¿Quién teme al mercado de futuros para el agua?

Leemos en la prensa que el agua cotiza en el mercado de futuros e, inmediatamente, leemos también reacciones al respecto. Suelen ser de gentes que se llevan las manos a al cabeza ante la gravedad del asunto. ¡Se comercializa el agua! ¿Qué será lo próximo, el aire? Intentaré explicar la situación, para que, si ha de haber alguna crítica, se haga con rigor.

Empecemos aclarando que la noticia se refiere a que parte del agua de California, la que ahora se cotiza en la bolsa de Nueva York, pasará a cotizarse también en el mercado de futuros. Creo entender que la crítica a la comercialización del agua no se refiere específicamente a que cotice en el mercado de futuros, sino al simple hecho de que haya un mercado para ella, de manera que, en cuantos más mercados esté, peor para el aprovechamiento y reparto del recurso. Sobre la conveniencia de que exista un precio para el agua es ilustrativa la experiencia de agua gratis en Sudáfrica, de la que hablé en esta entrada. Pero vayamos poco a poco.

En California, como en España, hay propietarios de derechos sobre el agua. Comunidades de regantes, propietarios de un terreno, etc. pueden tener la propiedad o el usufructo de algunas cantidades de agua de un caudal o un acuífero, definidas en términos absolutos o en proporción a la cantidad total. Si se tiene la propiedad, se podrá vender esa agua, sea porque excede la cantidad que se necesita o porque el beneficio de venderla es mayor que el de usarla. En cualquier caso, esa agua, gracias al mercado, irá a quien la use de manera más eficiente, es decir, a quien no la dilapide.

En cualquier asignación de derechos de propiedad sobre el agua deben preceder consideraciones ecológicas y de acuerdos suprarregionales. Así, se debe respetar un caudal mínimo para la conservación de un ecosistema o para garantizar los derechos de los habitantes que viven aguas abajo. También conviene recordar que no habrá un mercado global de agua, sino muchos mercados locales, por cada cuenca hidrográfica o grupo de cuencas conectadas por canales de amplia capacidad, por lo que no es cierta la noticia de que el precio de la cotización a futuros podrá ser referencia del precio en otra parte del mundo.

Pero volvamos a los regantes y otros propietarios de una región que ahora pueden vender su agua. ¿En qué afecta que el agua de este mercado cotice en bolsa? Son dos consecuencias principales:

(i) Oferentes y demandantes tienen ahora más fácil el comprar o vender agua de esa región. Un municipio podrá ir al mercado y comprar toda el agua que quiera sin tener que negociar, uno por uno, con los distintos propietarios.

(ii) Las compras y ventas están abiertas a un número mayor de individuos. Yo, que no soy ni propietario ni consumidor del agua de la región de California, puedo comprar y vender esa agua.

A veces, los contratos entre particulares son para el futuro. Por ejemplo, una ciudad puede acordar con un propietario de agua un precio de suministro para ciertas cantidades que se proveerán dentro de un año. Si esto se hace en la bolsa de valores, dentro de un mercado de futuros, estamos en la misma situación que antes. Será más fácil firmar este tipo de contratos y será más fácil que entren más agentes en el mercado.

Así, pues, si no hay problemas morales con permitir un mercado de agua, no debe haberlos con permitir que salga a bolsa o que se abra un mercado de futuros. Si hay un problema con ello será porque se teme que su cotización pública haga más fácil el acaparamiento del recurso o el ejercicio de poder de mercado. ¿Es así?

La presencia de más agentes en un mercado implica más personas incentivadas para obtener toda la información relevante del mercado: qué nuevas tecnologías se prevén, cómo afectará el cambio climático al recurso, cómo evolucionará la demanda, etc. Esa información se trasladará al precio, indicando la mayor o menor escasez del bien. Esa bondad se añade a la facilidad de compra-venta anteriormente señalada. Si alguno de esos agentes tiene capacidad para hacerse con gran parte del mercado para luego ejercer su poder de cuasi-monopolio es algo que debe vigilarse tanto en el mercado informal como en el cotizado. Para ello necesitamos que el regulador tenga acceso a las transacciones realizadas y eso es así en todos los mercados de valores. Será la legislación anti-trust la que evite la concentración, tanto si el bien cotiza en bolsa como si no. Las quejas de los agricultores sobre el precio que pagan a las comercializadoras no pueden achacarse a un mercado de valores, puesto que su producto no cotiza en bolsa. La experiencia de Brasil con los mercados de futuros en productos agrícolas, por otra parte, indican por dónde puede ir una buena regulación (aquí se recoge cómo en India pueden aplicar su experiencia).

Pasar de un mercado corriente (cotizado o no) a uno a futuros no facilita el acaparamiento ni la colusión, más bien lo contrario. En los modelos teóricos, el resultado es que la competencia aumentará con su uso o, como mucho, se mantendrá igual. La manera de que no aumente requiere que las empresas no usen el mercado o, usándolo, mantengan un cártel a lo largo del tiempo. En cualquier caso, la disminución de la competencia es algo difícil de obtener. Los resultados experimentales corroboran estos modelos. La evidencia empírica, por su parte, también va en esa dirección, aunque esta es todavía escasa y no se refiere específicamente al caso del agua. (Aquí hay una lista de referencias). Por otra parte, es difícil temer una burbuja especulativa en el mercado de futuros del agua: si se considera que el precio a futuros para regar el año que viene es demasiado alto, basta con no comprar a futuros y esperar. Por fuerza las cantidades compradas para ese año a futuros por especuladores saldrán al mercado. Si, efectivamente, había burbuja, estallará ahí mismo, para beneficio de quien no compró a futuros.

En El País hemos leído una serie de críticas a estos mercados. Se daban tres argumentos. Veámoslos a la luz de lo escrito hasta aquí.

Los ejemplos de Australia y Chile. Se señala que en estos dos países se han dado muchos derechos sobre el agua a agricultores, sin tener en cuenta los objetivos medioambientales. El problema no es, por tanto, el mercado de futuros ni el mercado normal. Lo es la asignación de derechos de propiedad. Si el Estado se olvida del medioambiente en la asignación de derechos, ¿qué hace pensar que una gestión pública, ajena al mercado no haría lo mismo? Por otra parte, aunque la asignación se haya hecho tan mal, esos regantes podrán vender su agua a quien se la pague. Si el Estado considera que el valor medioambiental supera el precio no tiene más que comprar. Sí, será absurdo haber regalado lo que luego va a comprar, pero de esa absurdidad tiene culpa el gobierno de turno, no el mercado.

Un derecho no se puede vender. Se dice que es (¿éticamente?) reprobable el vender un derecho que se obtuvo gratis. No se dice por qué, solo se apela a las emociones. Si un regante ayer usaba agua, pero hoy no necesita tanta (ha mejorado su tecnología de riego, p.e.), ¿por qué no puede vender la que le sobra? De hecho, esa posibilidad es lo que le incentivó a mejorar su tecnología. ¿Por qué impedir esto? De nuevo, el problema no es el mercado de futuros, ni siquiera el mercado normal, sino un prejuicio contra los mercados.

Los arroceros en el Guadalquivir. Los arroceros que tienen derecho a una cantidad de agua en la desembocadura del Guadalquivir deciden vender parte a otros regantes aguas arriba. Esa agua, se nos dice, deja de bajar por el río, con lo que “eso supone para otros usuarios o los servicios medioambientales”. Se deja a la imaginación (y a las emociones) del lector qué es lo que supone. Veamos: a los otros usuarios no les supone nada, porque es una cantidad de agua que no pueden usar, aunque pase por delante de su propiedad, a no ser que se la compren a los arroceros. A los servicios medioambientales, tampoco nada, porque el cauce ecológico se determina primero y tiene prioridad sobre otros usos, o así debería ser. Y, si no lo es, ese es el problema, y no el mercado. De nuevo, esta pega tampoco tiene nada que ver con los mercados de futuros.

Hay 32 comentarios
  • Estimado José Luis,

    Si todo son ventajas, se me hace extraño que no se haya implementado antes.

    “Confío” en los mercados, he sido trader (de los malos), ningún Soros. El caso es que sobre tu brillante exposición e inexpugnable argumentario me asaltan algunas dudas.

    Me preocupa el acceso al mercado. Yo tengo una visión muy peculiar del mercado (ahora). Creo que su racionalidad se basa en un equilibrio o pleno abastecimiento de las necesidades concurrentes (o algo que se le acerque).

    Pero también me pregunto si se reproduce la sequía de 2008 en Etiopía. Qué ocurre con esos 4.5 millones de personas al límite de la supervivencia, que no poseen el poder adquisitivo necesario para pujar o simplemente acceder a ese mercado.

    Más que una mano invisible habría que hablar de un mercado invisible, y más que dejar hacer, habría que decir dejar morir.

    Un saludo.

    • Jordi:

      “Si todo son ventajas, se me hace extraño que no se haya implementado antes.”

      No será la primera vez que algo que tiene sentido económicamente tarda siglos en ponerse en práctica. En el caso del mercado de futuros del agua, además, tenemos las reglas de los mercados de valores. Antes de un mercado de futuros debe haber un mercado stock asentado, estable y con agentes solventes (esto ocurre en pocos mercados del agua) y, a partir de ahí, cumplir los requerimientos para instaurar el mercado de futuros, con sus requerimientos adicionales.

      “Me preocupa el acceso al mercado”.

      ¿Te refieres al acceso al mercado de futuros del agua? ¿Al mercado cotizado del agua? ¿A poder comprar agua al precio de suministro al consumidor? Como he explicado, quienes ya estaban en el mercado, seguirán estando y algunos que no estaban, podrán acceder. Las consecuencias para el consumidor de todo esto son las que he analizado en el texto.

      “Pero también me pregunto si se reproduce la sequía de 2008 en Etiopía…”

      El mercado de futuros para el agua del mercado de la cuenca central de California no tiene nada que ver con el acceso al agua en Etiopía. Tal vez quieras preguntar sobre cómo afectaría un mercado de futuros al consumidor pobre en caso de sequía. Pareces pensar que su situación será peor si hay esos mercados relativa a que no los haya. ¿Por qué? ¿Estás pensando que el mercado de futuros permite que un monopolista acapare el agua y se aproveche de la situación? Ya he explicado que no tenemos razones para pensar eso. Por otra parte, las autoridades públicas y sus empresas podrán ser agentes de ese mercado y podrán, como hasta ahora, tomar las medidas que crean oportunas ante situaciones de emergencia. Nada de eso lo impide el mercado de futuros, de hecho lo facilita.

      • Muchas gracias por las aclaraciones. Yo basaba mi argumento en un experimento mental. Piensa en dos planetas, uno abundante en agua (El Agua) y otro desértico sin pizca del líquido elemento (La Arena). Se puede viajar de un planeta a otro, y hay un mercado de agua, ya que los habitantes de los dos planetas la necesitan para su subsistencia.
        En un intercambio por pares, se redistribuye el líquido elemento proporcionalmente. Sin embargo en un mercado interplanetario EA como oferente tiene el monopolio del agua frente a LA que debe dedicar sus esfuerzos productivos a pagar a toda costa a EA. Y la pregunta que me hago es: ¿Cuál de los dos puede considerarse más rico? Existen más supuestos pero el formato me obliga a abreviar.

        • Jordi:

          No comentario no contenía ningún argumento, solo manifestabas una preocupación imprecisa y general.

          En cuanto a tu modelo de dos planetas, lo que pareces estar diciendo es que un mercado del agua deja en ventaja al que la tiene y un reparto a partes iguales, no. Espero que entiendas que eso no tiene nada que ver con el tema de la entrada, pero te aclaro algunas cosas:

          -El planeta Agua no tiene por qué tener asignados los derechos de propiedad en forma de monopolio.
          -El reparto equitativo del agua entre los dos planetas requiere de un gobierno supra-planetario que así lo determine. Si no, apelar a la justicia del reparto no será una solución para la escasez de agua del planeta Arena.

          Por si no ha quedado claro que este modelo no nos dice nada acerca de la conveniencia de un mercado de agua, o de que el agua cotice en el mercado stock o de futuros, sigo aclarando:
          -Tu modelo solo habla de derechos de propiedad, no de usos del agua.
          -Los mercados son para racionalizar el uso (evitar el despilfarro). Es decir, cuánta agua para qué tipo de agricultura, cuánta para qué uso industrial, cuánta para consumo,…

          • Nota aclaratoria: He repensado el experimento, añadiéndole una de arena.

            En fin. Agradezco tu paciencia José Luis. Lamento haberme salido por la tangente. La solución al experimento mental, es que el planeta LA importase agua, a la vez que exportase arena a EA. De esta forma ambos garantizarían el mutuo abastecimiento de sus necesidades, llegando a un punto cercano al equilibrio, en el que la propiedad no fuera tan relevante, como el uso eficiente de los bienes mencionados.
            Los supuestos que yo añadiría serían una paridad en las cantidades de ambas materias primas y un tamaño de los planetas que los convierten en prácticamente gemelos. Agur lagun. 😉

            • Eso es una solución solo si el planeta Agua necesita arena y no tiene suficiente, y si la necesidad de arena por parte de un planeta es similar a la de agua por parte del otro. Nada está especificado en el ejemplo. De nuevo, no sé qué quieres decir con que la propiedad no sea tan importante. Si negocian con los bienes es porque son propietarios. Si ninguno reconoce la propiedad del otro tendremos un guion para Planets Wars.

  • Tres puntualizaciones un poco periféricas que tienen que ver con la mercadofobia que se padece en este país. Una es que el mercado del agua para consumo humano directo es muy pequeño, sobre el 10% del total. Otra es que cada vez que en el super compras una botella de agua mineral estás transaccionando en ese mercado y que gracias a él, se puede beber agua decente en muchos sitios de España. Y que gracias al mercado internacional del agua muchos sitios sin ella han podido abastecerse a través de barcos por ejemplo ver https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/sociedad/chipre-importa-agua-paliar-sequia_422339.html Sin mercados del agua, no podríamos sostener la vida tal como la conocemos en muchos sitios del planeta.

    • Luis:

      Gracias por el comentario y sus aclaraciones. A pesar de que la noticia fue sobre un mercado de futuros muy particular, se mezclaban las reacciones ante ese mercado con las opiniones sobre los mercados en general. He querido centrarme en las consecuencias del mercado de futuros, pero es evidente que hay que completarlo con aclaraciones como las que comentas.

  • Como muy bien indicas, el problema moral mas relevante es que se asignen derechos de propiedad iniciales sobre la producción de agua dulce por parte de la naturaleza. Al tratarse de un bien natural tan sensible, la mayor parte de la sociedad probablemente coincida en que único propietario inicial debería ser el estado, quien a posteriori asignaría la propiedad de una parte de forma (casi) gratuita a pequeños consumidores y algunas organizaciones, y vender la parte sobrante.
    Si se crean mercados donde agentes privados pueden intercambiar estos derechos, mejorará la eficiencia de la asignación inicial. Los mercados de futuros favorecen esto. El mayor problema práctico, de consecuencias graves, surgiría si se producen burbujas especulativas. Esto puede ser un motivo de preocupación en momentos puntuales, como ocasionalmente lo ha sido en el caso de los alimentos:
    https://elpais.com/economia/2012/04/13/actualidad/1334341889_254150.html

    • JM:

      La asignación de derechos de propiedad sobre el agua es la clave. Dices que la mayoría de la población seguramente piense que es el recurso es, en principio, de todos. El agua sigue un ciclo y no hay razón por la que pensar que alguien tiene derecho a toda la que circule por su propiedad o esté en un acuífero bajo ella. En cualquier caso, sí hay reconocidos derechos de propiedad a comunidades de regantes, por ejemplo, seguramente como resultado de instituciones anacrónicas que se han ido respetando.

      El agua almacenable está en grandes presas de fácil localización cuyo uso está sujeto, o puede estarlo, a regulaciones que eviten acaparamientos y, con ellos, en gran medida, las burbujas. Creo que una burbuja es mucho más difícil en este caso, como decía en la entrada, pero conviene estar alerta.

  • Muchas gracias por el magnífico post, José Luis.

    Creo que en el caso del agua sigue existiendo una visión muy romántica que acaba confundiendo los problemas de asignación. En el caso de Canarias, muy singular en el contexto nacional y mundial, el agua se gestiona bajo un marco de propiedad privada desde hace siglos. Como en todos los casos, la propiedad privada tiene un marco – que actualmente sería la Ley 12/1990 – que define los derechos y las obligaciones de los propietarios. Aunque el sector público interviene de manera sistemática para corregir déficits (ie. desaladoras y balsas para stock de agua de galerías) y, por tanto, precios (especialmente para mantener precios de riego bajos), la falta de transparencia en la disponibilidad, las transacciones de agua y el poder de mercado de los “canaleros” o distribuidores de agua, contribuyen a numerosas ineficiencias en la asignación del agua en las islas. Por tanto, mercados más transparentes y de futuros permitirían eliminar pérdidas constatadas ¡de al menos un 40%!! Así que, yo diría que el problema no son los mercados de agua (que se crean al otorgar derechos de uso y explotación individuales) sino la falta de mecanismos de transacción que los hagan realmente eficientes.

    Un problema adicional es que si el sector público interviene en paralelo con infraestructuras y subvenciones adicionales para reducir la escasez no disponemos de referencias precisas o precios para evaluar la idoneidad de dichas inversiones. Un saludo!

  • Es que se trata de un prejuicio, sin más. La PE en lo que al agua se refiere lleva siendo un desastre en España desde tiempos inmemoriales, con un modelo productivista alentado por lobbies agrarios y empresariales. Pero, de repente, el problema es, ¡ay!, el medio ambiente, la ética y… en fin.

  • He leido el articulo con interes. En mi opinion, creo que falta un elemento importante en este debate, especialmente para el caso de España: los campos de golf.
    Sin un mercado de agua, o con un mercado limitado, el precio del agua para los campos de golf es infinito. Es razonable pensar que expandir un mercado atraiga demanda, y por tanto cambio de precios. Habra ganadores y perdedores.

    • Dos:

      No entiendo que digas que, no habiendo nombrado ninguna empresa o colectivo de consumidores en particular, digas que falta precisamente ese. No sé a qué te refieres con que el precio del agua para los campos es infinito. ¿A que no se dan más permisos para abrir nuevos campos y que la razón que se alega es la de falta de agua?

  • El “anti-market bias” es un fenómeno muy extendido y ampliamente documentado.

    La entrada es brillante poniendo de manifiesto el principal problema de este “bias”: la Falacia de Arcadia que supone comparar la asignación de un recurso con mecanismos de mercado con un sistema de asignación “ideal” infinitamente justo que provee el recurso a todo el que lo necesita al mejor precio posible.

    Lo malo es que ese sistema no existe y lo más parecido que tenemos es … el mercado!.

    Si el mercado no distribuye el recurso otro sistema tendrá que hacerlo. La alternativa de la “Comisión Interdisciplinar para el Justo Reparto del Agua” formada por científicos, sindicatos, representates políticos y usuarios acostumbra a hacer un trabajo mucho peor (aunque mejora la demanda de langostinos y jamón pata negra).

    Y la razón es estructural: la CIJRA no dispone de mecanismos para obtener y agregar toda la información micro de la que sí disponen los agentes y no responde a un esquema de incentivos que optimice la eficiencia.

    Pero todos llevamos un “anti-mercado” dentro. Solo hace falta el producto adecuado para hacerlo “saltar”. Como en el caso del agua, el mercado es también la mejor herramienta que tenemos para distribuir la vacuna del Covid. Pero eso para otra entrada a la que animo (mucho) al profesor Ferreira.

    • José Pablo.

      Gracias por tu comentario y tus amables palabras. Disiento, sin embargo, en lo que dices sobre la vacuna del Covid. Si te refieres a su diseño y fabricación, la combinación de premio público por conseguirla más participación privada da buenos resultados. La financiación privada solo con la explotación de la patente reduce mucho la extensión. La competencia de varias vacunas va bien para evitar lo anterior. Esto último es bastante específico de esta vacuna concreta.

      Si te refieres a pagar un precio de mercado por ponérsela, para empezar, no habría un precio de mercado, sino el puesto por quien explota la patente. Si estás pensando en asignar en un mercado o subasta las prioridades para la vacunación, este es uno de esos casos en los que funciona bien la planificación, como expliqué en otra entrada:

      https://nadaesgratis.es/jose-luis-ferreira/cuando-funciona-la-planificacion

      • Sabía que te iba a gustar (aunque nos vamos de la entrada) y que todos tenemos nuestros límites “de mercado”.

        Me refería (ahora) a la asignación de vacunas escasas. La asignación me parece un caso clásico donde los agentes tienen información sobre sus preferencias que es imposible agregar centralmente.

        Hay cosas muy interesantes, después de todo sobre subastas hemos aprendido mucho (cortesía de Google).

        https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3746231

        Aunque creo que el diseño es mejorable. Imaginando ahora (for the sake of the argument) que el Estado ha comprado las vacunas y se enfrenta, solo, al problema de asignar, digamos 5 millones de vacunas a 50 millones de ciudadanos. Asignar el derecho (gratuito para no contaminar con algunos de los prejuicios habituales) a 1/10 de la vacuna a cada ciudadano y dejar que cada uno haga con ellos lo que quiera (venderla en un mercado secundario, regalársela a su abuela, a su enfermero o médico …) me parece un sistema que optimiza respecto a lo que puede diseñar el Comité para la Justa Distribución de las Vacunas.

        ¿No te animas a la entrada?. Estaría muy interesante una reflexión estructurada tuya sobre el tema.

  • En este momento están en marcha unas 202 vacunas –dato de hace 10 días–. Hungría ya está usando la rusa. China ya debe llevar algunos millones vacunados y solo estos dos países tienen al menos siete diferentes.
    Lo que es evidente es que la pelea por “el mercado” es tremenda. España tiene tres en proceso y lo más llamativo es que sus directivos actuales (Mariano Esteban del CSIC y OMS, por ejemplo) han tenido que ser recuperados de su jubilación.
    La UE ha autorizado a Hungría el uso de Sputnik y ya iremos viendo lo que va pasando. Deberíamos verlo sin Chauvinismo y recordando que USA y la UE han aprobado que lasa primeras farmacéuticas puedan no solo saltarse plazos sino exención de responsabilidad civil y penal.
    La cosa está así y con muy escasa transparencia.

      • Hola, José Luis: Simplemente trataba de reflejar un aspecto –lógicamente parcial– de la situación actual de las vacunas que refleja una situación en la cual unos agentes buscan unos objetivos –por ejemplo cuotas, imagen de liderazgos de mercado o brillantez en el time to market at whatever price y otros agentes buscan objetivos muy diferentes. –por ejemplo, mostrar independencia de la industria occidental o liderazgos tecnológicos alternativos.

        Es difícil que lo que llamamos “mercado” o “mercados” puedan homogeneizar esta maraña de objetivos en los cuales frecuentemente predominan posiciones de Poder Geopolítico que es algo real que que opera por encima del viejo concepto de mercado.

        En realidad el mercado libre de “fricción” o de intencionalidades políticas casi no existe en una actualidad artificial y artificiosa como la que tenemos..
        Los precios “de mercado” en este entorno ¿Qué significan? ¿Qué “señales de precio” emiten y qué significado tienen? ¿Aclaran algo o son menos asertos de un poder fáctico?

        Gracias por el artículo.

  • Enhorabuena por el artículo, muy completo. La verdad es que cuando conocí la noticia de la cotización del agua en el mercado de futuros, se me vino a la mente una especie de mundo apocalíptico.

    Pero lo cierto es que es un bien escaso, cada vez más. Vivíamos en un océano de agua salada, pero escasez de agua potable

  • Quizas el temor cuando se habla de “mercado del agua” es el miedo difundido a una futura guerra por el recurso, que para todos es vital. Un miedo a un monopolio del agua donde las personas con mas dinero se beneficien. Sin embargo venia buscando un articulo como el tuyo, muchas gracias. Ahora entiendo que este mercado es necesario para racionalizar el uso, evitar el desperdicio y tambien para lograr llevar el derecho al agua a lugares que sin un mercado del agua no tendrian condiciones dignas.

    • David:

      Si hay una guerra por el agua, no será por causa de su mercado o su ausencia, sino porque dos países se peleen por el recurso. Es decir, porque un país no reconozca el derecho de propiedad del otro. Volvemos a que el problema es la asignación de derechos, no el mercado.

  • Gracias por el post.

    Creo que el miedo en este país está más que justificado. Yo interpreto del artículo que depende de las asignaciones iniciales o posteriores que haga el Estado que, por ejemplo, no se repita lo de Chile. Tenemos demasiados ejemplos de concesiones con intereses dudosos que fueron aprobadas por el gobierno de turno y que luego acaban perjudicando a consumidores, ciudadanos y medio ambiente. Concesiones de embalses que perjudicaron gravemente el estado ecológico de los ríos, autopistas que nunca se acaban liberando, el Castor… Creo que eso es lo que da miedo y que una asignación eficiente de recursos no compensa.

    • Miguel:

      No entiendo muy bien qué es lo que no compensa. Podemos gestionar mejor el agua, pero no debemos hacerlo porque mucha no se lo cree y le da miedo. ¿Estás diciendo algo así? Mi posición es explicar, educar e intentar convencer; con la palabra, con la acción y con el ejemplo. Lo contrario es dejar que el miedo lo gestionen quienes lo necesitan para sus propios propósitos.

  • Excelente entrada José Luis. En mi opinión, cabe añadir que de manera implícita ya existe un mercado de futuros -MFF- del agua, puesto que desde hace ya tiempo hay MFF para productos agrícolas, que en buena parte dependen…del agua. Dicho de otra manera, este MFF segrega un input básico que, como bien indicas, es susceptible de -mejores- usos alternativos.
    Con respecto a los derechos del agua, su regulación y la existencia de mercados…que mejor antecedente patrio que el Tribunal de las Aguas de Valencia.
    Felices Fiestas.

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