Las tribulaciones de un profe en un buen departamento

Agradezco los comentarios de Carmen Beviá y Juan D. Moreno-Ternero a una versión preliminar de este trabajo.

En la entrada anterior repasamos las tareas comunes de los profesores en un buen departamento universitario de Economía. En ésta me propongo novelar las tareas privadas que, como los tres mosqueteros, son cuatro, a saber:

– Docencia, investigación, servicio… y participación en el debate público…
Pero ya verás que en realidad son más.

La docencia y más allá…

El comienzo de curso es… impactante. En cada hora de clase puedes recorrer fácilmente 5 km mientras tu mente salta del tema a explicar a desentrañar que hay tras las caras de los alumnos. Así que lo más normal es que las primeras semanas estés físicamente derrengado. Se supone que durante el verano has ido introduciendo mejoras en la asignatura que vas a explicar. Este es el caso bueno. Porque puede que tengas que dar un curso nuevo. En la Universidad Carlos III (C3) y en bastantes más universidades) una vez que a cualquiera se le ha asignado una asignatura, la puede disfrutar 3 años, pero a partir de ahí si algún doctor la pide, te tienes que buscar y preparar otra asignatura… También puedes ser desahuciado si tu performance no ha sido del agrado de los estudiantes (hacemos encuestas a éstos en todos los cursos todos los años) y la inquisición del director del departamento encuentra que no te has preparado el curso profesionalmente (las encuestas sirven para alertar de la existencia de un posible problema y poco más). Toda esta presión se multiplica si tu curso es de doctorado porque tienes enfrente de ti a un grupo de jóvenes cuyas carreras profesionales dependen de su PhD y que no se van a conformar con cualquier cosa…

No me cansaré de remarcar que no hay contradicción ni trade-off alguno entre la docencia y la investigación. Todo lo contrario. La mejor innovación docente que conozco viene de la mano de los mejores investigadores: Proyectos como el CORE o los experimentos en el aula, etc. De hecho, se dice que, en la universidad, porque se investiga, se enseña.

Como puedes entender, la organización de la docencia es un lío de no te menees que suele recaer sobre el secretario del departamento con la inestimable ayuda del personal administrativo. Por dar algunos números, en la C3 somos unos 45 profesores de plantilla y unos 10-15 en proceso de consolidación (Tenure Track, vamos) cada uno luchando por sus intereses. Y luego están visitantes y asociados…

A la docencia tradicional se une la dirección de los Trabajos Fin de Grado que, como les digo a mis dirigidos, es la asignatura más importante de toda la carrera, comparable al examen práctico de conducir. Esto te da la oportunidad de conocer a tus tutorados a los que procuro aconsejarles sobre el más allá, o sea su vida profesional. Un símil ornitológico. Cuando nace, un pajarito es alimentado por sus papás (esto es el colegio). Llegado a cierta edad, el pajarito es forzado, primero a saltar del nido y aprender a volar, y después a acompañar a sus papas en la caza de su pitanza (esto es la universidad). Cuando estas enseñanzas han fructificado, el pajarito es invitado a buscarse la vida (esto es la vida profesional).

“Aritmética mental en la escuela pública de Rachimsky” (1895) de Nikolai Petrovich Bogdanov-Belsky.

Investigación

La investigación es la lucha contra la ignorancia. Contra el creer que los sacrificios humanos son buenos para las cosechas, o que la oferta y la demanda lo explican todo. O que sólo lo público o lo privado es valioso… Es el santo Grial en cuya búsqueda, sacrificamos más tiempo del que disponemos… En parte por cálculo porque si recuerdas, en las buenas universidades la investigación es la clave de tu éxito profesional. Pero hay otra parte… que es vicio…

En mi gremio, la investigación se plasma esencialmente en artículos, aunque no huyamos de los libros. Para muchos españoles, la investigación se mide al peso, no es de extrañar, porque en mis mocedades tal sistema se venía usando para la promoción de profesores. Pero ahora ya no es así….

Todo empieza con una idea que se te puede ocurrir leyendo un artículo (otra de tus obligaciones: estar bien informado de lo que se hace AHORA en tu campo), hablando con un colega, o paseando, vamos. Esa idea se empieza a plasmar en unos apuntillos y cuando madura (o más bien cuando tus otras obligaciones la dejan madurar), escribes algo (generalmente en inglés) solo o en compañía de otros. Aquello tiene que tener resultados nuevos porque o estás en el cutting edge o no estás en ningún sitio. Y entonces das un workshop en tu departamento y a lo mejor te dan ideas de como continuar. Con este input y ya a toda máquina, escribes un documento de trabajo que tratas de ventilar lo máximo posible, publicitándolo en seminarios y congresos y aquí perdona, pero viene otra píldora.

Seminarios y congresos

Los seminarios son nuestras clases. Las que nos permiten saber que están haciendo nuestros colegas. En donde aprendemos enfoques o temas nuevos. Y en donde tratamos de hacer buenas preguntas. En la C3 tenemos tres seminarios a la semana: economía aplicada y econometría, micro y macro. Además de los seminarios del mercado de trabajo de los que hablé en la entrada anterior. Todo esto hay que organizarlo, buscar candidatos, intendencia, gente para compartir la comida o la cena con el ponente, etc., trabajo que suele recaer en los recién incorporados con la muy competente ayuda del personal administrativo del departamento.

Ah, ya te acuerdas porqué estamos en esto. Tú también debes dar seminarios…. y asistir a congresos. Y de nuevo viene la otra parte porque los congresos no se organizan solos… Y alguna vez hasta eres el organizador principal…. Todos los veranos hay un maratón de congresos a los que si quieres que la gente se acuerde de ti debes ir y presentar algo novedoso (si no, la gente puede comentar cosas como que “hace tiempo que no le veo presentar”, “que pena era tan majo/a”… ya sabes). Y has de asistir a las presentaciones de los papers que son más afines a tu campo de investigación, aunque sólo sea para recordarle al parlante que tú tienes un paper maravilloso sobre eso… Volvemos

Porque se investiga, se enseña. Richard Feynman enseñando.

Publicación = Vía Crucis

Ya tienes tu papelito bien escrito con todo en orden y limpito. Y ahora toca la subida al monte Gólgota con tu paper-cruz a cuestas. Primero lo mandas a la mejor revista donde crees que se puede publicar. Generalmente te lo rechazan. Por lo que lo mandas a otra revista que es, casi tan buena como la anterior. Y así hasta que alguna muestra algún interés y te da un “revise-and-resubmit” que no te creas, es simplemente que te dejan retocar tu manuscrito para contestar a las pegas que te han puesto unos evaluadores anónimos. ¿Y quienes son estos señores? Pues nosotros mismos. No es difícil que de vez en cuando te encuentres en tu correo una carta de un editor de una revista pidiéndote que, por favor, por lo más sagrado, le hagas una evaluación de este trabajo que tanto tiene que ver con tu investigación, etc. O sea que te pelotean no veas, porque este trabajo suele tener un pago de 0 euros, 0 dólares, etc… es la ventaja del cero, que es cero en todas las monedas… Bueno acortando la historia, no es difícil que te pases años luchando con los editores y bajando de categoría hasta que logras que alguna revista te publique tu cosita.

¿Y cómo sabemos que revistas son buenas? Pues mira esto es como si un extraterrestre te pregunta qué equipos de fútbol son buenos. Mírate los rankings, el de la FIFA, el de la UEFA, mírate quien encabeza la liga, quien ganó la Champions, etc. cualquier cosa que te indique la calidad de los interfectos. En la academia, existen varios indicios de calidad serios del cual yo tomaría tres.

– El índice de impacto.
– El “vector propio” (eigenfactor) y
– Las citas Google.[1]

A éstas últimas puedes acceder tecleando el nombre del investigador y luego “citations”. Te saldrá el nombre seguido de ‪Google Scholar. Pincha y ahí lo tienes. Respecto al eigenfactor, hay una versión on line que no es la última pero es muy útil. Una vez allí teclea el nombre de la revista, si no aparece uhmmm.. malo. Si aparece, fíjate en el percentil (cuanto más alto, mejor). El índice de impacto suele estar en la cabecera de las revistas. Así en la revista de nuestra asociación nacional de economía aparece un impacto de 0.833 que es bastante decente. En economía, las super-revistas tienen impactos mayores o iguales a 4. Las revistas top de cada campo suelen tener índices mayores de uno y medio. Y las buenas andan no muy lejos del uno. Esto no implica que todo lo que no esté en las super-revistas no es de calidad (ver las reflexiones de Roberto Serrano sobre esto). Hay publicaciones en el segundo o el tercer nivel que tienen más citas que la mayoría de las publicaciones del primer nivel.

Servicio

En la entrada anterior te hablé copiosamente de las cargas administrativas que debemos soportar. Pero, aposta, dejé una en el tintero. La de director de departamento. Cuyos trabajos tienen dos partes. En la interna debes resolver los conflictos internos que, si el departamento tiene unas leyes escritas y accesibles a todos, no son un gran problema. La externa es… otra cosa. En mis tres años de director del departamento de economía de la C3 a veces me sentía como un general romano luchando en el limes contra las hordas bárbaras. Estas hordas a veces quieren quitarte asignaturas con las razones más nimias, a veces intentan pasar leyes en el claustro universitario que son un disparate y a veces, por el puro placer de tocarte los pies te ponen en la picota. En mi universidad estos malandrines no son muchos. Pero son enemigos terribles, no te creas, porque como hicieron notar Scharfstein y Stein (“The Dark Side of Internal Capital Markets: Divisional Rent-Seeking and Inefficient Investment”. The Journal of Finance 55, 6, 2537-2564, 2000) tienen mucho tiempo libre que usan para sus actividades. Tú andas con tus papers, tus evaluaciones (que no son sólo para las revistas, son para las becas del ministerio y mil asuntos más), tus estudiantes de doctorado, los mil trabajos que dan el no ser endogámico y preocuparte por la excelencia y ahí delante tuyo, tratando de comerse el pastel de algún presupuesto, tienes a individuos cuya única preocupación es intrigar, jorobar y chupar. Así una vez vi a un rector rodeado físicamente por unos 10 individuos todos pertenecientes al mismo departamento que trataban de conseguir una cátedra especial sin docencia para que el beneficiario “pudiera concentrarse en escribir un libro”. Por aquel entonces, yo ya había escrito dos libros y unos cuantos artículos sin necesidad de retirarme de la docencia así que me alejé lo más rápido que pude del aquelarre ya que las subidas de tensión no traen nada bueno.

Coda final

Todo este rollete tripartito es sólo para que comprendas que la universidad no es un genérico. Existen muchos rankings hechos por ahí fuera y hay departamentos que entran en ellos y otros que no.

Y no todos los economistas son iguales. Cuando alguien se presente como un grande de la academia vete a su página web, a ver dónde publica, mira sus citas, ¿está en un departamento de los que salen en los rankings? (porque somos como los futbolistas. Los realmente buenos están en los mejores clubs del mundo). Aplica aquí la misma finura que aplicas cuando escoges el vino para una cena con amigos o un hotel para el finde. Y por cierto esta serie es mi contribución al cuarto elemento citado al principio: Participación en el debate público.


[1] Estas últimas no son el mejor indicador de citas, pero está disponible en la red. Como una primera aproximación es razonable. Si es posible consultar las de la Web of Science, mejor.

Hay 23 comentarios
  • Gracias Luis por la entrada!

    Un pequeño detalle. Yo diría que en Economía el índice bibliométrico más informativo es el Article Influence Score (=eigenfactor/numero de artículos publicados por la revista).
    Es mejor (creo) que el Factor de Impacto porque tiene en cuenta la calidad de la revista donde se cita (y su propensión a citar!) y excluye autocitas. Y también mejor que el puro Eigenfactor porque tiene en cuenta el número de artículos que publica la revista.
    El ranking que proporciona el Article Influence Score creo que coincide aproximadamente con el ranking que tenemos en la cabeza la mayoría de los economistas. Por ejemplo, los top-6 son QJE, JPE, Ecma, Restud, JF y AER. (Probablemente discrepemos entre nosotros entre como ordenarlos, pero no hay duda de que son las mejores.) En cambio, los rankings que proporciona el factor de impacto (a dos años) y el eigenfactor están llenos de distorsiones. Según el eigenfactor, la revista n° 5 de Economía sería Energy Policy y la n°10 World Development, en gran parte porque publican múchisimos artículos (696 artículos Energy Policy y 341 World Development, en 2018). Y según el factor de impacto la n°3 sería Economic Geography y la n°7 sería la Review of Environmental Economics and Policy, en este caso reflejando que estos subfields se publica mucho.
    En definitiva, es siempre arriesgado utilizar índices bibliométricos, pero si tenemos que usarlos yo recomendaria usar el AIS en lugar del Factor de Impacto o el Eigenfactor.

    • Gracias por tus precisiones Manuel que comparto totalmente. Traté de liar lo menos posible al lector que por primera vez accediera a esos rankings y me faltó afinar un poco en la dirección que mencionas.

  • Hay una errata en mi comentario anterior: donde decía al final “reflejando que estos subfields se publica mucho” quería decir “reflejando que subfields se cita mucho”

  • Gracias por la entrada que me ha resultado muy ilustrativa y divertida a veces (la anécdota de la cátedra libre de docencia para escribir un libro, es de troncharse). Respecto a la relación de los profesores con las revistas siempre me ha llamado la atención el sistema de explotación al que están (voluntariamente) sometidos: resulta que proporcionan los contenidos y revisan los de otros compañeros, pero del beneficio económico de la pléyade de revistas científicas que existen, tengo entendido que no ven un euro. ¿No atenta esto contra las leyes de su disciplina? Cualquier empresa desearía encontrar esta clase de trabajadores!

    • El sistema es oligopolistico en el que unas pocas editoriales (Wiley, Elsevier, Springer) publican la mayoría de los “journals” importantes y se llevan el excedente. Ídem con los libros. En la segunda edición de mi libro en Springer-Verlag les tuve que mandar hasta las fotocopias de todas las páginas del libro. Insistían en que fueran high quality…
      Por cierto hay un sitio pirata Sci-Hub que hackea las editoriales y permite acceder gratis a todos los artículos, ver https://en.wikipedia.org/wiki/Sci-Hub

  • Enhorabuena por este conjunto de entradas, muy interesantes. Querría hacer una reflexión sobre ambas. Me preguntaba si se podría considerar que pertenecer a un buen departamento como condición necesaria pero no suficiente para ser un buen profesor.
    Hay profesores en departamentos no tan buenos que exhiben comportamientos similares a los que describen en la entrada. Por tanto, ¿Se puede ser un buen profesor en un mal departamento? Y viceversa: ¿se puede ser un mal profesor en un buen departamento? Y por último, ¿en qué dirección va la causalidad, si la hubiera?
    gracias

    • Muchas gracias por tus elogios. Yo diría que la relación por la que preguntas es como la que hay entre los mejores futbolistas y los mejores clubs. Unos suelen estar en otros pero no siempre. Cuando fui director de mi departamento en la C3 traté de identificar buenos investigadores que estaban desperdigados por ahí y les hice ofertas con éxito variable. Hay veces que uno tiene su familia en una localidad y moverla es costoso. O prefieren ser cabeza de ratón que cola de león… O simplemente no les gusta Madrid o nuestro departamento. Resumiendo, hay fuerzas que empujan a que los buenos profesionales se agrupen pero no hasta tal punto que no haya excelentes profesionales en sitios que no son excelentes. Y viceversa. dada la institución de la Tenure en los mejores departamentos hay lo que los americanos llaman “dead wood”, gente que hizo cosas interesantes pero lo dejó hace mucho tiempo…

      • Gracias por la respuesta!
        Leyéndola y también los comentarios de Javier Ferri, me surgen otras dudas:
        Mi lectura que es que se necesitan tanto un sistema departamental como el descrito en la entrada anterior como profesores excelentes comprometidos para forjar un departamento competitivo.

        En España tenemos de facto un sistema dual. No les llamamos “college”, pero la actividad de muchos departamentos se asemeja más a estos que a las “universities”.

        La duda es cómo conseguir que todos departamentos sean mejores, o al menos cierta convergencia. ¿Sería viable aplicar el mismo sistema de selección y retención de talento, política anti-endogamia en ambos tipos de departamentos? Es fácil imaginar cómo pervertir un sistema que permite una contratación más laxa y se basa en normas relativamente tácitas.

        Es más ¿qué incentivos y medios disponen los profesores “buenos” de departamentos poco competitivos para mejorar la calidad de su departamento? La evaluación es individual (sexenio), la promoción básicamente externa (acreditación) y la contratación tipificada.

        Podemos acabar con muy pocos departamentos de lujo tipo boutique cada vez mejors y muchos otros departamentos tipo bazar cada vez peores.

        • Gracias por tus elogios, Jordi.
          Efectivamente la cohesión interna del departamento alrededor de unos valores meritocráticos es una condición necesaria para el éxito. También hace falta que el rector sea comprensivo y que se publicite y se explique con educación y bonhomía al personal administrativo que ha de ayudar en la gestión el modelo departamental que se quiere alcanzar. Las actitudes chulescas o de superioridad son contraproducentes.
          La ordenación de profesionales, empresas, restaurantes, equipos de fútbol, etc. genera una pirámide. En US la mayoría de los centros educativos superiores son muy malos. Cuando fui director de departamento me hice un pequeño estudio comparando nuestros centros con los de Canadá. Hice cuatro categorías que basé en un ranking de las 200 mejores universidades del mundo. En el escalón más alto (las 50 mejores) y en los dos más bajos (las 100 peores) estábamos más o menos a la par. Pero en el segundo escalón, el de las universidades razonablemente buenas había una gran diferencia en favor de Canadá. Hoy en día a pesar de que el escalón de arriba no es tan competitivo por los recortes (la C3 perdió a 14 profesores doctores en unos pocos años) el escalón siguiente está algo más nutrido. Yo estudiaría los casos de Alicante (que estuvo arriba, bajó pero ha renacido), de las Islas Baleares que están montando un departamento supermajo y yendo al mercado de trabajo y del CUNEF que ídem. Málaga también ha montado un grupo de investigación muy exitoso. Y Cantabria y la Complutense están entrando en los rankings de las mejores 200… Yo conozco gente en todos esos sitios y te puedo poner en contacto. Seguro que tienen preguntas y ambiciones parecidas.
          Yo me moví bastante: de la Complutense a Alicante de ahí a la Pompeu (un año) y de ahí a la C3 (aparte de mis casi 6 años en la LSE) . Y creo que la movilidad de los profesores es un elemento esencial para que el sistema funcione.
          Suerte.

  • “Porque se investiga, se enseña. Richard Feynman enseñando.”

    En otro artículo cuestioné esta afirmación diciendo que ser un buen profesor y tener capacidades didácticas no está garantizado por tener muchos conocimientos ni por ser un magnífico investigador. Entonces se me remitió a un futuro artículo -este- donde se me darían argumentos y, tengo que decir, que no los encuentro.

    Queda muy impresionanto la foto de Richard Feynman del cual no podemos dudar de sus conocimientos ni capacidad investigadora pero ¿cómo era como docente? Y aunque Richard Feynman fuese el mejor profesor del mundo, ¿cuál es el argumento para decir que un magnífico investigador será un gran docente?

    El único argumento que se dio y se repite es que la investigación y estar a la última en conocimientos sobre un ámbito, lo cual solo se consigue con la investigación, es un requisito para ser profesor de una asignatura en la universidad. ¿Seguro? Por poner un ejemplo ¿qué nuevos conocimientos tengo que adquirir para impartir algebra o cálculo en un primer curso de ingeniería? ¿Qué ha cambiado en el álgebra o el cálculo en los últimos 200 años que afecte al temario?

    Quizás mis estudios de ingeniería me dan un sesgo en el contenido de las materias que estudié. Pero estoy convencido de que nada que se imparta en los cuatro cursos de un grado ha sufrido cambios significativos en los últimos 25 años. Y terminamos en lo mismo: buscamos buenos investigadores cuando serían más útiles buenos profesores.

    • Siento no haberte convencido. Divido mis comentarios a tu entrada en varias partes.
      1. En US tienen clara la distinción entre colleges y universities. En los primeros se imparte un conocimiento que es útil para la sociedad. En los segundos tratan de formar la mente de los estudiantes para lo cual necesitas algo más que buenos profesores. Se necesitan buenas mentes. Y en los cursos superiores tienes que llevar a los alumnos lo más cerca posible de la frontera del conocimiento. Para ambas cosas un investigador está, en promedio, mucho más preparado que alguien que no lo sea.
      2. En Rusia, al principio de la carrera de matemáticas, los profesores simplemente son muy buenos contando las cosas (en mis tiempos de estudiante los libros rusos de matemáticas eran los más apreciados entre nosotros por su claridad). Pero en cuanto los estudiantes saben eso, tienen otros profesores. Aún recuerdo a un amigo matemático ruso que me llevó con unción al aula donde Kolmogorov le dio clase.
      3. En economía las cosas han variado muchísimo a lo largo de mi carrera profesional. Cuando empecé a estudiar economía, había campos, hoy florecientes, que ni existían. Y para enterarte de las novedades tienes que ir a congresos, al mercado de trabajo y hablar con los investigadores que allí pululan.
      4. Cuando yo impartía Introducción a la Economía hacía experimentos a pesar de que no venían en el texto recomendado. Trataba de inculcarles que la economía tenía que tener un contenido empírico. Y muchas veces les explicaba las cosas de manera distinta a como estaban en el texto. Por ejemplo yo usaba a veces un modelo con mercancías indivisibles mientras que en el texto las mercancías eran perfectamente divisibles. Un buen alumno comparando ambas cosas sería capaz de saber que era lo importante y que no.
      5. Mi experiencia es que “explicar” un libro elemental de mates o economía no es útil ya que si se necesita explicar es que ese texto está mal escrito. En un primer curso (como en Rusia) puedes hacerlo para agilizar la tarea y dar en un año lo que a ti solo te llevaría dos. Lo que hay que explicar son los libros realmente avanzados. Recuerdo que hace muchos años un grupo de amigos intentamos montar un curso de teoría de la medida con un libro para estudiantes graduados y fracasamos miserablemente. Ese libro sí que había que explicarlo, pero dudo que alguien que no fuera un experto pudiera hacerlo.
      6. Finalmente, no sé como son las cosas en ingeniería. Sí se que en las mejores escuelas de tal desde el primer curso los estudiantes tienen que hacer proyectos que ellos mismos diseñan, http://icampus.mit.edu/projects/ y que se huye de las clases magistrales (en mi opinión una rémora del pasado en el que los libros eran carísimos o en manos de unos pocos). En el RU los cursos de proyectos están tomando mucho auge en la enseñanza de la economía. Y a partir de segundo son casi la norma.

  • Me gustaría hacer dos preguntas.

    La primera es:

    ¿Por qué los economista tienen esa extraña fijación con los físicos? (en particular, usted parece un admirador de Feynman). Se lo pregunto, porque la economía no es una ciencia predictiva como la física y en principio seria mas lógico que se sintieran ustedes mas identificados con los filósofos o con los políticos.

    La segunda pregunta es:

    ¿Por qué piensan que los avances en la ciencia de la economía los están haciendo ustedes en las universidades y no los están haciendo los que dirigen las empresas o los que gobiernan? (por ejemplo, Soros, o los que dirigen la Reserva Federal y suben y bajan las tasas de interés, o los que regulan los impuestos).

    Le agradezco mucho su paciencia.

    • Lo de la admiración por los físicos es una característica bastante generalizada de mi profesión. Ya lo dijo el premio Nobel Robert Solow “Los buenos economistas cuando mueren, se reencarnan en físicos”. Admiramos la elegancia y la funcionalidad de la ciencia que han construido y que nos gustaría imitar. Respecto a Feynman me divirtieron mucho sus libros que también son muy instructivos. Sus clases de introducción a la física en Caltech eran legendarias y se acabaron plasmando en tres volúmenes que tengo en casa y que de vez en cuando ojeo a ver si se me pega algo…
      La economía hace continuamente predicciones. Así los bancos centrales, usando las herramientas desarrolladas por académicos, predicen la actividad económica y sus predicciones suelen ser bastante acertadas en el corto plazo https://www.economist.com/graphic-detail/2018/12/15/gdp-predictions-are-reliable-only-in-the-short-term. Las predicciones a mas largo plazo no son especialmente buenas, ver por ejemplo https://voxeu.org/article/accuracy-long-term-growth-forecasts-economics-researchers Por último las grandes crisis son esencialmente impredecibles porque no ocurren con regularidad suficiente. Son el equivalente en economía a la caída de un meteorito en la tierra que, a pesar de todo nuestro conocimiento en esta materia y a habernos gastado un dineral en satélites que en teoría deberían alertarnos, somos incapaces de predecir, https://en.wikipedia.org/wiki/Asteroid_impact_prediction#Effectiveness_of_the_current_system
      Los avances en la ciencia económica han venido, históricamente, por personas que eran académicos, aunque hay excepciones, Ricardo por ejemplo. Los que gobiernan la reserva federal son un grupo bastante heterogéneo aunque dos de los tres últimos han sido académicos (Bernanke y Yellen). No conozco esta materia lo suficiente como para opinar con fundamento pero parece que los eventos que esas personas tuvieron que sortear no han dado pie a ningún conocimiento de importancia en economía monetaria. Lo mismo puede decirse de Soros que, entendiendo el valor de la universidad fundó la CEU y ahora está en un proyecto aún más ambicioso https://www.ceu.edu/article/2020-01-24/george-soross-open-society-university-network-power-transform-global-higher Un no académico que sonó para el Nobel fue Yunus por su invento del Grameen Bank. Otro cuyo trabajo ha tenido un impacto en la academia es Hernando de Soto. Los académicos miramos con interés lo que ocurre fuera de nuestro mundo, quizá no con tanta intensidad como deberíamos.

      • Gracias una vez más por responder a mis preguntas.

        Sin animo de polemizar, le indicaré que lo que los físicos entienden por una “predicción” es la falsabilidad de las afirmaciones que se derivan de una teoría, que nada tiene que ver con lo que los economista entiende por “predicción”.

        Por ejemplo, a Feynman le dieron el Nobel por encontrar un método para resolver unas ecuaciones bastantes complicadas de una manera terriblemente sencilla. Eso permitió verificar la falsedad de las “predicciones” que hacían esas ecuaciones tan terribles… y comprobar que eran ciertas con una precisión inconcebible hasta ese momento.

        Dígame a qué economista le han dado alguna vez un Nobel por encontrar una ecuación que sea falsable, es decir, que por afirmar algo que pueda comprobarse que es cierto. ¿Conoce algún economista que haya hecho eso (le hayan dado o no el Nobel)?

        En física, la importancia de un trabajo depende de si hace una afirmación falsable o de si verifica la falsedad o la veracidad de una afirmación falsable (a esto ultimo se le llama “revisión de pares”, y es la base del método científico).

        Es una pena que la admiración que tienen los economistas por los físicos no alcance también al método científico que usan.

        .

        • Varios comentarios en respuesta al tuyo.
          1. El falsacionismo no es la última palabra en la demarcación entre ciencia y no-ciencia. Ya en 1962 Kuhn nos avisó que la ciencia no funciona aplicando ese criterio. Las ciencias se organizan alrededor de paradigmas (concepto que luego cambió por el de taxonomía) que tienen anomalías pero que no se descartan hasta que aparece un nuevo paradigma que las explica. Y después de Kuhn la filosofía de la ciencia ha recorrido muchísimo camino. Te recomiendo el magnífico curso de filosofía de la ciencia de Antonio Diéguez Lucena disponible aquí https://www.youtube.com/playlist?list=PLIgprA9m1QnZ2hX-MnpsBPWVjE5kUzo0O&fbclid=IwAR27H3MnSsVapMqjghEvRcv7ci36vA4QWLf1AOQEKnT-Xq2GfPzO8O_wyCg donde se exponen los desarrollos recientes en ese área.

          2. La física ha “perdido mucho tiempo” en teorías que no tenían ningún contenido empírico como la teoría de las cuerdas (3.500.000 citas en Google académico, 88.000 desde el 2015). Se hizo, entre otras cosas, porque esa teoría prometía un punto de vista unificado que las teorías anteriores no eran capaz de ofrecer.

          3. Sólo desde el 2000 se me ocurren como ecuaciones famosas la de Heckman (https://heckmanequation.org/the-heckman-equation/), la de McFadden que predijo el tránsito en el BART https://www.econlib.org/library/Enc/bios/McFadden.html Hansen y Schiller, y muchas más, mírate https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Nobel_Memorial_Prize_laureates_in_Economics
          Luego están los experimentalistas Kahneman, Smith, Banerjee y Duflo que han demostrado más allá de cualquier duda razonable que la economía es una ciencia experimental.

          4. Como consecuencia de lo anterior, las principales universidades americanas han re-catalogado la economía como ciencia STEM, https://www.reddit.com/r/ApplyingToCollege/comments/bzojz7/schools_
          where_econ_is_a_stem_classified_major/

          5. Mi admiración por la física no es incondicional. Soy consciente de sus grandes limitaciones. Por ejemplo los astrofísicos están metidos en un lío fenomenal. Si te vas a la página web del departamento de física de la Universidad de Oxford https://www2.physics.ox.ac.uk/research/dark-matter-dark-energy podrás leer lo siguiente (MIS AÑADIDOS EN MAYÚSCULA).
          “The main aims of modern observational cosmology are to test whether this model is correct, (PERO BUENO, NO SABEMOS ESO, QUE DESASTRE NO?) to search for discrepancies (O SEA QUE NO SE ESPERA QUE ESA TEORÍA LO EXPLIQUE TODO), and to obtain higher precision measurements of the parameters of the cosmological model (VAYA SIGUEN SIN SABER CON TOTAL PRECISION EL VALOR DE LOS PATRÁMETROS DE SU MODELO…ME SUENA), so that theories of how the Universe came to have this composition may be tested (O SEA QUE ESA TEORÍA NO ESTÁ TESTADA, VAYA, VAYA).” A veces pienso que la economía es muy superior a la física porque… nosotros sí sabemos donde está el 75% del PIB. El otro 25% es “economía sumergida”… Para los físicos el 95% de la materia/energía está tambien sumergida…

          • (La estadística es una disciplina que se suele identificar con las matemáticas, pero, en mi opinión, tiene entidad suficiente para ser considerada una ciencia independiente.

            Por ejemplo, la estadística es utilizada por la medicina, la biología, la física, la química, la ingeniería, etc. … incluso la economía utiliza la estadística, y quizás sea por culpa de la estadística por lo que los economistas tienen la absurda convicción de que las ideas que defienden son científicas.

            La estadística es una ciencia muy peligrosa que es usada con mucha frecuencia para degradar a los seres humanos haciendo pasar por ciencia lo que solo es ideología)

            Para que un trabajo se pueda considerar “científico” necesita que sea sometido a la “revisión de pares”, y esto obliga a que las afirmaciones que se hacen en el trabajo sean falsables. La ciencia no puede existir sin la “revisión de pares” porque esa es la base del método científico.

            No quiero parecer una persona insensible y mal educada, pero admirar a un científico no te convierte en un científico, lo mismo que mi admiración por Silvio Rodríguez no me convierte en cantautor.

            Muchas gracias por aclaradoras respuestas.

            • La estadística es el tratamiento de los datos sin los cuales no hay ciencia. Con la estadística se han hecho (y se hacen) muchas barbaridades. Pero nada comparado con la balística y la física nuclear que han asesinado a millones y millones de personas. Esas ciencias sí que son peligrosas, por no hablar de la química, la biología, etc. Estas si que han arruinado la vida de pueblos enteros…
              Todas las revistas de economía con impacto tienen revisión por pares. Me he pasado un cuarto de mi vida académica luchando contra los evaluadores anónimos y otro cuarto produciendo esas evaluaciones que, mucho me temo, habrán producido un efecto parecido en los evaluados. Es más, en las revistas de más calidad, tienes que enviar tus bases de datos y el programa que has usado para tratarlas para que los evaluadores corran el programa y vean si sus resultados coinciden con los tuyos.
              Le repito que la falsabilidad es un criterio introducido en los años 30 del siglo pasado (para defenderse de los excesos de Marxismo y el Psicoanálisis) y que ningún filósofo de la ciencia hoy considera que es condición ni necesaria ni suficiente para evaluar un trabajo como científico. Es una característica deseable igual que el tener tracción a las cuatro ruedas es una característica deseable para un coche familiar pero no es condición necesaria ni suficiente para ello (ya Kuhn (1962) y luego Lakatos (1976) y Feyerabend (1975) hicieron una crítica de esa noción). Ejemplo. Hasta los años 70 del siglo pasado el espacio radioeléctrico se asignaba por concesiones administrativas. Ronald Coase (premio Nobel 1991) convenció a las autoridades US para cambiar a un sistema de subastas que ahora se aplica ahora en muchos países. El diseño de los detalles de esta subasta es increíblemente complicado https://en.wikipedia.org/wiki/Combinatorial_auction En Alemania la subasta del espacio de la tercera generación generó 50.000 millones de euros https://en.wikipedia.org/wiki/Spectrum_auction#Germany mientras que en España se regaló por unos pocos millones de euros. Eso es ciencia.
              Usted puede tener las opiniones que quiera pero a mí me basta que Harvard, MIT, etc. consideren que la economía es STEM ver https://www.reddit.com/r/ApplyingToCollege/comments/bzojz7/schools_
              where_econ_is_a_stem_classified_major/

  • Muchas gracias, Luis, por tu serie de entradas sobre la universidad. Son muy didácticas y entretenidas, y estoy convencido de que han ayudado a muchas personas a entender un poco mejor nuestra profesión. Personalmente, las he disfrutado mucho.

    Voy a hacer unos pocos comentarios complementarios.

    El primero tiene que ver con los distintos índices que permiten medir la calidad de nuestra labor investigadora y complementa también el comentario de Manuel Bagues. A) El índice de impacto JCR, que tiene una utilidad indudable, está sobredimensionado, en mi opinión, en la toma de decisiones de instituciones como la ANECA o la CNEAI, que otorgan certificados de calidad a la labor investigadora. Durante mucho tiempo, cuando era más joven, tuve colgado en el tablón de mi despacho un listado de ranking de revistas del departamento de economía de la UC3. Hoy, un porcentaje elevado de las revistas que figuran en el Q1 de Economics por factor de impacto JCR no aparecen ni tan siquiera en ese listado, que he sustituido por otros rankings de otras instituciones http://www.cefage.uevora.pt/en/links/revistas_cientificas_rankings. Mi percepción es que se está abriendo una brecha entre lo que muchos economistas pensamos que es una buena revista y el impacto que se observa para esa revista en el JCR. Creo que una razón puede encontrarse en la creciente migración de revistas de Business al campo de Economics. B) Yo añadiría a tus tres índices (con todos los matices que queramos introducir) el ranking que elabora RePEc de visibilidad en el primer cuartil de centros de investigación, de investigadores, y de los investigadores “más visibles” en los últimos 10 años https://ideas.repec.org/top/top.spain.html. Aunque imperfecto, creo que puede resultar de ayuda a un profano que quiera situar a una institución o un autor dentro de un conjunto de referencia.

    Mi segundo comentario se relaciona con tu último párrafo y con la pregunta de Jordi Paniagua. A) Estoy totalmente de acuerdo con que, en media, hay departamentos y centros de investigación de economía que están muy por encima de otros. De hecho, una labor que realizamos los profesores de “otros departamentos” es la de identificar los programas de más calidad en España, en Europa y en el Mundo, para aconsejar a nuestros estudiantes interesados. En mi caso particular, trato de graduar mis consejos en función de las características del estudiante, y de un índice subjetivo que he ido construyendo con la información que ex-estudiantes míos que han realizado cursos de postgrado en otros centros me han ido proporcionando. B) Siguiendo con el símil del fútbol que has establecido en tu último párrafo, no estoy seguro de si los aficionados del Real Madrid o del Barcelona, por nombrar a los dos equipos más laureados de nuestro fútbol, son conscientes de las sospechas que las intervenciones arbitrales cuando juegan despiertan en aficionados de otros equipos. Sobre sesgos cognitivos en uno y otro sentido se podría hablar mucho. Y estamos hablando de partidos de fútbol retransmitidos y de árbitros que toman decisiones que son juzgadas por millones de personas. En nuestra profesión los árbitros que juzgan nuestros trabajos (referees) son anónimos y tienen que responder únicamente ante el editor/a y los autores (que excepto si forman parte de su red de contactos) les suelen importar un bledo. No es de extrañar que la persistencia en la visibilidad de los departamentos de investigación y de sus miembros dependa en parte de una red de contactos y de un premio por estar “on the loop”, y que la calidad de los trabajos no se juzgue de forma independiente de la pertenencia a este networking. Remar contra esto es un trabajo añadido de aquéllos profesores de departamentos no punteros que tratan de abrirse paso en la invsetigación. Está claro que es un problema típico de endogeneidad, pero, en mi opinión, en el área de economía, la condición inicial a nivel individual del investigador, y a nivel agregado, del departamento tiene un peso excesivo. Evidencia reciente puede encontrarse aquí https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/obes.12409

    Mi último comentario es una curiosidad genuina. Comparto plenamente la relación positiva (en media) entre capacidad investigadora y el valor docente del profesor. En los grandes departamentos de economía (también los españoles) hay un porcentaje no despreciable de doctorados e investigadores en tenure track dando docencia. Por ejemplo ¿qué peso del total de la docencia representan estos colectivos en el departamento de economía de la UC3? Mientras que seguro que estos muchachos y muchachas llegarán a ser magníficos docentes, nadie puede dudar de que existe en la docencia universitaria un proceso de aprendizaje por el profesor que es fundamental para la calidad de la misma ¿Qué rotación existe entre estos profesores jóvenes (entrada/salida del departamento)? ¿Cuál es la media de horas anuales de clase que imparte un profesor de economía titular de la UC3? Mi percepción es que existe en este aspecto bastante heterogeneidad por áreas y departamentos. En muchos departamentos de economía no punteros en España, el peso de la docencia para profesores a los que también les interesa la investigación es muy elevado, lo que impone una obligación extra que añadir a las que mencionas en esta magnífica entrada.

  • Muchas gracias Javier por tus amables palabras.
    1. Mi párrafo sobre el impacto de la investigación estaba destinado a romper el fuego sobre estas cuestiones y es, lo admito, crudo para los estándares de un académico sofisticado. Más bien iba dirigido al público en general que no tiene ni idea de estas cuestiones. Una vez un político, ex ministro de educación para más INRI, me dijo “Y tu en que revista publicas?” porque como luego comprobé con terror, sus gurús de economía solían publicar en UNA revista (española). Por cierto este ex ministro acabó con el programa de doctorados de calidad con el argumento de que “todos son de calidad” y nos jorobó porque era un dinero (mísero) que servía para cubrir las ausencias de nuestros estudiantes si querían pasar una temporada fuera o para ayudar a pagar estancias de profesores de fuera en nuestra universidad.
    2. Soy del Atleti.
    Es conocido que hay gente muy hábil en meterse en ciertos círculos y obtener publicaciones y citas con métodos que no hubiera aprobado el marques de Queensberry. Pero de nuevo, dada la audiencia a la que va dirigida esta serie, creo que agigantar esas fechorías no es dar una visión correcta de la esencia de nuestra disciplina. Por mucho que le pese a mi alma atlética, el fútbol no puede ser descrito como un deporte en el que Real y el Barsa ganan siempre con ayuda arbitral por mucho que ésta haya sido decisiva en algunos momentos muy críticos. Ahí lo dejo porque me sube la tensión.
    3. Los TT en la C3 deben ser alrededor de un 20-25% y deben dar alrededor de 120 horas al año de docencia y organizar los seminarios de departamento. Sé que en otras universidades españolas con TT dan aún menos si bien es para compensarles del bajo salario que les ofrecen.
    Yo diría que alrededor de un 60 por ciento de los profesores que empiezan el TT en la C3 acaban obteniendo tenure. Hay como un 15% que se van a otra universidad que les paga más (estos suelen ser muy buenos), un porcentaje similar que abandona la academia (no han tenido suerte con las publicaciones) y el resto, que son los casos difíciles (como los estudiantes que sacan un 4.6 en el examen) no pasan la votación final.
    Aquí también hago un llamamiento a que miréis con lupa la asignación monetaria que hacen los rectores entre las diversas facultades. Y a estudiar y publicar esos números en los que, mucho me temo, hay mucho gatuperio. Yo no puedo comprender que en algunas universidades la carga docente estándar es de 220-240 horas al año mientras que en la C3 y la Pompeu (que tienen un sistema en el que el dinero de cada departamento se determina por unos parámetros públicos) la carga máxima anda por las 160 horas. Ahí hay alguien que se lleva el excedente…

  • tus publicaciones , me son de gran ayuda.Muchas gracias. Un saludo

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