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Austeridad III

Llevo unas semanas hablando de los presupuestos generales de las administraciones públicas y de cómo estos no han sido tan austeros como algunos de nuestros políticos han querido pintarlos durante los últimos años. Pues bien, hoy voy a escribir sobre una de las partidas más importantes de estos: los gastos de personal. Entre los años 1996 y 2006 los gastos de personal del conjunto de las administraciones del estado, autónomas y locales ha subido en media, casi un 7 % anual. Claro que la administración que se lleva el premio gordo son las autonomías con una subida cercana al 10 %, seguida de cerca por las administraciones locales con más de un 7 %. ¿Cómo se descomponen estos números entre aumento de personal y subida salarial?

Ese cálculo es más difícil porque necesitaríamos saber cómo ha cambiado la composición de trabajadores públicos. Por ejemplo, si un ayuntamiento tiene, inicialmente, diez altos cargos cobrando 40.000 euros por cabeza y 20 secretarias cobrando 15.000 euros el salario medio inicial es de 23.333 euros. Si al siguiente año se contratan 20 nuevas secretarias y se le sube el salario a todo el mundo un 10 % el salario medio pasa a ser de 22.000 euros por lo que mirando a salarios agregados puede parecer que los salarios han bajado cuando en realidad han subido un 10 %. Este efecto composición, en mi opinión, va a ser muy importante en nuestro caso porque la mayor parte de las contrataciones de las administraciones autonómicas y locales han sido de personal de salario bajo. Por eso, creo que los números que ahora describo (donde los salarios han sido calculados como el cociente entre los gastos de personal y el número de trabajadores) son una estimación a la baja de las subidas salariales medias en todas las administraciones. ¿Y cuáles han sido estas? El salario medio de las administraciones autonómicas y locales ha subido en media casi un 3 % desde 1996 mientras que en la administración central la subida ha sido de algo más de un 5 %. Y con todo estos datos en la mesa, yo me vuelvo a preguntar, ¿Cómo va el señor Campa a implementar unos presupuestos austeros si una de las partidas más importantes de los presupuestos esta fuera de todo control? Además, todo parece indicar que los sindicatos están abiertos a firmar una subida “modesta” de los salarios públicos pero nada que se parezca a una congelación de los mismos. Pues yo digo que el gobierno en general, y Campa en particular, deberían hacer un esfuerzo en congelar los salarios públicos. ¿Por qué? Por dos razones principales. Primero porque los empleados públicos (en su gran mayoría) no pueden ser despedidos, así que si no se ajusta la cantidad, se debería ajustar el precio. Y segundo, porque las empresas españolas, sobre todos las pequeñas con los grandes problemas de liquidez que están teniendo, necesitan, como agua de Mayo, bajar sus costes salariales. Si el gobierno es capaz de controlar (o mejor congelar) estos, las empresas podrían utilizarlo como argumento para congelar sus subidas a la hora de firmar sus convenios colectivos. Y si el señor Campa quiere que ser más agresivo, también puede serlo. Aquí en los Estados Unidos los estados (que en su mayoría no pueden emitir deuda) están llevando a cabo medidas muy radicales, pero efectivas, para bajar sus déficits. En particular, están forzando a la mayoría de los empleados públicos a tomarse vacaciones no pagadas equivalentes al 1 o 2 % de sus días laborales. Y lo más interesante, la gente no ha puesto el grito en el cielo. Les parece de lo más normal. Lo que no es normal es lo que pasa en Europa, donde unos, los trabajadores del sector privado, sufren despidos y alguna que otra bajada salarial (como paso en la SONY) mientras que los otros, los trabajadores del sector público, siguen aumentado su nivel de vida relativo y además no se les puedes despedir. Y lo que es peor, para poder pagar las subidas salariales de estos últimos hay quien aboga por subir los impuestos a los primeros. Y luego querrán que el empleo se recupere pronto. Buena suerte.