Más que un empleo: Cómo el “empleo personalizado” abre puertas a las personas con discapacidad

Por Samuel Bentolila y Yanina Domenella

La brecha entre los deseos y las oportunidades de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo (PDI) es una cruda realidad en el mercado laboral español. Mientras que la población general presentaba una tasa de empleo sobre la población de 16 a 64 años alrededor del 69.7% en 2024, esta solo era del 23.6% para las personas con discapacidad intelectual que residen en una vivienda familiar. Esta disparidad no es solo una cuestión económica, sino que representa una barrera significativa para la inclusión social y el bienestar personal.

El apoyo en la búsqueda de empleo es especialmente necesario para las PDI, pero también importa cómo se presta ese apoyo. En un trabajo reciente analizamos, mediante un ensayo controlado aleatorizado, si un enfoque denominado empleo personalizado proporciona mejores resultados que el método tradicional para ayudar a las PDI a conseguir empleo y aumentar su bienestar.

Del empleo con apoyo al empleo personalizado

Actualmente el modelo de referencia para la integración laboral de las PDI –que normalmente realizan las ONG– es el empleo con apoyo, centrado en la realización de prácticas, formación interna o voluntariado para evaluar las capacidades de la persona y en una búsqueda de empleo estándar en el conjunto de vacantes ya existentes.

El método del empleo personalizado va más allá, centrándose en los puntos fuertes de cada persona en lugar de intentar encajarla en un molde predefinido. El proceso consta de cuatro fases intensivas orientadas por un trabajador social: (1) Descubrimiento: explora los talentos e intereses específicos de cada persona, involucrando a sus familiares y su círculo cercano, y a partir de esta información elabora un perfil profesional de la persona. (2) Planificación: identifica empresas que se ajusten a este perfil. (3) Negociación: colabora con empresas para comprender las necesidades del lugar de trabajo y definir las posibles tareas, formulando una propuesta de empleo adecuada para la PDI y la empresa. Y (4) Apoyo: asiste de forma continua a la persona que ha sido contratada, para garantizar la retención del empleo.

Un ensayo aleatorizado de la metodología del empleo personalizado

Para comprobar la eficacia de este enfoque, llevamos a cabo un ensayo aleatorizado, en el marco del Laboratorio de Políticas de Inclusión del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, junto con la ONG Confederación Plena inclusión España. [1]

En el ensayo participaron 512 personas interesadas en trabajar o mejorar su empleo, de doce comunidades autónomas y la ciudad autónoma de Ceuta, entre octubre de 2022 y julio de 2023. Una parte, el grupo de control, recibió los servicios tradicionales de empleo con apoyo, mientras que la otra parte, el grupo de tratamiento, fue asistido mediante la metodología del empleo personalizado. La asignación de las personas a estos grupos fue aleatoria, lo que hace que ambos grupos tengan características muy similares y permite así adjudicar al tratamiento cualquier diferencia observada en sus resultados. Una vez asignada, la persona sabe en qué programa participa, lo que puede generar tasas de abandono diferentes entre los grupos, pero en este caso esas tasas fue muy bajas en ambos.

Las personas participantes en el ensayo tienen una media de 32 años, solo un 32% cuenta con estudios superiores a la educación primaria, el 9% nació fuera de España y su grado de discapacidad medio es alto, del 54%. Un 48% tenía la dependencia reconocida oficialmente, un proceso con requisitos estrictos, dado que es necesaria para obtener prestaciones. Solo un 15% estaba trabajando antes de empezar la intervención [2] y el número medio de contratos laborales que tuvieron en los 12 meses anteriores a la encuesta era de 0.37, lo que muestra sus grandes problemas de integración laboral.

Resultados de empleo: más contratos y mejor formación

Los resultados laborales de la intervención son notables, mostrados en el siguiente gráfico. Al final de la intervención, en junio-julio de 2023, los participantes del grupo tratado con el empleo personalizado tienen una probabilidad de estar empleados 7 puntos porcentuales mayor y trabajan 1.4 horas más a la semana que los del grupo de control. Sin embargo, este impacto deja de ser significativo cinco meses después, en diciembre de 2023. El número de contratos muestra un aumento significativo inicial medio de 0.11, que incluso se eleva a 0.15 en diciembre de 2023. Dadas las bajas cifras de partida, los aumentos observados son proporcionalmente grandes.

Además, quienes reciben apoyo personalizado son inicialmente 10 puntos porcentuales más propensos a haber realizado alguna formación en los últimos 12 meses, efecto que se eleva hasta 23 puntos en diciembre de 2023. Por último, el número de prácticas realizadas en los últimos 12 meses aumenta significativamente en 0.43 en ese último periodo.

Hay cierta heterogeneidad en los efectos del tratamiento. En concreto, este tiene un mayor impacto en los resultados laborales de las personas con un grado de discapacidad igual o superior al 65% pero es mucho menor para quienes tienen la dependencia reconocida oficialmente. Uno de los hallazgos más interesantes se refiere al papel de la familia. Nuestros resultados revelan que el empleo personalizado es mucho más eficaz para aquellas personas cuya familia se implica poco en su búsqueda de empleo. Esto sugiere que el apoyo intensivo y profesional de los trabajadores sociales actúa como un remedio para un apoyo familiar bajo.

Más allá del lugar de trabajo: inclusión y bienestar

Los beneficios del programa se extienden más allá del empleo. A través de un conjunto de preguntas a la PDI, a su entorno familiar y al trabajador social, construimos indicadores de satisfacción con el grado de inclusión social y bienestar de los participantes en el ensayo. Hallamos que los participantes del grupo de tratamiento experimentan un gran aumento de ambos indicadores, que se mantienen, aunque en niveles algo inferiores, cinco meses después de terminar la intervención. También presentan mayor participación en labores de voluntariado. Estos resultados sugieren que para las PDI tener un trabajo acorde con sus expectativas es un motor fundamental de su dignidad y felicidad.

Los resultados de este ensayo indican que el actual enfoque de café para todos en la búsqueda de empleo de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo es insuficiente. Para lograr un cambio real en su integración laboral, el enfoque del empleo personalizado, implantado de forma estructural, podría tener resultados significativamente mejores para estas personas.

En estos programas se debería atender especialmente a las personas con un mayor grado de discapacidad y a las que carecen de un apoyo familiar sólido, al ser quienes obtienen mejoras más significativas como resultado del apoyo profesional. Además, nuestros resultados indican que los efectos sobre el empleo tienden a desaparecer una vez finalizada la intervención, lo que sugiere que el empleo personalizado debería considerarse un servicio permanente y no un programa puntual, a fin de garantizar el mantenimiento del empleo a largo plazo.

No obstante, en nuestro estudio no hemos podido llevar a cabo un análisis coste-beneficio, por no haber tenido acceso a los datos necesarios. Extender la aplicación del empleo personalizado requeriría más recursos que los servicios tradicionales, en particular para la financiación y la formación adecuadas de profesionales cualificados. Sin duda, antes de emprender esa extensión los responsables políticos deberían sopesar sus costes frente a los beneficios estimados.

Al cambiar el enfoque hacia lo que las personas pueden hacer –en lugar de centrarse en lo que no pueden–, el empleo personalizado nos muestra que una mejor integración laboral de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo es posible.

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[1] El proyecto fue promovido por la Secretaría General de Inclusión, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, con financiación de los fondos Next Generation EU. Fue ejecutado por la Confederación Plena inclusión España con la asistencia de IDOCAL, dentro de un equipo de investigación coordinado por el CEMFI y J-PAL Europe. Los trabajos de investigación generados por esta iniciativa pueden encontrarse aquí.

[2] Al ser distinto el objetivo para los que ya tenían empleo y los que no, se tiene en cuenta esta situación inicial en el análisis estadístico.

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