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Las tribulaciones de un profe en un buen departamento

Agradezco los comentarios de Carmen Beviá y Juan D. Moreno-Ternero a una versión preliminar de este trabajo.

En la entrada anterior repasamos las tareas comunes de los profesores en un buen departamento universitario de Economía. En ésta me propongo novelar las tareas privadas que, como los tres mosqueteros, son cuatro, a saber:

- Docencia, investigación, servicio... y participación en el debate público...
Pero ya verás que en realidad son más.

La docencia y más allá...

El comienzo de curso es... impactante. En cada hora de clase puedes recorrer fácilmente 5 km mientras tu mente salta del tema a explicar a desentrañar que hay tras las caras de los alumnos. Así que lo más normal es que las primeras semanas estés físicamente derrengado. Se supone que durante el verano has ido introduciendo mejoras en la asignatura que vas a explicar. Este es el caso bueno. Porque puede que tengas que dar un curso nuevo. En la Universidad Carlos III (C3) y en bastantes más universidades) una vez que a cualquiera se le ha asignado una asignatura, la puede disfrutar 3 años, pero a partir de ahí si algún doctor la pide, te tienes que buscar y preparar otra asignatura... También puedes ser desahuciado si tu performance no ha sido del agrado de los estudiantes (hacemos encuestas a éstos en todos los cursos todos los años) y la inquisición del director del departamento encuentra que no te has preparado el curso profesionalmente (las encuestas sirven para alertar de la existencia de un posible problema y poco más). Toda esta presión se multiplica si tu curso es de doctorado porque tienes enfrente de ti a un grupo de jóvenes cuyas carreras profesionales dependen de su PhD y que no se van a conformar con cualquier cosa...

No me cansaré de remarcar que no hay contradicción ni trade-off alguno entre la docencia y la investigación. Todo lo contrario. La mejor innovación docente que conozco viene de la mano de los mejores investigadores: Proyectos como el CORE o los experimentos en el aula, etc. De hecho, se dice que, en la universidad, porque se investiga, se enseña.

Como puedes entender, la organización de la docencia es un lío de no te menees que suele recaer sobre el secretario del departamento con la inestimable ayuda del personal administrativo. Por dar algunos números, en la C3 somos unos 45 profesores de plantilla y unos 10-15 en proceso de consolidación (Tenure Track, vamos) cada uno luchando por sus intereses. Y luego están visitantes y asociados...

A la docencia tradicional se une la dirección de los Trabajos Fin de Grado que, como les digo a mis dirigidos, es la asignatura más importante de toda la carrera, comparable al examen práctico de conducir. Esto te da la oportunidad de conocer a tus tutorados a los que procuro aconsejarles sobre el más allá, o sea su vida profesional. Un símil ornitológico. Cuando nace, un pajarito es alimentado por sus papás (esto es el colegio). Llegado a cierta edad, el pajarito es forzado, primero a saltar del nido y aprender a volar, y después a acompañar a sus papas en la caza de su pitanza (esto es la universidad). Cuando estas enseñanzas han fructificado, el pajarito es invitado a buscarse la vida (esto es la vida profesional).

"Aritmética mental en la escuela pública de Rachimsky" (1895) de Nikolai Petrovich Bogdanov-Belsky.

Investigación

La investigación es la lucha contra la ignorancia. Contra el creer que los sacrificios humanos son buenos para las cosechas, o que la oferta y la demanda lo explican todo. O que sólo lo público o lo privado es valioso... Es el santo Grial en cuya búsqueda, sacrificamos más tiempo del que disponemos... En parte por cálculo porque si recuerdas, en las buenas universidades la investigación es la clave de tu éxito profesional. Pero hay otra parte... que es vicio...

En mi gremio, la investigación se plasma esencialmente en artículos, aunque no huyamos de los libros. Para muchos españoles, la investigación se mide al peso, no es de extrañar, porque en mis mocedades tal sistema se venía usando para la promoción de profesores. Pero ahora ya no es así....

Todo empieza con una idea que se te puede ocurrir leyendo un artículo (otra de tus obligaciones: estar bien informado de lo que se hace AHORA en tu campo), hablando con un colega, o paseando, vamos. Esa idea se empieza a plasmar en unos apuntillos y cuando madura (o más bien cuando tus otras obligaciones la dejan madurar), escribes algo (generalmente en inglés) solo o en compañía de otros. Aquello tiene que tener resultados nuevos porque o estás en el cutting edge o no estás en ningún sitio. Y entonces das un workshop en tu departamento y a lo mejor te dan ideas de como continuar. Con este input y ya a toda máquina, escribes un documento de trabajo que tratas de ventilar lo máximo posible, publicitándolo en seminarios y congresos y aquí perdona, pero viene otra píldora.

Seminarios y congresos

Los seminarios son nuestras clases. Las que nos permiten saber que están haciendo nuestros colegas. En donde aprendemos enfoques o temas nuevos. Y en donde tratamos de hacer buenas preguntas. En la C3 tenemos tres seminarios a la semana: economía aplicada y econometría, micro y macro. Además de los seminarios del mercado de trabajo de los que hablé en la entrada anterior. Todo esto hay que organizarlo, buscar candidatos, intendencia, gente para compartir la comida o la cena con el ponente, etc., trabajo que suele recaer en los recién incorporados con la muy competente ayuda del personal administrativo del departamento.

Ah, ya te acuerdas porqué estamos en esto. Tú también debes dar seminarios.... y asistir a congresos. Y de nuevo viene la otra parte porque los congresos no se organizan solos... Y alguna vez hasta eres el organizador principal.... Todos los veranos hay un maratón de congresos a los que si quieres que la gente se acuerde de ti debes ir y presentar algo novedoso (si no, la gente puede comentar cosas como que “hace tiempo que no le veo presentar”, “que pena era tan majo/a”... ya sabes). Y has de asistir a las presentaciones de los papers que son más afines a tu campo de investigación, aunque sólo sea para recordarle al parlante que tú tienes un paper maravilloso sobre eso... Volvemos

Porque se investiga, se enseña. Richard Feynman enseñando.

Publicación = Vía Crucis

Ya tienes tu papelito bien escrito con todo en orden y limpito. Y ahora toca la subida al monte Gólgota con tu paper-cruz a cuestas. Primero lo mandas a la mejor revista donde crees que se puede publicar. Generalmente te lo rechazan. Por lo que lo mandas a otra revista que es, casi tan buena como la anterior. Y así hasta que alguna muestra algún interés y te da un "revise-and-resubmit" que no te creas, es simplemente que te dejan retocar tu manuscrito para contestar a las pegas que te han puesto unos evaluadores anónimos. ¿Y quienes son estos señores? Pues nosotros mismos. No es difícil que de vez en cuando te encuentres en tu correo una carta de un editor de una revista pidiéndote que, por favor, por lo más sagrado, le hagas una evaluación de este trabajo que tanto tiene que ver con tu investigación, etc. O sea que te pelotean no veas, porque este trabajo suele tener un pago de 0 euros, 0 dólares, etc... es la ventaja del cero, que es cero en todas las monedas... Bueno acortando la historia, no es difícil que te pases años luchando con los editores y bajando de categoría hasta que logras que alguna revista te publique tu cosita.

¿Y cómo sabemos que revistas son buenas? Pues mira esto es como si un extraterrestre te pregunta qué equipos de fútbol son buenos. Mírate los rankings, el de la FIFA, el de la UEFA, mírate quien encabeza la liga, quien ganó la Champions, etc. cualquier cosa que te indique la calidad de los interfectos. En la academia, existen varios indicios de calidad serios del cual yo tomaría tres.

- El índice de impacto.
- El "vector propio" (eigenfactor) y
- Las citas Google.[1]

A éstas últimas puedes acceder tecleando el nombre del investigador y luego "citations". Te saldrá el nombre seguido de ‪Google Scholar. Pincha y ahí lo tienes. Respecto al eigenfactor, hay una versión on line que no es la última pero es muy útil. Una vez allí teclea el nombre de la revista, si no aparece uhmmm.. malo. Si aparece, fíjate en el percentil (cuanto más alto, mejor). El índice de impacto suele estar en la cabecera de las revistas. Así en la revista de nuestra asociación nacional de economía aparece un impacto de 0.833 que es bastante decente. En economía, las super-revistas tienen impactos mayores o iguales a 4. Las revistas top de cada campo suelen tener índices mayores de uno y medio. Y las buenas andan no muy lejos del uno. Esto no implica que todo lo que no esté en las super-revistas no es de calidad (ver las reflexiones de Roberto Serrano sobre esto). Hay publicaciones en el segundo o el tercer nivel que tienen más citas que la mayoría de las publicaciones del primer nivel.

Servicio

En la entrada anterior te hablé copiosamente de las cargas administrativas que debemos soportar. Pero, aposta, dejé una en el tintero. La de director de departamento. Cuyos trabajos tienen dos partes. En la interna debes resolver los conflictos internos que, si el departamento tiene unas leyes escritas y accesibles a todos, no son un gran problema. La externa es... otra cosa. En mis tres años de director del departamento de economía de la C3 a veces me sentía como un general romano luchando en el limes contra las hordas bárbaras. Estas hordas a veces quieren quitarte asignaturas con las razones más nimias, a veces intentan pasar leyes en el claustro universitario que son un disparate y a veces, por el puro placer de tocarte los pies te ponen en la picota. En mi universidad estos malandrines no son muchos. Pero son enemigos terribles, no te creas, porque como hicieron notar Scharfstein y Stein ("The Dark Side of Internal Capital Markets: Divisional Rent-Seeking and Inefficient Investment". The Journal of Finance 55, 6, 2537-2564, 2000) tienen mucho tiempo libre que usan para sus actividades. Tú andas con tus papers, tus evaluaciones (que no son sólo para las revistas, son para las becas del ministerio y mil asuntos más), tus estudiantes de doctorado, los mil trabajos que dan el no ser endogámico y preocuparte por la excelencia y ahí delante tuyo, tratando de comerse el pastel de algún presupuesto, tienes a individuos cuya única preocupación es intrigar, jorobar y chupar. Así una vez vi a un rector rodeado físicamente por unos 10 individuos todos pertenecientes al mismo departamento que trataban de conseguir una cátedra especial sin docencia para que el beneficiario "pudiera concentrarse en escribir un libro". Por aquel entonces, yo ya había escrito dos libros y unos cuantos artículos sin necesidad de retirarme de la docencia así que me alejé lo más rápido que pude del aquelarre ya que las subidas de tensión no traen nada bueno.

Coda final

Todo este rollete tripartito es sólo para que comprendas que la universidad no es un genérico. Existen muchos rankings hechos por ahí fuera y hay departamentos que entran en ellos y otros que no.

Y no todos los economistas son iguales. Cuando alguien se presente como un grande de la academia vete a su página web, a ver dónde publica, mira sus citas, ¿está en un departamento de los que salen en los rankings? (porque somos como los futbolistas. Los realmente buenos están en los mejores clubs del mundo). Aplica aquí la misma finura que aplicas cuando escoges el vino para una cena con amigos o un hotel para el finde. Y por cierto esta serie es mi contribución al cuarto elemento citado al principio: Participación en el debate público.


[1] Estas últimas no son el mejor indicador de citas, pero está disponible en la red. Como una primera aproximación es razonable. Si es posible consultar las de la Web of Science, mejor.