Los aranceles europeos a vehículos chinos: una medida (hipócrita) que pagarán los consumidores europeos

Fuente: istockphoto.com

Como probablemente conozca, la Comisión Europea estableció la semana pasada, con aplicación a partir del viernes pasado (05 de julio), un aumento de los aranceles a los coches eléctricos que se fabrican en China de entre 17,4% y 37,6% según la marca, que se suman al 10% ya existente (aquí y aquí dos buenas noticias que lo resumen).

La Comisión basa esta medida en la denuncia que la propia presidenta hiciese al respecto de las ayudas estatales que estarían recibiendo las empresas chinas, lo que les permitiría vender sus coches a precios bajos en los diferentes mercados donde compiten. A partir de ahí, en octubre de 2023 comenzó una investigación la propia Comisión para confirmar este hecho, lo que hoy nos ha llevado a soportar estos aranceles en la Unión Europea.

Todo esto tiene una duda, una certeza, un comportamiento hipócrita y un claro perdedor. Desgranemos.

La duda

Hasta donde conozco, el informe de la Comisión Europea al respecto de la situación del mercado de producción de vehículos en China y los subsidios que, según la Presidenta de la Comisión, los sustentan, no es público. Disculpen la desconfianza, pero la falta de transparencia es (siempre) el primer acicate de la duda. Y este hecho genera duda.

Como siempre, si alguien tiene acceso al mismo y puedo rectificar este comentario, el debate ganará y eliminaremos este primer punto. Pero nos quedan tres más.

La certeza

En pleno siglo XXI resulta redundante tener que mostrar nuevamente los efectos negativos de los aranceles sobre la economía de cualquier país y, principalmente, sobre los consumidores. De hecho, traslado literalmente lo que ya nos explicó Gerard Llobet hace unos años en el párrafo siguiente:

"Tal y como Rodrik explicaba hace un par de años, el uso de aranceles ha sido habitual en el pasado, sobre todo por gobiernos populistas. La razón es simple. Sabemos que la disminución de los aranceles tiene un impacto positivo y que se reparte entre toda la sociedad. Este impacto es menor cuanto más bajos son los aranceles que se reducen, mientras que el coste afecta a unos pocos y es prácticamente igual, independientemente del nivel inicial. Esto hace que cuanto menores sean los aranceles que se quieran eliminar, más difícil resulta que la gran mayoría de pequeños ganadores pueda compensar a los pocos grandes perdedores. Y esto explica, por supuesto, por qué en un momento como el actual donde los aranceles son bajos, subirlos pueda generar réditos políticos."

Sumado al comentario anterior, destaquemos que la mayoría de evidencias empíricas acerca de los efectos de los aranceles en la economía muestran resultados similares: aumentan los precios de los bienes gravados por el arancel en el país que los establece, disminuye la demanda del bien importado y el aumento en la producción local no compensa los costes de los consumidores (véase Carroll y Hur, 2023, donde analizan los efectos redistributivos de los aranceles, justificando que los costes principalmente recaen sobre las rentas más bajas).

Por citar algunos ejemplos recientes de lo anterior, tenemos los trabajos que han evaluado la política de incremento de aranceles en Estados Unidos, en electrodomésticos por Flaaen et al (2020), en el acero por Ahmad y Ahmad (2023), o el de Houde y Wang (2023) para los paneles solares importados de China. Interesante también el de Mogendi et al (2023) para Kenya.

El comportamiento hipócrita

La Comisión acusa a China de subsidiar a empresas para vender a precios más bajos y olvida un pequeño (gran) detalle: ¿acaso no se utiliza dinero público en la Unión Europea, y en cada uno de los países que la conforman, para el mantenimiento de este sector? La respuesta es claramente afirmativa, dado que son múltiples las líneas de financiación utilizadas para ello.

Este autor no dispone de una base de datos con la que contabilizar cuántas ayudas ha recibido el sector en los últimos años (¿alguien la conoce y la puede señalar, por favor?), pero sí podemos destacar varias líneas al respecto. La primera, las ayudas públicas a la sustitución de vehículos que, en buena parte, pueden convertirse en un subsidio encubierto a la industria, como ya pasase en España hace unos años. Solo en España, superaría los 2.000 millones de € en la última década (cálculos propios).

La segunda, las ayudas al sector a partir de la pandemia para el desarrollo del vehículo eléctrico. Solo en España suponen más de 24.000 millones de euros en estos años, de los que claramente se beneficiarán las empresas.

La tercera, las diferentes inversiones públicas realizadas para mantener los centros de producción en diferentes ubicaciones de la Unión Europea. En el caso de España son múltiples los casos en los que es el sector público quien soporta costes asociados al mantenimiento de empleos directos e indirectos (léase Ford en Valencia, Nissan en Barcelona, etc.), para los que no existe una contabilidad de tales costes.

Tras recordar esto, hagamos nuevamente la pregunta inicial: ¿ utiliza el sector público en Europa ayudas para financiar la industria automovilística? La respuesta es, claramente, que sí.

El perdedor

El gran perdedor, como muestra toda la evidencia empírica al respecto, es siempre el mismo: el consumidor. ¿Por qué motivo? En primer lugar y principal motivo, porque el arancel no permitirá que los vehículos eléctricos bajen de precio mientras este dure.

En segundo lugar, porque el "colchón" que el arancel genera a las empresas que producen en Europa hará que estas tomen con más calma los procesos de innovación tecnológica que, en el fondo, benefician a los consumidores. En tercer lugar, porque seguirá manteniéndose igualmente el uso de dinero público para sustentar al sector, con el consiguiente coste de oportunidad del mismo. En cuarto lugar, porque otros sectores exportadores se verán perjudicados por la guerra comercial que pueda abrirse tras ello. Y en quinto lugar, porque los (supuestos) beneficios del arancel en pro de la producción local no tienen por qué darse, ni compensarán los costes del mismo.

Conclusiones

La falta de transparencia perjudica a la sociedad. Los aranceles perjudican a la sociedad. Las malas políticas perjudican a la sociedad. Si desean aplicar esas medidas, al menos no seamos hipócritas: aportemos datos, evaluemos efectos, reconsideremos políticas.

Hay 5 comentarios
  • Tal cual. Clavado resumen. Y falta una reflexión final. A quién beneficia, pues, si la decisión es una calamidad? Porque por algo la han tomado. Los lobbys de siempre. Petroleras, retrasar la electrificación son cientos de miles de millones, marcas de automóviles que no se han actualizado y países que presionan a China para que pongan sus fábricas de automóviles europeas en sus territorios.

  • Aquí hay bastante información: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=OJ:L_202401866

    Pero es que hay informes hace tiempo circulando que hablan de las barbaridades con que China ha subvencionado su industria:

    https://forococheselectricos.com/2024/06/informe-china-inyectado-215000-millones-euros-fabricantes-coches-electricos.html

    Y gente explicando el problema a niveles menores:

    https://x.com/GuilleAlfonsin/status/1702592015538561029

    Recordemos que estamos ante una dictadura completamente opaca, no ante una democracia transparente con la que nos podamos enterar con más o menos certeza de lo que ocurre.

    Recordemos que esta dictadura viene de manera directa a por nosotros y que tenemos que proteger nuestra industria. Si la industria europea cae, vamos a tener un problema muy serio. De hecho, no tendremos dinero para comprar coches eléctricos, ni caros ni baratos

    Recordemos que la dictadura no solo impone aranceles a los vehículos europeos, sino que les obliga a una joint venture para poder trabajar en su territorio

    Así que no estoy seguro de si podemos hablar de hipocresía de la UE, pero sí de que estamos ante un estado totalitario, que no tiene reparos en matar, encarcelar, reprimir y torturar a su propia población (los iugures son solo el caso más conocido, no el único), y ante un monstruo de ese calibre tenemos que defendernos

  • Si bien no estoy a favor de los aranceles, y su resumen es bueno. No me parece descabellado a tenor de lo hecho en usa. Y de la estructura de costes salvaje q se implementa en china. A bien q es un amortiguador q acabara decidiendo es una industria crítica y de las pocas q aguantaba el tirón chino. Puede adivinar el lector el efecto multiplicativo y en toda la cadena de suministros de una invasión de estos productos... Todo el mundo aplaudió el libre comercio colombiano usa de uribe y por implementarlo de golpe se cargo industrias enteras.. Dejemos q los amortiguadores hagan su efecto ..de momento a los directivos de vw ya les han quitado los PORSCHE de cortesia..ALGO SE MUEVE

  • Entiendo el punto desde el bienestar del consumidor, pero ese no es el único punto de vista. En primer lugar, el consumidor consume de acuerdo a su nivel de ingreso, riqueza y posibilidades de endeudamiento. En general, el ingreso proviene del salario, por ende, el empleo y la productividad del mismo es un determinante de las posibilidades de consumo y del bienestar. La pérdida de empleos industriales muchas veces viene acompañada por la sustitución por empleos de productividad más baja, ergo, el bienestar del consumidor se reduce porque sus posibilidades de consumo se ven menguadas. Es decir, quienes suelen criticar los aranceles suelen posicionarse en una parte de la película, la parte del consumo, pero para ser consumidor, en algún punto hay que ser productor. Nada garantiza que reduciendo aranceles se generen empleos en sectores de más alta productividad y mejores salarios, de hecho España es un buen ejemplo de que tal cosa no necesariamente sucede.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.