¿Cuándo se crean y se destruyen los cárteles en Europa? El efecto del ciclo económico

Por Carmen García, Joan Ramon Borrell, José Manuel Ordóñez de Haro y Juan Luis Jiménez

Los cárteles son ilegales y, cuando son descubiertos, sus miembros son severamente sancionados bajo las leyes de competencia en la mayoría de jurisdicciones. Es por ello que la naturaleza de los cárteles es secreta y utilizan sofisticados métodos de coordinación y comunicación para evitar ser descubiertos.

A pesar de los avances aplicados por las autoridades de competencia en las últimas décadas para combatirlos, eliminar estas prácticas sigue siendo una tarea difícil. Para ello el análisis económico juega un papel relevante al aportar fundamentación teórica y empírica para entender cómo se comportan los cárteles y cómo combatirlos. Así, el uso de indicadores de colusión y técnicas de screening resultan muy útiles para identificar industrias que requieren una mayor monitorización e investigación (véase Harrington, 2008).

En este blog se ha analizado el problema de los cárteles desde varias perspectivas: si crean más cárteles las mujeres que los hombres (aquí y aquí); si las sanciones administrativas y penales a los directivos pueden mejorar la efectividad de la competencia; cómo los 25 años de la política de clemencia en el mundo han mejorado la competencia; e incluso si merece la pena (o no), participar en un cartel.

En un artículo reciente, contribuimos a esta literatura tratando de responder a la siguiente pregunta: ¿bajo qué condiciones económicas (ciclos recesivos o expansivos) es más probable que los cárteles se creen y/o se destruyan?

¿Qué encuentra la literatura?

La literatura económica ha estudiado ampliamente la relación entre los ciclos económicos y la colusión entre empresas, alcanzando conclusiones contradictorias respecto a la fase del ciclo económico en la que es más fácil o más difícil mantener un acuerdo colusivo, dependiendo de los supuestos del modelo (véase, por ejemplo, Rotemberg y Saloner, 1986; Haltiwanger y Harrington, 1991; Bagwell y Staiger, 1997; Fabra, 2006; Paha, 2017).

La falta de consenso teórico sobre este tema ha propiciado una serie de estudios empíricos que han intentado evaluar la aplicabilidad y validez de las diferentes predicciones teóricas. Sin embargo, la evidencia empírica existente es también contradictoria, ya que existe apoyando tanto la colusión pro-cíclica como la contra-cíclica (véase, por ejemplo, Ellison, 1994; Gallet, 1997; Rosenbaum y Sukharomana, 2001; Suslow, 2005; Hyytinen, Steen y Toivanen, 2011). Por tanto, la respuesta a si la colusión es pro-cíclica o contra-cíclica sigue siendo una cuestión pendiente y controvertida.

Datos y metodología

Para analizar la relación entre el ciclo económico y los cárteles, contamos con tres grupos de datos principales.

1. Todas las decisiones sobre cárteles sancionados por la Comisión Europea entre 1991 y 2018, que nos permiten conocer la fecha de nacimiento y ruptura de cada cartel, así como los motivos de este evento (elaboración propia de la base, partiendo de Ordóñez de Haro et al, 2018).

2. Indicadores mensuales de las expectativas de los empresarios, obtenidas de la Encuesta Europea de Negocios y Consumo. Concretamente se pregunta: “¿Cómo se ha desarrollado tu producción en los últimos tres meses?” y “¿Cómo esperas que cambien tus precios de venta en los próximos tres meses?”.

3. Evolución de la producción, de Eurostat.

Consideramos solo cárteles que se hayan descubierto por motivos internos, es decir, aquellos cuya ruptura fuera motivada por los propios miembros del cartel y no porque fuese descubierto por una investigación iniciada ex-officio por la Comisión o por una denuncia de terceros. Para estimar el efecto de las variables de expectativas y producción sobre la probabilidad de formar o romper cárteles, utilizamos un modelo de regresión de Poisson.

Resultados

Las estimaciones, a las que aplicamos varios tests de robustez, concluyen los siguientes resultados. En primer lugar, el número promedio de cárteles aumenta cuando los ingresos de negocios que se perciben a nivel de empresa han evolucionado positivamente en los tres meses previos (es decir, empresas en fase de crecimiento). Sin embargo, las expectativas de precios no afectan de manera significativa a la formación de cárteles. Además, demostramos que el efecto del índice de producción real de la industria a nivel de la Unión Europea afecta negativa y significativamente a la formación de cárteles en la mayoría de especificaciones. Este último resultado proporciona evidencia débil de que el componente pro-cíclico de la formación de cárteles y el ciclo económico a nivel de empresa es menos importante cuando la producción del sector es baja.

En segundo lugar, encontramos que es más probable que los cárteles colapsen cuando los directivos de las empresas consideran que la producción de sus empresas ha evolucionado negativamente en los meses anteriores y cuando esperan que se produzca un incremento de precios en el corto plazo. Estos resultados están en línea con los obtenidos para la formación de cárteles: cuando la producción de su empresa evoluciona favorablemente en los meses anteriores, es más probable que formen un cartel, pero si la empresa ya es miembro de un cartel, también es más fácil seguir manteniendo la colusión. Y, por otro lado, es más probable coludir cuando se espera que los precios decrezcan en un futuro cercano.

En tercer lugar, respecto al efecto del número total de cárteles sancionados por la Comisión Europea, al aumentar la probabilidad percibida por las empresas de ser descubiertas, actúa eficazmente como un elemento disuasorio contra la formación de cárteles, así como factor desestabilizador de los cárteles ya existentes al promover su ruptura. Además, en línea con el resultado obtenido por Ghosal y Gallo (2001) para la actividad antitrust del Departamento de Justicia de EE.UU., obtenemos que la actividad anti-cárteles de la Comisión tiene naturaleza contra-cíclica, lo que vendría explicado por un incremento en el número de cárteles que se rompen internamente durante las fases de recesión económica y son descubiertos, fundamentalmente, gracias al programa de clemencia.

Conclusiones

En definitiva, es muy importante que la Comisión Europea siga dotando de recursos adecuados a su Dirección General de Competencia para los casos de carteles durante los períodos de contracción económica. De esta forma, la actividad sancionadora de la Comisión Europea estaría garantizada y, de acuerdo con nuestros resultados, sus decisiones sancionadoras tendrían los potenciales efectos disuasorios sobre la formación de cárteles, así como los correspondientes efectos desestabilizadores que acelerarían la disolución de los cárteles existentes.