El pasado nunca está muerto. No es ni siquiera pasado.

Long

En pocos lugares de Estados Unidos se recuerdan los acontecimientos del pasado como en el sur profundo. El romanticismo agrario de principios del siglo XIX, en buena parte motivado por un enamoramiento de las élites literarias sureñas con Walter Scott y la cobertura ideológica que su mundo imaginario de señores heroicos y siervos fieles daba a las estructuras esclavistas de opresión, era el terreno fértil para que la derrota de los estados secesionistas durante la guerra civil se transformase en una casi religiosa reverencia por la causa perdida, Robert E. Lee y sus generales o el camino a Tara. Mitad nostalgia, mitad catarsis, William Faulkner resumió mejor que nadie el peso de esta memoria en Yoknapatawpha County: “The past is never dead. It's not even past.”

Durante las últimas décadas, los economistas nos hemos tomado extraordinariamente en serio a Faulkner. Una literatura tremendamente vigorosa ha explotado nuevas bases de datos, sofisticadas técnicas econométricas y la creatividad de toda una generación de historiadores económicos para entender cómo el pasado determina el presente. ¿Por qué unos países son más ricos que otros? ¿Por qué unos países tienen índices de bienestar más altos que otros? ¿Por qué unos países son más igualitarios que otros? Todas estas preguntas son claves tanto para satisfacer nuestra curiosidad intelectual, en ella misma un indicador de civilización, como para tener la esperanza de ofrecer un abanico realista de recomendaciones de política. Y es que el pasado nos permite viajar de los mecanismos próximos a las causas profundas del crecimiento y el bienestar.

Afirmar que los países crecen porque impera un estado de derecho substantivo, las administraciones públicas suministran adecuadamente los servicios esenciales, se acumula capital físico y humano, no hay barreras a la adopción de tecnologías y los mercados funcionan es cierto y útil (solo hay que abrir los periódicos para percatarse de que estas básicas lecciones son ignoradas a diario en todo el planeta, empezando en España) pero no particularmente satisfactorio. Es, en un ejemplo que pongo a menudo en clase, como defender que el alumno que estudia para un examen y entiende el material, aprueba.

La pregunta verdaderamente interesante es entender el porqué existen sociedades, como Dinamarca o Suecia, que se organizan de una manera que genera bienestar y otras, como Venezuela o Cuba, que no lo hacen. No puede ser que nadie en Venezuela o Cuba no haya leído todo lo que se ha escrito desde Adam Smith sobre la riqueza de las naciones. Si Venezuela o Cuba son, como proyectos de vida en común, un fracaso, tiene que haber un mecanismo más sutil que la ignorancia de las buenas políticas (hasta la popularidad de ideologías absurdas como el comunismo o el bolivarianismo en estos países requiere de una explicación). O volviendo a mi ejemplo anterior, la pregunta intrigante es el porqué unos alumnos estudian para el examen y otros no. ¿No es aprobar un mejor resultado que suspender? Estos motivos subyacentes son los que llamamos causas profundas del crecimiento y del bienestar.

Los economistas pensamos que las políticas económicas son el resultado de un proceso en el que distintos individuos interactúan entre ellos para maximizar sus preferencias (que son a su vez una mezcla, en variables proporciones, de motivos altruistas y egoístas y que evolucionan con el tiempo) en el marco de unas “reglas del juego” (instituciones formales e informales, tradiciones, etc.). Este proceso no es absolutamente aleatorio. Aunque la suerte juega un papel indudable (un político clave muere en un accidente de tráfico, una batalla decisiva es ganada gracias a un golpe de fortuna por el bando más débil), los poderes relativos de los individuos y las reglas condicionan de manera fundamental las probabilidades de los resultados (casi siempre, los ejércitos más poderosos ganan las guerras). Y estos dos componentes de la interacción, poderes relativos y reglas, son producto a su vez de políticas pasadas y de unas condiciones iniciales externas. Y es aquí donde aparece el papel de la historia.

Unas veces la herencia del pasado es sorprendentemente antigua: la Venezuela actual solo se puede entender por el accidente de la acumulación hace millones de años de espectaculares reservas de petróleo en su subsuelo. Otras veces la herencia es de unos siglos: la Venezuela actual también es consecuencia de la colonización española y de las profundas desigualdades de renta, riqueza y educación entre diferentes grupos sociales y raciales que la misma generó. Y finalmente la herencia es sólo de unos años: la Venezuela actual sería muy diferente si los países occidentales, en 1973, hubiesen adoptado una política mucho más agresiva de reducción de consumo de petróleo y el mismo hubiera tenido un precio diferente a principios de este siglo.

El problema con la historia es que aunque Faulkner nos convenza que no es ni pasado, sí que es un país extranjero. Los datos son escasos y complejos de interpretar, los mecanismos causales múltiples y enrevesados y nuestras preconcepciones actuales una carga interpretativa costosa. Pero tales barreras, más que detener a los economistas, nos han servido de aliciente para mirar el mundo de nuevas maneras y, más concretamente, explotar nuevas fuentes de identificación para determinar relaciones de causalidad. Una clase de historia económica en 2017 es radicalmente diferente de una clase de historia económica como la que yo tuve en 1991. Muchas más estrategias de identificación y menos textiles en Yorkshire.

Hasta hace poco era, sin embargo, complicado recomendar un buen libro para que los estudiantes aprendiesen este material y uno necesitaba basarse o en notas privadas de clase o en una colección de artículos (el librito de Allen está muy bien pero es muy cortito y este otro es un poco deshilvanado). Ambas alternativas sufrían de problemas. La primera, la falta de tiempo para ser todo lo sistemático que uno quisiera al redactar los apuntes. La segunda, el obligar a los estudiantes (o los economistas que simplemente querían actualizar sus conocimientos) a cubrir mucho material técnico que, si bien necesario para publicar el trabajo, es de menor importancia en una clase introductoria.

Afortunadamente, durante las últimas semanas Stelios Michalopoulos y Elias Papaioannou han publicado, como editores, los dos primeros volúmenes de un libro electrónico, The Long Economic and Political Shadow of History (aquí y aquí), que recoge breves introducciones a esta “nueva historia económica.” Ambos volúmenes son gratuitos y se pueden bajar de internet después de registrarse con el CEPR.

El primer volumen sirve de presentación de la serie y temas generales. Además de una interesante introducción de los dos editores, uno descubre capítulos no solo de lo más granado de la profesión en este campo (en orden de aparición: David Weil, Oded Galor, Joel Mokyr, Daron Acemoglu, Jim Robinson, Andrei Shleifer, William Easterly y Ross Levine) sino también de los jóvenes más creativos (James Fenske en particular). Uno no tiene que quedar convencido con todos los argumentos (mi visión, por ejemplo, sobre la literatura de orígenes legales resumida en uno de los capítulos es crítica) para admirar los enormes avances resumidos en este volumen.

El segundo volumen cubre África y Asia, con nombres como Nathan Nunn o Ruixue Jia. Siendo una colección excelente, he echado de menos a Eric Chaney y sus fantásticos trabajos sobre el mundo islámico o a Mark Koyama sobre China. ¿Quizás estaban demasiado ocupados con otros proyectos? De igual manera, y aunque la serie resalta en la introducción el papel de la geografía y el clima, mis preferencias personales habrían preferido dedicar algunas hojas más al cambio ecológico a lo largo del tiempo (este reciente libro de Bruce Campbell es un ejemplo de lo que tengo en la cabeza, aquí una reseña del libro por Eric Chaney y abajo un video del autor tratando estos temas).

Pero estas breves críticas no son más que puntos menores en lo que es un esfuerzo magnífico. Espero con impaciencia el tercer volumen, sobre América del Norte y Europa, que saldrá en unas semanas.

P.d. Ando de viajes locos por el mundo, saltando de un sitio a otro, con lo cual no he tenido tiempo de completar la tercera entrega de mi guía de métodos cuantitativos en economía. Prometo acabarla en cuanto le encuentre un rato ahora que voy a estar en Oxford por unas semanas y lejos de más distracciones que las tentaciones de la high table 🙂

Hay 14 comentarios
  • Gracias, Jesús, por difundirlo. Yo ya he tenido tiempo de leer varios de los trabajos, a cada cual más interesante, desde que aparecieron los dos volúmenes el 23 de enero.

  • Muchísimas gracias por el aporte, justo ahora tenía un hueco en mis lecturas y esto me viene de miedo.

    Yo personalmente aprecio todos tus post, pero especialmente los que tratan sobre historia económica.

    Ah, y recuerda que "nos debes" unos apuntes sobre la India prometidos hace unos meses. 🙂

    Feliz estancia en Oxford!

    • 😉 India: no me cuentes. Resulta que me puse a leer el Mahabharata y es que da para una vida!!!!!! Pero si, me tengo que centrar y escribir todo esto. Este año iba a dar estos apuntes de historia economica de la india a los estudiantes y he tenido que hacer "default".....

  • Gracias por la reseña y las reflexiones iniciales, Jesús. Me ha gustado tu analogía sobre los estudiantes, aunque el mejor resultado es aprobar (con buena nota) algunos estudiantes no se preparan suficientemente los exámenes (yo mismo fui un estudiante irregular), igualmente algunos países fracasan a pesar de que sabemos que hay algunas instituciones y políticas que llevan a mayor bienestar que otras.

    De todas formas, a mi me parece que siempre hay políticos (o partidos) que dicen que se puede aprobar copiando, o que no es necesario estudiar tanto, y en el caso de las democracias, votantes a los que estos argumentos les convencen.

    Te debo además un agradecimiento por tus recomendaciones bibliográficas sobre la historia económica de Rusia tras un comentario-pregunta mío a un post anterior. Disculpa que no lo hiciera en su momento.

    Me bajé estos dos volúmenes y los he puesto en la cola de mi larga lista de lecturas. Quizás los adelante algunos puestos.

  • Jesús,

    Sobre el Sur, algunas lecturas breves y sueltas que he hecho últimamente me han hecho intuir que la aristocracia sureña aumentó su poder político tras la Guerra Civil. Antebellum, los pequeños granjeros con pocos o ningún esclavo habían impuesto una estructura fiscal que no gravaba la tierra. Además, sin negar ni por un momento la cuestión de la esclavitud y su abolición como causa de la guerra, sí parece que los grandes terratenientes esclavistas eran menos propensos a votar candidatos filosecesionistas en las elecciones locales y estatales.

    • Poder de la aristocracia sureña. Depende de como mires las cosas pero un indice simple es el peso politico a nivel nacional. El sur domina la presidencia, el gabinete presidencial, las "leadership positions" en la camara y el senado y la corte suprema antes de la guerra de manera abrumadora. Despues de la guerra ese poder se ha colapsado totalmente: desde Johnson (que llego a ser presidente por estar totalmente en contra de la secesion, seria el equivalente al lider de C's en la mitad de la Gerona profunda) no vuelve a haber un presidente del sur hasta Wilson en 1913 y despues de Wilson hasta LBJ. Es decir, un siglo entero con solo un presidente del sur. Algo similar ocurre con el gabinete, el congreso y la corte suprema. Y esto se refleja en politicas economicas claves como el arancel, los 'internal improvements' y muchas otras disputas que siempre terminan decantandose del lado preferido por el norte. De 1865 a 1945 el sur fue totalmente secundario en terminos politicos (algunos escritores, quizas exagerando pero solo un pelin, lo llaman una 'colonia interna') y atrasado economicamente. El que algunas elites (que no todas, hubo una tremenda heterogeneidad entre los distintos estados del sur) del periodo de antes de la guerra afianzasen su poder relativo a nivel local fue escaso consuelo para ellas.

      Y si, los grandes propietarios se querian tirar al monte menos que algunos de los fire-eaters mas radicales como Robert Rhett, pero era por dos motivos. Uno, por sencilla aversion al riesgo: tenian mucho que perder de una aventura. Dos, por motivos economicos. Los fire-eaters querian re-abrir el comercio de esclavos internacional y eso hubiese bajado el precio de los esclavos YA en Estados Unidos.

      Lee:

      https://www.amazon.com/Rhett-Turbulent-Life-Times-Fire-Eater/dp/1570034397/ref=sr_1_2?ie=UTF8&qid=1487681243&sr=8-2&keywords=Robert+Barnwell+Rhett

      https://www.amazon.com/This-Vast-Southern-Empire-Slaveholders/dp/0674737253/ref=pd_sim_14_3?_encoding=UTF8&psc=1&refRID=K914FNJPCS1TEZ28V13K

      https://www.amazon.com/James-Henry-Hammond-Old-South-ebook/dp/B009P97EK6/ref=sr_1_2?s=books&ie=UTF8&qid=1487681359&sr=1-2&keywords=hammond+south+carolina

      https://www.amazon.com/Apostles-Disunion-Southern-Secession-Commissioners-ebook/dp/B0097F4JE2/ref=pd_sim_351_4?_encoding=UTF8&psc=1&refRID=D90KPRZWJFRDBP9DT4RJ

      https://www.amazon.com/Confederate-Reckoning-Stephanie-McCurry-ebook/dp/B0051Y15UO/ref=pd_sim_351_5?_encoding=UTF8&psc=1&refRID=7S7XGDCDQCWKQ9GAMK9Q

      Y un buen libro sobre la formacion de nuevas elites en el periodo de postguerra que demuestra la sutileza de muchas de las nuevas relaciones de poder:

      https://www.amazon.com/New-Orleans-after-Civil-War/dp/1421416972/ref=sr_1_33?ie=UTF8&qid=1487682023&sr=8-33&keywords=politics+south+reconstruction

      • "El que algunas elites (que no todas, hubo una tremenda heterogeneidad entre los distintos estados del sur) del periodo de antes de la guerra afianzasen su poder relativo a nivel local fue escaso consuelo para ellas."

        Sí, me refería al equilibrio de poder entre blancos dentro del Sur. El declive sureño en casi todos los aspectos tras la guerra es indudable.

        ¿Crees que la posición relativa en el eje izquierda-derecha de los dos grandes partidos fue fijada definitivamente por el asalto al poder de la coalición de blancos populistas y republicanos negros que amenazó el régimen de partido único de los demócratas en el Sur? A pesar del posterior disenfranchisement, los bourbons ya estaban casi derrotados. Incluso podría argumentarse que el disenfranchisement y la segregación facilitaron la política de la redistribución entre blancos.

          • Me refiero al movimiento populista de finales del siglo XIX y su impacto en la política sureña y nacional. Alguna vez he visto tratadas como una elecciones críticas las presidenciales de 1896.

            • De 1865 a 1932 (y en cierta medida hasta 1965) los partidos politicos en Estados Unidos eran basicamente regionales, no ideologicos.

              Este mapa de las elecciones presidenciales de 1904 lo dice todo:

              https://en.wikipedia.org/wiki/United_States_presidential_election,_1904#/media/File:ElectoralCollege1904.svg

              Los democratas eran una coalicion de lo que los republicanos llamaban “Rum, Romanism and Rebellion.” Rum era los partidarios de la venta libre de alcohol, Romanism eran los catolicos y Rebellion era el sur. En realidad Rum y Romanism era en buena medida el mismo grupo: habitantes de ciudades catolicos o seculares. Como tales, estos votantes solian ser por una parte conservadores (en temas sociales) pero de izquierdas en temas economicos (por ser de clase trabajadora, aunque con excepciones como Grover Cleveland). En el sur, los democratas eran el partido de los blancos (excepto en partes de Tejas, Tennessee y Carolina del Norto que se habian opuesto a la secesion) y como tal incluia desde los mas pobres a los mas ricos, y desde los conservadores mas absolutamente carcas a gente casi socialista.

              De vez en cuando se apuntaban al carro los granjeros del midwest y las plains.

              Esta coalicion de votantes suponia que los democratas ganaban en el sur, algunas veces en estados con ciudades grandes como Nueva York y en las plains cuando los granjeros estaban enfadados.

              Los republicanos eran el conjunto complementario: protestantes del norte y la costa oeste. Esto de nuevo te hacia tener gente muy conservadora (Taft) a gente de izquierdas (La Follette Sr.) dentro del mismo partido.

              En otras palabras: si eras de Carolina del Sur y blanco, eras democrata. Y si eras de Maine, eras republicano (en Maine solo habia blancos). El que fueras de izquierdas o de derechas era un motivo de discusion dentro del partido, no entre partidos.

              En el sur, despues del compromiso de 1877:

              https://en.wikipedia.org/wiki/Compromise_of_1877

              los votantes de raza negra quedaron progresivamente excluidos del sistema electoral y los democratas monopolizaton practicamente todos los cargos hasta 1965.

              Como este se reflejo en la redistribucion entre blancos es bastante complejo pero, por resumir muchisimo, no hubo practicamente redistribucion entre blancos hasta 1932. Y es precisamente en ese momento que Republicano empieza a querir decir "derecha" y Democrata "izquierda". Pero el realineamiento, como decia antes, no acabo hasta 1996.

              • Centrándonos en la Presidencia, hay que tener en cuenta que existe un punto de inflexión en la competitividad de las elecciones justo en 1896. Los mapas electorales por condados no tienen el mismo aspecto -aunque muestren los mismos bloques regionales- en la segunda mitad del siglo XIX que en el primer tercio del XX. El Partido Demócrata parece conformarse durante este último periodo con su dominio indiscutido e indiscutible del Sur. De hecho, este regionalismo tan marcado me parece imposible si los negros hubieran podido votar. El Burro hubiera hecho muchos más esfuerzos por competir en el Norte.

                Sobre la redistribución entre blancos, creo que es clara la influencia del movimiento populista y sus repercusiones en la elección de gobernadores más a la izquierda y más racistas que nunca a lo largo del sur profundo entre finales del siglo XIX y el principio del New Deal. "Pitchfork" Tillman, "The Great White Chief" Vardaman, "The Man" Bilbo, "The Kingfish" Long... Long no era muy racista, pero sí uno de sus apoyos, el canario Leander Pérez. En Tennessee llegó al poder el abuelo del gran Buchanan. Todos ellos se erigían en representantes de los blancos pobres, los pequeños granjeros y los pocos obreros industriales.

                Bilbo pretendía deportar a doce millones de negros para aliviar el paro durante la Gran Depresión. Como senador, cargaba entre otros contra los banqueros, los comunistas, los enemigos de la escuela pública, los pacifistas y los hurtadores de biblias de hotel.

  • Un material breve pero excelente.

    La relación entre pasado y presente siempre ha sido compleja. A veces me gustaría que solo se mirara al futuro. Pero el punto de partida depende del pasado.

    La importancia de las causas de largo recorrido es innegable, y la experiencia del contacto personal también nos lo recuerda.

    Como anécdotas por ejemplo he tenido la oportunidad de escuchar historias de la guerra de Cuba que contaba mi bisabuela, que atendía de pequeña en una taberna a soldados que habían participado en ella. También recuerdo la llegada de cartas de una hermana suya que emigró a fines del XIX (junto con más de 100 personas del pueblo) a Argentina, a la que no volvió a ver. Así que para mí ese episodio no es "tan lejano" como pueda ser para otros.

    Hace no mucho tiempo, 4 o 5 años, paré a repostar gasolina de madrugada en una estación de servicio. Mientras tomaba café hablé con el hombre mayor que la atendía.
    No recuerdo por qué pero me contó la historia de su abuelo. Había sido asesinado durante la guerra civil. Me explicó prolijo todas las circunstancias, enlazó los personajes con algunos dirigentes regionales del momento y el papel de sus antepasados en los sucesos.
    Había unas elecciones en breve y su voto estaba condicionado como si lo que había pasado hace más de 70 años hubiera ocurrido el día anterior.

    Siempre hay posibilidades de cambiar y mejorar, aunque hay que tener en cuenta la complejidad de las sociedades para lograr el éxito.

  • Enhorabuena por el artículo. Especialmente por la referencia a los largos ciclos de la historia que siempre están presentes y a veces parece que nunca terminan.

    Faulkner murió en 1962 un año después de que Toynbee terminase el último capítulo de su "A study of history" que había comenzado a escribir en 1933. Oxford UP tiene una versión resumida --por el propio Toynbee y Sommerwell-- en dos volúmenes y casi 1200 paginas entre ambos. Un joyero interminable.

    La obra de Toynbee y la de Michael Mann, "The Sources of Social Power" (4 Vols desde AD hasta 2011) Cambridge UP, ponen todo en gran angular y ofrecen una visión innovadora y profunda de la corriente del gran río humano.

    Me alegro de ver que siguen --el blog y D. Jesús FV.-- Entrañable la referencia riosellana de su bio. Buen gusto.

    Saludos

  • Muchas gracias por la entrada, me interesa mucho el tema. Desde que era joven, cuando leí la trilogía de la Fundación de Asimov, quedé con una curiosidad grande por la historia y su capacidad para predecir el futuro. Quizá la Psicohistoria no fuera más que el Big Data aplicado al análisis histórico-económico...

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