizado en sus análisis sin haber tenido relación conmigo de antemano.

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