Carta abierta al gobierno holandés

A continuación reproducimos la carta abierta al gobierno holandés de casi 80 economistas holandeses que salió publicada ayer en el diario De Volkskrant. En ella exigen una respuesta europea a la crisis del coronavirus. Entre los promotores de la carta se encuentra nuestro colaborador Marcel Jansen. El listado completo de firmantes está disponible aquí.

 

Un respaldo europeo también es en nuestro interés

La posición del gobierno holandés con respecto a la financiación conjunta de soluciones para la crisis del coronavirus ha causado incomprensión y frustración en otros países europeos. Nosotros, como economistas holandeses, también consideramos injustificable la posición holandesa. Pedimos al gobierno holandés que cambie de rumbo y que apoye un respaldo europeo.

Es difícil pensar en un ejemplo más claro de un desafío común que la actual pandemia del coronavirus. La salud de los holandeses depende directamente de la situación sanitaria de otros países con los que estamos en contacto. Los Países Bajos no se librarán por mucho tiempo del virus si estamos rodeados de países con personas enfermas. Y el contacto es vital para un país tan abierto como los Países Bajos. Además, nuestros socios europeos son el principal destino de nuestras exportaciones a través del mercado común.

Con mucho acierto estamos protegiendo nuestra propia economía con un ambicioso paquete de medidas y ayudas para empresas y hogares que podría llegar a los 65 mil millones en los próximos meses. Pero como  una de las economías más abiertas de la eurozona es importante que nos unamos también a la construcción de un escudo europeo. Es en nuestro propio interés que países como Italia, pero también España y Portugal, puedan afrontar la crisis con la misma eficacia. Y, nos guste o no, la moneda común hace que este escudo sea aún más necesario.

No podemos permitir que la lucha contra un enemigo común, el virus, sumerja a la eurozona en una crisis. Dudas sobre la solvencia de países pueden fácilmente conducir a una profecía autocumplida en los mercados financieros. El supuesto riesgo soberano lleva a los inversores a exigir un mayor rendimiento lo que provoca  un aumento en los tipos de  interés y por tanto que se encarezca la emisión de deuda pública.De esta manera se aumentan los problemas de financiación del país en cuestión lo que conlleva una prima de riesgo aún mayor, etc.

Contraproducente

En nuestra opinión, la obstrucción holandesa es contraproducente por dos razones. La primera es que el Banco Central Europeo (BCE) acabaría actuando de nuevo por su cuenta. Aún queriendo no lograríamos detenerlo, y la actuación en solitario por parte del BCE conllevaría una clara falta de legitimidad democrática y de orientación política, la cual cosa sería otro fracaso más de los jefes de gobierno y los sucesivos parlamentos. La segunda razón es que los Países Bajos deben cuidar su influencia en Europa. Para hacerlo, debemos elegir bien los momentos.

Por supuesto, los países tienen que implementar las reformas necesarias y poner en orden sus finanzas públicas. En el futuro tenemos que volver a insistir en ello, pero ahora no es el momento.  La amenaza común del virus requiere comprensión y ayuda. Desde nuestra posición, relativamente cómoda, podemos y debemos mostrar solidaridad.

Más que nunca necesitamos una contundente respuesta europea. Se han dado los primeros pasos. La Comisión Europea ha liberado decenas de miles de millones dentro de su presupuesto actual, y se han suspendido temporalmente las reglas de déficit. Por su parte, el BCE ha anunciado la compra de un billón de euros de títulos de deuda. Las decisiones recientes del BCE son particularmente significativas, y de forma específica su Pandemic Emergency Purchase Program. Además, en el margen también se ha ampliado ligeramente el MEDE.

Un sustento político

Con la flexibilidad anunciada por el BCE, que le permite apoyar a países específicos, el mismo vuelve a estar a la cabeza de Europa. Sin embargo, el BCE no puede hacerlo solo. Necesita el apoyo de los líderes de los gobiernos, la UE y los parlamentos nacionales. Todos ellos deben asegurar la legitimidad democrática luchando contra la crisis con un pilar fiscal común.

Sin embargo, hasta la fecha, la mayoría de las medidas son de carácter nacional. Un hecho particularmente llamativo es cómo los países del norte de Europa son capaces de movilizar mucho más fondos que los países del sur. Alemania ha anunciado un paquete de ayudas de más de 350 mil millones de euros. Italia por su parte presentó un paquete de 25 mil millones de euros, mucho menos ambicioso y con limitaciones debido a la precaria posición financiera del Estado italiano. Precisamente por esta razón es crucial el respaldo paneuropeo de los países más débiles. Ellos también deben poder implementar una política de apoyo eficaz. El coronavirus es un enemigo común y requiere una política común.

Juntos

Una solución específica para esta crisis es posible. No requiere un mecanismo permanente de garantías mutuas ni la mutualización de la deuda existente, sino un respaldo financiero común para hacer frente a la crisis actual. Una solución obvia sería la activación del actual fondo de emergencia MEDE ofreciendo, por ejemplo, líneas de crédito a los Estados miembros. Serían créditos específicos para esta crisis sin la condicionalidad que caracteriza normalmente los préstamos del MEDE.

La actual capacidad del MEDE es de unos 410.000 millones de euros, que podría aumentarse. Los ‘coronabonos’ también podrían ser considerados, pero de nuevo, restringidos a esta crisis. Sin lugar a duda el BCE tendrá que proporcionar su respaldo a estas ayudas, pero a diferencia de ahora, el mando estaría en manos de los jefes de gobierno que es a quien corresponde.

Los Países Bajos no pueden evitar ser más generosos y lo tenemos que mostrar.

Hay 19 comentarios
  • Ya pero esto es el cuento de la hormiga y la cigarra.
    Y cuando eres hormiga te jode ver a cigarra darse la vida padre y tú no,y después vienen pidiendo ayuda.
    Entiendo perfectamente a Alemania y Holanda.
    Saludos

    • Estoy de acuerdo con José. Hay que ganarse la confianza europea… El despilfarro (incluido desvío de fondos…) ha sido brutal. Se puede asociar alegría con seriedad…

  • Marcel, la carta dice

    “Por supuesto, los países tienen que implementar las reformas necesarias y poner en orden sus finanzas públicas. En el futuro tenemos que volver a insistir en ello, pero ahora no es el momento. La amenaza común del virus requiere comprensión y ayuda. Desde nuestra posición, relativamente cómoda, podemos y debemos mostrar solidaridad.”

    Palabras más, palabras menos, uno de los firmantes decía lo mismo hace 35 años en nuestras discusiones sobre préstamos para ajuste estructural en América Latina.

    • Para completar la historia, en enero 1988 su compatriota se sorprendió que Stan Fischer, uno de sus mentores, se uniera al bando de “corazón duro” (Stan dejó MIT y llegó a Washington para trabajar con los acreedores). Pero su otro mentor, Rudy D. (el alemán), tocaba fuerte el bombo para “los buenos” (ninguna sorpresa porque asesoraba gobiernos deudores).

  • A parte de los problemas de las condicionalidades y de la pérdida de soberanía para España, el problema no es cómo financiar sus déficits hoy (plan del BCE por 750 mil millones) , sino cómo evitar una crisis de la deuda más adelante. Ninguno de estos esquemas aborda este problema. Todos elevarían la deuda nacional.
    El Banco Central Europeo anunció un Programa de Compras para la Emergencia de la Pandemia por importe de 750.000 millones de euros, sin exigir que los Estados miembros se comprometan a alcanzar el equilibrio presupuestario, y por lo tanto invitándoles a gastar mucho más y dejar que sus déficits aumenten.
    España, Italia ahora deberían hacer lo que consideren necesario para reforzar sus sistemas sanitarios y proteger sus economías, lo que implicará significativos déficits fiscales (múltiplos de los límites permitidos en virtud del Pacto de Estabilidad y Crecimiento), y confiar en que la juerga ilimitada de compra de bonos del BCE los respaldará.
    Otra solución es que los 9 países firmantes de los corona-bonos lo emitieran conjuntamente, demandando al l BCE que los compre..

  • Esa carta simplemente es un lavado de cara. No proponen nada. El recurrir al MEDE sería un suicidio para España, pues computaría como deuda con las consiguientes medidas de austeridad futura.
    Mejor ir por nuestra cuenta, o conjuntamente con los 9 países firmantes de la carta a la Comisión demandando los coronavirus, gastar lo que sea necesario y esperar que el BCE actúe si no quiere que el euro se rompa.
    ya esta bien de tanta palabrería. Acción es lo que se necesita.

  • Cuestión de léxico: ¿Holanda y economistas holandeses es una descripción correcta? ¿O sería más correcto hacer referencia a los Países Bajos de los que Holanda del Norte y del Sur forman parte?

    • Dado que seguimos cantando el famoso “Hup Holland Hup” cuando juegan nuestros equipos nacionales, haré uso de Holanda aunque es cierto que el nombre oficial sería Países Bajos.

  • Pero que tiene que ver esta crisis con el riesgo moral. Italia tiene superávit primario positivo, que casi nunca lo ha tenido Alemania ni Holanda. donde esta el despilfarro. Explicármelo lo que hablan de hormiga y cigarra. Es solidaridad y eso no existe en esta unión de mercaderes.

  • Oportunidad histórica en la UE para tomar decisiones drásticas en lo referente a la arquitectura económica de la Unión. Si el poder político no está a la altura el Euro podrá ser la próxima víctima del virus y con él se irá la esperanza de un proyecto comunitario europeo. Yo voto por seguro de desempleo europeo y presupuesto EU expansivo para las que vienen. Saludos

  • Coincido con Peter. Si sólo se analiza el problema desde el punto de vista económico no se tiene una completa visión de la cuestión a la que nos enfrentamos.
    Se necesitan estadistas. Hombres de gobierno que sean capaces de ver más allá de líneas de créditos, y artilugios monetarios. Existe un cambio real en la geopolítica del mundo donde China y Rusia están coronando una estrategia planificada durante años, dónde EEUU si bien está herido no querrá perder su poder, dónde el Reino Unido está descabezado.
    Es una oportunidad para un cambio profundo y de raíz en la UE y como bien insinúa el autor de la carta es necesario que Holanda se pliegue a la iniciativa y no por solidaridad o miedo al contagio si no quiere terminar hablando ruso

  • Marcel, en comentario anterior cité un párrafo de la carta, el párrafo que justifica el resto de la carta. En este blog se ha insistido en aprender de la historia y confiar en la ciencia. Ese párrafo ignora la historia y desconfía de la ciencia.

    La historia relevante es la historia del financiamiento del gasto público de los estados-nación en un mundo que sigue reconociendo al estado-nación como única jurisdicción política soberana.

    La “ciencia” relevante se resume en NADA ES GRATIS. Entre gobiernos, el sacrificio que un gobierno está dispuesto a imponer a los residentes de su estado-nación para obtener algo de otros gobiernos.

    No hay espacio para desarrollar esas ideas. Sospecho que las “soluciones” propuestas en la carta y en la gran mayoría de las propuestas de los economistas se basan en ideas equivocadas sobre la política y el gobierno.

    • No acabo de entender su reflexión.

      Apela a la historia, como si algún hecho anterior y su posterior financiación pudiese equipararse a la situación actual y mas concretamente apela a “la historia del financiamiento del gasto público de los estados-nación” tratando de comparar la situación de América Latina hace 35 años como si las interdependencias de hace 35 años fueran las actuales.

      Tampoco veo claro donde la “ciencia” desaconseja las propuestas explicadas en la carta.

      Creo que hay razones mas que suficientes para entender que una integración económica como la actual, solo podrá sobrevivir si damos respuestas globales a problemas globales.

      Y por supuesto tras solventar la pandemia, y en medida de lo posible sus consecuencias, será el momento de discutir que clase de unión queremos y poner los cimientos para que estas situaciones en el futuro tengan una rápida respuesta a nivel europeo.

  • No deja de ser irónico que un grupo de economistas usen repetidamente el argumento de la importancia que tiene dar legitimidad política a la actuación del BCE, usando los mismos argumentos “técnicos” (o sea, no “políticos”) que podría usar el BCE y no dedicando una sola línea a la reflexión sobre el origen real de las “legitimidades políticas” que es, no conviene olvidarlo, la opinión del pueblo.

    La falta de legitimidad política del BCE es la misma (literalmente) que la de los economistas que firman la carta.

    Bien pudiera suceder que el gobierno holandés estuviera sosteniendo la postura que defienden la mayoría de sus ciudadanos. Lo único que sería, en ese sentido, esclarecedor es que se realizase un referéndum para ver si los ciudadanos holandeses apoyan o no la posición de su gobierno en este tema.

    Es una hipótesis, pero no resulta descabellado pensar que los ciudadanos podrían, perfectamente, apoyar a su gobierno. Es ese apoyo y no la carta de un grupo de tecnócratas (primos-hermanos de quien decide en el BCE) quien da o quita legitimidad política a una actuación de este tipo.

    Puede que el gobierno holandés esté negando un apoyo que sus ciudadanos si darían (sinceramente lo dudo). Lo que, en cualquier caso no debería estar legitimado para hacer nunca es dar un apoyo a los países del sur que sus ciudadanos no estarían dispuestos a dar. Si lo hiciese, no tendría ningún valor “político”, sería exactamente igual (politicamente) que si el BCE actuase en solitario.

  • No entiendo el interes por los eurobonos, nunca se los aceptaran sin una armonizacion fiscal total y un verdadero presupuesto UE.
    Los diferentes gobiernos piensan q les van a dejar el control generando ellos parte de la garantia?

  • Creo que no es muy justo pedir a los miembros de la Unión Europea que asuman obligaciones que no estamos dispuestos a pedir a nuestras propias comunidades autónomas. ¿El concierto vasco obliga a Euskadi a mutualizar las deudas en que incurrirá el Estado debido al coronavirus? O somos coherentes en nuestros planteamientos o correremos el riesgo de que los países del norte nos digan, otra vez, que “Spanje steelt van ons”.

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