Paro e instituciones laborales (I): Efecto nacional

Corre por ahí una leyenda urbana que dice que las instituciones laborales no pueden ser muy importantes en la determinación de la tasa de paro en España porque existen grandes diferencias entre las tasas de paro por comunidades autónomas y todas ellas están sujetas a la misma legislación. Dado que esta idea (que Jesús F-V bautizó en esta entrada) es aparentemente atractiva, voy a intentar explicar por qué no es correcta. El primer paso es entender cómo afectan de forma genérica las instituciones laborales al paro. El segundo será aplicarlo a las comunidades autónomas.

¿Qué son las instituciones laborales? En España tendemos a igualar instituciones laborales con costes de despido, lo que es totalmente erróneo. Como explicamos en el libro Nada es Gratis, hay varios tipos de instituciones laborales. La legislación sobre las indemnizaciones pagadas al despedir y el derecho de los trabajadores a recurrir el despido judicialmente constituye la protección del empleo. Las prestaciones por desempleo son las transferencias percibidas por quienes han perdido su empleo involuntariamente y buscan trabajo. Las políticas activas de empleo consisten en la ayuda pública a la búsqueda de trabajo y en los subsidios a las empresas por crear empleo. Por último, hay una legislación sobre la negociación colectiva entre empresarios y trabajadores.

¿Cómo afectan las instituciones al paro? Simplificando, la tasa de paro resulta del equilibrio entre la oferta (trabajadores) y la demanda (empresas que demandan sus servicios para producir bienes que puedan vender; es una demanda derivada). El precio se determina habitualmente mediante negociación entre trabajadores y empresarios (o sus representantes respectivos) e incluye además del salario otras muchas condiciones (horas, organización de la jornada, etc.). El gráfico siguiente muestra que la oferta depende positivamente del salario real (queremos trabajar más cuanto más nos paguen) y la demanda depende negativamente (los empresarios contratan más cuanto menor sea el salario), en ambos casos manteniendo todo lo demás constante (ceteris paribus):

Los valores con asterisco son los de equilibrio del mercado de trabajo: salario real (salario dividido por un índice de precios) y empleo. Las instituciones afectan a ambos lados del mercado. Por ejemplo, mayores prestaciones por desempleo mejoran la posición negociadora de los trabajadores (su alternativa a estar empleado es menos mala), lo que eleva sus demandas salariales, o lo que es equivalente, reduce la oferta de trabajo, y por ello aumenta el paro. Una negociación colectiva que solo atiende a la inflación y no al desempleo implica una curva de oferta más plana y lleva a mayor variación del empleo y menor variación del salario para cualquier desplazamiento de la demanda.

Aunque distintas teorías incorporan distintos ingredientes en las curvas de oferta y demanda, muchas predicciones sobre los efectos de las instituciones son comunes a modelos tradicionales del mercado de trabajo, como el de Richard Layard, Stephen Nickell y Richard Jackman en su libro “Unemployment” y a la teoría moderna de la búsqueda y el emparejamiento reconocida por el premio Nobel de 2010.

Las instituciones laborales no existen porque sí. Se crearon para garantizar una renta mínima a los trabajadores empleados (salario mínimo) o parados (prestaciones por desempleo), defender sus intereses (sindicatos, regulación de negociación colectiva) o proporcionarles seguridad en el empleo (costes de despido). Pero tienen un coste potencial: a cambio de aumentar la seguridad y (a veces) mitigar la desigualdad, reducen la eficiencia y (a menudo) el empleo. Si las instituciones se diseñan bien (junto con otros factores, claro), se puede tener alta seguridad y baja tasa de paro (Escandinavia), pero lo normal es poca seguridad y paro bajo (EEUU) o mucha seguridad y paro alto (Europa continental).

¿No afecta la demanda al paro? Por supuesto que sí. Una política monetaria (p. ej. una bajada del tipo de interés) o fiscal (p. ej. bajada de impuestos) expansiva tiende desplazar la demanda de trabajo (hacia la derecha en el gráfico) y a elevar el empleo. Pero no indefinidamente. De nuevo simplificando mucho, el mecanismo fundamental de reequilibrio es el siguiente: cuando el paro cae por debajo de la tasa de paro estructural (exceso de demanda) los salarios reales suben, esto reduce la demanda de trabajo de las empresas y el paro sube otra vez hasta su nivel estructural. Y viceversa cuando el paro es superior al paro estructural.

Las instituciones laborales afectan a la tasa de paro estructural y pueden también afectar a la velocidad y la magnitud del mecanismo de reequilibrio. La tasa de paro estructural, por sencillez, podemos asimilarla a la media del paro en periodos largos (digamos 5 o 10 años), que no depende tanto de la demanda como de aspectos más permanentes.

¿Qué evidencia empírica hay sobre los efectos de las instituciones? El reto es explicar evoluciones como las mostradas en este gráfico del este artículo Olivier Blanchard y Justin Wolfers, que muestra las tasas de paro en los países de la OCDE:

El aumento del paro estructural (se toman medias quinquenales) podía ser el resultado de las perturbaciones o shocks (p. ej. las subidas del petróleo en los 70) pero era difícil creer que afectaran de forma tan desigual a los países. Por otra parte, las instituciones evolucionaron de formas desfavorables para el empleo en los años 60 y 70, pero en sentido contrario en los 80 y 90, por lo que parecía poco plausible que fueran responsables del aumento del paro.

¿Cómo abordaron Blanchard y Wolfers este problema? Señalando que las instituciones no solo afectan a la tasa de paro sino a como ésta reacciona ante los shocks. Por ejemplo, ante un aumento de los precios del petróleo, el paro sube. Cuanto más altas sean las prestaciones por desempleo, mayor es la duración del paro, con lo que los parados van perdiendo sus capacidades o dejan de buscar. A su vez las empresas desconfían de los parados de larga duración y no los contratan. Y los que siguen empleados no los ven como competidores. En suma, el paro ejerce en menor medida su función de moderación salarial.

Estimando empíricamente los efectos de las perturbaciones, las instituciones y sus interacciones, Blanchard y Wolfers dan cuenta de la evolución de la tasa de paro en los países de la OCDE. Esta metodología no está exenta de problemas, pero ha sido fructífera. Un resumen de esta literatura aparece en este artículo de Andrea Bassanini y Romain Duval. Una panorámica aparece en este artículo de Nickell y Layard. Por otra parte, hay muchos estudios con datos microeconómicos (de trabajadores y empresas) estimando los efectos de cada institución por separado sobre el empleo y el desempleo. También uno de los premios Nobel de 2011, Thomas Sargent, ha explotado el enfoque de interacción entre perturbaciones e instituciones en este artículo con Lars Ljungqvist.

¿Hay alguna estimación para España? En un trabajo de Juan Francisco Jimeno y mío se aplica el modelo de Blanchard y Wolfers a España. Se descompone el aumento del paro entre 1970-1974 y 1995-1999, que fue del 13.9%, en el aumento debido a perturbaciones (si hubiéramos tenido unas instituciones iguales a las de la media de la OCDE), que se estima igual al 6.7%, y el aumento debido a tener instituciones laborales menos favorables para el empleo que la media de la OCDE, estimado en un 7.2%. Es decir que las características de nuestras instituciones hace que la desviación de nuestra tasa de paro con respecto al resto de la OCDE sea tan grande como el aumento del paro con instituciones estándar. (No hay nada mágico en esta cifra, que variaría si se estimara con otras metodologías, pero no contamos con muchos más trabajos que estimen esa proporción.)

Surgiría una paradoja si este resultado fuera incompatible con la existencia de grandes diferencias de tasas de paro entre comunidades autónomas. No obstante, la mitad del aumento del paro se debe explicar por otros motivos, lo que suaviza la paradoja (como señaló muy bien Jesús F-V en esta entrada). En dos próximas entradas, Florentino Felgueroso y yo argumentaremos que la paradoja no es tal.

Hay 24 comentarios
  • Disculpe mi ignorancia pero no entiendo lo que dice en el párrafo 7. ¿Una política expansiva (monetaria o fiscal) no debería contribuir a aumentar el empleo y por tanto a disminuir el paro?

    El efecto se corregirá, disminuyendo el empleo y por lo tanto aumentando el paro cuando el exceso de demanda se vea corregido con una subida de sueldos. ¿Es así?

    Una vez más mi enhorabuena por el blog que sigo con asiduidad.

    Un abrazo,

  • Sr. Bentolila:
    No entiendo nada de economía, pero no entiendo su afirmacion siguiente:
    “Una política monetaria (p. ej. una bajada del tipo de interés) o fiscal (p. ej. bajada de impuestos) expansiva tiende desplazar la demanda de trabajo (hacia la derecha en el gráfico) y a elevar el paro.”.
    Si desplazo la demanda de trabajo hacia la derecha del gráfico, y mantengo la oferta, no se elevará el empleo.

    • Servio Sulpicio Rufo y Ángel M. Triana conjuntamente. Aclaro.

      1) Un aumento de la demanda de trabajo (desplazamiento hacia la derecha) eleva el empleo, porque éste se determina por el punto en que se cortan las dos curvas. Con una curva desplazada, el corte se da con un mayor empleo (N*) y mayor salario (*).

      2) Si el desplazamiento es simplemente por una política de demanda expansiva, esa curva de demanda de trabajo no se va a mantener ahí Los economistas decimos que sería una curva de demanda “a corto plazo”. Los salarios han subido pero no hay una causa estructural para que el empleo y los salarios sean más altos. Como estamos en un empleo por encima del de equilibrio a largo plazo, subirán los precios también, lo que reducirá los salarios reales (en nuestra jerga, W/P) y la curva a corto plazo se volverá a ir hacia la izquierda progresivamente hasta volver a coincidir con la de largo plazo. Es una expansión transitoria.

    • SSR. Corrijo. Había una errata. Quería decir se elevará el empleo, no el paro. Disculpas.

  • Gracias, Samuel, por la entrada. Este es un tema muy, muy relevante y cualquier esfuerzo es bienvenido

    No he tenido todavía tiempo de leer los trabajos que mencionas, pero me llama la atención que la evidencia disponible para España se refiera al siglo pasado. La economía española en 1970 era muy distinta de la de la actualidad, por lo que tengo dudas de que los resultados que encontrabais sean extrapolables

    ¿De verdad que no contamos con estimaciones más actualizadas?

    También me ha resultado curioso el resumen del capítulo de Nickell y Layard: “time spent worrying about strict labor market regulations, employment protection and minimum wages is probably time largely wasted” y

    “Our conclusions indicate that the labor market institutions on which policy should be focussed are unions and social security systems. Encouraging product market competition is a key policy to eliminate the negative effects of unions. For social security the key policies are benefit reform linked to active labor market policies to move people from welfare to work”

    ¿Cómo lo ves?

    • Penny. Contamos con estimaciones más actualizadas pero, que yo sepa, no intentando ver el efecto global de las instituciones sobre la tasa de paro (podría equivocarme). Pero el siglo pasado no está tan lejos. En concreto, desde mediados de los años 90 las instituciones laborales no han cambiado apenas, salvo desde 2010.

      Estoy bastante de acuerdo con el resumen de Layard y Nickell, con una salvedad. Cuando hablan de la protección del empleo no les preocupa la dualidad fijos-temporales, porque no es un problema grave (aún) en la mayoría de países europeos. En España sí lo es, pero aún no contamos con muchos estudios empíricos para evaluar su impacto sobre el paro, tenemos que guiarnos por los que tenemos hoy.

  • Excelente post, de los que crean afición, muchas gracias. Estoy deseando leer el segundo. Creo que es un de los posts más interesantes de los últimos meses en NEG (ahí va cierta crítica por la evolución del blog desde que sacastéis el libro).

  • Samuel, me dejas un poco preocupada

    El deficiente funcionamiento del mercado de trabajo es uno de los mayores problemas de la economía española ¿Cómo es posible que no contemos con una estimación cuantitativa del impacto de diferentes reformas razonablemente reciente?

    ¿No es este un tema que interese a FEDEA?

    La verdad es que me sentiría mucho más a gusto si tuviésemos una estimación similar a la vuestra para un período que llegase hasta nuestros días y no empezase antes de la adhesión a las Comunidades Europeas.

    Saludos

  • Creo que todo el mundo está de acuerdo en que las instituciones laborales influyen en la tasa de paro y en su evolución temporal, aunque intentar constreñir su importancia a la determinación” del “salario real es un intento muy meritorio de “salvar” el gráfico de la oferta y la demanda, pero ello minimiza la importancia de las instituciones, pues éstas influyen de otras muchas formas.

    Que incluso en los mejores años de la economía española la tasa de paro no bajase del 10% indica un paro estructural importante y mucho mayor que el del resto de Europa y un amplio campo para realizar reformas institucionales.

    También creo que hay otros muchos factores, además de los salarios reales, que influyen en la tasa de paro. El mas relevante, sin duda, es la tasa de crecimiento económico (Sin hacer grandes estudios econométricos no hay mas que poner en un gráfico la evolución temporal de ambas variables para verlo). Y dicho crecimiento se manifiesta, para las empresas, en un aumento de la demanda de sus productos, que es el factor que, según encuestas, mas influye en las decisiones de contratación.

    Quedamos a la espera de ver como explicáis las diferentes tasas de paro regionales, aunque, seguramente, el crecimiento económico estará presente, así como algún tipo de política estructural también diferente (en una entrada anterior me referí a la política de obras públicas del País Vasco).

    Saludos.

  • Muchas gracias, Samuel, por las referencias sobre el mercado de trabajo español

    La verdad es que pensaba que la OCDE, el FMI, la Comisión Europea o algún otro organismo contaban con estimaciones del efecto sobre el desempleo de las instituciones del mercado de trabajo utilizado datos de panel. Me parece crucial contar con esa información

    Como bien dices, si no hay variación temporal o de sección cruzada es difícil aprender cosas

  • Muy interesante el artículo. Para Samuel

    ¿Como explicáis el históricamente muy alto y persistente desempleo de muy larga duración en USA, cuando es el paradigma de la flexibilidad laboral y la nula influencia sindical?. ¿Puede corregirse exclusivamente con los “supply side shocks”, que, corregidme si me equivoco, es lo que proponéis?
    O dicho de otro modo, según vosotros, ¿pasó ya el tiempo de las políticas de demanda?

    • DFC. No sé lo suficiente sobre el mercado de trabajo de EEUU para contestarte, pero Larry Katz sí:
      http://www.economics.harvard.edu/faculty/katz/files/jec_testimony_katz_042910.pdf
      Pide ambos tipos de políticas:

      The bottom line is that the U.S. economy faces two major jobs challenges. The first is the need for strong economic recovery to increase vacancy creation, hiring, and create a sustained jobs expansion. The second is the need for policies to address structural labor market problems to improve the matching of job seekers to new job openings, to assist in the labor market adjustments of the long-term unemployed, and to deal with our long-term job quality problem.

  • Aun siendo ciertas vuestras aseveraciones, cosa que no dudo, pretender trasladar el sistema nórdico o sueco a nuestro país es imposible, a menos que antes solucionemos otras cosas, como la apropiación de recursos por parte de unos pocos con patente de corso.
    A menudo hablamos de la legislación laboral y lo que afecta a las PIMEs. Pero desde hace mucho, ya en el 92, en las pequeñas empresas se estila contratar a trabajadores, previa firma de su carta de despido sin datar, redactada, cómo no, por un abogado; mientras que las medianas prefieren convertir en autónomos a sus antiguos trabajadores, o trasladarlos a S.As subsidiarias regidas por hombres de paja, respetando sus sueldos y antigüedades, para, en poco tiempo, cerrarlas sin más (los sindicatos andan llenos de denuncias sobre el tema). Esa es la incómoda realidad y ni así se reduce el paro, otra cosa es que la queramos ver o prefiramos cerrar los ojos al estilo avestruz.

    En el primer tema de Jesús comenté que, por muy distintas que sean las circunstancias vascas con respecto a las levantinas (por poner un ejemplo), no debíamos olvidar el problema clientelar geográfico. La industria vasca y navarra, aunque exporte buena parte de su producto a Europa, depende, en gran parte, de sus socios comerciales y esos ni compran ni pagan. Buena parte de su paro podría muy bien ser producto de esta dependencia.

    El gráfico que publicas es muy interesante y hace referencia a una época en que tuvimos que desmantelar buena parte de nuestra obsoleta industria, justo después de la primera crisis petrolífera. Creo que España nunca se recuperó del problema, excepto Euskadi y Navarra posiblemente gracias a su clase empresarial. Quizá sea esa la diferencia.

    (Aprovechando que hoy no voy sobrado, debo deciros que estoy hasta la coronilla de contar palabras.)

  • Yo creo que es muy malo intentar echar a pelear a los hijos contra los padres. Lo digo con sinceridad. Creo que mandar un mensaje por el cual los trabajadores que hoy tienen empleo, tienen un contrato fijo y que ganan no se cuanto (que no corresponde con la realidad con los tópicos que se dicen) son los que están obstaculizando a los jóvenes a trabajar, es echar a pelear a los hijos contra los padres, y yo no estoy de acuerdo.

    Cándido Méndez, en una entrevista, http://www.youtube.com/watch?v=FWC5tpBxApY#t=1m (lo siento, no tengo el día y medio)

  • Hombre, no cabe duda de que con mejores instituciones, más fluidez o elasticidad, menos barreras y menos regulación (la de esta semana sobre el servicio doméstico es otro ejemplo de un gobierno trabajando para que aumente el paro) todo mejoraría algo. Un poco.
    Pero, sinceramente, basta echar una ojeada a los países que van bien para ver cuáles son las razones y sin embargo pasamos sobre ellas como de puntillas y sin romperlas ni mancharlas.
    No hay un sólo pais que esté bien que no tenga una fuerza poderosa de crear balanzas comerciales positivas, bien con industria, bien con exportación de materias primas.

    Por contra, todos los que están mal somos incapaces de hacerlo y además gastamos públicamente como si lo hiciésemos. Incluso el comentario de Larry Katz que trae DFC realmente, si se lee despacio, cada palabra, suenan casi todas bastante huecas. Motherhood statements que diría un castizo.

    Tampoco Larry Katz, desde el Sancta Sanctorum, va más allá de lo políticamente correcto. La gran vaca sagrada del momento que hace que sigan pendientes dos grandes debates.

    1. Si no hay prosperidad sin capacidad de algunas balanzas positivas razonables y éstas no se producen sin una buena industria o sin abundancia de materias primas exportables, tendríamos al menos que hablar muy a fondo de David Ricardo. De momento lo que de él sabemos, de su famoso ejemplo, es que Inglaterra vendía textiles laneros en Portugal y los principales vinateros de este país terminaron en manos de sus distribuidores ingleses.

    2. Es demostrable por simples leyes inexorables de los sistemas complejos (Ashby, Wiener y Beer al menos) y las entiende cualquiera que desee entenderlas que la vía globalizadora es falsa, pauperizadora y generadora de de regímenes incompatibles con las expectativas mínimas de sociedades como las nuestras. Para colmo hay historiadores (Harold James, uno reciente) que nos están diciendo que todos los ciclos globalizadores previos terminaron muy malamente para sus promotores.

    Este debate, como el del Euro que también era otra vaca sagrada, ya está cociéndose.

    Saludos.

  • Samuel Bentolila:

    No estoy totalmente de acuerdo. Las reformas pueden ayudar, pero el elemento decisivo es claramente la capacidad industrial, como dice Manu Oquendo. Los países con menos paro en esos gráficos son los que tienen universidades de mayor prestigio y más patentes.

    La correlación estadística no significa necesariamente causa-efecto. Hay otra explicación: los países mejor gobernados, tienen mejores instituciones laborales, pero además menor corrupción y por tanto mayor seguridad jurídica para las empresas, mejor política de I+D, … Entonces, el efecto específico de las instituciones laborales no es desdoblable.

    Por otra parte, la aplicación en España de las reformas que propone FEDEA aumentarán el paro pues son una devaluación interna que disminuirá el consumo, aunque a la larga lleven al desendeudamiento. Además, este camino es muy arriesgado. Hay que controlar que la bajada de sueldos se traslade a precios (competitividad empresarial, control de contratos del sector público, y lo que llevamos repetido muchísimas veces).

  • Buenos días.

    Esta mañana me enfadé con Sweezy porque le pierde la mala milk ideológica, he cerrado su libro y he vuelto a leer despacio el artículo y los comentarios.
    El texto de S. Bentolila y el 2º párrafo de KEyNes me han convencido, ya era hora, de aquí tenemos un grave problema institucional y otro de estructura político-social. Además la pregunta de DFC es de calado y, como dice Pau, estos asuntos tan importantes no caben en las 350 palabras.

    Por resumirlos de modo poco preciso, el institucional tendría mucho que ver con ese “fondo” de desempleo que hoy es superior al 10% cuando la burbuja está a punto de estallar y pensamos que “vamos de cine” y el otro con el global del 21%-25%.
    Ambos son, realmente, de naturaleza política/cultural y un poco como el huevo y la gallina. Por eso esto se llama Política económica o viceversa y Samuel nos recuerda a Blanchard por las interacciones.

    Pero, yendo a las definiciones, he visto el término “transferencias” al hablar de “prestaciones” de desempleo y creo que no es del todo correcto.
    Los trabajadores pagan, pagamos, todos los meses una cantidad para cubrir esa contingencia y la “prestación” no se produce en caso contrario.
    Son términos grabados a fuego en las leyes pero son falsos. Ni son “transferencias” ni son “prestaciones”. Es como si cuando voy al banco a recuperar parte de “mi dinero”, el cajero automático me dice que me da una prestación. (La verdad es que ya casi lo parece, por el tono)

    Para los trabajadores es el uso legítimo de su ahorro anterior. Otra cosa son las liberalidades del sistema político.
    Al igual que sucede con las pensiones, la semántica legal es una distorsión de la realidad que dificulta el análisis del problema. Lo mismo sucede cuando Blanchard sigue llamado Shock del Petróleo del 73 a un fenómeno monetario precipitado por el fin del vínculo $-Oro.
    Hasta la noche.

  • Purgandus, estas equivocado, o lo que es peor, estas comprando el argumento que los sindicatos utilizan siempre para rechazar cualquier reforma. En Espanya existe un claro conflicto generacional pero las propuestas desde Fedea evitan quitar “derechos adquiridos”. El contrato unico seria solo para los nuevos contratos. Yo lo veo como parte de un nuevo pacto inter-generacional entre los jovenes de hoy y “manyana”. Los primeros disfrutarian de mas establedad de empleo hoy en cambio de aceptar mas flexibilidad cuando sean mayores. Asi los jovenes de manyana no estaran condenados a la precariedad como los jovenes de hoy.

  • Seguro que las instituciones tienen un papel relevante en el nivel y la evolución de la tasa de paro, pero en el origen de este debate (y de la propia crisis) hay una realidad contundente:

    – Más de la mitad del descenso en el número de ocupados en España es directamente descenso de ocupados en la construcción (en algunas regiones como Murcia se llega al 80%), con lo que si sumamos los efectos indirectos explica una buena parte del aumento del paro. En el resto de países europeos el sector de la construcción tenía un tamaño muy inferior y, por ello mismo, también se ha visto menos afectado al acumular menos exceso de oferta.

    – Ese exceso tenía una distribución regional muy desigual, que explica las diferencias en la evolución del paro: la correlación entre el peso de la construcción en el empleo en 2007 y el crecimiento de la tasa de paro de cada región desde entonces está por el 0,7.

    Lo que se desprende del debate es que esto debería dar igual, porque si el mercado es lo suficientemente flexible, ante un shock como ese se ajustarían los salarios hasta su nuevo equilibrio que está….¿qué escenario de depresión se esconde tras ese ajuste brusco? Mi pregunta es hasta dónde tendrían que bajar salarios, demanda interna, ingresos fiscales y subir impagos, desahucios y demás para llegar a ese “equilibrio” de corto plazo. A lo mejor un poco de “arena” en los rodamientos no es tan mala idea

  • Una cosa es un movimiento “de la curva” de demanda y otra es un movimiento “a lo largo de la curva”. La primera se produce cuando cambian las condiciones del mercado estudiado, hacia la derecha se produce un movimiento de la curva al completo, por tanto se demanda más cantidad para cada precio o un movimiento hacia la izquierda de la curva de demanda (contracción) en donde para cada precio de equilibrio se demanda menos cantidad.
    Por el contrario, un movimiento a lo largo de la curva de demanda implica que se modifica el precio del bien demandado, lo que incrementa (o decrementa) la demanda bajo las mismas condiciones de mercado, esto es, un movimiento de la curva de oferta o de supendiente, a mayor precio de oferta se demanda menos cantidad y a menor precio del oferente se demanda más cantidad.

  • Una aclaración de un profano:

    Cuando habiendo un factor común y se producen resultados distintos, está claro que éstos se dan por la existencia de particulares. O sea, que la distinción hay que buscarla en lo que lo hace distinto, no en lo que es común (creo yo). Partiendo de esta premisa me puse a indagar en la naturaleza de esas instituciones, que según el autor son: Protección por desempleo, prestaciones por desempleo, políticas activas de empleo y negociación colectiva.
    Al bucear un poco sobre el tema en la web (he consultado al azar en Andalucía, en el FAFFE – http://www.faffe.es/portalfaffe/) uno encuentra, por ejemplo, con que las CCAA tienen transferidas la gestión de las políticas activas (el tercer tipo de institución laboral descrito en el post), y además son (según la propia web) el instrumento por el que se prestan servicios a las personas demandantes de empleo. O sea, que aunque la legislación sea común, hay al menos y por encima, una diferenciación importante en la forma de implementar esas políticas.
    El argumento de que las instituciones laborales no importan porque son las mismas en todo el territorio nacional no es cierto. Aparte de otras razones que podáis explicarnos en futuras ampliaciones del presente hilo, de salida es que no tienen por que ser iguales, ya que aunque la legislación al respecto sea la misma su aplicación no tiene porque seguir unos parámetros paralelos, puesto que cada CCAA decide como aplicarla. Desde ese momento las instituciones laborales son determinantes, y explicarán el variopinta evolución del paro, según tengan mas o menos éxito.

    SALUDOS

  • Vaya por delante mi plena coincidencia con los el análisis y las conclusiones de la entrada sobre EL PAPEL FUNDAMENTAL DE LAS INSTITUCIONES LABORALES en España y su función diferencial negativa en la explicación de la la tasa de paro “media “en nuestro País. Además de las innumerables entradas en NEG al respecto o en diversos Informes de FEDEA, sólo apuntaré estos dos trabajos del Boletín Económico del Banco de España , que personalmente me parece refuerzan y demuestran cómo la configuración del mercado de trabajo es probablemente el componente más importante para promover un cambio de modelo productivo. O cómo un mercado de trabajo dual produce, afectando negativamente tanto a la eficiencia como a la equidad, una volatilidad de la tasa de desempleo alrededor de un 20% superior a la de todos los casos considerados de mercado de trabajo con contrato único.
    http://www.bde.es/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/BoletinEconomico/10/Mar/Fich/art3.pdf
    http://www.bde.es/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/BoletinEconomico/09/Jul/Ficheros/art3.pdf

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