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Desigualdad salarial, crisis y reformas: bofetadas para todos, pero por turnos

Por Alfonso Arellano, Marcel Jansen y Sergi Jiménez  (@sergijm64)

 

Uno de los indicadores más importantes sobre la evolución futura de nuestra economía es la distribución salarial. En anteriores entradas, Samuel (aquí) analizaba como había cambiado la distribución salarial durante la crisis. Por otra parte, Stéphane Bonhome (aquí) nos ilustraba sobre como había cambiado la distribución salarial en el ciclo económico. En ambos casos la evidencia apuntaba a un aumento de la desigualdad, medida por el ratio entre los percentiles 90 y 10 de la distribución, a partir de 2008, que siguió a un largo periodo de caída de las diferencias salariales (ampliamente documentadas aquí y aquí), y hasta 2010.  En la presente entrada aportamos evidencia sobre lo acaecido a nivel inter e intrasectorial en la segunda recesión y que intuimos sobre como se relacionan la desigualdad salarial  y las dos recientes reformas laborales. Nuestros resultados, además de confirmar, con importantes matices, las tendencias de la primera recesión también en la segunda, confirman que hay de todo en la viña del señor.

Para ello utilizamos un panel de 24 trimestres que hemos construido desde la Muestra de Vidas Laborales 2007-2013. El panel empieza en Abril de 2007, ligeramente antes de la crisis y acaba con lo datos de diciembre de 2012 (nótese que el último trimestre sólo tiene 2 meses!). Aunque no influye en demasía en los resultados, utilizamos información de las bases de cotización mensuales corregidas por censura (Boldrin et al , 2004) para construir series sectoriales del índice de gini, nuestro indicador fundamental, y algunas variables explicativas.

Para entender el índice de Gini y como funciona nada mejor que acudir a la wikipedia: “El coeficiente de Gini es una medida de la desigualdad ideada por el estadístico italiano Corrado Gini. Normalmente se utiliza para medir la desigualdad en los ingresos, dentro de un país, pero puede utilizarse para medir cualquier forma de distribución desigual. El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y donde el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno).” Una alternativa al índice de gini, usada en los post arriba mencionados, es el (log) del ratio p90/p10. Sin embargo, dada la alta correlación entre ambos índices nos hemos decidido (un poco para diferenciarnos de los trabajos previos) por usar casi exclusivamente el índice de gini.

La evolución de la desigualdad en la crisis

La Figura 1 presenta la evolución de la desigualdad según el género desde 2007 a 2012. Las líneas verticales marcan los momentos de la primera y segunda reforma laboral. Aún así, identificar el efecto de las reformas resulta difícil ya que coinciden con la segunda recesión. En primer lugar, los datos confirman que la desigualdad salarial ha crecido con la crisis (unos 3 pp, que coincide con la estimación del crecimiento de la desigualdad de la renta para España según Eurostat), especialmente a partir de 2010, con un fuerte repunte a partir de la segunda reforma laboral.[1] En segundo lugar, hasta la primera reforma laboral (o hasta que empieza la segunda recesión) la desigualdad era mayor entre las mujeres que entre los hombres (alrededor de cuatro puntos mayor). A partir de 2010 la situación se revierte, pasando a ser mayor la de los hombres. Tercero, la desigualdad sólo aumenta significativamente para los hombres y no aumenta para las mujeres (excepto con posterioridad a la segunda reforma). Finalmente, aunque no nos atrevemos a interpretarlo de forma causal, especialmente para los trabajadores públicos (debido a la práctica coincidencia con dos de los recortes salariales más significativos), en todos los casos observamos incrementos significativos de la desigualdad en un entorno de las dos reformas consideradas.

 

Figura 1. Indice gini asalariados según el género. Abril de 2007 a Diciembre de 2012.

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¿Qué puede explicar este aumento de la desigualdad en el caso español? Bonhome y Hospido (aquí) aportan algunas de la principales claves: la pérdida de puestos de trabajo relativamente bien remunerados y relativamente prescindibles en tiempos de baja demanda. En nuestro caso, un análisis preliminar entre la probabilidad de perder el empleo y el cuantil de la distribución salarial no permite encontrar evidencia de este efecto ya que, en todos los trimestres analizados, encontramos un relación casi monótonamente decreciente con el cuantil. Lo que si encontramos, véase la figura 2, es una gran discrepancia entre el índice de gini de los movers (aquellos que cambian involuntariamente de trabajo) y stayers (los que no cambian al menos hasta el trimestre analizado) después de la primera reforma laboral, que nuevamente se acelera en 2012, con posterioridad a la segunda reforma. En consecuencia el mecanismo principal de incremento de la desigualdad es la diferencia salarial entre antiguos y nuevos contratos. Con ello se evidencia que aún es mucho más importante la flexibilidad “externa” que la “interna”.

Figura 2. El índice de gini de los stayers y los movers

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La evolución sectorial de la desigualdad salarial y sus determinantes.

La Figura 3 profundiza un poco más en el problema y presenta la evolución de la desigualdad salarial para 20 sectores de la economía española. Destaca por encima de todo que, dentro de una tendencia generalizada al aumento de la desigualdad, las tendencias son dispares en los diferentes sectores de la economía española, y desiguales entre la primera y la segunda recesión (marcada por las reformas). Por otra parte, a desigualdad aumenta y mucho en los hogares (8 puntos), la construcción y hostelería (6 puntos) y las comunicaciones (5 puntos), bastante menos en otros sectores, como el sector publico, educación y sanidad (2 puntos), para caer solo en sector primario (4 puntos).

Figura 3. La evolución de la desigualdad salarial en 20 sectores de la economía española

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Qué factores creemos pueden explicar este comportamiento? Tentativamente consideramos la fracción de stayers, temporales, educados (con secundaria superior o más), la fracción de empleo que sobrevive  (normaliza a 1 en abril de 2007), la fracción de mujeres y la fracción de salarios censura.  El pico de enero de 2012 se debe a un aumento no explicado (quizás algún lector avezado nos puede iluminar al respecto) de las bases de cotización en ese periodo.

La Tabla 1 liga la evolución de la desigualdad salarial a la evolución de los diversos indicadores que hemos presentado. Además incluimos en la regresión de efectos fijos indicadores de reforma (reforma2010 y reforma2012 son indicadores escalón), interacciones de las reforma con el sector público, una variable ficticia especifica para enero de 2012, periodo en el que se observa un aumento no explicado (quizás algún lector avezado nos puede iluminar al respecto)) de la bases de cotización, y variables ficticias trimestres (la desigualdad siempre es mayor en el primer trimestre). Finalmente, excluimos los sectores primario y hogares del análisis debido a la errática evolución de su empleo y bases de cotización.

Tabla 1. La desigualdad salarial  según el género  en función de indicadores. Regresión de efectos fijos.

Todos los sectores excluyendo primario y hogares. 2007-2012.

tabla1

Para nuestra sorpresa abundan los resultados potencialmente interesantes. Para todos los asalariados, la desigualdad aumenta con la fracción de stayers, de temporales, de mujeres y con las dos reformas (sobre un punto y  medio cada una), aunque el efecto de estas últimas es menor para los sectores donde el sector público tiene un peso decisivo. Las diferencias según el género también son importantes. Por ejemplo el efecto de la fracción de stayers es mayor en las mujeres y el de la fracción de temporales en los hombres. Por otra parte el efecto de las reformas es sólo significativo en los hombres (una crisis de hombres donde el empleo asalariado femenino crece 4.5 pp) y el efecto de la interacción del sector público sólo en las mujeres (como era previsible ya que son sectores altamente feminizados).

Conclusiones

Parece obvio que la desigualdad salarial ha aumentado en casi todos los sectores de la economía española, especialmente a partir de 2010 y coincidiendo con los procesos de reforma del mercado de trabajo español.

Nuestros resultados (que se deben interpretar con cautela ya que son meros avances de una investigación más profunda en curso) indican que el incremento de desigualdad se deben en gran parte a las diferencias salariales entre stayers y movers, evidenciando que la flexibilidad externa sigue jugando, y a pesar de la reforma, un papel determinante en los procesos de ajuste de la economía española.


[1] Los resultados que presentamos para el caso español no deben sorprender ya que la desigualdad del ingreso ha aumentado en la mayoría de los países de la OECD (quizás como respuesta a la creciente competencia internacional).