Gatos, parásitos, y desempleo

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Por Carlos Alós-Ferrer

Image by Erika Stockenhofen from Pixabay

Cuando le cuento la gente lo que es la toxoplasmosis, la reacción inicial suele ser de sorpresa. Tras poner unos pocos datos sobre la mesa, la mayor parte pasan a la incredulidad y se preguntan cómo no han oído hablar de esta infección antes. La reacción es natural. Esta infección cerebral parasitaria afecta aproximadamente a entre el 30 y el 40% de la población mundial (unos 2.400 millones de personas en el 2004; Montoya y Liesenfeld, 2004), y para contraerla, solo hace falta ser un poco descuidado al lavar los alimentos en entornos donde haya gatos ¿Acaban de enarcarse tus cejas?

Me temo que, si has pasado bastante tiempo cerca de gatos en tu vida, probablemente hayas estado expuesto al parásito cerebral Toxoplasma gondii. La infección activa es muy seria y puede ser letal. Afortunadamente, la mayoría de las personas desarrollan una infección “latente” sin síntomas obvios, y esta es la razón por la cual a menudo pasa desapercibida.

Tanto la Organización Mundial de la Salud como los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de EE.UU. consideran la toxoplasmosis una de las infecciones parasitarias más infraestudiadas a nivel mundial. Apenas estamos empezando a comprender las consecuencias de la infección latente, que son numerosas y, cómo veremos, se extienden al ámbito económico.

Las personas infectadas experimentan desequilibrios en neurotransmisores (dopamina, serotonina) y cambios hormonales (testosterona). Demuestran una mayor frecuencia de trastornos psiquiátricos, incluidos depresión y ansiedad, así como de comportamientos arriesgados (por ejemplo, consumo de tabaco y alcohol). También tienen más probabilidades de sufrir accidentes de tráfico y cometer suicidio (Flegr et al., 2002; Flegr 2015; Kocazeybek et al., 2009).

Los efectos se extienden al comportamiento del día a día. El parásito altera el comportamiento humano, haciendo que las personas sean más impulsivas, menos pacientes, y más propensas a tomar riesgos desproporcionados (Houdek, 2017). Un estudio extensivo de Johnson et al. (2018) mostró que las personas con toxoplasmosis latente tienen más probabilidades de emprender iniciativas empresariales (entrepreneurship), como participar en startups. Además, si estás leyendo esto, probablemente deberías preocuparte más de la toxoplasmosis que el ciudadano medio: Johnson et al. (2018) también demostraron que las personas infectadas tienen una mayor propensión a estudiar carreras de empresariales o economía, un efecto confirmado en Achtziger, Alós-Ferrer, y Garagnani (2025).

A estas alturas de la discusión, mucha gente se resiste a aceptar los resultados, entrando en la negación psicológica (denial). Ya sé que es difícil aceptar que un pequeño parásito cerebral influya en el comportamiento de miles de millones de personas, pero en realidad no es nada sorprendente. La alteración del comportamiento es, en cierto sentido, la razón de ser de este parásito, aunque sus objetivos no somos nosotros, sino los ratones y las ratas. El parásito se reproduce en el intestino de los gatos y es excretado en sus heces. Después se produce la esporulación, con el objetivo de infectar a ratas y ratones y llegar a sus cerebros. Los roedores infectados se vuelven más curiosos y pierden el miedo a los gatos, convirtiéndose en presas fáciles (Kaushik, Knowles, y Webster, 2014; Milne, Webster, y Walker, 2020). El parásito regresa entonces a los intestinos de los gatos, completando su ciclo. Desgraciadamente, los efectos parecen ser similares en otros mamíferos, incluyendo a los humanos.

Los efectos de la toxoplasmosis latente podrían estar pasando desapercibidos en millones de personas. Al fin y al cabo, invertir en bolsa un poco más de la cuenta o tomarse un par de copas de más raramente se consideran síntomas clínicos o llevan a una consulta médica. Sin embargo, si el parásito está causando alteraciones sistemáticas del comportamiento en la población en la dirección que hemos descrito, deberíamos de ser capaces de observar las consecuencias económicas negativas. Al fin y al cabo, ser impulsivo y tomar riesgos desproporcionados no ayuda precisamente a mantener un trabajo estable.

Aquí entra mi trabajo más reciente. El diagnóstico de toxoplasmosis requiere pruebas clínicas de muestras de sangre o saliva. Aunque esas pruebas no son extremadamente caras (menos de 100 euros), este coste hace que los estudios con grandes muestras sean extremadamente costosos y difíciles de justificar si uno quiere estudiar consecuencias más allá de los efectos directos en la salud, como por ejemplo el desempleo. Por este motivo, mis coautores y yo hemos desarrollado un test indirecto que no requiere muestras biológicas y que puede administrarse en línea (Achtziger, Alós-Ferrer y Garagnani, 2025).

¿Cuán preciso es nuestro test? En un estudio clínico comparándolo con pruebas clínicas de anticuerpos (mandando las muestras de sangre al laboratorio, vaya—lo que tiene que hacer un economista cuando le pica aquello de la interdisciplinariedad), nuestro método coincidió con la prueba clínica al 97%. Por supuesto, esto no es lo suficientemente preciso para diagnósticos médicos individuales, pero es más que suficiente para aplicarlo a muestras grandes en línea que busquen estudiar efectos en la población.

Como segundo paso, incorporamos nuestro test en un muestreo representativo en línea en el Reino Unido. Usando el test, clasificamos a los participantes como “imputados infectados” o “no infectados”, y nos dedicamos a estudiar las diferencias entre los grupos. Aunque no podemos estar 100% seguros sobre las clasificaciones individuales, el método nos permite estudiar los efectos económicos en la población.

Nuestro estudio en línea reprodujo todos los efectos conocidos. Por ejemplo, los imputados-infectados declararon mayores frecuencias de trastornos psiquiátricos, mayor consumo de alcohol y tabaco, así como mayor propensión al riesgo y menor paciencia. Y, por primera vez, hemos podido estimar las consecuencias económicas. En la situación socioeconómica actual en el Reino Unido, las personas (imputadas) con toxoplasmosis latente tienen un 11% más de probabilidades de estar desempleadas, y sufren una pérdida económica anual media de 2.500 libras esterlinas.

¿Y cómo funciona el test? Utiliza una técnica de clasificación estadística llamada “modelos de mezcla finita” (finite mixture models) para clasificar a las personas según sus tiempos de respuesta en tareas simples que se pueden hacer en línea. Esto se basa en un efecto sutil pero medible que se observa en personas con factor sanguíneo Rhesus negativo. Normalmente, los Rh-negativos tienen reacciones ligeramente más rápidas que los Rh-positivos, pero se vuelven más lentos si están infectados con toxoplasmosis (Havlíček et al., 2001; Novotná et al., 2008). Es posible que esta diferencia esté ligada a la co-evolución de la toxoplasmosis y la especie humana: el mismo factor Rh-positivo podría haber evolucionado como una respuesta parcial a algunos de los efectos de la toxoplasmosis.

Esto significa que nuestro test, basado en tiempos de reacción, funciona específicamente para individuos Rh-negativos, que fueron la mitad de los participantes de nuestra encuesta en línea (aquí hicimos un “oversampling”). Sin embargo, esto no limita la validez de nuestros hallazgos, porque las consecuencias realmente serias de la toxoplasmosis afectan a todos, independientemente del tipo de sangre. No, ser Rh-positivo no te protege de la infección. Si los Rh-positivos estuvieran de alguna manera protegidos, observaríamos más comportamientos problemáticos entre los Rh-negativos, pero no encontramos diferencia alguna en estos comportamientos entre los grupos sanguíneos.

Así que, en conclusión, deberíamos estar muy preocupados por la toxoplasmosis, y de una manera particular como economistas. En todo caso, y en cuanto a la salud, ¿qué puedes hacer para protegerte a ti y a tus seres queridos? Si estás infectado, hay tratamientos médicos, pero me temo que no existe ningún método para eliminar completamente el parásito del cuerpo humano. Por lo tanto, la prevención es esencial. La mayoría de las infecciones ocurren por exposición directa a heces de gato o por consumir vegetales mal lavados o productos lácteos no pasteurizados. La carne poco cocinada también es problemática, ya que los cerdos de granja pueden contraer toxoplasmosis de los gatos de granja. En consecuencia, hay algunas medidas simples que deberías seguir, especialmente si vives con gatos.

  1. Lava minuciosamente los vegetales, así como las superficies y los utensilios de cocina.
  2. Bebe sólo leche pasteurizada.
  3. Evita la carne cruda o poco cocinada.
  4. Si trabajas en el jardín, especialmente en áreas donde podría haber habido gatos, ponte siempre guantes.

Las mujeres embarazadas deberían ser particularmente cautelosas, ya que las infecciones recientes pueden atravesar la placenta, con consecuencias graves para el feto. Por este motivo, países como Francia, Italia, y Austria (por desgracia no España) llevan cabo tests sistemáticos de toxoplasmosis a las mujeres embarazadas.

Finalmente, y con todo el respeto hacia los amantes de los gatos, si estás considerando adoptar una mascota y aún no te has decidido entre un perro o un gato, recuerda que los perros no transmiten toxoplasmosis.

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Hay 3 comentarios
  • La aversión al riesgo es uno de los sesgos más generalizados en la especie humana. No tenemos un comportamiento simétrico respecto a la asunción de riesgos. En un entorno desarrollado donde no nos hace falta más dinero para comer (a corto plazo), sigue habiendo, sin embargo, muchos más humanos que preferirían un 100% de probabilidades de ganar 1.000 euros en una lotería, a un 3% de ganar 100.000, lo cual es un sinsentido matemáticamente hablando. Es, simple y llanamente, un error.

    Así que, aún a riesgo de parecer poco serio, puedo decir que un poco de toxoplasmosis no nos vendría mal como especie, ya que nos acercaría a una calibración más adecuada de riesgos.

    Estoy de broma, por supuesto. O quizás no. O quizás es que ya padezco la enfermedad...

  • Fascinante.

    En ocasiones habría que preguntarse en qué consiste la "normalidad", y si es este un comportamiento mensurable de características bien delimitadas. Porque si damos con la normalidad podremos catalogar y estudiar las aristas o anomalías conductuales como tipos de desviación frente a la conducta formalmente esperada.

    Cielos, espero no estar toxoplasmando... Por cierto, que para alcanzar la normalidad, nada mejor que un nuevo fármaco que promete la infalibilidad en el cien por cien de los casos, estoy refiriéndome al NORMAROL, (Casado, Podcast 2025) AQUÍ o también NORMAROL (Casado,Blog 2025) AQUÍcon dos principios activos esenciales para la sociabilidad asistida: la norma, y el rol.

    De nuevo, fascinante entrada.

    Un saludo.

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