Un debate riguroso sobre las transferencias de renta

admin 25 comentarios

De Hugo Cuello y Octavio Medina

A raíz de la pandemia ha vuelto al debate público la pregunta de cómo organizar nuestro estado del bienestar para proteger a los más vulnerables. Uno de los protagonistas del debate ha sido la idea de una renta –sea básica o mínima– que reduzca los efectos de la crisis económica y quizá también se convierta en una pieza permanente de nuestro sistema de prestaciones.

El debate sobre las virtudes y carencias de este tipo de programas ha causado mucho revuelo en redes sociales, pero la realidad (como siempre) es algo más aburrida. Los programas de transferencia de renta existen desde hace décadas y la evidencia sugiere que funcionan si se diseñan bien y, por lo tanto, pueden ser un instrumento útil para nuestra política social.

Las revisiones del impacto de los distintos programas sugieren que pueden reducir la pobreza y tener efectos positivos en numerosos indicadores. Por ejemplo, las transferencias –condicionadas y no condicionadas– han contribuido a reducir el abandono escolar y aumentar la independencia económica de las familias en países como México, Brasil, o Marruecos. Otros estudios que analizan experimentos de rentas universales en países desarrollados también muestran resultados significativos, como un aumento en los años de escolarización o mejoras en la salud mental de las familias dependiendo del caso.

Una crítica habitual a esta clase de programas es que –incluso reconociendo sus impactos positivos– pueden tener efectos adversos como reducir la participación en el mercado laboral.

Pero la literatura muestra que no suele ocurrir –y cuando sí ocurre, los efectos son pequeños–. Por ejemplo, un estudio riguroso de Banerjee et al sugiere que no hay evidencia robusta que sostenga que las transferencias desincentivan sistemáticamente la participación en el mercado de trabajo. Otra revisión de la evidencia desarrollada por el Overseas Development Institute encontró que de las 14 evaluaciones de impacto realizadas en diferentes contextos y países, 9 de ellas no encontraron ningún efecto en los niveles de empleabilidad de los receptores. Es decir, seguían trabajando exactamente igual que si no hubieran recibido esas prestaciones. Y en aquellas que sí mostraron efectos, ¾ eran impactos positivos: Los receptores mejoraron su participación en el mercado laboral. Los únicos casos en los que reducían la empleabilidad eran en aquellos trabajadores de edad avanzada o que trabajan con personas dependientes. Tampoco se han encontrado grandes cambios en la participación de los receptores en la economía informal.

Nota: Resultado de siete evaluaciones experimentales que midieron el impacto de transferencias de renta en el mercado laboral en Honduras, Marruecos, Filipinas, México, Indonesia y Nicaragua. Los grupos de tratamiento muestran los mismos niveles de participación laboral que los grupos de control, que no recibieron las transferencias. Los resultados se muestran en porcentaje de población empleada y número de horas trabajadas. Banerjee et al. (2016).

Es cierto que gran parte de esta evidencia proviene de programas en países de ingresos medios y bajos, pero por suerte esto está cambiando. Una revisión de casos en países como Estados Unidos, Canadá y Suecia, por ejemplo, sugiere que los ciudadanos que reciben transferencias incondicionales no reducen su participación laboral, o en el peor de los casos reducen ligeramente el número de horas trabajadas sin abandonar el mercado laboral.

Otra crítica habitual es que dar dinero directamente a las familias puede aumentar el gasto en productos nocivos o “bienes de tentación”, como por ejemplo el alcohol o el tabaco. Sin embargo, la evidencia sugiere que esto tampoco es cierto. Un estudio reciente analiza una serie de programas de transferencias sugiere más bien lo contrario: las transferencias mantienen constante o incluso reducen el consumo en bienes de tentación en la mayoría de los casos.

En resumen, las transferencias no fomentan comportamientos negativos, sino que ayudan a las familias vulnerables a mejorar sus condiciones materiales y calidad de vida. Los ingresos adicionales permiten que las familias pasen de vivir preocupadas por las dificultades de llegar a fin de mes a tener más ancho de banda, tanto económico como psicológico.

Diseño: reducir trabas y condicionantes para facilitar el acceso

Sin embargo, en toda política pública el diablo está en los detalles. Una de las ventajas de un programa de rentas es que su gestión puede ser más sencilla y barata que la de otros programas tanto para los receptores como para los gestores. Por ejemplo, un programa de vales para gastos concretos requiere un mayor control por parte de la administración y más trámites al receptor. Pero un programa de transferencias con muchas trabas prácticas, o con muchos condicionantes para el acceso también acaba erosionando esas ventajas.

Por ello, sería deseable que cualquier futuro programa de transferencias facilite lo máximo posible los trámites para pedir las ayudas. Un programa con un diseño fantástico sobre el papel puede fracasar porque las trabas administrativas convierten el acceso en una carrera de obstáculos. Los costes no financieros como el tiempo invertido en averiguar los requisitos, las múltiples visitas a la agencia u oficina, o incluso la necesidad de presentar copias de documentos, tienen efectos perniciosos y pueden dejar fuera a la población que más lo necesita. En España, por ejemplo, sólo acceden a los programas de renta mínima el 7,6% de los ciudadanos que tenían derecho a recibirlos.

También podría considerarse la eliminación del requisito de desempleo –y especialmente del requisito de estar inscrito como demandante de empleo–. Si el objetivo del programa es mejorar la calidad de vida de las familias vulnerables, también debería cubrir a los trabajadores y trabajadoras que no llegan al umbral de ingresos designado. Añadir más requisitos desincentiva la salida al mercado laboral además de perjudicar a las familias más vulnerables con trámites innecesarios que reducen el acceso de forma arbitraria.

Por supuesto, las transferencias no son un remedio perfecto. No solucionan todos los problemas de familias en riesgo de pobreza y tienen limitaciones a largo plazo. Pero pueden ser un instrumento más. España es de los países que menos ayuda a las rentas bajas por culpa de las deficiencias en el sistema de prestaciones. Es esencial desarrollar nuevas medidas que lleguen a la gente que realmente las necesita. Y las transferencias son un instrumento con atributos que lo hacen atractivo: resultados positivos, bajo coste de administración y bajo coste de acceso si el diseño es apropiado.

Como afirmaron Esther Duflo y Abhijit Banerjee poco después de ganar el Nobel, décadas de evidencia demuestran que las familias vulnerables no dejan de trabajar por el hecho de que las ayudas sociales se vuelvan más generosas. Un debate riguroso y constructivo sobre las posibilidades y limitaciones de las transferencias pasa por evaluar la evidencia que disponemos y superar las narrativas que no tengan suficiente solidez empírica. Solo así podremos construir programas efectivos y accesibles para combatir la pobreza.


Hugo Cuello es investigador en el Innovation Growth Lab de la fundación británica de innovación Nesta.

Octavio Medina es asociado senior en ideas42, una organización sin ánimo de lucro que utiliza la economía del comportamiento para mejorar las políticas sociales.

Hay 25 comentarios
  • La renta básica produce la conocida “trampa de la pobreza”. Ese debate ya se ha producido en el último siglo.
    Como ejemplo del desastre que produce eso, tenemos a Argentina con sus rentas básicas (llamadas planes trabajar)

    • Hola, la renta básica universal e incondicional evita la trampa de la pobreza porque siempre existe incentivo a trabajar. Son las rentas minimas condicionadas y topadas, como las que hay en España y los subsidios de paro los que crean las trampas de la pobreza. Y cuando se ponen incentivos al trabajo para mitigar la trampa entonces generan contradicciones fundamentales puesto que no pueden ser indefinidas so inconviniente que acaban subsidiando más al que proviene de una renta mínima que al que no ha pasado por ella.

      • Para ver la incongruencia de su argumento lleve a su maxima expresion la renta garantizada y pague 1000€ a cada español vera como si desincentiva y provoca un aumento de la ya por di dilatada economia sumergida. Y luego firemos q se recauda poco en españa..

      • La renta q aca se dilucida no es incondicional y como tal esta condiciona a falsos positivos para unos niveles de renta en que el trabajo sumergido esta muy extendido.

        Se añade como colateral el aumento del suedo minimo en sectores muy globalizados compitiendo con economias exteriores con sueldos minimos mucho mas bajos.

        Al final es un subsidios a sectores no competitivos. Eso queremos dejar a las proximas generaciones?

        Seria mucho mejor planes de formacion de empleo especializado sectorial. Hay incidimos en valor añadido.

  • Gracias por el artículo. Sin duda es de especial relevancia en estos momentos. El estudio que citan (NO STRINGS ATTACHED:THE BEHAVIORAL EFFECTS OF U.S. UNCONDITIONAL CASH TRANSFER PROGRAMS) ofrece resultados similares a otros realizados en el País Vasco ( IZA DP No. 10867: Assessing the Impact of a Minimum Income Scheme in the Basque Country. Sara de la Rica, Lucía Gorjón ) en el sentido en que no se reduce la probabilidad de encontrar un empleo, lo cual es positivo, aunque sí se reseña que es importante su combinación con políticas activas de empleo. También hay diferencias en los resultados por grupos de edad.

    En sí, los efectos sobre el bienestar infantil son innegables y ello ya justificaría, por sí solo, la implementación del programa. Ahora bien, si bien parece comprobado, según estos estudios, que no disminuye la probabilidad de encontrar un empleo, tal vez sería apropiado que estos programas se diseñaran para que dieran un paso más y supusieran un aliciente para la búsqueda activa (y correspondiente formación) de empleo, por lo que no eliminaría el requisito de la búsqueda de empleo sino que convertiría esa búsqueda en un proceso más ágil y eficiente de cara al ciudadano. En este sentido, sería necesaria una reforma del sistema de búsqueda de empleo. Además, como bien han señalado otros economistas (Herce), la gestión podría ser llevada a cabo por Hacienda, lo que, ciertamente, podría incluso procurar que aflorara parte de la economía sumergida. Muchas gracias.

  • Hugo, Octavio,
    Muy buena discusión. No obstante, conviene precisar que mucha de la evidencia que presentáis se refieren a transferencias incondicionales que solo tienen efectos renta, no de sustitución. No sorprende que a niveles bajos de renta y con transferencias reducidas de renta, esos efectos sobre la participación laboral sean poco relevantes.
    Dichos efectos no serian tan irrelevantes si las transferencias se acumulan en una misma familia o si dejaran de ser incondicionales y produjeran efectos sustitución, tal y como ocurre en los programas de ingreso mínimo vital.
    Saludos.

  • Muchas gracias por su artículo. Aunque la verdad, las conclusiones sobre el efecto en el mercado de trabajo me sorprenden. Quizá, supongo, los resultados pueden depender también de la cultura de cada país.
    En cualquier caso, usted presenta como un éxito que las transferencias no suponen ningún efecto sobre la empleabilidad, lo cual, a mí, me parece un fracaso, ya que las políticas deberían ir dirigidas, además de mejorar la calidad de vida de los más desfavorecidos, a facilitar su reinserción laboral y social.
    En cuanto a la economía informal, también sorprende, en España las CCAA con PER tienen tasas de paro más elevadas del país, y es difícil creer que no exista economía sumergida.
    Por tanto, creo, que siendo necesarias las ayudas, deben ser condicionadas a la formación y búsqueda de empleo, lo que mejoraría la calidad de vida. Y en cualquier caso, se podría complementar con un impuesto negativo sobre la renta.

  • Los países con menos desempleo y salarios más altos son los que tienen economías más libres, menos % del PIB controlado por el Estado.

    Así se sale de la pobreza.

    Los estados llevan décadas siendo enormes con la excusa de acabar con la pobreza y los que lo controlan todo son los que más pobres tienen.

    Aparte del tema ético de que estamos quitando forzosamente dinero a la gente para dárselo a otra.

    • Eso no es correcto. Los países más liberales, como Estados Unidos, tienen las tasas de pobreza más elevadas y los salarios medianos no son de los más elevados. Los países nórdicos y del norte de Europa tiene un peso del Estado sobre el PIB mayor, y sus tasas de pobreza y desempleo son más bajas. España está por debajo no solo de los nórdicos sino también de Alemania y Francia en tamaño del Estado y en programas de protección social.

    • Ya, por eso Suecia, Dinamarca, Noruega, Finlandia on Islandia estñan entre los países más desarrollados. No intoxiquemos por favor.

  • El tema ético de los impuestos, quiere decir?
    Nos puede dar datos concretos y referenciados sobre esos paises con poco desempleo, mucha libertadtad económica y poca participación estatal en el PIB?
    Esto es un blog ecónomico y basado en la evidencia, no teológico, y los comentarios de los lectores deberían estar a la altura.

  • Gracias, carecia de esta información y me alegra saber que esa retorica que describe a los perceptores de rentas de “supervivencia” como “Vagos y parasitos” es infundada.
    ¿Donde está entonces la evidencia en que se apoyan? Todos conocemos a alguien que nos habla de recoger alimentos en BMW. De solicitantes de ayuda “profesionalizados” que ordeñan cada vaca que las distintas administraciones ofrecen y de forma acumulativa. Incluso de las famosas peonadas y como familias enteras viven “olgadamente” cobrandola individualmente y disfrutandola como colectividad.
    Yo no dudo que eso son excepciones, muchas veces contadas de forma sobreactuada. Pero se que la mejor forma de conseguir apoyo a medidas de soporte económico es evitar que existan excepciones “escandalizadoras”.
    Y cierto, las barreras de acceso y la burocratización (Sobrecoste injustificado) son un problema. Pero creo que la vigilancia e inspección son la garantia de justicia y control de abusos. ¿Como hacerlo eficazmente?

    • La forma de solucionar esto es olvidarnos de los falsos positivos (los defraudadores en ayudas, que haberlos haylos, pero en Euskadi ncalcularon que era un 0,4% ) para eliminar los falsos negativos (los millones de familias que no cobran por trabas burocráticas y otras razones -el conocido como Non-take-up) . Si haces un pago incondicional y universal (como el acceso a la sanidad o la educación9 puedes concentrar los esfuerzos únicamente en los derfraudadores de impuestos. Y dejas de perseguir a los pequeños defraudadores de ayudas. Volviendo al caso vasco, el fraude fiscal de Cristiano Ronaldo y Messi supera en decenas de años todo el fraude de la RGI vasca.

      • Sin duda la proporción cuenta. Y sin duda, universalizar y redirigir la proporcionalidad de la carga al momento de hacer cuentas con hacienda, siempre es un camino para simplificar y resolver ese posible fraude evitando agravios comparativos.
        Pero entonces nuestra inspección fiscal de mejorar su capacidad y darse publicidad a los resultados. Trasparencia fiscal, sobre todo de los sancionados.
        Algo ejemplarizante y disuasorio, seguro.

    • La forma de solucionar esto es olvidarnos de los falsos positivos (los defraudadores en ayudas, que haberlos haylos, pero en Euskadi ncalcularon que era un 0,4% ) para eliminar los falsos negativos (los millones de familias que no cobran por trabas burocráticas y otras razones -el conocido como Non-take-up) . Si haces un pago incondicional y universal (como el acceso a la sanidad o la educación9 puedes concentrar los esfuerzos únicamente en los derfraudadores de impuestos. Y dejas de perseguir a los pequeños defraudadores de ayudas. Volviendo al caso vasco, el fraude fiscal de Cristiano Ronaldo y Messi supera en decenas de años todo el fraude de la RGI vasca.

  • Me gustaría añadir que cualquiera de estas ayudas, puede compatibilizarse o compensarse (¿Voluntariamente?); con el desarrollo de actividades comunitarias y/o trabajos que las administracioines no pueden permitirse economicamente; pero nos son útiles. Al menos, mientras se resuelve la financiación de entidades locales.
    Sin convertir a los perceptores en trabajadores mal remunerados, ni en sustitutos de otros empleos y actividades. ¿Sería posible que pidamos a los perceptores su aportación para que actividades poco rentables o que siempre están las últimas en la lista de prioridades?
    Yo siempre he preferido que los ingresos se ofrezcan por realizar alguna actividad, sin buscar ninguna proporcionalidad. Aunque sea muy parcial. En beneficio mutuo.

    • si eso satisface tus deseos de reciprocidad, deberías leer a A. Atkinson que lo proponía en su renta de participación. De hecho la gente quiere sentirse útil. Pero no puedes condicionar el cobro de la renta a esta participación porque son millones de persones las que deben cobrarla como único ingreso y no se tiene la capacidad organizativa para conseguirlo de manera eficiente. Es un problema parecido al del Trabajo Garantizado. Caro de pagar e imposible de ejecutar de manera universal.

  • Gracias por el post. Es un tema clave sobre el que debemos ponernos a pensar todos. Un cuestión que me preocupa es el efecto que pueden tener estas transferencias sobre las personas que las financian. ¿Hay estudios sobre el riesgo de que los contribuyentes netos salgan del país o trabajen o inviertan menos por el aumento de la carga fiscal que puede derivarse de este tipo de medidas? El número de ricos es pequeño, por lo que en muestras reducidas o proyectos limitados es fácil que no estén adecuadamente representados pero los efectos a nivel poblacional pueden ser importantes.

    • Es un problema que no existe: los ricos que deben pagar más impuestos y no quieren ya se han ido ( a un paraíso fiscal u otro sitio). Otra cosa es que hagamos como EEUU en donde su programa FATCA obliga a todos los nacionales o extranjeros que quieran residir en EEUU a pagar impuestos en EEUU con independencia de donde residan legalmente (se les descuenta lo que pagan donde residen).

      • Gracias Lluis. Me tranquiliza saber que no existe el riesgo de cambios masivos en los domicilios fiscales o la deslocalización de inversiones. En estos tiempos corremos el riesgo de dejarnos llevar por la hipocondría económica.

  • Respecto del desincentivo al trabajo, no es lo mismo entregar estos beneficios a una proporción limitada de la población que a una mayor. De hecho, si la población receptora es poca en parte se debe a que son quienes realmente lo necesitan y por tanto, como usualmente estas transferencias son elevadas, salen a trabajar de todos modos. Pero al ampliarse la cobertura relajando requisitos es más probable que reciban ingresos quienes no los requieren (porque esconden ingresos, por ejemplo) y el desincentivo sea mayor. El tema de la formalidad en países pobres es relevante para el diseño de estas transferencias pues se puede terminar errando el objetivo.

    • para los que trabajan una transferencia ,monetaria como la renta básica en la práctica actúa como un credito fiscal al trabajo, un EITC . pero a diferencia del EITC no tiene forma de U invertida sino que protege a los que menos ganan.

  • El tema me parece del máximo interés. Pero creo que el debate no está zanjado. Vds. citan trabajos en los que se concluye (demostrar en ciencias sociales me parece una palabra muy fuerte) que las ayudas no tienen efectos desincentivadores. Pero ¿pueden garantizar que hay consenso en este punto entre los economistas? Yo no lo soy, pero sí he leído más de una vez que, el generoso subsidio de desempleo en España, es una de las causas de nuestras endémicas altas cifras de paro. Por otra parte, ¿es posible pagar este tipo de ayudas en países como el nuestro donde el paro es tan alto? ¿Hay algún cálculo del monto de la factura?

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