La Propuesta de Fedea para la reforma de la negociación colectiva

Ayer presentamos en Fedea un conjunto de nueve propuestas para la reforma de la negociación colectiva, elaboradas por el grupo de 14 economistas que promovimos hace dos años la Propuesta para la Reactivación Laboral en España. Los objetivos principales de la propuesta son dos. El primero es favorecer la flexibilidad interna en las empresas, para evitar que cuando experimentan situaciones negativas respondan sistemáticamente ajustando sus plantillas en vez de recurrir a mecanismos de reorganización del trabajo (como, por ejemplo, cambios en la jornada o en la asignación funcional de los trabajadores). El segundo objetivo, más coyuntural, es abordar el grave problema de falta de competitividad que viene sufriendo la economía española. Ambos objetivos deben lograrse a través la negociación colectiva. Para ello hacen falta tanto cambios en la regulación legal como acuerdos sociales entre los Gobiernos, la patronal y los sindicatos.

En próximas entradas explicaremos con más detalle las propuestas. Su contenido tiene un carácter bastante técnico, porque necesariamente se ocupan de la regulación legal de la negociación colectiva (un asunto en parte jurídico). De momento, aquí está el texto de la propuesta (también en inglés) y una presentación gráfica donde se muestran los problemas de competitividad actuales y algunos rasgos del sistema de negociación colectiva que tenemos.

Por su interés, reproduzco un artículo de El País de ayer, que presenta la motivación y resume el contenido de la propuesta.

Negociación colectiva y competitividad

de J. Ignacio Conde-Ruiz, Juan J. Dolado, Luis Garicano y Marcel Jansen

La economía española tiene un grave problema de competitividad. Para resolverlo, resulta fundamental reformar el sistema de negociación colectiva, que apenas ha variado desde 1980.

La negociación colectiva debe facilitar la adaptación de los salarios y condiciones de trabajo a la productividad, permitir que las empresas dispongan de flexibilidad en la organización del trabajo para aumentar su competitividad y mitigar el impacto de los choques negativos sobre el empleo. Desgraciadamente, nuestro sistema actual no alcanza ninguno de estos objetivos. Los salarios no muestran mucha relación con las diferencias de productividad entre sectores y ocupaciones, dificultando la reasignación de recursos hacia las actividades más rentables y favoreciendo el excesivo peso de sectores poco productivos. Las empresas disponen de poca flexibilidad interna, lo que las impide aprovechar las nuevas tecnologías y  restringe el crecimiento de  las PYME. Esta falta de flexibilidad interna y la rigidez salarial suponen que, en nuestro país, los ajustes durante las recesiones se realicen mediante la destrucción masiva de empleo.

Para mejorar la competitividad y crear empleo la reforma del sistema debe centrarse en tres frentes. Primero, debe introducir modificaciones de la regulación que den más margen a los convenios de empresa, favoreciendo la descentralización y la flexibilidad interna, y reduzcan la abundancia de convenios de ámbito superior a la empresa tanto provinciales como locales. Esta descentralización debe permitir que las PYME puedan adaptar sus condiciones salariales y de empleo y mejorar su productividad. Para ello es preciso que la negociación colectiva a nivel de empresa pueda alterar lo negociado en los ámbitos superiores y que las empresas puedan descolgarse de lo pactado en aquellos. En caso de desacuerdo sobre el descuelgue debe haber vías alternativas como el arbitraje obligatorio. Además, es fundamental que los convenios de ámbito superior a la empresa solo sean de obligado cumplimiento cuando los negociadores, empresarios y sindicatos, representen una parte suficientemente mayoritaria del empleo y del número de empresas en el ámbito de aplicación del convenio.

Segundo, se debe reducir la inercia en la negociación, impidiendo que los convenios colectivos sigan siendo de aplicación obligatoria mucho tiempo después de haber vencido. Esta inercia es el resultado de la llamada ultraactividad, que impide una adecuación rápida de los costes salariales y otros aspectos como la jornada laboral ante cambios imprevistos en la actividad económica, algo que en la coyuntura actual está resultando especialmente dañino en términos de destrucción de empleo.

Finalmente, resulta crucial mejorar los mecanismos de coordinación en la negociación colectiva, de modo que estos aseguren tanto una evolución de los costes salariales que sea compatible con el crecimiento de la productividad y el empleo, como la suficiente flexibilidad en la estructura salarial. En la actualidad, ni los Consejos Económicos y Sociales (estatal y autonómicos) ni la Comisión Consultiva Nacional de Convenios Colectivos ejercen este papel.

La propuesta de reforma de la negociación colectiva que presentaremos hoy está orientada al logro de estos tres objetivos. La difícil situación económica actual no permite que el Gobierno y los agentes sociales culminen el proceso de reforma con otro fracaso, como ocurrió en episodios anteriores o con la Ley 35/2010 de Reforma Laboral recientemente aprobada. La regulación de la negociación colectiva debe modificarse para convertirla en un instrumento para la creación de empleo.

Doctor en Economía por el MIT y profesor del CEMFI. Investigador Asociado de CEPR y CESifo. Ha sido Presidente de la Asociación Española de Economía. Su investigación se centra en la economía laboral.

Hay 12 comentarios
  • Tengo varias preguntas, casi todas las propuestas me parecen acertadas, pero un tanto faltas de detalle que hacen pensar a un trabajador como yo que se abre la puerta a una situacion de desigualdad en la negociacion. Tambien tengo que decir que soy un lego en economia y derecho.

    - Propuesta 2: ¿Que ocurre en las empresas donde no hay representantes o donde no representan? Esta propuesta asume que las relaciones laborales en España son las de un país civilizado cuando no es así. Es más que habitual que las empresas incumplan los convenios en los sectores que no son ultra-sindicales. Es decir, que las propias empresas ponen trabas a que los trabajadores se avengan a la flexibilización de la negociación colectiva.

    - Propuesta 5: ¿Y si decaen las clausulas del convenio colectivo como se regirá de ahi en adelante?, ¿Se acude automáticamente a un arbitraje?, ¿hace el empresario de su voluntad palabra?. Es una propuesta un tanto falta de detalle para un lego como yo.

    - Propuesta 6, 7, 8: ¿indicación salarial por competividad?, no hay problema siempre y cuando sea vinculante con el rendimiento por beneficios de la empresa, ¿que la empresa da mas beneficios, mayor porcentaje de los mismos se emplea en incrementar los salarios. Lo mismo para las perdidas, cuanto peor va la empresa mas nos ajustamos el cinturon.

    • David,

      Disculpa, no sé porqué tu comentario fue atrapado por el filtro de spam del blog (sin ningún motivo) y no lo he visto hasta hoy.

      - Propuesta 2. La reforma laboral de septiembre de 2010 prevé que aquellas empresas en las que no hay representantes de los trabajadores (de hecho, en las de menos de 6 empleados está prohibido por ley) se pueda formar un comité de trabajadores de la empresa para negociar el desculegue o bien que los trabajadores soliciten que se forme un comité sindical externo a la empresa para negociarlo.

      - Propuesta 5. Si el convenio que decae es de ámbito inferior al nacional de sector, entonces decaería en favor del nacional de sector. Si el convenio que decae es uno estatal de sector, entonces se aplicaría el estatuto de los trabajadores. Es altamente improbable que se permitiera que esto segundo sucediera. No obstante, si sucediera se podría acudir a un arbitraje (en la Propuesta 3 proponemos que esto sea siempre así). Este mecanismo se debería ver como un incentivo fuerte para que se renegocie el convenio antes de que expire.

      - Propuestas 6 a 8: Estas propuestas pretenden que haya una guía nacional y sectorial de crecimiento de costes laborales unitarios compatible con la competitividad. Ciertamente, las indicaciones llevarían a que en tiempos de mayor competitividad los salarios puedan crecer más y en tiempos de menor competitividad puedan crecer menos (igual que en las expansiones deberían crecer más de lo que lo hacen actualmente y en las expansiones caer más de lo que lo hacen actualmente). La vinculación a los beneficios empresariales debería surgir de forma natural en la negociación al nivel de la empresa.

  • A raíz de esta entrada, he leído la versión "gráfica" de la Propuesta de Fedea para la reforma de la negociación colectiva. Me parece muy oportuna y muy bien presentada. Enhorabuena.

    Solo tengo un comentario algo tangencial a este tema, pero quizá importante desde una óptica general. España es un país de excesiva proliferación de leyes y organismos al que vendría bien una cierta "consolidación institucional". Muchos llevan años preguntándose ¿para qué sirve el Senado? Pero ahí sigue sin reformar. En vuestro ambito, ¿para que sirve el Consejo Económico y Social (CES) y sus variantes autonómicas?

    En este sentido me intranquiliza que propongais crear dos nuevas instituciones: el Foro anual de competitividad y la Agencia de informacion y predicción (nombre que, por cierto, suena demasiado a Mortadelo y Filemon). ¿Y si se reformara el CES para que estos cometidos dotaran de contenido a su casi invisible labor (y se aprovecharan mejor el edificio, personal y dotacion presupuestaria que seguro que tiene)? Entiendo el riesgo de que el CES tal como es ya implique demasiada inercia pero... de reformar se trata.

    • Javier,

      Sí, yo también tengo siempre dudas a la hora de proponer nuevas instituciones. No obstante, en este caso pensamos que el tipo de coordinación que se requiere para aunar a la sociedad alrededor de un pacto de competitividad también requiere nuevas instituciones. Nos hemos guiado por el ejemplo de otros países (Holanda, Bélgica, Suecia), no solo en las instituciones per se sino por el espíritu cooperativo que parece reinar entre representantes de los empresarios y los trabajadores en esos países, que surgió cuando se vieron al borde del abismo económico. Ese entente requiere un marco estable de cooperación mediante el cual todos se fíen de todos, lo que no creo que suceda en España.

      El perfil de los participantes en el foro debería ser bastante distinto del de los actuales miembros de los CES y esa necesidad de cambio podría justificar no tomar el CES como institución de partida, aunque las razones presupuestarias podrían pesar más. En cuanto a la agencia, debería ser un organismo oficial pero realmente independiente, algo de lo que también carecemos, desgraciadamente, en España.

  • Flexibilidad para todo el mundo, no sólo para el trabajador.

    No es justo que pidáis flexibilidad para el trabajador por cuenta ajena, pero no para el empresario. Tenéis razón en que con el euro, la falta de flexibilidad que había antes con el cambio de moneda, debe ser reemplazada por salarios y precios flexibles. Pero no sólo para la clase trabajadora.

    España es un capitalismo de amiguetes. Hay muchas barreras de entrada administrativas que protegen al empresario establecido frente al nuevo.

    Aquí van algunas:
    - Las leyes de competencia desleal prohíben a un trabajador llevarse clientes. ¿Es que estos son idiotas y no saben elegir?
    - La creación de colegios de ingenieros informáticos en varias comunidades autónomas, como la Comunidad de Madrid (con el voto favorable de todos los partidos).
    - Tarjetas de transporte en los camiones. Además, se implantó un examen necesario para ser camionero autónomo. Esto lo hizo el gobierno del PP para impedir que los inmigrantes pudieran crear sus propias empresas. La inmigración en España no sirvió para aumentar la competitividad, sino los márgenes de ciertos intermediarios.
    - La Ley del Comercio Minorista. Os propongo un extenso informe, del Tribunal Vasco de Defensa de la Competencia, sobre la falta de competitividad en el pequeño comercio. http://www.ogasun.ejgv.euskadi.net/r51-14000/es/contenidos/informacion/imformes_mercados/es_infomerc/adjuntos/090420%20DISTRIBUCION%20COMERCIAL%2020%20ABRIL%202009%20FINAL.pdf
    - Adaptación minimalista de la directiva europea de liberalización de servicios.
    - Un sinfín de pequeñas normas autonómicas de dudosa finalidad. Comentó Juan Carlos Barba en su foro en Facebook que en su negocio vio como muchas pequeñas empresas desaparecieron. No supo por qué, hasta que unos inspectores de la Comunidad de Madrid le explicaron que una nueva regulación, innecesaria para la seguridad, convirtió en inviables a las pequeñas empresas de esa actividad.

    Sin embargo, casi nunca oigo hablar de flexibilidad empresarial. En los discursos del Gobernador del Banco de España se habla con frecuencia de competitividad, pero nunca del empresario. Por tanto, os pido que cuando hablemos de flexibilidad incluyamos también a los empresarios.

    • Emilio,

      Estoy de acuerdo con lo que dices. Yo lo he mencionado varias veces en entradas anteriores. Y en la siguiente entrada, de preguntas frecuentes, se menciona varias veces ese punto. Por ejemplo:

      "La moderación salarial debe ir acompañada de una reducción de los márgenes empresariales introduciendo la regulación necesaria para aumentar la competencia en los sectores mas protegidos."

      Es ampliamente compartido por los firmantes. Pero no lo hemos hecho explícito en la propuesta porque el tema que se está discutiendo ahora entre los interlocutores sociales es la negociación colectiva, no la política de competencia.

  • Siempre andamos con lo mismo: moderación salarial en el país con salarios más bajos. A mí, como mis artículos los vendo a trabajadores, no me interesa. Al final no me va a quedar más remedio que vender a esos holandeses y belgas, que ganan más y con más tiempo libre, por mucha moderación salarial que se hayan impuesto.

    Me pregunto quienes son nuestros principales competidores y si para competir con ellos debemos ser más baratos o mejores. Creo que deberíamos olvidar a nuestros socios de la Unión como competidores, y aprovechar la facilidad que representa la unión económica, para llegar a acuerdos de fabricación y comercialización. Nuestra competencia debería estar fuera de la Unión y en todo caso lo correcto sería encontrar un sistema para unificar la legislación laboral de todos los socios.
    Pensar que nuestros problemas provienen de las diferencias entre comunidades autónomas es pecar de localista. Yo nunca he achacado mi falta de venta en Valencia por eso, y sí porque allí hay un tipo más listo e imaginativo de lo esperado. Pero sí encuentro notables diferencias con mis competidores franceses, y no por la diferencia salarial; y eso no es justo.
    La flexibilidad es importante, quizá lo más, ya que en la actualidad solo podemos competir gracias a la elasticidad y a la rapidez, la facilidad que representa tener el productor cerca, poder negociar con él el diseño, adaptarlo a la última necesidad o transformar rápidamente un producto de consumo o industrial. Eso es imposible si se hace fuera de la Unión.
    Estoy seguro que vuestro interés radica en mejorar el bienestar de la población. Para conseguirlo nada peor que liarse en una guerra de competitividad salarial con nuestros vecinos y socios; que podría terminar en una espiral de a ver quién reduce más y mejor los salarios y los derechos.
    Si nos saltamos la negociación colectiva, podemos caer en prácticas parecidas a la de una gran empresa italiana, ahora no recuerdo cual, que ha conseguido un convenio interno tan regresivo, que parece hecho a principios del siglo XX, cuando en Italia imperaba la esclavitud laboral.
    Se debería legislar de manera que los convenios internos cmantuvieran un mínimo denominador común de obligado cumplimiento. Y en caso que por ello una empresa no pueda competir, mejor que cierre; así dejará espacio a otra más capaz.

    El liberalismo al que tan aficionados somos, defienden la libertad de márgenes; pero este mismo liberalismo hace que la empresa poco competitiva se vaya al garete y salgan de nuevas, más elásticas y menos acostumbradas a trabajar poco y ganar mucho.

    Lo cierto es que hoy nadie está por la labor de cambiar el sistema. Los empresarios, como bien dices, ven como sube la productividad, mientras el gasto laboral baja por mil razones. Vosotros nombráis una, pero hay más y de todos conocidas, sin contar que de una u otra manera, los salarios están bajando.
    Por otro lado, a los sindicatos les horroriza cargarse la negociación colectiva. Tienen experiencia para aburrir en eso, ya que cuando las cosas van bien, el empresario y el legislador olvidan sus promesas y claman a la solidaridad obrera para no perder competitividad. Y si mucho se les tercia, abren la frontera para que entre lo que sea con tal de contener los salarios.
    Esa es la realidad: ni a unos ni a otros les interesa ahora liarse en aventuras, de las que todos pueden salir perjudicados a corto plazo (el largo es para los demás y mejor que sigan inventando ellos). La típica cobardía e incompetencia del empresario indígena, junto a la desidia y falta de ganas de hacer trabajar el seso por parte de nuestra bien amada y bien pagada clase sindical.

    Emilio.
    Hace poco hablábamos aquí sobre las grandes superficies y los pequeños comercios. En Barcelona se da el caso de muchas tiendas de paquistaníes, ecuatorianos, etc. más baratas, mucho más baratas que cierto y muy conocido gran empresario. Este fin de semana he visto uno de sus megasupermercados medio vacío, sin embargo, el ecuatoriano de al lado lleno de gente.
    No tardaremos mucho en ver que el gran empresario, haciendo gala de su espléndido liberalismo, consiga que el gobierno de todos regule la venta minorista, exija un documento especial, una nueva norma de seguridad que fuerce el cierre de la mayoría de esos establecimientos. El gobierno de todos, que regula para que el gran empresario compre más barato y venda más caro.
    Maravilloso.

  • Me parecen planteamientos muy sensatos, y apunto algo más que entiendo ayudaría indirectamente a alcanzar un mejor grado de competitividad : reforma o consolidación del sistema público de empleo de manera que no sólo pierda la exclusividad de sus funciones en favor de agencias de colocación o ETT, sino que tenga alguna función en la negociación colectiva como aportación de parámetros de salarios medios, salarios hora por sector, empresas similares, etc. Y no digamos nada de pensar la proscripción de negociación sobre los pagos de la indemnización con cargo a instituciones u organismos públicos en la jurisdicción social, buenoooo

  • yo creo que la reforma que planteais significará, en la práctica, que en muchas empresas (pimes), los trabajadores vean emperorar sus condiciones, porque su capacidad negociadora es mucho menor que la del empresario. me parece muy poco realista defender la libre negociación entre las partes, cuando una parte tiene más fuerza que otra (y con el elevado paro, el desquilibrio es mayor). os habéis planteado que hay empresas donde la sindicación está perseguida o penalizada?. supongo que esto no se puede medir con modelos econométricos, pero forma parte de la realidad!. por otrar parte, de esta forma se pueden mantener a flote empresas que se basen sólo en bajos salarios, sin intentar aumentar la productividad. realmente, a veces pienso que este blog no tiene contacto alguno con el mundo real!. lo siento, pero así lo veo....

    • Albert,

      Las pyme tienen ahora muy restringida su capacidad para competir e innovar. Firmar un convenio propio es muy costoso y los descuelgues están muy acotados y restringidos. En el modelo que proponemos no habría una desvinculación masiva de las pyme con respecto a los convenios. Pero ampliar las posibilidades para las empresas de firmar convenios propios y de descolgarse haría que los convenios de ámbito superior tuvieran más en cuenta los intereses de todas las empresas y trabajadores, en especial de las pyme y de sus trabajadores. En este sentido, no creo que los trabajadores se quedaran desprotegidos; más bien sucedería lo contrario.

      Además la mayoría de las medidas que proponemos se tomarían por acuerdo, aunque también es necesario dar mayores incentivos a llegar acuerdos, porque actualmente la ley genera demasiadas posibilidades de bloqueo.

  • lo que tú comentas, está muy bien en el mundo de la teoría, pero me temo que la realidad, o al menos, parte de ella, no se corresponde. cuando habláis de mayor flexibilidad de las empresas, ello (puede) significar más discrecionalidad para el empresario, ya que tendrá que negociar con trabajdores que tienen menos poder de negociación. en la teoría está muy bien, pero en la práctica puede dar lugar a abusos enormes. no me creo que no lo veáis, de verdad
    puedo hablar de acuerdo, por ejemplo, si nos referimos un equipo de futbol que negocia con sus futbolistas, ahí puede haber un equilibrio de fuerzas (incluso en algunos casos es el futbolista quien tiene la sartén por el mango), pero esa situación no se da siempre
    http://www.elpais.com/articulo/opinion/ley/embudo/elpepuopi/20110312elpepiopi_6/Tes

  • parece que aqui no se dan cuenta que estan confundiendo competitividad, productividad, con la eliminación del derecho laboral y el trasladar los costes empresariales al salario empobreciendo a la mayoria social de este pais que son los asalariados.

    son propuestas dignas del siglo XIX por mucha corbata de seda que lleve el que las propone y muchos master que tenga.

    empobrecer a los trabajadores solo va a facilitar empresas poco competitivas que expulsaran a aquellas que quieran innovar y desarrollarse bajo parametros sde IDI.

    una lastima.........

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