Los colchones contracíclicos de capital bancario

Por José E. Boscá, Rafael Doménech y Javier Ferri

Las políticas macroprudenciales, de las que ya se ha hablado en este blog aquí y aquí, tienen a su disposición un conjunto de herramientas diseñadas para ayudar a estabilizar los ciclos financieros y tratar de evitar la acumulación de riesgos en las fases expansivas que puedan devenir en graves crisis económicas. Una de las herramientas más populares son los llamados colchones contracíclicos de capital bancario (CCyB por sus siglas en inglés). El Banco de España los define como un requisito de capital adicional exigido a todos los bancos durante las fases expansivas del ciclo crediticio. Estos colchones se añaden al requisito mínimo de capital sobre activos, que los acuerdos de Basilea han fijado en el 8%.

El Cuadro 1 ofrece un panorama de las políticas macroprudenciales implementadas en Europa. Los cuadraditos de distinto color indican las medidas que se han utilizado en los distintos países. Los de azul oscuro corresponden a los países que han echado mano de colchones de capital contracíclicos, distinguiendo entre la variación (en puntos porcentuales) anunciada y la efectivamente acometida. La diferencia entre ambas cifras se debe a que desde el momento del anuncio por parte de la autoridad macroprudencial las entidades bancarias tienen un tiempo de doce meses para ir ajustando la ratio efectiva al nuevo nivel exigido.

De la observación del Cuadro 1 se desprenden varios hechos. Primero, todos los países que han utilizado los colchones de capital contracíclicos los han complementado con otro tipo de medidas macroprudenciales (excepto Alemania). Segundo, el esfuerzo requerido a los bancos entre los países que han utilizado los colchones varía mucho en intensidad, entre el 0,25% de Luxemburgo y el 2,5% de Noruega. Tercero, la fila discretionary reasons muestra que, de todos los casos en los que se ha activado el colchón, sólo en Bélgica, Eslovaquia y Suecia la decisión ha estado justificada por algún tipo de regla, como el seguimiento del comportamiento de la ratio de crédito sobre el PIB, recomendada por el ESRB. En todos los demás casos la decisión parece haber sido mucho más discrecional. Cuarto y último, Grecia, Italia y España son los únicos países que no han activado todavía ningún tipo de política macroprudencial. En el caso de España, aunque el instrumento y la normativa existe, se ha considerado que las condiciones económicas no justifican su activación en estos momentos (debido básicamente a que el desapalancamiento continúa y a que la situación cíclica es neutral).

Cuadro 1. Panorama de las políticas macroprudenciales en Europa (a fecha noviembre de 2019)

Fuente: “The effects of countercyclical capital buffer on the Spanish economy” (Boscá, Cerqueira, Doménech, Ferri y Marcos, 2020).

El Cuadro 2 muestra el perfil temporal en la implementación de los colchones contracíclicos, proyectados hasta 2021. Lo interesante aquí es constatar el hecho de que no ha existido hasta la fecha evidencia de adelgazamiento del colchón una vez activado. Será interesante ver si la actual ralentización de la economía europea es suficiente para desactivar los colchones, toda vez que se permite que los bancos reaccionen a su reducción o eliminación de forma inmediata.

Cuadro 2. Perfil temporal en la aplicación del CCyB (a fecha Noviembre de 2019)

Fuente: “The effects of countercyclical capital buffer on the Spanish economy” (Boscá, Cerqueira, Doménech, Ferri y Marcos, 2020).

Como suele suceder con muchas medidas macroeconómicas, los colchones de capital contracícliclos se enfrentan a un dilema entre los beneficios que conlleva en términos de la reducción de riesgos sistémicos y el coste de reducción de la actividad económica al contraer el crédito y aumentar los spreads de tipos de interés. La medición de este dilema es una cuestión empírica que ha sido recientemente abordada por diferentes estudios. Por ejemplo, Cappelletti et al (2019) encuentran que los colchones de capital tienen efectos positivos en cuanto a reducir el riesgo en la cartera de activos de los bancos, con un efecto adverso moderado en la economía real, vía una reducción temporal en el crédito. Bedayo, Estrada y Saurina (2018) estudian los efectos del capital bancario en las expansiones y contracciones del crédito en España durante 150 años, concluyendo que un aumento del capital de la banca antes de las expansiones reduce el crecimiento del crédito en la fase alcista, pero lo aumenta en la fase de recesión. Por el contrario, un nivel bajo de capital antes de entrar en recesión tiene un impacto negativo acusado en el crédito. Aguilar et al (2019) estiman niveles de capital óptimo superiores al 15 por cien para el área euro. Si el nivel de capital óptimo hubiera estado presente entre 2012-2013 las tasas de default habrían sido menores y el crédito y el PIB superiores. Por su parte, Arnould, Pancaro y Żochowski (2020) estiman que existe una relación negativa entre la solvencia de los bancos y el coste de su financiación, aunque ésta no es lineal, y existe un umbral alrededor del 11 por cien para el que aumentos en la ratio de capital (CET1) se asocia con aumentos en el interés que los bancos pagan por financiarse en los mercados.

Más en general, la existencia de dicho dilema obliga a disponer de mejor información sobre los indicadores que deben dar lugar a la activación de los colchones contracíclicos y el grado de respuesta de la ratio de capital bancario sobre activos a dichos indicadores. Wezel (2019) incide en la relevancia de calibrar adecuadamente el tamaño de los CCyB dependiendo (entre otros aspectos) de la longitud de los ciclos financieros. Por su parte, Muñoz (2019) constata que el sistema bancario europeo muestra una preferencia muy fuerte por suavizar los dividendos a lo largo del ciclo, lo que explica que los bancos prefieran ajustar los aumentos regulatorios en el capital reduciendo activos (frente a aumentar beneficios no distribuidos). En base a esta evidencia el autor propone una regla complementaria a los requisitos de capital para hacer los beneficios distribuidos más procíclicos.

Nuestros propios resultados preliminares de un trabajo en curso apuntan a que la capacidad de los colchones para estabilizar las fluctuaciones del crédito y de la actividad económica puede depender de forma importante tanto del indicador utilizado para su activación, como de la naturaleza de los shocks que afectan a la economía. En el Cuadro 3 se muestra en columnas la reducción porcentual de la desviación típica del PIB y del crédito dependiendo de si el colchón se activa a partir de la desviación de la brecha del PIB (regla en output), si lo hace a partir del gap de crédito (regla en crédito), o si se responde a las desviaciones del precio de la vivienda sobre su tendencia (regla en el precio de la vivienda). Las cifras proceden de simulaciones realizadas con un modelo de equilibrio general que incorpora un sector bancario y múltiples perturbaciones, cuya volatilidad y persistencia se han estimado con datos de la economía española.

Como se observa en el Cuadro 3 la regla en output es, con diferencia, la que más contribuye a estabilizar el PIB en términos de volatilidad, con independencia del shock que reciba la economía. Sin embargo, su potencial en términos de reducción de las oscilaciones del crédito es relativamente reducido comparado con otras reglas macroprudenciales. En cambio, las reglas en crédito y en el precio de la vivienda reducen significativamente la volatilidad del crédito sin afectar apenas a la volatilidad del PIB. La principal diferencia de una regla en crédito sobre otra basada en la dinámica del precio de la vivienda es que los efectos de la primera son menos sensibles al tipo de shock que recibe la economía.

Cuadro 3. Efectos sobre la volatilidad del PIB y del crédito de distintas reglas de implementación del CCyB (%)

Fuente: “The effects of countercyclical capital buffer on the Spanish economy” (Boscá, Cerqueira, Doménech, Ferri y Marcos, 2020).

Basados en los resultados anteriores, llevamos a cabo unos ejercicios contrafactuales. En particular, nos hacemos la siguiente pregunta: ¿qué habría sucedido con el PIB y con el crédito si, con la misma estimación de los shocks que han afectado a la economía española en el pasado, se hubiera implementado una regla macroprudencial en el capital bancario que respondiera tanto a las desviaciones del crédito como al output gap? Para ello suponemos parámetros de reacción ‘prudentes’. En particular, imponemos que, por cada punto de desviación del PIB sobre su tendencia, o por cada dos puntos de desviación del crédito sobre su tendencia, la ratio de capital ha de variar 0.25 puntos. Dicha regla establece además simetría y continuidad en la variación del colchón de capital. Un supuesto importante en este ejercicio es que el regulador tiene la información ex post sobre la brecha de producción y de crédito que ahora observamos al analizar la evidencia de las últimas décadas, de manera que la activación y cuantía de los colchones contracíclicos de capital bancario seguramente habría sido bastante distinta con la información en tiempo real de las variables sobre las que se basan estas decisiones. Utilizar la información realmente disponible en cada trimestre es un ejercicio que tenemos previsto realizar en algún momento futuro.

El Gráfico 1 representa el efecto de dicha regla sobre la tasa de crecimiento del crédito y el PIB (por población en edad de trabajar), mientras que el Gráfico 2 ofrece la imagen de la evolución del nivel de ambas variables (normalizada a 100 en 1991).

Gráfico 1. Cambios en la tasa de crecimiento del crédito y del PIB con y sin una regla de implementación de CCyB

Fuente: “The effects of countercyclical capital buffer on the Spanish economy” (Boscá, Cerqueira, Doménech, Ferri y Marcos, 2020).

Gráfico 2. Cambios en el nivel del crédito y del PIB con y sin una regla de implementación de CCyB

Fuente: “The effects of countercyclical capital buffer on the Spanish economy” (Boscá, Cerqueira, Doménech, Ferri y Marcos, 2020).

El ejercicio contrafactual muestra que dicha regla habría suavizado el ciclo del crédito reduciendo en 5 puntos porcentuales su tasa de crecimiento durante la fase expansiva y mitigando la caída de la tasa de crecimiento entre 6 y 7 puntos porcentuales durante la crisis. El efecto sobre el PIB habría sido mucho más modesto, con tasas de crecimiento 0.3 puntos porcentuales en media mayores durante la crisis. En el pico de 2007, el crédito y el output habrían sido un 24 por cien y un 2 por cien menores. Sin embargo, desde el valle de 2013, el PIB anual habría sido un 0.5 por ciento superior en media, mientras que el crédito se habría mantenido un 3 por cien más elevado.

En resumen, en esta entrada hemos querido mostrar que los colchones contracíclicos de capital pueden jugar un papel estabilizador relevante del ciclo del crédito, con efectos positivos sobre la reducción de riesgos sistémicos. Su implementación, no obstante, ha de diseñarse con cuidado para que sean efectivos y minimizar la aparición de efectos colaterales no deseados.

 

 

 

 

 

Hay 11 comentarios
  • Muchas gracias. Muy interesante “y complejo”. Por una parte se indica que la mayor solvencia bancaria se correlaciona negativamente con el coste de financiación, y sorprende el hecho de que a partir de cierto umbral los aumentos de CET1 se relacionen con mayores costes de financiación de la banca, supongo que derivará de la ineficiencia de la estructura de capital. Y en segundo lugar, parece que estos colchones apenan tienen efecto sobre el PIB, que creo es lo verdaderamente importante, ya que ls desviaciones de crédito o precio de vivienda se reflejan también en el PIB. Gracias.

    • Muchas gracias, Víctor.

      Arnould, Pancaro, y Żochowski (2020) explican la existencia de estos umbrales debido al efecto negativo que la acumulación de capital puede generar sobre los ingresos, dado que el coste del capital es mayor que el del endeudamiento.

      Por lo que respecta al reducido efecto sobre el PIB, éste depende en parte de haber utilizado valores reducidos de los parámetros de reacción en la regla macroprudencial. Todos los países que se muestran en el cuadro 1 que han implementado CCyB sugerirían parámetros de reacción mucho más elevados en una regla como la nuestra (en algunos casos de un orden de ocho veces a los que nosotros empleamos).

  • Hola, Javier.

    He leído con interés tu exposición aunque he de confesar que me cuesta interpretar los gráficos. Según he deducido y corrígeme si me equivoco, las medidas macroprudenciales, sirven como marcos de referencia sobre que actuaciones resultaría más eficientes aplicar ante una crisis o una recesión económica. Esto me ha llevado al tema de los ciclos de la economía, y en ese sentido, agradecería me recomendases un libro o fragmento de texto no excesivamente complejo donde se establecieran unas buenas bases para profundizar en el tema. Gracias, de antemano. Un saludo cordial.

    • Gracias por tu comentario, Jordi.

      Las herramientas macroprudenciales no están diseñadas para utilizar cuando una crisis o recesión ya ha ocurrido (como podría ser el caso de la política fiscal). Más bien se trata con ellas de reducir la ocurrencia de crisis que tengan su origen en el sector financiero, o de evitar que shocks de origen no financiero terminen contagiando al sector financiero potenciando de este modo sus efectos negativos. En esta entrada se ha hablado de una herramienta macroprudencial concreta: los CCyB, pero hay otras herramientas macroprudenciales que se pueden utilizar (mira el Gráfico 1 de esta entrad anterior https://nadaesgratis.es/admin/politica-macroprudencial-en-europa-y-el-caso-de-espana). La implementación de estas herramientas se puede plasmar a través de una regla. Por ejemplo, la autoridad macroprudencial podría exigir que los bancos aumenten la ratio de capital sobre activos cuando el crédito o el PIB de una economía empiece a crecer por encima de su tendencia. La idea es fortalecer la solvencia de los bancos cuando las cosas van ‘demasiado’ bien, para que puedan soportar mejor las etapas en las que la economía entrará en recesión. Cuando esto sucede, se espera, además, que un banco más capitalizado tenga más margen para continuar ofreciendo crédito en entornos económicos adversos.

      En los gráficos 1 y 2 de esta entrada presentamos una estimación de lo que habría sucedido con el PIB y el crédito si hubiera existido una regla sobre los CCyB que hubiera estado activa desde 1992 (cosa que no sucedió). En particular, suponemos una regla que hubiera reaccionado simultáneamente a las desviaciones del crédito y del PIB.

      En cuanto a los ciclos en economía, es un campo muy extenso, con dos grandes enfoques cuya diferencia estriba, a grandes rasgos, en la importancia que se le concede a las rigideces nominales (el hecho de que los distintos precios tarden tiempo en ajustarse a los shocks). Mi consejo es que empieces echándole un vistazo a los modelos de ciclo real, que son el tronco común. Aquí tienes el artículo original: https://www.fep.up.pt/docentes/pcosme/S-E-1/kP-Econ.pdf y, para una visión más general, también puedes consultar el capítulo 5 del manual de Romer Advanced Macroeconomics.

  • Estimados profesores,

    Apasionante su investigación y necesaria. El tiempo que le he dedicado a esta materia de investigación me han quedado algunas cuestiones claras. El ratio credit to GDP es un ratio que considero desfasado como indicador adelantado de crisis bancarias. Ya en la investigaciones recientes nos indican que 2/3 de los credit booms no se materializan en crisis, adicionalmente los modelos resultantes (de corte excesivamente macroeconómico) anticipan razonablemente bien, pero no está correctamente desarrollada la metodología para desactivar los colchones. Existen muchas dudas aún con el correcto funcionamiento de la fijación de los errores tipo I y II. Adicionalmente el documento del ESRB que desarrolla las metodologías para la activación de los CCB’s no concluye bien en cómo cuantificar los colchones.

    Por otro lado, por lo tanto, nos encontramos en un entorno de difícil crecimiento del crédito bancario (al menos en España). Hay más actores en el mercado “shadow banking”, entorno económico japonizado, con unas metodologías desarrolladas y que ha adoptado la regulación para actuar de una manera macroprudencial activando los colchones de capital anticíclicos que se basa en un indicador que dificilmente llegará niveles de activación con el entorno que vivimos, ya que ninguna entidad financiera difícilmente se saldrá de la raya por crecimiento exacerbado. A la misma sabemos que el sector bancario no actúa correctamente. Tiene un tarta que no crece (CONTINÚA…)

  • (CONTINÚA)… y que se tienen que repartir, canibalizan el precio por la fuerte competencia y eso erosiona su rentabilidad, realmente esto (no los tipos negativos que existen mecanismos para transferir esa deficiencia a través de las primas de liquidez a asignar como costes de funding en las operaciones de activo).

    El reto en la investigación debe centrarse, bajo mi opinión, en crear nuevos indicadores que anticipen crisis bancarias basadas en decisiones microeconómicas de las entidades financieras, que sean capaces de detectar los desequilibrios internos que se producen dentro de las entidades por la competencia bancaria, que esos desequilibrios se puedan demostrar que anticipan crisis bancarias, y que esos modelos además sirvan para cuantificar directamente y con trazabilidad los colchones de capital anticíclicos y que además sirvan para saber exactamente cuando desactivarlos, todo bajo el mismo modelo construido. Estos modelos deberían ser capaces de alinear la visión microprudencial y macroprudencial, algo que en esta materia es clave. Si hay algo injusto en este tipo de colchones es que todas las entidades se las trata por igual. Una vez que se demuestra que la competencia bancaria y los desequilibrios se acumulan en las entidades en forma de burbuja, las entidades que tienen un comportamiento más gregario con los precios, deberían tener una mayor requerimientos de capital para así formentar las mejores prácticas del sector, (CONTINÚA)

  • (CONTINÚA)… por que podemos recordar… qué incentivos si no tiene una entidad financiera de fijar correctamente los precios si hay otra entidad que los da más bajos (sin que ello signfique asume menos riesgos)?

    Encantado de debatir estos temas, porque este una propuesta de modelización ya tiene forma y ha sido el resultado de mi doctorado… a su disposición si lo consideran interesante.

    Un cordial saludo.

    • Gracias, Antonio.

      En tu argumentación tocas un tema interesante, que es el de la generalidad de los CCyB, dado que se aplican a todos los bancos por igual.

      Una herramienta relaciona a la tratada en este post, y que sí discrimina entre bancos, son los colchones sectoriales contracíclicos de capital. En este caso, la ratio se establece tomando como referencia los activos en un sector concreto del mercado de crédito (por ejemplo, los créditos hipotecarios). Como la proporción de créditos hipotecarios sobre activos varía dependiendo del banco, también lo hará en este caso el colchón de capital.

      • Hola Javier,

        El modelo que he construido vale también para colchones de capital anticiclicos sectoriales, ya que el modelo tiene su versión bottom-up.

        Javier, el proxy de modelo por pesos en sectores presenta problemas de precisión, al menos lo que he leído. Es necesario construirlo operación a operación. De ahí puedes ver la estrategias de balance de las entidades así como su apetito de riesgos…

        Con el nuevo obtuve un AUROC del 91,5% con especificidades del 98,36% y sensibilidad del 83,82%. Que como comentaba se trabaja un concepto más adaptado al entorno macro en el que vivimos y que además tiene su versión bottom-up, que es aplicable a los colchones sectoriales, y que el mismo modelo vale para anticipar crisis bancarias con parámetros anteriormente expuesto y lo que es más el modelo casi no se equivoca en lanzar señales erróneas cuando no se anticipa crisis no parando la economía innecesariamente, además de que el mismo modelo cuantifica el nivel de colchón a activar así como cuando desactivarlo…

        Creo que la investigación debe seguir trabajando para este tema crítico para la estabilidad financiera de los países.

        Un cordial saludo

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