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A vueltas con el déficit

de J. Ignacio Conde-Ruiz, Manuel Diaz-Mendoza y Juan Rubio-Ramírez

Este post es una versión ampliada del artículo publicado en El Mundo.

Ya tenemos a nuestra disposición los datos del déficit de las administraciones públicas (AA.PP.) para la primera mitad del año. Parece claro que volveremos a incumplir nuestros objetivos aunque también es cierto el déficit sigue su senda descendente.

Gráfico 1. Consolidación Fiscal por Administración

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Dados los datos hasta junio de 2015, y suponiendo que la segunda mitad del año se comporte como lo hizo en 2014, el déficit ha descendido medio punto porcentual del PIB. Cerró el 2014 rozando el 5,8% del PIB (sin tener en cuenta las ayudas al sector financiero) y ya se encuentra por debajo del 5,3%. Todo esto gracias al comportamiento de la Administración Central (AC) y las Administraciones Locales (CC.LL.), que se están acercando cada día más a sus objetivos para el año.  Por otro lado, las Comunidades Autónomas (CC.AA.) y la Seguridad Social (SS) siguen alejadas de sus metas y no parece que haya indicios de corrección. Sea como fuere, como vemos en el siguiente grafico, nuestra consolidación fiscal es una historia de incumplimientos con Bruselas. Solo se cumplió en 2014 con un 5,8% del PIB, aunque es cierto que a pocos meses del final del año el Gobierno pensaba que iríamos mejor y que cerraríamos 2014 con un 5,5% de déficit.

Grafico 2. Objetivos de Déficit recogidos en los Programas de Estabilidad versus el Déficit Real

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A simple vista las noticias son algo mejores si tenemos en cuenta los datos de julio para todas las AA.PP. salvo las CC.LL. (cuyo dato no está disponible). Principalmente destaca el buen comportamiento de la AC (y en particular del Estado) cuyo déficit en el mes de julio ha sido 2.500 millones de euros, inferior al registrado en julio de 2014, permitiéndole quedarse muy cerca del objetivo marcado para todo el año. No obstante, esta cifra hay que tomarla con mucha cautela por dos motivos: Primero: Se incluyen 363 millones del impuesto sobre depósitos que el año pasado se contabilizaron en diciembre; y, segundo: Comparada con 2014, la liquidación con las CC.LL. ha supuesto 1.438 millones adicionales para el Estado que, consecuentemente, tendrá su efecto negativo en las CC.LL.

Si bien el reparto de culpas es algo subjetivo, ya que hay razones para pensar que la participación de objetivos de déficit entre las cuatro administraciones ha seguido directrices  más políticas que económicas. En la siguiente tabla vemos el ajuste realizado en el gasto por tipo de administración. Observamos como el principal esfuerzo lo han realizado las CCAA y las CCLL.

JC3En particular, en lo que llevamos de 2015, a pesar de que el gasto público en términos nominales ha aumentado un 0,8%, cuando lo comparamos con el PIB vemos como ha caído 0,5 puntos porcentuales del PIB. A la luz del comportamiento del gasto, alguien podría pensar que la estrategia del ejecutivo de consolidar nuestras cuentas fiscales por la vía del gasto es la acertada. Pero como la recaudación apenas está subiendo como porcentaje del PIB, este camino nos está conduciendo a un incumplimiento de nuestros objetivos. Desde nuestro punto de vista, y tal como hemos defendido en múltiples ocasiones, concentrarse en reducir el gasto sin intentar aumentar la recaudación no es la estrategia más acertada para lograr el equilibrio de nuestras finanzas públicas. Nuestro argumento es simple. Por un lado, el gasto público como porcentaje del PIB de nuestras AA.PP. es comparable con el de otros países con estados del bienestar similares. Pero, esto no ocurre con el ingreso, que se encuentra muy por debajo de la media de los mismos países.

Grafico 3. Ingresos Totales como Porcentaje del PIB

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O dicho de otra forma, existen países con presión fiscal baja y estados del bienestar pequeños y países con estados del bienestar grandes y con presiones fiscales altas. España no es ni lo uno ni lo otro. Y, como economistas podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que no es posible vivir en un país con un Sistema de Bienestar grande, con la presión fiscal de los países que tienen un Sistema de Bienestar pequeño. Debemos elegir entre reducir el Sistema del Bienestar o aumentar la presión fiscal. Éste es el debate que deberíamos tener y que ninguna fuerza política de las que se presentan a las próximas elecciones se atreve a plantear. Hasta que no decidamos qué camino tomar, desmantelar programas del Estado del Bienestar o aumentar la recaudación, no seremos capaces de solucionar nuestra crisis fiscal.

Este año, es muy probable que consigamos cerrar el año con un déficit ligeramente por debajo 5%. Alguien podrá pensar que no es un mal dato dadas las cifras de donde veníamos, y puede que no les falte algo de razón. Pero como decíamos anteriormente, con la estrategia actual no se conseguirá volver al equilibrio fiscal. El problema es que cualquier solución al problema, desmantelar programas del Estado del Bienestar o aumentar la recaudación, es impopular políticamente y eso retrasa la toma de decisiones. Sin ir más lejos, los presupuestos presentados para el 2016, nos vuelven a desviar de nuestros objetivos al presentar un escenario de ingresos muy optimista, seguramente para justificar la ausencia de nuevos recortes. El principal ejemplo de lo que decimos lo vemos en los ingresos por cotizaciones de la Seguridad Social. En el año 2015, se presupuestó una subida del 8%, y en lo que llevamos de año apenas han subido un 0,5% en términos de Contabilidad Nacional. Pero para el año 2016, para seguir con la senda de la reducción del déficit, los presupuestos apuestan por una subida de las cotizaciones del 7% sobre el presupuesto de 2015. Es decir, estamos hablando de una sobreestimación aproximada de ingresos de no menos de 12.000 millones. No es de extrañar que, ante esta estimación tan optimista de los ingresos, la Comisión Europea y el FMI hayan advertido que tendrán que ser revisados después de las elecciones. Ojalá ese sea el momento de tomar el toro por los cuernos y resolver de una vez por todas esta crisis fiscal que ya dura demasiado.

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