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Janos Kornai (1928-2021) y la crítica a la economía neoclásica¹

El año se va despidiendo con una triste noticia. La del fallecimiento del economista húngaro-norteamericano Janos Kornai. Hacia 1975 su libro "Anti-Equilibrium" impactó a muchos jóvenes PNNs del departamento de Teoría Económica de la Complutense entre los cuales me encontraba. Recuerdo haberlo tenido en mis manos y haberlo ojeado con admiración. "Así que aquí se destapan todas las mentiras del análisis neoclásico" creo que pensé... Y aunque no llegué a estudiarlo, el espíritu de este libro me impactó fuertemente.

En 1999, Olivier Blanchard entrevistó a Kornai y juntos recordaron los hitos de su carrera. El lector no puede hacer nada mejor que leer la entrevista original aquí. Para los que no posean tiempo o paciencia para leerlo o sólo estén interesados en su crítica a la economía neoclásica, hago un resumen después de notar que otra importante aportación de Kornai fue la idea del “soft budget constraint”. Las citas a sus trabajos están aquí.

Después de haberse desilusionado del Marxismo, Kornai abrazó de manera poco crítica el paradigma neoclásico. Pero su inteligencia pronto le hizo ver los múltiples agujeros de esta teoría en los años 60. Cuando la dictadura comunista le permitió viajar, se entrevistó con una plétora de economistas de primera fila entre ellos Edmund Malinvaud, Tjalling Koopmans (que en palabras de Kornai se convirtieron en sus amigos y mentores) así como con Roy Radner, Lionel MacKenzie, Robert Dorfman y Kenneth Arrow, quien le invitó a Stanford en 1968. Cuando tuvo el primer borrador de "Anti-Equilibrium" se lo mostró a Arrow y Koopmans quienes "comentaron muy generosamente el manuscrito. Ambos me animaron a que publicara el libro". Y aquí Blanchard le dice "probablemente compartían mucho de tu visión" a lo que Kornai asiente "De hecho ambos se refirieron a mi libro en sus discursos de aceptación del Nobel".

¿Cuál era el contenido de la crítica de Kornai a la economía neoclásica de los años 60 y 70? Pues la ausencia de temas como la información asimétrica, la interacción estratégica de las empresas, la negociación en el mercado de trabajo, el papel del gobierno y la ley, así como los contratos incompletos. Pues bien, esos son los temas de investigación de los economistas de mi generación. Y ese trabajo ha generado un cuerpo de conocimientos que da título a muchos de los cursos que se ofrecen hoy en cualquier buena facultad de economía.

En esa lista no está, desgraciadamente, el punto fundamental de Anti-Equilibrium, a saber, que los mercados no siempre ajustan la oferta y la demanda planeada. De hecho, parece que pronto nos vamos a enfrentar a una de esas situaciones, generada por los problemas del transporte mundial.

El ajuste de los mercados, aunque no olvidado, no ha sido estudiado como se merece. Para mí constituye una de las piezas básicas que faltan en nuestra comprensión en la economía. La literatura de los precios fijos de los años 70 y 80 estudió como ajustan los mercados cuando hay que transaccionar a precios que no igualan la oferta y la demanda planeada. Lo hacen a través de restricciones de cantidad, lo cual tiene un cierto sabor Keynesiano. Como Joaquim Silvestre no ha dejado de remarcar, no es que los precios no varíen nunca, es que no han alcanzado el equilibrio Walrasiano y hay que transaccionar. Esto se hace patente en los modelos macro “a la Calvo” en donde los precios se ajustan hacia el equilibrio con una cierta probabilidad. Hay toda una literatura sobre si este modelo explica o no los datos.

Pero los microeconomistas, no sabemos mucho de cómo se mueven los precios y si este movimiento nos conduce hacia el equilibrio de mercado de toda la vida, ver. El resultado es que hoy tenemos una economía de la información, una economía pública, laboral, de los contratos, una organización industrial pero no hay (ni se espera) una economía del desequilibrio con fundamento micro.

La microeconomía actual es muy fuerte en la comprensión de un tipo muy especial de equilibrio, aquel en el que las expectativas de los agentes se cumplen y los precios guían sus decisiones. Y también en cómo cambia este equilibrio ante alteraciones en variables que tomamos como exógenas. Pero sabemos muy poco de lo que ocurre cuando alguno de estos supuestos no se cumple. Aquí sí que tenemos un agujero negro negrito en el que nuestro conocimiento actual es de poca utilidad (otro agujero son las bancarrotas que, generalmente, no juegan un gran papel en nuestros modelos, pero parecen jugarlo en las crisis de verdad…).

Sirvan estas líneas como homenaje a un gran economista y como estímulo a trabajar para comprender lo mucho que no comprendemos.

PD: Tuve la suerte de asistir a algunas sesiones de su seminario en Harvard en 1994. Recuerdo su actitud positiva y animosa con los jóvenes que presentaban trabajos en él. Así son los grandes (con alguna excepción, desgraciadamente).


[1]Agradezco a Carmen Beviá y Juan Francisco Jimeno sus comentarios a este trabajo. Soy el único responsable de las opiniones aquí vertidas.