El aumento del IVA a bebidas azucaradas reduce el consumo, pero no el de todos

admin 3 comentarios

Por Ángel Martínez Jorge y Javier Martínez Santos

La reducción en las tasas de obesidad se ha convertido en un desafío de política pública en países desarrollados en las últimas décadas. Para lograrlo, uno de los instrumentos más empleados han sido los impuestos a productos no saludables. En esta línea, España implementó en enero de 2021, una subida del IVA del 10 al 21% para las bebidas azucaradas y edulcoradas.

Para evaluar el impacto de esta medida sobre los precios y el consumo aprovechamos que ciertas regiones de España (Canarias, Ceuta y Melilla) quedaron excluidas por tener sus propios impuestos indirectos. Los resultados de nuestro Working Paper han generado un debate metodológico a raíz de un post en este mismo blog, a cuyo autor agradecemos sus interesantes aportaciones al debate. En esta entrada presentamos los resultados de nuestro trabajo y tratamos de responder a las dos críticas principales que nos planteaba el autor en su entrada: el número de períodos previos para testear la estrategia de identificación y la base de datos seleccionada.

Datos y metodología

En España existen dos bases de datos con las que podría evaluarse el efecto de esta política: la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) del INE y el Panel de Consumo Alimenticio del Ministerio de Agricultura (MAPA). Lo ideal sería poder replicar una estrategia empírica de Diferencias en Diferencias con ambas bases de datos, pero, por desgracia, el MAPA no dispone de microdatos para realizar una estimación comparable, como sugiere el autor en su post. Además, no recoge información de hogares de Ceuta y Melilla. Por otro lado, la muestra del MAPA es prácticamente la mitad respecto a la EPF, lo cual es especialmente problemático cuando el grupo de control se reduce solo a Canarias. Por último, la clasificación de hogares según su nivel socioeconómico que se realiza en el MAPA no es comparable a cualquier distribución de hogares que pueda elaborarse en la EPF a partir del gasto equivalente del hogar.

En nuestro trabajo, empleamos los microdatos de la EPF entre 2017 – 2021 (ambos incluidos) para evaluar el impacto de la política en precios y en consumo. De forma novedosa para España, desagregamos el impacto en el consumo en función de la capacidad económica y la composición del hogar. Hay razones de peso para no utilizar años anteriores al 2017, entre las que destacan los cambios impositivos del IVA reducido en 2010 y 2012, cambios metodológicos en la EPF en 2016 (que afectan a la definición de bebidas refrescantes) y un impacto totalmente asimétrico de la Gran Recesión entre Canarias y la Península entre 2007 y 2013.

El tamaño del periodo previo a la política que usamos va en línea con la mejor literatura que evalúa este tipo de impuestos (ver aquí, aquí, aquí  y aquí). Por otro lado, el hecho de que en periodos muy anteriores a la política las diferencias entre grupos tratados y grupos de control no fueran plenamente constantes, no invalida el supuesto de tendencias previas paralelas, especialmente cuando estas se cumplen casi a la perfección en un periodo razonable previo a la política evaluada. Esto se debe a que políticas anteriores, eventos económicos o cambios de preferencias en el pasado pudieron afectar de forma diferencial a grupos tratados y controles, sin que ello implique que, en un periodo reciente, como el analizado, el grupo de control pueda ofrecer un comportamiento contra-factual válido.

Efecto en precios

Sabiendo esto, estimamos un modelo de precios para calcular el grado de traslación (pass through) del impuesto a precios. Obtenemos un grado de traslación de 96 por ciento, consistente con el grueso de la literatura actual que estudia este tipo de impuestos. Merece la pena señalar que el efecto se debe a un incremento del precio entre los hogares del grupo de tratamiento y no a una caída en los hogares del grupo de control, algo que sería esperable en un contexto de fuerte recesión económica.

Figura 1: Precio por litro de refresco en euros (2017-2021)

Efecto en el Consumo

A diferencia del efecto en precios, la literatura aún está dividida respecto al efecto en el consumo. Esto puede explicarse, al menos en parte, por la falta de disponibilidad de datos que incorporen información relevante del hogar que puede determinar la respuesta de su consumo ante la política. En nuestro trabajo nos centramos en cómo reacciona el consumo en función de la capacidad económica y la composición del hogar. Para ello, definimos tres grandes grupos (terciles) de hogares a nivel nacional, en función de su gasto total equivalente.

Antes de estimar el modelo consumo, verificamos si se cumple el supuesto de tendencias previas paralelas entre grupo de tratamiento y control para el consumo medio en litros por hogar en cada tercil de gasto equivalente. Hacemos esto en lugar de utilizar el consumo agregado en miles de litros para toda la población. Usamos el consumo por hogar y no la suma de los litros consumidos porque, de este modo, tenemos en cuenta tanto los cambios en el número de hogares como los cambios demográficos que se producen en nuestro periodo de análisis.

Figura 2: Lead and Lags consumo medio de refrescos

Encontramos que el supuesto de tendencias previas paralelas se cumple para el tercio de hogares de menor capacidad económica. En el caso del segundo tercil, no se cumple para el año 2017, pero supera el contraste de tendencias previas al 5% de significatividad. Por último, los hogares con mayor capacidad económica son un porcentaje minoritario entre el grupo de control, lo que provoca grandes variaciones y en última instancia que no supere el supuesto de tendencias previas paralelas, tal y como reconocemos en nuestro trabajo.

Tras estimar el modelo de consumo para el primer tercil de hogares, encontramos una reducción del consumo de 10.8 litros por hogar al año, lo que implica una caída del 13% en el grupo de tratamiento respecto al periodo anterior, mientras que no encontramos efecto significativo para los terciles 2 y 3 de la distribución. Además, encontramos que, dentro del primer tercil, el efecto se concentra en los hogares con niños de entre 5 y 16 años, con una caída del 20%. Estos resultados se mantienen siguiendo la técnica de wild boostraping.

Figura 3: Efecto de la subida del IVA en 2021 sobre el consumo de refrescos por terciles de gasto equivalente

Así pues, estos resultados no implican que se haya producido una gran reducción del consumo agregado entre los hogares tratados. El efecto es limitado (13%) y está circunscrito a un grupo de hogares concreto, de hecho, si estimamos el modelo de consumo para todos los hogares el efecto no es estadísticamente significativo. Sin embargo, hacerlo de este modo o considerando el consumo agregado en litros, limita nuestra comprensión de los efectos heterogéneos de la política en función de las características el hogar.

En resumen, nuestro trabajo permite ahondar en el efecto heterogéneo de las políticas impositivas para la reducción del consumo de azúcar, aprovechando un caso de estudio donde no hay riesgo de anticipación o posibles movimientos de consumidores entre fronteras. Estimamos regresiones de lead and lags que indican que los hogares de Canarias, Ceuta y Melilla son un control adecuado salvo en los tramos superiores de la distribución, debido a la escasez de la muestra. Encontramos una traslación del impuesto a precios cercana al 96% que generó una reducción del consumo únicamente entre el 33% de hogares con menor nivel económico, mientras que en el resto de los hogares el efecto no es significativo, algo que es compatible con una pequeña reducción en el consumo agregado. Por desgracia estos resultados no nos permiten inferir el efecto de la política sobre variables sanitarias, lo cual es una línea de trabajo para futuras investigaciones.

Hay 3 comentarios
  • Vuelvo a reiterar, como lo hacía en "https://nadaesgratis.es/admin/el-aumento-del-iva-de-bebidas-azucaradas-redujo-el-consumo", que es necesario reflexionar sobre el resultado expuesto, por, al menos dos motivos.

    1.- Creo que no puede afirmarse que ha habido un traslado del 96% del IVA a partir de los datos de la EPF.

    Debido a su extensión, este punto lo desarrollo en mi blog,

    http://dmiles.webs.uvigo.es/blog/blog.html

    2.- Una cuestión es analizar la senda paralela en los precios. Los precios lo fijan los retailers y pueden tener comportamientos similares.

    Pero esto no me dice nada de cómo se comportan los consumidores.

    Esto es, otra cuestión es si los consumidores en Canarias, Ceuta y Melilla tienen comportamientos de consumo similares al resto de España (excluido Cataluña, ya que su política de bebidas azucaradas de 2017 podría afectar los resultados). Esto es, la elasticidad de la demanda o la curvatura de la demanda es similar en Ceuta y en Madrid.

    En el WP que he leído no se discute este aspecto.

    Como argumentan Cawley et al. (2018), si los consumidores viven cerca es más fácil que sus comportamientos de consumo se asemejen, sean paralelos. Pero Canarias, Ceuta y Melilla tienen particularidades que la pueden alejar mucho del consumidor de la peninsula.

    Muchas gracias.

  • Creo q no hayq darles tantas vueltas a lo simple.
    Buscaban otro bien inelastico donde pegar otra mordida. El azucar en gran cantidad es una droga y lo sabe todo quisqui. y contra mas impuestos recaudados en la cadena desapercibidos por el votante final mejor. La sanidad les importa poco sino lo prohibirian aun expandiendonel mercado ilegal.

    Esto es mas simple exacto y en menos lineas; sin menospreciar su trabajo.

  • En varios países de Latinoamérica se intentó etiquetar la comida chatarra con octógonos negros.

    El criterio para decidir si un alimento lleva o no es bastante confuso. Primero que nada, la grasa y azúcar se mide en porcentaje de calorías, lo que perjudica los alimentos con menos calorías. Y acá en Uruguay hubo un sinfín de cambios de límite. Ahora dólo se consideran los azúcares agregados y no los "naturales", lo que es un disparate.

    Por otra parte, no hubo una campaña de concientización, ni siquiera de explicación. O sea, ni se molestaron en explicar por quélas grasas saturadas son peores que las otras.

Los comentarios están cerrados.