¿Y si no cambiamos la hora?

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Cuando todavía estamos despertándonos con sueño por el cambio de hora, se ha abierto un debate sobre la conveniencia o no de seguir con la hora de Berlin o cambiar a la hora solar que nos corresponde (la de Londres). Desde el blog no hemos escapado del debate y recientemente Libertad nos mostró lo irracional y absurdo de los horarios laborales en España: tan largos y con una gran pausa a la hora de comer. No sabemos si el cambio de hora, o no seguir el horario solar, está detrás de estos horarios laborales tan poco conciliadores. En mi caso, y ya se que no es científico, es así: cuanto más tarde se pone el sol más tarde salgo del despacho. Lo se no es racional…

Por su interés, hoy publicamos un nuevo post sobre el tema de José María Fernández-Crehuet

(de  José María Fernández-Crehuet) Ha comenzado la primavera (los días tienden a ser más largos con más horas de luz solar) y en la madrugada del sábado 29 de marzo al domingo 30 de marzo tendremos en toda Europa que adelantar los relojes una hora: a las 2:00 a.m. serán las 3:00 a.m., durmiendo una hora menos.

El real Decreto 236/2002, de 1 de marzo, establece la hora de verano en España, al incorporar al ordenamiento jurídico español la Directiva europea.

En él se establece implícitamente que la norma anterior es de aplicación indefinida. La llamada “hora de verano”, es llevada a cabo en el período del año durante el cual el reloj se adelanta en sesenta minutos respecto al resto del año, comenzando el último domingo de marzo y terminando el último domingo de octubre.

Según estimaciones que se hicieron hace diez años del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, Entidad Pública Empresarial del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, el potencial máximo de ahorro en iluminación en nuestro país, por el cambio de hora, puede llegar a representar un 5% del consumo eléctrico en iluminación, equivalente a unos 300 millones de euros.

De esa cantidad, 90 millones de euros corresponderían al potencial de los hogares españoles, lo que supone un ahorro de 6 euros por hogar; mientras que los otros 210 millones de euros restantes se ahorrarían en los edificios del sector terciario y en la industria.
La España peninsular tiene actualmente una hora oficial (GMT+1), 1 hora por encima de la que realmente le correspondería por su situación geográfica (GMT+0), llegando a ser ese desfase de 2 horas en el caso de la comunidad autónoma de Galicia. Canarias posee una hora oficial (GMT+0), también 1 hora menos de la que le correspondería (GMT-1).

Al no coincidir la hora oficial con la solar, en la mayor parte de España amanece más tarde y anochece también más tarde que en los países de nuestro entorno europeo.

Por este motivo, en el caso de España ya se aplica una hora de adelanto durante todo el año, por lo que los beneficios de la hora de verano que tienen otros países, cuyo horario normal corresponde a su huso horario, ya han sido tenidos en cuenta. En España, el sol suele brillar alrededor de nueve horas en invierno y dieciséis en verano. Si adelantamos el reloj, como hacemos ahora por la hora de verano, nos encontramos en la mayor parte de la península con dos horas, en Galicia tres horas, de diferencia con respecto a nuestra hora solar. Durante siete meses al año, logramos conseguir un periodo de más luz diurna, pero a cambio de tener un mayor número de horas de calor, con altas temperaturas en los meses de junio a agosto, provocando que los máximos históricos de consumo eléctrico se produzcan en esos meses.

No es claro que el adelanto de la hora, tal como se realiza, tenga tantos beneficios de ahorro energético como se le adjudican. Los beneficios conocidos más importantes del horario de verano son sociológicos: dos terceras partes de los encuestados consideran positivo tener más horas de luz por las tardes para realizar actividades al aire libre, pero la nueva hora no conduce automáticamente a una jornada laboral más corta en la que se puedan disfrutar de un mayor número de horas de tiempo libre.

El cambio de hora en nuestro incorrecto huso horario (el cambio de huso fue una medida provisional tomada por orden de 7 de marzo de 1940), provoca que al amanecer y anochecer más tarde que en el resto de países europeos, el horario laboral español se prolongue más que en los demás países de nuestro entorno, provocando problemas para conciliar la vida profesional, personal y familiar. El pasado 7 de marzo se aprobó en Consejo de Ministros destinar más de 1.529 millones (dentro del Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades 2014-2016) para apoyar la conciliación y corresponsabilidad de los ciudadanos. Pienso que el acercamiento de nuestros horarios con los del resto de Europa, y la vuelta al huso horario del meridiano de Greenwich (que es el que nos corresponde) es lo que beneficia a nuestra economía y a nuestra vida cotidiana, lejos de un cambio a la hora de verano.

Si no realizásemos el cambio de hora, acercaríamos nuestra hora oficial a la solar y eso facilitaría modificar algunos hábitos para mejorar nuestra calidad de vida. Nos podríamos seguir despertando a la misma hora, pero cuando nos levantásemos no tendríamos que esperar tanto tiempo para encontrar el amanecer del día. Un desayuno copioso en nuestra propia casa proporcionaría ventajas para afrontar todo el día y beneficiaría nuestra dieta, puesto que el aporte calórico consumido serviría para el resto de la jornada. Empezando a trabajar (por ejemplo) a las 9:00 no sería necesario a media mañana un parón en la jornada laboral para el 2º desayuno de las 11:00 que actualmente realizamos, y ganaríamos ya 30 minutos. Podríamos también adelantar un poco el almuerzo a partir de las 13:00 y dedicar una hora en vez de dos a una comida más ligera (que no consiste en “un sándwich en la mesa de trabajo”) de un plato abundante y postre en vez de dos. De esta manera, el estómago no debe realizar una digestión pesada y sería más fácil reiniciar el trabajo sobre las 14:00. Después de las 18:00, tras una jornada laboral de 8 horas bien aprovechadas (nuestra productividad por hora trabajada actualmente es mucho más baja que la media europea) tendríamos el resto de la tarde para nuestra vida personal y familiar, ganando hasta dos horas. El horario escolar debería adaptarse al horario de los padres, evitando niños con jornada intensiva y padres con jornada partida. Disponer de tiempo para estar con los hijos es clave para su educación y evitar el fracaso escolar. A partir de las 20:30 podríamos cenar y sería la hora donde las principales cadenas ofrecieran sus informativos. El “prime time” de nuestras televisiones podría comenzar de 21:00 a 23:00 y contaríamos entonces con una hora más de sueño que es lo que nos separa del resto de europeos, levantándonos al día siguiente más descansados.

Con este horario, se facilitaría una mayor apertura de las exportaciones españolas a los mercados europeos, puesto que al coordinar los horarios de nuestras jornadas laborales con el resto de Europa, se mejorarían nuestras relaciones comerciales facilitando el contacto entre países. Los turistas, que en España contribuyen al 10,9% del PIB y generan el 11,9% del empleo, agradecerían dicha modificación sintiéndose menos sorprendidos de nuestro desordenado estilo de vida.

Hay 13 comentarios
  • Todo muy bonito pero las jornadas en España nunca terminan a la hora estipulada, siempre se alargan por lo que el cambio horario, mientras esto no cambie, dará igual.

  • Nunca acabo de entender todo esto: me levanto a las 7:00, esté el sol donde esté, como de 14: 00 a 15:00, que es el horario que me imponen, y salgo del trabajo a, aproximadamente, las 18:00. Mis horarios los marca mi empresa, no el sol.

    “Nos podríamos seguir despertando a la misma hora, pero cuando nos levantásemos no tendríamos que esperar tanto tiempo para encontrar el amanecer del día. ” ¿Y esto qué quiere decir??? Las luces de la oficina están siempre encendidas (por lo que veo, algo muy común) y no imagino a nadie, salvo a algún agricultor, esperando en su casa a que se haga de día….

  • yo es algo que siempre defendi, el cambio de horario es realmente absurdo su eficacia es tan nimia que no … simplemente NO, dicen … que es para ahorrar en energia pero realmente no se ahorra nada … bueno el articulo lo explica perfectamente, Pero casi siemper que yo intento explicarlo la gente se me tira al cuello, parece que eso de que le toquen lo suyo muchos se lo toman a pecho.

  • Me parece increíble que hayas escrito esto: “Nos podríamos seguir despertando a la misma hora, pero cuando nos levantásemos no tendríamos que esperar tanto tiempo para encontrar el amanecer del día”. De verdad, se mire por donde se mire no tiene sentido. Creo que deberías volver a leerlo.

    Por cierto, vivo en Galicia, y hoy cuando llegué a mi oficina (08:15) ya había amanecido totalmente. Al salir (a eso de las 19:00) seguirá siendo de día (uno bastante bueno por cierto) hasta más de las 21:00. No creo que tenga que explicar los beneficios de esta situación, ¿o si?

    Creo que es mucho más problemático empezar la jornada laboral a las 09:00 que el huso horario, además de la pausa demasiado larga a medio día para comer . Y por supuesto la gran lacra del presencialismo tan arraigado en la gran mayoría de nuestras empresas.

    Sinceramente, pienso que el huso horario que tenemos es el mejor que se puede tener (y he vivido en otros países europeos), por lo menos a nivel laboral y social. Otra tema sería el del supuesto ahorro económico.

    Esta cuestión me recuerda un poco a cuando la selección española de fútbol no lograba ningún título importante. Se llegó a decir que no ganaba por no tener letra en el himno. No hay más ciego que el que no quiere ver. Somos menos productivos que nuestros vecinos por decenas de razones diversas. Pero sigamos pensando que es el huso horario…

  • En mi caso, después de haber trabajado en países como Arabia Saudí o Canadá, además de en España, estoy totalmente de acuerdo en que en España deberíamos cambiar la hora (para coincidir con la que nos corresponde) pero también el horario: Levantarnos y acostarnos antes, comer en no más de una hora y no dedicar jornadas maratonianas en el trabajo como normal general.

    En Canadá, entro a las 8h (y soy de los últimos en entrar en este país), como en media hora y salgo a las 4:30h (o 5 si como salgo a comer 1 hora). Si algún día tengo que estar una o dos horas más, lo tiene que aprobar así mi jefe dado que tienen la obligación de pagarla extra. Ni que de hablar tiene la costumbre tan arraigada en España del “presentismo laboral”, origen en muchos casos del pésimo ratio de productividad que acarreamos.

    Esto que parece casi utópico en España, es casi cultural en Canadá. Y mientras no se sancione y persiga seriamente a las empresas que pagan menos horas de las que les corresponde a sus empleados, ni los empleados dispongan de medios para denunciar este tipo de abusos sin poner en riesgo su continuidad en el trabajo (poniendo en riesgo normalmente su única fuente de ingresos), no creo que nada de esto cambie.

    ¿Es esto una utopía? No veo el porqué, dado que, como en mucho de los problemas que tenemos en España, en otros países funciona correctamente.

  • Siento decir que no veo referencias a ningún estudio ni a favor ni en contra. Pero si veo un exceso de Tópicos.
    No hay ahorro energetico, sabemos que es un tema polemico. Pero tampoco hay conclusiones irrefutables.
    Levantarse una hora antes para desayunar adecuadamente. Lo compro, pero los usos alimentarios no dependen de la hora. Yo lo hago todos los días, pero muchos compañeras/os lo hacen al llegar. En pequeñas ciudades puede que no se necesite evitar el Gran-atasco, pero en la grandes, muchas veces, se cambia por el desayuno.
    Irse 2 horas para comer. Algunas veces puede, por falta de servicios próximos de restauración y/o Comedores. El sector servicios, quizas este en contra de reducirlo. Ciudad pequeña, hasta puedo comer en casa, bueno para la salud, seguro. En grandes ni con 2 horas.
    Salir antes de trabajar, solo depende de la obsesión empresarial por las jornadas partidas para todo. Eso si, inasumible una jornada continua de 9 horas. Las muchas reticencias al teletrabajo. En mi caso rindo más tardes de trabajo en casa, tras una siesta (Gran constumbre) mi mente esta en plena forma y me ahorro el atasco de regreso.
    Cenar prontito. Compro la idea. Pero…. ¿No es necesario hacer una vida sana? Pues ¿donde ponemos el deporte? Si no terminamos la jornada como tarde a las 17h. No me dejas hueco para sudar un poco. O para actividades familiares.
    Te compro el cambio si convences a las empresas que trabajadores 7 a 15 rinden mas.

  • Se ha puesto de moda hablar de esto y me da la impresión que casi todo el mundo se apunta al carro casi sin pensarlo detenidamente. Se que están los ingleses presionando mucho porque quieren que España vaya con su horario en lugar de ir con el del resto de Europa.
    ¿nadie se es cuenta que esto nos alejaría de la Europa continental ( Francia, Alemania, Italia,…)? Más que ayudar complicaría las relaciones y el turismo y los vuelos. Y sinceramente no creo que cambiase nuestros horarios laborales ni nuestras costumbres alimenticias, por mucho que digan los ingleses. Los horarios laborales se cambian con otras medidas, no eligiendo el horario de UK.

  • Por favor no confundamos el cambio del huso horario con el cambio de los horarios. Son dos cosas totalmente diferentes que creo que hacemos muy mal en mezclar. Debemos tratarlas por separado. Como a muchísimos españoles, me encanta la gran cantidad de horas de luz que tenemos en el horario de verano. Nos permite disfrutar más del “día” cuando dejamos de trabajar. Pero entiendo otras posturas, y por tanto que se debatan. Pero esto no tiene nada que ver con los terribles horarios laborales que tenemos, con enormes pausas en la mitad del día y su consiguiente retraso en la salida del trabajo por la tarde. Debatamos la primera, pero no la asociemos con la segunda. Estos horarios laborales, sinceramente, no sé a quien benefician, pero el hecho es que seguimos con ellos.

  • En mi opinión, la hora oficial ha de estar lo más próxima a la “real” por principio, sin entrar en consideraciones de ahorro energético ni nada por el estilo. Es un tema de salud. El reloj interno no es una metáfora, uno no puede levantarse todos los días a la 1 a.m. e irse a dormir a las 17:00 como si nada. El reloj interno se ajusta con el sol, con la longitud de onda de los fotones (cuando hay ausencia de luz azul el cerebro “considera” que está anocheciendo y baja el ritmo).

    Yo después de este cambio de hora he pasado de poderme quedar dormido a las 23:30 a no poder hacerlo antes de las 00:30. Creo que sobrestimamos nuestra capacidad para ajustarnos a la hora que sea.

    No me quiero extender más, solo señalar que hay dos debates: el del desajuste español y el de cambiar la hora del reloj. Pero el principio que debe regir en los dos, en mi opinión, es el de favorecer un número adecuado de horas de sueño.

    Otra cuestión interesante es que las bombillas contribuyen al desajuste precisamente por la luz azul.

    Saludos.

  • Yo preferiría el horario europeo. Lo poco que he estado en el Reino Unido he visto que es un horario que me resulta más cómodo.
    Cosa distinta al huso horario es los “horaraios” y en esto también soy defensora del 9 to 5. Y con media horita de descanso para un almuerzo ligero (y esto no implica un café y bollos a media mañana), para luego hacer comida más fuerte a las 7:30 y a la cama a las 9:30 horas.
    En Europa, el que para las 5 no ha terminado su trabajo, es que no sabe organizarse. Aquí, como no te dan un trabajo concreto para ese día, sino que “tienes que estar” de 9 a 2 y de 5 a 8, todo va más despacio, te tiras más tiempo en el café, conversas con los compañeros sobre lo divino y lo humano, esa llamada que tienes que hacer ya la harás más tarde,… Es una de las razones de la baja productividad. Muchas horas para poco producto.

  • El horario de trabajo y la conciliación dependen menos del huso horario que se elija, que de otras razones “culturales” y económicas.

    Entre las razones culturales se encuentra el hecho de que los españoles no quieren cenar de día, mientras que a los europeos del norte no les importa. Importa más el clima que el huso horario. Los restaurantes se llenan a las 14:45 y no a las 13:30, aunque teóricamente los comensales hayan desayunado a las 7:30, y lo mismo sucede por la noche.

    Como hay pocos empresarios y menos empresas de alto valor añadido, tienen un poder de negociación muy alto. Cuando alguien no tiene mucho que ofrecer o en todo caso puede ser fácilmente sustituido, puede ofrecer, al menos, disponibilidad horaria casi ilimitada, y es lo que sucede en España.

    La disponibilidad horaria casi ilimitada permite dejar las cosas para el último momento, porque siempre habrá alguien en la portería para parar el gol cuando llegue. Por razones de “tradición”, seguramente mala, muchos españoles prefieren esa disponibilidad horaria casi ilimitada a la estricta planificación que constituye su alternativa.

    No todo el mundo quiere volver a casa muy pronto para estar con su familia. En la vida de no pocas personas, incluidos los “jefes” de muchas empresas, la felicidad está en lo que se hace en los huecos de la jornada o antes de empezarla. Por eso se prolonga, arrastrando a veces al resto de la plantilla.

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