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Lazos familiares y mercado de trabajo

Existe una amplia literatura que reconoce el papel de las creencias culturales o normas sociales sobre las decisiones de los individuos. En este blog se han dedicado ya varias entradas a ese tema. Sara de la Rica nos habló de la importancia de las actitudes favorables a la participación de la mujer en el mercado de trabajo (aquí), también Sara junto con Ainara González de San Román nos explicaron el papel de las normas sociales y culturales para entender la brecha de género en los resultados académicos (aquí) y Ana Tur-Prats analizó el origen cultural de la violencia de género (aquí).

Voy a dedicar la entrada de hoy a la importancia de los lazos familiares como valor cultural y a sus implicaciones para el funcionamiento del mercado de trabajo. En un trabajo reciente Alesina y sus coautores (aquí) nos explicaron que para que un mercado de trabajo no regulado sea eficiente necesita de trabajadores dispuestos a desplazarse geográficamente. De no ser así, las empresas locales tendrán mucho (o todo) el poder de mercado (monopsonio) para fijar salarios y extraer las rentas de los trabajadores inmóviles.

Resulta que no todos los trabajadores están dispuestos a abandonar su lugar de origen en busca de mejores oportunidades laborales. Mudarse a otra ciudad, región o incluso país puede tener importantes costes económicos, sociales y psicológicos. Los vínculos familiares forman parte de los costes (por lo general) no económicos. Aquellos individuos para los que el apoyo y la vinculación familiar sean más importantes serán más reacios a abandonar su lugar de origen. Por tanto, siguiendo con el argumento de Alesina y coautores, los trabajadores más apegados a la familia preferirán mercados más regulados y protegidos aunque ello suponga menos y peores oportunidades laborales.

En el análisis empírico Alesina y coautores documentan una fuerte correlación para diversos países entre la importancia de los vínculos familiares (medidos subjetivamente a través de preguntas sobre valores familiares y objetivamente con el porcentaje de la población adulta no-emancipada) y la regulación en el mercado de trabajo (medida a través de los costes de despido y el salario mínimo). Para mejorar la estrategia de identificación y estimar el efecto causal de los lazos familiares los autores utilizan una muestra de inmigrantes residentes en Estados Unidos. Resulta que los inmigrantes procedentes de países donde los vínculos familiares son más intensos tienen peores oportunidades laborales (más paro y salarios más bajos) y también son partidarios de una mayor regulación por parte del gobierno y de más seguridad laboral. Además los autores también encuentran que la importancia de los vínculos familiares es estable en el tiempo y que está fuertemente relacionada con los patrones familiares prevalecientes en cada territorio durante la Edad Media.

Después de leer el trabajo de Alesina y coautores me surgió la curiosidad por saber si su historia podría explicar parte de las diferencias geográficas del mercado de trabajo español. Libertad ya nos contó aquí lo diferentes que son las regiones de España en términos de valores y creencias culturales. Lo que haré a continuación es mostrar unas simples correlaciones que sugieren que los vínculos familiares explican parte de las diferencias en el mercado de trabajo entre regiones.

Para medir la importancia de la familia utilizaré la tasa de emancipación de la población adulta (entre 18 y 40 años). Hay que tener en cuenta que la decisión de emanciparse depende de la situación económica. Así lo han demostrado para el caso español Sánchez-Marcos y Ahn (aquí) y Becker y coautores (aquí). Así pues, como primer paso para resolver el problema de la causalidad inversa estudiaré la correlación que existe entre la tasa de emancipación de una región en el pasado (año 2000) y diferentes variables que miden la situación del mercado de trabajo en el año 2011. En la Encuesta de Población Activa la tasa de emancipación para el año 2000 toma un valor medio del 42% con una desviación estándar del 6%. En el contexto del modelo de Alesina y coautores cabría esperar que aquellas regiones con menores tasas de emancipación tuvieran vínculos familiares más fuertes y por tanto mercados de trabajo más regulados y posiblemente menos eficientes.

Empezaré mostrando la relación entre los vínculos familiares y la movilidad geográfica de los trabajadores. Para ello en el gráfico 1 vemos la correlación entre la tasa de emancipación en el año 2000 y el porcentaje de población adulta que residía en el año 2011 en su provincia de nacimiento. El gráfico sugiere una correlación negativa bastante fuerte entre estas dos variables. Así pues parece que aquellas regiones con una menor tasa de adultos emancipados (o vínculos familiares más fuertes) tienen también un menor porcentaje de trabajadores dispuestos a mudarse a otra región.

Los gráficos que siguen reflejan la correlación entre la tasa de emancipación del año 2000 y tres indicadores del funcionamiento del mercado de trabajo en el año 2011. En el gráfico 2 aparece la tasa de empleo de la población de entre 18 y 40 años, en el gráfico 3 el porcentaje de empleo a tiempo completo y en el gráfico 4 el porcentaje de parados de larga duración (más de dos años).

Los tres gráficos sugieren que en aquellas regiones donde los vínculos familiares son más intensos el mercado laboral funciona peor. Es decir, menores tasas de emancipación están positivamente correlacionadas con un menor nivel de empleo, con menos empleo a tiempo completo y con más paro de larga duración, uno de los problemas más graves del mercado de trabajo actual.

Quiero insistir en que los gráficos muestran simples correlaciones y por tanto habrá que seguir trabajando para poder demostrar si el mecanismo que identifican Alesina y sus coautores puede estar causando parte de las diferencias en los mercados de trabajo regionales.

Gráfico 1: Correlación entre la tasa de emancipación en 2000 y el porcentaje de adultos residentes en la misma provincia de nacimiento en 2011. Datos de la EPA 2000 y 2011.

LF2Gráfico 2: Correlación entre la tasa de emancipación en 2000 y la tasa de empleo en la provincia. Datos de la EPA 2000 y 2011. 

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Gráfico 3: Correlación entre la tasa de emancipación en 2000 y el empleo a tiempo completo. Datos de la EPA 2000 y 2011.

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Gráfico 4: Correlación entra la tasa de emancipación en 2000 y el paro de larga duración (más de dos años). Datos de la EPA 2000 y 2011.

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