Efecto de los precios iniciales en los resultados de las subastas holandesas. El caso de la Subasta Mayorista de Pescado de Denia

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Por Josué Labios Serrano (Universidad Carlos III de Madrid)
Primer puesto Premio “Nada es Gratis” a Trabajos de Fin de Grado y Máster en Economía

Fuente: Wikimedia Commons

Mi trabajo de fin de grado en economía consiste en un estudio empírico acerca del efecto que tienen los precios de salida en subastas holandesa, o a la baja, en el precio final. En este tipo de subastas, cuyo origen se remonta a los mercados de flores en la Holanda del siglo XVII, el subastador fija un precio máximo de partida alto, que irá descendiendo hasta que un comprador decida aceptar el precio sugerido en ese instante. El primero en detener lo que se conoce como reloj de precios, se convierte en el ganador de la puja, a diferencia de las subastas tradicionales ascendentes, o a la inglesa, donde el subastador cada vez propone un precio más alto. La hipótesis que defiendo en mi trabajo está relacionada con la información que ofrece el subastador mediante el precio de salida. Es posible que en casos donde los compradores desconocen la oferta, ésta información posea valor de señalización y por lo tanto tenga un impacto en los precios finales.

Para estudiar este fenómeno, he tenido la oportunidad de realizar un experimento en la Cofradía de Pescadores de Denia, Alicante. En esta localidad a orillas del Mediterráneo, las embarcaciones pesqueras venden sus capturas mediante una subasta holandesa. Compradores de todo el país acuden cada tarde para realizar sus pujas con el fin de distribuir pescado y marisco a restaurantes, comercios locales y grandes superficies. La figura del subastador en este mercado es fundamental para el propósito de mi investigación, ya que éste conoce la oferta diaria (los compradores no) y fija los precios de salida en consecuencia, mediante una búsqueda de equilibrio entre oferta y demanda. En los días dónde la oferta de una determinada especie es escasa, el precio de salida marcado tiende a ser alto, y viceversa. De la manera en la que está planteada esta subasta se podría mitigar la maldición del ganador, situación en la que la puja ganadora supera el valor del bien subastado. Este fenómeno se considera una de las debilidades de este tipo de subastas según la literatura económica. Si mi hipótesis de que el precio de salida tiene valor de señalización es cierta, ningún comprador llegaría a pagar un precio desproporcionado como consecuencia de pujar en una subasta de información incompleta gracias al precio de salida. El objetivo principal es, pues, averiguar si el precio de salida influye o no en las pujas realizadas o, en otras palabras, si los compradores dan credibilidad al precio de salida y lo incorporan en su valoración del bien a la hora de pujar.

El método utilizado para mi investigación es el de A/B testing. He recopilado información de todas las cajas subastadas durante el primer semestre del 2021 para constituir mi grupo de control. Para el grupo de tratamiento, conté con la colaboración de la subastadora de la Cofradía de Pescadores de Denia. Para algunas especies determinadas, marcó precios de salida exageradamente altos en contra de su criterio habitual (el que evalúa la oferta y la demanda diaria). El precio de salida para estas cajas subastadas en los días de tratamiento fue de dos desviaciones típicas por encima la media habitual para esa especie. Por ejemplo, si habitualmente la el precio de salida de la gamba roja de primera categoría es de 190€/kg, en los días de tratamiento dónde la subastadora no siguió su criterio, los compradores vieron en pantalla 390€/kg. Si mi hipótesis no fuese cierta, los compradores hubieran ignorado ese precio tan elevado y simplemente hubieran esperado un poco más hasta que el precio fuese uno que se ajustase a su valoración del bien. Sin embargo, tal y como muestro en la tabla 4, la diferencia de precios finales entre mi grupo de tratamiento y mi grupo de control es estadísticamente significativa para tres de las cinco especies analizadas (gamba blanca de primera categoría, rape y merluza).

En un análisis econométrico más detallado, pude comprobar como el hecho de que la caja subastada pertenezca al grupo de tratamiento está relacionado de manera positiva con el precio final. Este resultado refuerza mi hipótesis. Además, otro hallazgo de mi estudio es que el precio inicial tiene una relación positiva con el precio final, pero esta es cuadrática en vez de lineal. Como podemos apreciar en la Tabla 6, el coeficiente negativo de la interacción entre tratamiento y precio inicial me llevó considerar esta posibilidad. Al incluir la variable precio inicial elevada al cuadrado obtuve un resultado estadísticamente significativo. Mi interpretación de este resultado es que el precio inicial es un buen predictor del precio final pero solo hasta cierto punto. En los casos en los que el precio final es exageradamente alto, como en las observaciones pertenecientes al grupo de tratamiento, los compradores descartan la información dada por el precio de salida ya que entienden que algo raro sucede.

En conclusión, los resultados de mi experimento demuestran que el precio de salida en una subasta holandesa con información incompleta como la de Denia, posee un valor de señalización que es tenido en cuenta por los compradores. Este estudio refuerza la idea de que el uso de subastas holandesas es una buena opción para llevar a cabo la venta de ciertos bienes y servicios. Un subastador imparcial y bien informado puede contribuir mediante el precio de salida a reducir los riesgos de que ocurra un fenómeno como el de la maldición del ganador, como es el caso que analizo en mi trabajo de fin de grado. Por el contrario, si este fenómeno se da de igual forma en otro tipo de mercados donde también se emplean subastas holandesas como en las subastas de espectro radioeléctrico, letras del tesoro, e-commerce o IPOs, se tendría que tener muy en cuenta la necesidad de controlar que el subastador sea imparcial y no trate de favorecer a ofertantes o demandantes. Ese poder mal empleado podría traducirse en prácticas anticompetitivas de una forma que la literatura económica todavía no ha explorado.

Hay 3 comentarios
  • Enhorabuena Josué. Orgulloso de haber disfrutado de alumnos como tú en UC3M

  • Hola Josué, excelente trabajo, enhorabuena.

    Tengo dudas y me asalta la preocupación en relación al funcionamiento de una subasta holandesa o sobre un sistema en el que la discriminación pivote exclusivamente en torno al precio.

    Llama mi atención, que en tal caso podemos incurrir en una discriminación por poder de compra en la puja. Si A es un cadena de restaurantes nacional y B es un chiringuito, probablemente A siempre tenga un alto grado de probabilidad de llevarse la puja.

    Para evitar estas trabas a la competencia yo abogaría por un método complementario, que implicaría una discriminación aleatoria aplicando un algoritmo (de Fisher Yates) por rifa o sorteo, que desordenase en una cola a los demandantes de la lonja.

    Así, el encargado de “subastar” el género, cogería el primer número de la lista o cola, y le ofrecería el bien al precio inicial estipulado por el oferente. En caso de no aceptar el precio, se iría al segundo de la lista, y así sucesivamente hasta encontrar un comprador. Yo llamaría ronda nula, a un recorrido por la lista de demandantes sin hallar comprador, con lo que el oferente volvería a reconsiderar su precio, iniciando una segunda ronda, y así sucesivamente hasta colocar el género.

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