¿Prohibir el móvil en los colegios?

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Pilar Beneito (Universidad de Valencia y ERI-CES)
Óscar Vicente-Chirivella (Universidad de Valencia)

 ¿Debería prohibirse el uso de los teléfonos móviles en los colegios? Esta pregunta está en las agendas de los responsables de la política educativa, en el trabajo diario de profesores y demás educadores, y en la mente de todos los padres con hijos en edad escolar. Es una cuestión global que ha ocupado primeras planas en debates recientes en muchos países (aquí, aquí, aquí). En nuestro entorno inmediato, Francia destaca entre los pocos países donde está prohibido por ley, desde 2018, el uso de móviles en los centros escolares. En cuatro estados de Australia se prohíbe asimismo su uso desde 2019, y en Israel desde el año 2016 (aquí).

En el caso de España, dos son las Comunidades Autónomas donde se decretó por primera vez la prohibición del uso de móviles en los colegios (primaria y secundaria): Castilla La Mancha (CLM), hacia finales del año 2014 (Ley 5/2014, de 9 de octubre), y Galicia, a comienzos del año 2015 (Decreto 8/2015, de 8 enero 2015). La prensa en España se ha hecho eco de estos casos reiteradamente (aquí, aquí, aquí). En 2019 se anunció asimismo la prohibición para el curso 2020-2021 en Madrid (aquí). En el resto de CCAA, la regulación acerca del uso de los móviles queda a decisión de cada centro escolar.

Los argumentos en los que se basa esta prohibición son fundamentalmente dos: reducir el acoso escolar y mejorar el rendimiento académico. Sin embargo, no hay evidencia asentada sobre ninguna de estas supuestas mejoras, y ni siquiera la defensa por parte de educadores es unánime, sobre todo en lo que respecta a su impacto en rendimiento académico (aquí, aquí). Por un lado se argumenta que los móviles pueden utilizarse como una herramienta didáctica, que motive y divierta a los estudiantes más jóvenes en su proceso de aprendizaje. El problema deviene cuando el móvil se convierte en elemento de distracción en las aulas (aquí). En relación al acoso escolar, el argumento es bastante intuitivo: dado que una parte considerable del acoso entre los más jóvenes es cyberbullying (aquí), y que los móviles se convierten en instrumento facilitador, cabe esperar que retirando tal instrumento se reduzca la incidencia del acoso escolar.

La investigación sobre los impactos de la prohibición de móviles en resultados académicos es muy escasa, casi nula para las etapas de educación primaria y secundaria (con datos para universitarios, aquí). Cabe citar como excepciones los trabajos de Beland and Murphy (2016) para el Reino Unido, y de Kessela, Lif Hardardottirb, and Tyreforsc (2020) para Suecia. Los primeros encuentran un efecto positivo de la prohibición sobre el rendimiento académico, si bien los segundos no confirman estos resultados para Suecia. En relación al impacto sobre el acoso escolar, la evidencia es prácticamente nula; no somos conocedores de ningún trabajo académico pronunciándose sobre esta cuestión.

Con nuestro reciente trabajo (aquí), queremos contribuir aportando evidencia sobre este tema. Para ello nos fijamos en las Comunidades de CLM y Galicia para establecer dos casos de estudio comparativo: comparamos sus datos de acoso escolar y resultados PISA con los del resto de CCAA antes y después de la prohibición de los móviles. En concreto, realizamos análisis de diferencias-en-diferencias con los datos de acoso escolar, y aplicamos el método de control sintético (Abadie y Gardeazábal, 2003; Abadie et al. 2020) a los resultados PISA de Galicia (CLM no cuenta con resultados PISA para dos de las convocatorias que utilizamos en el análisis, lo que complica la aplicación de esta metodología a este caso). Como las leyes son de finales de 2014 (CLM) y principios de 2015 (Galicia) establecemos el “después” desde el año 2015 en adelante.

Los datos que utilizamos para el análisis del acoso escolar son fruto, podríamos decir, de una casualidad. Proceden de una respuesta escrita del Gobierno, fechada el 27 de septiembre de 2018, ante una cuestión planteada en el Congreso, y corresponden al conjunto del país, salvo País Vasco y Cataluña, que no ofrecieron cifras. El Gobierno solicitó los datos al Cuerpo Nacional de Policía, Guardia Civil y cuerpos de Policía Local, y son accesibles públicamente (en prensa, y aquí). Recogen, por CCAA, por años – desde 2012 a 2017 -, y por intervalos de edad (6-8, 9-11, 12-14, y 15-17 años) los casos denunciados de acoso escolar. Utilizando las Cifras de Población y Censos Detallados del INE, construimos medidas de incidencia de acoso para cada tramo de edad, definidas como el número de casos reportados por cada 10,000 niños registrados en cada comunidad, en cada año y en cada intervalo de edad.[1]

El Gráfico 1 muestra la distribución de esta información por CCAA, antes y después de 2015. Comparando los datos antes y después del año 2015, el gráfico muestra un aumento de la incidencia de casos para el tramo de edad de los 6 a los 8 años, edades en las que los niños no son aún usuarios de móvil, y donde los casos de acoso son naturalmente mucho más bajos. En el tramo de edad de 9 a 17 años, observamos que la media que se ha mantenido en niveles muy similares antes y después de 2015. En estas edades, las CCAA de Galicia y CLM sobresalían sobre la media nacional en mayor medida antes que después de 2015; Galicia, en concreto, desciende una posición en el ranking después de 2015. [2]

Sin embargo, a este nivel descriptivo es difícil determinar si hay efectos estadísticamente significativos. Presentamos en la Tabla 1, los resultados del análisis econométrico de diferencias-en-diferencias, donde además aislamos los efectos de la proporción de niños en cada comunidad que tienen móvil (Encuesta sobre Equipamiento y Uso de las Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares, INE), los niveles de renta neta real per capita de los hogares (Contabilidad Regional de los Hogares, INE), y el nivel de gasto público regional en educación (Estadística de Gasto Público en Educación, EDUCAbase, INE). Todas estas variables se construyen a nivel de CCAA y año. Además incluimos un conjunto completo de efectos fijos de CCAA y años en las regresiones.

Gráfico 1. Casos de acoso por cada 10,000 niños en cada tramo de edad.

La tabla muestra descensos estadísticamente significativos del acoso escolar en los grupos de edad que usan móvil (Post x treated). Los resultados relativos a niños con edades comprendidas entre 6 y 8 años resultan positivos y no significativos, lo que puede tomarse como una prueba de placebo: dado que el uso de los móviles no está extendido entre los niños de esta edad, la prohibición no debería afectar (y obtenemos que no afecta) a los datos de acoso en este grupo escolar. En el caso de Galicia, los resultados aparecen ya en el grupo de 9-11 años (últimos dos años de la enseñanza primaria) y se incrementan en los grupos de 12-14 años y en los de 15 a 17 años. Para el caso de CLM, los mayores efectos se detectan en el tramo de edad de 12 a 14 años, en realidad el tramo de edad donde los datos de acoso escolar son mayores en media, con efectos asimismo significativos para el grupo de 15 a 17 años. Nuestros resultados descartan que los cambios se iniciasen antes de la prohibición (término Pre x treated no significativo). Estos resultados significan reducciones del 12% y 18% respecto a los niveles previos a 2015 en apenas tres años de implementación de esta medida.

A continuación pasamos al análisis de los resultados PISA. Las pruebas PISA evalúan competencias en ciencias, matemáticas y lectura de los estudiantes de 15 años, y se llevan a cabo cada 3 años. No hay resultados para las ediciones de 2006 y 2012 para CLM, lo que complica el análisis de las pautas que los estudiantes de esta región estaban siguiendo antes de la prohibición de los móviles. Además, no están disponibles los resultados de las pruebas de lectura de 2018 para ninguna CCAA en España (aquí), por lo que nos centramos en los resultados en matemáticas y ciencias. El gráfico siguiente muestra los resultados PISA por CCAA antes y después de la prohibición, donde podemos apreciar que Galicia sube tres posiciones en el ranking y CLM sube una posición después de 2015 tanto en matemáticas como en ciencias.

Gráfico 2. Resultados PISA en matemáticas y ciencias. Periodo 2006 a 2018.

A continuación presentamos los resultados que obtenemos aplicando el método de control sintético a los datos de Galicia, caso para el que contamos con una serie temporal completa desde 2006 hasta 2017.[3] Este método se basa en construir una “Galicia sintética” que replica lo más exactamente posible los resultados de Galicia previos a la aplicación de la prohibición. A partir de 2015, diferencias entre esta región sintética y Galicia representan el efecto estimado de la intervención. El Gráfico 3 ilustra los resultados obtenidos. Los efectos estimados están ligeramente por encima de los 10 puntos en matemáticas y de los 12 puntos en ciencias, lo que representa mejoras del orden de 0.6 y 0.75 desviaciones típicas sobre nuestros datos muestrales de resultados PISA para el conjunto de España durante el periodo analizado. Las pruebas de placebo en este caso muestran que para ninguna otra región se estiman efectos significativos.

Gráfico 3. Método de Control Sintético aplicado a resultados PISA, Galicia.

Los impactos que estimamos nos parecen cuantitativamente no desdeñables, dado que se evalúan apenas tres años desde la intervención, y dado además que la prohibición en CLM y Galicia se está evaluando respecto a la práctica en otras CCAA de dejar a los centros que decidan. Por tanto, parte de los colegios en el resto de España probablemente aplican el control del uso de los móviles, con lo que seguramente subestimamos los efectos potenciales.

Nuestro trabajo sugiere que la prohibición del uso de los móviles en los centros escolares puede constituir una medida de política educativa “barata” con resultados prometedores. Consideramos, no obstante, que es necesario contar con muestras adicionales de evidencia formal sobre este tema.


[1] Los datos de acoso escolar para Ceuta y Melilla muestran un salto anómalo justo en 2015. Además, no participaron en PISA en 3 de las 5 convocatorias utilizadas en nuestro trabajo. Por ello las excluimos en nuestro análisis.

[2] Según datos para España de la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de las Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares del INE, un 22,3% de los menores de 10 años tienen móvil; el 38,1 por ciento, con 11 años; el 63,9%, con 12 años; el 84 por ciento, con 13 años; el 92,5 por ciento, con 14 años; y el 93,8 por ciento, con 15 años.

[3] En el trabajo aplicamos también dif-in-dif tanto al caso de Galicia como al de CLM. Para Galicia, los resultados son positivos y significativos, y cuantitativamente compatibles con los que se comentan aquí. Para CLM obtenemos resultados nulos en matemáticas y positivos en ciencias, aunque pensamos que son inconcluyentes por la limitación que presentan los datos en este caso.

Hay 23 comentarios
  • Hola

    Desde el desconocimiento del tema. Me sorprende la trayectoría de la Galicia sintética, que parece que presenta una ruptura muy abrupta con la tendencia que venía siguiendo antes de la prohibición y para la que no encuentro una explicación lógica.

    La Galicia real parece que mantiene su tendencia en PISA antes y después de la prohibición.

    Podrías explicar un poco más en detalle este punto.

    Un saludo

    • Hola Pablo,

      Gracias por tu comentario y tu interés.

      Los resultados PISA-2018 fueron muy comentados en España por el estancamiento en matemáticas y la caída en ciencias. Las razones que explican esta caída no se conocen realmente, aunque hay varias hipótesis: las pruebas PISA implican capacidad crítica y analítica mientras que nuestras enseñanzas son cada vez más memorísticas; la Lomce de 2013 supuso cambios en la forma de evaluación que ha cargado cada vez más a los profesores de “papeleo” (repercutiendo en su labor de preparación para la prueba PISA); caídas generalizadas en todos los países, etc…

      En cualquier caso, se trataría de cambios que habrían afectado al conjunto de CCAA españolas. Nuestros resultados mostrarían que Galicia habría amortiguado o “escapado” de esa caída gracias a la política analizada.

      Saludos.

      • Hola

        Gracias por la respuesta, pero sigo sin verlo.

        Hablas de un estancamiento generalizado en matemáticas, pero la Galicia sintética presenta una caída importante. Hay algún documento donde se pueda consultar más detalladamente los detalles técnicos.

        Si no se conocen las causas la caída del informe pisa, como podéis afirmar tan rotundamente que la variable que evitó amortiguó la caída en Galicia es el móvil? Una muestra de una observación no parece demasiada sólida no….

        Un saludo

        • Hola Pablo,
          En matemáticas hay una caída respecto a 2015 pero, si te fijas, no tanto respecto a la media de todo el periodo previo. Debería haber matizado mi apunte a ese respecto.
          Nuestro trabajo, con más detalles técnicos, es accesible desde el link que ponemos en la entrada.
          Quizá una observación te parezca “poco”, pero desde nuestro punto de vista hay evidencia convincente de que estamos identificando el efecto de la intervención. Por ejemplo, en el trabajo mostramos como los niveles de las variables “predictoras” de las tendencias son iguales antes-después entre Galicia y sus regiones control; los placebos muestran que no hay ninguna otra región que muestre efectos similares (es decir, no se encuentra por casualidad un resultado similar); y los resultados complementarios del diff-in-diff son comparables. La estimación diff-in-diff ha de interpretarse como: aislando las diferencias del nivel medio en PISA de cada región, efectos comunes de cada “año”, diferencias entre regiones en gasto educativo, en % de niños con móvil, y en niveles de renta, se observa que después de la intervención, la región “tratada” (Galicia en este caso) muestra una brecha a su favor con respecto a las demás regiones. No hay información de ningún cambio relevante que afectase al sistema educativo gallego en 2015 aparte del analizado después de aislados todos estos efectos.
          No obstante, como decimos, es necesaria más evidencia. Un estudio solo (incluso con miles de observaciones) no es nunca suficiente.
          Gracias.

  • Todo esto estaría genial si la prohibición en el caso gallego fuese real (admite excepciones, léase la norma -Ley de Convivencia-) y se estuviese aplicando en la práctica. Como profesor gallego, le aseguró que no es así

    • Hola Felipe,
      Gracias por tu aportación.
      Estamos seguros de que, a pesar de la prohibición legal, las excepciones contempladas permitirán el uso del móvil en muchas ocasiones. En cualquier caso, es una cuestión del grado en que se usa el móvil; cabe esperar que donde hay regulación por ley, se utilicen mucho menos.
      En el caso de CLM, en particular, hicimos la consulta a responsables de centros de secundaria y nos confirmaron que, efectivamente, se les prohibe el uso del móvil para usos “no-controlados” en el aula, pero también en pasillos, recreos, etc.

      Saludos.

  • Pero la cuestión no es si aumenta o no el rendimiento académico con la prohibición del uso de los móviles en los centros escolares. La cuestión es adaptar la enseñanza a su uso.
    Cómo se puede pensar en una enseñanza de futuro poniéndoles puerta a las nuevas tecnologías. Y un móvil no es más que un “terminal”, un “accesorio” de éstas. Acaso se prohíben los libros porque haya algunos que contengan textos o fotografías de los temas más escabrosos que nos podemos imaginar. Tendremos que educar a los jóvenes para que sepan discernir sobre usos y contenidos.
    Cuando viene un tsunami no podemos intentar poner barreras, que podrían funcionar en un primer momento ante el tímido embate de las primeras olas, sino que tendremos que aprender todos a navegar con aguas turbulentas.

    • Gracias por tu comentario Manuel. Estoy totalmente de acuerdo contigo. La solución pasa por educar en el uso correcto de lo tecnología. No sólo en los centros educativos, sino (principalmente) fuera de ellos. Sin embargo, parece que, al menos de momento, eso no está ocurriendo. Como bien comentas, esta podría ser una buena medida para “las primeras olas” pero es necesario un plan mucho más amplio.

    • Hola Manuel,
      Gracias por tu comentario.
      No estamos hablando, desde luego, de “poner trabas a las nuevas tecnologías”. El hecho de que la prohibición de usar teléfonos móviles en los centros escolares redunde en mejoras estaría sugiriendo la necesidad de controlar cómo y para qué se usan estos aparatos. “Prohibir” es un término con connotaciones negativas, quizá, pero podríamos sustituirlo por “controlar su uso” en los centros escolares: por ejemplo, que se utilicen en el aula para fines académicos, pero no en pasillos, patios, etc, donde es claramente innecesario.
      Hay que decir, además, que las CCAA donde se ha regulado su uso, permiten estas excepciones.
      Saludos.

  • Pienso que los estudiantes deberían tener permiso de llevar equipos electrónicos a los centros educativos. Y los profesores deberían tener la potestad de decidir si permitir su uso clase a clase. Por ejemplo, en una clase puede haber investigación mediante teléfonos. EN otra clase puede haber exposiciones, sin permitir teléfonos.

    El acoso por internet es independiente de la presencia de teléfonos en los centros educativos.

    • Hola,
      Desde luego hay varias alternativas a discutir. Lo cierto es que su uso no-regulado es fuente potencial de distracción y otros usos no desados en los centros escolares. Contestaría también aquí lo que he contestado a Manuel (arriba).
      Saludos,

  • Interesante estudio. Una alternativa a la prohibición o no, sería desde mi óptica la creación de una aplicación de carácter educativo, una especie de “campus virtual” como alternativa a los contenidos habituales de los jóvenes. Ésta tendría una doble función. Por un lado una de control, al conectar el móvil del alumno a la red del centro escolar, pudiendo establecer algo similar a un control parental sobre el uso del móvil. Permitiendo monitorizar la actividad no permitida en el ámbito del centro escolar. Otra función, sería la de brindar al estudiante una plataforma educativa con su espacio personal para el alumno y para cada centro, donde poder consultar los contenidos de cada materia o enlaces a materiales relacionados.
    El mensaje sería claro, usa la tecnología pero hazlo de forma responsable, al menos cuando estés en tu centro de estudio, como desearíamos igualmente en nuestro medio de trabajo o red corporativa de nuestras empresas. Este plan se podría aplicar con un coste tal vez más elevado pero más eficiente a la hora de atajar de raíz el problema.

    • Hola Jordi,
      Gracias por tus sugerencias. Se trata, efectivamente, de encontrar la forma eficaz de evitar los usos no deseados del móvil en centros escolares.
      Saludos,
      Pilar

  • El artículo 19.4 del Decreto que desarrolla la Ley de Convivencia escolar en Galicia dice: “Se prohibe el uso de teléfonos móviles u otros dispositivos electrónicos como mecanismo de comunicación durante los períodos lectivos. Excepcionalmente, los centros podrán establecer normas para la correcta utilización como herramienta pedagógica”, por lo tanto, los centros, con autorización, sí pueden regular la utilización del móvil en Galicia como herramienta educativa, lo que hacen algunos desde ese momento. En la práctica, la gran mayoría, ni lo regulan ni lo prohiben, reproducen el contenido del Decreto en sus documentos internos y simplemente lo dejan a la libre decisión de los profesores/as, un modo de actuar que roza lo legal, pero que es común. En cualquier caso, cualquier persona con un mínimo conocimiento de la realidad educativa gallega sabe que los centros están llenos de móviles (recreos, transporte escolar, extraescolares, tiempos de espera) y que esa es exactamente la mismo situación que ya existía antes de la aprobación de ese Decreto, ya que los móviles nunca fueron utilizados dentro de las aulas, excepto en situaciones puntuales relacionadas con el aprovechamiento educativo del recurso. Vamos, que estamos construyendo un estudio muy loable… pero sobre humo político, sobre titulares que le interesan a los gobernantes, no sobre la realidad educativa.

    • Hola Luis,
      Gracias por el comentario. Me remito a la respuesta q he dado más arriba a Felipe. Si como dices, no controlar el uso de los móviles roza la legalidad, cabría esperar q, en media, se ha controlado más q en otras regiones. Como he apuntado más arriba, en Castilla La Mancha profesionales de la docencia en institutos nos confirmaron q hay mucho más control desde que se formalizó la regulación sobre su uso. Extenderemos la consulta en lo posible también a Galicia.
      Saludos.

  • Interesantísimo y hermoso (sí, hermoso) texto. Llama la atención un detalle que no me ha pasado desapercibido: ni el País Vasco ni Cataluña han aportado al cesto común datos al respecto de la cuestión en estudio. Reservo comentarios para otros escenarios; pero tiene tela….
    La formación sobre del uso_abuso de los teléfonos móviles, no se ha de reducir a las edades escolares, sino a la población completa; abducida(abducidos, pues me incluyo) en la contemplación irreflexiva de las pantallas, con las consecuencias sanitarias, sociales y económicas que darían lugar a muchos estudios específicos, ojalá que con el mismo estilo e interés que el presente.
    ¡Felicidades por su brillantez y rigor!

    • Muchas gracias por tu comentario Miguel. La verdad es que sería fantástico poder disponer de datos que nos permitieran hacer un estudio más generalizado del efecto de los móviles.
      Saludos.

  • Estupendo estudio. Muchas gracias.
    Soy docente de secundaria en CLM y, precisamente, los chicos me estuvieron hablando sobre este asunto la pasada semana. Comentaré con ellos este estudio.

  • Gracias por el trabajo, en un tema tan relevante. Se mencionan brevemente los trabajos de Beland y Kessela, como evidencia de efectos positivos de prohibir el móvil, aunque si mal no recuerdo ellos solo encuentran efectos en los alumnos de bajo rendimiento o bajo nivel socio-económico. ¿Ocurre lo mismo con los resultados en España?

  • Gracias por tu comentario Lalo. Desafortunadamente, a diferencia de Beland and Murphy (2016) y Kessel et al. (2020), nosotros no disponemos de información a nivel estudiante por lo que no podemos realizar ese análisis.
    Saludos.

  • Me parece muy interesante el artículo.
    Como docente, de alumnos mayores (CF grado superior) lo que vengo viendo desde hace varios años es un problema, que creo que tiene su origen en el uso del móvil aunque no es realmente el uso del móvil en clase, pero que me parece que es mucho más importante, y no se si tenéis estudios al respecto.
    Se trata de la falta de concentración ligada al uso compulsivo de los móviles. Yo lo llamo el “efecto whatsapp”. Cada vez más veo que alumnos de 18+ años no son capaces de mantener la concentración. Si tienen el teléfono al lado están pendientes de mirarlo cada 5 minutos o menos… bueno, eso se puede solucionar prohibiendo el móvil, pero el problema es que en su vida fuera de clase hacen igual, y por lo que observo lo hacen cuando están en su casa estudiando, haciendo un trabajo ,etc. Hay estudios psicológicos muy claros al respecto que dicen que cuando centras la atención en algo externo tardas un tiempo considerable (no se si son 20 minutos) en volver a concentrarte en lo que estabas haciendo. Si un alumno se acostumbra a mirar el whatsapp cada 5 minutos desde los 12-13 años, no es que pierda la concentración, es que olvida lo que es concentrarse, y creo que ese es el problema, a mi, como profesor, me están llegando alumnos que llevan 6-8 años sin haberse concentrado nunca, no saben hacerlo, y eso es un problema muy importante.

  • Por supuesto lo que digo en el mensaje anterior no es un problema exclusivamente de los jóvenes, es un problema bastante generalizado en la sociedad, creo que nos pasa a todos, el exceso de mensajes hace que no te centres, que no prestes atención correcta. Creo que nos habrá pasado a todos algo similar a a lo siguiente: preguntas en un grupo de whatsapp de amigos “¿vamos al cine o preferís ir al teatro?” y tendrás un montón de respuestas tipo “me parece bien”, otras de aplausos o pulgares para arriba…… has hecho una pregunta dando a elegir entre dos opciones y la gente ni se lo ha leído.
    Como digo esto pasa entre adultos, la diferencia es que si tienes unos pocos años, has vivido en un mundo donde no estabas mirando el teléfono cada 5 minutos, sabes concentrarte (aunque lo mismo se te ha olvidado un poco), y tienes herramientas para darte cuenta de lo que pasa y poderlo cambiar… aunque quizá las vamos perdiendo.
    Sin embargo en generaciones más jóvenes esto no ocurre, y están creciendo sin esa capacidad de concentración… y esto a medio y largo plazo me parece muy preocupante.

    • Gracias por tu comentario Fernando. Efectivamente uno de los problemas viene por la falta de concentración debido a la continua distracción que supone un mal uso del móvil. De hecho, ya existe un acrónimo para esa necesidad de estar continuamente mirando el móvil. FOMO, “fear of missing out”. Te dejo unos cuantos trabajos del campo de computer science y educación en los que se analiza el efecto del móvil en el aprendizaje.

      Chen, Q., and Yan, Z. (2016). “Does multitasking with mobile phones affect
      learning? A review,” Computers in Human Behavior, 54, 34-42.

      Jacobsen, W. C., and Forste, R. (2011). “The wired generation: Academic and
      social outcomes of electronic media use among university students,” Cyberpsy-
      chology, Behavior, and Social Networking, 14(5), 275-280.

      Junco, R., and Cotton, S. R. (2011). “Perceived academic effects of instant
      messaging use,” Computers & Education, 56, 370-378.

      Junco, R., and Cotton, S. R. (2012). “No A 4 U: The relationship between
      multitasking and academic performance,” Computers & Education, 59, 505-514.

      Rosen, L. D., Carrier, M., and Cheever, N. A. (2013). “Facebook and texting
      made me do it: Media-induced task-switching while studying,” Computers in
      Human Behavior, 29, 948?958.

      Wood, E., Zivcakova, L., Gentile, P., Archer, K., De Pasquale, D., and Nosko,
      A. (2012). “Examining the impact of off-task multi-tasking with technology on
      real-time classroom learning,” Computers & Education, 58, 365?374.

      Saludos.

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