Mercado de trabajo: tormenta perfecta o confusión estadística

Eurostat dio acceso recientemente a los resultados de la EULFS, (o conjunto de Encuestas de Población Activa de los países europeos) del segundo trimestre. Prácticamente todos los países europeos sufrieron una reducción de su empleo en este trimestre, pero España se sitúa de nuevo y al primer envite a la cabeza de la destrucción neta de empleo en Europa. La primera en variación interanual y la segunda en variación trimestral después de Irlanda. La tasa de variación porcentual trimestral en España fue del 5.5% frente a 1.6% de media en la UE-27. De hecho, durante este período, un 34.2% de la destrucción neta de empleo de toda la la UE-27 se produjo en España. También encabezamos los rankings de las variaciones trimestrales y anuales para los grupos de edad de 15-24 y 25-49 años.Varios factores son candidatos para explicar este hecho. La conjunción de todos ellos se puede equiparar fácilmente a una tormenta perfecta. En primer lugar, como ya advertían en este blog  Juan César Palomino, Juan Gabriel Rodríguez y Raquel Sebastián  nuestra estructura ocupacional y sectorial está más expuesta al impacto de las normas de distanciamiento social lo que, conjuntamente con las características de nuestra población activa, supone una seria limitación al uso teletrabajo en comparación con otros países.  En segundo lugar, al parecer, fuimos uno de los países en los que se impusieron medidas más drásticas durante el período de alarma.  En tercer lugar, a pesar el esfuerzo masivo realizado para cubrir el máximo número de trabajadores con ERTE, un estudio reciente de la OCDE nos sitúa en la parte media baja de los países de la OCDE en la cobertura de programas de mantenimiento de los puestos de trabajo. En cuarto lugar, un 63% de la reducción de la ocupación que se produjo en España entre el primer y el segundo trimestre de 2020 se debió a los asalariados con contratos temporales. La mayor parte de la destrucción de empleo se produjo en la primera quincena del Estado de Alarma, y repercutió esencialmente en este tipo de trabajadores que no fueron, por lo tanto, cubiertos por los ERTE (*) Ya eramos conocedores del riesgo de tener una tasa de temporalidad tan alta en tiempos de crisis. En efecto, en crisis anteriores, ya se destruyó más empleo en el margen que en otros países con menores tasas de temporalidad. El 36% de la reducción de la ocupación temporal en toda la UE-27 (1.87 millones de trabajadores en total) se produjo en España y 34% de la reducción de la ocupación con contratos indefinidos (1 millón de trabajadores en toda la UE).

Pero puede también haber ocurrido que, a pesar de todos estos factores, acaben pesando aún más los problemas a los que ha tenido que enfrentarse el INE para realizar una encuesta como la EPA en tiempos de pandemia. El tamaño muestral de la EPA se redujo en más de 15 mil personas desde el último trimestre de 2019 (un 9.3%) y esta pérdida no ha sido neutral como explicamos aquí. De hecho, las variaciones del empleo que se obtienen con la EPA y con la afiliación a la Seguridad Social han diferido de forma muy notable en los dos primeros trimestres de este año.Nota: El número de empleos se ha calculado tendiendo en cuenta las personas pluriempleadas suponiendo que tienen un máximo de dos empleos.

A la espera que se publique un documento metodológico que explique en detalle como se resolvieron estos problemas, surgen bastantes dudas de que las diferencia entre la caída del empleo registrada mediante las afiliaciones a la Seguridad Social y del empleo estimado por la EPA, y las discrepancia en otros indicadores, como la cobertura de los ERTE, se deban en exclusiva al impacto de la pandemia en el empleo irregular, y pueden haberse visto afectadas también por los efectos de la crisis sanitaria en la elaboración de la EPA.

Necesitamos información en tiempo real e indicadores que permitan entender lo que está ocurriendo

Durante la Gran Recesión nos contentábamos con un seguimiento trimestral  del empleo a partir de la EPA. Pero la situación es tan novedosa y apremiante que la EPA sabe a poco, más cuando hay que esperar tres meses para saber de ella. Para poder analizar los efectos del Estado de Alarma y de los confinamientos que se han ido e irán aprobando con las sucesivas oleadas de ataque del COVID-19, necesitamos de información en tiempo real no sólo sobre la situación sanitaria, sino también sobre la evolución del mercado de trabajo. En este mismo blog, Nacho, Manu, Luis y Jesús nos informan detalladamente cada mes de la evolución de afiliación diaria (!).

Las instituciones que disponen de estos datos han hecho esfuerzos muy dispares para transmitirnos esta información.

El INE abrió una sección en su portal con información muy útil par analizar el impacto del COVID-19. Sin embargo, su esfuerzo con la EPA ha sido muy limitado. Al igual que en otros países,  debería ser capaz de informar sobre la evolución del empleo según las fechas (semanas) de realización de las entrevistas, y por otra parte, debería adaptar los indicadores que publica cada trimestre a la nueva realidad. Los indicadores tradicionales de paro y actividad que ya recibieron sus críticas en la Gran Recesión no son para nada adecuados en estos momentos. Por ejemplo, es difícil de entender que el INE no haya reaccionado a la caída de la actividad laboral durante el segundo trimestre ofreciendo indicadores alternativos de desempleo. Esta caída fue la principal responsable de que la tasa de paro se viera prácticamente inalterada. Afortunadamente, si que da acceso público a los microdatos, lo que permite generar nuestros propios indicadores, usando por ejemplo, la metodología del BLS

La Seguridad Social, sí que ha hecho un notable esfuerzo por transmitir regularmente información sobre la evolución de la afiliación y también sobre la cobertura de los ERTE desde el inicio del Estado de Alarma. De hecho, nunca había ocurrido que un ministro nos adelantara por medio de las redes sociales la evolución de la afiliación y de los trabajadores que siguen cubiertos por ERTE. Este esfuerzo es de agradecer, aunque la situación es a todas luces anómala teniendo la posibilidad de abrir una página web para tales efectos. La Seguridad Social también nos proporciona microdatos como la Muestra Continua de Vida Laborales y el Panel Empresa Trabajador. El inconveniente es el retraso con el que se tiene acceso a estos datos, de tal forma que, en estos momentos estas fuentes son poco útiles. Deberíamos pedirle pues el esfuerzo de adelantar (bastante) las fechas en las que las próximas olas de estas bases de datos vayan a estar disponibles.

El SEPE, por su parte, ha hecho muy poquitos esfuerzos, por no decir ninguno, para adaptar sus indicadores a las necesidades de información derivadas de la pandemia. Un ejemplo claro es el de los trabajadores en ERTE que siguen incluyendo en una rúbrica de demandantes demasiado agregada, “demandantes con relación laboral”.  Aunque los trabajadores en ERTE sean la gran mayoría de los demandantes incluidos en este colectivo, se desvían cada vez más de los que informa la SS, lo que genera una considerable confusión sobre este tema.

Por otra parte, es la única de las tres instituciones que no ha dado el paso de dar acceso público a sus registros administrativos de demanda, contratos y prestaciones, tres de las fuentes de datos con mayor riqueza de información sobre el mercado de trabajo en España. Son fuentes clave para analizar la evolución y las características del paro de larga duración, para hacer el perfilado de los demandantes de empleo, para realizar análisis dinámicos del paro y de los trabajadores en ERTE, para cualquier estudio serio de la contratación temporal en España, entre otros. Tienen las ventajas de que se actualizan cada fin de mes, son fáciles de anonimizar y además, pueden ofrecer información valioso y muy detallada sobre la características de los trabajadores, pudiendo generar además paneles de datos de empresa-trabajador. Es de esperar que entiendan pronto que publicar infinitas tablas cada mes no tiene una utilidad equivalente a dar acceso a los microdatos para que se puedan hacer estudios sobre cuestiones específicas que requieren de generación de variables y tabulación de datos a medida.

Conclusiones

Por lo que sabemos hoy, la crisis sanitaria será más larga de lo previsto inicialmente. Se esperan segundas, terceras y probablemente más oleadas de ataque masivo del Virus durante al menos un par de años. Igual que se exige que los datos sanitarios sean suficientemente informativos para hacer un seguimiento ajustado de la expansión de la pandemia y hacer el mejor uso de los recursos de nuestro sistema de salud, también deberíamos exigir a las tres instituciones que atesoran los datos sobre el mercado de trabajo que hagan esfuerzos adicionales en adaptar sus indicadores, y en abrir el acceso a los microdatos de sus registros administrativos, por primera vez,  o en acelerar su accesibilidad. Como ya escribimos en múltiples entradas en este blog, este país dispone de una masa crítica de investigadores sociales ansiosos por tener acceso a estos microdatos y contribuir a entender lo que está ocurriendo ahí fuera, y por ayudar a evaluar las políticas que se están implementando. No dar estos pasos en esta dirección en estos momentos tan dramáticos supondría un tremendo despilfarro de recursos y una desgracia más, vaya. #OpenMicrodata.

 

(*) Es cierto que esta quincena pertenecía al primer trimestre, pero tuvo escaso peso en el mismo (sólo una semana pertenece a la EPA del primer trimestre). La gran mayoría de las personas se tuvieron que entrevistar en semanas anteriores, por lo que su repercusión fue mayor en el segundo trimestre).

 

Hay 1 comentarios
  • Podemos suponer que, desde un punto de vista racional, el empresario estará interesado en contratar una hora adicional de trabajo siempre y cuando el ingreso que esta genere sea superior al coste de su remuneración.

    Con el fin de calcular el ingreso que genera cada hora de trabajo adicional, resultará conveniente conocer lo que aporta a la producción. Por ello, tendremos que recurrir al concepto de productividad marginal.

    La explicación de la baja productividad de la economía española hay que buscarla en el menor esfuerzo inversor en sus variables determinantes. Uno de ellos es el esfuerzo inversor en I+D, cuyo peso en el PIB es un 45% inferior al de la UEM (1,2% vs 2,17%) y se sitúa por debajo del de las principales economías europeas. Otro es la inversión en educación, que sitúa nuestro stock de capital humano, un 4% por debajo de la eurozona.

    También nuestra posición se sitúa por debajo de la UEM en capital público, con un stock por habitante un 5,2% inferior.

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