Ciencia, paridad y ayudas públicas

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Por Dolores Añón, José E. Boscá, Javier Ferri, Vicente Pallardó, María E. Rochina y Amparo Sanchis. Profesores de la Universitat de València.

H2020 shall ensure the effective promotion of gender equality and the gender dimension in research & innovation content.  Particular attention shall be paid to ensuring gender balance, subject to the situation in the field of research and innovation concerned.

Artículo 16. Horizonte 2020.

The ERC's peer review evaluation process has been carefully designed to identify scientific excellence irrespective of the gender, age, nationality or institution of the Principal Investigator and other potential biases.

European Research Council, 2017

El 5 de Mayo la Dirección General de Universidades de la Conselleria d' Educació, Investigació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana acordó rechazar 115 de las 140 solicitudes de ayudas para la realización de congresos científicos que había recibido de las universidades y otros centros de investigación. La razón esgrimida en 100 de las 115 fue que dichas solicitudes no cumplían con el requisito de participación equilibrada en materia de género estipulado en la convocatoria (ver resolución). La Conselleria, que ha recibido el apoyo de altos cargos de la Universitat de València y la Universitat d'Alacant, argumentó que el haber aplicado en este caso estrictamente la ley de Igualdad de 2007 tenía como objetivo potenciar la difusión del conocimiento por parte de las mujeres científicas.

En la resolución de las ayudas la restricción de género inicialmente se interpretó como estrictamente paritaria (50% de mujeres y 50% de hombres) tanto en la composición del comité organizador de los congresos, como en el comité científico y, lo que resulta más sorprendente, en el número de ponentes. Con independencia de la calidad científica del evento, cuando la solicitud incumplía estos estándares se rechazaba sin posibilidad de enmendarla. Unos días más tarde, la propia Conselleria rectificó y reconoció implícitamente que la interpretación estricta inicial se enfrentaba a la misma Ley de Igualdad a la que invocaba su resolución, aceptando una interpretación del equilibrio de género del 40%-60%, y repescando un 15% de las solicitudes inicialmente rechazadas.

Como profesores de Universidad en activo e investigadores que asistimos regularmente a congresos y reuniones científicas tanto fuera como dentro de España, somos conscientes de que la representación de la mujer en el mundo de la ciencia no es equilibrada en muchas áreas del conocimiento. Obviamente, compartimos la visión de que los poderes públicos deben intervenir para corregir la situación allí donde se detectan trabas en la igualdad efectiva de oportunidades entre hombres y mujeres. Sin embargo, los mecanismos utilizados para implementar dichas correcciones no deberían imponer restricciones de tal calibre que terminen perjudicando incluso al colectivo al que se pretende beneficiar. La decisión de la Conselleria d'Educació, tomada sobre la base de la igualdad de género, atenta no solamente contra el desarrollo normal de las actividades científicas en la Comunidad Valenciana, sino contra la profesionalidad de sus investigadoras y el propio principio de igualdad, como lo demuestra la gran cantidad de investigadoras, muchas de ellas liderando un equipo, que se han quedado sin las ayudas.

La distribución entre hombres y mujeres en los distintos campos científicos y áreas de conocimiento no es necesariamente consecuencia directa de pautas discriminatorias en los propios departamentos de investigación. Más bien puede deberse a factores históricos y culturales que han condicionado las elecciones que los individuos hacen en las etapas previas de su formación. Estas elecciones pueden ser el resultado de preferencias individuales (a una mujer le puede gustar más la psicología que la ingeniería) o pueden reflejar también ciertos comportamientos discriminatorios en el pasado (a una mujer le hubiera gustado estudiar ingeniería, pero decide estudiar psicología porque por su condición de mujer se ha visto sometida a condicionantes y ha sufrido impedimentos de distinto tipo que le han dificultado elegir ingeniería). En este caso la solución pasa por actuar contra los comportamientos discriminatorios en las fases más tempranas de la formación del individuo.

La restricción de igualdad de género impuesta por la Conselleria para la concesión de ayudas aplica por igual a todas las áreas de conocimiento, sin tener en cuenta el reparto actual por género entre los investigadores. Ello supone, de facto, un veredicto de culpabilidad por discriminación de género en aquellas áreas en las que las mujeres están en minoría. Sin considerar las circunstancias históricas que han propiciado la distribución concreta por género, la medida resulta además tremendamente injusta. No es este el camino. Donde existan indicios de prácticas discriminatorias en el seno de los equipos de investigación, éstas se tienen que monitorizar y, en su caso, denunciar y perseguir. Por el contrario, la guadaña utilizada por la Conselleria refleja una ignorancia supina de la realidad científica de la región y del modus operandi en la organización de los congresos.

A modo de ejemplo, supongamos que en una determinada área de conocimiento la población total de investigadores está compuesta por un 70% de mujeres y un 30% de hombres. Esto significa que, en el corto plazo, no puede haber una presencia paritaria de mujeres y hombres en los grupos de investigación a no ser que obliguemos a más de la mitad de mujeres que investigan a dejar de hacerlo. También es muy probable que, en ausencia de consideraciones distintas del mérito académico, después de evaluar los trabajos el comité científico acabe eligiendo aproximadamente un 70% de ponencias femeninas y un 30% de masculinas. Impongamos ahora una regla del 50% necesaria para obtener la ayuda pública. En este caso sólo existen tres opciones. La primera es saltarse el criterio de mérito científico e incluir ponencias presentadas al congreso por hombres excluyendo otras de mejor calidad presentadas por mujeres hasta alcanzar la paridad o la regla fijada. La segunda es reducir el número de ponencias de mujeres que podrían haber entrado en ausencia de la restricción. La tercera es renunciar a organizar reuniones científicas que impulsen el conocimiento y, con ello, el bienestar social.

Resulta muy decepcionante pensar que los méritos científicos y académicos dejan de ser el criterio por el que se juzga a las investigadoras e investigadores. Es igualmente denigrante constatar que el trabajo profesional pasa a ser valorado por la condición de mujer u hombre en vez de por su calidad científica. Y es obvio que el establecimiento de este tipo de cuotas va a llevar a una selección de los trabajos distinta a la que se daría sin la intervención, lo que repercutirá negativamente en la calidad media de los congresos. Además, se puede llegar a la paradoja, como ha ocurrido en la convocatoria de la Conselleria, de que se dejan de financiar encuentros en los que hay una preponderancia de mujeres entre los ponentes o en los comités organizador o científico.

Según la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva el porcentaje de hombres es superior al 80% en áreas como la Ingeniería, las Ciencias de la Tierra, la Computación y otras disciplinas relacionadas con la Tecnología. No es de extrañar que la Universidad Politécnica de Valencia haya protestado enérgicamente contra la restricción de género impuesta por la Conselleria. Existen diversas fórmulas de incentivar una participación más equilibrada de hombres y mujeres en los congresos que serían aceptadas sin problemas por la comunidad científica. Sin embargo, el objetivo legítimo y compartido de contribuir a reducir la discriminación por razón de género no puede ser la excusa para la imposición de normas chapuceras y demagógicas, malas para las mujeres, malas para la ciencia y malas para la sociedad.

Hay 34 comentarios
  • "Resulta muy decepcionante pensar que los méritos científicos y académicos dejan de ser el criterio por el que se juzga a las investigadoras e investigadores"

    ¿Investigadoras e investigadores? En este punto perdiste toda credibilidad, ya que caes en la trampa delo politicamente correcto, sin importante lomuy bueno, el único pero es que no se proponga una solución del tipo: sacar el ratio de mujeres versus hombres en dicho campo y asegurarse que la conferencia se ajusta ha dicha población, incluso más un 10% de mujeres, me parecería más que sufciente para solventar todos los problemas mencionados, ¿no?

    • Si hubiésemos querido utilizar el lenguaje "políticamente correcto" lo habríamos aplicado a otros muchos nombres y adjetivos que aparecen en el texto. Hemos dejado donde tú señalas la distinción entre investigadora e investigador porque nos parece relevante enfatizar en ese lugar la diferencia.

      En cuanto a la medida que indicas tampoco sería operativa. Muchos de esos congresos son internacionales y cualquier investigador del resto del mundo puede enviar trabajos para su consideración por el comité científico. En esos congresos el comité científico suele ser también internacional. Realmente, el margen de decisión que se tiene entonces para aumentar la participación de las mujeres, es sobre el comité organizador. Formar parte del comité organizador de un congreso no es un mérito, es un "marrón", hay que tener esto en cuenta a la hora de valorar el beneficio que esta medida puede suponer a las mujeres. Pero el tema es aún más kafkiano. Para recibir las ayudas se tenía que enviar la relación de ponentes antes incluso de saber los trabajos que se iban recibir, y por lo tanto antes de poder hacer ninguna selección de los mismos. Imagínate lo que eso supone, por ejemplo, en congresos de más de 500 ponencias.

      • Mi primer comentario iba en broma, no sé porque no salio el emoji ( :-p ), para marcar que era broma,. Tienes todo mi respeto y credibilidad sino no seria lector asiduo de tus entradas.

        Gracias por la aclaración en el segundo punto, no había pensado en que fuera tan complicado este proceso. Esto me pasa por estrapolar mi sector a otros sectores.

  • ¿"Discriminación" por razón de género? ¿Qué discriminación? ¿Dónde?
    ¿En qué lugar de las bases de cualquier convocatoria se introducen requisitos que discriminan a las mujeres? Si son el 20% en algunas áreas, pues qué quieren que les diga, es lo que hay. No es el resultado de ninguna discriminación.
    Ya está bien de transigir con estas barbaridades.

    • Nuestro punto es, o al menos es el mío propio, que una convocatoria de ayudas a la organización de congresos científicos en todas las universidades de la Comunidad Valenciana no se puede implementar aplicando una regla por parte de la Consellería por la cual se denieguen todas las solicitudes donde no se cumple el criterio estricto del 50% hombres y del 50% mujeres en comités organizadores, comités científicos e incluso asistentes.

      Los gestores no deben ser máquinas automatizadas a las que les hemos metido un código que aplican sin relación con la realidad que regulan. Para eso serían mucho mejor los robots.

      Un gestor debe ser sensible a lo que regula, y a la realidad a la que lo aplica.

      Quien aplica reglas de este tipo a los congresos científicos no sabe ni conoce la naturaleza de lo que está gestionando.

      Los congresos los organizamos voluntariamente profesores de las universidades que creemos que la comunidad científica y académica debe reunirse en foros de debate para que el conocimiento fluya. Esto es vital para el avance del conocimiento en todas las disciplinas. Los congresos son cada día más internacionales y globales. Los trabajos se elijen por calidad. Y con antelación, es imposible saber cuando se abre una convocatoria para recibir trabajos en un congreso, si estos estarán firmados por más hombres, más mujeres o serán mixtos (algo también muy habitual).

      No se le pueden cortar las alas a la fluidez del conocimiento. Sensatez y buen hacer es lo que demando.

  • Una medida intermedia, que he visto utilizar en algunos casos, consiste en establecer cuotas de ponentes, no a partir de porcentajes fijos ni de porcentajes de profesionales de una disciplina (algo difícil de calcular y que puede reflejar situaciones de discriminación previas), sino del porcentaje de alumnos matriculados en una determinada carrera. Este podría ser un buen indicador del nivel de interés que cada disciplina despierta en hombres y mujeres.

    Este indicador: (i) es fácil de obtener, actualizar y conocer con anticipación y (ii) aunque puede afectar en algo la calidad científica, mantiene el equilibrio entre esta calidad y la voluntad de acción afirmativa. Una vez concoido el indicador, las cutoas minimas se podrñian establcer en las bases de las convocatorias de los congreso,s.

    • Gracias Raúl,

      El problema es que en muchos congresos a priori se desconoce tanto el número de ponentes como el porcentaje de género pues son “open call”. En algunos el proceso de selección de artículos a presentar es “ciego”, por lo que se desconoce incluso la autoría del mismo antes de ser seleccionado. Más aún, en otros casos en el que el trabajo a presentar es de autoría multiple se desconoce a priori quien será el que termine presentándolo. Las cuotas a nuestro entender dificultan ese proceso de selección de trabajos y puede mermar en la calidad del propio congreso.

      • Gracias por la respuesta.

        Entiendo esos problemas, digamos técnicos, pero creo que son fácilmente superables. Se podría mantener la selección ciega de ponencias, ordenadas por mérito, y posteriormente aplicar un sistema de cuotas móviles predefinidas vinculadas a la ratio hombre/mujer en los alumnos de cada disciplina.

        Es posible que en algunos casos se afecté en algo a la calidad (quizás la ponencia 18 en términos de calidad escrita por un hombre quede fuera en beneficio de la ponencia 20 escrita por una mujer). Pero creo que el impacto en términos de calidad no es tan alto como con un sistema de cutoas fijas, y a cambio se mantiene el principio de acción afirmativa.

        Creo que de esta manera, con cuotas móviles dependienes de la configuración de cada disciplina, se puede alcanzar un buen equilibrio entre ambos objetivos deseables (calidad y acción afirmativa)

        • Hola Raúl,

          a qué alumnos te refieres, ¿a los de la Facultad de Economía de la Universidad de Valencia que organiza el congreso? ¿A los de Laurea University en Finlandia de donde procede uno de los ponentes? No me imagino escribiéndole a un finlandés para decirle que el comité científico ha decidido rechazar su ponencia porque la ratio de chicas/chicos en su universidad es muy baja, y menos aún contándole la misma historia sobre la base de los alumnos de la Universidad de Valencia. Gracias por tu interés.

  • Por lo general no me gustan las cuotas aunque entiendo que hay ciertos casos donde no queda otro remedio para salir de un "bad equilibrium".

    Aunque en un post anterior Libertad González mencionó un artículo en la newsletter de COSME donde documentamos (con Virginia Sánchez) el numero bajo de mujeres como invitadas especiales en el Simpósio de Análisis Economico, no creo que el mundo académico sea uno donde hay que imponer estas cuotas tan extrictamente porque como sabemos eso genera un exceso de trabajo administrativo para las pocas mujeres que al final va contra ellas.

    Quizás sería útil que las Comunidades y el Estado aplicase la ley con referencia a un census del numero de hombres y mujeres en las universidades para poder seleccionar de una forma equilibrada (es decir en relación a los numeros de funcionarios por género) los tribunales. Cuanto a los congresos y solicitudes se debería seleccionar basandose en el mérito. La igualdad se tiene que alcanzar con políticas de base que permitan que las mujeres alcancen la misma calidad en su trabajo que los hombres.

    • Gracias, Matilde.

      Estoy de acuerdo con lo que dices. Entiendo que exista el temor de que una composición en los tribunales sesgada hacia los hombres termine perpetuando un equilibrio en la distribución por género del que quisiéramos movernos. Pero, como dices, cuando hablo con mis colegas mujeres muchas se quejan de los numerosos viajes, comisiones y reuniones varias, con la consiguiente pérdida de tiempo, que les está suponiendo las cuotas paritarias. Además, no está nada claro que una mayor participación de las mujeres en los tribunales termine produciendo el efecto deseado. Manuel Bagues y sus coautores (AER, 2017) no encuentran ese efecto positivo (https://ideas.repec.org/p/iza/izadps/dp9199.html).

  • Hace años, en un periódico se produjo un concurso para argumentar que, en el supuesto de que un globo cayese y en el viajasen tres reputados científicos, cuál debía ser el que se arrojase por la borda. Múltiples fueron las argumentaciones que adujeron los lectores para decantarse por uno u otro dependiendo de sus méritos, pero gano un niño que dijo: Al más gordo. Volviendo pues a las esencias, mi sugerencia es que se pueda elegir a los más competentes ya sean hombres, mujeres o marcianos verdes con trompetillas por orejas. Si eso implica que un grupo es 100% hombres, 100% mujeres o 100% marcianos, qué se le va a hacer. Todo intento de aproximación paritaria irá en contra de la noción de mérito que es la que debe primar en cualquier buena elección. Si no siempre podemos hacer como los libaneses: el presidente un cristiano maronita, el primer ministro un musulmán suní y el portavoz parlamentario un musulmán chií. Habrá quien argumente que en entre lo investigadores españoles no hay maronitas, ni chiíes, ni suníes, pero como aproximación paritaria no me dirán que no es audaz. Todo sea por el delicado juego de equilibrios.

  • "Renowned scientist and Nobel Prize winner Tim Hunt said recently that female scientists cause “trouble” for men in the lab. Hunt even went as far as to express support for sex-segregated labs. His remarks are just the latest public example of sexism facing women in science; two female researchers have shared the response they received after submitting a manuscript to a scientific journal — the peer reviewer suggested that they “improve” their research by bringing male scientists onto their team.

    As if there’s not enough anecdotal evidence of women facing sexism in science, technology, engineering, and math (STEM) fields, one simple study exposed how adversely gender stereotypes and biases affect hiring outcomes for women in science. The study, which AAUW highlights in our research, found that women are being shortchanged in more ways than one."

    "two female researchers have shared the response they received after submitting a manuscript to a scientific journal — the peer reviewer suggested that they “improve” their research by bringing male scientists onto their team"

    El machismo es de otros. ¿Cómo va a ser machista la ciencia? Vamos hombre, lo q faltaba.

    • Tim Hunt dijo que no le gustaba compartir laboratorio con las mujeres porque suelen suceder tres cosas: las mujeres se enamoran de los hombres, los hombres se enamoran de las mujeres y cuando se las critica lloran.

      Fueron unas declaraciones desafortunadas, estúpidas y machistas que le costaron fulminantemente sus cargos en la University College London y en la Royal Society. Como hemos dicho este tipo de actitudes se tienen que perseguir y castigar.

      También supongo, si la frase no está sacada de contexto, que la revista que mencionas está claramente identificada y el editor correspondiente sometido a escarnio público y despedido.

      Nada es Gratis. Si yo soy un machista y me han pillado tengo que asumir el coste correspondiente.

      Si la Conselleria d’Educació hace una chapuza tras otra (y ésta de los congresos es sólo un ejemplo) se publicita para que la sociedad se entere. Sin embargo en este caso, como en tantos otros casos relacionados con altos cargos de la administración pública, no creo que le cueste el puesto a nadie.

      • Creo que la opinión de Hunt puede ser neutra:Si su opinión sobre segregación no afecta a su selección de los investigadores por cuestiones de mérito es irrelevante.Otra cosa sería demostrar que ello le lleva a seleccionar a los equipos por cuestiones de sexo y no de competencia, en ese caso su actitud debería tener consecuencias.Sobre segregación, estudié en colegio masculino y creo que me concentré en el estudio más por ello, también por ello tengo menos habilidades en el trato con mujeres.Si hubiera de elegir colegio para mis hijos, preferíría que fuese mixto.No obstante, compañeros tuve que se beneficiaron de la segregación y que se relacionaron bien con chicas extraescolarmente. Si en su caso decidieran que sus hijos deben ir a colegios segregados lo entendería.Lo que no entendería es que los chicos estudiasen matemáticas y física y las chicas piano y costura.Me inquieta la dictadura de lo políticamente correcto, implica una censura previa que no siempre es justa:Si digo que los negros pueden tener una combinación de fibras que les hacen reinar en velocidad dudo que me llamasen racista, si digo que un notable grupo de blancos ve en condiciones de baja luminosidad mejor que la mayoría de los negros alguien me llamará racista aunque pueda demostrarlo.Ah!Y puede que la mayoría de las mujeres sean más emotivas y lloren, la mayoría de los hombres son más agresivos y se cabrean.Vaya lo uno por lo otro.

        • Gracias Daniel.

          En presencia de un contexto histórico y socio-cultural que hubiera permitido la igualdad de acceso y oportunidades a todos los ámbitos a cualquier individuo con independencia de sus características de todo tipo, nos sentiríamos plenamente identificados con esa meritocracia al 100% a la que haces referencia en tu comentario (e incluso, visto el derrotero que seguimos los humanos en no pocos aspectos, lo de los marcianitos verdes con trompetillas nos resultaría de lo más sugerente). Pero esa realidad histórica y socio-cultural ha discriminado sistemáticamente en contra de las mujeres en materia de oportunidades y, como consecuencia, de los resultados que podían ofrecer. Aunque seguro que no son la ciencia y la investigación los ámbitos en los que esto se manifiesta en mayor medida, también en ellos acontece, y, por su propia capacidad de liderazgo en la sociedad, son campos donde se debe progresar para reducir esa discriminación. Declaraciones públicas del tipo de las mencionadas en personas con clara capacidad de influencia en el mundo científico son inadmisibles: dado que las mujeres y los negros no han gozado (ni seguramente gozan todavía) de igualdad de oportunidades, uno tiene que ser especialmente cuidadoso con lo que dice, porque de lo contrario puede contribuir a proporcionar combustible a los enemigos de la igualdad de oportunidades. Es por ello también que entendemos y compartimos la necesidad tanto de introducir ciertos mecanismos de corrección en ese contexto, a los que hacemos referencia en nuestro artículo. Sin embargo, lo que nos parece inadmisible es que tales mecanismos acaben redundando en un dislate de cuotas forzadas independientes de la realidad y que implica, además, un ejercicio surrealista de asignar género a iniciales de nombres o anticipar a qué género pertenecerán los investigadores que tengan a bien presentar sus ponencias a un Congreso. La corrección de la desigualdad de oportunidades es una necesidad; la demolición del sentido común, el mérito y el esfuerzo no es la forma de conseguirlo. Actuar con ponderación y equilibrio permitiría aproximarnos, poco a poco, al objetivo que, creo, todos podemos compartir: medir a cada persona en función de sus resultados porque los de cualquiera de ellas se derivan de una aproximada igualdad de oportunidades para conseguirlos.

          • Decía Jovellanos que, porque los demás hayan sido frenéticos, nosotros no hemos de ser estúpidos: Compensar las injusticias de ayer con discriminación positiva hoy, es haber sido injusto ayer y ser injusto hoy. Extraño tipo de justicia es la intergeneracional: No beneficia a los perjudicados y daña a los no perjudicadores."castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación"Son ustedes un Dios veterotestamentario: Enhorabuena. Quieren justicia? Sustituyan nombres por números y escojan por méritos; hagan audiciones ciegas como la sinfónica de Chicago; hagan entrevistas o exámenes orales ciegos con un distorsionador de voz para evitar los sesgos. La equidad nunca se alcanza con iniquidad y la paridad no es un bien en sí mismo y menos si nace de una injusticia.

            • "No beneficia a los perjudicados y daña a los no perjudicadores"

              No es esa la filosofía, Se trata de no seguir perjudicando a las que tradicionalmente se han visto perjudicadas y de evitar replicar comportamientos discriminatorios que sin la intervención externa tenderían a perpetuarse.

            • "Castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación"

              Si alguien cree que el problema de la igualdad de oportunidades se detuvo ya hace tres o cuatro generaciones, o ha vivido en la luna, o camina por los mundos de Yupi.

  • ¿Se ha de tomar alguna medida si los datos de suicidio, que Durkheim consideraba un fenómeno social, o de accidentes laborales, son considerablemente más elevados entre seres con cromosomas XY que entre seres con cromosomas XX?

  • Si alguien, como INSU, propone discriminación positiva a favor de los hombres allí donde sería indicada aplicando los mismos criterios empleados para justificar la que favorece a las mujeres, se impone el silencio más sepulcral.

    Esto nos da una idea de la verdadera naturaleza de estas campañas. No es justicia lo que se busca, sino una astuta explotación del victimismo, de la que, por cierto, muchos hombres se benefician considerablemente en términos de imagen política.

    El caso Tim Hunt es de locos. Por favor, lean la descripción del incidente en wikipedia:

    https://en.wikipedia.org/wiki/Sir_Tim_Hunt_controversy_at_WCSJ

    Que por una bobada como esa UCL y la RS hayan prescindido de alguien de la talla de Sir Timothy Hunt para ocupar cargos relevantes nos da idea de adónde hemos llegado ya.

    • No entiendo lo que el comentario de INSU tiene que ver con la discriminación positiva. En cuanto al tema de Tim Hunt ya hemos dado nuestra opinión en la respuesta a Daniel Carrascosa. Por "campañas" no sé a lo que te refieres, desde luego esta entrada no se corresponde con una campaña. Dicho esto, pensamos que sí existe la demagogia política en el tema de la discriminación de género. Por eso hemos escrito esta entrada.

      Gracias por tu interés.

  • Por cierto, sí creo o sé que hay una parte de la población que es somos sociológicamente machistas. Dos anécdotas personales: hace años salió la noticia de un marido que encontró a su mujer trabajando en un puticlub. Mi propia madre me sorprendió afeando la conducta de ella. No la de él.
    Más reciente: mi mujer quiere montar un despacho profesional con una compañera. Saben o creen que necesitan un XY para ganar credibilidad ante ciertos proveedores o clientes.
    Pero, ¿podemos legislar contra la estupidez? "Usted, no tenga prejuicios infundados"
    Además, no parece ser esto lo que se propugna, sino igualdad de resultados... en algunos campos. ¿Cuotas de científicxs marroquiés y rumanos, las dos mayores poblaciones extranjeras en España?
    ¿La diferencia en longevidad, es un problema, o síntoma de un problema?
    Yo estoy entre perdido y cansado con estos temas.

    • La justificación de la discriminacion positiva es la existencia de una brecha histórica en la igualdad de oportunidades. Sigo sin ver la relación en la serie de ejemplos dispersos y parciales que enumeras. Tus ejemplos, en cambio, más bien parecen apuntar a factores genéticos en la explicación de las diferencias actuales en los resultados entre hombres y mujeres. Cuidado.

      • Estimado Javier:

        Lo de la “brecha histórica”, que sería necesario reparar urgentemente mediante toda clase de medidas (incluida la represión histérica de toda forma de humor y de crítica, caso Tim Hunt), tiene mucho de fábula.

        En el mundo académico no hay ninguna brecha a favor de los hombres que salvar. Hace ya varias décadas que las mujeres estudian con toda normalidad en la universidad, en mayor número que los varones por cierto. ¿Habrá que tomar medidas para cerrar la brecha que se presenta, a favor de las mujeres, en ciencias de la salud, psicología y humanidades?

        Por lo que respecta a esa idea recibida según la cual el patriarcado reprimía toda aptitud femenina para las actividades intelectuales y creativas, esto sencillamente es falso. Tradicionalmente, en las clases acomodadas, que eran las únicas en las que había verdadero acceso a la cultura, se esperaba que los varones se dedicaran a la guerra, a la caza, a la política y a los negocios. Por el contrario, las mujeres tenían tiempo y toda clase de oportunidades para leer, escribir, pintar, componer música, tocar instrumentos, estudiar por placer. Esta es la realidad. A pesar de ello, las creaciones verdaderamente grandes en literatura, ciencia, música, filosofía y arte han sido casi siempre masculinas.

        Tiene interés el punto de vista de Camille Paglia en su obra más conocida:

        https://en.wikipedia.org/wiki/Sexual_Personae

  • Coincido completamente con usted.
    Este tipo de medidas no solamente son estúpidas y perjudiciales para todos sino que además sabotean la causa que en teoría dicen defender, ya que dan argumentos a los contrarios y alejan a los simpatizantes.

    Esperemos que termine imponiéndose el sentido común

    • Después de 25 años o más trabajando ya en la Universitat de València, eso es lo que realmente nos gustaría, que imperara en todo el sentido común tanto dentro de nuestra universidad como en nuestro entorno que nos afecta y nos moldea a veces y nos retuerce otras.

      He vivido épocas en las que había más o muchos menos fondos para las universidades españolas en general, y las valencianas en particular. Hemos sobrevivido a todo, a la bonanza y a la crisis. El dinero es importante para los grupos de investigación de las universidades, pero hay algo que no tiene precio y es el sistema de incentivos y el marco general de funcionamiento de las cosas que nos envuelve y nos arrastra. Con el mismo dinero seríamos muchas veces capaces de hacer mucho más, porque mucho de lo que se hace en las universidades españolas se hace por el voluntarismo de quien aquí trabaja. Debería ser un activo el hecho de que hay en las universidades mucha gente a la que le encanta su trabajo, esto es vocacional, y este tipo de gente no solo se mueve por el dinero, se mueve muchas veces por cosas tan sencillas como que no le pongan trabas sin sentido que dan bandazos año tras año y que le hacen perder un montón de su valioso tiempo.

      Si organizar congresos es totalmente voluntario, y lo hacemos porque creemos en ello, aunque nos exija trabajo y dedicación, ¿encima hay que soportar reglas que nos atan las manos a la hora de organizarlos (porque nos encorsetan)?

      POR EL SENTIDO COMÚN EN TODO.

  • Discriminar es tratar diferente a los que son iguales.

    En materia científica, la igualdad se mide en atención al mérito y la capacidad.

    El género debiera ser una cuestión totalmente irrelevante, tanto en un sentido como en otro. Se discrimina tanto si se aplican cuotas en favor como en contra. Hacia unos y hacia otras. Fíjense que si tenemos en cuenta la ley aprobada por la Generalidad Valenciana, se siguen discriminando con estos criterios a colectivos como los homosexuales, los transexuales,...¿no es totalmente injusto? ¿no debiera garantizarse una cuota mínima para estos colectivos históricamente discriminados por su opción de género?

    Y puestos a equiparar, sería más fácil considerar la equiparación entre los asistentes, no entre los ponentes, u organizadores, por las razones expuestas.

  • Por curiosidad,

    Me pregunto si hay algun pais con practicas de discriminacion postitiva donde hayan encontrado soluciones mas racionales (tipo Suecia), o es un problema estrictamente espanyol?

    Que opinas de imitar el ratio de la proporcion de investigadores en un area? Es politicamente correcto? O tambien tendria problemas (imaginate que los hombres puedan estar mas dedicados a la investigacion que las mujeres, o viceversa)?

    Saludos,

    -J

    -J

    • Hola Juan,

      En la organización de congresos imponer un sistema de cuotas en las ponencias no tiene sentido: es una cortapisa directa a la difusión de conocimiento, además de acarrear innumerables costes de implementación. Sería más sensato ir hacia incentivos que dieran una mayor visibilidad a las mujeres en los comités científicos (no necesariamente en los comités organizadores, cuya labor prácticamente es de secretariado) o entre los 'keynote speakers'. Podrían tomar, por ejemplo, la forma de menciones especiales o premios a congresos donde la participación de mujeres y hombres, en las dimensiones anteriormente citadas, fuera más equilibrada. Esto es mucho más fácil de implementar y no penaliza la obtención de ayudas a congresos de acuerdo a sus méritos científicos. Ese sello de "congreso paritario" se podría publicitar junto con el call for papers. De esa forma los potenciales ponentes podrían tomar decisiones sobre a qué congresos acudir a partir del valor que le concedan a es sello. O incluso se podría dar un paso más, ordenando las ayudas por puntos y otorgando puntos por paridad en el comité científico.

      Pero no creo que a ningún país del mundo, quitando los sospechosos habituales, se le pueda ocurrir una idea similar a la implementada por la Consellería.

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