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Un truco para corregir exámenes

Image by Gerd Altmann from Pixabay

Como ya les conté hace tres años (esta entrada), pasé tres años como jefe de exámenes de mi departamento que, dadas las características del sistema británico, es una tarea que lleva bastante tiempo y algún que otro dolor de cabeza. En ese tiempo, fomenté un sistema de corregir exámenes que Jaime Millán Quijano y yo diseñamos juntos cuando él era estudiante de doctorado de nuestro departamento. Algunos colegas probaron el sistema y hasta la fecha lo siguen utilizando porque creen que hace la corrección más rápida y justa. Dado que la época de exámenes se acerca, pensé que quizás a algunos lectores del blog les interesaría, y a los que no, les recordaría los afortunados que son.

Empecemos con una descripción simple del sistema tradicional de corregir exámenes. El docente toma una muestra de los exámenes, y ve los errores que han cometido los estudiantes. Con esto, hace una lista de posibles errores o tipos de respuesta, y les asigna puntos. A continuación, el docente va cogiendo exámenes, uno a uno, y va apuntando en el margen de cada pregunta la nota que da a cada pregunta, o va sustrayendo puntos en función de los fallos que detecta en cada pregunta. Hay docentes que no corrigen todo un examen a la vez, sino que lo hacen pregunta a pregunta para ser más consistentes.

En general hay dos problemas con este sistema. Cuando estamos en medio de la corrección, si pensamos que estamos siendo demasiado duros (o lo contrario), hemos de tirar para atrás cambiando las notas que le hemos dado a cada pregunta. O de repente, nos tropezamos con un fallo un tanto inusual que no habíamos anticipado, les damos unos puntos que son consistentes con el resto de los puntajes, pero 50 exámenes después nos volvemos a tropezar con el mismo fallo inusual, y ya no nos acordamos de cuántos puntos hemos de darles. O resulta que este fallo inusual nos hace cuestionar los puntos que hemos sustraído por otros fallos menos inusuales.

El sistema que Jaime y yo ideamos consiste en no dar puntos cuando se está en medio de la corrección, sino en dar códigos. Para cada subpregunta asignamos códigos a posibles errores o tipos de respuesta. Por ejemplo “A” se refiere a respuesta perfecta, “B” método perfecto pero pequeño error numérico, “C” Deriva bien las condiciones de primer orden, pero no las de segundo orden, etc. Estos códigos los apuntamos en una hoja de cálculo, y a cada estudiante le asignamos el código que corresponde con su respuesta. Esto tiene dos ventajas, en cualquier momento podemos insertar nuevos códigos, por lo que los fallos inusuales no son un problema, y además no necesitamos tomar la muestra inicial de exámenes para detectar los errores comunes. Podemos ir poniendo códigos según vamos avanzando con los exámenes.

Una vez hemos asignado códigos a todas las subpreguntas de todos los exámenes, ya tenemos el cuadro completo de todos los posibles errores, y estamos en disposición de asignar puntos a cada código. Resulta así mucho más fácil pensar cuántos puntos asignar a cada código, porque los estamos viendo todos, inclusos los inusuales. Y por la magia de las hojas de cálculo, podemos utilizar una función para que la hoja de cálculo asigne automáticamente a cada estudiante y cada subpregunta los puntos que le corresponden. Y si hacemos algún cambio en la columna de puntos, se hace para todos los estudiantes de manera automática. No tenemos que volver a revisar los exámenes ya corregidos, si a posteriori pensamos que deberíamos haber dado puntos distintos por un determinado error o tipo de respuesta.

 

Espero que este truco les facilite ser justos en la corrección de exámenes, y les lleve menos tiempo. En este enlace se pueden bajar la versión de la hoja de cálculo con las fórmulas.