España bate récords de turistas año tras año. En 2023 superamos los 85 millones de visitantes internacionales, y el turismo representa ya alrededor del 12% del PIB y del empleo. Para muchas regiones, especialmente en la costa y en las islas, el turismo es el principal motor económico. Ante este panorama, no es extraño que desde las administraciones públicas se impulse el turismo como estrategia de crecimiento y creación de empleo.
Pero hay preguntas clave que suelen quedar en segundo plano: ¿qué tipo de empleo crea realmente el turismo? ¿Aumenta el empleo total o simplemente redistribuye los puestos de trabajo entre sectores? ¿Mejora los salarios y la calidad del empleo, o sucede lo contrario?
En un trabajo publicado recientemente en el Journal of Human Resources, realizado junto con Tetyana Surovtseva, abordamos estas preguntas analizando el impacto causal de los flujos turísticos sobre los mercados laborales locales en España (hace unos años ya comentábamos aquí algunos resultados preliminares de este proyecto). Los resultados invitan a matizar (y bastante) el optimismo habitual en torno al turismo como receta de desarrollo.
El reto: distinguir causa y efecto
Estudiar el impacto económico del turismo no es sencillo. Las regiones que atraen más turistas suelen tener mejores infraestructuras, mayor dinamismo económico, mejor clima o una historia urbana más rica. Además, los propios gobiernos locales invierten en promoción turística y servicios, lo que puede generar empleo independientemente de la llegada de turistas. Por eso, si simplemente comparamos regiones con más o menos turismo, corremos el riesgo de confundir correlación con causalidad.
Para superar este problema, utilizamos una estrategia de identificación poco habitual: aprovechamos shocks de seguridad en destinos turísticos alternativos a España, en concreto atentados terroristas ocurridos en otros países. Existe evidencia de que estos episodios reducen temporalmente el atractivo turístico de los países afectados (ver aquí o aquí). Parte de esos turistas, en lugar de cancelar sus planes de viaje, eligen destinos alternativos percibidos como más seguros, entre ellos España.
La clave es que estos atentados ocurren fuera de España y no están relacionados con la situación económica de nuestras regiones. Sin embargo, no todas las provincias españolas se benefician igual: depende de qué países proceden sus turistas. Por ejemplo, las islas Baleares, muy dependientes del turismo alemán, se verán más afectadas por shocks en destinos alternativos populares entre turistas alemanes.
Combinando información detallada sobre:
- flujos turísticos por país de origen y provincia,
- destinos alternativos de esos turistas,
- y la localización y el momento de los atentados,
podemos medir cuánto “turismo extra” recibe cada provincia debido a estos shocks externos, y estudiar cómo reacciona su mercado laboral.
Más turismo… ¿más empleo total?
Empecemos por el resultado más llamativo: un aumento de turistas no incrementa el empleo total ni la participación laboral en una provincia.
Cuando usamos los shocks externos para identificar aumentos exógenos del turismo, encontramos que el empleo total apenas cambia. Tampoco observamos que más personas entren en el mercado de trabajo como consecuencia del aumento de visitantes.
Esto contrasta con lo que sugieren análisis más simples (sin instrumentos), que sí encuentran una relación positiva entre turismo y empleo. La diferencia ilustra bien por qué es tan importante identificar efectos causales: una parte importante de esa correlación positiva refleja que las regiones más dinámicas atraen tanto empleo como turistas, no que el turismo cree empleo neto.
Entonces, ¿qué ocurre? Reasignación sectorial
Que el empleo total no aumente no significa que no pase nada. Al contrario: el turismo provoca una fuerte reasignación del empleo entre sectores.
Nuestros resultados muestran que:
- El empleo aumenta en el sector turístico (hostelería, alojamiento, restauración).
- También crece el empleo en otros servicios, como comercio o transporte.
- Pero estos aumentos se ven totalmente compensados por una caída del empleo en la industria manufacturera.
En conjunto, el mercado laboral local se “desplaza” desde la industria hacia los servicios ligados al turismo.
Para dar una idea de magnitudes: un aumento del 10% en los flujos turísticos eleva el empleo turístico en algo más de un 1%, pero reduce de forma significativa el empleo manufacturero. El saldo neto es prácticamente cero. Este patrón sugiere que el turismo no actúa tanto como un motor adicional de empleo, sino como un catalizador de cambios en la estructura productiva local.
Más horas trabajadas, pero peores salarios
Aunque el número de personas empleadas no aumenta, sí observamos un incremento en el total de horas trabajadas. Esto se debe a que los empleos creados en el turismo tienden a ser a tiempo completo, incluso cuando son temporales.
Sin embargo, este aumento de la actividad viene acompañado de una caída de los salarios medios. Utilizando datos administrativos de la Seguridad Social, estimamos que un aumento del 10% en los turistas reduce los salarios medios locales en torno a un 0,5%. Este efecto no se debe a que los salarios del turismo caigan (ya son relativamente bajos), sino a dos mecanismos combinados:
- Composición: más empleo en sectores de bajos salarios.
- Presión a la baja sobre los salarios en otros sectores, especialmente la industria, donde los salarios sí disminuyen.
En términos económicos, la expansión de empleos de baja remuneración reduce el poder de negociación de los trabajadores en otros sectores, empeorando sus “opciones externas”.
No todos los trabajadores se ven igual afectados
El impacto del turismo tampoco es homogéneo entre grupos:
- El aumento del empleo turístico se concentra en trabajadores con baja cualificación.
- Los efectos negativos en sectores no turísticos afectan especialmente al empleo femenino.
- El crecimiento del empleo turístico beneficia más a los hombres, reflejando la segmentación sectorial del mercado laboral.
Estos resultados sugieren que el turismo no solo reconfigura sectores, sino que también puede amplificar desigualdades existentes en el mercado de trabajo.
¿Qué implicaciones tiene para la política económica?
Nuestros resultados no implican que el turismo sea “malo” ni que deba frenarse. El turismo genera ingresos, actividad y oportunidades, y es una ventaja comparativa clara para España. Pero sí cuestionan una idea muy extendida: que el turismo sea una vía fácil para crear empleo neto y de calidad a largo plazo. Desde una perspectiva de política económica, el mensaje es claro:
- Promover el turismo puede implicar costes de oportunidad en términos de industria y salarios.
- Una estrategia basada exclusivamente en el turismo no parece garantizar mejoras sostenidas en empleo ni en bienestar.
- Es importante complementar el turismo con políticas que favorezcan sectores más productivos y empleos de mayor calidad.
En definitiva, más turistas no significa necesariamente más empleo. A veces implica el mismo empleo, pero en sectores distintos, con salarios más bajos. Entender estos mecanismos es esencial para diseñar estrategias de desarrollo más equilibradas y sostenibles.

Hay 4 comentarios
Hola Libertad, que alegría leerte por aquí.
A raíz de vuestro estudio, quería preguntarte si una buena estrategia para las administraciones de estas regiones favorecidas por el turismo, no podría consistir en reasignar o redistribuir parte de esa riqueza extra, en destinar ayudas y subvenciones para el impulso de industrias del sector manufacturero, para ganar competitividad y no ser tan dependientes de un único sector a medio plazo.
Un buen ejemplo es Málaga, que en política económica, está favoreciendo el desarrollo de la industria tecnológica, con el Parque Tecnológico, el Polo Digital y la UMA. Tenemos el centro de ciberseguridad de Europa de Google y numerosos viveros de empresa, que conectan con potenciales inversores.
Un saludo desde el hontanar.
Las subvenciones industriales son pan para hoy y hambre para mañana. Se debe incentivar la investigación e innovación, no la mera existencia.
Felicidades por esta gran contribución! Una IV muy original para medir los efectos causales del turismo y unos resultados muy interesantes que son muy consistentes con lo que vemos en la realidad.
Dos cuasas, reales, que no mencionas del movimiento turismo, empelo y salarios. 1º.- La reasignacion de empleo entre sectores tiene como causa historica la de más tecnologia empleada en la actividad económica. Historicamente esa tecnologia hace que el empleo haya pasado y pase de agricultura a industria y, las décadas recientes, de industria a servicios. Tu mención a que ''También crece el empleo en otros servicios, como comercio o transporte'', lo confirma. 2º Salarios reales medios, y los salarios relativos, a la baja. No suecede solo ahora, sucede desde inicio de los años 80 y en todo el Mundo. ¿Causa? La regresión, retroceso, de un ciclo económico de largo plazo. Ciclo denominado CER (ciclo económico revolucionario). Muchas variables economicas favorables a los trabajadadores crecieron hasta el inicio de los 80 y bajan desde ese fecha. Espero publicar pronto la teoria y evidencia sobre esos CER. Gracias.
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