Mientras esperamos a la reforma: Nuestras propuestas para la negociación colectiva

No hay nada por escrito a 4 de la tarde del viernes, y veo que nuestros lectores y los periodistas se impacientan por oir algo de nosotros, así que para hacer la espera mas fácil (y facilitar la respuesta) vuelvo a poner nuestras propuestas para la reforma de la negociación colectiva de marzo del 2011, que pueden servir para comparar con lo que el gobierno anuncie. Este es el texto de nuestra propuesta (también en inglés) y una presentación gráfica donde se muestran los problemas de competitividad actuales y algunos rasgos del sistema de negociación colectiva que tenemos.

Y este es un resumen en un artículo de El País del 8 de marzo del 2011, que presenta la motivación y resume el contenido de la propuesta.

RECICLADO DE NEG

Negociación colectiva y competitividad

de J. Ignacio Conde-RuizJuan J. DoladoLuis Garicano y Marcel Jansen

(APARECIDO EN EL PAIS DEL 08/03/2011)

La economía española tiene un grave problema de competitividad. Para resolverlo, resulta fundamental reformar el sistema de negociación colectiva, que apenas ha variado desde 1980.

La negociación colectiva debe facilitar la adaptación de los salarios y condiciones de trabajo a la productividad, permitir que las empresas dispongan de flexibilidad en la organización del trabajo para aumentar su competitividad y mitigar el impacto de los choques negativos sobre el empleo. Desgraciadamente, nuestro sistema actual no alcanza ninguno de estos objetivos. Los salarios no muestran mucha relación con las diferencias de productividad entre sectores y ocupaciones, dificultando la reasignación de recursos hacia las actividades más rentables y favoreciendo el excesivo peso de sectores poco productivos. Las empresas disponen de poca flexibilidad interna, lo que las impide aprovechar las nuevas tecnologías y  restringe el crecimiento de  las PYME. Esta falta de flexibilidad interna y la rigidez salarial suponen que, en nuestro país, los ajustes durante las recesiones se realicen mediante la destrucción masiva de empleo.

Para mejorar la competitividad y crear empleo la reforma del sistema debe centrarse en tres frentes. Primero, debe introducir modificaciones de la regulación que den más margen a los convenios de empresa, favoreciendo la descentralización y la flexibilidad interna, y reduzcan la abundancia de convenios de ámbito superior a la empresa tanto provinciales como locales. Esta descentralización debe permitir que las PYME puedan adaptar sus condiciones salariales y de empleo y mejorar su productividad. Para ello es preciso que la negociación colectiva a nivel de empresa pueda alterar lo negociado en los ámbitos superiores y que las empresas puedan descolgarse de lo pactado en aquellos. En caso de desacuerdo sobre el descuelgue debe haber vías alternativas como el arbitraje obligatorio. Además, es fundamental que los convenios de ámbito superior a la empresa solo sean de obligado cumplimiento cuando los negociadores, empresarios y sindicatos, representen una parte suficientemente mayoritaria del empleo y del número de empresas en el ámbito de aplicación del convenio.

Segundo, se debe reducir la inercia en la negociación, impidiendo que los convenios colectivos sigan siendo de aplicación obligatoria mucho tiempo después de haber vencido. Esta inercia es el resultado de la llamada ultraactividad, que impide una adecuación rápida de los costes salariales y otros aspectos como la jornada laboral ante cambios imprevistos en la actividad económica, algo que en la coyuntura actual está resultando especialmente dañino en términos de destrucción de empleo.

Finalmente, resulta crucial mejorar los mecanismos de coordinación en la negociación colectiva, de modo que estos aseguren tanto una evolución de los costes salariales que sea compatible con el crecimiento de la productividad y el empleo, como la suficiente flexibilidad en la estructura salarial. En la actualidad, ni los Consejos Económicos y Sociales (estatal y autonómicos) ni la Comisión Consultiva Nacional de Convenios Colectivos ejercen este papel.

La propuesta de reforma de la negociación colectiva que presentaremos hoy está orientada al logro de estos tres objetivos. La difícil situación económica actual no permite que el Gobierno y los agentes sociales culminen el proceso de reforma con otro fracaso, como ocurrió en episodios anteriores o con la Ley 35/2010 de Reforma Laboral recientemente aprobada. La regulación de la negociación colectiva debe modificarse para convertirla en un instrumento para la creación de empleo.


Hay 6 comentarios
  • Yo pensaba que de lo que se trataba era de hacer una reforma que creara empleo. Como para crear empleo hay que instimula la demanda agregada (interna y externa) y eso si el impulso del sector público no va a ser posible, al menos durante una década, pues reformamos para reducir el coste del despido, y que las empresas generen beneficio.
    Me gustaría saber cual es el modelo productivo que queremos y que reformas precisamos. Pero parece que no sabemos a donde vamos y que tenemos que reformar. Me pregunto para qué. Es que con esta reforma va a generar empleo y empleo con alto valor añadido, que es el que necesitamos.
    Ridiculo. Ni creará empleo ni nos encaminará hacia un nuevo modelo.

  • Lo mejor es la respuesta de la ministra a una pregunta de un periodista:
    ¿Qué motivos tiene el empresario para hacer más contratos hoy que ayer?
    Le pregunta un periodista a Fátima Báñez. Y la titular de Empleo responde: "Hoy un empresario tiene más seguridad jurídica y mecanismos, como el contrato para empresas de menos de 50 empleados, más potentes para atreverse a contratar"

  • Adaptar los salarios a la productividad tiene dos lecturas: la primera, que sirve para evitar el desempleo (aunque creo que esta reforma solo servirá para aumentar el paro y crear más pobreza); la segunda, que sirve para que empresas con poco valor añadido, atrasadas y mal dirigidas, puedan sobrevivir. Si estuviéramos hablando de un país con un empresariado moderno, elástico y capaz, diría que quizá hasta podría funcionar; pero ante lo que tenemos: un empresariado atrasado, inculto y torpe, solo podemos aspirar a seguir bajando el listón del país, hasta situarlo a la altura del norte de África.
    Con la eliminación de los convenios colectivos solo conseguiremos degradar el empleo y la productividad, ya que es premiar al empresario inútil, que ya no precisará invertir en tecnología ni innovación.

    Veo que seguimos con la obsesión de la pérdida de competitividad, producto del aumento salarial con respecto a nuestros asociados. Lo explicáis muy claro, aun sabiendo que los salarios españoles son de los más bajos, excepto entre los cargos superiores, que son ligeramente más elevados, por muy inútiles que sean. En realidad y por vuestras mismas palabras, lo que se intenta es reducir el coste salarial a costa del mismo salario.
    Me pregunto cuánto costará al país las huelgas y el desorden social que ya se vislumbra, si alguien lo ha valorado, aparte del coste real de la segura caída salarial.

    En mi ramo, las fábricas catalanas que se acogieron a las sucesivas reordenaciones, han cerrado todas.
    ¿Por qué?
    Pues muy sencillo, porque despidieron a los ingenieros y técnicos y se quedaron con las bases, mucho más baratas; con el resultado que en poco tiempo no pudieron competir con el extranjero, ya que solo hacían basura barata.
    No deberíamos extrañarnos, es parte de la idiosincrasia de nuestra clase empresarial, ayudada, cómo no, por la banca y el legislativo, que potenciaron la especulación sobre la industria.
    De seguir así, me temo que eso es lo que nos espera.

  • El debate sobre la negociación colectiva en el marco de las relaciones laborales y sociales en España esta plagado de tópicos.
    Por ejemplo : Quien dijo que la competitividad es solo función de los costes laborales? Desde mi primer año en Económicas me inculcaron que el coste del producto es la suma de los costes de TODOS los factores de producción ( K , L ) y no solo de Labor ( a propósito, asignar los costes solo al factor trabajo es una tesis Marxista.... ) . En otra palabras un análisis económico SERIO debería tomar en cuenta el coste total del producto Español Capital incluido ( y creo que aquí mas que uno se llevara una sorpresa...)
    Topico 2 : LA comparación del coste unitario entre España y Alemania es RELATIVA , y como muchos economistas sabemos que el resultado de una serie temporal relativa es extremadamente sensible al punto de partida ( y por lo tanto elegir el 1999 como punto de partida hace mucha injusticia con España... ademas en una década que el pais absorbio mucha mano de obra lo que lleva la productividad a la baja... )
    Si nos limitamos a una comparación en términos absolutos, quizá nos daremos cuenta que el trabajador Español no es tan malo como parece... (
    Topico 3 : LA negociación colectiva no es mala por si.... es una herramienta para garantizar la demanda interna en un sistema competitivo. O sea, el sistema opto por traspasar la competencia entre las empresas a otros ámbitos ( tecnologia, innovación ,,, etc.) ,ajenos al salario para poder crear una sociedad de consumo. Eso si , un pais destinado a prestar servicios baratos la exterior o vender productos de segunda clase ( quasi commodities... y que los Alemanes vendan los BMW ) no necesita convenios coloectivos.

  • Enrique
    Enhorabuena. además, los CLU no son sino la participación del factor trabajo en la renta nacional. Si es porcentaje aumenta, los CLU aumentan. pero también, si por cualquier circunstancia los beneficios de las empresas se reducen, los CLU aumentan. este desde luego no es el mejor indicador de competitividad. Por cierto, nunca se lo que significa que es un país sea competitivo si que lo sea una empresa). de lo que hay que hablar es de productividad, y en esto los empresarios algo habrá que decirle.

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