La caja finlandesa

Uno de los mayores motivos de orgullo de los finlandeses es la caja que reciben todas las familias que esperan un bebé. Esta caja incluye prácticamente todo lo que debería necesitar el bebé durante los primeros meses, en total unos 60 objetos, y además la propia caja se puede aprovechar como cuna. Como no podía ser de otra manera, los productos destacan por su atractivo diseño nórdico y por su funcionalidad. El gobierno finlandés selecciona cada año a los proveedores a través de un concurso en el que se valora tanto el precio como las propiedades estéticas y funcionales de cada producto. Los productos varían ligeramente cada año y uno de los pasatiempos nacionales es comparar el contenido de las cajas nuevas con el de años anteriores. Si tienen curiosidad, en este enlace pueden encontrar todos los productos de este año.



 

La caja bebé, cuyo origen se remonta a los años treinta, nació con el objetivo de reducir las elevadas tasas de mortalidad infantil de la época y estimular la natalidad. Inicialmente solo estaba disponible para las familias de menor renta, pero en 1949 se extendió al conjunto de la población. Además, para poder optar a la caja es necesario visitar la clínica de maternidad antes del quinto mes de embarazo. Existe la opción de recibir en metálico una suma similar al coste de la caja, unos 170€, pero menos del 5% de los padres primerizos opta por el dinero.

La caja bebé finlandesa se popularizó en todo el mundo hace cinco años gracias a un reportaje de la BBC y, quizás debido a la fascinación que acompaña a todo lo que viene de Finlandia, varios países han intentado replicar su éxito. Cristina Kirchner introdujo en Argentina su “plan qunita” en 2015, pero el proyecto fue abandonado al poco tiempo debido a la baja calidad de las cajas y a las acusaciones de corrupción. La iniciativa ha tenido más éxito en Escocia, que introdujo la Scottish baby box a mediados de 2017, aunque también se ha generado un fuerte debate acerca de los costes y beneficios de la medida.

 

Uno de los temas más controvertidos ha sido el supuesto efecto beneficioso que tiene el uso de la caja como cuna. El gobierno escocés, quizás inspirado por el reportaje de la BBC, sostuvo que la caja había desempeñado un papel crucial en el descenso de la mortalidad infantil en Finlandia, desde unos 65 fallecimientos por cada 1.000 bebés en 1935 a menos de 2 por 1.000 en la actualidad (en España está en torno al 2,7 por 1.000). Una de las principales causas de la mortalidad infantil era la muerta por asfixia, y la reducción de este tipo de accidentes en Finlandia ha sido en ocasiones asociado al uso de la caja como cuna, que evitaba que los bebés durmiesen en la cama junto a sus padres. Sin embargo, tal y como ha tenido que puntualizar el servicio de salud finlandés, en realidad no existen estudios científicos que avalen esta relación de causalidad. Utilizando la jerga económica, no disponemos de un buen contrafactual sobre qué habría ocurrido en Finlandia si no se hubiera introducido la caja. En todo caso, las tasas de mortalidad infantil de Finlandia no parecen haber evolucionado en las últimas décadas de manera muy diferente a la de otros países de su entorno como Suecia o Noruega.

Otro argumento a favor de la caja bebé sería su posible efecto positivo sobre la natalidad. Este factor podría ser especialmente importante en un país como España, cuya baja tasa de natalidad, en torno a 1,3 niños por mujer, nos conduce inexorablemente hacia una hecatombe demográfica en un futuro cada vez más cercano. De todas formas, dado el escaso valor económico de la caja, la evidencia disponible acerca del impacto de otras políticas de mayor envergadura sugiere que probablemente no deberíamos esperar que su efecto sobre la natalidad fuera muy relevante. Por ejemplo, Libertad González estima que la introducción del cheque bebé de 2,500€ en España en 2007 pudo aumentar la natalidad en torno a un 6%. Teniendo en cuenta que el valor de la caja bebé finlandesa es 10 veces inferior, probablemente no deberíamos esperar que en este caso el efecto, si lo hubiera, fuera superior al 1%.

La distribución universal de la caja bebé podría tener otras ventajas adicionales. El abrumador éxito de la caja entre las familias finlandesas sugiere que, cuando la política está bien diseñada, ayuda a reducir costes de transacción y a corregir posibles asimetrías informativas. Comparado con los 170€ que le cuesta al gobierno finlandés cada caja, las imitaciones que se anuncian online se sitúan en torno a los 400€.

Pero probablemente la mayor virtud de la caja sea su capacidad para convertirse en un símbolo de una sociedad igualitaria. La caja iguala a todos los bebés independientemente de su origen socio-económico, cultural, o geográfico. Durante los primeros meses de su vida, todos los bebés de Finlandia, niños y niñas, nativos y de origen inmigrante, de lengua materna finlandesa y sueca, desde Helsinki a Laponia, y desde las islas Åland a Carelia, visten los mismos monos y duermen en las mismas cunas. Y lo más excepcional es que se ha conseguido con un diseño institucional que da libertad a las familias para que escojan si quieren la caja o prefieren el dinero. A muchos otros países les encantaría poder disfrutar de este símbolo de la solidaridad y la igualdad, que además podría contribuir (muy modestamente) a estimular la natalidad. El reto para los países que decidan adoptar esta política es si serán capaces de implementarla con el mismo nivel de eficiencia y espíritu igualitario que han conseguido los finlandeses.

 

Hay 34 comentarios
  • "Pero probablemente la mayor virtud de la caja sea su capacidad para convertirse en un símbolo de una sociedad igualitaria."
    ¿Por qué una sociedad igualitaria es algo bueno?

    • Gracias por la puntualización Zuppi! Por supuesto, depende del ideal de sociedad que cada uno tenga. En los países nórdicos existe un consenso bastante amplio que valora como algo positivo que la sociedad tenga un grado de igualdad relativamente alto. Y a mí personalmente es algo que me agrada mucho de la sociedad finlandesa: el 90% de los trabajadores ganan más de 2.100 euros al mes y el 90% gana menos de 5.000 euros al mes (fuente). Y además, que los bebés tengan acceso a los mismos recursos fomenta la igualdad de oportunidades, que probablemente es un valor más universal.

    • Zuppi,

      No se exactamente a que te refieres pero entiendo que el articulo se refiere a igualdad de oportunidades a pesar de que no provengas de un entorno favorable.

      Y yo te haria la pregunta al reves, no entiendo que persona no querria eso para la sociedad en la que vive. A no ser que te encuentres en el percentil poblacional del 1% en cuanto a privilegios/riqueza etc.

      Saludos.

      • Es fácil llegar a razonamientos irrelevantes eliminando variables de los problemas reales (de hecho es fácil llegar a razonamientos irrelevantes en estos ejercicios mentales, por no emplear un término más castizo, "a la Rawls").

        ¿y si la abundancia de oportunidades esta liguada a su igualdad?. ¿qué prefieres, una sociedad donde todos tienen las mismas pocas oportunidades de ser funcionarios o una sociedad donde el 50% solo tiene la posibilidad de ser funcionario y el otro 50% la posibilidad de ser multibillonario creando una nueva empresa?

        O, si te dejan elegir antes de saber quien vas a ser, que preferirías, ¿un mundo donde tienes un 100% de posibilidades de tener un ingreso de 20,000 € al año o un mundo con un 30% de posiblidades de tener un ingreso de 10,000 €, un 40% de tenerlo de 20,000 € y un 30% de 30,000 €? ¿o un mundo con un 90% de tener 10,000 € y un 10% de tener 110,000€ al año?

        ¿y si repites la elección después de conocer tus habilidades?. Es fácil suponer que cuanto menos capaz seas más tenderás a elegir el mundo de 20,000 € para todos. ¿es entonces mejor el "diseño" que elegirían los más torpes de entre nosotros?.

        Por más que se empeñen algunos no se puede "positivizar" una discusión normativa como esta y la ciencia (puede que incluso la economia) debería de tratar de ser esencialmente positiva.

        Los ejercicios mentales "a la Rawls" son la pérdida de tiempo a la que nos lleva intentar ser griegos en un mundo que necesita más romanos.

  • Mi querida Eva Perón ya daba regalos a los recién nacidos y también a los más grandes (por mi barrio pasó varias veces y nos regalaba los nuevos balones de goma que reemplazaron a las pelotas de trapo). Más aún, mucho antes de Evita, el éxito de la escuela primaria pública en Argentina había llevado a la adopción del guardapolvo blanco para todos los niños y así ocultar las diferencias en vestimenta y su suciedad (recuerdo que alguna vez, hace más de 60 años, el viejo socialista Alfredo Palacios se adjudicaba participación en la medida). Supongo que hoy más que nunca el recurso a este tipo de regalos financiados por los demás pretende ser señal que políticos y gobernantes son virtuosos --aunque los escépticos nos ríamos de sus intentos de tapar con ellas su mendacidad e hipocresía.

    Sí, tapemos las diferencias sin detenernos a entenderlas.

    • Gracias Enrique por el comentario. Yo creo que hay una diferencia clave en el diseño institucional de la caja finlandesa y los regalos de Eva Perón o Cristina Kirchner. La voluntariedad de la caja permite que el sistema persista únicamente si es capaz de aumentar el bienestar de los ciudadanos. (Asumiendo naturalmente que creamos que existe algún tipo de externalidad positiva que haga necesaria la intervención del Estado para promover la natalidad o para proteger a los bebés.)

      • Por definición, la voluntariedad no diferencia a la Caja Finlandesa de cualquier otro regalo. Siempre habrá algunos que rechazan los regalos por motivos varios, pero como aprendemos en Econ 101 la gran mayoría acepta los regalos siempre y cuando le asignen un valor subjetivo o un valor de cambio positivo (neto de cualquier costo impuesto por el donante). Sí, los regalos de Evita eran bienvenidos y aumentaban nuestro bienestar (eramos chicos y no sabíamos que NadaEsGratis).

        Sigo sin entender que tiene de especial el diseño institucional de la Caja Finlandesa. Entiendo que para políticos y gobernantes emitir señales de virtuosidad se ha convertido en una necesidad dada la pésima imagen de ellos que la gran mayoría de la población tiene (excepto algunos economistas que todavía tienen fe ciega en ellos).

        Conozco poco a los nórdicos pero apuesto a que una gran mayoría de ellos reconoce que las diferencias obvias entre humanos no deben negarse, comenzando por diferencias al momento de nacer, y que por lo tanto cada humano debe ser tratado tomando en cuenta sus peculiaridades. Eso es trato justo aunque no corresponda a ningún indicador de igualdad. Si hay algo crítico para el desarrollo personal de un recién nacido es tener un trato justo, es decir, uno acorde con sus peculiaridades. Y su peor desgracia es que se ignore sus peculiaridades, aunque esa ignorancia se quiera justificar con el cuento de la sociedad igualitaria..

        • Enrique:

          En primer lugar, le agradezco que nos aleccione constantemente con sus recomendaciones de lectura. En mi opinión, no todas son demasiado relevantes, pero hay que valorar la (buena) intención.

          En segundo lugar, me ha intrigado su preocupación por las diferencias entre humanos al nacer. Y no digo yo que no existan, claro, pero me gustaría preguntarle: ¿cómo cree usted que la sociedad (las familias) están atendiendo esmeradamente dichas diferencias, en países en los que la sociedad civil, al contrario de lo que ocurre en Finlandia, ha conseguido mantener los hogares exentos de los siempre nefastos regalos de "los políticos"?

      • Ya sabes, Manuel, has de estudiarte otra vez Econ101 para entender que los bebés tienen perculiaridades inviolables y diferencias obvias. En Econ101 explican muy bien que tratar igualitariamente a los bebés y saltarse estas peculiaridades fundacionales es el camino directo hacia Venezuela.

        Leí en "El retorno de los chamanes", el controvertido y furibundamente antipodemita libro de Victor Lapuente, que el estado del bienestar nórdico se basa en el igualitarismo por razones puramente económicas además de morales. Si las clases altas, que son las que pagan el estado del bienestar, reciben unos servicios públicos de gran calidad (los mismos que recibe el resto de la población), estarán dispuestos a pagar elevados impuestos. Pero si los servicios públicos son de baja calidad, las clases altas usarán alternativas privadas y se resistirán a pagar impuestos que financian servicios que no usan. Así, una educación o sanidad pública de alta calidad e igualitaria que beneficie a todos es la mejor manera de financiar el estado del bienestar. Pero me da que Lapuente, aunque es cierto que no lo parece, es otro topo del chavismo.

      • Ya sabes, Manuel, has de estudiarte otra vez Econ101 para entender que los bebés tienen peculiaridades inviolables y diferencias obvias. En Econ101 explican muy bien que tratar igualitariamente a los bebés y saltarse estas peculiaridades fundacionales es el camino directo hacia Venezuela.

        Leí en "El retorno de los chamanes", el controvertido y furibundamente antipodemita libro de Victor Lapuente, que el estado del bienestar nórdico se basa en el igualitarismo por razones puramente económicas además de morales. Si las clases altas, que son las que pagan el estado del bienestar, reciben unos servicios públicos de gran calidad (los mismos que recibe el resto de la población), estarán dispuestos a pagar elevados impuestos. Pero si los servicios públicos son de baja calidad, las clases altas usarán alternativas privadas y se resistirán a pagar impuestos que financian servicios que no usan. Así, una educación o sanidad pública de alta calidad e igualitaria que beneficie a todos es la mejor manera de financiar el estado del bienestar. Pero me da que Lapuente, aunque es cierto que no lo parece, es otro topo del chavismo.

        • Un buen profesor de Econ 101 enseña primero que a pesar de las muchas diferencias entre humanos se puede hacer teoría por un simple proceso de abstracción centrado en las similitudes de los humanos. Y segundo que la teoría debe usarse bien porque luego de la abstacción no se puede aplicar a situaciones concretas sin tomar cuenta las peculiaridades de las personas involucradas y las circunstancias en que estas personas actúan.

          Desgraciadamente siempre ha habido malos estudiantes que no entendieron lo que se les enseñó y citan mal a sus profesores. Y además otros muchos que sí entendieron la teoría pero son conscientes no les sirve para avanzar sus intereses personales y por eso deben despreciarla.

          Gracias por recomendar los trabajos de Lapuente. Si usted conoce algo de Public Choice pronto se dará cuenta que la tesis mencionada supone un grado tan alto de demanda por bienes públicos (definición Economía) por parte de los ricos que ya habría solucionado el problema de su provisión no sólo en los países nórdicos sino también en muchas otras jurisdicciones políticas.

          • Gracias Enrique por tu respuesta. Creo que tu insistencia en las peculiaridades de los bebés finlandeses es ... peculiar. Me interesa mucho esto que dices relacionado con public choice: "supone un grado tan alto de demanda por bienes públicos (definición Economía) por parte de los ricos que ya habría solucionado el problema de su provisión no sólo en los países nórdicos sino también en muchas otras jurisdicciones políticas." Agradecería cualquier referencia relacionada específicamente con esto.

            • Me sorprende que considere que mi insistencia en las diferencias entre recién nacidos sea peculiar. Quizás usted ignore los trabajos de Jim Heckman y sus colegas:

              I am interested in the economics of human flourishing, or the circumstances under which people are able to develop the skills to thrive in our current economy. These encompass the conventional, cognitive sense of the word (education, on-the-job training) as well as the noncognitive sense (such as the qualities of perseverance and accountability). I develop theoretical models of parental choice and child preference formation, as well as intergenerational models of family influence. I also estimate dynamic models of the evolution of skills and capacities using longitudinal data.

              With my co-authors, I develop dynamic nonlinear factor models to organize large-scale developmental data sets and use multiple measurements and multiple equations to identify technologies of skill and health formation. This work determines the origins of human differences and the effectiveness of alternative intervention strategies to foster human skills and capacities and remediate disadvantages.

              https://cehd.uchicago.edu/?page_id=71

              Eso es lo que yo llamo buena aplicación de la teoría económica.

            • Respecto a Public Choice, le sugiero que comience con el viejo libro de Jim Buchanan "The demand and supply of public goods" de los años 60 y luego salte al capítulo 2 de Public Choice III de Dennis Mueller (última edición 2003) aunque seguramente si no está familiarizada con Public Choice le recomiendo leer los primeros 22 capítulos de Public Choice III. Un buen complemento es leer también el viejo libro de Mancur Olson "The Logic of Collective Action".

              Yendo específicamente al punto planteado por su referencia a Lapuente y mi comentario, le recomiendo que revise la polémica generada por un viejo artículo de Ronald Coase "The Lighthouse in Economics" y en particular el documento de Erik Lindberg "The Market and the Lighthouse -- Public Goods in History" circulado en 2009 (hay publico un paper similar pero no estoy seguro que se trate de lo mismo; en todo caso, el documento está disponible en internet).

              • Muchas gracias por la respuesta. Me congratula que cite a Heckman, que defiende la inversión PÚBLICA (perdón por el énfasis tan poco elegante, es lo que tienen los blogs) en educación preescolar como uno de los grandes retos de los malos malísimos gobiernos mundiales: https://heckmanequation.org/resource/invest-in-early-childhood-development-reduce-deficits-strengthen-the-economy/ Mi impresión es que a Heckman su (el de usted, Enrique) argumento sobre las cajas finlandesas le haría mucha risa, la verdad. No me interesa nada leer a Buchanan y a Olson, porque con lo poco que ya sé entiendo perfectamente por ejemplo sus (las de usted) muy previsibles (en mi opinión, claro) intervenciones en este blog utilizando los clásicos (y muy sencillos de comprender) argumentos public choice. Muchas gracias por lo de Coase y Lindberg, le echaré un ojo a ver qué tal.

              • 1 -- Ninguna persona seria aprecia el trabajo de Heckman por el hecho de estar a favor de programas públicos de educación pre-escolar. Las personas que sí entienden su trabajo lo aprecian por el valor agregado de su trabajo.

                2 -- No se cómo respondería Heckman si uno le pregunta sobre los beneficios sociales de la Caja Finlandesa. Sí se cómo respondería si uno le pregunta sobre la conveniencia y la urgencia de tomar en cuenta diferencias entre infantes en el diseño de políticas.

                3 -- Me equivoqué en cuanto a suponer que su pedido de referencias en comentario anterior era sincero.

              • Este es mi último comentario según la política del blog:

                1. Supongo que el conjunto de las personas serias que entienden a Heckman incluye al propio Heckman, que define su trabajo como "the development of a scientific basis for economic policy evaluation". Si esta evaluación incluye la recomendación de inversión pública en pre-escolar, pues habrá que tenerlo en cuenta (vamos, digo yo)

                2. Yo tampoco sé que opiniaría Heckman de sus opiniones (las de usted) sobre la caja finlandesa, que es de lo que estamos hablando aquí. Como digo, mi impresión es que basándose en esta opinión Heckman no le incluiría (a usted) entre las personas serias que comprenden su trabajo.

                3. No es nada serio que obvie mi agradecimiento explícito (que reitero) a las referencias que responden (supongo, todavía no me las he leído) a mi solicitud acerca de información sobre un asunto específico. Sobre las referencias "de regalo" sobre public choice en general, pues que quiere que le diga, no las he solicitado y no me interesan. No que sea tan difícil de entender y de hecho estoy seguro que usted lo entiende.

              • Daría,
                De su último comentario hay algo que no puedo dejar pasar porque refleja la ilusión de quienes proponen más gobierno aunque reconocen que los gobiernos son malos. Usted aplaude a JH porque propone intervención estatal para un propósito específico y afirma que JH plantea un desafío a los malísimos gobiernos de todo el mundo. Mucho me temo, sin embargo, que esa contradicción es síntoma de una profunda hipocresía: si “nosotros” fuéramos gobierno inmediatamente el gobierno sería bueno, o sea que el problema son los otros, esos que por cualquier medio debemos rechazar y si fuera necesario aniquilar porque compiten con “nosotros” por el poder. Como dije en comentario anterior, no se si JH se reiría de la Caja Finlandesa, pero yo sí me río de todos aquellos que todavía prometen que “si ellos fueran gobierno, todos seríamos felices (o más precisamente los que queden después de que ellos consigan hacerse del poder)”.

              • Como veo que los moderadores son flexibles con el número de sus (los de usted) comentarios , espero que lo sean con los míos. Lo de gobiernos malos malísimos era un sarcasmo a propósito del public choice, siento si no se ha entendido. Pero sí, creo que hay gobiernos mejores que otros (el finlandés mejor que el norcoreano, por ejemplo) y políticas públicas mejores que otras (la inversión pública en una educación preescolar universal y de calidad -la idea de JH- frente al laissez faire en este aspecto). No sé si JH quiere “aniquilar” a alguien (él también que cree que hay mejores y peores políticas públicas); yo desde luego no. Usted cree que todos los gobiernos son malos malísimos y que la mejor política pública es la que no existe. Creo que la evidencia histórica apoya mi postura. No creo que nos pongamos de acuerdo nunca, así que los moderadores deberán decidir quién tiene la última palabra. A mí me encantaría que me la dieran a mí, claro, aunque sólo sea porque he pasado largas temporadas en Finlandia

  • Yo creo que la caja finlandesa es un síntoma (o expresión) de cómo es la sociedad en Finlandia, pero no forma parte de sus causas. Empezar a regalar cajas como intento de fomentar la natalidad en España se parece un poco a esas empresas que intentan "ser como Google" poniendo futbolines y sillones de colores.

    Por lo demás, a la afirmación de "prácticamente todo lo que debería necesitar el bebé durante los primeros meses" le añadiría un "[citation needed]". Si los finlandeses son capaces de proveer a un bebé durante meses por 170€, ¡eso sí que merece ser reseñado!

  • Ya sabes Manuel que en España la propuesta se consideraría centralista. Aquí la igualdad de los ciudadanos no vende a pesar de los que nos gobiernan se denominen socialistas.

  • "cuya baja tasa de natalidad, en torno a 1,3 niños por mujer, nos conduce inexorablemente hacia una hecatombe demográfica"

    Es curiosa la "inasibilidad al desaliento" de las visiones "top-down" en nuestra sociedad. No importa cuanto se hayan equivocado antes, los "visionarios" siempre saben lo que va a pasar: "hecatombe" demográfica, robots ...

    Las decisiones de los individuos están por supuesto siempre equivocadas, porque ellos no saben nunca lo que les conviene: cuando les convenía tener menos hijos (como sostenían Malthus, otro visionario, o el gobierno chino) seguían teniendo muchos y ahora que les conviene tener más tienen pocos.

    La tasa de natalidad óptima para una sociedad es la que resulta de agregar las decisiones individuales de sus ciudadanos. O sea, la que tienen, y eso porque la toman con la información/incentivos que existen.

    No entiendo por qué esas señales son inadecuadas ahora. Es precisamente qué el coste lo asuma el Estado (aconsejado por los visionarios) lo que puede "pervertir" los incentivos y llevarnos, en este caso, a un planeta superpoblado de individuos carísimos.

    Argumentar que conviene tener más niños para que los ancianos de más de 65 puedan seguir explotando a la juventud en un sistema piramidal de diseño absurdo, es una reflexión netamente "exclavista" y moralmente impresentable. No cuesta imaginar a los dueños de las plantaciones del XIX ofreciendo "incentivos" a sus esclavas para que tuvieran más hijos.

    • Gracias por el comentario Juan Pablo. No creo que las decisiones individuales sean erróneas desde un punto de vista individual, sino que no conducen al óptimo social porque las familias no internalizan el impacto positivo de sus decisiones de natalidad sobre el resto de la sociedad. La natalidad tiene importantes externalidades positivas, especialmente en el contexto de un sistema de pensiones de reparto, y estamos todos mejor si nos coordinamos y damos estímulos a la natalidad: están mejor la familias que gracias a las ayudas pueden tener más niños, y el resto de la sociedad que se beneficiará en el futuro cuando estos niños les financien sus pensiones y aumenten la oferta de trabajo.

      • Manuel,

        las "externalidades" son una cosa que hay que manejar con mucho cuidado o acaban justificando todo.

        Si hay algo "internalizable" en tener hijos es que ellos cuidarán de ti cuando seas mayor. Una tradición, por cierto, con la que ha terminado la distopia socialdemócrata que habitamos.

        La secuencia lógia es "divertida":

        * La socialdemocracia termina con el "incentivo" a tener hijos que era el que estos cuidasen de ti en la vejez "socializando" esos costes.

        * Como ha terminado con la internalización de ese incentivo ahora debe reinternalizar lo que desinternalizó con nuevos incentivos.

        Al final como las inteligencias centrales se empeñan en desorientar a los individuos (evidentemente por su propio bien) estos ya no pueden hacer nada sin ser "convenientemente internalizados desde arriba" (y votar a quien mejor les "internaliza", claro está)

        Pero es que, además, si el sistema de reparto es insostenible es porque es un diseño pésimo. Lo que hay que hacer es eliminar un mal sistema, no tapar sus defectos creando problemas adicionales. Todo esquema de Ponzi es sostenible si se aumenta la tasa de captación de nuevos inversores/primos, pero eso es un pésimo argumento para "incentivar" la captación de nuevos inversores/primos.

        Obsérvese, además, que el mismo argumento, punto por punto, lo podria usar el esclavista para justificar porque es bueno para la sociedad que el incentive que sus esclavas tengan más hijos. Socializar el argumento no enmascara su pobreza.

      • Lo incoherente de esta argumentación se ve mejor con un poco de distancia (no asumo el argumento, solo lo reproduzco):

        * Las socialdemocracias occidentales crean un esquema de protección que socializa nuestros costes principales como individuos (jubilación, educación, sanidad, dependencia ...).

        * Eso genera una distorsión de incentivos que hace que disminuya la natalidad y obliga a crear nuevos incentivos para sostenerla. Tan artificiales y propensos a tener "errores de diseño" y "consecuencias indeseadas" como los anteriores.

        * Esos esquemas de protección atraen a población de otros países (con altas natalidades) pero como el sistema ni queremos ni podemos compartirlo con ellos, blindamos nuestras fronteras a pesar de que decimos que no tenemos suficiente gente dentro ¿¿??

        * Nuestros ancianos están fantástico mientras explotan a nuestros jóvenes (mientras les dure) y, al mismo tiempo, los menos afortunados de los 7,000 millones que somos en el planeta (que se dice pronto!), mueren en nuestras fronteras porque el problema de natalidad hay que resolverlo (por diseño) con "nuevos nativos".

        No creo que yo consiga entender nunca este razonamiento por más que me lo repitan.

      • Perdón por insistir pero es que a mi estos razonamientos desconectados de la realidad me pueden:

        "y aumenten la oferta de trabajo" ... pero si no somos capaces de emplear al 40% de los jóvenes!. ¿Tenemos tasas de desempleo juvenil vergonzantes y pedimos más jóvenes?!

        Nuestro problema con el trabajo parece ser de demanda, no de oferta. Me cuesta mucho ver como van a aumentar la demanda de trabajadores ciudadanos acostumbrados a ser subvencionados desde la cuna. Parecen más preparados para aumentar la "demanda de "subvenciones" (que es lo que han visto desde pequeños) pero no sé si es justo eso lo que necesitamos.

        • Gracias Pablo por insistir! Coincido contigo en que los problemas del mercado laboral español no se deben a la falta de oferta, pero esto no quiere decir que mayores cohortes conllevarán un mayor desempleo (ver por ejemplo Shiller 2001), de la misma manera que la reducción del tamaño de las cohortes que se han incorporado al mercado laboral español en la última década no parecen haber contribuido a disminuir la tasa de desempleo. Mayores cohortes no resolverían los problemas del disfuncional mercado laboral español pero ayudarían a hacer más sostenible el sistema de pensiones (por no hablar de la futura demanda interna).

          • Manuel, el sistema de pensiones es insostenible porque tiene un diseño pésimo que respondía a un objetivo político (generar identidad nacional en la nueva alemania que soñaba Bismarck) y no incluía "inteligencia actuarial". Y hoy en dia sigue sin incluirla y respondiendo a objetivos populistas (como demuestran los presupuestos "de todos los partidos" del 2018.

            Pero, además, "anclarse" a semejante aberración de diseño es un ejemplo de "status quo bias" que, como demuestra tu propio ejemplo, contamina incluso nuestras mejores mentes. Y aferrarse a soluciones absurdas tiene consecuencias:

            * Que la gente viva más es bueno. De hecho algunos optimistas sostienen que ya ha nacido la persona que no morirá nunca. La evolución en edición y regeneración genética es espectacular y cuando yo quiero leer letra pequeña les pido ayuda a mis padres que ven mejor que yo

            * Que aumente el consumo per cápita es bueno. Estando a niveles que esos mismos padres mios no podían ni imaginar en su juventud, la única forma de seguir creciendo es, seguramente siendo menos. Podemos ser muchos consumiendo relativamente poco o pocos consumiendo mucho pero no muchos consumiendo más (mucho ya consumimos).

            Dejar que un mal diseño "top-down" del sistema de pensiones interfiera con objetivos tan deseables es un error de tamaño cósmico y ya, hoy en dia, está retrasando ambos objetivos.

  • Manuel, me pregunto si entiendo bien su referencia a un óptimo social. Cuando yo hablo de teoría económica me refiero a teoría positiva, esa que pretende explicar las interacciones humanas tal como las observamos (explicación que necesariamente incluye a la valoración moral y ética porque es parte esencial de nuestra naturaleza).

    Cualesquieran sean las limitaciones de esa teoría para explicar la realidad, se diferencia de teorías normativas que pretenden probar la superioridad de un orden social por referencia a valores morales y/o éticos específicos. Quienes dimos los primeros pasos en Economía justo cuando "Welfare Economics" (reseñada muy bien por Francis Bator en sus dos artículos de los años 50) alcanzaba su momento de gloria, en un principio nos sentimos atraídos por su lógica y sus valores y pensamos que serviría de guía para la formación de ingenieros sociales. Muchos economistas han mantenido su lealtad a WEcon y hablan de optimalidad como nos hablaba Bator hace ya 60 años. Otros pronto reconocimos sus profundas limitaciones --en particular, su total ignorancia de la historia mundial de la política y el gobierno-- y buscamos otros caminos para justificar nuestras asesorías.

    Me quedo con la impresión de que usted sigue siendo leal a WEcon. Por favor confirme así podemos entendernos. En todo caso, recuerde que WEcon supone que Dios gobierna y algún economista lo asesora.

    • Estimado Enrique, no sé si contesto a tu pregunta, pero mi argumento era un simple argumento teórico basado en un modelo micky-mouse con externalidades.

      • Gracias Manuel. Me queda claro que sigue leal a WEcon a pesar de reconcer la tremenda debilidad de su argumento. En las versiones más usadas de WEcon se recurre a algún fallo del mercado, en su caso externalidades, pero ignorando lo mucho que cada uno de ellos se ha discutido.

        Sí, nuestras decisiones individuales y nuestros acuerdos bilaterales o multilaterales tienen consecuencias sobre otros, de mayor o menor intensidad. Contrariamente a lo que queremos creer se nos hace difícil y a veces imposible "internalizar" todas esas consecuencias --con suerte sí "internalizamos" las que pueden generar reacciones adversas que nos perjudicarían directamente.. Esta idea se aplica con mucho más fuerza en las decisiones y acciones de quienes prometen soluciones "socialmente óptimas" sabiendo bien que por sus deficiencias en capacidad e integridad jamás podrán cumplir.

        Por lo anterior, comparto comentarios de otros lectores, y concluyo que atribuir a la Caja Finlandesa algún beneficio social es entretenido pero no ayuda a plantear clara y seriamente el problema que solucionaría. Ojalá los nórdicos sean tan felices como usted parece creer.

Los comentarios están cerrados.

Centro de preferencias de privacidad