Impacto económico regional de la pandemia. ¿Qué sabíamos hasta ahora de lo que podía ocurrir?

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Por Alejandro Almeida, Aida Galiano, Antonio A. Golpe y Juan M. Martín

Una de las principales críticas que se suelen hacer a la ciencia económica es su limitada capacidad de predecir futuras crisis económicas. Esta crítica, muy extendida en España sobre todo después de la crisis económica de 2008, está bien fundamentada atendiendo a la complejidad del comportamiento de las sociedades. Sin embargo, la ciencia económica está constantemente aportando nuevas evidencias que permiten entender mejor la economía, y, consecuentemente, las crisis económicas.

En la actualidad nos encontramos sufriendo el impacto económico que la pandemia ha provocado debido a las restricciones que los gobiernos de todo el mundo han impuesto para poder frenarla.

Por supuesto, la situación actual es radicalmente diferente en sus raíces a la crisis sufrida desde 2008, ambas crisis tuvieron sus orígenes en shocks de naturaleza distinta, pero ¿qué sabíamos sobre cómo afectan los shocks económicos a las regiones españolas? ¿Podría haberse predicho el impacto económico de la pandemia en España?

Como ha apuntado recientemente en este blog Juan Francisco Jimeno,  la crisis de la Covid-19 ha generado “un fuerte repunte del interés por el análisis económico de sus consecuencias y una mayor demanda desde las Administraciones Públicas de informes”. Aunque la situación vivida sea digna de una pesadilla, ésta, sin duda, es una buena noticia para la comunidad científica que se preocupa por explicar cómo se comportan determinados fenómenos económicos. Esta situación servirá de nuevo para ampliar las fronteras del conocimiento, pero ¿qué ocurre con el conocimiento que hemos obtenido del pasado? ¿Y si ya pudiéramos haber tenido información sobre el posible impacto económico de las consecuencias causadas por la pandemia?

Lo cierto, es que la grave crisis financiera vivida desde 2008 generó y aún continúa generando gran cantidad de artículos académicos que analizan desde diferentes perspectivas el impacto que tuvo la crisis. Este avance en la ciencia económica debería servirnos para reducir el impacto de futuras crisis o preparar mejores planes de respuesta ante su llegada.

En España, uno de los principales focos de atención de la ciencia económica ha sido y continúa siendo el desempleo. En primer lugar, a nivel mundial, parece que hay consenso en utilizar las tasas de desempleo como medida del ciclo económico. Además, en el caso de España, las tasas de desempleo son tradicionalmente altas, muy heterogéneas entre las diferentes regiones y sensibles ante las fluctuaciones económicas. Estos motivos han hecho que una rama de la literatura económica en España se haya centrado en analizar cómo las fluctuaciones económicas afectas a las tasas de desempleo de las regiones españolas.

Llegados a este punto parece lógico preguntarse ¿qué sabemos del análisis económico pasado sobre cómo reaccionan las regiones españolas ante cambios en el ciclo económico o shocks en la economía? ¿Puede ser útil la información de la que disponíamos para lidiar con el impacto económico de la pandemia?

Melguizo (2017), analiza la relación entre el desempleo y el crecimiento económico para las provincias españolas con datos desde 1985 hasta 2013. En su trabajo, Melguizo, encuentra que las provincias de España muestran grandes diferencias en la sensibilidad provincial del desempleo a las fluctuaciones económicas, siendo las provincias con industrias menos diversificadas y mayor presencia del sector servicios las que sufren mayores variaciones.

Posteriormente, Camacho et. al. (2018) utilizan series mensuales de afiliados a la Seguridad Social para caracterizar los ciclos económicos regionales en España. Encuentran evidencia de una sincronización en los ciclos económicos de las regiones con un patrón en el retraso / adelantamiento de los ciclos que se repita a lo largo de la historia. En concreto, las primeras señales de una recesión comienzan a verse en las islas y la comunidad valenciana mientras que las regiones del noroeste tardan más tiempo en comenzar a recuperarse.

Recientemente, Almeida, Galiano, Golpe y Martín (2020) atendiendo a la sincronización regional (la presencia de dependencia espacial entre las regiones en España) estiman un parámetro de sensibilidad regional al ciclo económico encontrando un patrón claramente definido donde las regiones mediterráneas son las más sensibles ante fluctuaciones económicas y las regiones del noroeste del país las menos sensibles como se muestra en la Figura 1.

Figura 1. Sensibilidad al ciclo del desempleo regional. Fuente: Almeida et al. (2020).

Estos tres trabajos utilizan técnicas, datos y abanicos temporales completamente distintos, y, a pesar de ello, encuentran un patrón similar en las regiones españolas. Sin duda, haciendo un resumen de lo encontrado por los diferentes trabajos, parece haber suficiente evidencia empírica para asegurar que en España las fluctuaciones económicas tienen un impacto heterogéneo en las provincias. Podría uno aventurarse a afirmar que parecen ser las regiones más turísticas (orientadas al sector servicio) las más sensibles. Sin embargo, haciendo honor al hilo de este post esperaremos a que futuros trabajos se adentren en las causas de estas diferencias.

Hasta ahora, lo que si podemos afirmar es que parece existir un patrón claro que observamos cuando se producen fluctuaciones económicas. Esto podría ser bastante útil para que estado y gobiernos regionales pudieran adecuar sus políticas, previsiones y planes de actuación a estos resultados. Por ejemplo, no sería extraño encontrar consenso político en que cuando se produce un shock económico, las regiones con altas tasas de desempleo (más desfavorecidas), deben tener prioridad en las medidas contracíclicas del gobierno. Sin embargo, atendiendo a estos resultados, es posible que las regiones más desfavorecidas no sean las más afectadas por el shock lo que haría que las medidas contracíclicas no sean tan efectivas (recordemos que las medidas contracíclicas generalmente pretenden solucionar problemas relacionados con el ciclo económico y no con la tenencia, o problemas estructurales).

Para finalizar, el shock económico causado por la pandemia puede servir como campo de entrenamiento para estos resultados. Es importante destacar que el shock actual no afecta por igual a toda la economía del país, teniendo una mayor incidencia en el sector servicios. Esto hace que una comparación directa de los resultados esperados con la evidencia empírica pasada, y los resultados regionales del impacto del shock deba realizarse con especial cuidado.

Desde que comenzaron las restricciones a causa de la pandemia, los datos de afiliados y desempleados se volvieron foco de análisis en la sociedad y los medios. En este propio blog, varias entradas analizaron dicho impacto, como esta o esta otra.

En el mes de Marzo, BBVA Research publicaba un documento analizando la caída de la afiliación a la seguridad social en las diferentes regiones (). El patrón regional observado en la variación intermensual de la afiliación a la Seguridad Social es muy similar a aquel observado en los trabajos que hemos analizado en este post.

Si observamos los últimos datos de desempleo publicados por el INE referentes al 2º trimestre de 2020 y los comparamos con la situación previa a la pandemia (4º trimestre de 2019), podemos ver el impacto a la pandemia en las tasas de desempleo regional. Importante destacar que estos datos no incluyen las personas afectadas por un ERTE. La figura 2 muestra el patrón geográfico de dicha variación donde se muestran similitudes con los resultados de los trabajos anteriormente citados.

Dando respuesta a la pregunta que nos hacíamos en el inicio de esta publicación, en economía no existen las bolas mágicas que nos permitan ver el futuro. Sería imposible predecir a la perfección cualquier estado futuro. Sin embargo, la ciencia económica permite aumentar las frontera del conocimiento y, con el paso del tiempo (y de los artículos) tener más y mejor información de la economía.

Figura 2. Variación tasa de paro. Fuente: Elaboración propia con datos del INE.


Referencias:

Almeida, A., Galiano, A., Golpe, A.A. et al. Regional unemployment and cyclical sensitivity in Spain. Lett Spat Resour Sci 13, 187–199 (2020). https://doi.org/10.1007/s12076-020-00252-3

Camacho, M., Pacce, M., Ulloa, C.: Regional business cycle phases in Spain. Estud. Econ. Apl. 36(3), 857–896 (2018)

Melguizo, C.: An analysis of Okun’s law for the Spanish provinces. Revi. Reg. Res. 37(1), 59–90 (2017)

Hay 2 comentarios
  • Hola una entrada interesante y honesta. En mi opinión la ciencia actual solo puede predecir regularidades, cosas que ocurren recurrentemente. Así, la astronomía no puede predecir ni cuando ni donde aparecerá el siguiente meteorito, ni la biología la próxima pandemia ni la química que materiales se van a descubrir en diez años. Y los economistas no podemos predecir crisis que no son recurrentes, claro. Lo que me parece sorprendente (y un pelín molesto) es que a la economía se le pide lo que ciencia más antiguas son incapaces de hacer. Por lo demás, nosotros sí sabemos donde está el 75-80% del PIB…

    • Muy interesante la reflexión Luis Carlos.

      Ciertamente, en las ciencias mas antiguas como las denominas se producen muchas más regularidades (por eso se denominan exactas) pero ante la incertidumbre no se le exige certeza.

      En economía la incetidumbre es inevitable por naturaleza pero se le exige un grado de certeza que en ocasiones es imposible.

      Eso no quita que la ciencia económica trate de reducir la incertidumbre todo lo posible (que, a veces o siempre para algunos, es insuficiente).

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