Entendiendo la evasión fiscal a partir de la compraventa de vivienda en España

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José G. Montalvo, Amedeo Piolatto y Josep Maria Raya

Contaba un notario hace unos años (en plena burbuja) que en toda compraventa de vivienda, llegado un cierto momento, abandonaba la sala para que el comprador y el vendedor “hicieran sus cositas”. “Un sobre por aquí, un recibo por allá”. Era el momento de la parte de la compraventa en dinero negro (también conocido como dinero en “B” no de “Blanco” precisamente sino ese que no es A y que da a lugar a Cajas “B”, Contabilidades “B”, ya me entienden…).

La gran recesión y la crisis del euro ejercieron (y todavía ejercen) una gran presión sobre los presupuestos gubernamentales que condujeron a medidas de austeridad. Al mismo tiempo, numerosos escándalos de fraude fiscal, como los archivos de Panamá y los casos de corrupción a nivel de país, fueron llevados a la atención pública. El coste social del fraude es más visible y las autoridades nacionales tienen más necesidad de erradicarlo. Sin embargo, comprender y observar el fraude sigue siendo una tarea particularmente difícil.

En Nada es Gratis se ha tratado en diversas ocasiones el fraude fiscal (aquí, aquí o aquí, por ejemplo). La literatura empírica sobre evasión fiscal se ha enfrentado al desafío de obtener datos fiables. En Slemrod and Weber (2012) se analizan los límites para el estudio empírico de la evasión fiscal, y Alm, (2012) o Esteller-More et al., (2018) resumen los principales resultados en este campo.

Evasión fiscal en la compraventa de vivienda

España se encuentra entre los países de la Unión Europea con los niveles más altos de evasión fiscal. En el área mediterránea, varios casos de corrupción relacionados con el sector de la construcción han sido investigados y judicialmente sentenciados en los últimos años. El fraude ha estado estrechamente relacionado con el mercado inmobiliario, particularmente durante los años de auge. Quizás la forma más común de evasión fiscal en el mercado inmobiliario en España es no declarar todo el precio de compra a la autoridad fiscal. En un trabajo reciente (versión completa aquí) se trata de medir la evasión fiscal a partir del comportamiento estratégico de los compradores de vivienda en relación a este tipo de fraude.

El punto de partida es que la evasión es una decisión en riesgo en la que las personas sopesan las ganancias y pérdidas de la evasión por la probabilidad de ser auditados o no (uno de los pilares de la teoría de la evasión fiscal). Un componente clave de nuestro modelo es el valor de tasación: la estimación del valor de la propiedad realizada por una institución financiera (sobre la importancia que tuvieron las tasaciones en los años de boom inmobiliario, ver aquí). Básicamente, los pisos se tasaron por encima de su valor real (fenómeno conocido como sobretasación) en alrededor de un 30% y con ello los bancos evitaban costes en provisiones y titulación. La manipulación de los valores de tasación fue evidente y alimentó la burbuja crediticia impulsando al alza los precios de la vivienda.

La solución del modelo proporciona como principal resultado que un aumento en el ahorro conduce a que la parte del precio de la vivienda no declarada aumente y una disminución en la sobretasación. La razón es la siguiente: una persona con acceso a ahorros líquidos puede darse el lujo de evadir y no necesita presionar para obtener una tasación elevada, mientras que una persona con restricción de liquidez no puede evadir y debe solicitar un hipoteca (condicionada a la tasación) más elevada. De ello se deduce que el nivel de evasión y la sobretasación de vivienda están negativamente correlacionadas.

Adicionalmente, el modelo también incorpora componentes de comportamiento, como la vergüenza y el estigma. El estigma refleja la inquietud que una persona puede sentir cuando otras personas se dan cuenta de un comportamiento fraudulento. Por el contrario, la vergüenza corresponde al sentimiento de culpa que una persona puede sufrir independientemente de si se descubre su comportamiento fraudulento. En el modelo, el estigma juega un papel en la cantidad evadida solo si la probabilidad de ser atrapado depende de la cantidad evadida. Asimismo, el valor de la vivienda que está oculto a la autoridad fiscal puede variar localmente según el nivel de aplicación de la ley y la distribución del sentimiento de vergüenza entre la población.

Tasaciones y evasión en los datos

Para probar estas predicciones, utilizamos una muestra de transacciones de viviendas privadas de segunda mano que ocurrieron en España entre 2005 y 2011. Los datos incluyen tanto el precio real de la transacción como el declarado a la autoridad fiscal (dos variables que hasta ahora no se habían observado conjuntamente en una misma base de datos). Para un subconjunto de ellos, también se observan las características socioeconómicas del comprador y la información sobre la hipoteca.

Con estos datos se observa un efecto negativo muy significativo de la tasación en la evasión fiscal tal y como predice el modelo. En particular, centrándonos en la primera columna de la Tabla, observamos que un aumento de la sobretasación en un punto (es decir, el valor de la tasación duplica el precio de la transacción) coincide con una disminución en la probabilidad de fraude de 83,7% y una disminución en la cantidad que permanece sin declarar de 32.140€ euros

Asimismo, también se pueden identificar fuentes de heterogeneidad en la evasión fiscal tanto a nivel individual como geográfico. Los resultados muestran que la evasión fiscal se ve afectada negativamente por el nivel local de cumplimiento de la ley y la confianza en las instituciones. En particular observamos que si hay evidencia de corrupción en el municipio (siguiendo la medida de corrupción de Fernández-Vázquez, 2016) aumenta la probabilidad de fraude en un 81,4% y la cantidad que permanece sin declarar en 17.872€. Se observa una mayor evasión fiscal en las CCAAs o municipios con casos de corrupción (en el paper se puede observar que los resultados son robustos a distintos indicadores de corrupción). En el trabajo también se muestra que la evasión fiscal también se ve afectada por el nivel educativo del individuo De hecho, cuanto mayor es el nivel educativo, es menor la probabilidad de fraude y la cantidad del valor de la transacción que permanece sin declarar (20,5% y 17.890 euros respectivamente). Este resultado es consistente con la predicción del modelo teórico: los ciudadanos mejor educados son más afectados por la culpa y, por lo tanto, participan menos de la evasión fiscal.

Table 1. Estimated model for the whole simple.

p <0.10. ** p <0.05. *** p <0.01

Combatiendo la evasión fiscal en el mercado de la vivienda

Este estudio genera dos implicaciones de política económica importantes. Primero, las autoridades tributarias deberían enfocar sus esfuerzos en prevenir la evasión auditando transacciones que muestren tasaciones bajas. Este enfoque también es ventajoso porque las tasaciones son mucho más fáciles de observar que otros elementos, como el acceso al efectivo o el comportamiento fraudulento en sí. En segundo lugar, el sentimiento de culpa y la pérdida de reputación de un defraudador disminuyen cuando la corrupción es generalizada. Por lo tanto, los gobiernos deberían promover políticas anticorrupción pero también educar a sus ciudadanos. Los ciudadanos bien educados que observan a los gobiernos responsables son menos propensos a evadir impuestos. Son ciudadanos “blancos” (y no por su color de piel), en A, que no hacen “sus cositas” cuando el “profe”, perdón, el notario, abandona la sala.

Hay 3 comentarios
  • “En el trabajo también se muestra que la evasión fiscal también se ve afectada por el nivel educativo del individuo De hecho, cuanto mayor es el nivel educativo, es menor la probabilidad de fraude y la cantidad del valor de la transacción que permanece sin declarar (20,5% y 17.890 euros respectivamente). Este resultado es consistente con la predicción del modelo teórico: los ciudadanos mejor educados son más afectados por la culpa y, por lo tanto, participan menos de la evasión fiscal.”
    Panamá, las Islas Vírgenes y demàs no estàn al alcace de los curritos. pero si lo dice el trabajo….

    Saludos

  • El problema de medir la evasión fiscal es que por su propia naturaleza no se puede medir directamente, se han de utilizar variables proxy, pero dichas variables pueden depender de otras y desligar su evolución del objetivo que queremos medir. El caso que me pusieron como ejemplo cuando yo estudiaba es utilizar el tráfico ferroviario para estimar la evolución de actividad económica, esto funciono un tiempo, pero conforme el tráfico por carretera crecía sobre el ferroviario la relación se distorsionaba.
    Y este es el fallo del estudio, la relación que se expone era cierta en los años del boom inmobiliario, pero ahora no, de hecho, se ha revertido.
    Aportare un caso que conozco personalmente, pero que es paradigmático de lo que sucede actualmente.
    Un inmueble comprado por 150.000€, que es tasado por 170.000€ y que hace unos años se transmitió por 230.000€, las tablas que utilizaba la Comunidad Autónoma para calcular su valor en base al valor catastral antes de su anulación por el supremo eran 200.000€.
    El comprador terminará pagando en base a un valor de 170.000€ o recurrirá, si quiere perder el tiempo y el dinero en juicios.
    Y esto es lo que está pasando en este momento.

  • Completamente de acuerdo con las medidas propuestas por su estudio. Desde el sector inmobiliario también estamos interesados en acabar con la evasión fiscal. ¡Saludos!

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