Otra mirada al salario mínimo

Hablar del salario mínimo es sinónimo de interés. Un ejemplo: ¿ven el Gráfico 1? Pues también lo vieron 300.000 personas en un día cuando lo colgué en Twitter. Mientras sufría con el partido Betis-Barcelona, Messi y yo compartíamos ingresos, aunque los míos tenían forma de ‘impresiones masivas’, como las de un BCE monetizador. Ni siquiera cuando los sindicatos universitarios – que el Rector los guarde en su Gloria – desfilaron uno a uno ante la puerta de mi correo para propinarme lindezas y arrearme apoyos, un tuit mío había alcanzado tanta visibilidad. Otro ejemplo: en Nada es Gratis nos encanta el salario mínimo. Escribir sobre él, quiero decir. En una búsqueda rápida en el Blog he encontrado catorce artículos con esa etiqueta. Volveré más tarde a ellos.

Gráfico 1. Salario mínimo en términos reales y valor añadido bruto por ocupado (1998=100)

Fte: Elaboración propia a partir de datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social (salario mínimo) e INE (IPC, VAB y empleados). 1998=100.

El Gráfico 1 representa la evolución tanto del salario mínimo, corregido de inflación, como del valor añadido bruto por trabajador, o productividad aparente del trabajo. Se trata de números índices con base 100 en 1998. Si calculamos las tasas de crecimiento totales por subperiodos (Gráfico 2) detectamos una relación inversa entre salario mínimo y productividad en los periodos de expansión, crisis y post-crisis, aunque en este último caso muy condicionada por la observación de la productividad durante 2020. No deja de resultar curioso, sin embargo, el ojo clínico de nuestros políticos en el momento de decidir sus arreones con el salario mínimo.

Gráfico 2. Crecimiento acumulado del salario mínimo durante tres subperiodos
(en %)


Fte: Elaboración propia a partir de datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social (salario mínimo) e INE (IPC, VAB y empleados)

El Gráfico 3 recoge la evolución del cociente entre el salario mínimo y el salario medio – índice de Kaitz – desde 2008[i]. Después de ocho años prácticamente inalterado en el 40 por cien, a partir de 2017 el cociente experimentó un rapidísimo aumento hasta situarse en el 60 por cien del salario medio en 2020. Esto ha sido consecuencia de un aumento real de más del 45 del por cien del SMI en los últimos años. Cualquier persona sin el corazón de rosegón olvidado en una despensa se alegraría por ello. Pero ¿cómo afectará este rápido e intenso aumento en el salario mínimo – y los que puedan venir – al bienestar de las personas que queremos proteger? Si resulta que terminaran teniendo problemas en su empleabilidad puede que estemos haciendo una mortadela con un wagyu – si a alguien le violenta la expresión anterior, puede cambiarla por hacer unos macarrones con guisantes.

Gráfico 3. Cociente entre el salario mínimo y el salario medio


Fte: Elaboración propia a partir de datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social (salario mínimo) e INE (coste salarial por ocupado, IPC)

El efecto del salario mínimo en el empleo ha hecho correr ríos de tinta y de tintorro, que es un buen modo de rematar las discusiones – o empezarlas. Y es que sobre ello ha habido en la literatura económica opiniones para todos los gustos. Digo opiniones porque el veredicto que del conjunto de estudios han realizado muchos autores parece que no ha pasado de ello: impresiones filtradas a partir del tamiz de los a priori de cada uno. Y para muestra, tres botones:

“Simplemente, no existe evidencia de que aumentar el salario mínimo tenga un coste en términos de trabajo, al menos cuando el nivel de inicio es tan bajo, como lo es en América” Krugman (2015).

“En la literatura económica, después de la publicación de Mito y Medida, ha sido aproximadamente tan probable encontrar efectos positivos como negativos del salario mínimo, con la estimación típica muy cercana a cero” Card y Krueger (2015).

“Existe un apoyo considerable [en la literatura] a la hipótesis del mercado competitivo de que un salario mínimo efectivo provocaría un menor empleo…Sin embargo, algunos pocos estudios han reportado una respuesta neutra o incluso positiva a salarios mínimos más elevados” Liu et al (2016).

Estas citas las he extraído de un estudio de Neumark y Shirley (2021) – NS en adelante – acabado de salir del horno – me está quedando un post muy gastronómico. La motivación de su trabajo es muy sencilla. Existe mucho ruido sobre lo que la literatura mayoritariamente dice en relación al efecto del salario mínimo en el empleo. Krugmanenses, CardKruegerianos y Liunitas no pueden estar todos ellos en lo cierto. Por lo tanto ¿por qué no hacer un análisis cuidadoso del conjunto de la literatura para ver cuál de estas tres razas de la guerra de las galaxias del salario mínimo se acerca más a la realidad? Antes de continuar, les propongo un juego: adscríbanse a una de las corrientes anteriores. Y no, no vale un Mandalorian (sobre Mandalorians y escalopes con patatas ver esto).

A propósito, volvamos a los posts publicados en Nada es Gratis sobre el salario mínimo. De mi relectura de todos ellos mi impresión es que, cuando reflejan o tratan de dar una impresión acerca del estado de la literatura, los CardKruegerianos son mayoritarios, con algún Krugmanense y ningún Liunita – si hay alguno que gruña ahora o more en las arenas para siempre.

La investigación sobre los efectos del salario mínimo cambió radicalmente a partir del Simposio sobre la Nueva Investigación del Salario Mínimo (1992) y el estudio Myth and Measurement de Card y Krueger (1995), que proporcionaron nuevos enfoques metodológicos, considerados superiores, en la identificación de la relación causa-efecto. Esta estela metodológica fue seguida, entre otros, por el joven Arindrajit Dube, que ha reconocido públicamente la ascendencia intelectual que Krueger ejerció sobre él. Con el tiempo Dube se ha convertido en el líder de los CardKruegerianos  y referencia espiritual del movimiento “Fight for $15”. Mientras, David Neumark se ha erigido en la némesis de Krugmanenses y CardKruegerianos, y protector de Liunitas, desde que su respuesta al artículo Myth and Measurement demostró que los resultados obtenidos en dicho artículo no soportaban ciertas pruebas de robustez, como el tipo de información utilizada.

NS rastrean en su análisis los resultados de todos los trabajos desde la aparición de la Nueva Investigación del Salario Mínimo que satisfacen ciertos criterios: (a) que no estén basados sólo en series temporales, pues la capacidad de identificación del efecto se considera inferior; (b) que estén publicados o vayan a publicarse en una revista científica; (c) que se centren en la economía de Estados Unidos; (d) que proporcionen alguna estimación del efecto sobre el empleo. En total incluyen 66 trabajos, aunque los autores también ofrecen la lista de los trabajos excluidos.

El estudio de NS no es un meta-análisis al uso. La principal diferencia es que en su disección de cada trabajo se quedan sólo con la estimación nuclear. Es muy frecuente que en un artículo de investigación se presenten los resultados intermedios, antes de ofrecer la estimación que los autores consideran la más importante. De hecho, Neumark y Shirley enviaron una carta a los autores de todos los trabajos revisados para preguntarles cuál era en su opinión la estimación central. Los resultados de este ejercicio se ofrecen en términos de distribución de frecuencias para el conjunto de estimaciones centrales.

Su principal conclusión es que la distribución de los efectos del salario mínimo sobre el empleo es absolutamente asimétrica, y claramente orientada hacia el signo negativo. Es decir, aumentos del salario mínimo reducen el empleo en la inmensa mayoría de los estudios. Del conjunto de trabajos, más de un 79 por cien ofrecen un coeficiente negativo. Para un 55 por cien del total de la literatura revisada el coeficiente negativo es significativo al 10% y para un 48 por cien es significativo al 5%. Por el contrario, sólo un 5.8 por cien del total de trabajos estiman un coeficiente cero o con signo positivo con un p-value menor de 0.1, y sólo un 4.1 por cien con el signo positivo tienen un p-value menor de 0.05. Además, el mensaje anterior es robusto a la fuente de variación utilizada para la identificación, al grupo de trabajadores objeto de análisis o al tipo de industria.

Aunque de mi lectura del trabajo de NS me parece claro que su principal interés radica más en ofrecer información cualitativa sobre la distribución de los efectos del salario mínimo en el empleo que en calcular el efecto medio o mediano, la crítica rotunda de Dube al mismo a través de Twitter – recomiendo el hilo directo completo – se ha centrado en posibles problemas de agregación entre estudios y en la ausencia en la revisión que hacen NS de algunos trabajos recientes, como este de próxima publicación de Alan Manning. Con un nivel más bajo de actividad, Neumark ha dejado en esta misma red social algunos precedentes del conflicto entre CardKruegerianos y Liunitas, encarnado por ambos líderes en la batalla de la Puerta de Tannhäuser: aquí y aquí.

Por si el debate no estaba ya bastante calentito, la Oficina de Presupuestos del Congreso de Estados Unidos (CBO) acaba de publicar sus estimaciones sobre los efectos de aumentar paulatinamente el salario mínimo hasta los 15$ en 2025: una reducción del empleo de 1.4 millones de trabajadores (0.9%), y una reducción de 0.9 millones en el número de personas consideradas pobres. Ante estas noticias, Dube no ha tardado en reaccionar indicando que la elasticidad implícita en la estimación de la CBO queda bastante alejada del rango de estimaciones de un trabajo que el propio autor acaba de hacer público.

Jesús Fernández-Villaverde adopta una visión aparentemente reconciliadora en esta Star Wars de economistas. Su impresión es que probablemente los efectos a corto plazo en el empleo de subidas temporales y moderadas en el salario mínimo son negativos pero pequeños. Sin embargo, la distancia entre la realidad y estos conceptos – corto plazo, temporal y moderada – aumentarían la probabilidad de observar efectos negativos más importantes. De este modo, casi con toda seguridad habrá que esperar muchos años hasta que los efectos del “Fight for $15” se muestren con plenitud.

En España el “Fight for 60%” se ha producido en un tiempo record. Los efectos dinámicos completos de equilibrio general también tardarán en mostrarse. Ojalá el experimento sea positivo y la evaluación que pueda hacerse con el tiempo de la medida corrobore sus beneficios. El último trabajo de Neumark y Shirley supone un claro ataque a las naves de Krugmanenses y CardKruegerianos. Por el contrario, las últimas estimaciones de Dube y compañía proporcionan munición extra para éstos. Mi impresión es que el principio de moderación es fundamental. Si no aplicamos criterios de prudencia en la elevación del salario mínimo podemos estar condenando al colectivo que queremos proteger al destierro más cruel: el planeta de los desempleados sin remedio, adonde creo que van a llegar no pocos Liunitas desterrados desde España en los próximos años.

[i] Otra versión es calcular el índice sobre la base del salario mediano.

Hay 21 comentarios
  • Muchas gracias por la entrada, Javier, muy interesante.

    Sin ser un experto en el tema, muchas veces me da la sensación de que extrapolamos muchos resultados de la literatura a España sin que tenga mucho sentido. Mi percepción (que puede ser errónea) es que cuando los análisis hablan de que una subida del salario mínimo no afecta negativamente al empleo (o incluso lo estimula), suelen ser análisis que parten de situaciones de pleno empleo, en el que las subidas del salario mínimo incentivan la reentrada en el mercado laboral de trabajadores desanimados.

    Sin embargo, para el caso de España, se me hace muy difícil entender esas vías de actuación. Con unas tasas de desempleo tan elevadas como las que tenemos, y que son increíblemente elevadas en el caso del desempleo juvenil, soy incapaz de entender el mecanismo que puede o bien impulsar el empleo positivamente o bien al menos no reducirlo.

    ¿Sabes si alguno de los estudios que encuentran efectos positivos o neutros del salario mínimo sobre el empleo lo hacen en situaciones en las que el desempleo es relativamente elevado?

    • Gracias, Alfonso.

      Tienes razón en que extrapolar estos estudios para EE.UU a países con instituciones laborales muy diferentes no es inmediato. En el caso de España, la elevada proporción de trabajadores con una baja cualificación, incluyendo a los jóvenes (tasa elevada de abandono escolar), la reducida movilidad geográfica, la importante dualidad en los costes de despido, o la existencia constatada de márgenes distintos al despido por parte de las empresas, no invitan al optimismo. Los defensores de que las subidas pueden tener efectos positivos sobre el empleo disponen sin embargo de un apoyo teórico potente: si los demandantes de trabajo tienen poder de monopsonio (frente a los modelos de competencia perfecta en el mercado de trabajo), aumentos del salario mínimo producirían (hasta alcanzar cierto umbral) aumentos del empleo y las horas trabajadas. Ello dependerá de la importancia de esas empresas monopsonistas en el mercado de trabajo en el total de empleo de bajos salarios, y de la distancia ente el salario mínimo y el del equilibrio competitivo.

      • Entiendo el argumento de poder de monopsonio de las empresas. Pero lo que yo entiendo es que si ese fuera el mecanismo subyacente, lo que debería generar el monopsonio serían salarios inferiores a los competitivos, pero no debería generar desempleo (sino que debería generar “desanimados”).

        En un mercado dominado por empresas monopsonistas respecto al empleo, no debería existir el desempleo (el salario es bajo, tanto que la gente no quiere trabajar, y en ese contexto el salario mínimo eleva el salario de equilibrio estimulando la entrada al mercado de los “desanimados” que no querían trabajar). Pero entiendo que ese tipo de argumento monopsonista no casa con un “exceso de oferta de trabajo al salario de equilibrio” que es lo que observamos en España: con un desempleo juvenil del 41%, no parece que el salario esté por debajo del de equilibrio.

        Entiendo que el argumento de poder de monopsonio tiene pleno sentido en EEUU (donde creo que es de donde proceden casi todos los artículos con evidencia no negtiva del salario mínimo sobre el desempleo), pero supongo que se me escapa algo porque no entiendo la lógica con los desempleos tan enormes que tenemos. Pero no entiendo el argumento teórico que explique cómo en un mercado de trabajo con un desempleo (exceso de oferta) enorme al salario vigente, una subida del salario mínimo puede no aumentar aún más dicho exceso de oferta

        • Entiendo su punto, Alfonso.

          Sin embargo no es necesario que el mercado esté dominado por empresas monopsonistas, sino que el porcentaje de éstas entre los contratos de salarios muy bajos sea significativo. Estas empresas no temen mantener los salarios bajos porque no hay otras empresas que puedan competir con ellas para llevarse a los trabajadores. En estas circunstancias aumentos del salario mínimo, empezando por niveles muy bajos, puede elevar el empleo incentivando a más trabajadores a aceptar esos puestos de trabajo, mientras que las empresas todavía obtienen un margen por su contratación. A nivel agregado de toda la economía, la existencia de este mecanismo es compatible con la existencia de salarios medios superiores al de equilibrio. Aunque para explicar niveles elevados de desempleo tampoco es necesario considerar que la demanda de trabajo es inferior a la oferta. Sería suficiente con que el volumen agregado de emparejamientos entre vacantes y trabajadores buscando empleo fuera bajo.

      • Muchas gracias por el post. Como ya se ha dicho es problemático trasladar sin más los resultados (suponiendo que haya algo digno de tal nombre, porque unos estudios dicen una cosa y otros otra …), pero mi pregunta es ¿no hay estudios en España sobre el efecto de ese incremento? En nuestro país el incremento ha sido enorme. Yo no soy una empresa, pero tengo una empleada de hogar a la que tengo que pagar el salario mínimo y como yo hay miles y miles de hogares que, sencillamente, no tenemos opción.

  • Creo que Dube ha dado buenos argumentos contra el principio de prudencia, realizando además una crítica al paternalismo que creo que se reproduce aquí. Dube y colaborados han realizado una serie de encuestas en las que determinan que las personas que más probabilidades tienen de ser afectadas negativamente por una subida del salario mínimo, son las que mas apoyan tal subida. Por lo tanto, ese razonamiento de perjudicar a las personas que “queremos ayudar” es de todo falaz. En democracia las políticas se votan y dependen de preferencias y no son obra de ángeles caritativos que quieren ayudar, y parece clara preferencia de aquellos que pueden sufrir los costes (al menos en USA). Dube ironizaba con esto diciendo que en economía, los individuos persiguen su propio interés de forma consciente, menos para el salario mínimo, que se quieren tirar piedras en su tejado.

    Segundo, Dube también señalaba la necesidad de hacer políticas basadas en la evidencia pero también evidencia basada en políticas, con políticas prudentes permanentes, difícilmente vamos a poder estimar el salario mínimo óptimo.

    Por último, el post parece dar un empate a Dube y a Neumark para sacar una posición conservadora (nada raro en parte del blog), pero no se acaba de argumentar el porque del empate, cuando el consenso el la academia parece que es la postura de Dube, que creo que responde sólidamente a las críticas de Neumark.

    • Gracias, Carlos.

      Mi intención no ha sido ser paternalista, lamento que lo hayas interpretado así y que esta actitud te haya ofendido. Lo que tú llamas paternalismo está ligado con la posibilidad real de que una medida bienintencionada termine generando efectos indeseados. Permíteme que me sienta entristecido por ese hecho. Tú puedes alegrarte si así lo deseas (allá cada cual con sus sentimientos).

      Sobre la falacia de que la medida genere reducciones de empleo (y en especial entre los colectivos más desfavorecidos) sólo te haré una pregunta: ¿Piensas que el salario mínimo puede aumentar de forma ilimitada sin generar efectos perversos?

      Sobre las encuestas a trabajadores sobre su voluntad en cuanto a aumentar el salario mínimo. Me gustaría que primero le hubieran pasado la misma encuesta a las empresas y luego le hubieran enseñado los resultados a los trabajadores antes de que respondieran a la encuesta.

      No entiendo tu argumento de que las políticas se votan. No es así. Se votan a los representantes que legislan sobre políticas que se discuten (y se votan) en el parlamento (y cada vez más a menudo ni eso), y que en muchas ocasiones se equivocan ¿o no?

      Sobre el empate entre Neumark y Dube. El histrionismo no te da la razón ni te la quita, aunque sirva para proporcionar un halo de superioridad moral. Lo vemos todos los días en el tono de los representantes de Podemos en cualquier entrevista. Ese tono es como un uniforme de colegio. También, aunque en menor medida en otros representantes de partidos políticos. Dube tiende a vestir ese uniforme. En mi opinión su crítica al último trabajo de Neumark yerra el tiro. Según Neumark y Shirley la ratio entre los estudios que encuentran un efecto negativo significativo en el empleo sobre los que encuentran un efecto cero o positivo significativo es de diez a uno. No encuentro argumentos en la crítica de Dube que ataquen fundamentalmente este resultado. En cualquier caso, Neumark ya ha contestado que en la revisión de su trabajo, y por los cauces académicos, dará cuenta de las críticas. Vamos a ofrecerle el beneficio de la duda.

      • Lo intento a la segunda ya que a la primera no se admitió mi respuesta. Resumiré más esta vez

        1° La economía enfrenta trade-offs. Preguntarme si me alegro de que los trabajadores se queden sin trabajo es deshonesto y una pregunta sin sentido ¿Te alegras de que cobren menos? Hablamos de un trade-off no de dejar a gente sin trabajo (esto en caso de que el salario mínimo tuviese efecto negativo)

        2° hablo más abajo de un salario mínimo óptimo, por lo tanto no entiendo la pregunta de si creo que que el SMI puede aumentar indefinidamente, no tiene mucho sentido

        3. Las encuestas preguntan a los trabajadores si prefieren aumentos del SMI y menor empleo o no mover el SMI. Se le pregunta directamente por el trade-off ¿Que sentido tiene que le pregunten a las empresas?

        4. Las políticas de votan solo era una expresión para decir que en una sociedad democrática los parlamentos y gobiernos expresan preferencias sociales, de manera imperfecta.

        5. Superioridad moral supongo que es consideraré a los demás histriónicos y yo el reflexivo. ¿Por qué dube es histriónico? ¿En que falla la respuesta de Dube? (Esto es lo decisivo para tomar posición y no aparece en el post).

        6. (NOTA DEL EDITOR: Este punto ha sido eliminado por hacer referencia directa, en términos de dudosa elegancia, a un ex editor y ex colaborador del blog)

        Un saludo, y espero poder ser publicado esta vez

        • Carlos,

          la razón por la que no publiqué ayer de madrugada (cuando la vi) tu respuesta, fue la referencia directa en el punto 6 de tus comentarios, y en un tono jocoso, a un ex editor del blog. Como entenderás, existen principios que el blog no puede violar, y los comentarios maleducados que afectan directamente a nuestros antiguos colaboradores son uno de ellos. Solucionado el tema, paso a responderte a continuación.

          En primer lugar una introducción. Entiendo que te hayas sentido molesto por mi referencia al histrionismo del que, en mi opinión, hacen gala muchos de los representantes de Podemos, y te pido disculpas por ello. Mi intención no era molestarte, sino ilustrar la similitud con los tuits de Dube, algo relacionado con una de tus preguntas. Y dejo claro desde ahora que sobre este punto estoy metido en el terreno subjetivo de la valoración personal. El histrionismo al que me refiero se muestra de la siguiente manera: háblese rápidamente, sin pausas, con tono enfadado y transcendente, y con el ceño fruncido por el peso de los problemas del mundo. Los tuits de Ari Dube me transmiten esa misma sensación. La respuesta de Dube a Neumark en Twitter tiene ese mismo registro. En cualquier caso, Neumark debió sentir algo parecido porque, después del ‘chorreo’ de tuits de Dube, su respuesta fue un ‘Take a deep breath, Ari’, que es lo que algunos pensamos cuando oímos hablar a los representantes de Podemos. Y otros pensarán de los representantes de otros partidos, no me cabe duda, y me parece perfecto. En ningún momento, como podrás comprobar si revisas mis respuestas, he confrontado el histrionismo de unos con mi reflexividad personal. Mi reflexividad me la guardo para otras facetas de mi vida, y no para responder comentarios a aquéllos que se aproximan a mí con evidentes prejuicios (actitud paternalista, falacia de la destrucción de empleo, consideraciones no democráticas, conservadurismo de este blog). A continuación mi respuesta a tus cinco puntos.

          1. Ahora la cuestión está mucho mejor formulada. Hablemos de trade-offs. Perfecto. De eso justamente hablaba en mi post (puedes revisarlo porque hay varias referencias a esos trade-offs). Eso es muy distinto de la historia paternalista de la que me acusabas en tu primer comentario. Deshonesto es manipular un hecho (la existencia de trade-offs) con una afirmación donde dicha disyuntiva se convierte en la siguiente frase: “ese razonamiento de perjudicar a las personas que “queremos ayudar” es de todo falaz”.

          2. Esperaba esta respuesta. ¿Qué es ese salario óptimo del que hablas? ¿Óptimo en términos de qué? ¿Dónde lo sitúas? Supongo que te refieres a que estás pensando en subir el salario hasta el punto en el que no destruya empleo. Justamente en torno a eso gira todo el post (vuelve a leerlo, por favor).

          3. Preguntar primero a las empresas tiene sentido en cuanto que proporciona información adicional a los trabajadores para formular un juicio. No es lo mismo preguntar a un trabajador: “¿Cree usted que deberían subirle el salario un x%?” que preguntarle “¿Cree usted que deberían subirle el salario un x% (sepa usted que la empresa ha respondido que ante ese aumento llevará a cabo una restructuración de su plantilla)?

          4. ¿Significa tu respuesta que los partidos en el gobierno tienen una orden expresa de sus votantes de no escuchar los consejos de expertos en distintas materias? Mal vamos. (Ver mi respuesta a Miguel Ángel).

          5. La primera parte de tu pregunta está respondida en la introducción, y como he dicho es un juicio de valor. La segunda parte de la pregunta no es un juicio de valor. Creía que te la había respondido en mi comentario anterior. El principal punto de Neumark y Shirley es que la ratio entre los estudios que encuentran un efecto negativo significativo en el empleo sobre los que encuentran un efecto cero o positivo significativo es de diez a uno. Dube en sus críticas no ataca este punto (más allá de ofrecer un par de referencias adicionales que no van a cambiar mucho la ratio). Su principal crítica es sobre la agregación del efecto medio que hacen Neumark y Shirley. En el conjunto de su trabajo, esa es una cuestión secundaria. De todos modos, habrá que esperarse a la revisión del trabajo que ya ha prometido Neumark.

  • Cada vez que leo sobreciertos temas; salario mínimo, presión fiscal, incentivos a la inversión……siempre tengo la misma sensación. Los modelos no son suficientemente solidos para determinar la relacción entre las modificaciones y sus consecuencias. Así que sin duda, solo queda, actuar hacer seguimiento y corregir si es necesario.
    Pero tambien siento que hay demasiados economistas que quieren ser arquitectos. Cuando un arquitecto quiere crear nuevas soluciones, suele utilizar a los ingenieros de estructuras para resolver sus problemas de estabilidad estrucutral. Pero no para que el ingeniero le diga eso es imposible; sino para cuantificar el esfuerzo de hacerlo, pues el no es arquitecto.
    Es la sensación que tengo con los economistas que sin herramientas y datos indiscutibles se plantean poner en duda diseños del arquitecto-politico en este caso.
    Comparto que la prudencia es una forma de minimizar riesgos; pero ante en el Salario Mínimo hay una componente de justicia social que me parece puede justificar cometer errores. Y si revisamos el contexto: ¿Porque cada pais tiene uno distinto y tan distinto? ¿No sera que no es tanto la cantidad absoluta como la proporción en la distribución de sueldos? ¿Algún estudio hace ese análisis comparativo entre paises? Salario Mínimo vs Medio vs Mediano.

    • Gracias Miguel Ángel, vamos por partes:

      Sobre estas afirmaciones: “Los modelos no son suficientemente solidos para determinar la relacción entre las modificaciones y sus consecuencias. Así que sin duda, solo queda, actuar hacer seguimiento y corregir si es necesario” Entiendo que quieres decir que existen distintos modelos teóricos que pueden llevarte a conclusiones opuestas sobre el efecto de un aumento del salario mínimo, y que por lo tanto es incluso más importante hacer una evaluación frecuente de la medida, y realizar correcciones en caso necesario. Estoy muy de acuerdo.

      Entiendo que en tu metáfora del ingeniero y el arquitecto el ingeniero es el economista y el arquitecto el político, y que el economista tiene que permanecer en un segundo plano con respecto al político y su labor estar subordinada a la cuantificación de los costes de las medidas de política económica que el político decidiera hacer. Es decir, quedarse en el plano positivo y no trascender al plano normativo. No estoy de acuerdo. La labor de análisis normativo es también fundamental para un economista, y eso pasa por saber y poder decir que una política es mala y que otra política es mejor.

      Sobre el salario mínimo y la justicia social. Llevamos cinco décadas con una tasa de desempleo estructural agregada y de desempleo juvenil de auténtica vergüenza en el contexto histórico e internacional. Me temo que sus arquitectos-políticos han estado la mayoría de este tiempo jugando a las casitas de cartón. Y no será porque no han habido propuestas normativas por parte de los ingenieros-economistas que han sido completamente ignoradas por esos a los que debemos dar carta blanca para que sigan equivocándose en pos de la justicia social (palabra comodín donde las haya).

      Los salarios medios y mínimos varían por países en parte porque la productividad media es muy diferente, porque la productividad de los que están en la base de la distribución de salarios es muy diferente, porque la tasa de desempleo es muy diferente, porque la regulación del salario mínimo (único o diferenciado por grupos de población) es muy diferente, porque los beneficios sociales son muy distintos, etc…

      • Bueno, veo que puedo hacer metáforas y ser respondido con ellas. Pero para no abusar, simplemte añado; que cuando efectivamente hay modelos que llevan a conlusiones distintas simplemente es que ninguno es incontestable. Pasa en muchos campos de las ciencias sociales. Incluso en el algunos en física. Por tanto en esas ocasines afirmar rotundamente que algo es malo o bueno, me parece como poco aventurado.
        No discutiré que tipo de casitas se estuvieron contruyendo, Es cierto que los resultados no son buenos. Pero ¿Donde ponemos el horizonte de responsabilidad? Nuestro paro nunca tuvo valores estructurales bajos. ¿Con salario Mínimo bajo? Tampoco ¿Cuando estuvo cerca del salario medio? Nunca hasta ahora. Veamos que pasa.
        Todo es distinto entre paises. Sin duda. ¿A cuales queremos parecernos? ¿Aspiramos a imitar a Marruecos o Turquia? Creo que estaremos de acuerdo que no. Pues imitemos a los que nos convencen, casí todos con salarios mínimos más altos. No es el salario mínimo la variable que lo cambia todo, evidente. Pero si la que permite a quien trabaja hacerlo para dejar de ser pobre. Hay más variables, pero está es la que trata tu análisis. Y sobre ello no hay consenso ente los “ingenieros”.

        • Gracias, Miguel Ángel, por su respuesta.

          De acuerdo con que distintos modelos teóricos pueden llevar a conclusiones diferentes sobre la medida. Puede encontrar ejemplos en algunas de las respuestas que he dado en estos comentarios. Por eso nunca he afirmado que subir el salario mínimo sea rotundamente malo o bueno. De hecho en mi último párrafo lo dejo claro: aplicar un criterio de prudencia. Eso significa ir subiendo el salario mínimo y evaluando sus consecuencias de forma progresiva. Hasta los 70 el desempleo en España (y en Europa) no era un problema. A partir de entonces se convirtió en una enfermedad crónico en España, mientras que en la mayoría de las economías europeas no pasó de una mala gripe que se repite de vez en cuando. Las causas de ello no tienen mucho que ver con el salario mínimo, pero el salario mínimo más adecuado en cada economía sí tiene que ver con ello. Que esa enfermedad nos esté afectando ya 50 años es una prueba de que la principal responsabilidad recae en el inmovilismo político a la hora de tomar decisiones valientes. Y lo peor es que mirando al futuro, y si nos creemos lo que llevaban en los programas electorales los partidos que ahora gobiernan (sobre todo uno de ellos), en lugar de ir hacia adelante, vamos a ir hacia a atrás.

          Parezcámonos a los países europeos que mejor lo hacen, no sólo en términos de salario mínimo, sino de los fundamentales de los que en última instancia dependerá éste. Le recomiendo dos libros recientes de personas allegadas a este blog: “Crecimiento y Empleo” de Juan Francisco Jimeno y “En Busca de la Prosperidad” de Javier Andrés y Rafael Doménech.

          • Gracias por las recomendaciones. No voy a defender posiciones económicas revolucionarias. Ante todo porque hay que aplicarlas en un contexto internacional que te las penalizará seguro.
            Del salario mínimo, solo matizar que no es momento de precipitarse, pero el planteamiento de un 0.9% (Para dar continuidad a evitar su estancamiento) no me parece una aberración. Otras subidas, seguramente hay que replantearselas hasta alcanzar velocidad de crucero en el crecimiento. Tampoco esperar como siempre a que el crecimiento aumente desigualdades.
            Sobre el paro, sin duda. Algo hay que hacer para romper la dualidad. Apoyada en 2 DEFOMACIONES.
            Un sector turistico muy de temporada, con empresas incapaces de reorientar su actividad para aplanar los picos o rellenar los valles de actividad.
            Una gestión empresarial (Includas empresas públicas, también vergonzosos aprendices de mala gestión) que abusa del contratato temporal más allá del límite legal. Forzando bajas de SS en fines de semana o periodos vacacionales que nos penalizan a todos.
            Y me olvido de errores de la otra parte, trabajadores, porque en esto nada pueden hacer.
            Y creo que todo es posible con acuerdos entre todas las partes. En un modelo de consenso todos los errores pueden corregirse.

            • Un crecimiento de un 0.9% es bien distinto de un crecimiento en términos reales del un 40%. No creo que lo primero cause mucha discusión. En cuanto al tema del desempleo, puede encontrar ejemplos de economías con igual o mayor peso de los sectores presuntamente culpables de nuestra elevada tasa de desempleo, pero en los que la tasa de desempleo agregada no supone un problema. El problema más que en el modelo productivo está en la regulación de nuestro mercado de trabajo.

          • Solo un detalle más. Los 70s aquí y en casi todas partes la industria resultaba intensiva en mano de obra. Y la gestión más. Ahora la única industria intensiva en mano de obra es el turismo, porque hasta la agricultura que tiene picos de labor namual no lo es en el global.
            Con menos industria y menos intensiva ¿Donde se resitua a trabajadores? Pues durante mucho tiempo lo hicimos en la burbuja de la construcción (Residencial e infraestructuras) Ahora la obra principal esta en la Energía y Dependencia (Pero esta es más gasto que negocio) Y la nueva económia require formación. ¿Porque no se está invirtiendo más en formación?

            • Totalmente de acuerdo en que la formación de calidad y bien dirigida, académica y profesional, reglada y no reglada, debe ser uno de los pilares en los que se sostenga nuestro futuro

  • Me ha gustado el estilo literario del autor en este artículo.
    La cuestión es bastante clara aunque tiene la dificultad de sus componente políticos que tanto influyen hoy día en las carreras académicas.

    En esta cuestión comparto la observación de Jesús Fernández-Villaverde, al analizar muchos trabajos, de que las variaciones del salario mínimo suelen tener efectos negativos a corto y a medio sobre el empleo y por tanto hemos de verlas como demagogias que no solo perjudican el empleo sino que, de propina, consolidan la estructura oligopólica de nuestros mercados.

    Este ultimo tema es similar al efecto del recurrente debate Sindical sobre los Convenios de Empresa vs Provinciales, Sectoriales o Nacionales. El beneficiado de la no libertad de negociación termina siendo el líder de mercado cuya competencia se reduce en un aspecto no banal. Costes Laborales.

    • Gracias por tus apreciaciones Manu,

      el tema de la interconexión entre temas correctamente políticos y carrereas académicas es complejo. Tengo mi opinión, pero prefiero reservármela. Más proclive soy a dar mi opinión sobre lo que considero un tipo de endogamia: la de redes de investigadores (insiders) con intereses creados e incentivos a bloquear a otros investigadores (outsiders).

      No recuerdo a Jesús Fernández Villaverde publicando sobre demagogias en relación al salario mínimo. No digo que no las haya, sino que en sus publicaciones en Estados Unidos no le he visto escrita esta expresión. Sí que es verdad que hace un punto entre la posibilidad de un efecto muy moderado o nulo en el corto plazo y un muy probable efecto negativo en el largo plazo.

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