¿Cuánto deberían cobrar los altos cargos?

La actual crisis económica y política ha puesto de manifiesto la imperiosa necesidad de altos cargos en la administración pública que sean competentes profesionalmente y que, además, sean íntegros. Por desgracia, no es fácil atraer a la esfera pública a los individuos que poseen este tipo de cualidades.

Desde este blog se ha defendido en diversas ocasiones la conveniencia de pagar salarios competitivos tanto a los funcionarios de alto nivel como a los representates políticos (Cabrales 2010, Fernandez-Villaverde y Garicano 2011). En la actualidad el presidente del Gobierno gana unos 75.000 euros, aproximadamente el doble de lo que cobra un licenciado y el triple de lo que cobra el ciudadano medio (INE 2012). Sin embargo, su salario supone siete veces menos de lo que ganan los miembros de los consejos de administración de las empresas del IBEX 35 (CNMV 2012). En comparación con otros mandatarios internacionales, el presidente del gobierno español es uno de los que menos gana tanto en términos nominales como en relación al salario medio de la población (Economist 2010), y su salario es incluso inferior al que reciben muchos altos funcionarios de la Unión Europea. Tampoco salen mejor parados nuestros parlamentarios, quizás los peor pagados de los países de nuestro entorno (Economist 2012), ni los directores y gerentes de la administración pública, cuyo salario, al contrario de lo que sucede con el resto de empleados públicos, es inferior al salario recibido por sus homólogos del sector privado (INE 2012).

Unos salarios competitivos permiten atraer al ámbito público a individuos con buena formación y que disponen de un trabajo bien remunerado en el sector privado. Así lo señala la evidencia empírica disponible tanto en Brasil como en Italia, donde se observa que el nivel educativo y el desempeño de los políticos locales es mejor en aquellos municipios donde sus sueldos son más elevados (Ferraz y Finan 2009, Gagliarducci y Nannicini 2011). Sin embargo, no es obvio que unos mejores salarios vayan a atraer a individuos más honrados o con una mayor vocación de servicio público.  De hecho, en teoría podría incluso ocurrir lo contrario: unos salarios más elevados podrían atraer a candidatos más competentes profesionalmente pero con una menor vocación de servicio público. Este ha sido precisamente uno de los argumentos utilizados recientemente por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para defender su inocencia en un presunto caso de sobresueldos ilegales:

“No he venido a la política a ganar dinero. Vine perdiendo dinero, pero ocurre que para mí el dinero no es lo más importante en esta vida.”

Es decir, los salarios bajos permitirían “cribar” a aquellos individuos con una voluntad de servicio público suficientemente alta como para renunciar a una remuneración mucho más elevada en el sector privado. No es fácil contrastar si esta tesis es correcta. Por un lado, es difícil medir la integridad y la voluntad de servicio público de los individuos. Además, idealmente querríamos poder observar qué ocurre cuando se ofrecen distintos salarios a grupos de candidatos similares. De esta forma sería posible contrastar si el salario ofrecido influye sobre las características de los candidatos que deciden aspirar a un determinado puesto. Este es precisamente el experimento de campo que ha llevado a cabo el gobierno mexicano (Dal Bo, Finan y Rossi 2012). El experimento afectó a la selección de empleados públicos para un programa de desarrollo regional en 106 localidades. En algunas localidades, escogidas al azar, el gobierno ofreció un salario de 5.000 pesos. En el resto, ofreció únicamente 3.750 pesos. Se realizaron una serie de entrevistas a los candidatos con el fin de medir su coeficiente intelectual, su personalidad y su integridad moral y su vocación de servicio público. Los resultados muestran que en las localidades donde se ofrece un salario mayor, los candidatos presentan una mayor calidad tanto en términos profesionales como en términos de habilidades no cognitivas. Además, no se observa que el menor salario atraiga a candidatos con una mayor motivación hacia el servicio público. En resumen, la calidad de los candidatos está positivamente correlacionada con el salario ofrecido.

En una situación de profunda desafección hacia la política (CIS 2013), podría resultar tentador considerar una drástica reducción de los sueldos que reciben los altos cargos. Esta parece ser de hecho una de las medidas contempladas en la próxima Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local. Sin embargo, no debemos olvidar que este tipo de medidas no ayudará a que tengamos mejores servidores públicos, ni desde el punto de vista de su calidad profesional ni en términos de su integridad moral.

Hay 58 comentarios
  • Una precisión respecto al salario del presidente del gobierno y es que se trata de un importe monetario, no tiene imputaciones en especie que cualquier otro ciudadano que disfrutara de los bienes a los que por su cargo tiene derecho debería pagar su equivalente monetario en impuestos. La falta de imputación de esas rentas se basa en la dificultad de discernir cuando son imputables al desempeño de su cargo o son meramente para su disfrute personal o de su familia. Esto ocurre en mayor o menor medida en muchos cargos públicos. Además están las conocidas dietas, que son sin duda un coladero para los emolumentos de mucha gente (es común el pago de la dieta y de los gastos lo que resulta una contradicción), no sólo políticos. La comparación de sueldos requiere una homogeneización previa de los importes para realizar una comparativa ajustada. En todo caso, este sería un nuevo ejemplo donde la transparencia seria necesaria.

    • Muchas gracias Jorge por la precisión. Es muy difícil cuantificar este tipo de ingresos, e incluso es aún más complicado estimar los beneficios futuros asociados a un cargo público (consolidación de nivel para los empleados públicos, acceso a nuevas conexiones,...).
      El tema de la transparencia es interesante. En algunos sitios, por ejemplo los países nórdicos o Canadá se publicitan los salarios de los empleados públicos, incluyendo en algunos casos las dietas y los gastos de viaje. A mí personalmente me encantaría que este tipo de prácticas llegasen a nuestro país aunque, como muestra el trabajo de Card, Mas, Moretti y Saez (2011), esto podría afectar negativamente a la satisfacción de algunos trabajadores públicos.

      • Además de transparencia, tendría sentido hablar del nivel retributivo en relación con la responsabilidad de los cargos públicos si hubiera una real acreditación de competencia para alcanzarlos.

        Esto sería necesario tanto en los cargos electivos, mediante un sistema electoral que favoreciera el examen de capacidad y méritos de los candidatos (distritos uninominales, listas abiertas, elecciones primarias) como en los cargos de designación, con sistemas de verificación pública de idoneidad (al estilo de la validación de los nominados para cargos que hace el Senado en USA).

        Mientras haya quien accede a un cargo sin ningún contraste público de su competencia, por saberse mover en los pasillos del partido o por ser amigo de alguien, mediante la inscripción de su nombre más allá de los primeros lugares en la lista interminable de una papeleta bloqueada, o mediante un nombramiento que va directo de la mesa del valedor al boletín oficial, mucha gente seguirá pensando que cualquier cantidad que cobren es excesiva.

        • Aclaro: Los votos en una democracia avalan la representatividad democrática de los electos, pero en ningún caso su competencia técnica. No existe ningún "Espíritu Santo de los políticos electos" que baje de los cielos y les infunda sabiduría cuando son elegidos. Si un político es un merluzo antes de las elecciones, lo sigue siendo después aunque haya sacado mayoría absoluta.

          Por tanto es el sistema el que debe crear mecanismos que aseguren un contraste social de la competencia técnica de los políticos antes de la decisión electoral.

  • Me temo que este debate es relevante solo si partimos de la certeza de que las retribuciones del sector privado, con el que se compara están muchas veces injutificadas. En las comparaciones con el entorno regional, debieramos introducir la Correlacción entre sueldos de servidores públicos y salarios medios para objetivar la desproporción.
    Pero lo que resulta evidente es que el factor económico siempre es un incentivo....no solo en el sector público. Pero cuando la situación global es de ajuste a la baja de remuneraciones no es aceptable aplicar otro baremo a las retribuciones públicas. Y sin duda, hay que definir una Jerarquización en las retribuciones que evite absurdos como ofrecer retribuciones superiores a cargos Jerarquicamente inferiores. Es necesario aplicar Progresividad. Complementos o incentivos de productividad aparte (Que no deben suponer más retribuciones que el propio sueldo)
    Cazar talento requiere una retribución adecuada, pero superados ciertos niveles 10 o 15 veces el salario mínimo interprofesional, tienen que intervenir otros incentivos, profesionales o personales; no solamente económicos. Si solo hay esa motivación, hablamos de avaricia y casí seguro, de una moralidad dudosa.

    • Gracias Miguel Ángel por el comentario. Como tú apuntas, las remuneraciones del sector privado no dejan de ser el coste de oportunidad al que se enfrentan muchos potenciales candidatos.
      El Anteproyecto de Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local proponía inicialmente un salario de unos 69000 euros para los alcaldes de las grandes ciudades, unas 7.6 veces el salario mínimo, y el doble de lo que cobra el licenciado medio. Me cuesta valorar si moralmente esto es correcto, pero únicamente quería señalar que este tipo de decisiones afecta al tipo de alcaldes que tendremos en el futuro. En mi opinión así no atraeremos a mejores ciudadanos a la política local, pero entiendo perfectamente tu argumento de que los salarios altos podrían atraer a individuos con poca vocación de servicio público. La única evidencia empírica que conozco es la de México (Dal Bo y co-autores), que sugiere lo contrario, pero es difícil extrapolarla al caso español.

  • Compro la tesis, los altos cargos de la administración y los políticos con responsabilidades de gobierno deben estar mejor pagados. El problema es la selección, si bien es cierto que no sólo en el sector político, también en el empresarial (el capitalismo de amigos, que decía Garcicano el domingo en El Mundo).
    Hace poco fui a una conferencia de una alta personalidad científica. Recibía un premio otorgado por una administración local, junto con la autonómica de turno y la Caja de Ahorros. Era italiano y la conferencia era en inglés. Se repartían auriculares para escuchar la traducción simultánea. Entre el público prácticamente nadie hizo uso de ellos (la mayoría eran doctorandos o profesionales cualificados). En la Mesa presidencial, TODOS necesitaron del traductor.

    Así que sueldos competitivos sí, pero si se elige a los mejores. El capitalismo de amigos y las élites extractivas seleccionan nepóticamente pero cobran meritocráticamente.

    El brillante Martínez, primero de su promoción, consiguió entrar en un importante banco, sí, en una sucursal, de cajero. A base de esfuerzo y de muchas horas llegó a interventor y luego a director de la sucursal. Hoy tiene 55 años, cobra 50.000 euros y próximamente se prejubilará.
    Su compañero de aulas, el mediocre Torre de Haro, entró también en el banco, como adjunto a la dirección. Al cabo de 3 años ganaba 50.000 euros. Hoy es Director de Operaciones Institucionales, con un sueldo + bonus cercano a los 500.000 euros. Y eso, que no es del núcleo duro de los Torres de Haro. Así funciona la empresa privada en ocasiones.

    • ¿Entender inglés significa estar capacitado? Posiblemente, las personas de la mesa presidencial tenían una edad media bastante superior a la de los doctorandos y profesionales cualificados de la audiencia y, cuando aquéllos eran jóvenes, sólo estudiaron francés durante su bachillerato. A mayor abundamiento, un caso personal: por desgracia, mis hijos tienen una formación muy inferior a la mía, pero hablan y entienden inglés muchísimo mejor, porque yo les mandé a estudiar a EEUU. Cuando yo era chaval, eso no se estilaba y en mi instituto se estudiaba francés. Por otra parte, Martínez no tuvo que ser tan brillante si entró de cajero en un banco. Los primeros de una promoción, si perseveran en sus estudios, siempre tienen mejores opciones que entrar de cajero o botones en un banco. No discuto que Torre de Haro accediese hace 30 años, con buenos contactos, al banco en calidad de adjunto a la dirección. Se me hace más difícil creer que, en 30 años y siendo mediocre, no haya metido la pata en suficientes ocasiones como para poder hoy levantar casi medio millón (a no ser que el banco sea de su familia; pero ese tipo de entidades ya prácticamente no existen en el sector privado). Aunque sí que han existido y siguen existiendo mediocres en los consejos de administración y la dirección de bancos públicos, hasta hace muy poco denominados cajas de ahorros, que levantaban grandes sumas, gracias a su pertenencia a partidos políticos y/o sindicatos.

      • Dudo mucho que los que estaban sentados en la Mesa Presidencial de mi caso supieran inglés, ni francés, ni ningún otro idioma. Saber inglés no te capacita automáticamente, eso es obvio. Pero no saber inglés SÍ te incapacita automáticamente para según qué cargos, entre ellos el de Presidente del Gobierno.
        Respecto al pobre Martínez, quizá tenga usted parte de razón y es que no perseveró en sus estudios. Quizá no se pudo permitir ser un becario precario en la Universidad; quizá no tenía dinero para un MBA o un Master; quizá no podía permitirse pasarse un par de años o tres preparando unas oposiciones. Quizá entrar de cajero era su mejor opción. Quizá contaba con que si trabajaba duro y seguía formándose podría progresar bastante más.
        No contó, el pobre, con el techo de cristal de los Martínez, que está mucho más abajo que el de los Torre de Haro.
        Respecto a que los mediocres Torre de Haro ya no existen en las empresas privadas, déjeme que me sonría. No le voy a citar casos concretos para que no me acusen de demagogia, pero están al alcande de cualquiera que lea los periódicos.

      • Señor Carranza, discúlpeme pero no puedo evitarlo:

        Ruralita: No necesitaron traductor porque "la mayoría eran doctorandos o profesionales cualificados". De aquí usted deduce que 1. Sólo saben inglés (obvia cualquier tipo de cualificación y capacitación profesional) y 2. que además no lo único que hacen es escuchar, porque no son capaces de entender lo que escuchan.
        Esto de la generación del francés... pues igual que muchos hemos sido la generación del inglés mediocre y mal enseñado a partir de 7º de la EGB y el BUP. Eso se soluciona con estudio, dedicación, constancia y mucho pero que mucho sacrificio, cuando nuestros progenitores no podían ni soñar con mandarnos a estudiar a EE.UU porque no éramos ni los Torre del Haro ni de los Gómez-Sánchez Torres-Quevedo.
        El señor presidente del Gobierno, de clase acomodada, funcionario por oposición a los 23 años, lleva años diciendo que es de la generación del francés. A pesar de los medios a su alcance, poco más que balbucear "yes" delante de Obama. Y sabe lo más gracioso? que nunca se le ha odio un "oui" con ningún líder extranjero que hable francés.

      • Sobre que no existen los Torre de Haro, le sugiero que haga el siguiente experimento:

        - Busque el nombre y apellidos de los miembros del Consejo del BBVA.
        - Busque el nombre y apellidos de los premios nacionales fin de carrera del año que quiera.
        - Entre en la aplicación estadística del INE sobre probabilidad de apellidarse de una determinada manera en España.

        Saque sus propias conclusiones. Yo hace tiempo que lo hice para el banco de Santander y los premios extraordinarios de 2007/2008. ¡Y sabe a qué conclusión llegué?
        - Si eres miembro del consejo del Santander, en media, tienen el mismo primer apellido que tú una 100.000 personas. Si eres premio extraordinario nacional son 300.000. Pero con ser significativo, no es lo más significativo:
        - Si estás en el percentil 50 (mediana) por porbabilidad de tu primer apellido, en el Santander sólo se apellidan como tú 300 personas. El percentil 50 para los premios extraordinarios tiene casi 80.000 tocayos.

        La muestra es de 16 y 56 personas (banco, premios) y en el caso de apellidos compuestos (pero sólo para el Banco) he simplificado (por ejemplo Botín-Sanz de Sautuola lo he dejado en Botín a secas).

        No pretendo que esto tenga validez estadística generalizable, pero es un indicio. Compruébenlo quienes tengan tiempo y formación suficiente. Yo, desgraciadamente, soy un humilde Martínez.

        • Es sorprendente que todavía haya españoles que encuentran excusas para no hablar inglés. En los países del Este de Europa no se enseñaba inglés, se enseñaba ruso como lengua extranjera, hasta hace sólo 20 años, y sin embargo en esos países, a diferencia del nuestro, no hay presidente de gobierno, ministro, empresario o ciudadano con una educación mínima que no lo hable.

    • En mi barrio , el Zaidin de Granada, hay muchos subsaharianos que mal viven con el "topmanta" y que saben ingles, árabe coránico, castellano y la lengua vernácula de su etnia. Nadie los selecciona para puestos directivos por su competencia plurilingüística. Una cosa es utilizar indicadores sintéticos y otra es simplicaficar de esa manera a la hora de medir la excelencia. Lo digo porqué son demasiadas las veces en que se abusa de esta simplificación.

      • Evidentemente, el saber inglés no es criterio suficiente para ocupar según qué puestos de responsabilidad. Pero SÍ es necesario. Y más si tu trabajo se desarrolla en buena parte en Bruselas, en Berlin o en Whashington, donde tienes que relacionarte con gentes de todo el mundo, para las que el inglés es, desde hace tiempo, la lengua franca.

        Es cierto, como alguien apunta, que los partidos eligen a sus candidatos en función de sus expectativas de ganar elecciones. Pero no lo es menos que resulta raro que no les resulte sonrojante promover a candidato a la presidencia a alguien que no pasaría una criba básica para ser directivo de segunda fila en cualquier empresa.

        No quiero presidentes que no sepan inglés, igual que no quiero presidentes a los que haya que enseñar "economía en dos tardes". Quiero que los partidos elijan a quienes crean que tienen más posibilidades de ganar las elecciones, sí, pero que no permitan que a esa elección lleguen personajes de segunda o tercera fila para cualquier otro trabajo medianamente cualificado.

        Los subsaharianos que usted dice, por otro lado, ¿saben realmente todos esos idiomas que usted cita? ¿O simplemente quiere usted decir que pueden vender sus CD en todos esos idiomas?

  • Manuel,

    Un análisis completo de los beneficios esperados por un político full-time debe considerar tanto sus ingresos totales durante toda su vida como el goce del poder que varía a lo largo de su vida. Centrarse en el sueldo en los momentos en que ejerce cargos por elección o designación da una idea equivocada de esos beneficios. Yo empezaría por el beneficio de gozar el poder, especialmente cuando se consiguen cargos con privilegios enormes en cuanto a control de un gran número de personas y de cuantiosos recursos y en cuanto a no asumir responsabilidad alguna por los costos impuestos ilícitamente a otros. ¿Cómo valorar lo que un poderoso privilegiado puede esperar de otra gente a la que hizo favores? ¿la lealtad y la obediencia mal entendidas? ¿la sumisión que implica disponer de la vida de gente que uno ha colocado en esa posición? Ignorar estos detalles es ignorar de qué se trata el poder.

    Pero no es sólo el beneficio de gozar el poder --antes, durante y después de haber ejercido cargos. Además, sus ingresos varían mucho durante su vida --sus fuentes, sus formas, sus montos. Nadie puede valorar lo que Felipe González ha derivado de gozar el poder por décadas, pero una buena investigación podría estimar sus ingresos desde 1974 (secretario del PSOE) con 32 años --40 años de ingresos por dedicarse full-time a la política.

    La pregunta pertinente es por qué una persona a los 30 años elige dedicarse full-time a la política, qué beneficios y qué costos considera en esa decisión.

    • Gracias Quasimontoro. Estoy completamente de acuerdo, idealmente nos gustaría considerar el flujo descontando de ingresos futuros. En España por desgracia no es posible tener acceso a esta información. Sí que me consta que en Finlandia, donde es posible observar la vida laboral de toda la población (y el coeficiente intelectual, etc) algunos economistas están realizando un análisis (aún no publicado) de este tipo, explotando los resultados electorales ajustados. (Es decir, comparan los ingresos futuros de un candidato a diputado o concejal que ha ganado por los pelos una elección, en relación al candidato perdedor). Si recuerdo bien el efecto en Finlandia es relativamente modesto, observan un aumento de la renta futura de un 5%-10%. Sería muy interesante poder realizar un estudio similar en España.

      Y también sería conveniente poder tener en cuenta los aspectos no monetarios asociados al cargo, aunque eso seguramente es más difícil de cuantificar.

      • Manuel,

        Hace más de 50 años que hice mi primera evaluación profesional de un proyecto de inversión pública. El ingeniero-jefe del Programa nos decía a los economistas jóvenes que tuviéramos en cuenta sólo aquello a lo que podíamos asignar con bastante certeza un valor monetario, pero el tiempo para hacer el trabajo fue mínimo y muy pocas cosas se pudieron valorar (además, las distorsiones en precios de mercado en esos tiempos eran serias), motivando nuestra reacción de informar sobre todos los beneficios y los costos del proyectos. Hoy, con tiempo y recursos, se podrían valorar muchas más, pero siempre habrá cosas que escapan a valoraciones aceptables. Hoy, como ayer, la evaluación debe partir identificando todos los beneficios y los costos, incluso aquellos que no se pueden valorizar, y la conclusión debe reflejar el grado de incertidumbre de las cosas valoradas y la posible importancia de las que no pudieron ser valoradas.

    • Felicidades a los editores por este Blog, por lo poco que he leido de momento, me parece Magnífico y serio.

      Hola Señor Quasimontoro, me alegra leerle aqui en este blog, le echo de menos en el otro. Bueno me ha llamado la atención lo siguiente:

      ¿Cómo valorar lo que un poderoso privilegiado puede esperar de otra gente a la que hizo favores? ¿la lealtad y la obediencia mal entendidas? ¿la sumisión que implica disponer de la vida de gente que uno ha colocado en esa posición? Ignorar estos detalles es ignorar de qué se trata el poder.

      No logro entender algo, si una persona dispone de la vida de los demás, no creo que este sumiso, en tal caso, seria "Esos Demás" los que estuvieran sumiso a la persona que les ha colocado.

      ¿ No cree Señor Quasimomtoro, que el poder es una especie de enganche, que más que el dinero, lo que les satisface es el poder ...de disponer de las vidas de los demas, como si de marionetas se tratara? ¿ y eso no es peligroso para una misma persona...para su psique?

      Muy importante me parece su ultima pregunta " La pregunta pertinente es por qué una persona a los 30 años elige dedicarse full-time a la política, qué beneficios y qué costos considera en esa decisión"...¿ tiene usted respuesta alguna a ella ?, se lo pregunto por si es posible responderla.

      Enhorabuena al autor de artículo es muy interesante.

      Saludos a todos, en especial al Señor Quasimontoro y Señor Oquendo.

      • Teresa, gusto de leerla en el barrio de los economistas.

        Mis comentarios anteriores apuntan a que el análisis económico de las decisiones sobre la política como carrera de dedicación exclusiva debe tomar en cuenta todos los beneficios y todos los costos, no sólo aquellos que se pueden valorar en dinero. Nada es gratis y por lo tanto no se deben ignorar ni beneficios de cualquier tipo que esperamos de nuestra elección ni los costos que anticipamos deberemos asumir.

        En respuesta a su comentario me permito agregar que además ese análisis debería partir del supuesto de que las carreras alternativas de una persona joven al momento de su decisión están condicionadas por sus ideas sobre los requisitos que las carreras exigen para tener éxito (estos requisitos se refieren a características y habilidades personales y también a conocimientos locales). Por soñadora que sea una persona joven, su atención y por lo tanto su decisión se centrarán en unas pocas carreras y primero intentará formarse ideas sobre esos requisitos. Estas ideas condicionarán primero su elección de las alternativas a que prestará atención y segundo su análisis de los beneficios y los costos de cada una. En otras palabras, en mi teoría de las decisiones, las personas pueden diferir mucho por su apreciación de esas condiciones --algo que la teoría económica tradicional ignora.

  • Dos precisiones.

    Si ponemos sueldos bajos a los políticos, estos acaban recibiendo complementos de sus partidos. Por tanto, ¿para quien trabajan, para el bien público o para el del partido?

    Los sueldos de los ejecutivos privados, especialmente de las grandes empresas cotizadas se ha convertido en un sin sentido. Hay directivos ganando grandes fortunas que no hacen si no destruir valor para el accionista y siguen ahí porque disponen de un reducido grupo de control. Se dedican a realizar adquisiciones sin ton ni son solo porqué cuanto mas grande es la empresa, mayor es el sueldo. Otros, cobrando 1 dolar al año, convierten una compañía en la de mayor capitalización del mundo. El tema de los sueldos a directivos es una cuestión muy abierta aún académicamente.

    • Someone,

      No es trivial medir la vocación de servicio público a través de una entrevista, pero sí que es posible obtener cierta información. Los autores siguen dos estrategias. Por un lado recogen información que es contrastable, como puede ser la participación en servicios de voluntariado, ONGs, etc. Por otro lado se plantean una serie de preguntas genéricas que, según la literatura, no son fácilmente manipulables . Por ejemplo, se pregunta al candidato: "Si una persona encuentra tu cartera con 200 pesos, cual es la probabilidad de que esta persona te la devuelva". Al parecer diversos estudios muestran que cómo contestamos a este tipo de preguntas proporciona información acerca de que cómo nos comportaríamos nosotros en una situación similar.

  • Existen incentivos perversos. La escala salarial de la administración no tiene ni pies ni cabeza. ¿Qué sentido tiene que los asesores de un concejal de distrito de Madrid ganen el 80% de lo que gana el presidente de gobierno o los concejales de Barcelona un 50% más que el presidente?.

    Debe introducirse una escala salarial que permita tener marcos de referencia y que al menos alerte de las dispersiones más escandalosas

  • Está claro que aquí los únicos que consiguen homologar sus salarios con el resto de Europa son "los miembros de los consejos de administración de las empresas del IBEX 35 ".
    Cuando éstos hayan homologado sus salarios con "el resto de España", ya podremos establecer comparaciones más acordes (teniendo en cuenta además, para el caso de los sueldos públicos, el resto de rentas imputadas e imputables y las dietas que menciona muy acertadamente Jorge Llanos). Mientras tanto, las comparaciones pueden ser bastante odiosas... o confusas. No vaya a ser que tengamos alcaldes con sueldos noruegos y vecinos de Villaconejos de abajo.

  • Estimado Manuel,

    Ya me perdonaras por la crítica, pero el planteamiento de este artículo es demasiado simple, ya que en España desconocemos los ingresos de nuestros altos cargos. Sabemos de parte de ellos , pero desconocemos el sumatorio de sus distintos ingresos, esto es el sueldo de diputado o parlamentario, más el sueldo de cargo ejecutivo, más las aportaciones de sus partidos (dietas o ...), más algunas participaciones en fundaciones o consejos de administración de empresas públicas o "privadas" de sectores regulados , etc.

    Es muy importante recordar que la mayoría de estos ingresos son de origen público (parlamentos, administración, partidos, sindicatos, empresas o fundaciones, etc.) .

    La administración de la España de hoy en día recuerda al Gobierno de Franco, que en vez de un Ministerio de Defensa tenía tres ministerios (del Aire, del Ejercito y de la Marina) repletos de generales, almirantes y coroneles con residencias oficiales, chófer, soldados y servicio a su cargos, pero con tanques, barcos o aviones obsoletos.

    En España sobran políticos , y falta transparencia. Los ingresos de los altos cargos deben unificarse y deben tributar. Sus trabajos deben ser a tiempo completo y dedicación exclusiva. Un ministro o consejero no debería realizar ninguna labor para sus partidos (excepto en campaña electoral), ya que trabajan y representan a todos los ciudadanos con independencia de quién le haya votado. No deberían cobrar dietas u otros emolumentos por asistir a consejos de administración u otros órganos, ya que si lo hacen es en función de su cargo (y por eso ya cobran).

    Enfin.

    Saludos

    Bernardo

    • Bernardo,

      En España sobran privilegios y privilegiados. Los políticos son ejemplos claros, pero no se olvide de una larga lista de privilegiados que incluyen a los miembros de la Casa Real por encima de los políticos y a un ejército de funcionarios públicos designados a dedo por los políticos, incluyendo la casi totalidad de los mandos medios y superiores de la judicatura y de todos los órganos estatales cuya autonomía es una burla (incluyo especialmente al Banco de España que debería cerrarse ya por ser ejemplo grotesco de funcionarios que no asumen responsabilidad alguna por sus errores y sus ilícitos). A la lista anterior hay que agregar una segunda con todos aquellos empresarios, sindicalistas, intelectuales, periodistas y profesionales que dicen ejercer actividades privadas pero que por su complicidad con los políticos gozan de privilegios, en particular del privilegio de poder excluir arbitrariamente a otros del acceso a sus actividades.

      No confunda transparencia con responsabilidad. Lo que hace falta es responsabilidad pero para esto hay que eliminar privilegios.

      • Bernardo, recuerde que el problema español se da con distinta intensidad en todas las democracias institucionales. No es verdad que en EEUU no existan privilegios, aunque seguramente no son tan extendidos como en España. Recién leí este comentario sobre Obama y lo considero acertado:

        Well, when you elect a guy whose biggest experience was in the Illinois State Senate, and writing two autobiographies, what do you expect? And there’s no evidence that he learned anything in his first term.
        fuente: http://pjmedia.com/instapundit/163240/

        También acabo de leer esta noticia
        http://www.elmundo.es/elmundo/2013/02/12/economia/1360671402.html

        y aunque hoy uno aplauda la decisión de revocar el indulto parcialmente, no se puede ignorar la gravedad del abuso del privilegio de indultar que en su momento significó, además de implicar la sospecha de ilícito por parte del Banco de España en cuanto a aceptar que el Sr. Sáenz ejerciera como consejero delegado (ver último párrafo de la noticia).

    • Este es el dilema perverso del caso español: como el político o funcionario cree que cobra menos que un salario justo, considera legítimo cargar una gran cantidad de dietas al erario público, hacer un uso privado de fondos o recursos públicos y extender una gran cantidad de malas prácticas que, si bien no son meter la mano en la caja, suponen comportamientos corruptos, ya que se obtiene un beneficio personal del empleo de un recurso público o se condiciona el uso de ese recurso público al fin principal de obtener beneficios.
      Por otra parte, el amiguismo es socialmente una virtud y no hay mejor inversión en España que hacer amigos con fondos públicos. Amañar un concurso para beneficiar a unos amiguetes, aunque no se cobren comisiones, está mal. De igual modo, montar un tribunal de tesis con amiguetes para garantizar la máxima calificación posible a nuestro doctorando, también está mal. Pero, en este país, poca gente lo entiende. Cuando un evaluador se tropieza con el proyecto o el CV de un conocido o amigo, sin que medie malicia o lucro alguno, el propio evaluador considera que es justo ayudar a ese amigo, porque la suerte, en esta ocasión, ha jugado a su favor y eso es justo. Y el evaluador y todo el mundo entiende que se ha obrado bien, porque en el futuro habrá otro evaluador que ayudará a también a los suyos y, así, la suerte repartirá justicia. Por necesidad pedagógica, habría que cerrar la Lotería Nacional.

    • Bernardo,

      Te agradezco mucho la crítica. Comparto totalmente la demanda de más transparencia, en todos los niveles. Introduces el tema del exceso de cargos públicos. En mi opinión en algunos casos quizás sea una forma más eficiente de ahorro que no una reducción excesiva de los salarios.

  • A mi 75000 me parece bien.

    En el artículo no queda claro lo que siguen ganando una vez que dejan el cargo, ni en que van a costes cubiertos durante su mandato.

    ¿cuantos son en total los miembros de los consejos de administración de las empresas del IBEX 35 que cobran más? Tambien cobra mas un futbolista.

    • Ignacio,

      Tienes razón, el sueldo no incluye otro tipo de remuneraciones monetarias (y no monetarias) presentes y futuras. Pero, ceteris paribus estas otras dimensiones, si se reducen los sueldos de los altos cargos, quizás podría afectar de forma negativa al tipo de individuos que deciden dedicarse a la función pública.

      Sobre el número de consejeros de empresas del IBEX, sin tener en cuenta las duplicidades, habría aproximadamente unos 500 (35*15).

  • Yo estoy completamente de acuerdo. Las llamadas a los recortes de sueldos de altos cargos de la administración publica suelen ser altamente demagógicas. Yo también pienso que en España, los sueldos individuales de altos cargos públicos son demasiado bajos.
    Eso si, todo alineamiento de sus sueldos con los del sector privado debería ir aparejado con un régimen de incompatibilidades implacable, mucho más duro que el actual. Al fin y al cabo, nuestros altos cargos son auténticos genios del pluriempleo, compaginando cargos a diferentes niveles de la administración con consejos de cajas de ahorro, empresas participadas por esas mismas cajas de ahorro, fundaciones, organismos internacionales, etc., etc., etc. No cabe ninguna duda de que tanto esos "pluriempleos" como los fichajes casi inmediatos de ex-políticos por las empresas más señaladas del capitalismo castizo, aparte de ser uno de los mayores factores en la crisis actual, han facilitado también que los emolumentos "oficiales" de los altos cargos se mantuviesen a un nivel bastante bajo.

    • RC,

      Gracias por tu comentario. Sin duda necesitamos una reforma general, no sirve de mucho tener buenos salarios en la función pública si el acceso a estos puestos no es competitivo y meritocrático, si no existe transparencia acerca del conjunto de remuneraciones, o si las empresas pueden premiar a los ex-cargos públicos que les han sido favorables.

  • Hola Manuel,
    te escribo rápido después de haber echado un vistazo al artículo sobre México que comentas, que leeré con especial interés más adelante. Por lo que he visto, este paper estudia puestos de trabajo en municipios marginales dentro de un programa de desarrollo regional. Es decir, los candidatos ya están sesgados. Los que se presentan tienen vocación de servicio público y, me temo, que el estudio demuestra que no son masocas. Es decir, que una vez han renunciado a mejores retribuciones y trabajos más gratificantes materialmente, prefieren ganar un poco más a ganar mal (los dos sueldos no son espectaculares). Esto significa que el estudio no es representativo o extrapolable a una situación general, porque hay un sesgo, creo, en la selección de la población de estudio.
    Por otra parte, por lo que he visto en el proceso de selección de elites y funcionarios en el siglo XIX, lo más importante, más allá de los salarios, son las oportunidades. A más oportunidades de elegir una carrera profesional, más importante es la vocación y los intangibles en el proceso de decisión. A menor número de oportunidades y con perfiles laborales más cerrados, el salario o la estabilidad son elementos más fundamentales que la motivación o la pasión por el propio trabajo.
    Ofrecer sólo salarios altos atrae a egoistas y materialistas y, como suelo preguntar a mis estudiantes de Turismo, ¿con quién empezarías un negocio: con un ambicioso arribista o con una persona honesta y entregada a su trabajo y los demás?

    • Hola Carles,

      Mil gracias como siempre por tus comentarios. Sí, no es fácil extrapolar la evidencia de México. La pregunta clave es si pagando menos atraemos a la función pública a individuos con mayor vocación de servicio público y más motivados intrínsecamente. Y la respuesta depende de las oportunidades laborales que tengan estos individuos. Si este tipo de individuos tiene buenas oportunidades en el sector privado, como parece ocurrir en México, al reducir los salarios en el sector público estamos aumentando su coste de oportunidad y se reduciría la probabilidad de que opten a un puesto público.
      Pero ojalá esté equivocado, pagando menos conseguiríamos políticos y empleados públicos más honestos, y tendríamos una especie de curva de Laffer en el empleo público.

  • ¿Y cual es el umbral de salario a partir del cual se desincentiva la incompetencia o la deshonestidad?
    Ups, resulta que no hay ninguno. Al contrario, cuanto más alto sea, mayor es el incentivo para quienes no van a encontrar salarios semejantes en otro sitio (por incompetencia) y para quienes son (o están dispuestos a ser) deshonestos.

    Todo esto con un nivel de desempleo que implica que hay, entre los desempleados, muchisimas personas más competentes y más honradas (dado el nivel general de los cargos públicos) que los que los ocupan ahora.

    Puede que llegue un día feliz en que el problema de la gestión de los asuntos públicos sea atraer el talento porque los sueldos de los cargos públicos son insuficientes.
    Hoy por hoy, a ese día feliz le falta mucho por llegar y hasta yo creo que los incentivos funcionan al revés.

    • Aloe,

      Lo siento, no me he explicado bien. No es que un salario demasiado alto desincentive a los incompetentes o a los deshonestos, sino que un salario demasiado bajo podría disuadir a los competentes y quizás también a los honestos (si es que el mercado privado también premia a este tipo de individuos).
      Comparto el desencanto con nuestra clase política, pero sinceramente creo que una bajada excesiva de sueldos podría agravar el problema en lugar de resolverlo.

  • Mal vamos a llegar a una conclusión válida si partimos de datos falsos.
    Los datos del INE son del 2010, ese año el Presidente cobraba un sueldo de 91.982€, que el partido del gobierno fuera distinto del actual no me parece relevante para el tema en discusión.
    Para centrarnos, era 4 veces más que el salario medio, y 10 veces más que el salario mínimo interprofesional (SMI 8.866€ según INE). Con lo que el sueldo del Presidente sí estaba al nivel de los presidentes europeos, según la referencia en de Economist del autor.
    Sólo el 1,73% de los trabajadores a jornada completa tenían en 2010 sueldos superiores a 8 veces el SMI (no hay manera de saber cuantos afortunado recibían más de 10 veces el SMI porque el INE no llega hasta ese detalle).
    Ampliemos el análisis al conjunto de las 'altas esferas' de la Administracion (siguiendo con la encuesta INE 2010 "Medias y percentiles por sexo y subgrupos principales de la CNO-11"):
    Salario medio del grupo 11 (miembros del poder ejecutivo/legislativo/directivo/...) era 76.000 frente a 55.000 de directores/gerentes de otros ámbitos, y menos de 40.000 de otros profesionales que se suponen bien preparados (especialistas Administración, profesionales tecnología, derecho, ciencias ...).
    Si miramos el Percentil 90 nos encontramos que no sólo la Administración "paga más" sino que la diferencia de salario con el siguiente 'grupo mejor pagado' es de casi 69.000€ (hay un 10% de empleados de la Administracion que cobran 153.807 o más, frente a los 85.000 de Directores de departamentos administrativos y comerciales).
    Con estos datos ¿Cobran poco los altos cargos públicos?¿Es el salario lo que limita su 'calidad'?

    • Hola María,

      Gracias por la corrección. Tienes razón, lo adecuado es utilizar en ambos casos datos del mismo año, con lo que el salario del presidente del gobierno sería 4 veces superior (en lugar de 3 veces superior) al salario medio. De todas formas, corrígeme si me equivoco, pero creo que esto no altera la comparación con otros jefes de estado internacionales. De entre los 22 países que recoge el Economist, España seguiría estando entre los tres o cuatro países donde el salario del jefe de Estado es más bajo, tanto en términos absolutos como relativos.

  • 1.- Debería haber un tope, como creo que hay en Japón, para los asalariados de cualquier tipo, presidentes o no. Los recursos son los que son y no deben ser repartidos con equidad, que no igualdad.
    2.- Debería haber una correlación entre el porcentage de paro con los escaños, concejalías, cargos, asesores que deberían ser eliminados. Viven en su nube y no tienen ninguna intención de modificar su "style".

  • La raíz del problema es la ocupación por parte de los políticos de puestos de trabajo que son puramente de gestión. La democracia representativa debería consistir en escoger representantes, no cargos técnicos como ocurre en España. En unas elecciones municipales voto a mi vecino para que decida sobre la asignación de recursos de la corporación local pero no para que sea director de urbanismo o para que coloque a dedo en este puesto un afiliado del partido. Separar nítidamente los puestos de gestión -que deberían ser ocupados por profesionales seleccionados imparcialmente y remunerados a precio de mercado-de los puestos de representación, sería un paso de gigante para separar a los políticos de las funciones ejecutivas.

    Tener políticos con funciones meramente representativas permitiría la dedicación a tiempo de parcial para la gran mayoría de cargos electos y, por tanto, la remuneración podría ser personalizada, consistiendo en una compensación del ingreso perdido en su trabajo habitual. Con ello no se desincentivaría la participación de personas con vocación de servicio público pero que temen perder un salario privado elevado y no se motivaría la participación de personas con ingresos privados bajos o nulos que buscan en la política un medio de vida.

  • No se olviden que a diputado se llega tras ganar unas elecciones, no en un proceso de selección en el que se valoren aspectos relacionados con el puesto de trabajo

  • Si lo que se pretende es no desincentivar que profesionales competentes se dediquen a la política y, a la vez, evitar el parasitismo político (aquellos políticos que en su vida han trabajado por cuenta propia o ajena), tal vez deberíamos plantearnos si resulta adecuado pagar salarios homogéneos. ¿Por qué un ministro debe cobrar lo mismo que otro cuando su perfil y preparación técnica, y coste de oportunidad, no son los mismos? Hay formas de discriminar que pueden ser más eficientes. Por ejemplo, salario como porcentaje del promedio de los ingresos declarados totales de los últimos 4 años, con un tope superior alto, y un tope inferior bajo. El profesional cualificado no pierde tanto poder adquisitivo, y el profesional de partido que en su vida ha dado palo al agua, cobra lo que merece, que es poco.

  • La pregunta de cuánto deberían cobrar abre un enorme interrogante acerca de si es deseable o no que la política sea remunerada.
    Al remunerarlo estamos creando un incentivo para que una masa ingente de personas vivan de dirigirnos políticamente.
    Y esto, francamente, no es lo mismo que gestionar, coordinar, plantear, proponer o decidir.
    Es decir, definimos mal la política como profesión y de remate asumimos que necesitamos "ser liderados políticamente".
    Me temo que pocos de nosotros aceptaríamos que nuestros supuestos líderes dirigiesen no ya nuestras vidas sino la mera compra del supermercado.

    ¿Qué es "política"? ¿Se debe vivir "de" la política?

    Si analizamos la actividad política, una parte es la búsqueda incesante del acceso y permanencia en el poder.
    Otra es dirigir a profesionales de la gestión (funcionarios de todo tipo) para que hagan lo que los políticos necesitan para su primer objetivo. Curioso ¿no? y más en un mundo en el cual la abrumadora mayoría (el 99% de Stiglitz), compartimos intereses objetivos.

    Las instituciones humanas más longevas y democráticas en su funcionamiento son las órdenes religiosas. Los Benedictinos son del siglo VI. Los Dominicos del Siglo XIII, los Jesuitas del siglo XVI.
    Para la elección de sus cargos directivos siguen una norma: "Si quiere ser "jefe" no sirve para ello". Les funciona bastante mejor que a nosotros.

    Revisemos la función política. Veremos que casi toda puede ser hecha por un funcionario profesional y el resto, lo estrictamente político, lo vocacional, debe ser voluntario, limitado y no remunerado.

    Buenos días.

    • Manu Oquendo,

      Hay que plantear bien el problema en 248 palabras. Desde 1760, la democracia constitucional --en varios tipos-- se ha ido aceptando como el sistema político del estado nacional con sus dos características, gobernantes elegidos por votación popular con poder limitado. Los candidatos en competencias electorales son generalmente personas de dedicación exclusiva. Estas personas o entran jóvenes (menos 40) en la política sin una fuente segura de ingreso o entran tarde, una vez que se han vueltos ricos. El proceso para acceder al poder es largo y costoso --antes la violencia era común y se invertía en soldados, hoy la emoción y la razón requieren invertir en fieles. Ese proceso es sumamente competitivo porque el premio --el goce del poder-- es grande, y aumenta en relación directa con los privilegios y los recursos asociados al poder.

      Eso para acceder al poder. Para mantener el poder hay que ejercerlo y satisfacer un mínimo de las expectativas generadas camino al poder. Ejercer el poder significa administrar una inmensa burocracia que provee una variedad enorme de servicios, redistribuyendo parte importante del ingreso generado en actividades privadas. Esa burocracia tiene vida propia, en algunos países desde un nivel ejecutivo alto, en otros bajo (cuanto más alto, los políticos son menos importantes, y burócratas designados tiempo atrás y con “carrera“ de benedictinos usurpan parte del poder). Un gobierno nuevo debe designar ejecutivos de nivel alto leales y ojalá capaces para que los políticos elegidos gocen el poder --si no lo son, la burocracia se come al gobierno.

  • Sin quitar nada de lo que dice Ruralita -- me parece evidente que la cuna cuenta, y más aún en España -- yo añadiría que parte del ruido puede venir de la correlación imperfecta entre resultados académicos y ciertas habilidades cruciales en el mundo laboral.

    Decía mi padre que no es lo mismo ser inteligente que ser listo. Siendo de los primeros de su promoción en la durísima Escuela de Ingeniería Naval de los 50 contaba como muchos de sus amigos "mediocres" académicamente después habían resultado ser mucho más "espabilados" que él laboralmente.

  • El ser humano siempre hace las cosas por algo, para conseguir algo: satisfacción personal, reconocimiento público, prestigio, dinero, todo o varias cosas a la vez... sin embargo hay que tener una cosa clara: el que quiera ganar dinero con su brillantez debe estar en el sector privado. En el sector público se consiguen otras cosas, pero riqueza material no. Y esto, tal y como está concebido, debe ser así por una razón simple: las altas retribuciones deben ir unidas inexorablemente a la rendición de resultados y la exigencia de responsabilidades inmediatas (si no se consiguen los objetivos te vas a la calle), y esto no ocurre en el sector público, por nuestro modelo de inspiración napoleónica... el menos malo de los conocidos, por cierto.

  • ¿La valía profesional es relevante para ascender en el escalafón de los partidos políticos? Si no lo es, cualquier aumento en la retribución de los políticos solo conseguiría que cobrarán más los mismos políticos que ahora tenemos.

  • Manuel,

    La comparación entre el sueldo de los políticos y el de los directivos del IBEX35 es un tanto engañosa.

    Por parte de los políticos, porque, como se ha señalado acertadamente por varios blogeros, no se computan dietas y otras prebendas pagadas por partidos. Así, Rajoy cobraba 250.000 € como jefe de la oposición. Los 75.000 que cobra ahora deben considerarse como “limpios”, pues no paga casa ni comidas…etc.

    Por parte de los consejeros debe considerarse que la mayor parte son también políticos, o familiares de políticos o de grandes familias, incluida la real. Como se suele decir este es el 2º impuesto revolucionario que pagan las empresas, evidentemente ni voluntario ni sin contrapartidas.

    Saludos.

    P.S.
    ¿Alguien puede explicar(me)nos el papel de la teoría neoclásica en todo esto?
    ¿Es que hay CEO`s con una productividad 1000 veces superior a la media de los españoles?.

  • Yo creo que el problema no es la retribución sino la forma de entrada en política. Personas con prestigio profesional no entrarán en política mientras el sistema de acceso a ella sea tan nefasto y te tengas que deber al partido de turno. Además la ley exige que en escalafones de director general hacia abajo deba ser un funcionario el que lo ocupe, con lo cual, una persona que viene del ámbito privado sólo puede entrar en política en los cargos más altos, no en posiciones intermedias, donde podría jugar un papel más relevante en un área más específica. Por ejemplo, la discusión más relevante en la ley de acción exterior es si los diplomáticos deben ser los únicos que puedan ser embajadores o los del grupo A. Al final la administración y cada ministerio son como cortijos en la que cuanto menos gente del "exterior" pueda entrar mejor para los que estén dentro.

  • Hace tiempo en un artículo parecido opiné que un alto cargo no debería estar sujeto a un salario fijo sino a los resultados obtenidos, y esos deberían estar valorados por una comisión de expertos: catedráticos por ejemplo, para evitar que el creador de un pelotazo cobre y el de riqueza de futuro no se lleve ni las gracias.
    Por ejemplo, ¿debería cobrar un salario nuestro presidente? Y si se diera el caso, ¿qué emolumento sería el adecuado?
    Después de todo es lo que se pretende en las escuelas, en las universidades, en la justicia, en la sanidad... ¿Pues por qué no en nuestro gobierno, en las secretarías, en los cargos de confianza?

  • ¿Qué les parece poner a los políticos el mismo sueldo que tuvieran antes de tener un puesto de elección? Si 1000 euros, mil euros, si 100.000, cien mil.

  • Si , tiene usted mucha razón Señor Fernando, se acepta su idea.

    ¿Qué les parece poner a los políticos el mismo sueldo que tuvieran antes de tener un puesto de elección?

    Así con este condicionante, no se meterían muchos a la política...sólo los apasionados por un buen país se dedicarían a ella...es decir, los verdaderos políticos...madre mia!, el nivel de inteligencia de la ciudadanía me deja anodadada, ¡ cómo es posible que sus vidas las administre personas no cualificadas ni profesionalmente!...el típico chico que no sabe donde tiene la mano izquierda ni la derecha, pero ambicioso y perverso...no lo entiendo, aunque hay preguntas en la vida que no tienen respuestas, y todavía no me acostumbro a ello.

    Vuelvo a reiterar mis Felicitaciones a los Editores del blog, me parece magnífico.

  • Totalmente de acuerdo con ruralita.Vivimos en un País donde se nos "llena la boca " hablando de Meritocracia,cuando eso solo sirve para los Martínez .En cuanto a la vergüenza nacional de no haber tenido NUNCA un Pte de Gobierno que sepa Ingles....que decir.(VO en cine y Tv YA) Un Saludo

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