¿Los alcaldes de extrema derecha aumentan la probabilidad de delitos de odio? Evidencia de Italia

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Alessio Romarri (@alessio_romarri)
Premiado en el III Premio Nada es Gratis a Job Market Papers.

El crimen de odio es un delito que se produce cuando se victimiza a un individuo por su pertenencia a un grupo social o raza específicos que, en la mayoría de las veces, son minorías. Los análisis comparativos son difíciles ya que los criterios para identificar y clasificar esos episodios varían de un país a otro. En cualquier caso, en varios países occidentales se observa una preocupante tendencia alcista de los delitos de odio. A modo de ejemplo, en España se notificaron 1.419 episodios en 2017, lo que representa un aumento del 11,6% con respecto al año anterior (véase aquí), donde la motivación más común de estos delitos fue el racismo/xenofobia.

Este aumento de la discriminación y de los delitos de odio contra las minorías ha ido acompañado de un importante incremento del apoyo político a partidos de extrema derecha, como por ejemplo, Front national, Lega y Vox. Las campañas electorales de estos partidos, e incluso sus manifiestos políticos, se centran, en gran medida, en temas vinculados con la inmigración. Más aún, de manera frecuente sus miembros utilizan un lenguaje hostil contra los inmigrantes. De hecho, a nivel anecdótico, artículos de prensa e informes de instituciones internacionales han enfatizado que los políticos de extrema derecha podrían haber contribuido a difundir este sentimiento de odio contra las minorías.

Si bien a evidencia anecdótica lo sugiere, hasta dónde conozco, no existe ningún trabajo empírico que establezca una relación causal entre la elección de políticos de extrema derecha y los delitos de odio. En mi job market paper, me propongo contribuir a este importante vacío en esta literatura. En mi trabajo muestro que la elección de políticos de extrema derecha es responsable del aumento en la probabilidad de la ocurrencia de delitos de odio contra los inmigrantes. Específicamente, analizo el rol de los políticos locales (alcaldes) de Italia que, por varias razones, considero un contexto idóneo para realizar este análisis.

En primer lugar, Italia se caracteriza por un amplio apoyo a la extrema derecha (fundamentalmente laLega) y su éxito político no sólo se limita al nivel nacional, sino que también el apoyo a estos partidos es importante y generalizado a nivel local.

En segundo lugar, el hecho de centrarme en las elecciones locales me consente utilizar metodologías que me permiten aportar pruebas causales robustas. El elevado número de municipios italianos (y, por lo tanto, de elecciones locales) proporciona un contexto adecuado para utilizar una metodología de Regression Discontinuity (RD). Para evaluar la relación entre los políticos de extrema derecha y los delitos de odio, agrupé los resultados de las elecciones municipales de 2008 a 2018 (en Italia las elecciones locales no se celebran el mismo día, sino cada año se realizan en una submuestra diferente de municipios). En concreto, examino las elecciones en las que los candidatos de extrema derecha ganaron o perdieron con un margen de victoria muy pequeño. Intuitivamente, la metodología de RD funciona de la siguiente manera: considera dos municipios, uno en el que la extrema derecha ganó por un margen estrecho y otro en el que perdió por el mismo margen, y luego observa los crímenes de odio después de las elecciones en ambas ciudades. La diferencia si existe, se interpreta como el efecto causal de la presencia en la alcaldia de un político de extrema derecha sobre los delitos de odio.

En general, los datos sobre los crímenes de odio son escasos. Italia, como muchos otros países, no tiene un registro oficial de este tipo de crímenes. Es por ello que en mi análisis utilizo una base de datos que construí a partir de los episodios de crímenes de odio documentados por Lunaria. Esta Organización No Gubernamental ha identificado y documentado más de 6.000 crímenes de odio contra inmigrantes en ciudades italianas. Esta novedosa base de datos, contiene información detallada de cada episodio que, entre otras, incluye la fecha y la ubicación precisa de dichos delitos, así como también una breve descripción de cada episodio. Este nivel de detalle posibilita realizar una clasificación de los crímenes por tipo de acto y autor, lo que me permite realizar diversos análisis e investigar los posibles mecanismos detrás de los principales resultados.

El resultado principal de mi estudio es un efecto positivo, estadísticamente significativo, y robusto de la presencia de políticos de extrema derecha en las alcaldías sobre los crímenes de odio. El gráfico siguiente ilustra claramente el incremento en la probabilidad de la ocurrencia de crímenes de odio. Es decir, en los municipios en que los alcaldes de extrema derecha están en las alcaldías, la probabilidad anual de que se produzca un crimen de odio es casi cinco puntos porcentuales más elevada que en los municipios en los que estos políticos no participan. Para dotar de mayor robustez a mi estrategia de identificación realizo el mismo análisis en el año o años anteriores a las elecciones, y demuestro que no existen diferencias entre municipios en los crímenes de odio. Este resultado me permite descartar la posibilidad de que las personas que viven en municipios que eligen un alcalde de extrema derecha ya fueran más propensos a cometer crímenes de odio contra los inmigrantes, por tanto, el efecto antes documentado, puede ser atribuido a la presencia de alcaldes de extrema derecha en el ayuntamiento.

Figura 1: Efecto de los alcaldes de extrema derecha sobre los crímenes de odio

Por otra parte, también muestro que el efecto de los alcaldes de extrema derecha sobre los delitos de odio se concentra en la primera mitad del mandato político (de cinco años) y que dicho impacto persiste aún si sólo se consideran los actos más violentos (i.e., agresiones físicas). Asimismo, implemento varios “análisis de robustez” para mitigar posibles preocupaciones con respecto a la naturaleza de mi base de datos. Por último, investigo potenciales canales que estarían detrás de mi resultado principal. En particular, centro mi análisis en dos elementos que recientemente la literatura ha documentado que afectan a los delitos de odio: i) el cambio de las normas sociales y; ii) el rol de Internet.

Con respecto al canal de la “erosión de las normas sociales”, un estudio reciente muestra que la elección inesperada de un político (Donald Trump en EE.UU.) puede hacer que los ciudadanos se sientan con derecho a comportarse de una manera que antes se consideraba inaceptable. Analizo la pertinencia de este mecanismo en el contexto italiano de dos maneras. Primero, demuestro que el efecto de los alcaldes es más pronunciado en áreas que no están familiarizadas con la presencia de la extrema derecha (por lo tanto, donde el “shock” de tener un alcalde de extrema derecha es más grande). Segundo, muestro que la elección de un alcalde de extrema derecha genera cambios de comportamiento también en las comunidades vecinas. Para este segundo ejercicio, me centro en los 611 mercados de trabajo local (LMA) de Italia, pequeñas y homogéneas unidades territoriales, y lo correlaciono con el éxito político de la extrema derecha. Debido al timming del éxito de la extrema derecha, que comenzó primero en el norte y luego se extendió a municipios del centro y el sur de Italia, utilizo un enfoque staggered difference-in-differences y demuestro la existencia de efectos indirectos (spillover effects). En concreto, después de la elección del primer alcalde de extrema derecha en una LMA, encuentro un aumento de los delitos de odio en los municipios adyacentes. Este resultado se puede observar en el gráfico de estudio de eventos que se presenta a continuación.

Figura 2: Efecto de los alcaldes de extrema derecha en los municipios circundantes (case study).

El segundo canal que analizo es el rol de Internet. Existe evidencia reciente de que Internet y las redes sociales son en parte responsables del aumento de los crímenes de odio (ver aquí o aquí). En línea con esta evidencia, en mi análisis encuentro que el efecto de los alcaldes de extrema derecha en los crímenes de odio se concentra en lugares con mayor acceso a Internet. Un factor que podría explicar el efecto de Internet en los delitos de odio es que – como ocurrió en Rusia – la posibilidad de conectarse a Internet reduce el costo de la coordinación entre los posibles autores de los delitos. Para comprobar si este es el caso, me centro en los episodios en los que los perpetradores actúan en grupo. Sin embargo, mis resultados no sustentan plenamente este mecanismo de coordinación. En el gráfico que presento a continuación resumo los resultados en función de la cobertura de Internet de los municipios.

Figure 3: Efecto de los alcaldes de extrema derecha en los crímenes de odio, según la exposición a Internet.

En términos generales, con mi trabajo contribuyo a la literatura mostrando el efecto potencial y severo que la elección de políticos de extrema derecha tiene sobre los delitos de odio. También contribuyo con la construcción de una nueva base de datos detallada sobre delitos de odio. Si bien mi trabajo presenta evidencia causal respecto a los crímenes de odio sufridos por los inmigrantes, muchas otras minorías, por ejemplo, debido a su orientación sexual, creencias religiosas o visión política, son a menudo víctimas de estos repugnantes episodios. Por lo tanto, es necesaria una vigilancia constante de este fenómeno para lo cual es necesaria la recolección y difusión de datos detallados y de calidad. Asimismo, es esencial que los políticos de cualquier ideología, y nivel de administración, se comprometan a condenar enérgicamente estos crímenes.

Hay 12 comentarios
  • “en España se notificaron 1.419 episodios en 2017, lo que representa un aumento del 11,6% con respecto al año anterior”

    Comenzar un artículo dando ese dato me parece un poco tramposo y sesgado. Si usted tiene en cuenta toda la serie desde 2013, estará de acuerdo conmigo en que no se puede hablar en absoluto de una tendencia alcista en ese tipo de delitos y que el dato de 2017 lo único que refleja es un efecto rebote por el bajo número de delitos de 2016.

    Y si no, ¿Por qué da los números de 2017? ¿y no los de 2018 o los de 2019? ¿por qué no dar los de 2016? ¿

    En un blog como este, de carácter académico, se debería tener bastante cuidado a la hora de dar esos datos alarmistas. Sobre todo si lo que se busca es seriedad y verosimilitud.

    • Hola Carlos, muchas gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo en que un blog de este tipo debe ser extremadamente atento a los datos. No soy un experto en delitos de odio en España, sólo he citado la cifra como ejemplo ya que el blog está dirigido principalmente a un público español. Y, he mencionado 2017 porque es el último año del que se dispone de datos. Definitivamente, si en el futuro realizara mi investigación sobre España, tendría en cuenta toda la tendencia temporal disponible.

  • Difícil tema, en todo caso habría que decir que aumentan las denuncias, y no los crímenes, la web que “documenta” delitos de odio está lejos de ser fuente oficial, ¿cabe plantearse si las alcaldías de extrema derecha generan más denuncias?

    No creo que se pueda negar que hay “activistas” políticos a quien le interesa que haya más denuncias en esos mandatos.

    Sería bueno comparar con sentencias firmes, no con recortes de prensa

    La violencia de género nos ha brindado ya un bochorno de denuncias falsas que alteran la estadística

    • Hola Esceptico. Estoy de acuerdo en que tener datos oficiales aumentaría mucho la calidad del análisis. Esta es una de las “policy recommendation” más importantes de mi trabajo. Sin embargo, el nivel de detalle de mis datos me permite realizar varios “robustness check” de mi resultado principal, en consonancia con su comentario (distorsión o “bias” en la denuncia de los delitos de odio). El hecho de que el resultado se mantenga después de realizar estas pruebas es ciertamente un factor reconfortante.

  • Tengo una duda sobre el artículo que no acabo de resolver. Si se replica el estudio únicamente en los municipios que han dado un cambio político (de X a extrema derecha y de extrema derecha a X), ¿se mantienen los efectos? ¿La extrema derecha es causa de los delitos o los delitos son causa de la extrema derecha?

    El autor comenta que
    “Para dotar de mayor robustez a mi estrategia de identificación realizo el mismo análisis en el año o años anteriores a las elecciones, y demuestro que no existen diferencias entre municipios en los crímenes de odio. Este resultado me permite descartar la posibilidad de que las personas que viven en municipios que eligen un alcalde de extrema derecha ya fueran más propensos a cometer crímenes de odio contra los inmigrantes, por tanto, el efecto antes documentado, puede ser atribuido a la presencia de alcaldes de extrema derecha en el ayuntamiento.”

    Pero no acabo de ver claramente si se ha basado únicamente en los municipios que ha habido un cambio político o ha analizado todos de nuevo (quizá muy pocos han cambiado se gobierno respecto las antiguas elecciones y, por ende, se ven los mismos resultados). Creo que para confirmar si algo es causa, analizar únicamente los municipios en los cuales ha habido cambio de gobierno es la mejor manera.

    • Hola Ramón, gracias por tu comentario. La prueba que examina los delitos de odio en el año anterior se realiza en los municipios que no están dirigidos en ese momento por la extrema derecha. Así que, dicho de otra manera, en los municipios donde hubo un cambio de gobierno.

      • Muchas gracias por responder.
        Según entiendo y comenta, entonces se ha estudiado municipios que no gobernaba la extrema derecha (año anterior) y han pasado a ser gobernados por la extrema derecha (año posterior). Y se ha visto un aumento de los delitos de odio. Si mal no he entendido.

        Si la pobreza causa que gobierne la extrema derecha y a su vez delitos de odio, puede confundirse la causalidad (incrementa pobreza -> incrementan delitos de odio + gobierna extrema derecha vs gobierna la extrema derecha -> incrementan delitos de odio).

        Mi pregunta entonces por qué no se incluyen los municipios que gobernaba la extrema derecha (en el año anterior) y después no (en el año posterior). Si los delitos eran provocados por la extrema derecha, por ende deben bajar al dejar de ser gobernados.

        Muchas gracias por su tiempo.

  • Tengo una duda sobre el artículo que no acabo de resolver. Si se replica el estudio únicamente en los municipios que han dado un cambio político (de X a extrema derecha y de extrema derecha a X), ¿se mantienen los efectos? ¿La extrema derecha es causa de los delitos o los delitos son causa de la extrema derecha?

    El autor comenta que
    “Para dotar de mayor robustez a mi estrategia de identificación realizo el mismo análisis en el año o años anteriores a las elecciones, y demuestro que no existen diferencias entre municipios en los crímenes de odio. Este resultado me permite descartar la posibilidad de que las personas que viven en municipios que eligen un alcalde de extrema derecha ya fueran más propensos a cometer crímenes de odio contra los inmigrantes, por tanto, el efecto antes documentado, puede ser atribuido a la presencia de alcaldes de extrema derecha en el ayuntamiento.”

    Pero no acabo de ver claramente si se ha basado únicamente en los municipios que ha habido un cambio político o ha analizado todos de nuevo (quizá muy pocos han cambiado se gobierno respecto las antiguas elecciones y, por ende, se ven los mismos resultados). Creo que para confirmar si algo es causa, analizar únicamente los municipios en los cuales ha habido cambio de gobierno es la mejor manera.

  • No parece muy científico algo con esa fuente. Y si esta no es de fiar todo lo demás está entre comillas. Vamos, que es voluntarismo en la nada. Faltan series largas, comparativas entre municipios pero con datos oficiales no de una ONG claramente implicada en el tema.

  • En el informe del Consejo General del Poder Judicial del año 2009 que en su día reflejó la prensa, encontrarán estos datos.
    Unas 480,000 denuncias en 5 años.
    9% de Condenas.
    35% de Absoluciones.
    40% de Archivos.
    El resto, un 16%, estaba pendiente de resolución en diversos puntos del proceso desde comisarías a sentencia.

    En fin.

  • El delito de odio es un delito novedoso en el ordenamiento jurídico occidental. En nuestra tradición priman siempre los derechos individuales: el pensamiento y su expresión libre.

    Para empezar no es un delito que exija un daño concreto derivado de un acto. Es decir, es un delito que solo un régimen con instintos “kelsenianos” puede pensar en promover. No es por nada que sus raíces están en “1984” y surge sesgado, no tiene límite porque no emana de Derecho Natural alguno.
    Por ello se usa por una ideología para criminalizar a otras que realmente son las que deberían quejarse. (Laclau y Mouffe, 1985)

    Por ejemplo, en este momento de exaltación Woke, la familia –mal llamada patriarcal– es objeto de odio activo y bien podrían denunciar porque desde el Estado se promueve activamente su desaparición como institución fundamental por causas ideológicas (Wolf, 1965)

    Este tipo penal, para un jurista, es algo de lo que se debe recelar porque en el fondo es un intento de penalizar la “expresión” y el “pensamiento”. La Academia del Derecho es muy consciente de ello y no deja de quejarse. Hasta Luigi Ferrajoli lo ha hecho en Poteri Selvaggi.

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