¿De verdad tenemos que comprar libros de texto para nuestros hijos?

De David Ramos Muñoz y María de Guzmán

Nota del editor: María de Guzmán, primera doctora española y socia honoraria de la Real Academia, es el nombre que utilizarán nuestras colaboradoras que, al igual que los varones bajo el nombre de Juan de Mercado, quieren escribir en el blog pero por motivos diversos prefieren ser discretas. Como en el caso de Juan de Mercado, dado el anonimato, los editores nos hacemos responsables de las opiniones que estas escritoras transmiten desde el blog.

Una de las tradiciones españolas del inicio de curso es la discusión sobre los libros de texto en la educación obligatoria (de 6 a 16 años). Forma parte de nuestro folklore, como los toros o el puente del Pilar.

El pasado curso la tramitación de la nueva ley de educación (Ley Orgánica 8/2013) reabrió parcialmente el debate. En octubre de 2013 el Defensor del pueblo (informe sobre “Gratuidad de los libros de texto”) denunció la sustancial reducción de las becas para la compra de libros. El informe respondía a la iniciativa en change.org de Elena Alfaro (“Necesitamos precios justos para los libros de texto”) que a su vez motivó la inserción de una disposición adicional quinta, titulada “Sistema de préstamos de libros de texto” cuyo lacónico texto dice que “El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte promoverá el préstamo gratuito de libros de texto…”.

Finalmente, nada menos que el Consejo Escolar del Estado aprobó en mayo de 2014 una propuesta para pedir la gratuidad de los libros de texto, que se rechazó sólo por los representantes del Ministerio de Educación.
La discusión anterior se ha centrado en el precio de los libros de texto en la educación obligatoria (de 6 a 16 años) y su alto coste para las familias.

Obviamente el precio es importante, pues nada es gratis. Pero creemos que en el debate de los libros de texto se dejan siempre fuera las preguntas centrales de su empleo en la enseñanza básica: ¿qué es mejor para los niños? ¿por qué el sistema es así y no diferente?; ¿son los libros una herramienta
central e imprescindible para la enseñanza básica? y asumiendo que sí, ¿quién debe decidir qué libros se utilizan? Y por último, ¿quién debe pagarlos?

Veamos las consecuencias del sistema y los incentivos de los agentes que participan en él: niños, padres, editoriales, Administraciones públicas y colegios.

1) Los niños.

Los niños de entre 6 y 16 años tienen la obligación de ir al colegio (en España la educación en casa o “homeschooling” no está permitida).

Además de la obligación, los niños tienen el derecho fundamental de recibir esta educación de forma gratuita (art. 27 de la Constitución).

Los niños ganan si aprenden y pierden si no aprenden. Si el sistema exige la adquisición de libros de texto, los niños que no puedan pagarlos perderán siempre. Asimismo, en la medida en el que el sistema pedagógico esté excesivamente pegado a los libros, posiblemente todos perderán oportunidades para ser más creativos.

En todo caso, todos los niños pierden cuando la enseñanza requiere aportar el libro, porque se les vulnera el derecho fundamental a recibir una enseñanza gratuita. Y pierden más aún si el debate no se orienta desde el principio a lo que es mejor para que ellos aprendan. Esto parece obvio pero no lo es; sigamos:

2) Los padres.

Los padres están obligados a llevar a los niños al colegio.

Normalmente nadie se niega a comprar libros de texto. Podrán dejar de pagar el IVA de la obra en casa pero no estigmatizar a su hijo ni mucho menos enfrentarse al colegio.

Con el sistema de libros de texto muchos padres ganan porque les permite tener una sensación de control, falsa pero reconfortante, sobre el progreso del niño, más difícil en ausencia del manual.

Los padres que no tienen dinero pierden porque tienen que renunciar a la compra de otros bienes de primera necesidad y/o soportar el estigma de llevar a los niños sin libros (recordemos la caída de las becas).

Pero también los que tienen dinero pierden porque soportan un pago indebido. Una de las cosas buenas de vivir en un Estado democrático y de derecho es que uno no está obligado a pagar nada salvo que una ley así lo diga (art. 31.3 de la Constitución, que recoge el principio del “no taxation without representation”). Hay pocas dudas de que exigirte pagar por la enseñanza básica es contrario al art. 27.4 de la Constitución. El problema es que en este caso la exigencia viene dada por la costumbre, porque ni la Ley orgánica de Educación ni ninguna otra norma establecen la obligación de adquirir libros de texto. La gratuidad no es un brindis al sol, como ha recordado el Tribunal Constitucional, cuando las normas declaran que algo es gratuito, no se puede sujetar a una tasa, sino que tiene que ser financiado por todos (Sentencias 20/2012, 136/2012 y 71/2014, entre otras). Legalmente la evidencia es aplastante: no hay obligación legal de pagar por la educación básica.

3) Las Administraciones públicas (Estado y Comunidades Autónomas).

El sistema educativo en España deja escaso margen para la innovación y la autonomía docente. En este contexto, la enseñanza basada en libros de texto, milimétricamente adaptados por las editoriales a las programaciones docentes de las Administraciones es una herramienta perfecta, rápida y efectiva de garantizar que el sistema está perfectamente ordenado y que todos los colegios enseñan todos los contenidos a la vez.

Pero fomenta también la pervivencia del sistema memorístico, poco creativo y ceñido a un solo texto que tanto furor sigue causando, y sobre cuyos efectos nocivos sobre la creatividad y la innovación han advertido ya en este blog Antonio Cabrales.

Los libros mejoran la sensación de control. Desde esta perspectiva, las Administraciones públicas ganan.

4) Las editoriales.

En España el grupo ANELE, que integra a las principales editoriales del país (Santillana, vinculada al grupo PRISA, o Anaya, entre otras), es un poderoso lobby. La reforma de la ley de educación ha suscitado muchas declaraciones acerca del coste que ésta iba a suponer para las editoriales, que incluso han protestado públicamente por la decisión de algunas Comunidades Autónomas de no renovar los libros tras la aprobación de la LOMCE.

Lo anterior revela que las editoriales cuentan con que sus libros serán comprados. Reciben por tanto una ayuda indirecta por parte de las Administraciones públicas que merecería un estudio específico, desde la perspectiva de la competencia y el régimen europeo de Ayudas de Estado.

5) Los colegios y los profesores.

Según la ley (disposición adicional cuarta), cada colegio puede elegir el método docente, sin que sea obligatorio que se elijan libros de texto.

Es decir, los profesores no tienen autonomía, pues es el centro, en su conjunto, el que “adopta” un sistema u otro.

Con este sistema, ganan los profesores mediocres y vaguetes, y pierden los mejores, que tendrá menos margen para innovar.

Conclusión: Nada es gratis, pero la educación si lo es.

Los lectores de este post nunca osaríamos decir que algo es gratis sin más. Cuando decimos que la educación es gratis queremos decir que se paga con todos los ingresos del Estado, y no con pagos del usuario.

La exigencia de adquirir libros de texto es contraria al art. 27.4 de la Constitución que impide todo “copago” en la educación básica. Interesa resaltarlo porque la enseñanza es el único derecho fundamental que la Constitución garantiza directamente de forma gratuita. Para entendernos, no sería contrario a la Constitución que te pidieran aportar tu anestesia en una operación pero sí que te obliguen a comprar el libro de matemáticas para que tu hija de 7 años aprenda matemáticas.

Si el sistema no ha cambiado es porque sigue siendo conveniente. Conviene a muchos padres, para quienes es más fácil comprobar si su retoño se sabe los ríos de España, o la tabla del 9, que comprobar si sabe redactar, contar una historia, o pensar analíticamente. Conviene a muchos profesores porque les exime de pensar tareas distintas que estimulen al estudiante. Conviene a los burócratas ministeriales, porque les permite controlar que el sistema es igual para todos (aunque los parámetros de igualdad sean artificiales). Conviene a los políticos porque es la forma de asegurarse un cierto control sobre el sistema educativo. Y conviene a las editoriales porque les proporciona una subvención, sin someterse a los límites formales de las mismas, y un mercado cautivo con dedicados padres.

La discusión sobre los libros de texto es un síntoma de la baja calidad del debate sobre la educación en España que ha apuntado entre otros Luis Garicano. Se habla del idioma en que deberá impartirse la enseñanza (el famoso problema del catalán), o de las horas de religión que deberán impartirse, y se deja de lado la cuestión principal: qué se enseña y cómo. Esto es grave porque hay indicios de que la enseñanza basada en un único manual centralizado y sin margen para los profesores mina la creatividad y es una fábrica de futuros escribanos.

También es un síntoma de que el niño –usuario pero no votante- no está en el centro del sistema. Cuando son pobres, son estigmatizados por ir sin libro o con libros prestados. Y cuando no lo son, seguramente aprenden menos y peor.

Por último, el sistema actual es un síntoma más del capitalismo de amiguetes (crony capitalism) porque nadie parece querer enfadar a un sector editorial con nutridas relaciones con los medios de comunicación.

Hay 58 comentarios
  • Buen post.
    Más allá de la obligación legal o no de pagar por la educación, creo que la clave está en tu frase:” las editoriales cuentan con que sus libros serán comprados”
    Yo, como padre de tres niños en edad escolar y con un solo sueldo que entra de momento cada mes en casa, no me indigna pagar por los libros de texto, me indigna pagar sus precios exorbitados, derivados de un sistema irracional (aunque para algunos muy rentable):
    – el prescriptor de la compra (el colegio) no es el comprador (los padres) ni por supuesto el consumidor (el niño), con lo cual tienen poca o ninguna presión (seamos sinceros) por buscar el mejor precio.
    – El proveedor (las editoriales), no tienen por tanto competencia de precio, y aunque no puedo ofrecer datos fehacientes creo que es evidente que TODAS las editoriales marcan unos precios muy por encima de los que se marcarían en un mercado competitivo (esos cuadernillos de menos de 30 páginas con el mismo contenido desde hace años, a mas de 30 euros cada uno..).
    – Dada esta situación las editoriales hacen su agosto: marcan precios elevados, y se encargan de que las respuestas a los ejercicios de los libros se deban escribir en el propio libro, con lo cual queda inhabilitado para utilizaciones posteriores.
    – Como resultado de esto, os padres se ven obligados a pagar cada año un auténtico pastón por libros que al tenerlos en las manos y hojearlos es más que evidente que no valen lo que se paga por ellos.

  • Problema* puesto a grupo de alumnos hace 3 días, muchos con 20 años y más, de segundo del CF de Administración y Finanzas. Usted trabaja para una empresa que comercializa azulejos y llega un cliente que le dice que desea azulejos blancos de 20 cm x 15 cm para una pared de 4m x 3m ¿cuántos azulejos necesita? De los 16 alumnos ni uno dio con la respuesta. En fin, no le veo salida a esta crisis.
    *Invito a algún profesor a que haga la prueba con sus alumnos.

  • Alguien alcanza a imaginar la cantidad de escándalos públicos que saldrían a la luz , por supuesto de manera intencionada, si un gobierno (del color que fuese) les desmontará este monumental “negocio trilero” a Santillana (PRISA – EL PAIS – SER) y PLANETA -ANAYA
    ( GRUPO PLANETA-ANTENA3-LA SEXTA-ONDA CERO)…

    Este es el “meollo” del asunto… la educación de nuestros hijos para el gobierno es un tema baladí.
    Los hijos de los propietarios y directivos de esos grupos de presión no estudian en España….

    Y luego se extrañan del furor de PODEMOS…

  • Una clara exposición de la necesidad de mayor apertura en la educación. Creo que, habiendo distintas concepciones de lo que debe ser la educación, que muchas veces son contrapuestas, se debe fomentar que cada centro aporte su propia respuesta; unos con libros, otros sin ellos, otros con libros más sencillos. Pienso que una solución que no sería mala sería subvencionar libros de editoriales que aborden los aspectos centrales de la materia, sin los materiales complementarios que incluyen. Los materiales complementarios podrían ser elaborados por el personal del departamento correspondiente o por una agrupación de profesores de varios centros que quieran participar de la misma experiencia. Quizá en el mundo actual estos materiales complementarios podrían adoptar diversos formatos, no solamente el de papel. Esta actividad de los profesores podría ser sufragada con cargo al presupuesto. Y ello permitiendo otras opciones, como que los centros que quieran optar por libros como los actuales puedan optar por ello y los que quieran eliminar los libros lo puedan hacer completamente.
    Sería una forma de que fuesen los propios centros los que eligiesen el volumen final de la subvención a las editoriales, apartando esta decisión del ámbito gubernamental y de las presiones a los gobiernos.

    Reciban un cordial saludo.

  • Buenos días, para empezar, muchas gracias por este artículo absolutamente clarificador.
    La disposición adicional 5ª de la LOMCE es la única referencia a este asunto que aparece en la ley. Es una aportación mínima procedente de la aprobación en el congreso de los diputados de la PNL presentada por UPyD y aprobada de la manera que relato aquí: http://inquietanzas.blogspot.com.es/2013/09/cosas-que-los-nietos-deberian-saber.html

    Los 6 puntos quedaron reducidos a esa línea en la LOMCE y pese a que, tras tantos meses y tanto esfuerzo, podría parecer magro resultado, a efectos prácticos abre un paraguas a todos aquellos padres que desean reutilizar y racionalizar el gasto y de manera poco ortodoxa se les dificultaba por parte del centro escolar. La reutilización produce beneficios añadidos (además de los evidentes: pedagógicos y ecológicos) como son: control de los padres sobre cambios innecesarios de manuales, desechar la horrible costumbre de “pintar y corregir” sobre los libros inutilizándolos
    Pese a todos los informes favorables de creo, todas las instituciones posibles, sacarla adelante fue un trabajo de titanes, entre la cortedad de miras de los legisladores y los intereses del sector, tenía muchos amigos de palabra pero pocos dispuestos a renunciar a algo a cambio de sacarla adelante.

    Mi consejo, no esperen a la administración, las CCAA están haciendo una labor tristísima en la implementación de esta disposición, convirtiendo un mandato en una acción de beneficencia, exijan bancos de libros.
    Y hay algo que os divertirá: los informes de ANELE
    (Continua, perdón por extenderme)

  • Más allá de la cuestión planteada por este post, me interesa la ‘organización industrial’ del sector editorial en ESpaña. Este curso que comienza, una compeñera con tres hijos en un colegio concertado tiene que gastarse 1300 euros en libros de texto. La calidad de éstos (como indica otro comentario) es discutible. Muchas preguntas aparecen: ¿por qué cambiar de libro de texto casi cada año, sin posibilidad de reutilizar los libros de años anteriores? ¿Tienen incentivos perversos los colegios en el momento de elegir los libros de texto por su relación con las editoriales, al igual que a veces se ha sugerido de la relación de los médicos con las farmacéuticas? ¿Por qué no hay entrada en el mercado de una editorial que ofrezca libros sencillos i baratos, con pocos cambios a lo largo de los años que permitan su reutilización y un sano mercado secundario? ¿Cuál es el papel de la administración pública en todo esto?
    Navegando un poco por internet, uno observa inmediatamente que este es un tema recureente y que, obviamente, importa a la famílias. ¿Existe algun informe-investigación de la CNC (la actual CNMC)? También parece obvio que una prensa independiente y de calidad trataría e investigaría en términos periodísiticos el tema, más allá de los típicos artículos con anécdotas familiares.
    Saludos

  • Una frase con la que me topé en varias ocasiones en la travesía que supuso la petición y aprobación de disposición adicional 5ª es que “los libros de texto crean bibliotecas familiares” (en boca de un político, un sindicalista y un informe “favorable” a subvenciones la compra directa, adivinen la procedencia).
    Otro de los argumentos es que “tener libros en casa mejora PISA según diversos informes” (nota de prensa de ANELE again). Mezcla sin rubor e identifica libros de texto y libros. Este infantilismo nos podría hacer reir, pero lamemntablemente y como ocurre con la frase de marras anterior, creará escuela y será utilizada con frecuencia para justificar lo injustificable, al tiempo
    El único estudio que conozco llega a la conclusión que los libros de texto no aportan mejora significativa salvo cuando se adquieren mediante “sharing” buscaré el enlace)
    Y por último lo más sonrojante de todo: http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/editoriales-gratifican-maestros-colegios-elijan-libros-3500445
    No hablo de la mala práctica (tiene gracia que una asociación comunique a los centros escolares la mala práctica de sus asociados en lugar de pedir disculpas y erradicarla), lo sorprendente es la “justificación” de dicha situación: la necesidad de competir ha hecho que dichas prácticas florezcan.
    Ése es el panorama.
    No esperen a la administración, creen bancos de libros.
    No serían tan lobos si no fuésemos tan corderos.
    Y por cierto…hay que aprender código

    Gracias de nuevo
    Elena Alfaro
    PD:
    En este hilo,casi todos los pasos dados desde 2012
    http://inquietanzas.blogspot.com.es/search/label/Libros%20de%20Texto.%20Petici%C3%B3n

  • He vivido durante dos periodos de mi vida con cuatro hijos en EEUU, en colegios públicos y nunca hemos comprado libros de texto. Los libros los compra el colegio, son propiedad del colegio, y los chicos reciben los libros usados del curso anterior y se los transmien al siguiente.
    No hay cambios q justifiquen nuevos libros cada año y además los chicos desarrollan un cuidado especial con lo que es comunitario, pues si los maltratan si que tienen que pagar libros nuevos. Qué razones hay para justificar libros nuevos todos los años? Sólo las comerciales de las editoriales!!

  • En esta era de la comunicación no parece dificil desmontar el duopolio de las editoriales poniendo de forma gratuita y “on line” los libros de texto.

    Saludos

  • Aunque estoy completamente de acuerdo con los argumentos legales señalados en el artículo en contra de cobrar a los alumnos por los libros de texto, me parecen mucho más flojos (o directamente malos), los argumentos para criticar el empleo de libros en la enseñanza básica. Por ejemplo, lo de que “hay indicios de que la enseñanza basada en un único manual centralizado y sin margen para los profesores mina la creatividad y es una fábrica de futuros escribanos”. ¿El uso del libro mina la creatividad? Desde luego que no. Es cierto que puede fomentar la vagancia de los peores maestros, pero habría que ver lo que harían estos si no dispusiesen de libros.

    Por último, lo de la imaginación, la creatividad etc., está muy bien desde el punto de vista teórico. Pero son cualidades (muy) escasas y hay muchos docentes. Vds. verán.

    • Ya Hazel, pero de tu última frase parece inferirse que la imaginación y la creatividad son dos “sustancias” de las que contamos con un stock fijo y escaso. Y ése es precisamente el problema, que ese nivel no es fijo y que es una parte del producto que sacamos (flujo). Si no valoramos la producción de eso, por muy abstracto que sea, lo único que hacemos es administrar la miseria.

      • Claro, claro, ese nivel no es fijo, pero es escaso y el número de docentes muy numeroso. La mayor parte de esos docentes lo harían peor sin libros. Esa es mi tesis. Y en muchos países a los que queremos parecernos, hay libros .

        • Cada vez más profesores trabajamos sin libro de texto o lo usamos como complemento. Hay muchos formatos y soportes, afortunadamente, para el intercambio de conocimiento, como por ejemplo… ¿lo adivinan? un blog (del profesor y del alumno). Un ejemplo en http://pulgarcity.blogspot.com.es/

  • La forma de actuar que indica Jose en el anterior comment es la misma que se utiliza en Francia según mis fuentes, y efectivamente aplicable en España.
    Aporto otra, menos tajante pero a mi criterio factible:
    No necesariamente la gratuidad de los libros para los padres (o sea que el estado, es decir todos, sea quien pague a precio de oro los libros).
    Bastaría por ejemplo, con que se establezca un baremo oficial para la aprobación de la editorial seleccionada por los colegios o por las consejerías de educación, en el que el precio supusiera al menos un (por ejemplo) 40% de la puntuación. Por supuesto si alguna editorial no alcanzara el mínimo exigido en los otros baremos relativos a la calidad de los libros quedaría automáticamente fuera del proceso de selección. Creo que esto estimularía una auténtica competencia entre las editoriales por ajustar el margen de beneficio y sus costes internos… al igual que en todos los restantes sectores de la economía de mercado.
    No es tan difícil, pero ay, como se dice en el post, este es un país de capitalismo de amiguetes, y la aspiración de muchos “empresarios” es montar o mantener su kiosquito fuera de las turbulencias de la competitividad… y si tienes en tu grupo empresarial uno o más medios de comunicación, pues mucho más fácil, visto lo visto.

  • Casi todo lo que no queda completo en el post lo resumen perfectamente algunos comentarios, particularmente el primero de Manuel. Pero me gustaría añadir algo:

    Un mercado competitivo para proveer libros con los contenidos tradicionales de la enseñanza obligatoria debería poder proporcionar esos libros a un 10% de su precio actual (más o menos, me vale si me dicen que un 15% porque tienen que tener colorines mire usté).
    En ese caso, podríamos dedicar el debate a “libros sí o no”, “libros con qué contenido”, “libros complementados con otro material”, etc. Ese debate no es posible precisamente porque estamos atados a un mercado cautivo, que se parece bastante al pizzo: Las familias pagamos para engrasar las buenas relaciones entre editoriales y gobernantes.
    (Y en las CCAA donde paga la propia Comunidad los libros, igual, solo que el impuesto mafioso lo pagan todos)

    Ha habido mucho tiempo para que las Administraciones responsables publicaran (desde hace quince años, vía web, para mayor facilidad y baratura) los contenidos correspondientes a (al menos) las etapas obligatorias de enseñanza: Ya que les gusta controlar tanto, y ya que son contenidos mostrencos que pertenecen al dominio público.
    Podrían ser “mínimos” y/o “orientativos” y dejar espacio para que los mejores maestros aportaran a partir de ahí. Podríamos estar discutiendo eso: que si se deberían imprimir enteros y repartir a los alumnos o no, que si las Consejerías deberían hacer wikis colaborativas…
    En lugar de eso estamos en el día de la marmota, atrapados por una especie de impuesto mafioso, eternamente en 1920

  • La relación entre precio de impresión offset y encuadernación y el PVP es siempre superior a 1 a 12.

    Un libro de 20 € de PVP (250+ páginas y buen papel) se produce por menos de 1.50 € (En España, no en China como ahora se hace)
    Sin derechos de autor que en muchísimos textos escolares no deben existir. Pitágoras no ha cambiado, las Navas de Tolosa tampoco, las declinaciones latinas ídem de ídem, la tabla periódica igualito, etc.

    Si el autor recibiese un 10% del PVP es decir, 2 € (casi nadie cobra tanto) el libro de 20 € habría tenido un coste de 3.50 euros.

    Los libros siempre fueron baratos, pero ahora no lo son y hay un inmenso negocio en torno a su abuso escolar. Un auténtico pozo.

    Debiéramos echar una mirada larga a eso que llamamos “valor añadido” en perfecta perversión del lenguaje.

    ¿Qué valor añade en el ejemplo anterior el 85% del PVP? Ninguno para alumnos, colegios y padres.
    Naturalmente, el resto de la “cadena de valor” (otra broma) se frota las manos pero el Coste se lo traga la sociedad y destruye su competitividad por mucho que cerremos los ojos. Los gastos inútiles cuentan en el PIB pero engordan la miseria futura.

    Si tuviese un cole haría como hicieron los curas de mi cole y de la universidad: Los profesores preparaban buena parte de sus textos, los imprimiría (offset o electrónico) y ahorraría a las familias más del 65% de su coste pagándoles a los profes sus derechos por unidad.

    Saludos

    • Pedir que un libro de matemáticas no tenga derechos de autor porque los teoremas no han cambiado es como pedir que una novela no tenga derechos porque el alfabeto no ha cambiado.

    • El resto de la “cadena de valor” que “se frota las manos”:
      1- El chofer del vehiculo que reparte los libros impresos por todas las librerías del país.
      2-La librería de Villagordo y el resto de librerías del país que los exponen y los venden, con sus respectivos costes de explotación..
      3. La estructura comercial y de distribución que cambia el libro de la librería de Villagordo que ha salido con una hoja en blanco por otro bueno, recoge los que no se han vendido, lleva un ejemplar para el niño que se apunta en noviembre…etc.
      4. La estructura comercial que se patea los centros dando a conocer los materiales y respondiendo preguntas, llevando materiales complementarios, etc.
      etc…
      La oferta y la demanda son implacables. Si ese 85% fuera real, hace tiempo que la competencia editorial habría bajado los precios. El negocio editorial no es el lugar ideal para hacer mucho dinero, si exceptuamos tres o cuatro grandes editoriales, que seguro que no tienen los beneficios de las eléctricas y los bancos, por otro lado.

      • La cuestión es que todos esos eslabones de la cadena que menciona no son necesarios en los libros de texto.
        O pueden ser necesarios tal como está montado el tema, pero en realidad no lo son: el centro debería proporcionar los materiales necesarios a los alumnos, se llamen libros o se llamen otra cosa, y resolver sin añharaca que falte un cuadernillo o una hoja mal impresa, lo mismo que hace con materiales de otro tipo.
        La estructura comercial que menciona es uno de los cánceres de ese mercado, precisamente. No una necesidad.
        Y no, no hay mercado de libre competencia: no lo hay cuando unos son quienes pagan y otros quienes deciden la compra.
        Eso ya es suficiente para que no lo haya, pero además están todas las barreras de entrada que se añaden, por ejemplo mediante pequeñas modificaciones legales continuas de contenidos, trámites burocráticos de aprobación costosos de pasar,… y esa “estructura comercial” que elogia, que incluye, en el precio que cobra a las familias, los libros y material complementario para el profesor (¡solución de los ejercicios! ¡chachi!), unos cuantos ejemplares gratis para que administre el centro a su arbitrio, y hasta ordenadores portátiles.
        Ahora pongamos que yo soy una pequeña editorial, y hago libros mucho más baratos: ¿Por qué los iban a elegir los centros, si ellos tiran con pólvora del rey, y se pierden todos los “regalos” que les da Anaya?

  • Antes de terminar con la lectura de este post, agradeceré a los autores eliminar esta idea

    ===Una de las cosas buenas de vivir en un Estado democrático y de derecho es que uno no está obligado a pagar nada salvo que una ley así lo diga (art. 31.3 de la Constitución, que recoge el principio del “no taxation without representation”). =====

    La afirmación es totalmente equivocada y seguramente ha habido un error de redacción. En todo caso, no agrega nada al párrafo en que se inserta. Por más que se diga que en el contexto del párrafo no quiere decir lo que textualmente dice, me lleva a dudar si los autores entienden qué significa en economía que nada es gratis y en derecho que uno tiene la obligación legal (en este caso constitucional) de hacer algo, y peor todavía, si los autores ignoran que la Constitución española reconoce la propiedad privada.

  • Muchas gracias por los comentarios que creo que completan -y mejoran- el post.

    En realidad (a Hazel) es verdad que no está demostrado que los libros minen la creatividad, pero sí hay indicios al respecto (vid el post sobre educación viejuna).
    En todo caso, en el fondo es irrelevante a los efectos de este post; lo que queremos resaltar es sobre todo que el sistema actual no es trasparente, así que no sabemos por qué es así; si hay libros porque son mejores o porque son de amiguetes (intuimos lo segundo). Lo importante es el proceso que conduce a que se pidan libros, que brilla por su oscuridad podríamos decir. Si la luz del sol es el mejor desinfectante (como decía el juez Louis Brandeis) en este caso esta luz permitiría saber por qué libros sí, por qué los de esta editorial y no de otra, etc.

    Y sí, como sugerís varios, los libros no son en muchos casos muy buenos. No valen lo que cuestan. Por no hablar de los libros de educación infantil (tramo educativo que la ley califica de gratuito aunque no de obligatorio), costosos libros de colores, carísimos de editar con los que someten a las criaturas de 3 años a la tortura de rellenar fichas. Esto daría para otro post claro.

    Por último, hasta donde sabemos en buena parte de los países a los que nos queremos parecer no se produce esta compra obligatoria (los libros están en los coles en Alemania, Finlandia, Suecia, por ejemplo).

    • Circunscrito el debate a esos términos, estoy de acuerdo en que el sistema no es muy transparente y que el negocio de los libros produce pingües beneficios a las editoriales (hubo un tiempo en que también a los docentes, aunque ahora creo que no, di bien hay algún comentario que lo pone en cuestión). No obstante creo que, en media, el uso de libros es más beneficioso que perjudicial desde el punto de vista pedagógico.

  • EB, no hay ningún error. El art. 31.3 de la Constitución exige que solo mediante ley se establezcan prestaciones patrimoniales de carácter público. El derecho a la propiedad privada está en el 33 CE, no en el 31.
    Simplificando mucho, cuando en un servicio obligatorio y básico se exige un pago, ese pago es una tasa, ergo una modalidad de tributo (leete entre otras la Sentencia del Tribunal Constitucional 185/1995). Y no se pueden establecer tributos sin mediar una ley. El origen remoto de esto es el no taxation without representation, que es básicamente lo que un grupo de nobles le dijeron a su Rey (Carta Magna de 1215)

  • Junto a las editoriales, os habeis dejado otro sector que hace su agosto en septiembre con las ventas: las librerias, los grandes centros comerciales, etc. Muchos intereses de segundo nivel que buscan en la venta de los libros un gancho para otras compras.

    Los derechos de autor. Justamente hoy, que se discute una ley que por ejemplo, penaliza las bibliotecas con un canon ( que a su vez proviene de una directiva europea, de obligado cumplimiento). Además muchas editoriales reciclan contenidos con leves cambios cada año, para obligar a comprar libros nuevos ( muy interesante los comentarios anteriores sobre el sistema más comunitario de los libros de texto en USA, cumbre del capitalismo).

    Las nuevas tecnologías. En la actualidad, creo que ya es hora de ir pensando en un aprovechamiento “correcto” de nuevas tecnologias, tanto para la producción de materiales de texto por parte de colegios y profesores, como para compartir dichos materiales ( adios al negocio de las editoriales), asi como pra su uso efectivo en las aulas. Y no me refiero a las modas de ” un ordenador para cada alumno”, ni a las “pizarras digitales”, eso es venta de humo, tecnología cara e inutil con dinero de todos nosotros. ¿ Hay estudios de implantación de lectores de ebooks en colegios e institutos en alguna parte del mundo? ¿ es factible su uso?. ¿Es posible con ello decir adios a las mochilas cargadas con pesados rompe-espaldas?

    Saludos.

  • En Holanda, los libros son un préstamo del Colegio. Recibimos una caja con libros hace una semana, al empezar el año. Algunos son nuevos, la mayoría usados. No nos costó nada, 0, ni un Euro. Eso sí, al final del año tenemos que devolverlos. Si los niños los destrozan, o los pierden, entonces sí tenemos que pagar. La organización industrial del negocio es escandalosa y una muestra más del capitalismo hispánico de amiguetes que aparece en todas las áreas de la sociedad en cuanto se escarba un poco.

    • En España, en la Comunidad de Castilla y León, este es el segundo curso del programa RELEO un sistema de préstamo o intercambio de libros (muy similar al mencionado) gestionado por el colegio que está dando muy buen resultado y en el que los padres también están implicándose.
      Además la Junta ha colgado en su página temas adaptados a la LOMCE, con lo cual se ha evitado la compra de libros obligatoria.
      Es un apunte de que hay otros modos, pero coincido en el precio abusivo, con las tiradas que tienen los textos escolares y en el peso (y no me refiero solo a kilogramos) excesivo y, como dijo ya alguien, el curriculum y el nivel no lo marcan los partidos con sus leyes por mucho que se lo crean, lo marcan las editoriales (con el permiso de algunos maestros, claro).
      M.L.S.E.

  • Hace unos años nos hicieron comprar los libros más caros del mercado, sin una calidad justificada. Como premió, la editorial regaló una pizarra electrónica al colegio.

    Cada uno que califique esta práctica como quiera. Aquí no intervino ningún ministerio. Fue decisión del profesorado del colegio. Este año esos mismos profesores vestían camisetas verdes por una “educación pública gratuita”. Está claro que la corrupción viene desde abajo.

  • Una pequeña observación sobre el apartado de las editoriales: Los continuos cambios de leyes y consecuentemente de libros tienen efectos distintos en editoriales grandes o pequeñas. En el caso de las pequeñas, los costes (autores, producción, impresión) son mucho mayores que en las editoriales grandes, por la diferencia de tiradas. La manera de minimizar este coste es realizar tiradas de imprensión para dos o tres años. Pero los cambios de leyes fuerzan la destrucción de stocks casi cada año. De esta forma, las editoriales grandes, cuyos costes son mucho menores, estan en una situación privilegiada. De ahí que la decisión de no cambiar libros de muchas CCAA haya constituido un respiro para las pequeñas editoriales, que pueden continuar dando salida a sus stocks, y indignado a las grandes, que cuentan con ello para reforzar y aumentar su presencia en el sector.

  • El chiringuito montado con los libros de texto me parece infecto. Pero de ahí a decir que cobrar por los libros de texto es inconstitucional va un gran trecho y es jurídicamente muy difícil de defender.

    1º, Cobrar por los libros no es cobrar por la enseñanza, sino por el material que se considere necesario para ello, que es en su literalidad (ppio. jurídico de interpretación) diferente.(Según ese principio también sería inconstitucional que no fueran gratuitos los cuadernos, lapiceros, bolígrafos, bolsas de transporte, etc.).

    2º, La Constitución debe interpretarse dentro del contexto histórico-social: si los libros no eran gratuitos cuando se aprobó, nada se dijo al respecto y la literalidad del texto no incluye la gratuidad del material de enseñanza, entender que se pretendió declarar inconstitucional esa práctica es contrario a las normas de interpretación.

    3º.- El art. 26 de la Declaración Universal de DD.HH. establece la gratuidad de la enseñanza fundamental. El art. 27 CE debe interpretarse teniendo en cuenta dicho art.26. Ningún país (que yo sepa), ni tribunal internacional, ha considerado que cobrar por los libros de texto vaya contra los DD.HH. y, por tanto, este criterio de interpretación constitucional en relación con los DD.HH también nos lleva a concluir que no estamos ante una práctica inconstitucional.

    Discutamos si es positivo o negativo tener libros de texto. Pero no abusemos de la Constitución (menos con el aval de los editores). No es propio de un blog habitualmente tan bien fundamentado como éste.

    Saludos.

    • No es inconstitucional ni mucho menos que los libros no sean gratis. Lo que es difícilmente constitucional es que la enseñanza se supedite a aportar un libro. Esto es, que si no traes libro de mates no te enseñen mates.

      • Si así fuera compartiría su opinión. Pero no he visto que ocurra eso nunca. Y son muchas las situaciones en las que las familias no aportan los libros. Por ejemplo, alumnos que pierden los libros a mitad de curso y la familia no los compra, niños que vienen con el curso ya empezado y los libros han sido ya devueltos por las tiendas… En esos casos se suele solucionar proporcionando fotocopias. Existen también los alumnos que llevan por diferentes razones una enseñanza individualizada, a los que se les suministran materiales personalizados diferentes del libro que usa la mayoría de la clase… En definitiva, no ocurre eso de que “si no traes libro de mates no te enseñan mates”.

      • Vale, es un matiz relevante.

        Pero entiendo que también es difícil jurídicamente considerar inconstitucional exigir la aportación de un libro de texto. Igual que resulta difícil considerar inconstitucional obligar a llevar cuadernos, lápices, boligrafos, compás y demás material. Los principios de interpretación: literalidad, contexto histórico social y comparado a los que he hecho referencia anteriormente son también aplicables a la exigencia de aportar el libro de texto en la enseñanza.

        Por otro lado, como señala guido52, no conozco un solo caso de alguien a quien se le haya privado de la enseñanza por no aportar el libro de texto.

        Un saludo.

  • Lamento que doña María haya ignorado mi comentario anterior. El texto cuestionado interpreta mal el texto del artículo 31 de la Constitución y en particular de su inciso 3.

    Más importante, el post plantea un problema jurídico cuyas consecuencias económicas pueden ser graves. El problema es la naturaleza y alcance de las obligaciones legales, incluyendo las obligaciones constitucionales. Toda obligación legal deja algún margen de discreción para que la autoridad política o administrativa o judicial la completen. En el caso de las obligaciones constitucionales, su detalle por la autoridad política está condicionada por otras normas constitucionales. Así, en el caso del artículo 27 de la Constitución debe tenerse en cuenta su texto completo para analizar la naturaleza y alcance de la obligación de la enseñanza básica, incluyendo su gratuidad (art. 27 inciso 4). El detalle de esta obligación no puede ignorar los otros incisos del artículo 27, comenzando por la libertad de enseñanza reconocida en su primer inciso que implicaría, por lo menos en mi interpretación, que no se puede prohibir la enseñanza básica en la casa.

    El detalle de la obligación de la enseñanza básica y de la obligación del Estado de proveerla en forma gratuita plantea, además, problemas serios sobre la calidad de esa enseñanza, las organizaciones autorizadas a proveerla y los insumos necesarios para proveerla. Centrar el análisis en un insumo (los libros de texto) sin tomar en cuenta la totalidad del problema poco o nada ayuda entender cómo el Estado cumple su obligación de proveerla gratuitamente.

    • No se ha ignorado, se te ha respondido más arriba expresamente. El art. 27 es preciso interpretarlo a la luz de la extensa jurisprudencia del Tribunal Constitucional, como hemos hecho de forma naturalmente sucinta.

  • Hay movimientos que apuntan a que los libros de texto gratis y de más calidad incluso que muchas propuestas editoriales acabarán teniendo curso a curso más protagonismo:

    1) Apuntes Marea Verde. Profesor de Enseñanza pública de forma cooperativa ya tienen todos los niveles de varias asignaturas: Lengua, Matemáticas, Tecnología…
    http://www.apuntesmareaverde.org.es/

    2) Libros de texto gratis de todas las materias de Economía de Bachillerato de Jose Sande.

    http://www.librosdetextogratis.com/spa/libros.php

    Para que termine de cuajar todavía falta mucha coherencia entre el profesorado que se pone la camiseta verde los jueves para ir a una manifestación y por otra impone a sus alumnos el libro de Santillana para ver si le regalan un proyector a su departamento…

    Los padres en vez de rasgarse las vestiduras la primera semana de septiembre por el precio de los libros deberían colaborar más todo el año con las AMPAS para: bancos de libros, presionar para que se utilicen materiales curriculares gratuitos, etc…

    La administración apostar por el formato digital y obligación a utilizar materiales curriculares “gratuitos” o genéricos.

    • Toda la razón, incluyendo la incoherencia de muchos de los presuntos defensores de la enseñanza pública.
      Y ojalá aciertes en tu pronóstico.

  • A mí también me ha decepcionado que el principal argumento de un grupo de economistas sobre por qué la sociedad en su conjunto debe pagar los libros escolares sea que “así lo dice la Constitución.” Primero, porque no está clara que la gratuidad de la enseñanza incluya la del material. ¿Debemos pagar con impuestos también el uniforme y la ropa de deporte? Pero sobre todo, porque la obligación de los economistas es precisamente poner en cuestión las normas, incluida la norma fundamental. Una oportunidad perdida para hablar de la absurda obligación de cambiar de libros todos los años o de la competencia en el sector.

    • “la obligación de los economistas es precisamente poner en cuestión las normas, incluida la norma fundamental”

      ¿Dónde está escrito esto?

    • Los libros y demás materiales de dos hijos en enseñanza obligatoria suponen en promedio más de un mes de salario mínimo.
      Si eso no es una tasa encubierta, y una considerable, además, venga Dios y lo vea.

      (Los uniformes, en cambio, son voluntarios: Sin embargo, paradojas de la vida, la Comunidad de Madrid los subvenciona)

  • El artículo tiene la enorme virtud de exponer la esencia del funcionamiento del sistema de producción-consumo hoy día.

    El ejemplo real que he dado de un libro de 20 € cuyo coste máximo de producción (incluyendo muy generosos derechos de autor) no excede en ningún caso del 15% de su PVP.
    El 85% restante es un coste que se hace necesario por la estructura oligopólica de Producción-Distribución en un entorno de Compradores Obligados. Fíjense que cada vez es más frecuente que…… nos obliguen al gasto.

    Esto sucede ya en casi todos los entornos productivos (los que van quedando) y seguimos manteniendo la ficción de que operamos en un mercado y que este es libre.
    Es más, hay sectores muy importantes en los cuales el coste de producción nunca llega al 5% o el 10% del PVP.

    Dos factores: Market Power/Obligación de Compra, por un lado, y Una Larguísima Cadena Logística en cada una de sus “paradas” (Mayoristas/Detallistas, etc.) crean unos costes inevitables que se llevan entre el 85 y el 95% del precio que el consumidor paga.

    Pasa en Libros, Alubias, Amortiguadores y en Hard Disks. En todo.
    Es Coste Estructural fruto de decisiones políticas que es la verdadera invisible-hand.

    De esta estructura económica, no suele analizarse su racionalidad, ni sus externalidades y, para defenderla, recurrimos a textos sacralizados de mundos inexistentes olvidando otros.

    El paradigma se nos ha ido escurriendo entre los dedos porque la fe ciega ya no basta para sostenerlo.

    Por cierto, gracias a Putin la fruta ha subido. A ver si Keen va a tener razón.

    Saludos

  • A lo mejor repito. En Andalucía hay gratuidad de libros de texto en la ESO. El Instituto recoge los libros (que han de estar en buen Estado. Caso contrario han de pagarlo. Se entregan en buen Estado de conservación. Hay un dinero para reposición). ¿Es esta la panacea? ¿Se han evaluado y cuantificado otras propuestas? El dilema de libro de texto sí o no es tan viejo como la educación(ejemplo la ILE sin ir más lejos). Las opiniones vertidas anteriormente son tan variadas e interesantes que sólo apuntó esto. Pero, ciertamente, no todo es blanco o negro, grises los hay y muchos matices.

  • Primero, se queja de que el capitalismo no funciona y que los libros de texto son muy caros. El problema no son los libros de texto, sino el sistema.
    Segundo, resulta que en Andalucía son gratis en la educación obligatoria. Si otras Comunidades no lo hacen es porque no les da la gana.
    Tercero, que los libros de texto son obligatorios. Pues no, se pone si el departamento así lo decide y nadie te obliga a usarlo.
    Cuarto, que mata la creatividad. Matarás la creatividad tengas o no libro de texto, porque no depende del libro sino del docente. Yo copiaba lo que dictaba el catedrático en la Universidad…
    Quinto, resulta que este año sólo tengo libro de texto en una asignatura y lo utilizaremos poco. ¿Por eso voy a ser mejor profesor? En uno de los niveles de la ESO utilizamos nuestro propio libro de texto ¿por eso va a ser mejor?
    Sexto, casi cualquier libro de texto está mejor que el material que mi departamento pueda generar.
    Séptimo, se habla mucho de Internet, portátiles y todos los medios que quieras, que al final cuando vas a usarlos se va la luz o se rompe la junta de la trócola. Véase la campaña del Ikea bookbook. Mi clase no puede depender de fotocopias o de algo que pueda fallar.
    El libro de texto es una herramienta que bien usada puede ser muy útil. Que hoy en día queda moderno ir en su contra, pero que si no existieran, acabaríamos por inventarlos.

  • Yo debo ser viejuno de narices, no solo compro los libros de texto encantando sino que además a los largo del año compro más libros. Supongo que debo ser muy poco creativo.
    Podemos hacernos alguna otra pregunta. ¿Como es que los profesores de universidad compran tan pocos libros? ¿Como hay universidades -p.e. la de Oviedo- que no compran libros? Parece ser más creativos. Bueno, solo hay que mirar los rankings. Y los libros que tienen en sus bibliotecas las buenas universidades.

  • Hola, por una vez voy a usar seudónimo.
    ANELE es un lobby escandoloso que lleva décadas (por lo menos desde la ley de la EGB en 1970) aprovechandose de los monopolios que crean sus prescripciones creadas muchas veces a base de comprar a los profesores o centros con prebendas, al igual que lo hacían los laboratorios farmacéuticos. Es una hipocresía absoluta que en Cataluña ahora denuncien prácticas poco éticas de las editoriales cuando esto ha sido la norma en su sistema de venta. Este sistema ha sido favorecido por la ley del precio único, que dice defender la excepción cultural pero garantiza el control de los precios y los márgenes a los editores (esto ya solo existe en els sector farmacéutico regulado, en donde prescriptor y pagador también son distintos, con la diferencia que el Estado pagador tiene muchas más capacidad de negociación que un padre).
    ANELE sistemáticamente miente cuando informa de cúanto han subido los libros ya usa medias simples de los catálogos de libros que tienen a la venta sus editoriales. Pero no usa precios ponderados por las ventas: los libros más vendidos suben mucho más que el IPC y los que no se venden no suben. Es una anomalía que ni siquiera el INE cuando calcula el IPC sabe tratar.
    En Cataluña los editores de texto (la mayoría ANELE) se cargaron la experiencia del 1 x 1 (un ordenador por alumno con todos los libros digitalizados a un coste muy inferior) con el cambio de gobierno tripartito de izquierdas por el de CiU

  • Sigo: el sistema es tan perverso que las editoriales que más “sobornaban” a maestros y centros podían prescindir de los canales mayoristas y reducir el descuento al mínimo legal (25 %). En esta pràctica era el rey Santillana (grupo PRISA). Como el precio era fijo ni distribuidores ni libreros podían repercutir sobre el precio final estas prácticas depredadoras. Al final esto arrastraba al resto de las editoriales a las mismas pràcticas ya que no podían competir con Santillana y los consumdores no percibían que los precios de esta editorial fueran más altos.
    El precio fijo de los libros ya fue objeto de informe negativo por el Tribunal de Defensa de la Competencia (Carlos Ocaña hizo un informe demoledor en los años 90) pero el lobby editor (en general no solo el de texto) consiguió mantener la ley del precio fijo, que solo se relajó para los libros de texto de la educación obligatoria. El cambio permitió más descuentos pero fijando un precio máximo y por tanto manteniendo las prácticas antimercado de las grandes editoriales.
    Las librerías están a favor de mantener el precio fijo, pero siguen desapareciendo. Calculé que si el objetivo era mantener un tejido de librerías rentable, salía más barato (el excedente del consumidor era más alto) subvencionarlas y liberalizar los precios que no mantener el precio único.

  • En principio, tal y como ya se apunta por en algunos comentarios, el libro de texto no es malo en sí mismo, ni muchos menos limita la creatividad ni las posibilidades del profesor. En muchos casos el libro de texto representa una metodología superior a la que podrían crear el 90% de los profesores y estos últimos siempre tiene la posibilidad de utilizar el libro como metodología, es decir, siguiendo su programa desde el principio hasta el final, o como guía, optando por completar aquellos aspectos que considere relevantes y obviar aquellos que no lo sean. O combinarlos con la utilización de otras fuentes como Internet.

    Ahora mismo, plantear una educación sin libros, al libre albedrío de profesor, requeriría cambios más profundos en la selección del profesorado e incluso cambios sociales, en lo referente a la consideración social del mismo y a su estatus.

    El problema es el sistema creado para favorecer a ciertas editoriales que ya se ha descrito anteriormente y es un problema ligado al problema del periodismo en general.

    Desgraciadamente las concentración de empresas de varios ámbitos (medios de comunicación y editoriales, fundamentalmente) hace que demoler estos intereses privados no sea un problema con fácil solución, por cuanto no es del interés de los medios de comunicación y, por lo tanto, no es del interés de los políticos. El sector editorial es un sector que se ve afectado por los políticos metidos a dirigir periódicos y por los periodistas metidos a políticos.

  • Un añadido anecdótico y algo guasón al debate de los libros de texto. Ayer fue el primer día de colegio y, como todos los años, nos entregaron en el colegio (pagándolos, claro) el pack completo de libros del curso. Hice el experimento de subir a la báscula a mi hijo de 6 años (18,6 kg) y luego a su conjunto de libros (9,6 kg). Luego miré entristecido el pendrive de unos 50 g que llevo en el bolsillo….

    • mi hijo tiene casi 6 años y pesa 19 kilos. Esta tarde peso niño y libros y se lo mando al colegio. Alguien artista podría hacer una fotodenuncia…

  • Veo que mis dos mensajes de ayer siguen sin publicar (¿cosas del lobby editorial?).
    Un elemento adicional distorsionador que se añade al precio fijo es la obligación de los colegios de mantener los libros prescritos cuatro años para favorecer el pase de libros entre hermanos. Además que cada vez hay “menos” hermanos (las familias reducen el numero de hijos, siendo crecientes las de un solo hijo), la medida en realidad lo que hace es incentivar aun más a la “compra” de profesores y centros ya que el beneficio obtenido en la acción comercial es cuatro veces (o algo menos por el reciclaje) el beneficio anual. Además, este aseguramiento de la demanda sin que se vea afectada por el precio lo que hace es favorecer aun más que los precios de los libros más vendidos suban por encima del IPC (se establece un monopolio de facto durante cuatro años). Obviamente nadie controla que los libros prescritos suban de precio más o menos. Es la paradoja del precio fijo pero fijado por el propio fabricante.

  • LIBROS DE TEXTO GRATIS REDACTADOS POR PROFESORES:

    Hay que presionar a instituciones públicas y organismos educativos públicos y privados para que esto salga adelante y se implante. Lo quiero ver en algún programa electoral.
    Os dejo el link.

    Mientras tanto bastaría con prohibir que los ejercicios estén mezclados con el texto del libro para que éste quede inutilizado.

    http://textosmareaverde.blogspot.com.es/

    “Un grupo de profesores de la escuela pública de Madrid aunamos esfuerzos para redactar y compartir material didáctico original para los alumnos de primaria, ESO y Bachillerato. Proporcionamos apuntes descargables y gratuitos según normativa de la CAM. Reivindicamos una escuela pública de tod@s para tod@s. Tu colaboración es importante.”

  • En realidad los contenidos que se deben impartir sí están perfectamente relacionados en los decretos correspondientes, luego no es cierto que sin el libro de texto no se asegura la uniformidad de lo que aprenden los distintos alumnos. Además hay muchas diferencias de unos textos a otros. Yo soy profesora y considero que no tengo derecho a exigir a mis alumnos que compren nada, tengo montones de textos que nos proporcionan gratuitamente las editoriales (y que la mayoría de mis colegas utilizan para sus hijos, casi ningún docente sabe lo que cuestan los libros porque no necesitan comprarlos) y con ellos y todo lo que hay en internet preparo materiales a mi gusto, creo que eso es mejor que seguir sólo un texto, pero ya se sabe que la inercia es una de las fuerzas más poderosas del universo.

  • Hola, aquí tenéis el enlace al informe de TDC (precursor de la CNC y la CNMC) de 1997 contra el precio fijo de los libros.
    http://www.cnmc.es/Portals/0/Ficheros/Promocion/Informes_y_Estudios_Sectoriales/1997/1.pdf​

    Finalmente y para acabar la tetralogía sobre el libro de texto, un ejemplo de puertas giratorias y apropiaciones de rentas en el franquismo: cómo la editorial Santillana pasó de la nada a liderar el mercado de texto español gracias a información privilegiada sobre la reforma de la EGB de 1970. No respondo por la veracidad absoluta del texto.

    http://bitacorapi.blogia.com/2007/072401-informe-polanco.-jesus-polanco-gutierrez.-familia-infancia-juventud-y-primera-ep.php

  • hola la verdad que con los libros se va un dineral que hoy en dia no esta a la altura de muchas familias, yo llevo años tres que los compro de segunda mano estan en muy buen estado y a mis hijos el no estrenar libros no les a causado ningum trastorno , pienso que lo importante es que estudien y saquen com creces sus obligaciones. mi comentario es a la vez para decir que en ocaña mi amiga se llama marta los consigue de segunda mano por la mitad los de 1 de la eso del colegio santa clara me salieron por 150 euros y lo unico que estan un poco señalados con lapiz y no todos ni tienen que estarlos , com los 150 de mas que cobran en papelerias le he comprado material escolar,mochila y me a sobrado dinero

  • Yo debo de ser muy tonta, porque en ocho años que llevo ejerciendo como profesora, nunca una editorial me ha regalado nada. Bueno sí, he conseguido que me mandaran muestras de libros de texto. Es que ni una agenda, oigan. Y más tonta todavía porque un curso en el que pretendí impartir mi asignatura sin libro de texto, se quejaron alumnos y padres (3º ESO). Que los alumnos se perdían y tomaban mal los apuntes, y además con faltas de ortografía. Uy, y más tonta aún si cabe cuando fui a una librería con una lista de libros posibles a preguntar los precios para buscar uno que no fuera muy caro.
    Que sí, que está de moda meterse con los profesores, pero tampoco hay que pasarse, ¿eh?
    Y además de profesora soy madre, y estoy de acuerdo en que los precios de los libros de texto son obscenos, es un abuso por parte de las editoriales (y es muy sospechoso que casi todas ponga los mismos precios, humm…). Pero considero que un texto básico de apoyo y referencia es necesario, sobre todo en los niveles superiores, como ESO y Bachillerato. Y que, al fin y al cabo, el smartphone de cualquiera de mis alumnos es más caro que todos los libros de ese curso. Más me preocupa el peso que el dinero…

  • Como siempre que se habla de educación, muchas variables involucradas. Quién paga los libros de texto es importante, desde luego. Y es una decisión social y política. Lo que querría aportar en este comentario es mi visión sobre la vertiente educativa del problema. Lo que se dice en la entrada sobre qué tipo de educación se consigue con el libro de texto es en buena parte cierto … cuando el libro de texto es malo. Y, para hablar de lo que conozco un poco, sí: en mi opinión, los libros de texto de matemáticas de nuestro país – muy especialmente los de primaria – son malos. Pero lo que he visto cuando he tratado de estudiar los sistemas educativos de algunos países con buenos resultados en los test internacionales de referencia es que detrás del éxito hay siempre buenos libros de texto. Mas sobre el tema aquí: http://masideas-menoscuentas.com/2013/03/23/los-libros-de-singapur-i/

  • En California donde crecí en los años 60-70, los libros de texto a utilizar en el sistema público fueron dictaminados por el estado con un precio fijo y comprados por el distrito escolar de cada condado. El estudiante los pedía prestados durante el año escolar. El estudiante solamente tenía que pagar si devolviera el libro de texto en mal estado. Se utilizaban los mismos textos durante años. Con matemáticas daba igual. En el caso de los libros de texto de historia, el mundo terminaban con el gobierno de Eisenhower en los años 50, pero siempre existían otras fuentes de información para tapar las deficiencias. Hoy en día con internet hay muchas más fuentes que antes. Por tanto, no entiendo el sistema español de insistir en comprar libros de texto nuevos cada año, salvo como subsidio encubierto a las librerías y a los editoriales.

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