La lluvia como causa de la religiosidad

800px-Raimundo_Madrazo_-_Coming_out_of_Church¿Qué aportan las religiones a las personas? Apoyo espiritual, seguro, pero también apoyo material. Las religiones siempre han fomentado las redes de asistencia mutua y de caridad. Por tanto, el deseo de acceder a ellas puede ayudar a explicar la implantación de la religión en sociedades con sistemas de protección social poco desarrollados. Y este razonamiento nos lleva a la idea de que la pluviosidad puede contribuir a explicar la religiosidad.

La relación entre religión y economía ha sido muy estudiada, en ambos sentidos de causalidad. Por una parte, para entender cómo afectan el desarrollo económico y las instituciones políticas a las creencias y la participación religiosas. Por otra, para analizar cómo afecta la religiosidad a características individuales tales como la ética del trabajo, la honradez y el ahorro. En un artículo de hace unos años, Rachel McCleary y Robert Barro resumieron la abundante literatura existente. La indagación que apunto en el párrafo inicial es del primer tipo.

En efecto, las organizaciones religiosas han desempeñado un papel importante en la creación de redes de apoyo mutuo, que proporcionan un mecanismo de seguro. El valor de esas redes para las personas es mayor cuanto menos desarrollado esté el sistema público de protección social (sanidad, prestaciones por desempleo, pensiones, etc.). Probablemente este sea uno de los factores que subyacen a la relación negativa existente entre el nivel de renta per cápita y el nivel de religiosidad a nivel de países, que se muestra en el gráfico siguiente:

Religion_economy

Fuente: El gráfico proviene de la Wikipedia y el grado de religiosidad está tomado de una encuesta de Gallup de 2012.

El valor para los individuos de una comunidad de contar con una red de apoyo económico será mayor cuanto mayor sea el grado de incertidumbre económica que soporten. En las sociedades agrícolas, la principal fuente de incertidumbre proviene de los determinantes del volumen de las cosechas, entre ellos la lluvia.

De ahí surge la pregunta siguiente: ¿se pueden explicar las diferencias en la presencia de las religiones entre distintas zonas geográficas en función de la variabilidad de la lluvia? Es lo que se plantean Philipp Ager y Antonio Ciccone en un trabajo reciente, a cuya presentación tuve el placer de asistir el mes pasado en el Simposio de la Asociación Española de Economía (SAEe 2013), del que ya dió cuenta aquí Gerard Llobet.

(Entre paréntesis, con la lluvia hay que llevar cuidado. En 1980 Sir David Hendry, en un artículo titulado “Econometría: ¿alquimia o ciencia?”, mostró que el nivel de precios del Reino Unido venía muy bien predicho por una variable misteriosa llamada C. Luego desveló que C era el nivel acumulado de lluvia en el Reino Unido y que el supuesto “poder predictivo” se debía solo a que son dos variables que crecen a lo largo del tiempo –dejándonos de paso uno de los ejemplos más famosos de relaciones espurias en economía–. Afortunadamente, en el caso de Agell y Ciccone no sucede lo mismo.)

La idea, pues, es estudiar si las diferencias en la variabilidad de la lluvia entre 2.650 condados de Estados Unidos a finales del siglo XIX, concretamente en 1890, ayuda a explicar las diferencias en el número total de miembros de religiones en cada condado. Algunos dirán que es un proyecto un poco loco, a mí me parece fascinante.

En 1890, en los condados estudiados, la economía era eminentemente agrícola. En promedio, la agricultura representaba el 87% de la suma de la producción agrícola e industrial. En primer lugar, se demuestra que pluviosidad ayuda a predecir el valor de la producción agrícola por condados. Luego se analiza si el número de miembros de religiones en cada condado depende de la variabilidad de la lluvia, una vez tenidos en cuenta el nivel de pluviosidad y otros factores. Se usa la variabilidad porque es lo que determina el riesgo de que no llueva lo suficiente o de que llueva demasiado.

El resultado es claro: un aumento de la variabilidad de la lluvia en una cantidad igual a una desviación típica (en este caso es un 5%) eleva el número total de miembros de religiones en el condado en un 12%. En los condados menos poblados, en que la agricultura tiende a ser más importante, esa cifra asciende a un 17% y en los condados más agrícolas, ¡a un 23%!

Estos resultados corresponden a un momento concreto del tiempo, pero crean a su vez una paradoja. La cobertura del sistema público de protección social creció durante el siglo XX en Estados Unidos, lo que debería haber llevado a una caída de la proporción de miembros de religiones en la población. Sin embargo, esa proporción subió tendencialmente, como se aprecia en este gráfico, tomado de un artículo de Laurence Iannacone, Roger Finke y Rodney Stark:

religiosidad en EEUU

De hecho, en el primer gráfico de esta entrada se observa que EEUU está por encima del nivel que correspondería a su nivel de renta. Esto indica que nos falta algún factor adicional. Según estos tres autores, no es un factor de demanda sino de oferta: la desregulación. La Constitución americana de 1776 impidió que hubiera una religión nacional única y creó “mercados religiosos”. Bajo condiciones competitivas, explican los autores, algunas “empresas religiosas” (congregacionistas, episcopalianos y presbiterianos) se hundieron y otras florecieron (baptistas y metodistas), con un resultado global de enorme aumento del número total de miembros. Avanzando en el tiempo, los autores explican cómo una desregulación del mercado de las licencias de radio y televisión en 1960 dió lugar a los telepredicadores que tanto éxito tuvieron a partir de la década de 1970 (¿se acuerdan de Jerry Falwell?). Pero esa es otra historia.

Hay 34 comentarios
  • Magnifico ejemplo de lo que Keynes calificaba de entregarse al “escapismo” (que él recomendaba practicar 5 minutos al día).

    En un día en que acabamos de conocer el informe Oxfam sobre las desigualdades, las previsiones económicas del FMI, el reparto de fondos comunitarios para el sector agrícola y las expectativas sobre encontrar trabajos decentemente remunerados, dedicarse a la “fascinante” tarea de estudiar la relación (seguramente espúrea) entre la lluvia y la proliferación de religiones el los EEUU del siglo XIX es algo mas que el escapismo de Keynes.

    Por otra parte, nunca he entendido el afán de muchos colegas de dedicarse a asuntos ajenos a su profesión. ¿Tenemos ya explicaciones convincentes sobre nuestros “grandes temas”-crecimiento económico, distribución, asignación eficiente…- o los hemos dejado por imposible? ¿Queremos demostrar a otras ciencias sociales-sociólogos, historiadores, psicólogos…- que la nuestra es la mas científica de todas ellas? ¿Hay que diversificar el producto por exceso de oferta?.

    Perdón por el desahogo. Saludos.

    • KeyNES, no puedo estar más de acuerdo con lo que dices en tu comentario.

      Añadiría una cosa, ¿la “ciencia” económica se ha preocupado de medir la ineficiencia que hay en que haya tantos recursos dedicados a la misma (cientos de universidades, miles de investigadores, cientos o miles de publicaciones, horas de estudio dedicadas en llegar a realciones espúeras,…)?

    • KEyNES, los economistas hemos desarrollado una serie de enfoques y técnicas que nos permiten estimar efectos causales para fenomenos socioeconómicos. Digo causales y no fruto de una mera correlación. Esto lo vienen haciendo los científicos naturales desde hace siglos pero en ciencias sociales es muy novedoso. Estos desarrollos conceptuales y metodológicos han fomentado que se hagan aplicaciones de estas nuevas técnicas de los economistas a infinidad de problemas de naturaleza social, con lo que hemos aprendido mucho sobre las causas y consecuencias de carácter económico de fenómenos que no se solían vincular a aspectos económicos. El enriquecimiento de la economía en particular y de las ciencias sociales en general es enorme.

      Pienso que tu ‘desahogo’ es resultado de un punto de vista tremendamente estrecho. En este blog nos dedicamos a hablar también de los que llamas grandes temas. Escribimos muy frecuentemente sobre empleo, salarios, desigualdad, ineficiencias en muchos mercados, educación, sanidad, política fiscal, etc. Pero la economía en 2014 es mucho más que eso. Creo que esto se demuestra cada día en Nada es Gratis. Y yo siempre he creído firmemente que una de las principales tareas de este blog es precisamente mostrar a los no economistas que el análisis económico es mucho más rico que lo que el 99.99% de nos no economistas piensa. Comentarios como el tuyo solo sirven para (intentar) desanimarnos.

      • El dedicarse al estudio de los epifenomenos debe ser muy entretenido y lucrativo por lo que parece.

        Afirmar que “los economistas hemos desarrollado una serie de enfoques y técnicas que nos permiten estimar efectos causales para fenomenos socioeconómicos” es autoengañarse porque sencillamente no es así, pero algunos se creen que es así. Parafraseando a Taleb se creen capaces de dar lecciones de vuelo a los pájaros.

        Dice Taleb en Antifragile:

        Someone standing today looking at events without having lived them would be inclined to develop illusions of causality, mostly from being mixed-up by the sequence of events. In real life, in spite of all the biases, we do not have the same number of asynchronies that appear to the student of history. Nasty history, full of lies, full of biases!

        Someone looking at history from the vantage point of a library will necessarily find many more spurious relationships than one who sees matters in the making, in the usual sequences one observes in real life. He will be duped by more epiphenomena, one of which is the direct result of the excess of data as compared to real signals.

        Ven ruido y creen que es señal.

  • Perdona, KEyNES, pero la investigación es personal e intransferible de cada uno. Si estos dos autores deciden realizar una investigación así, no entiendo qué tienes que opinar al respecto. ¿Por qué no revelas tu investigación? ¿Nos podrías decir tus áreas de especialización?
    Creo que los editores del blog intentan realizar un muy buen trabajo, que haga pensar más allá de los titulares diarios (que es lo que nos demuestras tú con previsiones del FMI, etc) y comentarios como el tuyo sólo demuestran una auténtica falta de consideración.

  • “espúreo” es un término espurio de “espurio”
    “espúera” no sé qué es… vale sí, un doble error.
    Un saludo.

  • Vellana,

    Mi ánimo es ser crítico sin faltar al respeto y sin ser pedante (creo que no todos podemos decir lo mismo). La crítica es la base de la CIENCIA.

    P.D. Sujiero un corrector ortográfico, jejeje

  • Es un análisis juicioso. Me parece que establecer esas variables en la investigación económica da buenos resultados. La relación de las variables puede cambiar de unos a otros pero solo el intento de hacer ese paralelo es valioso.

  • Estoy totalmente en desacuerdo con KEyNES y aquellos que quieren decretar la prioridades del buen economista. Tampoco entiendo lo de “seguramente espurea”, para eso sirven estos estudios y no el dedo al viento.

    En realidad me parece ignorancia criticar estudios como este. La misma critica recibio Coase y su paper “The nature of firms”. Le costo 5 anos que alguien se lo publicara y 40 anos despues resulta que le otorgaron el premio Nobel por haberlo escrito.

    perdon por los no acentos.

  • Del verbo ‘sujerir’, supongo…

    Pues sí que hace falta corrección ortográfica, sí…

  • A Hoya e Iñaki.
    Desde luego uno puede investigar lo que le dé la gana. Incluso, como se ve en las facultades españolas, llenas de ágrafos, nada en absoluto. Únicamente espero que investigaciones del tipo “inmortalidad del cangrejo” o “sexo de los ángeles” no se financien con fondos públicos. De todas formas, que, con la que está cayendo, uno se interese por ciertos temas es bastante indicativo de la personalidad e intereses del investigador.

    A Samuel.
    Estoy de acuerdo en que un enfoque económico puede enriquecer otras ciencias sociales (esto, la primacía de la superestructura económica sobre otras, es una de las críticas que en su momento se hicieron a Marx y han resultado infundadas), así como otras ciencias sociales (especialmente la Historia y la Sociología) enriquecen a la economía, aunque me permito seguir siendo escéptico sobre el interés del tema objeto del “post”.
    Respecto a :
    “los economistas hemos desarrollado una serie de enfoques y técnicas que nos permiten estimar efectos causales para fenómenos socioeconómicos” me parece un poco exagerado (y pretencioso), pues en este campo los protagonistas han sido, mayoritariamente, matemáticos, y los resultados, cuando menos, muy tentativos. Ver:

    http://larspsyll.wordpress.com/2014/01/17/on-limiting-model-assumptions-in-econometrics-wonkish/

    Sin embargo, han sido nuestros filólogos Vellana y Xavier los que han llegado al punto crucial de esta discusión.

    Saludos.

    • A KEyNES y Jorge Llanos:

      A mi juicio muchos economistas, incluso muchos muy competentes, no se han enterado aún de que la economía empírica está cambiando radicalmente. No digo que los métodos que he mencionado sean la panacea y las disciplinas tienen sus ciclos (por ejemplo, ahora la teoría juega un papel muy limitado en el trabajo empírico más reconocido y seguramente el péndulo volverá hacia el lado opuesto), pero es una auténtica revolución.

      Si de verdad queréis empezar a conocer estos desarrollos, un buen punto de partida es (gratis):

      Angrist, Joshua D., and Jörn-Steffen Pischke. 2010. “The Credibility Revolution in Empirical Economics: How Better Research Design Is Taking the Con out of Econometrics.” Journal of Economic Perspectives, 24(2): 3-30.

      • Puede ser que la aplicación más amplia de métodos experimentales ayude a mejorar la calidad de la evidencia empírica, pero la crítica a si la evidencia tomada en un lugar y tiempo particular se puede generalizar sigue ahí. Al final no deja de ser un método inductivo tradicional cuando curiosamente la Economía como disciplina siempre ha sido muy crítica con el inductivismo y ha tendido más a los métodos deductivos formulando modelos matemáticos generales que luego se puedan validar.

        No digo que la acumulación de evidencia y de mejores experimentos en el terreno de la microeconomía no sea una innovación interesante (ya aplicada hace eones en medicina o psicología), pero yo no sería muy optimista respecto a que vayan a aportar conclusiones definitivas en muchos debates.

        Un saludo

    • No hace falta ser filólogo. Basta con usar las palabras que uno conoce y si no, hay herramientas más que de sobra para evitar eso que tanto le molesta: que le corrijan.
      Un saludo.

    • KEyNES:

      De nuevo, no entiendo qué derecho tienes a dar juicios de valor sobre los temas de investigación de personas profesionales, que han dedicado gran parte de sus vidas a ello. Los únicos que tienen derecho a juzgar son aquellos que revisarán y publicarán el trabajo, pero tus opiniones al respecto de los temas de investigación no sólo son irrelevantes, pero muestran ingratitud hacia las horas que los editores del blog le dedican de forma generosa a darnos a conocer este tipo de trabajos. Si no te gusta, no lo leas, pero no juzgues cuando ni siquiera nos dejas saber si tienes investigación a tu nombre.
      Y veo que ni te has molestado en mirar de dónde viene el trabajo, porque es un FEDEA Working Paper, no de la universidad pública. Y uno de los autores trabaja en Dinamarca. Por favor, al menos haz la diligencia mínima.

      Pido perdón a los editores del blog por este comentario. No me gusta combatir, porque normalmente no se edifican nuevas ideas. Pero comentarios como los de KEyNES, que además se intenta justificar diciendo lo mismo, no caben en un debate académico.

      • Según D. Hoya:

        “no entiendo qué derecho tienes a dar juicios de valor sobre los temas de investigación de personas profesionales”
        Y, además:
        “Los únicos que tienen derecho a juzgar son aquellos que revisarán y publicarán el trabajo”
        Y también:
        “no juzgues cuando ni siquiera nos dejas saber si tienes investigación a tu nombre.”
        Esto indica que:

        1. No tiene ni idea de lo que es un blog, que confunde con un debate académico.
        2. Su sentido del humor y de las prácticas democráticas están a la altura de los que practicaba la Santa Inquisición.

        Saludos.

      • Hoya,

        Nada de acuerdo contigo. Aportaciones como la de KEyNES son las que enriquecen el blog y abren el debate. No todo debe ser mirarnos el ombligo.

    • “… que, con la que está cayendo, uno se interese por ciertos temas es bastante indicativo de la personalidad e intereses del investigador.”
      Si insinuas que el autor es un insensible porque no dedica el 100% de sus recursos intelectuales y materiales a investigar el único tema que tú consideras importante, me temo que tú haces exactamente lo mismo cuando te dedicas a comentar en este blog en vez de investigar este tema que tanto te preocupa.

  • Cuando por primera vez escuche el articulo que referencia Samuel Bentolila, me vino a la mente qué variados pueden ser los mecanismos que usan los individuos para asegurarse ante fluctuaciones de su renta -sea en la America del S. XiX o España entre 2009-2014. Y creo que tampoco sabemos muchísimo acerca de cómo funcionan. Me pareció que el canal de los grupos religiosos es bastante sorprendente.

    La discusión acerca de lo que es “importante y serio” me recuerda a las divagaciones de los médicos de Viena del S XIX, quienes consideraban que los humores del cuerpo humano eran un tema de investigación realmente “importante y serio”, y no los experimentos de Semmelweis estableciendo si la higiene de los doctores disminuía la mortalidad de las madres que acababan de dar a luz.

  • A pesar del comprensible debate agradezco el tema traído por Samuel.

    Estamos en un momento en el que los sistemas de protección social evolucionarán de modo asintótico con el horizonte de eventos del Océano Pacífico. “Llueve”, “Llueve mogollón” y hay en este instante un revival del “religious sentiment” lo cual debe ser objeto de sesudas meditaciones en unos cuantos despachos. La lluvia excesiva y a destiempo pudre las patatas y mucha semilla. Mala cosa.

    En fin, “Ahora que los teníamos acorralados” viene este nuevo Papa y tiene la osadía de hablar de “Estructuras de Pecado”. Vaya.

    He leído el artículo de McCleary y Barro y me sorprende su foco utilitarista. Su idea limitada del ser humano. Bueno, un modelo es eso: una simplificación.

    Un día los modelos tendrán la capacidad de representar un ser humano capaz de auto realizarse y de salir de la necesidad física, de la Oferta y la Demanda, de la inseguridad y del miedo. De los factores que permiten su dominación por unos y por otros.

    De lo que he leído, el último que dejó entrever esta tipo de persona como objeto y sujeto agente de la economía fue Röpke, ¡1956!. Se titulaba….Jenseits von Angebot und Nachfrage, “Más allá de Oferta y Demanda”. Lo que, en mi opinión, hubiese venido muy bien a McCleary y a Barro. Ir un poco más allá.

    Saludos cordiales a todos y gracias.

  • Hola

    Me daré por aludido porque yo he trabajado (digamos que bastante) sobre este tema. A mi no me parece trivial en absoluto. Por seguir la línea de Samuel, puedo ofrece una lista larga de trabajos que muestran que la religiosidad de los sujetos puede llevarles a tomar decisiones concretas (como tener más hijos o como más o menos en capital humano, …) que tienen consecuencias sociales notables.

    Acabo de terminar un trabajo (que está en http://ftp.iza.org/dp7683.pdf) con Antonio Espín y Shoshana Neuman que analizamos el efecto de la religiosidad en juegos experimentales. Lo que mostramos es, con una muestra de más de 700 personas, que los sujetos que dicen ser Creyentes (vs. los no creyentes) son más “pro-sociales” en juegos del dictador y del ultimátum. Además los que dicen ser Católicos Practicantes (asistencia regular al templo) son todavía más pro-sociales.

    ¿Por qué esto es importante? porque el porcentaje de creyentes se está desplomando y esto podría tener consecuencias sobre lo “social” que puede llegar a ser, o dejar de ser, la sociedad.

    Un saludo, Pablo

    Nota: alguien puede pensar que hay mucho co-founding effects. Bueno el que mire el paper podrá ver que usamos muchos controles.

  • El reduccionismo de la economía actual llega hasta este planteamiento que no merece la pena ni discutir, pues lo primero que habría que considerar es el nivel de medición de las variables que se utilizan, la de la lluvia está clara, pero la de la religiosidad, no sabemos cuál es. Patético por su irrelevancia.

  • ¿Y qué pasa con la religiosidad en los algunos países musulmanes que son auténticos secarrales? Coincido con la cita de Nassim Taleb que ha sacado a colación Jorge Llanos. Este post y muchos estudios que vengo leyendo últimamente (que, aunque muy entretenidos, son de una irrelevancia absoluta) peca, a mi juicio, de dos pecados: en primer lugar, la manía del análisis económico de creer que dispone de las herramientas matemáticas necesarias para medir cuestiones que trascienden de las decisiones de, parafraseando a Daniel Khaneman, un econo, y que tienen que ver más con decisiones pura y llanamente psicológicas de un humano y de muy difícil (por no decir imposible) cuantificación y; en segundo lugar, el simplismo de hacer análisis de este tipo en un contexto sociocultural muy concreto (la cultura occidental y la religión imperante: el cristianismo, en sus muy variadas vertientes) obviando o, mejor dicho, no pensando en qué puede suceder en otros contextos socioculturales alternativos (el mundo árabe, por ejemplo) en donde se desmontan este tipo de juegos intelectuales de algunos economistas.

    • No voy a ser yo quien diga lo que tiene que ser investigado o no. Ya digo que estos estudios son entretenidos aunque no dejen de ser un juego (en mi humilde opinión). Eso sí, cuando se habla de visión estrecha, planteo el siguiente debate: ¿no es estrecho el punto de vista del economista (o analista económico, prefiero decir) que se encierra en su torre de herramientas estadístico-econométricas y no se para a considerar, ni por un instante, si las críticas que está recibiendo la profesión desde fuera tienen alguna validez? Porque creo que a nadie se nos escapa que la profesión de economista está, en general, muy desprestigiada, y críticas como las de Daniel Khaneman y Nassim Taleb deberían hacer reflexionar sobre si se han traspasado algunos límites de (perdón por la palabra) prepotencia y se ve “ciencia” en algunos resultados que no son más que “sudokus intelectuales”.

      • Joaquín, aunque esto pueda parecer ‘escapismo’, la revolución en curso que ha elevado la credibilidad del trabajo empírico en economía a la que me refería en un comentario anterior, afecta sobre todo a la micro, con observaciones (datos) referidos a personas o empresas. Actualmente con bases de datos de miles hasta a veces millones de observaciones. La credibilidad de la macro, a mi juicio, no ha mejorado apenas y es un reto clarísimo para los macroeconomistas revisar los modelos teóricos y los métodos empíricos para mejorarlos.

        • Manuel, felicidades! Se ha superado! Siga estudiando economía en la universidad de wikipedia en español y siga ilustrándonos!
          Yo creo q puede ir más allá, p.ej. el Teorema de Imposibilidad de Arrow debe decir q la economía es imposible, no?
          Btw, Samuel, gracias por el post y tu paciencia (con los q se atreven a hacer chistes con Sonnenschein, yo no la tengo)

  • Un par de comentarios.

    Sobre el trabajo de Pablo Brañas et al.
    Me ha gustado y lo he guardado pero tengo un par de apuntes.

    1. Puede parecer que va disminuyendo la gente que se declara católica en España pero yo no me fiaría mucho de lo que la gente cuenta. Es un poco como si en una calle de Mondragón o de Cornellá te preguntan si te sientes español.

    2. La Religiosidad, y más en el catolicismo, es extremadamente compleja y fracturada. Indicadores como asistencia a determinadas liturgias no son buenos indicadores de ella. La conducta farisaica era y es de cumplimiento extremo de liturgias varias pero de cero religiosidad de fondo en sentido estricto.
    La esencia del fenómeno religioso tiene algo que ver con las denominaciones oficiales pero no mucho.

    Otro asunto

    Un comentario (creo que del Sr. Hoya) que parece decir que los trabajos académicos no deben ser criticados salvo por, básicamente, editores profesionales.
    Me parece correcto pero un poco excesivo.

    Especialmente cuando se trata de investigación en ciencias sociales y tanto el tema como los restantes incentivos de entorno están expuestos a escrutinio y decisiones de agentes con condicionamientos políticos. Los paradigmas tardan en cambiar también por esto.
    Sobreviven a su utilidad por razones lógicas y comprensibles pero muy poco científicas.

    Un saludo cordial.

  • Gracias por esta entrada. Fascinante. Y un tema sobre el que aún nos queda mucho que aprender. En su día leí el survey de Iannaccone y para mi fue un auténtico descubrimiento. A los que interese todo esto, hace poco descubrí una línea de investigación relacionada leyendo un paper que relaciona shocks de renta con cazas de brujas, un tema que desgraciadamente está lejos se ser exclusivo de los historiadores por lo que se ve.

    En cuanto a la discusión se ha generado después, tengo poco que decir salvo que cuando puedo investigo sobre lo que me da la gana.

    Por lo demás sí creo que los economistas, en el contexto de las ciencias sociales, lo hemos bastante bien; lo que explica por qué a menudo les “pisamos el terreno” a psicólogos o antropólogos. Las razones las explica Edward Lazear en su artículo titulado no sin ironía Economic Imperialism. Eso no significa que la investigación empírica en economía sea fácil. Por ejemplo, a Angrist y Pischke es el propio Leamer el que les recuerda que la sofisticación no es la panacea. Pero precisamente por eso el trabajo de economistas como Samuel tiene tanto mérito.

  • Para la gente interesada, aquí os dejo otro artículo que usa variación temporal y geográfica para mirar los condicionantes económicos de la religiosidad. Usa datos micro de Indonesia y por lo tanto las fuentes de variación son bastante más creibles.
    http://nber.org/~dlchen/papers/revised_ClubGoods_GroupIdentity.pdf
    Espero que este link no cause lipotimias a quienes creen que sólo debemos examinar el paro y el producto interior bruto. De hecho, me pregunto si problemas como la corrupción, que han recibido muchos análisis por parte de economistas les parecen también fuera de lugar o si son aceptables dado lo que estamos viviendo en este triste país.

    • Otra aplicación interesante: si la religiosidad está correlacionada con el tiempo, cuando no tenemos datos sobre éste, podemos acudir a la parroquia para inferir el clima de tiempos pretéritos. Al menos es lo que intentan estos investigadores que en lugar de estudiar el paro se pasan el día perdiendo el tiempo en los archivos de la Catedral de Toledo.

  • “La lluvia como causa de la religiosidad”. Mira que habéis recordado en NeG que correlación no implica causalidad y caéis en lo mismo. Si mi profesor de Estadística (y después decano de Matemáticas en la Complu) os leyera… ¿Qué tal “la religiosidad como causa de la lluvia”?

    Enhorabuena de todas formas, da gusto leer aquí otros artículos con mejores cimientos.

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